Llamamiento a docentes y sanitarios
lunes, 30 de noviembre de 2020
Asociación negativa entre el tiempo frente a las pantallas y el rendimiento académico
Llamamiento a docentes y sanitarios
viernes, 27 de noviembre de 2020
Estas son las claves para involucrar a las familias en el aula
Encontrar un horario adecuado para las familias, cooperar y entenderse con ellas, hacer que asuman distintos roles y ofrecerles un apoyo extra en Secundaria es fundamental para que las familias participen de la educación de sus hijos dentro del aula. Nos lo cuenta Francesc Vicent Nogales, docente en el colegio San Enrique de Quart de Poblet, en Valencia.
Durante los últimos
años hemos vivido una auténtica vorágine metodológica en las aulas: aprendizaje basado en proyectos, gamificación,
aprendizaje-servicio, o los proyectos cooperativos, entre otros. Tras mucho
tiempo aplicando estas estrategias metodológicas, hay una constante que siempre
nos ha dado garantías de éxito: la implicación de las familias en la realidad
del aula. Las familias llevan décadas reconocidas como miembros de la comunidad
educativa, pero también llevan años relegadas al apoyo en el hogar, con estudio
y deberes, y con una importante desconexión del aula.
Involucrar a las familias enseñándoles cómo aprenden sus hijos
Pero, ¿cómo pueden
apoyar la educación de sus hijos si aplicamos unos métodos que ellos mismos
desconocen? Es incoherente esperar que comprendan cómo reforzar contenidos con
el método ABN (Algoritmo
Basado en Números) si aprendieron con una metodología diferente cuando eran
estudiantes. Un ejemplo: un cirujano de hace 80 años se sentiría completamente
inútil en un quirófano actual, y a las familias les sucede algo similar si
entran ahora en un aula en la que se encuentran a los estudiantes trabajando en
cooperativo o desarrollando una sesión de ABP. La mayoría de las familias
desconocen las rutinas de pensamiento que hoy son habituales en nuestro día a
día, y nos miran con extrañeza cuando sus hijos les dicen: “Hemos estado
jugando en clase”.
Por ello, es
fundamental permitirles ser miembros activos dentro del aula haciendo que
comprendan el aprendizaje basado en juegos, la gamificación o las matemáticas
manipulativas, entre otras metodologías. A estos beneficios debemos añadir la
importante carga motivadora que supone para los estudiantes y, por supuesto, la
tarea y responsabilidad compartida con los padres y madres.
¿Cómo pueden las
familias apoyar la educación de sus hijos si aplicamos unos métodos que ellos
mismos desconocen?
En el momento en el
que abrimos las aulas y las familias entran, ven y observan su punto de vista
cambia completamente. Las familias comprenden que no jugamos, sino que es
aprendizaje basado en el juego o que ‘Lápices al centro’ o ‘Folio giratorio’
son herramientas muy potentes para gestionar el trabajo cooperativo dentro de
clase.
Claves para que las familias
participen en clase
Por otra parte,
muchos docentes siguen sintiéndose más cómodos sin la presencia de otros
adultos en la clase. En los centros es fácil encontrar mitos que giran en torno
a la participación de las familias como: “No pueden venir al aula”, “están
trabajando”, “no nos apoyan”, “no podemos permitir que nos cuestionen, nosotros
somos los expertos en educación” o “en Infantil las familias siempre están
disponibles, vente a Secundaria y verás la realidad”. Pero, la realidad es
totalmente distinta. Muchas familias pueden acudir al aula, pero hay que ir
probando distintas alternativas y claves, como las siguientes:
·
Encontrar un horario adecuado para las familias: Hace siete años, en mi centro
empezamos invitando a las familias a las nueve de la mañana, una hora ideal
porque los niños están más tranquilos, pero la asistencia no solía ser mayor de
cuatro o cinco personas por sesión. Otro año probamos a hacerlo de cuatro a
cinco de la tarde, y desde entonces la asistencia siempre supera las diez
personas por sesión.
