¡La crisis de la educación es una crisis de atención!
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jueves, 8 de febrero de 2018
martes, 26 de diciembre de 2017
ACOSO ESCOLAR: PAUTAS DE INTERVENCIÓN PARA DOCENTES Y ORIENTADORES
El acoso escolar o bullying es cualquier forma de maltrato (psicológico,
verbal o físico) producido por un abuso de poder y fuerza, dirigido siempre a
la persona más “débil”. El maltrato debe producirse de forma reiterada a lo
largo de un tiempo determinado y es claramente deliberado, sistemático y
repetitivo. Aquí podéis consultar 15 recursos
para combatirlo en el aula.
Es muy importante diferenciar los conflictos entre iguales del acoso
escolar. Para considerar acoso como Bullying deben cumplirse
simultáneamente tres criterios:
Un desequilibrio de poder, situación de desigualdad de poder, ya sea a
nivel físico, psicológico o social
Debe existir intencionalidad y/o repetición. No son situaciones
aisladas, tienden a repetirse en el tiempo lo que implica que la víctima sea
blanco de futuros ataques
Se maltrata a las personas que piensan tienen un menor grado de
indefensión, los menos fuertes
Uno de cada 10 alumnos asegura que ha sufrido algún tipo de acoso
escolar. Denunciarlo
no es tan sencillo, por este motivo la empresa Deset Technological Solutions SL
junto con el Equipo D-letras decidimos crear una herramienta de evaluación para
detectar el acoso escolar. Queríamos que fuese algo sencillo y que
pudiese ser detectado a través del juego. Así surge The Buddy Tools.
El test es un software informático que se realiza a través de un
ordenador o tablet, lo que lo hace aún más llamativo. Los alumnos lo viven como
un juego desde el primer momento ya que deben crear su usuario y
personalizarlo. Tras este primer paso responden a una serie de cuestiones
relacionadas con el grupo clase. El test dura unos 10 minutos y nos permite
obtener una “radiografía social” (sociograma) del aula y detectar posibles casos
de acoso. Nos ofrece informes individuales y grupales, aportando datos sobre la
sociabilidad del grupo, rendimiento escolar, datos psicosomáticos, alumnos más
elegidos, rechazados, posibles acosados y acosadores.
Se ha puesto en marcha en varios centros escolares obteniendo muy buenos
resultados. Podemos hablar una fiabilidad del 90-95%.La utilización
del software hace que los alumnos respondan con mayor sinceridad, sin problemas
de confidencialidad y/o miedos al hacerlo en ordenador y a través del juego.
Además, la herramienta permite comprobar indirectamente la sinceridad de las
respuestas de los alumnos, para reforzar la fiabilidad y validez del test.
Cuando un centro detecta un caso de acoso debe
poner en marcha un protocolo de actuación específico. The Buddy Tools junto con
el informe que aporta, ofrece una serie de pautas para profesores, padres y
alumnos. A continuación os dejamos algunas de las pautas que pueden encontrar dentro
de la herramienta.
PAUTAS DE INTERVENCIÓN PARA PROFESORES Y ORIENTADORES
-Si detectas un comportamiento de acoso se tiene que intervenir
inmediatamente,parando la situación lo antes posible para evitar que las agresiones se
agraven o vayan a más
-Observar las relaciones que se establecen en el aula
-Estar atentos a los cambios en el rendimiento de sus alumnos, tanto
en cuanto a atención en clase como a sus resultados, ya que son uno de los
índices más claros de que algo no funciona como debiera
-No restar importancia a las manifestaciones o denuncias de los
alumnos. Escucha con respeto y evita decir cosas como “son cosas de
niños”, “no es para tanto”
–Formación del profesorado para el conocimiento, detección y
actuación ante situaciones de acoso escolar
-Crear un protocolo de actuación, que informe de las
medidas que el centro va a adoptar y cómo se va a abordar dicha situación
–Solicita la colaboración de las familias. El acoso escolar es
responsabilidad de todos, y todos debemos ser parte activa de la solución. Por
ello, es recomendable informar a los padres mediante charlas o talleres e ir
pautándoles para que sepan cómo han de actuar.
