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viernes, 18 de septiembre de 2020

Cinco pasos para disminuir la ansiedad infantil

 La ansiedad es un problema creciente en los hogares que afecta a niños y adultos.


 

La salud mental se ha vuelto un tema de gran importancia ante las condiciones impuestas por un aislamiento prolongado. En el caso de los niños, la situación de incertidumbre y encierro provocado por la pandemia podría jugar un rol importante en el aumento de casos de ansiedad infantil.

 

Un reciente estudio realizado por la organización Save the Children ha encontrado que 1 de cada 4 niños sufren de ansiedad por el aislamiento derivado del coronavirus. En el estudio participaron más de 6000 niños de Alemania, Finlandia, España, Estados Unidos y Reino Unido. 

En artículos anteriores hemos hablado sobre la ansiedad, por qué es diferente del estrés y cómo detectarla en niños, pero también es importante saber qué pasos podemos tomar  para aminorarla en casa y discernir cuándo y cómo podría ser necesario buscar la ayuda de un profesional. 

 

Ayudar a los niños a mantener bajos sus niveles de estrés para no generar un caso de ansiedad, no es tan fácil como se lee. Especialmente con las escuelas cerradas debido a la pandemia, muchas actividades extracurriculares suspendidas y restricciones para salir de casa. Pero existen medidas que madres y padres pueden tomar para fomentar un diálogo abierto y ser constantes con un acompañamiento que aminore los síntomas de la ansiedad en cuarentena.

 

Cinco medidas para reducir la ansiedad infantil

1. Mantener la calma y asumir un rol de apoyo

El primer paso es revisar tus propios niveles de ansiedad y utilizar los mecanismos adecuados para mantenerte tranquilo. Los niños tienden a copiar el comportamiento de los padres o personas cercanas. También son muy perceptivos y podrían no solo notar el estrés en su entorno, sino replicarlo. 

Es necesario ser conscientes de nuestros comportamientos y las emociones que proyectamos cuando estamos cerca de los niños que están bajo nuestro cuidado, además de establecer instancias de conversación en la que podamos comunicar nuestras emociones en forma empática y positiva, de forma que los hijos puedan seguir el ejemplo cuando hablen de cómo se sienten.

 

2. Diseñar una rutina (pero ser flexibles)

Ante una situación de incertidumbre como la pandemia, las rutinas pueden ser un refugio emocional que ayuda a generar un lugar seguro para los hijos. Tener una agenda y un conjunto de actividades mantiene sus mentes activas, les da estructura y un recurso para mantenerse positivos después de llevar a término las tareas asignadas.

Además de los deberes escolares, los de casa y el ejercicio, es recomendable permitir que el niño participe en la selección de actividades, de esta forma la rutina incluirá cosas de su agrado y se sentirá tomado en cuenta dentro de la vida familiar.

De la misma forma, es importante tomar en cuenta que el propósito de la rutina, tanto para padres como para niños, es la de crear un ambiente de estabilidad, un espacio seguro. Ninguna rutina ni agenda está escrita en piedra, si hay algo que no funcione es crucial contar con la apertura y flexibilidad para cambiarlo, ya sea solo por un día o permanentemente.

La rutina, en este caso, existiría para satisfacer las necesidades psicológicas y emocionales de la familia, no al revés.

 

3. Ayudarle a mantener sus conexiones sociales

Uno de los problemas más serios para el desarrollo psicosocial de los niños en cuarentena es la falta de instancias donde puedan socializar. Con las escuelas cerradas y las reuniones canceladas, es necesario hacer uso de recursos tecnológicos para ayudar a los niños a procurar contacto con compañeros de la escuela, maestros, familiares y amigos.

Utilizar Facetime, Zoom y otras plataformas de comunicación en tiempo real ayudan a los hijos a mantener instancias de socialización virtual, que si bien no supera a la presencial, sigue representando un recurso necesario para mantener su salud mental, habilidades de comunicación y convivencia.

 

4. Promover instancias de cuidado personal

En momentos como este, es importante enseñar a los niños sobre el valor del cuidado propio. Acciones simples como tomarse un momento para ellos, atender su higiene personal; jugar, ver o leer algo que les agrade, meditar en familia, conversar.

