domingo, 11 de octubre de 2020

UNICEF: 6 maneras en que padres y madres pueden ayudar a sus hijos durante el coronavirus

 Consejos de una psicóloga sobre cómo ayudar a nuestros hijos a confrontar las diversas emociones que pueden estar afectándolos actualmente


 

La enfermedad del coronavirus (COVID-19) trae consigo emociones como ansiedad, estrés e incertidumbre, que son especialmente intensas en los niños de todas las edades. Aunque los niños abordan estas emociones de distintas maneras, si tu hijo se ha enfrentado al cierre de su escuela, a la cancelación de eventos o a la separación de sus amigos, ahora necesitará sentirse más amado y apoyado que nunca.

 

Hablamos con la Dra. Lisa Damour, experta en psicología de la adolescencia, autora de éxitos de librería, columnista mensual de The New York Times y madre de dos hijas, sobre cómo podemos intentar crear un sentido de normalidad en nuestros hogares mientras atravesamos esta “nueva época de normalidad (temporal)”.

 

1. Permanecer tranquilos y proactivos

“Los padres deben tener una conversación calmada y proactiva con sus hijos acerca de la enfermedad del coronavirus (COVID-19) y la responsabilidad que tienen con su salud. Hay que decirles que es posible que [ustedes o ellos] empiecen a tener síntomas en algún momento, que esos síntomas suelen ser muy parecidos a los de la gripe o el resfriado común, y que no hay razón para sentirse excesivamente temerosos ante esta posibilidad”, recomienda la Dra. Damour. “Para poder ayudar a sus hijos, los padres deben alentarlos a expresar si no se sienten bien, o si están preocupados por el virus”.

“Los adultos pueden mostrar empatía ante los comprensibles sentimientos de ansiedad y preocupación de sus hijos por el COVID-19. Asegúrenles que la enfermedad generalmente es leve, sobre todo en los niños y los adultos jóvenes”, dice. También es importante recordar que muchos de los síntomas del COVID-19 se pueden tratar. “Conviene recordarles que podemos hacer muchas cosas para mantenernos a nosotros mismos y a los demás a salvo: lavarnos frecuentemente las manos, no tocarnos la cara y mantenernos a una distancia apropiada de las demás personas”.

"Otra cosa que podemos hacer es ayudarles a nuestros hijos a pensar en los demás. Decirles, por ejemplo: ‘Sé que tienes mucho miedo de contraer el coronavirus, pero parte de la razón por la que te pedimos que hagas todo esto –lavarte frecuentemente las manos, no salir de casa– es que así también cuidamos a los miembros de nuestra comunidad. Porque también debemos pensar en la gente que nos rodea’”.

 

2. Seguir una rutina

“Los niños necesitan una estructura. Indiscutiblemente. Y lo que tenemos que hacer, sin demora, es crear estructuras totalmente nuevas para todos nosotros durante estos días”, dice la Dra. Damour. “Recomiendo firmemente que los padres elaboren un programa diario que incluya ratos para el juego y el esparcimiento –durante los cuales los niños pueden hablar por teléfono y conectarse con sus amigos–, además de tiempo libre de tecnología y tiempo para ayudar en la casa. Debemos pensar en lo que valoramos y necesitamos, y crear una estructura que lo refleje. Para nuestros niños será un gran alivio poder predecir lo que ocurrirá cada día y saber cuándo deben trabajar y cuándo pueden jugar”.

La Dra. Damour sugiere que los niños también participen. “Yo pediría a los niños mayores de 10-11 años que diseñen el programa. Sugiéranles qué clase de actividades deberían incluir y luego revisen sus aportes”. En cuanto a los niños más pequeños, “dependiendo de quién los supervise (estoy consciente de que no todos los padres estarán en el hogar para supervisar a sus hijos), estructuren sus días de modo que primero lleven a cabo las actividades que no se deben postergar: las tareas escolares y todos los demás quehaceres. Para algunas familias es más conveniente que estas actividades se realicen al comienzo del día. Otras familias prefieren que el día comience un poco más tarde, después de dormir y de disfrutar el desayuno juntos”. Sugiero a los padres que no pueden supervisar a sus hijos durante el día que analicen con las personas que los cuidan qué estructuras podrían ser apropiadas.

 

“Debemos apoyar a nuestros hijos y explicarles que es normal sentirse profundamente tristes y frustrados por las pérdidas que están sufriendo”.

