viernes, 20 de octubre de 2017

LA SEXUALIZACIÓN DE LA INFANCIA, EL MALTRATO, Y EL RIESGO PARA SU BIENESTAR

Considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil, y aceptado por muchos en varias zonas del planeta, el fenómeno de la sexualización de la infancia es un tema de gran impacto, más aún en un contexto donde la sociedad es constantemente bombardeada por los medios de comunicación y «las pautas» que estos trazan.
Considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil, y aceptado por muchos en varias zonas del planeta, el fenómeno de la sexualización de la infancia es un tema de gran impacto, más aún en un contexto donde la sociedad es constantemente bombardeada por los medios de comunicación y «las pautas» que estos trazan.
En ese sentido no solo requiere de atención, sino de comprensión y soluciones, pues es una tendencia que supone también la imposición de una sexualidad adulta a las niñas y los niños, que no están ni emocional ni sicológica, ni físicamente preparados para ello, advierten los especialistas.
«Es la propensión de adelantar los comportamientos y actitudes sexuales a edades tempranas», explica Silvia María Pozo Abreu, especialista en Medicina General Integral y Bioestadística, de la facultad de ciencias médicas 10 de Octubre, quien justamente sobre este tema propone el debate en el último número del boletín electrónico PreveMi, correspondiente a los meses de julio a septiembre del 2017, disponible en el portal de Prevención del Maltrato Infantil, de la Red de Salud de Cuba.
Para la autora, son muchos los niños que, «fruto de la sociedad, viven en un entorno erotizado, donde los padres alientan a sus hijas a imitar actrices y modelos que derrochan erotismo, permitiendo que sigan patrones que ni siquiera son reales. No solo se les expone a imágenes hipersexualizadas, sino se les vende la idea de que tienen que verse sexy», señala.
Sobran los ejemplos para ilustrar esta problemática, expone Pozo Abreu, y menciona al respecto «las hijas de modelos famosas, devenidas en famosas modelos desde la infancia o hermanas de otras modelos, que han comenzado la carrera incluso con menos de diez años.
En este fenómeno también influyen los concursos infantiles de belleza donde solamente prima el tener un rostro, busto, es decir, una figura perfecta de niña-mujer. Y es que entonces esto provoca que muchas niñas con poca edad empiecen a medirse por las apariencias. Incluso, algunas de las competidoras han sido sometidas a explotación por las horas de entrenamiento y prácticas punitivas a las que se ven obligadas, refiere la especialista.
Asimismo, el texto menciona no solo el impacto de estos concursos sobre las niñas, sino una afección sicológica «de la que padecen algunos de los padres de las niñas: el “logro conseguido por distorsión”. Consiste en que los padres no son capaces de diferenciar sus necesidades de las de sus hijas, por lo que, ante la necesidad de sentirse exitosos y la obsesión por entrar en los medios, empujan a sus hijas a tener cierta apariencia y comportamiento».
Es entonces –advierte la autora– cuando tenemos que estar alertas porque esta forma de maltrato infantil trae consecuencias negativas en el desarrollo sicoafectivo de los menores.
No debería el fenómeno parecernos distante, en un mundo donde las tecnologías de la información y los medios de comunicación nos acercan, globalizan modas y tendencias, y marcan los comportamientos y la vida de millones de personas. Cuba no está ajena a esta influencia.
De ahí lo prudente de «valorar este problema, que provoca daños más graves que el usar mucho maquillaje con poca edad para una foto o un certamen de belleza, pues se trata de la construcción de la identidad femenina. Como esas menores aprenden a valorarse en base al atractivo y deseo que despierten, es normal que un número cada vez más creciente de niñas y jóvenes a las que se les está despojando de su inocencia aprendan a valorar más lo sexy que lo dulce. Defendamos pues la inocencia infantil evitando el desarrollo de este mal a nuestro alrededor», alerta la especialista.
La reflexión es más que válida. La disminución de la autonomía personal y la quema de etapas vitales para niños y niñas, es uno de los lastimosos resultados de la vida centrada en la mirada del otro; y la separación entre la conducta sexual y la afectiva puede plantear en el futuro problemas relacionales.
Ello, además de trastornos de la alimentación, baja autoestima y depresión.
No se trata de negar que la sexualidad es libertad, y como tal es también necesaria una información sexual adecuada para los más jóvenes. De igual modo, no es para nada fuera de lugar que la adolescencia exprese un pulso reivindicativo en las formas de vestir, además de ser una etapa en la cual se producen cambios físicos, cobra importancia la propia imagen y es lógico gustarse y querer gustar. Pero ello no es sexualización.
De lo que hablamos, y merece la atención de la sociedad es de ese enfoque instrumental de la persona, mediante la percepción de la misma como objeto sexual, y donde quedan al margen su dignidad y sus aspectos personales.
Hablamos de ese fenómeno que trae consecuencias negativas para el funcionamiento cognitivo, la salud física y mental, la sexualidad y las actitudes y creencias; y que para nada ayuda a desarrollar en niñas y niños la capacidad para vivir una sexualidad sana.


