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miércoles, 6 de septiembre de 2023

El fomento del gusto lector dura toda la vida escolar

 El fomento del gusto lector dura toda la vida escolar

Magalí Homs es docente, asesora cultural y directora de la asociación Tantàgora, dedicada desde hace más de 30 años a la difusión de la literatura oral y escrita para el público infantil y juvenil.

La directora de Tantàgora destaca en esta entrevista que el hábito lector y la lectoescritura tienen estrategias complementarias, pero diferentes, y aboga por encontrar un equilibrio. Defiende que la escuela debe tener una oferta cultural diversa, pero advierte que no hace falta sobresaturar al alumnado con salidas que tengan un objetivo de aprendizaje académico, sino que lo ideal es disfrutar, por ejemplo, del teatro, la biblioteca, la música o el cine.



Tantàgora ofrece diferentes servicios culturales en los centros educativos y uno de los ejes es la literatura. ¿Cómo se puede fomentar el gusto por la lectura?

El gusto por la lectura va muy ligado al hábito lector; de hecho, sin ganas de leer no podemos desarrollarlo. Por lo tanto, podríamos decir que el gusto lector es el paso necesario para que nuestros alumnos tengan ganas de leer y desarrollen el hábito. Fomentar el gusto por la lectura requiere de muchos factores que en lo máximo posible hay que procurar activar en el aula de manera simultánea. Acciones que brinden a los alumnos la posibilidad de escuchar literatura y verla leer de manera placiente y sin obligaciones, puesto que esto los llevará a querer leer y a acercarse al proceso de la lectoescritura desde su propio interés.

A nuestro entender, una de las premisas principales es que los docentes tomen conciencia de que el fomento del gusto lector tiene unas estrategias propias y que el proceso de la lectoescritura tiene otras y que algunas son comunes entras los dos y que, por lo tanto, hay que reservar momentos en el aula para las dos poniendo mucha conciencia en cuando utilizamos unas y cuando las otras. A veces, existe la tendencia de focalizarse mucho en unas y abandonar las otras, y lo que sí tenemos muy claro es que estas estrategias se complementan y que hay que encontrar el equilibrio entre las dos para ir avanzando a lo largo del curso.

Me gustaría remarcar que cuando hablamos de fomento del gusto lector tenemos que pensar que es un proceso que dura toda la vida escolar y que es necesario acompañarlo hasta el bachillerato, puesto que a veces una vez saben leer descuidamos las estrategias que nos ofrece la mediación literaria para continuar alimentando el fomento del gusto lector a los más grandes.

¿Qué libros generan más interés a los niños?

Los libros que más interesan son aquellos que les contraponen, que les ofrecen “retos”;  un vocabulario rico, una historia muy desarrollada, personajes interesantes, historias complejas no simplistas, ilustraciones variadas… Sobre este tema lo importante es el papel del maestro como mediador, puesto que observando sus intereses es donde se puede hacer mejor trabajo, ya que a partir de la observación de los alumnos, el maestro puede ir ofreciendo más libros que vayan subiendo el reto acompañando así la evolución lectora de los alumnos y desarrollando su espíritu crítico.

Uno de los problemas actuales en la enseñanza es cómo mejorar la comprensión lectora, tal como alertó el último informe PIRLS. ¿Cómo se puede revertir la situación?

Esta vuelve a ser una cuestión en la cual intervienen muchos factores. Podemos hablar de estrategias, de acciones o actividades, pero lo más importante es la dotación económica detrás de todos estos planes. Se necesita una dotación económica sostenida a lo largo del tiempo que permita ratios más pequeñas y especialistas en mediación literaria acompañando a los claustros para adquirir estrategias un mínimo de 5/6 cursos. Nuestra experiencia en este tipo de acompañamiento es que en las escuelas donde trabajamos de este modo a lo largo de mínimo 5 cursos el fomento del gusto lector incrementa hasta un 64% entre los alumnos.

A partir de la observación de los alumnos, el maestro puede ir ofreciendo más libros

¿Cuáles son vuestras actividades más exitosas? ¿El Festival Flick, la escuela literaria…?

Tantàgora impulsa proyectos propios como la Escuela Literaria, que hace acompañamiento en mediación y biblioteca escolar a claustros; Flick Festival, con un programa para escuelas; ProLij, para profesionales del campo de la edición LIJ, y desarrollamos proyectos y programas a medida en materia de fomento del gusto lector, biblioteca de centro y contenidos culturales para público familiar y escolar. Todos ellos tienen una buena acogida, anualmente llegamos a unas 30.000 personas directamente y a más de 30 centros educativos.

¿Qué os piden más las escuelas?

Nos piden el programa Escuela literaria, en el que escuchamos en qué punto se encuentra el centro en fomento del gusto lector, mediación literaria o biblioteca de centro y hacemos un plan a medida para acompañarles un mínimo de tres cursos para trabajar con el claustro los objetivos que marquemos conjuntamente. Este curso 2023-24 tenemos previsto que disfruten del programa escolar del Flick unos 4.000 alumnos. Hay centros que también nos piden poder realizar las experiencias literarias para Sant Jordi, la Semana Cultual o el final de curso, las experiencias son instalaciones donde el libro o la oralidad son el eje vertebrador y, sin quererlo, los alumnos acaban leyendo o escuchando literatura.