 

3. Permitir que los niños sientan sus emociones

Con el cierre de las escuelas por la enfermedad del coronavirus se cancelan las obras de teatro, los conciertos, las competiciones deportivas y otras actividades, lo cual decepciona profundamente a los niños. El principal consejo de la Dra. Damour es permitirles sentirse tristes. “Todo esto representa una gran pérdida para los adolescentes. Es peor para ellos que para nosotros porque nosotros lo comparamos con las experiencias que hemos tenido a lo largo de nuestras vidas. Debemos apoyar a nuestros hijos y explicarles que es normal sentirse profundamente tristes y frustrados por las pérdidas que están sufriendo”. En caso de duda, lo mejor que podemos hacer es mostrarles empatía y apoyo.

 

4. Verificar con ellos lo que están escuchando

Hay mucha desinformación en torno a la enfermedad del coronavirus (COVID-19). “Es importante averiguar qué están oyendo nuestros hijos y qué consideran que es verdad. No basta con darles a conocer los hechos porque, si han oído algo inexacto y nosotros no descubrimos lo que están pensando y no se lo aclaramos directamente, podrían combinar la nueva información que reciben de nosotros con la información que ya tienen. Es fundamental descubrir lo que nuestros hijos ya saben y comenzar en ese punto a darles la información correcta”.

En caso de que su hijo le haga preguntas que no pueda responder, en lugar de adivinar, aproveche la oportunidad para explorar juntos la respuesta. Busque información en los sitios web de organizaciones fiables como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud.

Muchos niños están siendo víctimas de intimidación y abuso en la escuela o en línea en torno a la enfermedad del coronavirus (COVID-19). Es importante que sus hijos sepan que ustedes siempre están ahí para ellos en caso de que sufran acoso. “La mejor manera de abordar cualquier tipo de intimidación es recurrir a quienes comparten espacios con sus hijos y presencian esa clase de incidentes”, dice la Dra. Damour. “No conviene alentar a los niños que sufren intimidación a confrontar a los acosadores. Más bien, debemos alentarlos a acudir a amigos o a personas adultas en busca de ayuda y apoyo”.

 

5. Encontrar distracciones

A la hora de procesar las emociones difíciles, “fíjense en las señales que muestran sus hijos, piensen cómo podrían equilibrar las conversaciones sobre los sentimientos con las distracciones, y permitan que sus hijos recurran a alguna distracción cuando los noten muy preocupados y necesiten tranquilizarse”. Una buena opción es organizar cada cierto número de días un juego en el que participe toda la familia. O cocinar todos juntos. La Dra. Damour está aprovechando la hora de cenar para conectarse con sus hijas. “Decidimos formar equipos de dos y rotarnos, de modo que cada noche un equipo preparará la cena para la familia”.

Respecto de los adolescentes y los aparatos electrónicos, permítanles cierta libertad de acción. La Dra. Damour aconseja ser sinceros con ellos y decirles que entendemos que ahora disponen de más tiempo libre, pero que no conviene tener un acceso ilimitado a las pantallas y a las redes sociales. “Pregunten a su hijo adolescente: ‘¿Cómo crees que debemos abordar este tema? Piensa en una estructura; luego, me cuentas cómo es y yo te diré lo que pienso’”.

 

6. Vigilar su propio comportamiento

“Desde luego, los padres también sentimos ansiedad y nuestros hijos identifican las señales emocionales que transmitimos”, explica la Dra. Damour. “Yo pediría a los padres que hagan lo que puedan para controlar su ansiedad y que no compartan demasiado sus temores con sus hijos. Esto podría implicar dominar las emociones, lo que a veces resulta difícil, especialmente cuando son muy intensas”.

Los niños dependen de sus padres para sentirse seguros. “Recordemos que nuestros hijos son los pasajeros en esta difícil situación y que nosotros somos los conductores que les ayudan a atravesarla con éxito. Así pues, aunque nos sintamos ansiosos, no podemos dejar que nuestro malestar emocional les impida sentirse seguros”.

 

 

 

 

 

Entrevista y artículo por Mandy Rich, redactora de contenido digital, UNICEF

Fuente

https://www.unicef.org/es/coronavirus/seis-maneras-en-que-padres-y-madres-pueden-ayudar-sus-hijos-durante-coronavirus

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sábado, 10 de octubre de 2020

“En este curso los niños deben sentirse comprendidos y escuchados”

 El confinamiento primero, la desescalada después y ahora el inicio del curso escolar han supuesto una serie de cambios a los que los niños se han tenido que ir enfrentando desde que comenzó la pandemia. Para Alberto Soler, psicólogo y coautor del libro ‘Niños sin etiquetas’, es importante centrar este curso en comprender y escuchar a los estudiantes, flexibilizando el ámbito académico y teniendo muy en cuenta sus emociones.