Tanto niños como adultos necesitan realizar actividades auxiliares para el cuidado de su salud mental y física. Es crucial guiar a los niños para que encuentren y adopten las actividades de cuidado propio que más les ayuden.

 

5. Entender la “nueva normalidad”

Una de las variables que hace más difícil a los niños (y a otros tantos adultos) ajustarse al periodo de aislamiento y medidas preventivas es la concepción de que se trata de un periodo extendido.

El problema de vislumbrarlo de esta forma, es que se asume la llegada una fecha límite a estas medidas, que nunca llega. Esta situación extiende no solo el periodo de encierro, sino nuestra resistencia al mismo, y  se vuelve aún más complicada en los niños, que no tienen las mismas herramientas para navegar y conocer su entorno de la misma forma que los adultos. 

 

Los niños tampoco perciben el tiempo de la misma manera, por lo que decirles constantemente que nos encontramos en una situación finita, podría tener efectos más negativos en ellos que en un adulto al ver que este se aleja cada vez que parecemos llegar a la línea de meta.

 

En términos más simples, para darle a los niños las herramientas para sobrellevar emocionalmente la cuarentena, necesitamos dejar de decirles que la pandemia y el encierro acabarán pronto. Para ellos, la palabra pronto significa algo mucho más inmediato que para nosotros, especialmente si no tienen toda la información que tienen los adultos sobre cómo se ha desarrollado el virus y cómo ha afectado tanto estructuras económicas como dinámicas sociales. 

 

Quizás, adaptarnos primero como adultos a esta “nueva normalidad” y comprender que el hecho de que es temporal no quiere decir que su finitud es inmediata o próxima, nos puede ayudar a encontrar la estabilidad que necesitamos para apoyar a los niños bajo nuestro cuidado a entender lo mismo, y llegar juntos a la admisión tanto del fin de la pandemia en un futuro, como de su permanencia en el presente.

 

Si después de aplicar estas medidas el niño continúa mostrando síntomas de ansiedad, es recomendable solicitar la ayuda de un profesional. Un psicólogo tiene las herramientas para apoyar a una niña o niño cuyo problema de ansiedad es más severo. Es crucial no saltarse esta medida, dado que un problema de ansiedad que no es atendido puede desarrollar trastornos más serios como la depresión o el estrés crónico.

 

 

 

 

Por Sofía García

Fuente

https://observatorio.tec.mx/edu-news/consejos-disminuir-ansiedad

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domingo, 16 de agosto de 2020

31 MINUTOS Y UNICEF LANZAN SERIE PARA EXPLICAR A NIÑOS Y NIÑAS TODO SOBRE EL COVID-19

Los títeres del famoso programa chileno 31 minutos se juntaron con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) con el fin de lanzar una serie de videos cortos para explicarles a niños y niñas todo lo que tiene que ver con el COVID-19.
Fuente: https://www.elespectador.com


El noticiero de más famoso de marionetas, 31 minutos, que fue ampliamente acogido en Latinoamérica a principios de los años 2.000, acaba de relanzarse con una importante noticia: se alió con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) para realizar una serie de videos educativos con el fin de explicarles a niños y niñas todo lo relacionado con el virus que paraliza el mundo y la enfermedad que produce, COVID-19. (Le puede interesar: 31 minutos en Rock al Parque)

A través del humor, la ironía y la música, el programa conducido por el títere Tulio Triviño, que se convirtió en uno de los fenómenos mediáticos más fuertes para la generación de los noventa, ahora aprovecha su fama para ayudar a jóvenes a entender la situación por la que atraviesa la región, abordando temas que afectan la vida cotidiana de ellos y sus familias durante la pandemia.

El proyecto se llama Cuarentena 31, y a lo largo de sus cuatro capítulos desarrolla los desafíos de estudiar en casa, la existencia de las pandemias en la historia, los sentimientos y dificultades que provoca el distanciamiento físico y los miedos frente al COVID-19, informó la Unicef. Cada capítulo aborda un tema específico en donde identifica el problema que está impactando a niñas y niños, pero también les propone una solución o respuesta.

