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martes, 14 de enero de 2014

¿Problemas entre los hijos y el colegio?



En la vida escolar de los hijos es esperable que surjan problemas ¿Qué actitud de los padres es considerable como positiva? ¿Qué hacer ante las quejas de los hijos sobre el colegio? ¿Qué motivos de quejas son los más frecuentes? ¿Qué hacer cuando el colegio se queja del niño?


Los padres, en ocasiones, se enfrentan a la educación de sus hijos con temores de no poder estar a la altura de los tiempos y los métodos educativos. Pero no hay por qué sentirse así, no hace falta ser una persona de gran cultura, ni gran nivel intelectual ni adquirir métodos de aprendizaje especiales. Lo más importante que debemos tener es una actitud positiva y unas expectativas razonables.

Existe un objetivo primordial: desarrollar en los hijos un fuerte deseo de aprender acompañado de un sentido de la responsabilidad y confianza en sí mismo para llevar a cabo las tareas escolares. Los padres deben ser defensores de los hijos, guiarlos, apoyarlos y saber también quedar en la sombra para que ellos asuman sus responsabilidades en el colegio.

Si un hijo quiere aprender y está convencido de que el colegio es importante, el éxito está garantizado. El objetivo de los padres debe dirigirse a fomentar una actitud positiva en los hijos y a darles motivaciones para tener éxito en el colegio, cuanto antes, mejor.

La actitud de los padres ante el colegio y el modo de comunicarla ejercen una fuerte influencia en los sentimientos de los niños. Aún así, existen algunos problemas que trataremos de resolver. Uno de ellos surge cuando el hijo se queja del colegio; otro, cuando es el colegio el que se queja del niño; y, por último, podemos hablar de cuando el profesor y el niño no se llevan bien, es decir, no hoy entendimiento entre ellos. Analicemos cada uno de estos supuestos.

La primera cuestión que nos podemos plantear es cuando el hijo se queja del colegio. En primer lugar hay que tener cuidado a la hora de interpretar sus quejas, asegurarse que no existe una razón de fondo mas grave. Las quejas obedecen a diversas razones:
·      Algo o alguien le molesta.
·      Quiere encubrir algo más serio.
·      Quiere llamar la atención de los padres.
Algunas quejas reflejan luchas infantiles morales que forman parte del desarrollo sano de cualquier niño. Los padres deben escuchar las quejas para que el niño no piense que no se le toma en serio y aprender o distinguir si surgen de un problema real en el colegio o no. La mayoría de los niños no son capaces de describir con exactitud lo que les molesta y utilizan el colegio como un todo ya que así es un objetivo fácil. Si se quejan de algo que nadie puede comprobar pueden obtener comprensión, desviando la atención sobre el colegio en general, frente al cual los padres ejercen poco control.

Otro motivo de queja es la injusticia. Cuando el niño es uno más entre centenares y tiene que ajustarse a un complejo sistema de normas y reglas, es raro que no se sienta injustamente tratado en algún momento de su vida escolar Una situación injusta que se suele dar en los colegios es la que se llama "de reacción posterior": un niño hace algo a posteriori en reacción a algo que le han hecho a él. Lo podemos describir mejor con un ejemplo: un niño le hace algo a otro (el profesor no mira). El segundo niño reacciona atrayendo la atención del profesor quien ve la segunda reacción pero no quién la provocó. El segundo niño recibe el castigo. Los profesores son humanos y tienen sus defectos como cualquier otro profesional. Uno de ellos consiste en la humana tendencia de tratar a los niños de forma desigual. En ocasiones el profesor ''etiqueta" al niño al que le resulta difícil librarse de ella.