Las actividades que hacéis, ¿son en horario lectivo?

Sí, tanto en lectivo como en no lectivo, en función de cada centro.

El acceso a la cultura es desigual porque no todas las familias se lo pueden permitir, con el agravante que supone para el alumnado en su crecimiento personal. En este sentido, además de aumentar recursos económicos, ¿qué se puede hacer?

Allí donde podemos garantizar un acceso más igualitario a la cultura es a través de los centros educativos, puesto que allí es donde podemos conectar con toda la población. Por lo tanto, es muy necesario que los centros promuevan, y la gran mayoría ya lo hacen, salidas culturales.

Allí donde podemos garantizar un acceso más igualitario a la cultura es a través de los centros educativos

Pero aquí me gustaría hacer una reflexión; de oferta cultural para escuelas hay mucha y diversa. Nosotros abogamos por no sobresaturar de salidas a los alumnos, es mejor que haya pocas salidas, pero que garanticen un buen impacto cultural, de calidad y exigente antes que llenar por llenar y hacer salidas porque son gratuitas y nos llenan el trimestre. Igual pasa con el fomento del gusto lector, es importante que las salidas culturales no sean con un objetivo de aprendizaje académico y que se planteen solo por el gusto de ir al teatro, a la biblioteca, la música o en el cine. Hay muchas criaturas que no irán nunca con sus familias y, si cuando lo hacen, es desde la obligatoriedad de hacer actividades, trabajos y preguntarles cómo se sienten nunca les inculcaremos el gusto por la cultura; la literatura, el cine, las artes escénicas o la música.

¿Qué valores aporta el arte y la cultura al alumnado más pequeño?

Los mismos que al resto, vivir la cultura de donde vivimos nos facilita los códigos que nos permiten leer nuestro entorno y a leernos en nosotros respecto a estos y vivir otras culturas nos contrapone, nos abre interrogantes y nos desarrolla el espíritu crítico.

¿Cuáles son las novedades o los ejes de Tantàgora para el curso próximo?

Tenemos algunos retos sobre la mesa. Por un lado, conocer más a fondo el nuevo Plan Nacional de la Lectura y ver cómo podemos contribuir, extender el programa Escuela Literaria a más centros y de cara a junio del 2024 estamos viendo cómo hacer un encuentro con los centros con los que trabajamos y todos aquellos que quieran conocer las metodologías que usamos, y de cara al Flick Escolar incrementar el número de alumnos que puedan disfrutar. Como novedad, este curso hemos puesto a disposición de todos los docentes un Directorio de recursos LIJ en catalán que se puede consultar libremente a nuestra página web.

 

Por Ana Basanta

 Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2023/08/31/magali-homs-el-fomento-del-gusto-lector-dura-toda-la-vida-escolar/

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martes, 15 de agosto de 2023

Orientaciones para mejorar la convivencia

Orientaciones para mejorar la convivencia

El Estudio estatal sobre la convivencia en los centros de educación primaria, elaborado sobre la base de más de 33.000 encuestas entre la comunidad educativa de todo el país ofrece un decálogo de orientaciones con las que lograr mejoras en el clima de los centros escolares.



La convivencia no parece ser un gran problema, al menos, en los centros de primaria, según el estudio realizado para el Observatorio Estatal de la Convivencia, en cuyo pleno, presidido por Pilar Alegría, ministra de Educación y FP, se han presentados sus datos y conclusiones.

Más allá de que los casos de acoso o de violencia en los centros son una minoría (menos del 10 % del alumnado dice haberse sentido acosado en su colegio), sigue habiendo margen de maniobra para la mejora de estas cifras. Desde un aumento de la formación inicial y continua del profesorado en estas manterias o la difusión de buenas prácticas pasando por la generalización de proyectos de alumnado mediador o ayudante.

Os dejamos aquí el decálogo de elementos que podrían suponer una mejora de la convivencia en todos los centros de primaria. El último de los puntos, el número 11 en realidad, se refiere a la publicidad tanto entre la comunidad educativa como entre la sociedad en general, de las conclusiones del estudio.

Orientaciones

La convivencia, según muestra el estudio y en opinión de quienes están todos los días en las aulas y pasillos de los colegios, es buena. Pero prevalecen ciertas situaciones graves que, en cualquier caso, están haciendo sufrir a muchas y muchos niños. Esto es lo que hace necesario que se implementen medidas, en diferentes niveles del sistema, para conseguir mejoras. El estudio plantea hasta 10, 11 si contamos con la última, que es dar difusión a los resultados y conclusiones del propio informe.