La especialista de UNICEF, Francisca Palma, explicó que desde UNICEF identificaron algunos temas que aparecían en diversos estudios como preocupaciones de parte de los niños y sus familias y que podrían estar afectando sus relaciones familiares y su salud mental. “Queremos acompañar a las familias en esta etapa difícil y sabemos que los personajes de 31 Minutos son muy queridos por los niños y niñas, por lo que esperamos que esta serie les permita abrir un espacio para compartir sus preocupaciones, conversar sobre sus miedos, darse cuenta que muchas personas están pasando por lo mismo y, sobre todo, que puedan tener un espacio de entretención y diversión juntos”, explicó.

La serie es protagonizada por Juan Carlos Bodoque, un conejo rojo que es el periodista estrella de 31 minutos y, también, el mejor amigo de Tulio Triviño. Estará siendo transmitida por las redes sociales de Unicef y de 31 minutos.

En el primer capítulo, Juan Carlos Bodoque cuenta cómo ha sido su experiencia con las clases virtuales. “Si en el salón era difícil concentrarse, en la sala es imposible”, dice la marioneta ante la cámara. Sin embargo, manda también un mensaje de aliento: “Este año puede ser un año distinto y difícil, pero no un año perdido. En estos días de guardar he aprendido a cocinar, a tocar la guitarra, he hablado horas con mi querida mamá y hasta he visto películas en blanco y negro”.


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domingo, 19 de julio de 2020

UNESCO ¿Cómo hablar con niños sobre el coronavirus?

Tarjetas elaboradas por la UNESCO con sugerencias sobre cómo hablar con los niños sobre la pandemia, teniendo en cuenta su edad
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martes, 14 de julio de 2020

UNESCO: A la caza del virus, no de las personas

Tarjetas elaboradas por la UNESCO, con reflexiones para prevenir la discriminación en épocas de pandemia



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miércoles, 27 de mayo de 2020

Consejos para afrontar la desescalada en función de la edad de los hijos


¿Tienes dudas sobre cómo abordar la vuelta a la normalidad con tus hijos? ¿Cómo puedes ayudarles a canalizar los sentimientos que les despierta? Las psicólogas de The English Montessori School, Ana Ciruelos y Natalia Guijarro, proponen hacerlo de manera diferente según su edad. Estas son sus recomendaciones.


Poco a poco nos adentramos en el camino hacia la ‘nueva normalidad’; un proceso que sabemos será largo y costoso y que, para los que estamos con nuestros hijos en casa, hace que nos asalten constantemente un millón de dudas: ¿Cómo podemos explicarles la nueva realidad para que sean capaces de darle sentido a la desescalada? ¿Cómo podemos ayudarles a canalizar todos sus sentimientos negativos? ¿Y ayudarles a exprimir los positivos? Del mismo modo, ¿cómo podemos hacer que sigan sus rutinas y se interesen por los nuevos métodos de aprendizaje?

Sus sentimientos son importantes
La respuesta a todos estos interrogantes depende, por supuesto, de muchos factores. Como medida general y en cualquier caso, en primer lugar, es necesario reconocer y validar sus sentimientos, cualesquiera que sean. Tienen derecho a estar enfadados, tristes, cansados… Es una situación en la que se ha limitado su vida social y se han introducido muchos cambios en muy poco tiempo. Incluso nosotros como adultos nos hemos visto afectados y nos está costando gestionar en ocasiones dichos sentimientos.

Sabemos que debemos acompañarles en este proceso y explicarles, paso a paso, qué cambios se producen en cada momento y qué esperamos de ellos. Sin embargo, la edad en la que se encuentran nuestros hijos es clave para tratar de un modo u otro la situación. Es decir, la forma en el que afrontemos la comunicación y les ayudemos a gestionar sus emociones, incorporar paulatinamente las nuevas rutinas, supervisar y apoyar su proceso de aprendizaje en cada periodo de tiempo, variará en función de su edad.

Los consejos para la desescalada
Por ello, hemos elaborado una serie de tips y consejos para los diferentes grupos.