Existen otros motivos por los que el niño puede quejarse, como son:
·      El niño tiene dificultades con el profesor, con algunas asignaturas o con las normas del colegio.
·      Algún/os niño/s se ensañan con él, le toman el pelo, le excluyen del juego o maltratan.
·      Síndrome de separación: cuando pasa de la guardería al colegio. En este caso el niño se quejará de todo e incluso puede ponerse enfermo.
·      Hay niños que dominan la frustración mejor que otros. Cuando no se consigue puede aparecer esto: "el profesor la ha tomado conmigo".
·      Los niños que han dejado de ser dirigentes ya sea por haber perdido a sus amigos (cambio de colegio) o ven que su papel no es valorado, empiezan a quejarse de todo y a culpar al profesor o al colegio de su "marginación".
·      El niño se queja del colegio para llamar la atención de sus padres.
·      El niño siente temor al fracaso aún cuando tenga éxito. Como el colegio provoca tensión, lo consideran responsable de sus males.

 En muchos casos si el profesor conociera la situación tendría capacidad de solucionarla, pero él no es adivino... Solución: hay que transmitirle al niño la necesidad de que comunique sus necesidades y sentimientos.

Ya hemos visto diversos tipos de quejas que puede hacer el niño en relación con el colegio. Es necesario que llegado a este punto analicemos ¿Qué pueden hacer los padres?. Explicaremos las distintas posibilidades a través de los siguientes puntos:

1. Hablar y escuchar. Aceptar lo que dice el niño sin juzgarlo y animarle a hablar libremente para obtener una visión global de los motivos de la queja.

2. Proporcionar directrices. Si le preguntamos: ¿qué crees que debes hacer?, ¿cómo puedes solucionar el problema?, ¿lo has discutido con tus amigos del colegio?, etc., guiaremos al niño a la raíz del problema y a que acepte la responsabilidad de resolver por sí mismo el problema.

3. ¿Qué quieres que haga?. Hay que conocer los deseos del niño ya que a veces quieren quejarse pero no que los padres intervengan.

4. Consultar en el colegio. Dependerá de la gravedad de la queja y de si el niño ha pedido nuestra intervención. Si la queja es seria y tiene fundamento hay que concertar una cita con el profesor, el niño y los padres.

5. Investigar el problema. La reunión no debe centrarse en adjudicar culpas sino en investigar el problema.

6. Trazar un plan. Ayudar al niño a averiguar lo que debe hacer en la siguiente ocasión.

7. Preguntar. Hablar con el niño de vez en cuando para saber cómo van las cosas. Esta medida es preventiva y de esta forma garantizamos estar debidamente informados lo que tranquiliza a todos, tanto al niño como a los padres.
Hasta el momento hemos analizado la situación que se produce cuando el niño se queja del colegio y qué pueden hacer los padres. Es necesario también reflexionar sobre la situación que se produce cuando el colegio se queja del niño. Se produce la queja cuando la actuación o conducta del niño dificulta el funcionamiento de otros alumnos o el niño no respeta ciertas normas. Ante esta realidad los padres deben tomarse en serio estas quejas:
·      El niño se resiste a la autoridad.
·      Maltrata a otros.
·      Muestra falta de respeto a los adultos.
·      Lleva objetos o sustancias prohibidas a las aulas.
·      Destruye propiedades del colegio.
·      Muestra incapacidad para dominar sus impulsos.

Como sugerencias para solucionar estos problemas tanto si se está de acuerdo con el colegio como si no, podemos dar las siguientes:
·      Oír ambas partes para llegar a la raíz del problema.
·      Fijar el objetivo de conciliar las opiniones de todos los implicados en la situación.
·      Procurar no culpar a alguien en concreto, y si la situación requiere un castigo no eximir a las partes culpables de las consecuencias (tampoco al niño).
·      Los padres deben averiguar de qué es responsable su hijo y admitirlo. El niño debe tomar conciencia de su responsabilidad y el colegio evitar que se convierta en víctima al niño.
·      Llegar a acuerdos y soluciones.
·      Establecer líneas de comunicación; qué hacer en casa y qué en el colegio.

 Si los padres consideran justo el castigo, no prolongarlo en casa. Si hay que reforzar con restricciones en casa hay que hacerlo en un periodo limitado.

 Si los padres piensan que el colegio trata la situación de forma injusta o erróneamente no hay que someterse. Esto demuestra que no se han establecido relaciones adecuadas.

 Más vale mantener el tipo y la sonrisa. Que el colegio conozca a los padres equivale a tener una póliza de seguros.