 


Que se sientan comprendidos y escuchados quizá sea el principal objetivo a nivel emocional que tendríamos que perseguir”, comenta Alberto Soler, psicólogo y coautor junto a Concepción Roger del libro ‘Niños sin etiquetas’, en relación al trabajo que tanto las familias como los docentes van a tener que desarrollar con los estudiantes en esta nueva etapa escolar, después de muchos meses sin poder asistir a clase. Soler considera que los niños han sido los grandes olvidados de esta pandemia y subraya, además, que la crisis sanitaria no ha afectado por igual a todos los pequeños, siendo peor (incluyendo el aspecto educativo) para los hijos de las familias con menos recursos económicos.

 

Pregunta: Uno de los capítulos de su libro está destinado a los derechos de los niños, ¿cree que los más pequeños han ‘perdido’ algún derecho durante el periodo de confinamiento?

Respuesta: Sí, claro, todos los hemos perdido, pero ha sido por una causa de fuerza mayor. El Estado de Alarma fue necesario para poder restringir derechos y libertades básicos como la libre circulación. Pero más que los derechos que hayan perdido los niños durante la etapa de confinamiento o de desescalada, lo más llamativo ha sido la ausencia de protagonismo en la toma de decisiones. No ha sido hasta finales de verano cuando se han acordado de ellos, de la vuelta a la escuela, y entonces han venido las prisas, los lloros y los lamentos. 

 

P: Tras la crisis sanitaria, ¿cuáles van a ser las necesidades de los niños a las que los adultos tendrán que prestar más atención?

R: Es importante recordar que la crisis sanitaria aún no ha finalizado, sino que está cambiando la forma en la que se expresa. Realmente las necesidades de los niños no han cambiado mucho durante este tiempo, y deberíamos tratar de atenderlas todas, no conformarnos con prestar atención a unas pocas. Por supuesto, empezaríamos por las básicas: seguridad, salud, higiene, descanso… pero no tenemos que olvidar otras que a veces no tenemos tan presentes, como el juego, la necesidad de ser escuchados y tenidos en cuenta para tomar decisiones, el sentido de pertenencia…

 

«No ha sido hasta finales de verano cuando se han acordado de los niños, de la vuelta a la escuela, y entonces han venido las prisas, los lloros y los lamentos»

 

P: En su libro profundiza en las etiquetas que los adultos ponemos a los niños: malos, buenos, obedientes, rebeldes… ¿para qué sirven las etiquetas?

R: Las etiquetas son un recurso que emplea nuestro cerebro para simplificar la realidad; son muy útiles para ello, y nos vienen muy bien. El problema es cuando estas etiquetas las aplicamos a otras personas: entonces, sin buscarlo explícitamente, estamos condicionándolas, dado que tendemos a comportarnos de acuerdo con las etiquetas que nos hemos o nos han puesto. A esto se refiere el famoso ‘Efecto Pigmalión’, descrito en los experimentos de Rosenthal y Jacobson.

 

«Quizá lo más importante sea no olvidar lo que ha ocurrido, por dónde han pasado las niñas y niños, y que seamos capaces de dejar lo estrictamente académico en un segundo plano»

 

P: ¿De qué forma ha influido la pandemia a los niños? ¿Saldrán más reforzados psicológicamente?

R: Es imposible responder de una manera general, ya que la afectación y las consecuencias van a estar marcadas por diferentes factores. No ha sido lo mismo para una familia con pocos recursos, poco apoyo social, problemas de salud, de conciliación o escolares… que para otra familia con mejores circunstancias. Esto afecta especialmente a la educación, donde las diferencias de cada familia han marcado mucho el seguimiento que han podido hacer los estudiantes de las clases online, el aprovechamiento de los medios telemáticos, etc. Un heurístico que podríamos utilizar, con el que probablemente acertemos, es que probablemente la pandemia habrá afectado menos a los hijos de las familias con más recursos económicos. 

 

P: De cara al nuevo curso, ¿cómo se debe trabajar emocionalmente con los niños y los jóvenes?

R: Quizá lo más importante sea no olvidar lo que ha ocurrido, por dónde han pasado las niñas y niños, y que seamos capaces de dejar lo estrictamente académico en un segundo plano. No olvidarnos de ello, por supuesto, pero tengamos en cuenta que ahora quizá no es lo primordial. Y menos durante el primer trimestre. Va a ser necesaria mucha flexibilidad y mucha adaptación a las necesidades y ritmos de cada alumno. Que se sientan comprendidos y escuchados quizá sea el principal objetivo a nivel emocional que tendríamos que perseguir. 