De 0 a 3 años
En esta edad no son plenamente conscientes del significado de esta nueva situación, pero sí se dan cuenta del cambio de rutinas que se produce a su alrededor. Aunque no han adquirido la madurez suficiente para comprender las implicaciones sociales o biológicas de la enfermedad y no comprendan el concepto de virus, sí que se dan cuenta de que no van a la guardería, no pueden ver a sus amigos, o salir a la calle con la misma normalidad que antes. Esto puede hacer que aumenten sus rabietas o busquen constantemente su figura de apego.
Además, en esta etapa muchos de ellos no han conseguido desarrollar un lenguaje suficientemente amplio para comunicarse con claridad, por lo que resulta en ocasiones muy difícil saber qué le pasa a nuestro hijo. Para ayudarles a reconocer las emociones más básicas, expresarlas y gestionarlas, podemos tener en cuenta los siguientes consejos:
·         Ayudarnos de cuentos y dibujos para explicarles la situación. Dibujar las emociones y asociarlas a distintos colores y situaciones también puede facilitar que nos enseñen cómo se sienten en un determinado momento.
·         Es necesario planificar de antemano las salidas y explicarles que si se encuentran a un amigo, no podrán acercarse a él para jugar, ofreciéndole una serie de alternativas como saludarnos con la mano y hablar un ratito, hacer una videollamada cuando lleguemos a casa, o hacerle un dibujo.
·         Para prevenir conductas agresivas, es importante que el establecimiento de límites se trabaje desde muy pequeños, puesto que les proporciona seguridad. Para ello, debemos apoyarnos en el afecto, pues los límites son parte del cariño. Es fundamental en este caso anticiparnos a estos comportamientos. Por ejemplo, si aparecen cuando tiene hambre o sueño, nos encargaremos de adelantarnos a cubrir estas necesidades.
En definitiva, los aprendizajes en esta etapa deben ser lúdicos, a través de juegos y cuentos podemos aprender los colores, las formas, pero también aprovechar actividades de la vida diaria para desarrollar estos aprendizajes y otros más, como la motricidad, la memoria o la atención. Cocinar, plantar una semilla o elaborar la lista de la compra, son actividades que nos pueden servir para ello.
En la actualidad contamos con numerosos recursos y propuestas para trabajar con los niños online, lo importante es tener claro qué queremos hacer y programarnos para no sobreexponerles a las pantallas ni volvernos locos con la gran cantidad de oferta.

De 3 a 6 años
A esta edad ya son capaces de comprender ciertos aspectos del virus, pero no todos. Hay un mayor reconocimiento emocional, pues muchas veces saben que están tristes o enfadados, sin embargo, no saben cómo controlar dichas emociones. Si no se gestionan bien, podemos encontrarnos con regresiones en algunas conductas como el control de esfínteres, rabietas o miedos que ya habían sido superados. Por lo que es importante:
·         No exponerles a información o noticias que no sean capaces de comprender, ya que les generará miedos e inseguridad. Tampoco mentirles, ni ocultar información. Debemos adecuar las explicaciones a su nivel de madurez.
·         Enseñarles a reconocer sus propias señales corporales en relación a las distintas emociones: cuando me estoy enfadando siento presión en la cabeza, no puedo parar quieto, y tengo ganas de gritar y de apretar algo muy fuerte.
·         Ayudarles a identificar qué situaciones les hacen sentir así, para que cuando vuelvan a ocurrir puedan responder de una manera diferente, pensando en una alternativa más positiva. Así podemos trabajar con él qué puede hacer cuando empieza a sentir esas señales para evitar esas conductas.
·         Destacar aquellos momentos que nos hacen sentir bien: el abrazo de papá, escuchar música, leer un cuento, jugar al fútbol con mamá… Se trata de centrar la atención en aquellos aspectos positivos, y retirar el foco de los negativos.
·         Si observamos que empiezan a presentar algunas conductas agresivas, es importante ayudarles a descargar la emoción que presentan en ese momento, desviar su atención de la situación que ha desencadenado el problema para después hablar sobre qué ha ocurrido y cómo se han sentido. 
En esta etapa, que coincide por lo general con el inicio de la lectoescritura, aún se hace necesario el acompañamiento de los padres en las tareas escolares. Por norma general, el acceso a los métodos de aprendizaje online, suelen ser muy motivadores y atractivos para los alumnos, pero hay que acompañarlos, tratar de que participen y escuchen a sus compañeros.