Por: Lisandra Fariñas Acosta
Fuente: http://www.granma.cu/todo-salud/2017-08-27/la-sexualizacion-de-la-infancia-el-maltrato-y-el-riesgo-para-su-bienestar-27-08-2017-22-08-19


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martes, 27 de junio de 2017

SER PADRE ES ASUMIR EL COMPROMISO DE FORMAR HIJOS ÚTILES PARA LA SOCIEDAD

 El no hacer faltar nada a los hijos mueve a millones de papás a no escatimar esfuerzos, pero los niños no solo necesitan cosas materiales, sino también acompañamiento diario. La unidad familiar es fundamental para que los hijos sean ciudadanos útiles para la sociedad. En esta nota presentamos algunos testimonios por el Día del Padre, que se celebra hoy. Los papás que pelean la tenencia de sus hijos denuncian discriminación de género de la justicia.


Uno espera fines de semana, otro estudia para mejor futuro
Son jóvenes y buenos padres, aseguraron los compañeros de trabajo de Milssi Catalino Mancuello Vera (29) y Óscar Daian Garcete Díaz (34), ambos auxiliares administrativos del Hospital Distrital de Lambaré, cargo ocupado por aquellos que nunca son vistos por los pacientes, pero de importante y arduo trabajo diario.
“Como a todo papá, la venida de mi hijo Elías Josue, hace 2 años, me cambió totalmente la vida. El se volvió nuestro motor. Junto con mi esposa, Maura Raquel Aguayo, nos dedicamos a darle amor e inculcarle humildad y buena educación a nuestro pequeño”, señaló Mancuello, quien está en el tercer año de Enfermería.
Comentó que una de las cosas que lo motiva a estudiar son las puertas que se pueden abrir y de esa manera dar a su hijo y esposa un mejor vivir. “Yo quiero ayudar a mi hijo a que cumpla sus sueños el día de mañana. A que sea una buena persona”, manifestó.
Padre de fin de semana
Garcete comentó que ve a su hijo solo los fines de semana. “Se llama Mateo Ezequiel (6) y los viernes ya va a mi casa, hasta el domingo. Trato de aprovechar ese tiempo para compensar los días de ausencia en la semana”, dijo. Reconoció que lo extraña, pero siempre están “a tiro” de teléfono. “Tengo buena relación con la madre y espero que eso nunca cambie. Quiero que mi hijo sea un triunfador y que estudie para eso”, dijo.
Piden igualdad de condiciones para compartir con sus hijos
Muchos progenitores luchan por la custodia de sus hijos y aseguran que existe una discriminación de género contra los hombres en el sistema judicial paraguayo, no obstante en estos años se lograron importantes aperturas, enfatizaron.
La Asociación Kuimba’e Aty lleva adelante 6.500 casos de demanda judicial para obtener la custodia compartida de la criatura y muchos de ellos obtuvieron triunfos judiciales y gracias a eso, hoy esos chicos podrán compartir con sus papás este día.
Por ejemplo Kuimba’e Aty ya presentó 600 casos de custodia compartida en el periodo 2016-2017. Más de la mitad fueron ganados. La ley establece que el padre o madre fuera del hogar debe brindar la cuarta parte de su salario en concepto de prestación alimentaria, sin importar la cantidad de hijos que tenga la pareja.
También ya se consiguió hasta hoy que 72 mujeres paguen la prestación alimentaria a los padres de sus hijos.
Juan Ramírez cuenta con amargura que tuvo que sufrir por cuatro años los prejuicios en los juzgados de familia a la hora de definir temas como la custodia o el régimen de visitas de los niños. “Escuché una frase descorazonadora: deben entender que cualquiera puede ser padre, pero madre sólo hay una”, indicó.
Vendiendo frutas, sacó adelante a sus hijos
Felipe Ojeda, de 55 años, vende frutas y verduras hace más de tres décadas y afirmó que con ello sacó adelante a sus cuatro hijos. “Todos trabajan y estudian”, expresó con satisfacción.
Dijo que lo que hace feliz a un padre es que toda su familia “esté bien de salud y trabaje”. Felipe tiene esposa y con ella tuvo cuatro hijos. “Una tiene 15 años, la otra 12 y los otros dos ya son grandes y están casados”.