–Vigilancia por el profesorado en aquellos lugares donde pueda
producirse el supuesto acoso, para recreo, comedor, y otras zonas de
riesgo (cuartos de baño).
–Hablar con la víctima garantizándole su protección y seguimiento del
problema e informarle de los pasos que se van a dar.
–Seguimiento diario por parte de un profesor/a de confianza para
el alumno, por mayor empatía o cercanía comunicativa y/o afectiva.
-Hablar en clase del tema. El acoso escolar no puede ser un tema
tabú. Se recomienda hacer hincapié sobre la necesidad de decirlo si
algún alumno detecta problemas y remarcar que comentar un suceso no significa
“ser un chivato”. Las tutorías pueden ser un buen momento para esto.
–Tratar el tema a través de las tutorías e introducir temas
de educación en valores, convivencia, compañerismo, civismo, no agresión;
respeto y tolerancia.
–Establecer consecuencias. Hablar con los alumnos y
expresarles las medidas que se tomarán y cómo se reaccionará cuando ocurra
alguna agresión.
–No usar la mediación entre iguales como herramienta de resolución de
la situación de violencia o forzar artificialmente, que se den la mano, que se
pidan perdón…
El acoso escolar marca la vida de las víctimas, afecta a la salud
física, al bienestar emocional y al rendimiento académico de los niños. Deja una huella imborrable en
la vida adulta de las personas que lo han sufrido: genera inseguridad,
dificultad para confiar en personas, baja autoestima…
Entre todos podemos conseguir que la escuela sea un lugar seguro.
¡Trabajemos para conseguir una escuela segura, basada en el respeto!
Por: Cristina Martínez Carrero
Fuente: http://www.educaciontrespuntocero.com/author/cristina-martinez-carrero
lunes, 18 de diciembre de 2017
7 TÉCNICAS EDUCATIVAS QUE SON UN COMPLETO ERROR
Olvide la disciplina castrense: castigarle en su habitación no sirve para nada.

1. Nada de cachetes La literatura científica los desaconseja con contundencia, catalogando a los tirones de orejas y palmadas en el trasero como recursos contraproducentes. “Los padres, ante conductas no deseables, deben montar su enfado y rechazo, pero el azote esporádico no servirá para cambiar el comportamiento del pequeño”, explica la psicóloga Ollero. Es más, la experta afirma que estas prácticas únicamente conseguirán viciar la relación entre ambos a largo plazo y, si bien quizá atajen en el momento la situación, configurará una personalidad más difícil de encauzar. 
2. Las fórmulas ‘Antonio Alcántara’ no son las ideales Numerosos estudios han demostrado que la mayoría de técnicas disciplinarias clásicas, las que pasan por el arresto domiciliario o por los sistemas de recompensa son, a la larga, inservibles y contraproducentes. “En el papel de los padres como modelos de los hijos, la conexión emocional debe jugar un papel fundamental, estableciendo vínculos de confianza y seguridad para fomentar el desarrollo correcto, marcando los límites con firmeza pero también con amabilidad”, explica Andrea Ollero, psicóloga educativa. En este sentido, Ángela Pulido, también psicóloga y directora del centro El Árbol del Patio, apuesta implementar el modelo de Disciplina Positiva ideado por el psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs, basado en “implicar al pequeño en su contexto, motivándolo desde los sentimientos positivos que le permiten saber que su papel también es importante”. Por eso, muchas de las técnicas clásicas se entienden, hoy, obsoletas. Esto es lo que no debe hacer con su pequeño, según la ciencia, y las alternativas para criarle con inteligencia emocional. 
3. Nada de castigos sin razonamiento En la misma línea, la imposición de sanciones en forma de actividades desagradables quizá corte de raíz la mala conducta, pero sólo momentáneamente. “Hacer sentir mal al niño no significará, necesariamente, que este entienda el verdadero motivo de nuestro malestar”, asegura Pulido, que apuesta más bien por tratar de razonar con él, usando un lenguaje en positivo, y exponerle las razones por las que su comportamiento no es el adecuado. Poner de relieve, al final, por qué sus actos no están construyendo un buen clima en el núcleo del que él debe sentirse partícipe, en el que él tiene que estar implicado. 