 

P:¿Podría darnos tres consejos para que los niños se sientan bien en esta nueva etapa, de la ‘nueva normalidad’?

R: Insistiría en el mensaje que ya he dado: ser flexibles en cuanto a lo curricular, comprensión y escucha. Esto antes ya era importante, pero ahora, en las actuales circunstancias, mucho más. 

 

 

 

 

 

Por

Laura Román

Periodista cultural con gran interés en la educación y la innovación tecnológica

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/este-curso-los-ninos-deben-sentirse-comprendidos-y-escuchados/

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lunes, 5 de octubre de 2020

¿CÓMO EVITAR EL TRASTORNO DE ANSIEDAD POR SEPARACIÓN EN LOS NIÑOS AL REGRESO A CLASES?

 Después de meses de cuarentena y escuela en casa, es tiempo de que las familias vayan preparando a sus hijos para el regreso a las aulas y evitar así la ansiedad por separación.

 


Oficialmente, el regreso a clases en México fue el pasado 24 de agosto, y aunque muchos esperaban regresar presencialmente a las aulas, debido a la pandemia, las lecciones seguirán siendo en línea. Para muchas madres y  padres que regresaron a trabajar a sus oficinas o lo hacen desde casa, el hecho de que sus hijos sigan en casa puede ser todo un reto ya que implica que retomen, de nuevo, los roles de educadores que asumieron en marzo al inicio de la pandemia. Aún así, este periodo es una excelente oportunidad para prepararlos para enfrentar la ansiedad por separación que pueden sufrir cuando sea momento de regresar a las aulas.

 

Debido a la pandemia y las restricciones que se han implementado para reducir los contagios por COVID-19 desde hace más de seis meses, niños y niñas han pasado más tiempo en casa con sus familiares, demandando su atención y tiempo, incluso más que antes de que iniciara la cuarentena.

Todo esto se debe a que los pequeños buscan aferrarse a aquello que los haga sentirse seguros ante esta época de cambios e incertidumbre. Las familias brindan seguridad y confort, por lo que es natural que en época de incertidumbre como la que estamos viviendo, los niños busquen apegarse a cualquier cosa estable para protegerse.

 

¿Qué es el trastorno de ansiedad por separación?

Steven Meyers, maestro de psicología de la Universidad Roosevelt, en Illinois, Estados Unidos, dice que “el apego es una respuesta instintiva a la amenaza y la ansiedad percibidas. En términos evolutivos, las crías de todas las especies tienen más probabilidades de sobrevivir si permanecen cerca de sus padres para protegerse cuando el peligro es inminente”, dijo al HuffPost. “Los niños tienen esto codificado en su biología y puede ser provocado por el estrés y la incertidumbre de una pandemia global”.

 

Niños y niñas alrededor del mundo están experimentando un cambio que rompe con la socialización a la que se habían acostumbrado. La ausencia en las aulas, clases deportivas o de música; la convivencia en reuniones, parques, deportivos o plazas comerciales, se han sustituido con plataformas de videoconferencia como Zoom, pero estas no ofrecen la misma experiencia de la convivencia y socialización en persona. Respecto al apoyo y la atención que reciben, sus padres son todo lo que tienen ahora.

 

“Muchos niños se han vuelto más apegados a sus padres [porque] tienen menos posibilidades de socializar con los demás”, señala Meyers. “Las personas nos proporcionan a todos conexión y estimulación, y hay pocas opciones [para lograr esta conexión] cuando estamos atrapados en casa”.

La Universidad de Standford define el Trastorno de Ansiedad por Separación (o SAD por sus siglas en inglés) como “la preocupación y temor excesivos de estar separado de los miembros de la familia o individuos con los que el niño está más ligado”.  Es una etapa de desarrollo normal en niños menores de tres años.

 

“Muchos niños se han vuelto más apegados a sus padres [porque] tienen menos posibilidades de socializar con los demás”.

 

En casos muy severos, el SAD puede provocar ataques de pánico e incluso, en casos extremos, puede resultar en que los niños necesiten acudir a un psiquiatra para ser medicados.  Los síntomas del Trastorno de Ansiedad por Separación son:

 

Síntomas

  • Angustia excesiva al estar lejos de sus seres queridos o de su casa.
  • Pensamientos recurrentes sobre qué pasaría si perdieran a un familiar.
  • Estrés causado por estar constantemente pensando que algo malo les va a pasar, como por ejemplo, perderse.
  • No querer salir de casa por miedo a estar lejos de sus papás.
  • Miedo a estar solo en casa.
  • Rechazar pasar la noche en cualquier otra casa si la familia no lo acompaña.
  • Tener pesadillas sobre separarse de su familia.
  • En caso de que la niña vaya a separarse de sus padres, porque alguno de ellos, por ejemplo, tiene que salir a trabajar, decir o fingir que se siente mal para hacer que se queden a cuidarla.