Por último, cabe hablar de otro tipo de conflictos que nacen de las relaciones interpersonales y son aquellas situaciones que se resumen en que el profesor y el niño no se llevan bien. Generalmente los profesores sienten un profundo cariño por sus alumnos y los niños les recuerdan durante toda su vida. Pero existe la posibilidad de que no se entiendan. Son varias las razones que originan el conflicto:
·      La relación empezó mal.
·      Hay "conflicto de caracteres".
·      Hay postura punitiva del profesor injustamente.
·      El profesor ha herido con sus palabras al niño.
·      El niño se ha esforzado por adaptarse sin conseguirlo, etc.
·      El niño reta al profesor para llamar la atención.
·      Al niño le cuesta vivir las normas de funcionamiento del grupo-clase.
·
Para resolver la situación hemos de tener en cuenta a la apreciación de todas las partes implicadas, es decir, el profesor y el niño. Los padres deberán ser los defensores de la verdad de la situación, y si es su hijo la causa principal del conflicto elaborar la respuesta educativa correcta en colaboración con el centro educativo. De igual manera colaborar con el centro para introducir los cambios oportunos en el profesorado.

El primer paso es hablar con el profesor y en segundo término con el tutor, jefe de estudios e incluso el director. Esta reunión será entre padres, profesor y tutor-jefe de estudios-director (depende de la complicación del caso e implicación del equipo directivo). Normalmente estas actuaciones nos llevarán a feliz término pero si no fuera así, habría que valorar otras opciones: Posibilidad de que pasara con otro profesor, consultar con el Consejo Escolar...

Como resumen diremos que si cubrimos las necesidades de la Educación Preescolar, Infantil y Primaria estaremos ayudando a que nuestros hijos triunfen en el colegio ya que ésta época es fundamental en la vida escolar y a menudo no es atendida y valorada por los padres. No olvidemos que el niño que necesita ayuda en la Educación Secundaria quizá no recibiera la guía paterna desde el principio y en esto consiste la base de todo.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España


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viernes, 8 de noviembre de 2013

El problema de las matemáticas


Las Matemáticas, como materia a estudiar en la escuela, han sido siempre vista como una pesada carga ¿Qué significan las matemáticas? ¿Qué aportan? ¿A qué se considera como “adecuada construcción de los conocimientos matemáticos? ¿Qué objetivos podemos asignar a los aprendizajes de las matemáticas? ¿Cuál es la finalidad de la enseñanza?


Es momento en este artículo, de analizar cuáles son los fundamentos de un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas teniendo en cuenta las grandes dificultades que entrañan para muchos niños (no hay que olvidar las estadísticas de los resultados académicos) y la importancia que el actual Sistema Educativo le otorga a las Matemáticas como materia fundamental junto a la Lengua.

El artículo pretende dar a conocer, de forma básica, los principios de un programa de enseñanza de las Matemáticas basados en el hecho de que cuanta más información tenga la familia más podrá colaborar en el proceso educativo de los hijos. Por tanto, no se trata de que las familias apliquen un programa de enseñanza ni sustituyan a los maestros, más bien que colaboren estrechamente con la escuela conociendo mejor la actuación docente.

La estructura de este artículo se basa en analizar el significado de las matemáticas como materia de conocimiento y su aportación a la formación de la persona. Después intentamos explicar cuál es el proceso que sigue el individuo en la construcción del conocimiento matemático para terminar enumerando los objetivos, fases por las que pasa, finalidad y principios que debe contar un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas.

En primer lugar debemos saber que las Matemáticas son un conjunto de conocimientos en evolución con la necesidad de resolver problemas prácticos. Su evolución no sólo se ha producido por acumulación de conocimientos o de campos de aplicación. Los propios conjuntos matemáticos han ido modificando su significado con el transcurso del tiempo, ampliándolo, precisándolo o revisándolo.

Como disciplina científica, las matemáticas tienen una Estructura Interna que relaciona y organiza sus diferentes partes, en la que destaca una componente vertical, la que fundamenta unos conceptos en otros, que impone una determinada secuencia temporal en el aprendizaje. El carácter distintivo del conocimiento matemático proviene de su gran poder como instrumento de comunicación conciso y sin ambigüedades. Por otro lado, existe una gran relación entre las diferentes partes del edificio matemático de tal modo que diversas estrategias o procedimientos generales pueden utilizarse en campos distintos y con propósitos diferentes.