4. Nada de dejarles sin postre Técnica basada en el chantaje y en la manipulación, según numerosos estudios, pero no en la explicación razonada que sí llevará al niño a entender por qué no debe hacer esto o lo otro. “De nuevo, esta práctica no hace pensar ni reflexionar al niño, y sólo le llevará a hacer determinadas cosas para contentarnos”, explica Pulido, que se pregunta si nuestra voluntad es que nos obedezca únicamente movido por el miedo a la prohibición o si realmente buscamos que entienda por qué debe comportarse correctamente. 
5. Nada de prometerle ración doble de postre Otra técnica basada en el chantaje: “Si vinculamos las educaciones con premios, igual que si lo hacemos con castigos, estamos dejando a un lado las emociones profundas”, repasa la psicóloga Ollero. Explica además que “la necesidad de conocerse, de entrar en comunión, es fundamental para que los actos estén ben encauzados y motivados por una decisión íntima y real que busca lo mejor para todos”. 
6. Nada de mandarlo ‘al rincón de pensar’ ¿Para qué? “En el momento de enfado y frustración, ambos estarán dominados por el cerebro reptiliano, al que corresponden las funciones básicas. Los dos estarán bloqueados por el grado de tensión del contexto, y pedir al niño que reflexione no hará sino llevarle a pensar que su padre y su madre son seres horribles y mezquinos”, afirma Pulido. Además, y como explican los expertos en educación infantil Tina Payne Bryson y Daniel J. Siegel en su libro No-Drama Discipline, obligándoles a encontrarse con sus pensamientos en esa situación hará que se pierda la oportunidad de establecer un diálogo comprensivo, explicativo y que busque, realmente, lo que se pretende: hacerle reflexionar para que no repita sus actos. 
7. Nada de coartar sus sentimientos “Sobre todo si se trata de niños, muchos padres piensan que pidiéndoles que endurezcan su carácter le están ayudando a fortalecerse, pero eso no es así”, asegura Ollero, en la misma línea de numerosas investigaciones. Durante décadas, explica, la educación se ha basado en la ocultación de emociones, en la prohibición de llorar o mostrarse triste, pero es preferible “dejar que se expresen y enseñarles a entender lo que les ocurre para que aprendan a gestionarlo”, concluye. 
8. Nada de educar en la culpabilidad “Vivimos en la era del buenismo.”, comenta la psicóloga Pulido, que añade: “Esto no es en absoluto positivo porque, ante situaciones realmente límite, esos padres colegas terminan por pasarse al otro lado y recurrir a gritos y broncas, descolocando al pequeño que no entiende esos estallidos de ira”. Por eso, ella apuesta por implementar las herramientas adecuadas para que el niño entienda que sus actos tienen consecuencias, y que de ellos depende también la buena marcha del grupo. “Hay que enfocarles hacia las soluciones, y no educarles en la culpabilidad”, confirma. Pero hay casos difíciles. “En situaciones ingestionables, lo más recomendable es buscar ayuda”, aconseja Ollero. Cuando todas las técnicas fallan, sólo un profesional puede detectar dónde está el desajuste en la relación entre padres e hijos y buscar soluciones. Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/12/12/album/1513081412_992481.html#foto_gal_8
jueves, 23 de noviembre de 2017
SUMAR LAS VOLUNTADES DE UNA TRIBU PARA EDUCAR A UN NIÑO.
El derecho de los menores a la educación está consagrado en diversos
instrumentos y normas. Entre ellos, la Convención sobre los Derechos del Niño
tradujo un cambio de paradigma y señaló la igualdad de oportunidades como
puerta de acceso a su efectivo ejercicio. En los próximos días, en coincidencia
con un nuevo aniversario de su adopción por las Naciones Unidas, se
desarrollará en Buenos Aires el Congreso Internacional “Vulnerabilidad e
Inclusión, Hacia la Resignificación de los Derechos de la Niñez”, organizado
por la Universidad Austral. Una buena oportunidad para reflexionar sobre
conceptos como igualdad de oportunidades y equidad educativa, que calan hondo
en sociedades altamente fragmentadas, como la argentina.