·
Cooperación. Las familias son expertos respecto a sus hijos y nosotros a veces les
cuestionamos afirmando, por ejemplo, que no ponen límites, pese a que no
estamos presentes en sus casas. Familias y docentes estamos llamados a
entendernos y cooperar, sin prejuicios ni juicios, sin cuestionar. Si ellos nos
cuestionan no debemos entenderlo como una amenaza sino como oportunidad de
mejora. Si una familia no entiende una actividad, nos están ofreciendo una
oportunidad para explicarla de forma más clara, para darles a conocer lo que
vivimos en clase, para crecer juntos.
·
Asignar distintos roles. Invitando a las familias a la clase, les enseñamos cómo hacerlo. Les
invitamos a ser partícipes asumiendo en unos momentos el rol de observador de
la sesión, el de explicar o exponer desde su experiencia personal o un papel
dentro de un equipo cooperativo, por ejemplo.
·
Secundaria: una ayuda extra. En este nivel educativo, las familias necesitan
toda la ayuda para comprender a sus hijos, y ahí es aún más importante nuestra
labor. El problema puede ser que desde hace años han recibido un mensaje que no
respondía a sus necesidades. ¿Nos sentimos cómodos si siempre recibimos
mensajes negativos? ¿Acudiríamos a una reunión si me van a contar algo muy
similar a lo que escuché los últimos tres años? En Secundaria los padres siguen
necesitando ayuda, necesitan comprender cómo gestionar los cambios de sus
hijos, cómo acompañarles y a la vez dejar el espacio que reclaman, o cómo
generar corresponsabilidad, ahí el papel del profesorado es vital.
Implicar
educativamente a las familias es una necesidad y no siempre sabemos cómo
hacerlo. Para ello el libro ‘Escuela y familia: misión posible’
ofrece 27 proyectos educativos con actividades, pautas, programaciones y todo
lo necesario para lograr que las familias quieran venir a clase con sus hijos y
nosotros, como docentes, sepamos convertirlos en los agentes educativos que
son.
En definitiva, si
creamos un modelo de escuela en el que todos estamos implicados, y en el que
todos tenemos ‘voz y voto’, lograremos implantar ese modelo de educación de 360
grados, en el que la escuela y su entorno cooperan generando espacios abiertos
de aprendizaje.
Por
EDUCACIÓN 3.0
Fuente
https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/estas-son-las-claves-para-involucrar-a-las-familias-en-el-aula/
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La salud emocional, el motivo más mencionado para volver a las aulas
El dato surge de una consulta a padres y madres que participaron la semana pasada del Encuentro Nacional de Familias por la Educación, que contó con 4000 inscriptos de las 24 jurisdicciones del país. Nueve de cada diez consideran que las familias están poco representadas en los medios.
La salud emocional
de los niños es el motivo más importante por el cual los padres desean una
vuelta presencial a la escuela. El segundo motivo es que los alumnos
puedan relacionarse con sus compañeros. De esta manera, los aspectos
socioemocionales aparecen como prioritarios en la preocupación de las familias
ante la suspensión de clases presenciales.
Los datos surgen de
una consulta que recoge las voces de las familias que participaron del
Encuentro Nacional de Familias por la Educación, realizado la semana pasada,
con casi 4000 inscriptos. Participaron padres y madres de las 24 jurisdicciones
del país, con hijos e hijas en todos los niveles escolares obligatorios, del
sector estatal y privado, y de diversas extracciones sociales. A continuación,
el análisis de los testimonios y resultados de la consulta, desarrollado por
Mariano Narodowski, profesor de la Universidad Di Tella y académico asociado de
Argentinos por la Educación.