Vive en Capiatá y todos los días se carga con ganas de trabajar y viaja hasta Asunción para vender frutas y verduras en el barrio Carmelitas. Hace esto de forma incansable desde hace 35 años.
Aseguró que con las ganancias de sus ventas no solo pagó las cuentas de la casa, sino que pudo también apoyar a sus hijos en el estudio, comprando sus materiales, pagando cuotas y pasajes.
Al preguntarle cuál es la función principal del papá en la vida de sus hijos, contestó que “le tiene que salir bien las hijas, que trabajen y estudien”.
Ayer don Felipe se encontraba ofreciendo sus productos Frente a la Catedral de Asunción. Así como él, muchos otros papás trabajan en la calle para solventar los gastos del hogar. Ayer se pudo observar a muchos en las Plazas de la Capital.
Sobre el Día del Padre, se le preguntó a Don Felipe cómo festejaría, y este respondió que no espera una fiesta grande ni regalos caros, sino una reunión con su familia a lo paraguayo. “Con asadito, ese nomás, y mucho jugo”, expresó.
Diácono pide mayor compromiso de padres
Bernardo Figueredo Troche es diácono permanente del Arzobispado de Asunción y su vida se reparte entre las actividades de la Iglesia y su familia.
“La vida de un diácono es particularmente intensa. Al despertar oramos en familia y participamos de la misa en la Catedral a las 06:15. Luego trabajo como administrador del Arzobispado de Asunción y me encargo de las operaciones normales de la pastoral. Después comparto con la familia parte de la tarde y retorno a la Parroquia Virgen del Rosario de Sajonia para apoyar la parte litúrgica y pastoral”, explicó.
Figueredo recibió el llamado para ser diácono hace tres años. “Los diáconos permanentes somos hombres casados. Nunca estuvo en mis planes ser diácono, es el Señor el que elige realmente”, explicó.
Sobre el rol de los padres en nuestra sociedad expresó que necesitan comprometerse más con la educación de sus hijos y de toda la familia, como uno de los pilares que representan.
Además indicó que los padres son los primeros en compartir la palabra del Señor.
“Los padres necesitan comprometerse realmente con sus familias porque ellos son los primeros evangelizadores de la Iglesia. Partiendo de la primera comunidad que es la familia, son los padres, papá, abuelos los que deben inculcar el amor a la eucaristía a la palabra del Señor y asistir a misa los domingos. Ese compromiso serio es el que hace falta en nuestras familia”, dijo.
No se aprende en libros sino con la experiencia
Blas Quiñónez es secretario general de la Curia Pastoral y hace más de 26 años se desempeña como coordinador de toda la tarea pastoral de la Iglesia a nivel de la Arquidiócesis.
Quiñónez crió a dos hijos varones como lo criaron sus padres. “Vengo de una familia donde el respeto, la comprensión y en primer lugar Dios siempre estuvieron presentes y ese es el camino que le enseñé a mis hijos”, dijo.
Para Quiñónez la llegada de su primer hijo fue una escuela para ser padre. “Hace poco cumplí 25 años de casado y al año vino mi primer hijo y luego el segundo. Solo con la llegada de los hijos se aprende a ser padres. No hay libros ni escuelas donde consultar qué hacer. Solo crecer juntos”, comentó.
El secretario general además de sus actividades en la arquidiócesis también se desempeña como catequista y educador, y en esa tarea nota que cada vez más niños y jóvenes no son acompañados por sus padres.
“En la mayoría de las familias existe la ausencia de papá y mamá en el crecimiento de los hijos. Noto que se les abandona mucho a los chicos. Se nota la falta de acompañamiento de los padres”, indicó.
Pese a que estamos en una sociedad en la que ambos padres están obligados a salir a trabajar, Quiñónez recomienda prestar más atención a los hijos. “Los niños tienen que ver y sentir a papá y a mamá, de tal manera a que puedan fijar su futuro. Ellos necesitan ambas figuras, que son irremplazables, en sus vidas”, dijo.