La aportación de las matemáticas a la formación integral de la persona consiste en el desarrollo de la capacidad de pensamiento y de reflexión lógica y en la adquisición de un conjunto de instrumentos para explorar la realidad, representarla, explicarla y predecirla, en suma, para actuar en y sobre ella. De forma más detallada veamos en qué consiste esta aportación:
·      Enriquecen y ayudan a utilizar un lenguaje más concreto y conciso y progresivamente más abstracto.
·      Son un poderoso instrumento de comunicación mediante el cual es posible representar, explicar y predecir la realidad de forma rigurosa, precisa y sin ambigüedades.
·      Desarrollan el razonamiento lógico y matemático, la sensibilidad estética y la creatividad, proporcionan y desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, el razonamiento deductivo e inductivo.
·      Educan la percepción espacial, y estimulan la creatividad al usar y combinar conceptos conocidos para generar otros.
·      Proporcionan o desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, ayudando a comprender y solucionar problemas cuantitativos.
·      Potenciar la memorización comprensiva y la interiorización de procedimientos y técnicas matemáticas no por la repetición, sino por la comprensión significativa.
·      Proporciona herramientas de aplicación a situaciones no sólo escolares, sino también extraescolares.

De manera más sintética podemos decir que el área de Matemáticas desempeña una labor fundamental en el tratamiento educativo en las primeras etapas educativas porque se entiende que su contribución es decisiva para potenciar en el individuo las siguientes capacidades:
·      Perseverancia, orden y rigor en el pensamiento.
·      Exploración activa de lo que le rodea.
·      Búsqueda de estrategias propias de resolución de problemas.
·      Sensibilidad estética.ð Capacidad de análisis, reflexión, conceptualización.
·      Procesos de autonomía.
·      Imaginación, creatividad, fantasía.
·      Curiosidad e interés por lo que le rodea.
·
Por último, en relación con la aportación de las Matemáticas, cabría apuntar el valor funcional que poseen como conjunto de procedimientos:

- Para resolver problemas en muy diferentes campos.
- Para poner de relieve aspectos y relaciones de la realidad no directamente observables.
- Para permitir anticipar y predecir hechos, situaciones o resultados antes de que se produzcan o se observen empíricamente.

Por todo lo anterior está justificada una adecuada construcción del conocimiento matemáticobasada en un correcto programa de aprendizaje de las matemáticas fundamentado en unos objetivos, fases, principios, etc. que más adelante veremos. Pero ahora es momento para plantearnos una serie de preguntas de interés cuyas respuestas nos pueden ayudar a entender mejor los periodos por los que pasa todo niño en su conocimiento matemático. ¿Cómo construye un niño la matemática?, ¿de qué forma se inicia en el mundo de los números? Para responder a estas preguntas, PIAGET (dentro del marco de la psicología cognitiva) considera que el desarrollo de la inteligencia de los niños es una adaptación del individuo al mundo que lo rodea. Nos viene a decir que el proceso comienza con una forma de pensar (estructura) propia de un nivel de desarrollo madurativo. Después debemos saber que algunos cambios externos crean conflicto y desequilibrio. El niño (como toda persona) intenta compensar esa confusión y resuelve el conflicto mediante su propia actividad intelectual. Y ¿saben?, de todo esto resulta una forma distinta de pensar y estructurar las cosas, en definitiva, un nuevo estado de equilibrio.

Todos sabemos que la inteligencia se desarrolla a través de un proceso de maduración y aprendizaje. De acuerdo con Piaget, la inteligencia se desarrolla en cada persona a través de determinados estadios que son parte de un proceso continuo, en el cual una característica del pensamiento infantil se cambia gradualmente en un tiempo determinado y se integra en formas mejores de pensamiento. No es momento de recordar los distintos estadios psicoevolutivos por los que según PIAGET pasa el individuo; tan solo citamos el estadio sensoriomotor (de 0 a 2 años), el periodo preoperacional (de 2 a 7 años), el periodo operacional concreto (de 7 a 11-12 años) y el estadio de operaciones formales (de 11-12 a 14-15 años).