La primera de ellas habla de la necesidad de que las decisiones docentes se planifiquen de manera coordinada y haya trabajo en equipo. En este sentido se habla de la necesidad de crear un modelo de gestión de la convivencia con un enfoque restaurativo aunque se tiene en cuenta la falta de tiempos y espacios para poder planificar la gestión de la convivencia. Como pasos iniciales se plantea que el Observatorio Estatal de la Convivencia defina convivencia para dar orientación a los centros, al mismo tiempo que se entiende que el Plan de Convivencia y el Proyecto Educativo de Centro deberían contener escenarios reales de práctica educativa y propuestas de convivencia efectivas.

Reducir y agilizar la carga burocrática en la gestión de la convivencia es otra de las conclusiones. Tanto las direcciones como el profesorado y los equipos de orientación coinciden en que la burocracia es un problema para el que necesitan ayuda y asesoramiento a la hora de diseñar, desarrollar y evaluar los documentos institucionales de convivencia, como planes, protocolos o medidas preventivas.

También se pone sobre la mesa la necesidad de profundizar en metodologías y evaluación colaborativas dentro del currículo para crear destrezas cooperativas que se conviertan en actitudes de convivencia. Es decir, “a convivir se enseña desde la práctica planificada, programada y evaluada”, asegura el estudio. Por eso la importancia de profundizar en aspectos curriculares y de evaluación que mejoren las actitudes de convivencia.  En este sentido se señala la creación de un currículo específico que explicite competencias y contenidos que promuevan la convivencia: conocer y comprender los conflictos y la violencia; gestión pacífica de conflictos; no discriminación, aceptación, colaboración, cooperación, solidaridad, etc.

El desarrollo la práctica de la convivencia desde el enfoque restaurativo, preventivo y de calidad es otra de las apuestas del estudio. La creación de medidas preventivas puede prevenir problemas como la sustracción o el deterioro de los materiales (uno de los problemas más señalados por el alumnado) o el maltrato entre iguales. Según las y los autores, las administraciones deben generar estructuras participativas de gestión de la convivencia, como podrían ser los observatorios de la convivencia escolar en los territorios. Además, se señala que el propio alumnado hace hincapié en las medidas restaurativas como elementos para potenciar la responsabilidad entre chicas y chicos.

La colaboración escuela-familia en temas de convivencia y participación sería otro punto destacado. El estudio, dicen sus autores, confirma la importancia del papel de la familia y de su colaboración para atender los conflictos. En entorno familiar influye en la convivencia en el centro, al tiempo que las familias tienen en buena consideración el trabajo del profesorado en estas cuestiones.

La elaboración de las normas de aula con la participación y dentro del marco de la acción tutorial. Las normas tienen mayor impacto si tratan de responder a las necesidades del grupo, de manera que su participación en la elaboración es interesante. Ahora bien, “resulta irrenunciable crear condiciones horarias sostenibles en los centros que garanticen una buena acción tutorial”.

Desde el estudio se resalta la necesidad de integrar los programas de alumnos ayudantes y los programas de mediación escolar ante la constatación de que no son conocidos entre el alumnado que no participa directamente en ellos. Este tipo de programas con “oportunidades de educación y desarrollo moral siempre que sea al servicio de la justicia restaurativa”, asegura el estudio que insiste en su extensión por “lo mucho que aportan al desarrollo de una cultura de la convivencia pacífica”. Por eso se aboga por una mejora de la difusión y comunicación de este tipo de prácticas.

En un sentido similar se ve la obligación de intensificar la formación inicial y permanente desde la práctica de la reflexión. El estudio defiende el desarrollo y difusión de formación anual sobre convivencia para directivos, coordinadores de bienestar e integrantes de consejos escolares de centro, así como la difusión de buenas prácticas de convivencia de manera sistemática.

La evaluación es importante, así al menos lo dicen quienes han participado en el estudio al pedir que se generen herramientas para evaluar la convivencia. Con ellas se podría hacer que el Plan de Convivencia fuera más ajustado a las necesidades que se detecten en cada centro educativo. Por esto, se aboga por la creación de proyectos de diagnóstico y asesoría para centros educativos desde algún tipo de plataforma web.

Para terminar este apartado, se pide la implementación de una estructura de convivencia que genere una escuela conectada con la comunidad. Según los resultados del estudio, hay una necesidad imperiosa de que los centros sean instituciones abiertas al entorno: a los servicios sociales, municipales o sanitarios, por ejemplo.

 

Por: Pablo Gutiérrez de Álamo

Periodista especializado en educación. Director de El Diario de la Educación. Antes en Periódico Escuela

 

 Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2023/05/03/orientaciones-para-mejorar-la-convivencia/

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lunes, 22 de febrero de 2021

Familias y escuelas transitando sin brújula

  El protagonismo de la educación en la agenda política de enero de 2021 sólo se explica como reacción ante la pandemia que alteró todos los parámetros de la vida social. El sistema educativo continuó trabajando de modo dispar, confuso y algo alocado, aunque su funcionamiento no siempre resultara visible. La docencia es una actividad atravesada por un significativo equívoco: durante 2020 trabajó más que en el tiempo ordinario, pero hay quienes la imaginan en un largo descanso calmo y distendido.