Fuente: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/locales/ser-padre-es-asumir-el-compromiso-de-formar-hijos-utiles-para-la-sociedad-1604596.html
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sábado, 27 de mayo de 2017

DESNUTRICIÓN CULTURAL

Algunas de las restricciones que el capitalismo impone a los seres humanos incluyen el acceso al conocimiento territorial y conceptual del mundo todo con sus realidades. Incluyen una especie de inanición de saberes y de experiencias necesarias para el crecimiento normal de la conciencia social y de la conciencia de especie. Incluyen el desabastecimiento de nutrientes intelectuales que son soporte de las habilidades mentales básicas como la capacidad de abstracción, la capacidad de organización, la capacidad de movilización y las habilidades del pensamiento crítico. Y como toda des-nutrición produce estragos. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. He aquí un problema Ético crucial para nuestro tiempo.

Reponerse de semejante despojo implica (además de conciencia de él) tiempos y estrategias de atención especial y prioritaria que, hasta hoy, no han podido resolver, por supuesto, los “modelos educativos” funcionales al capitalismo. Sigue intocado el flagelo que aqueja a millones de personas sin saber leer y escribir y sólo unos cuantos países gozan del “privilegio” de ser “territorios libres de analfabetismo.” (Cuba, Venezuela, Bolivia…) Es pasmosa la ignorancia generalizada en materia de geografía económica, política y social. Historia y crítica de la Cultura, de las Artes y de las expresiones populares. A población abierta se desconoce África y sus diversidades; Latinoamérica con sus raíces más frondosas y sus calamidades imperiales. Se trata de una “ignorancia de clase” que sirve para hundir en la confusión todo aquello que no pertenezca a los triunfos materiales y espirituales de la burguesía. Semejante “desnutrición cultural” no se resuelve con reformitas ni reformistas neoliberales. Ni con represión a los profesores críticos.
Para colmo, como en toda “desnutrición”, también ocurre el sobre-consumo de alimentos ideológicos “chatarra” que mientras engordan con banalidades consumistas a los usuarios, le destruyen el sistema nutricional basal. Acéptese ésta metáfora imperfecta provisionalmente. Así tenemos obesidades ideológicas mórbidas, producto de un mercado de valores mercantiles cuyo efecto reduccionista es engrosar sin control al capitalismo y sus “mass media”. Así, pues la desnutrición cultural proviene de la escasez tanto como de la saturación. En el centro del problema está el vació prefabricado por la burguesía, para tener seres humanos embriagados con felicidad de consumo, ignorantes pero agradecidos de no tener que saber tanta cosa sobre un mundo que se les vende como ajeno, peligroso y aburrido. Nos ganó “patolandia”.
Algunas estratagemas para maquillar el escándalo de la “desnutrición cultural” se fabrican rentablemente en el seno de la “industria del turismo”. Como dicen que “los viajes ilustran”, dan por verdad que viajar es una forma de combatir la ignorancia abrumadora que pesa sobre el mundo y que al mundo le pesa. Pero nada asegura que los viajantes sean, realmente, conscientes de los territorios que pisan. La “industria del turismo” ha creado modelos de estandarización que comprimen la experiencia a una sola decoración para comer tanto como para dormir. No importa si estamos en el desierto del Sahara o, en Alaska o cruzando el Río de la Plata en un transporte más parecido a un “supermercado” que a un barco. La “cultura” del “viajante” suele reducirse a unas cuantas fotos, unos mensajes en “redes sociales” y a las habilidades espurias para ganarse puntos o “millas” extra del “viajero frecuente”. Con las debidas honrosas excepciones.