De todo lo anterior y según los principios en que se basa todo programa de enseñanza de las matemáticas, hay que saber que el proceso de construcción del conocimiento matemático debe estar fundamentado en la actividad real de los niños, para lo cual es imprescindible conocer, en cada edad, su manera característica de razonamiento y los tipos de tareas que los individuos pueden hacer. De ahí la necesaria preparación en psicología evolutiva del docente. Siguiendo los distintos estadios de desarrollo cognitivo planteados anteriormente y sabiendo que las edades cronológicas son orientativas, pues es el orden de sucesión de estadios lo que permanece invariante, podemos afirmar lo siguiente:
En el estadio temprano de operaciones concretas (7 a 9 años), los niños son capaces de trabajar con operaciones simples sobre elementos concretos. Ambos, elementos y operaciones, deben estar relacionados con objetos físicos y con operaciones realizables experimentalmente.

Por ejemplo, en este nivel las cuatro operaciones de la aritmética elemental son significativas cuando se las utiliza por separado con números pequeños dentro de la experiencia del niño. Los niños no tienen aún capacidad para construir un sistema matemático en cuanto tal, pero ya comienzan a preparar sus cimientos en forma de estructuras elementales concretas.  
El estadio final de operaciones concretas (10 a 12 años) se caracteriza por la capacidad del niño para trabajar con cierto número de operaciones en secuencia si los números con pequeños, y con números grandes si forman parte de operaciones simples. En conclusión, el niño comienza a desarrollar sistemas matemáticos simples y representa un nivel de desarrollo en el que ya puede comenzar a usar las matemáticas como tales. Empieza a desarrollar una estructura concreta de experiencias que puede ir construyéndose año tras año para formar un sistema lógico concreto.

En el estadio de generalización concreta (13 a 15 años), los niños pueden usar un cierto número de operaciones, no asequibles físicamente. Pueden utilizar elementos generalizados (cifras grandes y letras en sustitución de números) Así, el chico es capaz de desarrollar una estructura matemática compleja en la medida en que tenga un fundamento concreto.

Por último, en el estadio de operaciones formales (16 años en adelante), el alumno no tiene necesidad de relacionar elementos, operaciones o la combinación de ellos con modelos análogos físicos, y puede tomar como realidad un sistema abstracto bien determinado con sus definiciones, relaciones y reglas. Se enfrenta con variables en cuanto tales, porque puede evitar sacar la conclusión final hasta haber considerado las diversas posibilidades. El niño está preparado para trabajar con el sistema formal abstracto que, para el matemático, constituye la esencia de las matemáticas.

Los PRINCIPALES OBJETIVOS que se persiguen en la ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS se concretan en dos:
1. Desarrollar la capacidad de los escolares para la realización de las operaciones aritméticas y el uso inteligente de los números.
2. Desarrollar la aptitud para aplicar eficazmente los conocimientos aritméticos en situaciones de la vida real (lo que llamamos en educación contenidos funcionales).

Estos dos objetivos se traducen en dos fases claramente diferenciadas en todo programa de enseñanza de aritmética:      
 La fase puramente matemática: donde el maestro se plantea objetivos como la comprensión inicial del número y de las relaciones del sistema numeral; el conocimiento de los hechos numéricos básicos de las cuatro operaciones fundamentales y de sus relaciones; comprensión del significado de las diferentes operaciones; destreza en cálculo, etc.

 La fase social con objetivos como alcanzar destreza en el uso de medidas y artificios de medida; aptitud para leer e interpretar datos cuantitativos en tablas, cartas, gráficos, mapas, etc.

En casa deben saber que en función del nivel educativo en que se encuentre el niño, estará en una fase o en otra y por tanto podrá presentar unos problemas u otros porque estos problemas están asociados al tipo de actividad que se pretende. Por ejemplo, un niño puede saber calcular muy bien en la operación que sea (fase matemática) y sin embargo presentar dificultades para la resolución de problemas relacionados con la vida cotidiana (fase social).