El propósito de la inclusión atraviesa el vínculo que se establece hoy
entre los diferentes actores implicados en la educación de nuestros niños. Es
por ello que, amén del diseño de políticas macro, debemos favorecer el
despliegue de acciones micro, potenciales transformadoras de escenarios y gestoras
del cambio. Desde este enfoque, cobran especial relevancia las alianzas
educativas que en el seno de las sociedades se tejen, pues está probado que
mediante el trabajo coordinado de las diferentes agencias comunitarias es
posible revertir situaciones complejas, con la mirada siempre puesta en
garantizar una educación inclusiva y de altas expectativas.
Está claro que un entorno vulnerable por pobreza no debe ser sinónimo de
baja calidad en los aprendizajes. Y es aquí, justamente, donde la participación
de la comunidad juega un papel central. Esto es así porque la trascendencia de
la educación para una sociedad supone el compromiso de personas e instituciones
que operen como nodos interdependientes, con la clara conciencia de que, como
en todo proceso colaborativo, los resultados no pueden ser explicados de manera
aislada. La pregunta será cómo lograr implicar a todos en la tarea de educar a
las futuras generaciones de argentinos.
Bajo esta visión, escuelas, familias y comunidades locales deben
articular esfuerzos, sabiéndose parte de un sistema que, puesto en movimiento,
beneficia a todos y cada uno de sus componentes. La labor no es fácil, pero
condiciona de tal forma el éxito educativo que merece concentrar ánimos y
decisiones. Cuanto más si nos situamos en contextos vulnerables y participamos
de colectivos que sufren la exclusión en carne propia.
Lo cierto es que esta lógica es diferente de la imperante, es
contracorriente. Estamos en tiempos en los que la ruptura del enlace y de la
idea misma de asociación se patentiza. En este marco, sin embargo, las
instituciones educativas que generan alianzas estratégicas las instalan como
pilares sobre los que descansa la eficacia de su pedagogía.
En todos los casos, es preciso tomar la iniciativa. No dar excusas. Así
lo han demostrado experiencias puntuales y valiosas, nacidas espontáneamente
del conjunto social: comunidades de aprendizaje, sistemas de tutorías
voluntarias, uniones con empresas locales, alternancia pedagógica, son sólo
algunos ejemplos de desarrollos exitosos que apuntan a la mejora mediante el
empoderamiento de sus miembros.
La consigna es sumar voluntades y para ello se realizará el Congreso
Internacional “Vulnerabilidad e Inclusión, Hacia la Resignificación de los
Derechos de la Niñez los días 21 y 22 de noviembre.
Hace falta una tribu para educar a un niño, reza un proverbio africano.
Sólo la actitud proactiva de los integrantes de cada comunidad posibilitará
progresar hacia modelos y configuraciones que amalgamencalidad e inclusión.
Haciendo propia una propuesta verdaderamente formativa y a la altura de las
nuevas demandas.
Por: Mariángeles Castro Sánchez
Fuente: http://www.eldia.com/nota/2017-11-18-3-50-51-sumar-las-voluntades-de-una-tribu-para-educar-a-un-nino-opinion
miércoles, 22 de noviembre de 2017
LA DISCIPLINA VIOLENTA, EL ABUSO SEXUAL Y LOS HOMICIDIOS ACECHAN A MILLONES DE NIÑOS EN TODO EL MUNDO, DICE UNICEF
La violencia contra los niños, algunos de tan sólo un año de edad, es un
hecho recurrente en los hogares, las escuelas y las comunidades, según revela
un nuevo informe en el que figuran datos preocupantes.
Un número asombroso de niños, algunos de tan solo 12 meses de edad, son
víctimas de actos de violencia cometidos a menudo por las propias personas
encargadas de cuidarlos, dijo UNICEF en un nuevo informe publicado hoy.
“El daño infligido a los niños en todo el mundo es realmente
preocupante”, dijo el Jefe de Protección Infantil de UNICEF, Cornelius Williams.
“Bebés que reciben una bofetada en la cara; niñas y niños forzados a realizar
actos sexuales; adolescentes asesinados en sus comunidades: la violencia contra
los niños no escatima a nadie y no conoce fronteras”.