El cuadro de la “desnutrición cultural” se completa entre malabares de computadora para conseguir hospedajes “buenos, bonitos y baratos”. Renta de autos, reservaciones de restaurantes y uno que otro lujo al alcance del salario de las masas turísticas. En la perspectiva general la experiencia residual de un viajante común, suele no contener información alguna sobre cómo se vive lo que se vive en cada lugar ni qué nos une a las mejores luchas que se desarrollan en cada sitio del planeta. Viajar debería ser otra cosa. “Gana la ignorancia”.
¿Qué puede esperarse en las escuelas donde se enseña, hipotéticamente, algo que sirva para conocer y entender al mundo, sin moverse de las aulas? Sin moverse del televisor, sin abrir un libro. (En el caso de que existan -a la mano- libros capaces de combatir la “desnutrición cultural”) National Geographic, por ejemplo, emprendió -como muchos lo han hecho- el trabajo de “mostrar al mundo” pero bajo sus reglas de mostración y con el paquete ideológico que a ellos conviene inyectado en cada lugar, en cada hecho, en cada situación por ellos elegida. Así, vemos un mundo expuesto de tal forma que ni los “locales” se reconocen ante los eventos cotidianos más próximos o más cotidianos. Muestran al mundo como antropólogos ingleses (ajenos, distantes y pasajeros) de esos que a ellos les encanta convertir en locutores de sus series televisivas. Hay lugares que tienen la colección completa de sus videos y ni una sola comprensión del planeta. La Ideología de la clase dominante.
Toda persona tiene derecho a conocer su realidad como especie y como grupo social sometido a las tensiones de la lucha de clases. Tiene derecho a comprender su lugar en el modo de producción dominante y su lugar en las relaciones de producción. Tiene derecho a conocer la Historia de las condiciones que se le han impuesto y las posibilidades reales para salir de ellas. Conocer las luchas de sus pueblos y las luchas de otros pueblos que han luchado y luchan por salir de un mundo secuestrado por el capitalismo. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda y a la educación y eso implica el derecho a conocer el mundo, libre y críticamente, en contacto con otras persona que, a su vez, también tienen derecho a conocernos y reconocernos como iguales, fraterna y solidariamente. No contar con eso es una pérdida histórica difícil de reparar. No contar con eso es un daño terrible a la especie humana y a su futuro. Impedirlo es un delito de lesa humanidad también agravado por cometerse con alevosía, ventaja y premeditación. Desnutrición cultural programada. ¿Qué hacemos?

Por: Fernando Buen Abad



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jueves, 4 de mayo de 2017

ANTE EL CIBERACOSO, CIBERCRITERIO

En materia de prevención del ciberacoso, cada ciudadano digital necesita educar el olfato. Debemos enseñar a los niños a protegerse, pero también cargarlos de criterio para detectar situaciones poco respetuosas.