 


No cabe duda de que en este tiempo hubo clases y hubo aprendizajes. Sólo una malintencionada deformación de los hechos puede desconocer el esfuerzo de docentes y directivos por garantizar el derecho a la educación, aunque también queda claro que la escuela no cabe en las pantallas. Hubo y hay infinidad de aprendizajes a través de las pantallas, pero no se ha replicado toda la propuesta formativa de la escuela, lo cual no desmerece el sentido del esfuerzo. La experiencia escolar requiere salir del ámbito doméstico y sumarse a la construcción cara a cara de un espacio común, en el cual las diferencias nos enriquecen, los conflictos nos interpelan, el conocimiento nos da herramientas y la igualdad es, al mismo tiempo, suelo y horizonte.

 

Sólo una malintencionada deformación de los hechos puede desconocer el esfuerzo de docentes y directivos por garantizar el derecho a la educación.

 

Los dispositivos de enseñanza mediada por tecnologías y acompañamiento hogareño han generado, por fuerza de las circunstancias, nuevas modalidades de exclusión. En grupos familiares donde hay hambre o una situación de incertidumbre, quizás la educación ha perdido prioridad. Por otro lado, están aquellos adultos responsables que no tienen un capital cultural acorde a las exigencias curriculares. La potencia de la escuela en sus mejores logros ha sido permitir que cada generación supere el nivel educativo de la anterior. En las actuales condiciones, en cambio, algunas propuestas pedagógicas descansan en las posibilidades de enseñanza que tiene cada grupo familiar, lo cual implica saberes básicos del quehacer computacional y también cierto saber propio de la cultura escolar como interpretar una consigna o resolver dudas emergentes de la actividad de aprendizaje. Por otra parte, muchas familias dan cuenta de lo difícil que les ha resultado sostener emocionalmente los aprendizajes escolares y cuántas fricciones ha generado la tarea.

 

Volver a las aulas ha sido la intención más temprana de unos grupos que otros, cargados los primeros de cierta impugnación a las decisiones gubernamentales, preocupados los segundos por no suscitar riesgos innecesarios y avances precipitados. El regreso a la presencialidad no tiene como desafío recuperar un tiempo perdido, porque no fue eso lo que se perdió. Los propósitos son, en cambio, reconstruir los lazos afectivos que dan sustento a la tarea, reconocer los derroteros diferenciales de la etapa no presencial, resignificar los aprendizajes de ese período, considerando lo que se pudo sostener de la propuesta curricular, lo que se tuvo que postergar y lo que se agregó como fruto de una experiencia formativa inesperada. Al mismo tiempo, ninguna decisión puede ir a contramano de las prevenciones sanitarias.

 

Los dispositivos de enseñanza mediada por tecnologías y acompañamiento hogareño han generado nuevas modalidades de exclusión.

 

En ese panorama, el retorno a las aulas puede implicar expectativas muy disímiles, pues algunas familias mantienen miedos incólumes mientras otras verán con alivio el paso a una instancia de mayor interacción social. El regreso a la presencialidad implicará, seguramente, la diferenciación de estrategias entre regiones o instituciones, dentro de las cuales es menester defender la igualdad y el reconocimiento de las diferencias, para garantizar que la nueva organización de los espacios y los tiempos escolares tome en cuenta a las personas con discapacidad, las culturas no hegemónicas, la población rural o urbano marginal y cualquiera de los sectores que suelen quedar invisibilizados ante decisiones genéricas que imaginan una población homogénea.

 

Nadie se opone a que vuelva a haber clases presenciales. Sí se somete a discusión la oportunidad y el modo de realizar ese proceso. Ni la brújula ni el GPS son indispensables para transitar, pues la humanidad lo ha hecho durante milenios antes de conocer sus beneficios. Lo difícil es prescindir de ellos cuando nos habíamos acostumbrado a usarlos. Tenemos claro el lugar de destino: una sociedad más justa, solidaria, inclusiva y pluralista. Ensayamos respuestas sobre el camino más adecuado para avanzar hacia allí.

 

 

 

Por Isabelino Siede

Doctor en Ciencias de la Educación; pertenencia institucional en UNLP, UNPA y UNM.

Fuente

https://contraeditorial.com/familias-y-escuelas-transitando-sin-brujula/

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lunes, 1 de febrero de 2021

¿CÓMO FUNCIONAN LAS ESCUELAS DE PADRES Y MADRES?

 Los encuentros acordados entre familia y centro escolar suelen desarrollarse tanto en cursos breves o talleres; también se abordan problemáticas puntuales relacionadas con la educación familiar de manera integral.