De 6 a 12 años
Los menores de esta edad son más autónomos, y también necesitan profundizar en las explicaciones. Surge el sentido de lo injusto y ciertas conductas oposicionistas, por lo que es preciso trabajar con ellos las rutinas diarias, dando tiempo al entretenimiento, a las tareas escolares y a los momentos en familia. Es importante:
·         Conocer qué información saben y, a partir de ahí, explicarles y darles la información que ellos requieran. Actualizar la información que vamos teniendo y compartirla con ellos.
·         Responder a sus dudas e inquietudes con sinceridad y con optimismo.
·         Establecer un sistema claro de límites y normas, en el que ellos participen. Anticipar las consecuencias a cada una de esas normas.
·         Hacerles partícipes de algunas decisiones familiares. Planificar con ellos las salidas y las nuevas rutinas que vamos incorporando en nuestro día a día, para que sientan que se les tiene en cuenta.
·         Hablar sobre el futuro más inmediato, sobre sus expectativas a corto y medio plazo y los cambios que podemos esperar. Debemos trabajar con ellos la anticipación de distintos escenarios. ¿Qué puede pasar si…?
·         Hablar con ellos de sus miedos y sus preocupaciones, escucharles y reconocer la importancia que para ellos tiene.
·         Trabajar actividades de relajación, respiración… En esta etapa ya podemos trabajar técnicas de relajación guiada y los diferentes tipos de respiración.
·         Crear un ‘Rincón de la Calma’ al cual pueden acudir cuando se sientan nerviosos, tristes o enfadados. Podemos utilizar materiales que previamente habremos elaborado con ellos, por ejemplo, botella de la calma (donde podemos meter dibujos, notas…), mandalas, cuentos relajantes o materiales sensoriales. 
·         Analizar con ellos qué aspectos positivos hemos sacado de esta situación. Qué cosas creen que han cambiado a mejor, y qué aspectos necesitamos seguir trabajando.

Para poder hacer frente a las emociones negativas y reforzar aquellas positivas, debemos crear nuevas oportunidades: nuevos hobbies, proyectos a largo plazo… Es necesario hablar con ellos, y clarificarles qué conductas son las esperadas, y cuáles no van a ser toleradas. Debemos mantener diálogos frecuentes con ellos y preguntarles cómo suelen reaccionar ante situaciones conflictivas que se les presentan en el día a día, y enseñarles otras opciones que pueden utilizar que sean más adaptadas.

Si hemos identificado aquellas situaciones por las que suele desarrollar los comportamientos agresivos, se puede emplear una tabla de progresos estableciendo dos o tres objetivos a trabajar, y acordando con el niño las recompensas ante el cumplimiento de los mismos. Siempre intentando que sean de tipo social, evitando las materiales. Es decir,  jugar a un juego, ver una película en familia, o elegir un postre pueden ser alternativas de recompensa.
En último lugar, aunque siguen necesitando nuestro apoyo para organizarse y resolver algunas dudas, empiezan a ser más autónomos. Los padres podemos orientarles en la búsqueda de información y ayudarles en las dudas que se vayan generando. Es importante supervisar la realización de tareas y comprobar que hayan entendido las instrucciones y explicaciones dadas, dando pie a que empiecen a ser ellos los protagonistas de su aprendizaje.