Hace unos días me contaban un caso de grooming. Lo que más me sorprendió es que aun cuando estamos ante casos “de libro”, aun cuando tenemos nociones para detectarlo, siempre es más sencillo volver la vista a otro lado o restarle importancia cuando no nos afecta de lleno. Nos sirve también el ejemplo para ver cómo enfocamos el problema, donde solo vemos a quien agrede y a quien recibe la agresión, sin reparar en que ambas personas tienen un entorno social, una experiencia vital y que se les ha educado de una forma determinada a relacionarse con los demás. La historia además añade el ingrediente digital, donde a menudo se nos olvida que tomar caramelos de desconocidos es, en cierto modo, mucho más fácil e infinitamente más discreto.
El caso en cuestión afectó a una niña de unos 12 años que, tras mucho insistir, consiguió que le compraran el ansiado móvil. Hicieron un pacto inicial y la madre revisa regularmente los contactos, amigos y seguidores de su hija, mientras comentan quién es quién. Una noche, durante la supervisión habitual, la madre detecta un contacto extraño en Instagram y pregunta quién es. La hija le responde que no lo sabe muy bien, pero que le parece que es el familiar de una compañera de clase. Ahí le saltan las alarmas a la madre: un familiar de una compañera de clase. A muchos eso les traería tranquilidad: “Ah bueno, es alguien del entorno familiar de alguien conocido, no es un extraño del todo”. Y sólo a unos pocos les hace recordar que la mayor parte de abusos de menores son perpetrados por personas del círculo social próximo. No olvidemos que las cifras nos dicen que sólo un 10% de las víctimas han sido atacadas por alguien completamente desconocido. Grosso modo, los abusos son por parte de personas que forman parte del círculo de confianza del menor (60% de casos conocidos y 30% familiares directos). Así pues, no es tranquilizador que el contacto sospechoso sea el tío de una compañera de clase. ¿Con cuántas niñas más habrá intentado contactar a través de la lista de amigas de su sobrina?
Por suerte, esta madre tuvo buen olfato y le comentó a su hija que aquella noche se quedaba el teléfono. La madre se haría pasar por ella hablando con el extraño para calibrar la situación. Las sospechas se cumplieron y cuando ella le dijo que se estaba yendo a dormir, el “contacto” en cuestión le pidió, entre otras cosas, fotografías del momento de irse a la cama. Por suerte hizo capturas de pantalla de todo, antes que el emisor borrara los mensajes para que no fueran usados en su contra. Al día siguiente lo denunció y ahora está la cuestión en manos de la policía. Que el escenario del intento de acoso sea digital, tiene el inconveniente que es mucho más invisible. Pero también tiene la ventaja que el rastro es más difícil de borrar.
Frente a esto, se están tejiendo alianzas de grandes corporaciones digitales para detectar actividades susceptibles de pedofilia. Bien, eso puede ayudar. Se puede poner control parental y eso previene en parte. No se puede (y, según cómo, no se debe) poner vallas al campo, pero se pueden poner semáforos en los cruces. Cualquier estrategia que intervenga y frene las actividades no deseables, es bienvenida. Pero eso es sólo una parte. La reacción sin prevención conduce inevitablemente al juego entre el gato y el ratón. Cambiarán los métodos, cambiarán las plataformas, cambiarán las imágenes que cuelgan, pero el problema de raíz seguirá persistiendo porque está demostrado que penalizar solo funciona en el corto plazo. Es necesario ser reactivos, pero en el fondo acabaremos antes y mejor si nos adelantamos y prevenimos. Si entendemos que eliminar los parques de la calle para evitar aproximaciones inadecuadas para nada es una solución, tampoco planteemos evitar el grooming prohibiendo a los menores que tengan móvil o perfiles en las redes sociales.
Dicho de otro modo: lo más indispensable es que los peques no se encuentren de repente ante el cruce sin nadie que les cuente cómo van los semáforos, qué función tienen y qué diferencia el rojo del verde. Necesitan un entorno social que no rehúya las conversaciones sobre usos y abusos de tecnología. Porque el grooming, el acoso a menores por parte de un adulto, no es de un día para otro. El acoso se cultiva en varias fases, así que lo importante es no crear falsas alarmas a la primera, sino activar la alerta para ver hacia dónde evoluciona la conversación e intervenir a tiempo si corresponde.
Eso se facilita cuando cuentan con un entorno escolar, familiar y social protegido donde pueden hacer preguntas, expresar temores y donde vean normal que sus adultos se preocupen por saber con quién hablan. Eso sí, siempre con respeto y colaboración. Que revisar los contactos forme parte de ese acompañamiento regular que permite tejer vínculos de confianza y espacios seguros lejos del cotilleo o el exceso de autoridad. Del mismo modo, debemos ver el valor a compartir las situaciones que ocurran con otros menores, para aprender colectivamente de ellas y enseñar a no vulnerar a las víctimas. Y así, sin caer en la histeria, podemos ir moldeando la sensibilidad colectiva ante los posibles los signos que podamos encontrar.
En resumen, en materia de prevención del ciberacoso, cada ciudadano digital necesita educar el olfato. Debemos enseñarles a protegerse, pero también cargarles de criterio para detectar situaciones poco respetuosas y abusivas, si llegan a darse. Para construir una cibercultura, comencemos por el cibercriterio. Vayamos inoculando un marco de referencia y herramientas para que sepan cómo actuar en cualquier situación. Una forma más de elegir la red que tejemos día a día para la sociedad que soñamos.