 


En el artículo titulado ¿Por qué surgen las escuelas para padres y madres?, publicado en estas páginas el pasado 30 de noviembre, quien escribe expresa: “La escuela debe ayudar a las familias para que participen en la educación de los estudiantes y, a la vez, que los padres conozcan aspectos de la educación que recibe su hijo y de su conducta en la escuela para poder colaborar con esta, señalan Grant y Ray (2013)”. En tal sentido, las escuelas de padres y madres (EPM) son proyectos formativos que se ofertan desde los centros educativos, para proporcionar a las familias diversas estrategias para entender, apoyar, comprender y dar respuesta a los cambios en el proceso de desarrollo que experimentan sus hijos en el ámbito emocional, afectivo, académico y social, para generar mejoras en las funciones educativas de las familias.

 

Otra manera de conceptualizarlas es: Constituyen un proceso de educación organizada y coordinada entre padres de familia e institución educativa, basado en un modelo de formación con un proceso académico de educación formal de aprendizajes y habilidades que ayuden a desempeñar el rol de padres y madres. De ahí que López Osorio y Alarcón (2008) afirman que son espacios idóneos para impartir de manera sistemática formación y capacitación a padres, madres, responsables o representantes frente a aspectos psicopedagógicos, culturales, sociales, políticos y ambientales. También la definen como una herramienta que se pone a la disposición de los docentes y directivos, la cual permite educar y ayudar a despejar dudas de los padres de familia en cuanto a la educación y formación de sus hijos (Díaz Hernández et al. (2011).

 

Estas escuelas han de dar respuesta real a las necesidades de las familias, debido a que si no es así, los padres y madres no sentirán la necesidad de participar en las mismas. Dependiendo de la edad de los hijos, se producen cambios en las necesidades familiares, por lo que se requiere pedir a padres y madres, a través de encuestas o cuestionarios, qué les preocupa y así dar respuesta desde una efectiva EPM que ha de ofrecer recursos y estrategias reales para la actuación en el abordaje de la problemática que afecta la dinámica familiar.

 

Existe una amplia evidencia empírica que indica que la participación de las familias en las escuelas, además de constituir un derecho y un deber, aporta grandes beneficios a los estudiantes, a la escuela y a los padres y madres. Por tanto, los padres no deberían educar a sus hijos al margen de los centros educativos. Familia y escuela no deben trabajar aisladas, pues la mayor parte de la vida de los niños, hasta la adolescencia, transcurre en el ámbito familiar y escolar. Pero además, las familias tienen necesidades que los maestros y profesores no deben obviar y deben ayudarles a encararlas como profesionales de la educación, pues los padres no son expertos en materia educativa, y muchas veces ante ciertas tareas de sus hijos, se cuestionan si lo que hacen, y cómo lo hacen, es adecuado o no.

 

En cuanto a su funcionamiento, las EPM están  conformadas por grupos de padres y madres guiados por un monitor/coordinador que se encarga de preparar materiales y llevar a cabo una serie de sesiones de trabajo, las cuales tratarán sobre aquellos temas que les preocupan especialmente, y que pueden ser propuestos por ellos mismos, o temas específicos seleccionados por profesionales por su trascendencia para la apropiada formación de los padres. “No se trata, pues, de encontrar un especialista en cuestiones de pedagogía o psicología exclusivamente, sino quien sea capaz de captar toda la problemática que lleva consigo la formación completa de los padres en cuanto tales, pero sin dejar a un lado lo que encierra la formación total del adulto” (Ríos González, 1972).

 

En cada centro educativo habrá un equipo responsable para coordinar y animar la EPM. A manera de ejemplo estaría integrado por: El equipo directivo del centro escolar; un equipo de personas capaces de integrar los diferentes aspectos que posibiliten el cumplimiento de los objetivos propuestos; los profesores fijos o personas especialistas que van a impartir los distintos temas del programa a desarrollar; y, la totalidad de padres y madres de la institución escolar que se beneficia.

 

La formación de los monitores es una tarea importante. El equipo se debe formar al inicio de las actividades de la EPM. Las sesiones, de periodicidad determinada, son impartidas por profesionales de cada tema. Y las temáticas a tratar pueden estar referidas  a: Dinámica familiar, psicopedagogía, sociología, psicología clínica, psicodiagnóstico, orientación profesional y humana relativa a ser persona, el proyecto personal y aprender a convivir, entre otros.

 

En la actualidad, los programas de formación de padres y madres constituyen un lugar preferente en las  políticas sociales de muchos países. También hay que destacar que aunque las EPM y las Asociaciones de Padres y Tutores tengan algunos puntos en común, son diferentes. La formación experiencial brinda a los padres conocimientos y destrezas para el desarrollo de sus roles parentales, de las competencias y las habilidades educativas y la identificación de sus recursos y fortalezas.

 

La participación parental se refiere al involucramiento de los padres y madres en las actividades del centro educativo. Esta participación ocurre en dos ámbitos: en el aula y en el centro en general. En el aula incluye entrevistas, apoyo en casa a las tareas escolares, acompañantes de salidas, participación en talleres de diversa índole, participación en asambleas, fiestas y celebraciones. En el centro se consideran las asociaciones de padres,  escuelas para padres y madres, fiestas, celebraciones, exposiciones y otros.