 

Aunque este trastorno de ansiedad es común en menores de tres años, puede también presentarse a cualquier edad. Los jóvenes también sienten ansiedad por separación resultado de la “nueva normalidad” y las repercusiones que tendrán al volver a las aulas. El estrés se manifestará en alumnos que vuelven a los niveles de educación básica por el tiempo que han pasado sin socializar fuera de sus casas, posiblemente volviéndose más retraídos al interactuar con quienes no han sabido de su cuidado durante la pandemia.

 

Esta inseguridad puede resultar no solo en cambios en sus expectativas, sino que también las instalaciones a las que volverán no serán las mismas. Si el espacio físico al que retornarán los estudiantes, o las personas que les rodean, les provoca nuevas emociones, es necesario estar atentos a las señales que estos presenten, pues aunque habrá quienes puedan expresarlo y compartirlo a los demás sin problemas, así también habrá quienes se les dificulte compartirlo.

 

La doctora Abigail Gewirtz, psicóloga infantil y autora de When the World Feels Like a Scary Place: Essential Conversations for Anxious Parents and Worried Kids, recomienda a maestros, madres y padres a estar atentos a las reacciones que los niños y jóvenes puedan tener al regreso a clases.  “Debemos estar atentos a los síntomas, como que los niños no duerman bien, se cansen por la mañana o entren en su habitación en medio de la noche, que tengan pesadillas. Algunos niños pueden expresar su ansiedad, otros no. Y algunos se ponen de mal humor, esa puede ser una señal”.

 

Comunicación: clave para aminorar la ansiedad

Independientemente de si haya un próximo año escolar presencial, híbrido o totalmente online, las familias deberán estar preparadas para el regreso a clases. Hablar con tus hijos durante la cena o un paseo por el parque, en espacios donde sientan que mejor puedan expresarse y darse a entender sobre el futuro de su educación. También es importante reconocer que es un futuro al que tal vez les cueste más acostumbrarse y si notas que se muestran ansiosos al respecto, prepara  estrategias para afrontarlo de la manera más comprensible posible.

 

Con el otoño acercándose y un nuevo ciclo escolar comenzando, muchos padres y madres empiezan a preocuparse de qué pasará cuando sus pequeños regresen a clases presenciales. De por sí, el primer día de clases ya era difícil para muchos niños, especialmente para los más pequeños, ya que no conocen a los adultos o compañeros de clase con los que convivirán durante el nuevo ciclo académico. El regreso a clases  puede provocarles miedo, pero este puede ser ahora más aterrador al ver a todos con mascarillas, al tener que seguir nuevas medidas de higiene y seguridad y al ver pasillos llenos de gente después de sólo convivir con su familia por meses.

 

Para ayudarlos a navegar la ansiedad por separación debido al apego que crearon con sus padres durante estos meses, es importante crear una buena comunicación, que los papás sean abiertos sobre lo que puede pasar. Debido a que la pandemia es una situación fuera del control de todos, es imposible saber si una vez que los niños regresen a clases no surgirá un rebote y estos tengan que regresar de nuevo a las clases virtuales. Hablar sobre las posibilidades de este panorama ayudará a que sepan qué esperar y les ayude con su ansiedad.

 

La Dra. Abigail Gewirtz, psicóloga infantil y autora, advierte que evitar o ignorar los signos de ansiedad puede ser perjudicial a largo plazo. “La clave para entender la ansiedad es que cuando tienes algo que te pone ansioso, evitarlo es muy reforzador”, dice Gewirtz. Sin embargo, “cuanto más lo evites, mejor te sentirás [en el momento]. Pero esto significa que cuando tengas que afrontarlo, será mucho más difícil”.

 

Es importante ofrecer a los niños un lugar seguro para hablar y donde se sientan validados. Si en estas conversaciones, el padre o madre nota que el hijo es propenso a sufrir de ansiedad, será esencial hablar sobre cómo manejarlo y qué medidas se pueden tomar al respecto, como por ejemplo, realizar ejercicios de respiración o con una pelota antiestrés.

 

Estar en constante comunicación con los maestros también es muy importante. No sólo puede ayudar a las familias a entender más sobre el proceso de regreso a clases pero también ayudará a informar a los maestros si un alumno sufre de ansiedad, de esta manera su maestro podrá prestar más atención.