Por tanto, la enseñanza y el aprendizaje de las Matemáticas se caracteriza porque ha de tener como FINALIDAD:
·      el establecimiento de destrezas cognitivas de carácter general, que puedan ser utilizadas en casos particulares.
·      su aplicación funcional, facilitando que los alumnos apliquen los conocimientos matemáticos fuera del ámbito escolar.
·      su valor instrumental, creciente a medida que el alumno progresa hacia tramos superiores de la educación.

Para una información más completa, los padres deben conocer los principios fundamentales de la enseñanza de las matemáticas que son el comienzo para alcanzar los objetivos propuestos a través de las fases enumeradas. Estos principios son los siguientes:
1. El programa será funcional, previendo la aplicación de las destrezas matemáticas en una amplia gama de situaciones sociales de tal forma que despierte en los niños un genuino interés por la materia y el deseo de dominar las operaciones numéricas.
2. El significado matemático de las operaciones deberá ser claro para los niños, de modo que éstos lleguen a comprender los procesos mecánicos que han de dominar y se esfuercen en ello.
3. El descubrimiento por el niño de hecho, significados, generalizaciones y relaciones a través de un proceso empírico que implica primero la manipulación de objetos concretos, después el análisis de las distintas fases de las operaciones, visualmente representadas en diagramas e ilustraciones de toda índole y, finalmente, el estudio de los procedimientos abstractos, tal como vienen explicados en los textos, conduce a la comprensión de las operaciones y, por consiguiente, facilita su retención.
4. El aprendizaje aritmético es un proceso de crecimiento gradual que requiere adecuada dirección y guía. Cada etapa del aprendizaje debe ir precedida por la aplicación de pruebas para determinar la preparación del niño para el nuevo trabajo. La organización y graduación del programa tendrá en cuenta diferencias de ritmo entre los individuos.
5. El diagnóstico es un elemento esencial en la enseñanza de la aritmética y su aplicación continua en el curso del aprendizaje, permitirá al maestro descubrir y corregir, en el momento oportuno, las dificultades de los alumnos.
6. Debe darse al niño la oportunidad de enriquecer y ampliar significados mediante actividades interesantes, vitales, realistas y variadas. La práctica sistemática de las operaciones aritméticas es necesaria para asegurar la eficiencia operativa, pero este entrenamiento debe ir precedido de la comprensión de los pasos del proceso y del significado de la operación.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

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lunes, 16 de julio de 2012

Problemas de aprendizaje

Muchas veces aprender no depende de la voluntad del aprendiz, hay obstáculos que remover que requieren ayuda externa. Esto es muy importante y en oportunidades no se nos manifiesta de forma clara, por lo tanto, los siguientes párrafos nos pueden ayudar.

 


Cómo identificar los problemas de aprendizaje

Los problemas de aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños en edad escolar. Estos problemas pueden ser detectados en los niños a partir de los 5 años de edad y constituyen una gran preocupación para muchos padres, ya que afectan al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de sus hijos. Un niño con problemas de aprendizaje suele tener un nivel normal de inteligencia, de agudeza visual y auditiva. Es un niño que se esfuerza en seguir las instrucciones, en concentrarse y portarse bien en su casa y en la escuela. Su dificultad está en captar, procesar y dominar las tareas e informaciones, y luego en desarrollarlas posteriormente. El niño con ese problema simplemente no puede hacer lo mismo que los demás, aunque su nivel de inteligencia sea el mismo.

Cómo detectar problemas de aprendizaje en los niños

El niño con problemas de aprendizaje específicos presenta patrones poco usuales, a la hora de percibir las cosas en el ambiente externo. Sus patrones neurológicos son distintos a los de otros niños de su misma edad. Sin embargo, tienen en común algún tipo de fracaso en la escuela o en su comunidad.

Cuando un niño tiene problemas para procesar la información que recibe, le delata su comportamiento. Los padres deben estar atentos y observar las señales más frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje:

- Dificultad para entendery seguir tareas e instrucciones.

- Problemas para recordarlo que alguien le acaba de decir.