Por: Liliana Arroyo
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/05/03/ante-el-ciberacoso-cibercriterio/

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lunes, 1 de mayo de 2017

¿A QUÉ EDAD DARLE UN CELULAR A UN NIÑO?

Bill Gates dijo en una entrevista que les prohibió a sus hijos usar móvil antes de los 14 años. Casos recientes han puesto sobre el tapete el tema de la edad ideal para que los pequeños reciban su primer teléfono inteligente.

El caso de Mailen Liseth Villamizar, una niña de 13 años que se ahorcó con una soga en el patio de su casa en Villa del Rosario, Norte de Santander, conmocionó al país la semana pasada. Mailen se suicidó tras realizar la prueba final de un juego de rol llamado Ballena Azul, que consta de 50 retos y lleva a los menores a atentar contra su vida. Se estima que 130 se han suicidado en el mundo por este macabro pasatiempo creado en Rusia, que puso sobre el tapete nuevamente uno de los asuntos más difíciles de la crianza en el siglo XXI: a qué edad darles un celular a los niños para evitar que sean víctimas de ciberacoso y extorsiones, que estén expuestos a situaciones extremas como la de este tenebroso juego, o hasta a problemas de salud.
Para evitar todo ello, los expertos señalan que es bueno seguir el ejemplo de Bill Gates, creador del computador personal, quien sorprendió a muchos al declarar en una entrevista para el diario The Daily Mirror que les prohibió a sus tres hijos usar celular antes de los 14 años. Con él coinciden varios expertos, entre ellos Cristina Plazas, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), quien afirma que los niños menores de 14 años no deben tener teléfonos inteligentes. El psiquiatra infantil Germán Casas señaló a SEMANA que la edad mínima es los 12 años, pero todos coinciden en que mientras más tarde tengan un celular, mejor. Se ha visto que antes de esta edad es mayor el riesgo de padecer problemas de conducta y concentración.
Ante la falta de información los padres han tomado una actitud laxa. En promedio un niño obtiene su primer celular a los 10 años, según reveló en 2016 una investigación de la firma Influence Central. Pero en algunas familias los papás les regalan a sus hijos un dispositivo a los 7 años. Otra investigación hecha por Linio Colombia, portal online de compras de productos de tecnología, señala que el 91 por ciento de los niños y adolescentes se conectan a internet y el 58 por ciento de ellos lo hace mediante un smartphone. De hecho, el 30 por ciento se conecta entre una y dos horas diarias mientras que el 20 por ciento supera las dos horas en línea.
Los niños corren dos tipos de riesgos cuando manipulan un celular a esa edad. El primero es que están expuestos al contacto con extraños en las redes sociales, donde pueden ser víctimas de ciberacoso y quedar en manos de personas indeseables que buscan violar su intimidad y chantajearlos, o incluso llevarlos al suicidio, tal y como ocurrió con las víctimas de Ballena Azul. Lo mismo sucede con el sexting. Jesse Weinberger, experta en temas de seguridad en internet, encuestó a 70.000 niños y encontró que a los 8 años muchos ya han visto pornografía en internet. Incluso estudiantes de quinto de primaria ya han enviado imágenes o videos con contenido sexual explícito a otros usuarios. También está el vamping, o la moda de niños y adolescentes que permanecen conectados hasta altas horas de la noche y afectan su ciclo de sueño por compartir o explorar contenidos en la red.