Una situación
habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes utiliza
los últimos datos para mostrar que los niños sufren actos de violencia en todas
las etapas de su infancia y en todos los entornos:
Violencia contra los niños de corta edad en sus hogares:
• Tres cuartas partes de los niños de 2 a 4 años en todo el mundo –alrededor de 300 millones– sufren actos de agresión psicológica y/o castigos físicos por parte de sus cuidadores en el hogar;
• Alrededor de 6 de cada 10 niños de un año en 30 países con datos disponibles están sometidos a algún tipo de disciplina violenta de manera sistemática. A cerca de una cuarta parte de los niños de un año se les sacude como castigo, y cerca de 1 de cada 10 recibe un golpe o una bofetada en la cara, la cabeza o los oídos;
• En todo el mundo, la madre de 1 de cada 4 niños menores de cinco años –176 millones– es víctima de la violencia de un compañero íntimo.
• Tres cuartas partes de los niños de 2 a 4 años en todo el mundo –alrededor de 300 millones– sufren actos de agresión psicológica y/o castigos físicos por parte de sus cuidadores en el hogar;
• Alrededor de 6 de cada 10 niños de un año en 30 países con datos disponibles están sometidos a algún tipo de disciplina violenta de manera sistemática. A cerca de una cuarta parte de los niños de un año se les sacude como castigo, y cerca de 1 de cada 10 recibe un golpe o una bofetada en la cara, la cabeza o los oídos;
• En todo el mundo, la madre de 1 de cada 4 niños menores de cinco años –176 millones– es víctima de la violencia de un compañero íntimo.
Violencia sexual contra niñas y niños:
• En todo el mundo, alrededor de 15 millones de mujeres adolescentes de 15 a 19 años han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas.
• Solamente un 1% de las niñas adolescentes que han sido víctimas de violencia sexual dicen que habían tratado de conseguir ayuda profesional.
• En los 28 países con datos, un 90% de las mujeres adolescentes que habían sufrido relaciones sexuales por la fuerza dijeron, como promedio, que el autor del primer incidente había sido una persona conocida. Los datos de seis países revelan que los amigos, los compañeros de clase y las parejas sexuales se encontraban entre los autores más frecuentes de los casos de violencia sexual contra los varones adolescentes.
• En todo el mundo, alrededor de 15 millones de mujeres adolescentes de 15 a 19 años han sido víctimas de relaciones sexuales forzadas en algún momento de sus vidas.
• Solamente un 1% de las niñas adolescentes que han sido víctimas de violencia sexual dicen que habían tratado de conseguir ayuda profesional.
• En los 28 países con datos, un 90% de las mujeres adolescentes que habían sufrido relaciones sexuales por la fuerza dijeron, como promedio, que el autor del primer incidente había sido una persona conocida. Los datos de seis países revelan que los amigos, los compañeros de clase y las parejas sexuales se encontraban entre los autores más frecuentes de los casos de violencia sexual contra los varones adolescentes.
Muertes violentas entre los adolescentes:
• Cada 7 minutos, en el mundo, un adolescente es asesinado en un acto violento.
• En los Estados Unidos, los varones negros no hispanos de 10 a 19 años tienen casi 19 veces más probabilidades de ser asesinados que los varones blancos no hispanos de la misma edad.
• América Latina y el Caribe es la única región donde se ha registrado un aumento de las tasas de homicidio entre los adolescentes; casi la mitad de todos los homicidios entre adolescentes que ocurrieron en 2015 se produjeron en esta región.
• Cada 7 minutos, en el mundo, un adolescente es asesinado en un acto violento.
• En los Estados Unidos, los varones negros no hispanos de 10 a 19 años tienen casi 19 veces más probabilidades de ser asesinados que los varones blancos no hispanos de la misma edad.
• América Latina y el Caribe es la única región donde se ha registrado un aumento de las tasas de homicidio entre los adolescentes; casi la mitad de todos los homicidios entre adolescentes que ocurrieron en 2015 se produjeron en esta región.
Violencia en las escuelas:
• La mitad de la población de niños en edad escolar (732 millones) vive en países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido.