- Dificultad para dominar las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.

- Dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda, para identificar las palabras, etc. Puede presentar tendencia a escribir las letras, las palabras o los números al revés.

- Falta de coordinaciónal caminar, hacer deporte o llevar a cabo actividades sencillas como sujetar un lápiz o atarse el cordón del zapato.

- Facilidad para perdero extraviar su material escolar, libros y otros artículos.

- Dificultad para entender el concepto de tiempo, confundiéndo el "ayer", con el "hoy" y/o "mañana".

- Tendencia a la irritación o a manifestar excitación con facilidad. 

Características de los problemas de aprendizaje

Los niños que tienen problemas del aprendizaje con frecuencia presentan, según la lista obtenida de When Learning is a Problem/LDA(Learning Disabilities Association of America), características y/o deficiencias en:

Lectura (visión)El niño se acerca mucho al libro; dice palabras en voz alta; señala, sustituye, omite e invierte las palabras; ve doble, salta y lee la misma línea dos veces; no lee con fluidez; tiene poca comprensión en la lectura oral; omite consonantes finales en lectura oral; pestañea en exceso; se pone bizco al leer; tiende a frotarse los ojos y quejarse de que le pican; presenta problemas de limitación visual, deletreo pobre, entre otras.

Escritura Invierte y varía el alto de las letras; no deja espacio entre palabras y no escribe encima de las líneas; coge el lápiz con torpeza y no tiene definido si es diestro o zurdo; mueve y coloca el papel de manera incorrecta; trata de escribir con el dedo; tiene un pensamiento poco organizado y una postura pobre.

Auditivo y verbalEl niño presenta apatía, resfriado, alergia y/o asma con frecuencia; pronuncia mal las palabras; respira por la boca; se queja de problemas del oído; se siente mareado; se queda en blanco cuando se le habla; habla alto; depende de otros visualmente y observa al maestro de cerca; no puede seguir más de una instrucción a la vez; pone la tele y la radio con volumen muy alto.

Matemáticas El alumno invierte los números; tiene dificultad para saber la hora; pobre comprensión y memoria de los números; no responde a datos matemáticos.





Fuente consultada:
- Social / Emocional.
Niño hiperactivo, con baja autoestima y atención.



 Fuente
Guiainfantil.com



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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Dificultades más frecuentes en el estudio

Introducción

    La vida escolar de los hijos puede pasar por distintas situaciones en cuanto al rendimiento académico. Hay algunos que siguen una trayectoria positiva siempre igual y constante en el rendimiento escolar. Hay otros que han ido bien en Primaria pero al llegar a Secundaria se produce una quiebra en su rendimiento. Otros hay que según van avanzando en los estudios mejoran su rendimiento.

    Cuando surgen estas dificultades conviene afrontarlas cuanto antes, ya que lo que puede ser relativamente sencillo de corregir cuando se produce, pasado algún tiempo, tienden a cronificarse las dificultades y corregirlas es más dificultoso.

    Cuando aparecen los problemas lo importante es enfrentarlos con serenidad, reflexión y rigor.


    Al enfrentarnos al problema que plantea nuestro hijo hemos de tener en cuenta las siguientes consideraciones:


1º.- ¿En qué consiste básicamente el problema?

    Un problema cuanto más precisado está tanto más fácil es encontrar la solución, al contrario cuanto más difuso e impreciso más difícil es darle respuesta.
    Si es posible vamos a tratar de hacer operativo el problema, es decir, en lugar de decir "es un vago", diremos que habitualmente no cumple el horario de estudio por la tarde, en lugar de decir "tiene dificultades en la lectura" diremos que no sabe entonar lo que lee, su comprensión lectora es escasa y le falta velocidad.


2º.- ¿Cuándo ha comenzado el problema y con qué frecuencia se da actualmente?



    Puede ser que sea al pasar de un nivel educativo a otro, de un colegio a otro, de estar con un profesor y pasar a otra clase. Puede que aparezca según va teniendo más dificultades académicas, al juntarse con determinados compañeros....


3º.- ¿Cuáles son las causas del problema? ¿A qué lo atribuye el propio sujeto?