El segundo riesgo está relacionado con las enfermedades que puede causar el uso desmedido de los celulares a edades muy cortas. “Hay múltiples casos de sedentarismo, sobrepeso y diabetes en niños, así como alteraciones ortopédicas, metabólicas y del funcionamiento cardiovascular, que van ligadas al uso excesivo de los celulares”, dijo Casas. El experto afirma que algunos estudios han demostrado que los niños que interactúan mucho con los celulares y los convierten en su primera forma de comunicarse con los demás pierden “su capacidad de reacción espontánea para reconocer rostros e interactuar con su cuerpo”.
También hay que considerar que la corteza prefrontal del cerebro, encargada de controlar los impulsos, no termina de desarrollarse hasta los 25 años. Algunos niños presentan bajo rendimiento académico a causa del uso excesivo de estos aparatos que los distraen de sus tareas escolares. A propósito, un estudio hecho por la organización Common Sense Media reveló que el 50 por ciento de ellos admite sentir dependencia por su celular.
Además de tener un límite de edad, James P. Steyer, director de esta organización, considera que los padres deben establecer pautas muy concretas para evitar que sus hijos estén expuestos a los peligros. Una de ellas es regalarles un celular sencillo que solo incluya llamadas y mensajes de texto, y que los papás se encarguen de instalar el control parental en todos los aparatos, pues lo más probable es que no puedan supervisarlos siempre. Por ejemplo, para poder crear una cuenta de Facebook la edad mínima requerida es 13 años, pero hay múltiples cuentas de niños que ya tienen perfil en esta red social. Según el estudio de Linio, en el mundo 5 millones de pequeños mienten sobre sus datos personales para poder abrir una cuenta en las redes sociales, con lo que se exponen a contenidos sensibles o inapropiados para su edad.
Otra pauta es hacer una dieta digital que consiste en establecer ciertas reglas de etiqueta en la casa para que los niños no usen celulares durante las comidas o reuniones familiares, tal y como hace la familia de Bill Gates. Pero lo más importante en este punto es que los papás den buen ejemplo. Casas recomienda que por cada minuto que usen el celular los niños tengan dos minutos de actividad física. También hay que hablarles sin tapujos de los riesgos a los que están expuestos y hacerles prometer que nunca se van a tomar fotos suyas desnudos ni aceptarán citas con desconocidos en internet. La idea es que los padres los castiguen, sin llegar a agredirlos física ni verbalmente, en caso de que no cumplan sus promesas para que se aseguren de que lo evitarán al máximo y no pondrán en riesgo su integridad.
También es importante que los papás tengan en cuenta que los avances tecnológicos van a toda velocidad y con la aparición constante de nuevas aplicaciones deben estar muy bien informados para proteger la vida de sus hijos. Al final de cuentas, lo mejor es esperar y no regalarles a los pequeños estos aparatos tan temprano. “Mientras más tiempo mantengas cerrada la caja de Pandora habrá menos riesgos”, dice Weinberger.


Fuente: http://www.semana.com/vida-moderna/articulo/bill-gates-le-prohibio-a-sus-hijos-el-uso-del-celular-antes-de-los-14-anos/523723


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