De 12 a 18 años
En esta etapa, por norma general, les cuesta asumir las normas impuestas y suelen cuestionar las decisiones. Pero también es una etapa en la que se pueden mantener conversaciones más adultas y compartir información de una manera enriquecedora para ambos.
La necesidad del grupo social, la limitación de todos aquellos “privilegios” que habían ganado con la edad, pueden llevarlos a un “permanente estado de enfado”. En esta etapa se hace esencial la escucha activa, sin juzgar. Es importante que se sientan escuchados y valorados, que participen en las decisiones familiares. Debemos aceptarles tal y como son y ayudarles en la toma de decisiones, intentar aconsejarles pero no abusar de la imposición. Hay que mostrarles afecto, pero al mismo tiempo fijarles normas y límites claros. Hacerles sentir que son importantes para nosotros y que puede contar con nuestra ayuda.
Durante estas edades hay que hablar con ellos sobre sus sentimientos, interesarse en su día a día, vigilar los cambios de humor o comportamiento y no menospreciar sus problemas ya que para ellos son importantes.
Para los padres, puede ser un desafío lograr que sus hijos cumplan el distanciamiento social. Por ello, es necesario transmitirles la idea de que no se trata tanto de ellos, como de que cualquier persona puede contagiarse y ser portadora, contagiando a otras personas que sí pueden sufrir efectos muy negativos en su salud. Resulta conveniente:
·         Compartir información sobre la nueva situación, probablemente ellos sepan incluso más que nosotros.
·         Respetar ciertos momentos en los que deseen estar solos, darles su espacio y su tiempo, con cuidado de que no se asilen.
·         Establecer conversaciones periódicas con nuestros hijos, interesándonos por cómo se sienten, preguntando directamente sus preocupaciones y sus necesidades actuales.
·         Invitar a nuevos espacios de reunión familiar, sin obligarles. Crear un momento para hablar, jugar, o simplemente estar todos en familia.
·         En esta etapa los amigos son muy importantes, los vínculos que establecen con sus compañeros es uno de los aspectos fundamentales de su desarrollo personal y social. Ahora que ese contacto se ha reducido, debemos ser algo más flexibles en cuanto al uso de móviles y nuevas tecnologías, pero estableciendo siempre unos horarios y unas normas de uso.
·         Interesarnos por sus gustos, sus hobbies, es un buen momento para conocer sus gustos y participar en ellos.

A la hora de prevenir conductas de riesgo en adolescentes, la familia es clave. Es fundamental una comunicación continua y frecuente con ellos, practicando la escucha activa, no abusando de los imperativos y órdenes, y negociando con ellos. Usar el ‘estar’ en lugar del ‘ser’, por ejemplo cambiar el mensaje ‘eres un desordenado’ por ‘la habitación está desordenada’; no debemos etiquetar ni comparar.

Al estar más tiempo en casa y ser las redes sociales su principal vía de comunicación con los amigos, es importante estar atentos al tiempo diario que dedican a jugar a videojuegos, o al uso del móvil, ya que pueden engancharse más fácilmente que en otros momentos. Limitar el tiempo de uso de los aparatos electrónicos y un control parental en el los dispositivos son cuestiones fundamentales que los padres deben tener en cuenta. No se trata de imponer, si no de pactar y acordar con ellos un uso razonable, tampoco de entrar en su intimidad, puesto que poco a poco se van haciendo adultos y hay que respetar su espacio y depositar la confianza suficiente para que sean personas autónomas.

Por último, a esta edad son suficientemente autónomos para seguir las rutinas escolares establecidas. Sin embargo, podemos ayudarles a organizar su agenda semanal, y a resolver sus dudas. Solo si ellos nos lo piden, ayudarles a repasar y a estudiar. Es un momento importante en el que pueden desarrollar la capacidad de gestionarse en relación a los estudios. La labor de los padres aquí, es de supervisión y acompañamiento y solo en aquellos casos en los que nuestro hijo demuestre que no es capaz de organizarse y está faltando a la entrega de tareas, es necesario intervenir y supervisar sus trabajos.




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domingo, 19 de abril de 2020

Consejos para época de pandemia, segunda parte


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sábado, 18 de abril de 2020

Consejos en época de pandemia


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viernes, 10 de abril de 2020

JUEGOS Y LECCIONES PARA SOBREVIVIR SIN ESCUELAS EN UNA PANDEMIA


El 95% de los alumnos en América Latina y el Caribe, unos 150 millones, están fuera de las aulas a causa del coronavirus. A través de la radio, televisión, Internet o teléfono algunos métodos didácticos ayudan a los niños, y a sus familias, a sobrellevar el encierro