 

Un regreso gradual a la “nueva normalidad”

Otro punto importante que ayudará a los más pequeños en el regreso a clases es empezar a exponerlos poco a poco a la escuela. Una vez que el virus se vaya disipando o los científicos encuentren una vacuna contra el COVID-19 y las escuelas empiecen a abrir sus puertas, es importante buscar formas en las que los niños puedan familiarizarse de nuevo con la experiencia de la enseñanza presencial.

 

Ya sea a través de recorridos virtuales por las instalaciones, donde los alumnos puedan visualizar los espacios y cómo estos se han modificado para cumplir con las medidas de sana distancia, hasta  sesiones online con sus maestros donde puedan verlos en las aulas. “Cuantas más oportunidades tenga tu hijo de estar expuesto a la escuela, menos extraño y aterrador será”, dice la Dra. Gewirtz.

 

Otra manera de exponerlos gradualmente a la socialización y convivencia en persona, es empezar a hacer el recorrido a la escuela todos los días. Ya sea caminando, en carro o autobús, que se familiaricen de nuevo con  la ruta puede ayudar a tranquilizarlos. Establecer una rutina ayudará a que el regreso a la vida fuera de cuarentena ya que no sea tan dramática, ya que una rutina los ayuda  a sentir que tienen una estructura y un horario.

 

“Cuantas más oportunidades tenga tu hijo de estar expuesto a la escuela, menos extraño y aterrador será”.

En casa, actividades tan simples como ponerse el uniforme de la escuela aunque vayan a tener clases online, puede ser de gran ayuda, incluso prepararles un almuerzo y ponerlo en sus loncheras. Lo importante es mostrarles lo más que se pueda, cómo será un día escolar bajo la “nueva normalidad” para hacer que disminuya su ansiedad por separación y miedo de regresar a las aulas.

 

Parte del problema de ansiedad que están sufriendo muchos pequeños es que son muy perceptivos, por lo que si ven a sus padres estresados por las noticias es posible que lo capten ellos también y se inquieten, aunque los padres les limiten el acceso a las noticias, ellos perciben el estrés a través de los adultos con los que conviven todos los días. Esto puede resultar en que se sientan aún más ansiosos y busquen apegarse más a sus padres y familiares, buscando en ellos más tranquilidad.

 

Es importante que las parejas discutan cómo comunicarse con los hijos y sobre el tipo de mensaje que desean transmitirles. Para ello, será esencial estar en el mismo canal sobre las medidas de seguridad que van a seguir como familia, sobre la importancia de cuidarse y cómo lidiar con el miedo y ansiedad que pueden sentir, de manera que no lo transmitan a los hijos sin darse cuenta. Por ejemplo, si notan que la presencia de otras personas fuera del círculo familiar en el que han estado inmersos durante la cuarentena los pone nerviosos o inquietos, es una señal de que será necesario prepararlos para ver y convivir con otras personas de nuevo.

 

Considerar estos factores ayudará a prepararlos para el regreso a clases, no podemos esperar que de un día para el otro estén listos para regresar a clases presenciales. Para lograrlo, los adultos de la familia deberán estar listos también para enfrentar los retos de regresar a la “nueva normalidad” y poner el ejemplo de cómo actuar si la presencia de otras personas nos causa miedo o ansiedad.

Mark Reinecke, psicólogo clínico y director clínico del San Francisco Bay Area Child Mind Institute (Instituto de la Mente Infantil del Área de la Bahía de San Francisco), señala que “en situaciones ambiguas, los niños pequeños recurren a sus padres para obtener pautas sobre cómo responder. Si el padre tiene confianza y seguridad en sí mismo, el niño lo percibirá. ¿Se modela o se mantiene en casa la ansiedad del niño sin darse cuenta?”.

 

La manera en que los niños aprenden a manejar la pandemia desde su hogar es clave para ayudarlos a navegar su regreso a la “nueva normalidad”. Si desde casa, sus familiares no les ayudan a establecer una rutina y a manejar su apego y ansiedad por separación, esos niños sólo se volverán más propensos a sufrir estrés y ansiedad al regresar a clases. La clave está en prepararse con tiempo.

 

 

 

Por Paulette Delgado

Fuente: https://observatorio.tec.mx/edu-news/trastorno-de-ansiedad-por-separacion-cuarentena

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sábado, 3 de octubre de 2020

DIEZ CONSEJOS PARA REDUCIR LA ANSIEDAD AL VOLVER A LAS AULAS

 La adaptación paulatina al horario escolar o a las nuevas normas sanitarias que deberán cumplir los estudiantes son algunos de los puntos que destaca en este decálogo Fernando Miralles, psicólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo.