 

Las EPM se caracterizan por su formación sistemática e integral durante el proceso de desarrollo de los distintos temas que se tratan en los encuentros. Por eso, cada vez más los centros educativos ven la necesidad de aplicar esta alternativa para colaborar en la formación integral de los estudiantes, pues la familia y el centro escolar son los pilares fundamentales para el desarrollo de los individuos y para que este proceso sea eficaz debe existir un trabajo colaborativo y cooperativo entre ambas instituciones.

 

 

 

Por: Emilio Vargas Santiago

Fuente: https://acento.com.do/opinion/como-funcionan-las-escuelas-de-padres-y-madres-8890483.html

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lunes, 26 de octubre de 2020

EL CURRÍCULO OCULTO O TODO AQUELLO QUE TUS HIJOS APRENDEN SIN QUE TÚ LO SEPAS

 Los niños y jóvenes estudian y memorizan mucho más de lo que se incluye en una clase, un libro de texto o una unidad didáctica

 


Creo firmemente que poniendo el foco en mejorar la educación se podrían resolver muchos problemas de nuestra sociedad. La conocida frase atribuida a Nelson Mandela que dice “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo” habla por sí sola. Muchos, aunque tal vez no seamos todos los que deberíamos ser, la hemos incorporado a nuestro credo. Sin duda, el lugar por antonomasia en el que se produce el aprendizaje es la escuela. Pero ¿somos realmente conscientes de todo lo que se aprende en ellas, más allá del propio currículo oficial? Y ¿somos conscientes de que la educación no ocurre solo en las aulas? Nuestros hijos aprenden mucho más de lo que se incluye en una clase, un libro de texto o una unidad didáctica.

 

Y digo currículo oficial, porque es inevitable e indiscutible la existencia de un currículo oculto. El currículo oculto se podría definir como todo aquello que se enseña de manera implícita, con intencionalidad o sin ella, pero que transmite actitudes o comportamientos aceptados socialmente. Tal vez la existencia de este y cómo dotarlo ya no de contenido, como ocurre con el currículo oficial, sino de valores positivos, cargados de poder transformador y sentido democrático, debería ser foco de interés de las propias instituciones educativas.

 

Las dos preguntas que formulaba al inicio me llevan a introducir lo que en Psicología se conoce como modelado. Como seres sociales que somos, el aprendizaje social tiene una importante carga en nuestra educación. El psicólogo Albert Bandura lo llamó aprendizaje vicario. En definitiva, lo que significa todo esto es que aprendemos en gran medida por observación e imitación. Aprendemos aun cuando no hay intención de que esto ocurra, simplemente estando inmersos en contextos sociales. De ahí la importancia del currículo oculto.

 

Podríamos decir que el modelado es lo que se aprende a partir de la conducta y el modelaje lo que se aprende a partir del contenido. Por ejemplo, si yo pido a mis estudiantes que no griten mientras yo misma levanto la voz hasta elevarla a un grito, el modelado y el modelaje son totalmente contradictorios. ¿Qué aprenderán mis estudiantes al observarme? ¿Será efectivo el mensaje y bajarán finalmente la voz? Tal vez funcione, pero si lo hace podría ser por otra razón.

 

El autoritarismo, implícito en comportamientos como el descrito, tiene buenos resultados en el corto plazo y puede generar el efecto deseado, es decir, obediencia. Lo cual se encuentra muy lejos del ideal de escuela democrática al que debemos aspirar. Las escuelas democráticas, a las que Rafael Feito dedica todo un capítulo en su último libro “¿Qué hace una escuela como tú en siglo como este?”, implican, como este autor indica, al menos dos hechos: la organización de la educación obligatoria debe garantizar el éxito escolar de todo el alumnado, y la vida escolar tiene que poner en el centro a la persona que aprende y no a la que enseña.

 

La educación está llena de contradicciones. La evaluación es de por sí una de las mayores contradicciones que existen en la educación tradicional, puesto que no sirve para garantizar ese éxito escolar del que deberían disfrutar todos, sino que más bien sirve para hacer un cribado. A todos nos han evaluado en la escuela, pero a pesar de ello no consigue mejorar nuestra capacidad de autocrítica, lo cual es, es, en mi opinión, una gran carencia de nuestra sociedad. Los docentes evalúan a los alumnos, pero no es habitual que se les evalúe a ellos. Y tampoco se enseña a los alumnos a autoevaluarse, o a evaluar entre iguales. Así las cosas, en muchas ocasiones, la evaluación se percibe como injusta.

 

En algunas escuelas se introduce entre los criterios de evaluación un porcentaje que proviene de la propia autoevaluación del alumno, o de la evaluación de sus compañeros de grupo, cuando el aprendizaje es cooperativo. Creo que esto es un ejemplo de lo que se puede enseñar desde la parte oculta del currículo y que subyace a la evaluación: ejercitar esa autocrítica a la que me refería antes, incentivar el deseo de mejorar o por el contrario desarrollar la capacidad de defender el propio trabajo cuando es injustamente valorado.