Con cinco años, Benjamín dirige a su madre, Irene Tobón, y a su padre, Sergio, en la construcción de una telaraña en la habitación que comparte con sus dos hermanos. Necesitan varias camas, muñecos, una cuerda y mucha imaginación. “Lo fácil sería dejarlos enchufados a la tele, pero en estas circunstancias lo más importante es moverse”, explica por videollamada la progenitora, que también es editora web del área cultural del Banco de la República de Colombia y mezcla turnos de teletrabajo con juegos, lecciones de inglés o francés, tareas domésticas y comidas diarias…

De salir en bicicleta con su padre para llegar a la escuela a quedarse encerrado en casa 24 horas de repente. La rutina actual de Benjamín y de esta familia de un barrio en Bogotá (Colombia) es la de muchos hogares con niños en todo el mundo que han visto como el cierre de los colegios y el confinamiento por la pandemia del Covid-19 ha cambiado sus vidas y puede afectar a su formación.
“Las primeras cinco ideas que se te ocurren nada más despertar para hacer con él se te agotan enseguida”, asegura Tobón, cuando explica por qué acudió a Internet para tratar de aliviar la cuarentena, que empezó para ellos el pasado 11 de marzo. Esta familia ha aprendido a resolver el reto de la telaraña a través de una iniciativa llamada #AprendoEnCasa, de Unicef, que apoya a los padres con actividades y material didáctico para conseguir que los niños sobrelleven el encierro.

Uno de los retos propuestos por Unicef para #AprendoEnCasa. UNICEF LACRO/2019
Hasta la fecha, 138 países mantienen cerrados los centros educativos a nivel nacional, y otros 11 lo han hecho localmente, lo que ha afectado a más de 1.300 millones de niños y jóvenes en todo el mundo, según cifras de la Unesco. En América Latina y el Caribe, alrededor de 154 millones de niños, más del 95% de los matriculados, se encuentran temporalmente fuera de las aulas, calcula Unicef. Aproximadamente el 90% de las escuelas de primera infancia, primaria y secundaria del continente americano permanecerán cerrados mientras dure la pandemia.

“Esta es una crisis educativa sin precedentes en la historia reciente de América Latina y el Caribe”, asegura Bernt Aasen, director regional de Unicef para la región. “Para darle continuidad a la educación de los escolares en sus casas, hay que usar todas las herramientas y los canales disponibles, ya sea a través de radio, televisión, Internet o celulares. Solo podremos enfrentar este reto a través de un esfuerzo conjunto de los Estados, del sector privado, de los padres y de los niños”, añade.

Radio y televisión, si la wifi no llega
La iniciativa #AprendoEnCasa funciona, de momento, en Colombia, República Dominicana, Jamaica, Perú, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay y México. En varios países están poniendo en práctica modalidades de enseñanza a distancia, incluyendo cursos a través de plataformas digitales. Sin embargo, estos sistemas no están garantizados en toda la región, ni todas las familias pueden tener acceso a ellos, especialmente las más vulnerables.

“Es prioritario impulsar contenidos accesibles en radio y televisión para los niños y niñas de bajos recursos, en riesgo de exclusión, sin acceso a Internet, con discapacidad, migrantes y de comunidades indígenas. La radio ha vuelto a ser el medio en el que la gente confía”, explica desde Panamá en videollamada Laurent Duvillier, jefe regional de Comunicación para América Latina y el Caribe y uno de los impulsores de la iniciativa.

Las desigualdades sociales, económicas y políticas, y los distintos planes de cada ministerio de Educación hacen que cada país pueda abordar mejor o peor la educación a distancia. “Hay países en la región como Uruguay, que fue uno de los primeros en implantar la política One Laptop per Child (Una tablet por niño), pero no todos han avanzado en la misma línea, lo que esto lleva a que ahora, cuando más se necesita, las infraestructuras que ya estaban desarrolladas sean cruciales para afrontar esta crisis”, explica por teléfono Florencia López Boo, economista líder de la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de desarrollo (BID).

Varias organizaciones están trabajando para dar apoyo educativo a los padres, que se han convertido en los nuevos profesores de sus hijos. Save the Children brinda actividades educativas a través de las radios en Colombia para que todos los niños, incluidos los de origen refugiado o migratorio y los discapacitados, puedan seguir aprendiendo en sus hogares. El Ministerio de Educación del país ya tiene un programa denominado Profe en tu casa y los asociados apoyarán su ampliación para que más niños puedan seguir aprendiendo.