 


Son diversas las dudas y la incertidumbre a las que la comunidad educativa se va a tener que enfrentar con la vuelta al cole. En el caso de los estudiantes y sus familias es importante evitar la ansiedad que puede producir el regreso a las clases en plena crisis por el coronavirus.

Para ello, el doctor Fernando Miralles, profesor de psicología de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, ha creado un decálogo con diez consejos para disminuir la ansiedad tanto de los hijos como de los padres ante este proceso de vuelta a la ‘normalidad’.

 

1. No hay que relacionar el periodo vacacional con ‘cosas buenas’ y el colegio con ‘cosas malas’. Hay que desterrar frases como: “Te vas a enterar cuando empiece el colegio” o “se te está acabando lo bueno”.

 

2. Si el colegio es nuevo, es recomendable visitar los alrededores unos días antes, para que el estudiante no tenga miedo a lo desconocido.

 

3. Es muy importante que los más pequeños intervengan en la compra del material que necesitará en el colegio como libros de texto, cuadernos, lapiceros… así se irá haciendo responsable de sus cosas y estará más tranquilo al tener control sobre todo ello.

 

4. Las familias no deben insistir con que la vuelta al colegio es una ruptura total con las vacaciones ya que, en la mayoría de los centros no hay clases por las tardes, ni tan siquiera actividades extraescolares (que normalmente empezarían en octubre) por lo que la vuelta debería ser paulatina para que los niños puedan seguir contando con tiempo libre para jugar.

 

5. Es esencial explicar a los estudiantes los aspectos positivos que tiene la vuelta al colegio: volver a ver a sus amigos de clase, a sus profesores del curso pasado, ir al curso de mayores, llevar libros y material nuevo…

 

6. Comprobar días antes que los deberes se han hecho y están corregidos. De esta forma aumenta la seguridad del niño al tener algo que enseñar al nuevo docente. Si ha habido algún problema familiar por lo que no se han podido hacer, es el momento de escribir una nota al nuevo profesor para que éste la lea y no haga ningún comentario por no haber entregado los deberes.

 

7. La adaptación horaria es muy importante, por lo que días antes, se debería intentar acostar antes al niño y levantarle más temprano para que su reloj biológico se acostumbre poco a poco al nuevo horario.

 

8.  El estudiante debe saber y si es posible, haber practicado, las nuevas rutinas que va a realizar en el colegio, como llevar puesta varias horas la mascarilla, el lavado de manos cada poco tiempo, el saber guardar las distancias de seguridad y sobre todo el hacer caso al profesor sobre las medidas de seguridad.

 

9. Organizar a las Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (APA,s. o AMPA,s) para que faciliten, si fuera posible, la búsqueda de personal de confianza por si algún estudiante no puede ir al colegio algún día por tener temperatura alta. De este modo, las familias tendrían la posibilidad de llamar por teléfono a su APA o AMPA y le proporcionasen personas de contacto para que se quedasen ese día con el niño y ellos pudiesen ir a trabajar. También hay que prestar especial atención a las normas y los protocolos que haya publicado el colegio para que la vuelta sea lo más ordenada posible.

 

 

10. Tener confianza en que, en breve, la ciencia obtendrá una vacuna para que se pueda volver a la ‘ansiada’ normalidad en la que las familias sólo se preocupaban por la compra de libros, uniformes, actividades extraescolares, transporte, etcétera.

 

 

 

 

Por: Educación 3.0

Fuente https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/consejos-reducir-ansiedad-vuelta-aulas/

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jueves, 1 de octubre de 2020

9 claves para ayudar a los niños en la vuelta al cole

 La vuelta al cole tras los meses de confinamiento más los meses sin rutinas, horarios o reglas fuera de casa puede ser más complicada para las familias. Leticia Doñagueda, psicóloga infantil de El Prado Psicólogos, nos ofrece estos consejos para preparar a los hijos psicológicamente de cara a la vuelta al cole.

 


Cuando se aproxima la vuelta al cole, situación deseada a la par que temida por los padres, hay niños que están encantados de volver, encontrarse con sus amigos, ver al profesor que hace meses que no ven, volver a colorear, jugar en el patio, en definitiva, disfrutar de la experiencia enriquecedora de aprender. Pero otros muchos, no lo llevan tan bien. El regreso a la rutina, la vuelta a los horarios, el distanciamiento de sus padres y el cambio radical tras una experiencia de confinamiento, les puede crear ansiedad, apatía o tristeza que, al igual que en los adultos provoca síndrome post-vacacional.