El 78,3% de las
familias consultadas considera que lo mejor es volver a la escuela en los
municipios y provincias donde se pueda, en los años y grados donde la vuelta
sea prioritaria y algunos días por semana si no es posible volver los cinco
días. Las respuestas marcan un gran consenso entre los padres para que sean
tenidas en cuenta las particularidades sanitarias de cada localidad y
se generen soluciones acordes priorizando una vuelta a clases planificada y
segura.
Al responder qué
necesitan para acompañar a sus hijos, padres y madres señalan la necesidad
de más dispositivos (otro celular, una notebook, etc.) (48,5%), mejor
conexión a internet en casa (46,8%), y apoyo docente para padres (46,3%). Entre
los puntos más urgentes para poder cambiar la educación argentina, las familias
mencionaron la formación y la carrera de los docentes (38,8%), la conectividad
de los alumnos (32,1%) y los contenidos del currículum (32,7%).
El 92,6% de los
padres y madres que participaron del Encuentro consideran que las familias
están muy poco representadas en los medios y la agenda pública. En
consecuencia, exigen que se habiliten más instancias de participación donde
su voz sea escuchada para poder aportar a la mejora de la educación.
Según la consulta,
9 de cada 10 padres (94%) están dispuestos a formarse para poder aumentar su
participación ciudadana para mejorar la educación. Además, 7 de cada 10
familias (73,4%) consideran que la mejor manera de participar es colaborando
con los docentes y directivos en su escuelas, mientras que 6 de cada 10 (62,5%)
mencionan la participación en instancias institucionales a nivel municipal,
provincial o nacional.
“La suspensión de
las clases presenciales tuvo efectos no esperados. Las familias
adquirieron visibilidad y comenzaron a ser valoradas a la hora de opinar sobre
la educación de sus hijos. A su vez, el Estado diseñó una estrategia
política que suponía que las familias se harían cargo de las tareas de la
escuela y les mandó consignas y materiales múltiples para que padres y madres,
con o sin conexión, con o sin computadora, con sin recursos culturales se
hicieran cargo de la educación de los hijos”, comenta Guillermina Tiramonti,
especialista en educación e investigadora de Facultad Latinoamericana de
Ciencias Sociales (FLACSO).
Por su parte,
Paulina Calderón, exministra de Educación de la provincia de San Luis,
sostiene: “Durante este tiempo quedó demostrado que las familias se
convirtieron obligatoriamente en aliadas estratégicas de la escuela, pero esa
‘alianza’ es crítica en cuanto está atravesada por condicionantes sociales y
económicos que agravan las brechas preexistentes”. En ese sentido, agrega: “Más
allá de los aprendizajes que no se construyan, si no se propicia una mayor
implicación social en la educación, las consecuencias individuales y sociales
serán profundas. Es un problema ciudadano y político, y en ella se juegan los
futuros de nuestras sociedades”.
“Es probable que
estas familias hayan observado cómo el aislamiento afectó a los
hijos, generándoles diferente tipo de patologías, sin tomar en
cuenta que los aprendizajes no logrados durante este tiempo tendrán
consecuencias nocivas a futuro y que no podemos prever, pero que sin lugar a
dudas impactarán en la calidad de la educación de los niños, elemento cuyo
valor parece ser central para la mayoría de los participantes que, sin embargo,
no toman en cuenta que la socialización de los niños puede lograrse
también fuera de la escuela, pero la educación sistemática no“,
reflexiona Gustavo Zorzoli, director de la Escuela de Formación
Olímpica.
Como fruto del
encuentro, las familias presentaron una “Declaración de
las Familias por la Educación”, a partir de la cual solicitan a los
gobiernos que ofrezcan respuestas en educación y que, entre otras cosas,
impulsen el regreso a las escuelas allí donde sea posible, con responsabilidad
respecto a las condiciones epidemiológicas y sanitarias.
Fuente
https://agendaeducativa.org/la-salud-emocional-de-los-chicos-el-motivo-mas-mencionado-para-volver-a-clases/