Esta crisis sanitaria, que podría extenderse más allá de lo esperado, aumentaría el riesgo de abandono escolar definitivo, especialmente para los menores de edad más vulnerables. “Nunca tantas escuelas han estado cerradas al mismo tiempo. La expansión del coronavirus Covid-19 está dejando a la gran mayoría fuera de los colegios en las próximas semanas. Si se extiende más el cierre, hay un gran riesgo de que estos se queden atrás en su curva de aprendizaje y que los más vulnerables no regresen a las aulas. Es vital que no dejen de aprender desde casa”, asegura Aasen.

La vuelta a clase después de la pandemia
con un tercio de la humanidad confinada y las escuelas de la mayoría de países cerradas, los expertos en educación vaticinan lo que vendrá después de la crisis sanitaria, la que ya llaman “la segunda ola” de esta pandemia: las secuelas psicológicas en los niños después de un largo tiempo encerrados, además de las graves consecuencias educativas a las que se enfrentará la sociedad. “Sienten frustración por no salir de la casa, no son capaces de expresar sus sentimientos de manera tan clara como un adulto, y la falta de contacto personal con sus amigos, también puede acarrear consecuencias mentales”, explica López Boo.

Las escuelas son una institución que va más allá de la enseñanza: son centros de juego, además del lugar donde se forjan las primeras amistades. Y para muchos pequeños de familias en exclusión social son un comedor donde reciben desayuno y almuerzo, esenciales para una buena nutrición. Que cierren, de manera prolongada puede tener graves consecuencias, no solo educativas. “El impacto en la región no va a ser parejo, va a afectar más a aquellos que ya eran vulnerables”, explica Horacio Álvarez, especialista senior de Educación del BID en Panamá, que señala cómo ya hay escuelas en las que de manera online se están haciendo las mismas tareas docentes, y en otras nada, especialmente en las zonas rurales o marginales suburbanas, donde la conexión a Internet es un desafío más.

Existen dos impactos a nivel educativo que Álvarez encuentra que van a surgir después de esta crisis y que pueden expulsar a muchos niños de la escuela. Uno es qué va a pasar con aquellos alumnos que no han acabado sus estudios pero estaban a punto de incorporarse al mundo laboral. El segundo, un problema que ya tenían los sistemas educativos previamente: los alumnos repetidores, que el sistema hace fracasar. “Los chicos entre 14 y 15 años que estudian por las noches, o en los fines de semana, ya eran vulnerables antes de la crisis y ahora van a serlo aún más”, advierte el experto.

“El foco para luchar contra esta pandemia se ha puesto, como es evidente, en el sistema sanitario, seguido del aspecto laboral, pero lo que afecta directamente a las familias es la educación. En países de la región donde la educación ya mostraba una gran brecha entre ricos y pobres, entre los del área rural o urbana, y entre los distintos países, esta situación la exacerbará aún más si no tomamos medidas fuertes o correctivas una vez superada la crisis”, contextualiza Álvarez.

Esa tela de araña, la que construyó Benjamín con sus padres, se ha transformado ahora en una estructura mayor: una casa con patio donde Irene y Benjamín han pintado flores y preparan el té cada tarde y juegan, como si fuera un patio de verdad. El refugio preferido de este pequeño de cinco años durante la cuarentena. El mismo que, para muchos, es la escuela.

MÁS RECURSOS PARA EL APRENDIZAJE EN CASA
  • African Storybook– Acceso libre a libros ilustrados para niños en lenguas africanas.
  • Global Digital Library – Libros de historia y otros materiales de lecturas digitales de fácil acceso desde un teléfono móvil u ordenador.
  • StoryWeaver– Repertorio digital de historias para niños plurilingües.
  • Khan Academy – Cursos, lecciones y ejercicios prácticos en línea gratuitos.
  • KitKit School – Conjunto de sesiones de aprendizaje mediante tabletas que propone un programa completo desde la primera infancia hasta los primeros grados de la educación primaria.




Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/03/30/planeta_futuro/1585584877_002596.html


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