 

Pero si en un período habitual de vacaciones ocurre esta vuelta convulsa, imaginemos lo que puede suponer tras los meses de confinamiento más los de verano, ya que han sido muchos meses sin rutinas, horarios o reglas fuera de nuestra casa. En definitiva, mucho tiempo sin ser pequeños individuos en un mundo de pequeños individuos, y, por tanto, somos nosotros quienes como padres tenemos que darles las claves para que la vuelta al cole sea lo más adecuada posible.

 

Hablar de las emociones

Lo primero, y probablemente más importante, es hablar de emociones con tu hijo. Manejar el plano emocional cuando eres niño te ayuda a tolerar mejor los cambios, la frustración, el estrés y otras muchas situaciones que tras el período que nos ha tocado vivir. Si hay algo que puede ayudar a los hijos, no solo en la vuelta al cole si no también en su día a día, es saber reconocer, expresar y gestionar su mundo emocional. Hay que proporcionarles las herramientas emocionales para ir adaptándose a todos los cambios que se van encontrando en el camino.

 

Vuelta a las rutinas

Adaptar a los menores a las rutinas y a los horarios de manera progresiva. Es probable que durante el confinamiento haya tenido clases virtuales y tareas que enviar a los profesores, pero no es lo mismo que levantarse para ir al colegio. Esto último, requiere de más tiempo, esfuerzo y organización, y es algo que no podemos hacer de la noche a la mañana, sino que, tendremos que ir acostumbrándoles poco a poco. En este punto es igual de importante la organización de los niños, como la de los adultos, evitando las prisas y el descontrol. Un ejercicio útil puede ser crear un horario juntos, colorearlo y colgarlo en su habitación. Un consejo: hazlo atractivo para que seguirlo sea divertido.

 

Hazles partícipes

Involúcralos en esa vuelta al cole, haciéndoles partícipes de todo, como comprar y organizar el material, crear los espacios de ocio y de estudio y otros aspectos de esa vuelta, ya que así ellos sentirán que son importantes y esenciales en el proceso y aumentará la ilusión y la motivación.

 

Reuniones familiares

Si hay algo realmente saludable para un niño, son las reuniones familiares. Crear un espacio donde exponer los problemas, las preocupaciones e incluso los logros de la semana. En estas reuniones, además de darle el espacio que necesita, ofrece la oportunidad de hablar sobre el cambio que se producirá en el futuro y los problemas que el propio niño puede encontrar, y así poder ponerles solución antes de que ocurran.

 

Tiempo con sus iguales

Permite que tu hijo vaya teniendo tiempo y experiencias con sus iguales en el parque, en la playa o donde paséis el verano. Esto le ayudará a entender que su día a día deja de ser con su familia y comienza a necesitar otras estrategias para conseguir objetivos.

 

Planificar la semana

Planificar juntos la semana y los fines de semana. Igual de importante es la organización semanal para que todo vaya rodado como planificar actividades los fines de semana que liberen a los niños de la presión que les puedan generar las primeras semanas de colegio.

 

Trabajar la frustración

Adelántate a los caprichos, la frustración y la negociación. Hablar (y actuar) con ellos, hacerles entender que conseguir objetivos requiere esfuerzo y que hay veces que lo que queremos no podemos conseguirlo es necesario para que la vuelta al cole sea un éxito, ya que tras meses acostumbrados a ser, en muchas ocasiones el centro de la casa, pasan a tener que competir por la atención de sus profesores, y eso, en ocasiones, puede frustrarles y provocar cierto rechazo a ir a clase.

 

Nada de despedidas dramáticas

Cuando den comienzo las clases, acompáñale al colegio. Para ellos ese día es un día especial y puedes utilizar el camino para hablar de sus miedos y de las novedades que le ocurrirán la primera semana de clase. Y, por supuesto, nada de despedidas dramáticas, el niño en ese momento necesita calma, seguridad y ánimo positivo.

 

Remarca los aspectos positivos de la vuelta al cole

Al igual que para los adultos, la vuelta a las aulas puede ser un momento duro, por lo que es necesario preparar el terreno, hablar de esa vuelta de manera positiva, sacando a la luz todo lo bueno que tiene y tendrá.

Tras estas claves, lo que debemos tener claro es que todas las experiencias que vivimos modifican nuestra estructura cerebral, y cómo lo vivamos nosotros y nuestros hijos dependerá de los recursos que les podamos ofrecer. Por lo que, cuanto más tiempo de calidad invirtamos en la salud mental y emocional de nuestros hijos, mayor probabilidad de éxito tendrán en el futuro.

 

 

 

Por

EDUCACIÓN 3.0

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/claves-vuelta-al-cole/

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