• Tres cuartas partes de los tiroteos documentados que se produjeron en escuelas de países que no estaban en conflicto en los últimos 25 años ocurrieron en los Estados Unidos
UNICEF da prioridad a los esfuerzos para poner fin a la violencia en todo su trabajo, incluyendo el apoyo a las actividades del gobierno para mejorar los servicios dirigidos a los niños afectados por la violencia, la elaboración de políticas y leyes que protejan a los niños, y la prestación de ayuda a las comunidades, las familias y los niños para evitar la violencia mediante programas prácticos como cursos y actividades contra la violencia doméstica dirigidos a los padres y madres.
• La mitad de la población de niños en edad escolar (732 millones) vive en países donde el castigo corporal en la escuela no está completamente prohibido.
• Tres cuartas partes de los tiroteos documentados que se produjeron en escuelas de países que no estaban en conflicto en los últimos 25 años ocurrieron en los Estados Unidos
UNICEF da prioridad a los esfuerzos para poner fin a la violencia en todo su trabajo, incluyendo el apoyo a las actividades del gobierno para mejorar los servicios dirigidos a los niños afectados por la violencia, la elaboración de políticas y leyes que protejan a los niños, y la prestación de ayuda a las comunidades, las familias y los niños para evitar la violencia mediante programas prácticos como cursos y actividades contra la violencia doméstica dirigidos a los padres y madres.
Para poner fin a la violencia contra los niños, UNICEF hace un
llamamiento a los gobiernos para que adopten medidas urgentes y respalden la
orientación de INSPIRE que la OMS, UNICEF y la Alianza mundial para poner fin a
la violencia contra los niños han acordado y promovido, y que incluye las
siguientes medidas:
• Adoptar planes de acción nacionales bien coordinados para poner
fin a la violencia contra los niños, incorporando los sistemas de educación,
bienestar social, justicia y salud, así como a las comunidades y a los propios
niños.
• Cambiar los comportamientos de los adultos y abordar los factores que contribuyen a la violencia contra los niños, incluidas las desigualdades económicas y sociales, las normas sociales y culturales que condonan la violencia, las políticas y la legislación inadecuadas, los servicios insuficientes para las víctimas y la escasez de inversiones en sistemas efectivos para prevenir y responder a violencia.
• Centrarse en políticas nacionales para minimizar el comportamiento violento, reducir las desigualdades y limitar el acceso a las armas de fuego y de otro tipo.
• Establecer sistemas de servicios sociales y capacitar a trabajadores sociales para que ofrezcan servicios de remisión de casos, asesoramiento y atención terapéutica para niños que han sufrido casos de violencia.
• Educar a los niños, padres, madres, maestros y miembros de la comunidad para que reconozcan la violencia en todas sus formas y empoderarlos para que hablen sobre la violencia y la denuncien sin correr peligro.
• Recopilar mejores datos desglosados sobre la violencia contra los niños y realizar un seguimiento del progreso a través de una supervisión y evaluación sólidas.
• Cambiar los comportamientos de los adultos y abordar los factores que contribuyen a la violencia contra los niños, incluidas las desigualdades económicas y sociales, las normas sociales y culturales que condonan la violencia, las políticas y la legislación inadecuadas, los servicios insuficientes para las víctimas y la escasez de inversiones en sistemas efectivos para prevenir y responder a violencia.
• Centrarse en políticas nacionales para minimizar el comportamiento violento, reducir las desigualdades y limitar el acceso a las armas de fuego y de otro tipo.
• Establecer sistemas de servicios sociales y capacitar a trabajadores sociales para que ofrezcan servicios de remisión de casos, asesoramiento y atención terapéutica para niños que han sufrido casos de violencia.
• Educar a los niños, padres, madres, maestros y miembros de la comunidad para que reconozcan la violencia en todas sus formas y empoderarlos para que hablen sobre la violencia y la denuncien sin correr peligro.
• Recopilar mejores datos desglosados sobre la violencia contra los niños y realizar un seguimiento del progreso a través de una supervisión y evaluación sólidas.
Por: UNICEF
Fuente noticia: https://www.unicef.org/spanish/media/media_101436.html
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