 

En realidad, cuando algunos exigen la existencia de un PIN Parental para controlar lo que sus hijos aprenden en las escuelas, o en lo que se les instruye, no están teniendo en cuenta que solo podrán ejercer ese control sobre la parte oficial del currículo, pero no sobre todo lo que queda oculto, sobre todo aquello que sus hijos aprenderán por observación o modelado. Tampoco podrán ejercer ninguna labor inspectora en lo que sus hijos aprenden fuera de las aulas. Es ridículo pensar que, si eximes a tus hijos de recibir contenidos sobre igualdad de género, por ejemplo, los mantendrás alejados de ese asunto.

 

Si en un centro la igualdad forma parte de su proyecto educativo y de sus prácticas, estando presente en la forma en la que juegan y participan los alumnos y alumnas, en cómo interactúan entre ellos y con los profesores y profesoras, formando parte de las relaciones entre todos los miembros de la comunidad educativa, los estudiantes de ese centro estarán más cerca de interiorizar realmente la igualdad de manera implícita. De este modo no harán falta asignaturas, como piden otros, ni habrá PIN Parental que niegue el derecho a una educación en igualdad a los chicos y chicas. Unos y otros se olvidan una vez más de que los alumnos no son recipientes que se llenan de contenidos, y que estos no garantizan que se aprenda lo que escapa a lo meramente académico.

 

Mientras que los demás seguimos distraídos con nuevas leyes, discordias sin sentido, e ideas peregrinas, los profesionales de la educación tienen la oportunidad de actuar desde ese currículo oculto que escapa a los tentáculos intencionados de los que quieren una escuela a su antojo. Y esta es seguramente la mayor responsabilidad de los docentes: conseguir escuelas democráticas en las que el currículo implícito compense las muchas imperfecciones del explícito.

 

 

 

 

Por: Eva Bailén

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/06/18/mamas_papas/1592466537_060503.html

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jueves, 15 de octubre de 2020

UNICEF ¿Cómo se contempla la vuelta a la escuela durante la pandemia de la COVID-19?

 Lo que los padres y madres deben saber sobre la reapertura de las escuelas en la era del coronavirus


 

La vida durante la pandemia de la COVID-19 es igualmente difícil para las madres, los padres y los niños. La vuelta a la escuela es una fase importante y positiva, pero seguramente ustedes y sus hijos se harán muchas preguntas al respecto. Les ofrecemos una información actualizada sobre lo que se espera que ocurra y cómo prestar apoyo a sus pequeños estudiantes. 

 

¿Cuándo y cómo se reabrirán las escuelas?

Aunque se observa un lento aumento en el número de niños que vuelven a las aulas, más de 1.000 millones de estudiantes todavía no asisten a ellas debido al cierre de las escuelas a nivel nacional. No obstante, más de 105 de un total de 134 países que han cerrado escuelas (78%) han anunciado una fecha para reabrirlas. 59 de esos 105 países ya han reabierto escuelas o planean abrirlas pronto. [A finales de agosto de 2020].

 

Dada la difícil situación que impera en todo el mundo y las diferencias existentes, los países se encuentran en fases distintas con respecto a la decisión de cómo y cuándo se deben reabrir las escuelas. Este tipo de decisiones suelen tomarlas los gobiernos estatales o nacionales, a menudo en colaboración con las autoridades locales. Al decidir si reabrir las escuelas, las autoridades deben considerar los beneficios y riesgos en la educación, la salud pública y los factores socioeconómicos, en el contexto local. El interés superior del niño será el elemento primordial de estas decisiones. Para ello, se utilizarán los mejores datos disponibles, pero el modo en que se realice variará de una escuela a otra. 

 

¿Es seguro que mi hijo vuelva a la escuela?

Las decisiones sobre las medidas de control en las escuelas y los cierres/aperturas de estas deben ser coherentes con las decisiones sobre otras medidas de respuesta de distanciamiento físico y salud pública dentro de la comunidad. Generalmente, las escuelas no se están abriendo en los países como una acción aislada, sino como parte de una serie de acciones relacionadas con la apertura del país, como la reapertura de fábricas, transporte público, negocios comerciales.

 

Es fundamental que las escuelas planifiquen con anticipación y analicen qué medidas adicionales pueden implementar para ayudar a garantizar que los estudiantes, maestros y otro personal estén seguros cuando regresen y que las comunidades tengan confianza en enviar a sus estudiantes de regreso a la escuela.

 

El regreso a las aulas probablemente será muy distinto a lo que tú y tu hijo estuvieran acostumbrados antes de la crisis. Es posible que las escuelas reabran durante un periodo de tiempo y luego deban tomar la decisión de cerrarlas de nuevo temporalmente, dependiendo del contexto local. Debido a la situación cambiante, las autoridades tendrán que ser flexibles y estar dispuestas a adaptarse para garantizar la seguridad de todos los niños.

 

¿Qué precauciones debe tomar la escuela para evitar la propagación del virus de la COVID-19?

La reapertura de las escuelas debería estar acorde con la respuesta sanitaria global de cada país a la COVID-19 para proteger a los estudiantes, profesores, empleados y a sus familias.

Algunas de las medidas prácticas que pueden tomar las escuelas incluyen lo siguiente:

•      Escalonar el comienzo y el cierre de la jornada escolar

•      Escalonar las horas de comer

•      Mover las aulas a espacios provisionales o al aire libre

•      Crear turnos para reducir el número de alumnos por clase

 

El agua potable y las instalaciones de saneamiento e higiene constituirán una parte esencial para reabrir las escuelas de forma segura. Las administraciones educativas deben examinar las opciones para mejorar las medidas de higiene, incluido el lavado de las manos, el protocolo (por ejemplo, toser y estornudar sobre el codo, en vez de cubrirse con la mano), el distanciamiento físico, los procedimientos de limpieza de las instalaciones y la preparación de alimentos en condiciones de seguridad. El personal administrativo y los profesores también deberán formarse sobre cómo llevar a cabo el distanciamiento físico y las prácticas de higiene en la escuela.

 

¿Qué debo preguntarle al profesor/profesora de mi hijo, o a la administración de la escuela?

En momentos tan preocupantes y perturbadores, es natural hacerse muchas preguntas, incluidas las siguientes:

·         ¿Qué medidas ha tomado la escuela para contribuir a garantizar la seguridad de los estudiantes?

·         ¿De qué modo respaldará la escuela la salud mental de los estudiantes y cómo combatirá el estigma de quienes han estado enfermos?

·         ¿Cómo va a actuar la escuela con las niñas y niños que necesiten ser enviados a especialistas para recibir ayuda?

·         ¿Cambiarán algunas de las políticas preventivas contra el acoso escolar una vez que comience la reapertura de las escuelas? De padres y profesores, y otras redes?

¿Qué puedo hacer si mi hijo se ha quedado atrasado en sus estudios?

 

Los estudiantes de todo el mundo han demostrado hasta qué punto querían seguir aprendiendo. Han persistido estudiando sus lecciones bajo circunstancias difíciles, con la ayuda de sus maestros y con la de sus progenitores.

 

Pero muchos van a necesitar un apoyo extra para ponerse al día en su aprendizaje cuando reabran las escuelas.

 

Muchas escuelas están haciendo planes para recuperar lecciones con el fin de ayudar a los estudiantes a que se pongan al día. Esto podría incluir empezar el año con cursos de repaso o recuperación, programas de actividades fuera del horario escolar o tareas complementarias para hacer en casa. Dada la posibilidad de que muchas escuelas quizás no abran a tiempo completo o para todos los grados, puede que se apliquen modelos de “aprendizaje mixto”, una combinación de enseñanza impartida en las aulas y de educación a distancia (estudio personal mediante ejercicios para hacer en casa, y aprendizaje a través de la radio, la televisión o internet).

 

Ofrece a tu hijo o hija un apoyo adicional en casa estableciendo rutinas relacionadas con la escuela y el trabajo escolar. Esto les ayudará si se sienten inquietos o con problemas de concentración.

Si deseas hacer más preguntas y mantenerte informado, contacta con el profesor de tu hijo o con la escuela. Asegúrate de indicarles si tu hijo se enfrenta a problemas específicos, como tristeza por la pérdida de un familiar, o una ansiedad extrema producida por la pandemia. 

 

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene problemas para volver al “modo escuela”?

Recuerda que tu hijo tendrá que enfrentarse con el estrés de la crisis actual de manera diferente a la tuya. Establece un ambiente propicio y estimulante y reacciona de forma positiva a sus preguntas y al modo de expresar sus sentimientos. Muéstrales tu respaldo y explícales que no es nada extraño, sino normal, que en momentos como este se sientan frustrados o inquietos.

Ayuda a tus hijos a seguir con sus rutinas y a hacer del aprendizaje algo divertido. Incorpóralos a las actividades diarias, como la cocina, la lectura o los juegos en familia. Otra opción podría ser unirse a un grupo parental o comunitario para conectar con otros padres y madres que estén pasando por la misma experiencia, intercambiar consejos y recibir apoyo.

 


UNICEF está trabajando con los gobiernos para ayudarlos a tomar estas decisiones. Nos hemos asociado con la Organización Mundial de la Salud, la UNESCO y el Banco Mundial para publicar unas nuevas pautas sobre la reapertura de las escuelas, disponibles aquí en árabe, chino, inglés, francés, portugués y español. Estas pautas formulan las preguntas que deben hacerse, y las medidas que deben tomarse antes, durante y después de la reapertura de las escuelas, para proteger la seguridad de los estudiantes, los profesores, los otros miembros del personal y las familias.

 

 

 

 

Fuente

https://www.unicef.org/es/coronavirus/como-contempla-vuelta-escuela-durante-pandemia-covid19?utm_campaign=education2020&utm_source=facebook&utm_medium=dark-ad-es&fbclid=IwAR2qnwIsUSYWZ33ec2Z-65d86CZr3ZkV68WGWzHgi2GZY1flwWiSRcILrzI

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