    Saber la raíz del problema no siempre nos resulta fácil, trataremos de indagar en ello para clarificarnos. Bastante información nos puede aportar el que sepamos a que atribuye nuestro hijo el bajo rendimiento, tiene este aspecto tanto más valor, cuanto más maduro es el chaval, porque ahí nos está dando pistas de por donde pueden ir las dificultades.


4º.- ¿Qué hemos hecho hasta el momento para resolver las dificultades y qué resultado nos han dado esas estrategias?



    Para afrontar un problema hay muy diversas estrategias que hay que valorar la idoneidad que tienen para tal fin. Habrá que desechar las que no han dado el resultado apetecido y buscar otras nuevas.

    Vamos a ver las dificultades más frecuentes en los estudios y que podemos hacer con ellas:


1ª.- No estudiar o hacer como que se estudia



Se caracterizan por lo siguiente:

Pueden estar ante el libro bastante tiempo, pero sólo eso "estar" puesto que la cabeza la pueden tener en otro sitio bastante lejos.
Tardan demasiado tiempo para realizar las tareas.
Omiten un tiempo de trabajo, de estudio para realizar las tareas pendientes.
Se meten en su cuarto dos horas o el tiempo que sea y todo el mundo está convencido de que el niño está estudiando, pero estos chicos han podido pasarse la tarde entera haciendo un dibujo u oyendo los walkman.
Estrategias de intervención:

    Este tipo de chavales tienen un déficit de hábitos importante. Los hábitos son recursos importantes para educar. Se adquieren por repetición de actos. La ventaja que tienen es que facilitan a la persona la realización de tareas que pueden ser costosas, como sucede con el estudio en los hijos.

Dedicar todos los días un tiempo al estudio, a la realización de las tareas. Empezar desde poco para ir subiendo según se vaya afianzando. Puede ser como tiempo orientativo, para un niño de Primaria en torno a media hora. Para uno de Secundaria alrededor de una hora.

Más vale poco tiempo y aprovechado que mucho y disperso.

Al ponerse a estudiar o trabajar darse un tiempo para cada una de las tareas que va a realizar y exigirse para tratar de hacerlo en el tiempo que se ha dado.

Hacerse un horario en el que haya tiempo para todo. Poner el estudio en los primeros momentos que se está más descansado.


2ª.- Estudiar los últimos días



Se caracterizan por lo siguiente:


Estudian pero los últimos días, las últimas horas...

Se acuestan tarde, se levantan temprano en el último momento, van a "revienta calderas" por el esfuerzo que hacen al final.

Los padres pueden tener una percepción de que su hijo estudia y se ha esforzado bastante.

Estrategias de intervención:

    Una de las variables que más tiene que ver con el éxito académico, es que el alumno tenga un plan de trabajo diario, así aparece en estudios experimentales. Cuando se deja para el final es imposible asimilar toda la materia, es como querernos comer en un día lo que no hemos comido en diez, por ejemplo.


Tener un horario diario.

Dedicar todos los días un tiempo a los repasos. Cada día de la semana a una materia, por ejemplo una hora, así se va estudiando lo que ya se ha visto y que entrará para el próximo examen.

Que sea consciente que la estrategia de dejarlo todo para el final sirve cuando estamos en escalones inferiores en los estudios, pero al ir avanzando es imposible porque la materia a estudiar nos desbordará.


3ª.- Confundir "lo entiendo" con "ya me lo sé"



Se caracterizan por:


Confunden el "lo entiendo" con "ya me lo sé". Leen una lección y como la entienden, ya creen que la saben y dejan de estudiar.

Desconocen que el proceso de aprendizaje implica en un primer momento entender lo que se quiere asimilar y después tiene que haber un momento de fijación en la memoria, que se realiza a través de la repetición de los contenidos.

Referido a las disciplinas que precisan la realización de ejercicios y prácticas, los chavales que presentan esta dificultad son aquellos alumnos que fallan en las operaciones aunque sepan como se pueden hacer los ejercicios.


Estrategias de intervención:

    Se impone una tarea de clarificación al alumno para que entienda los distintos momentos que tiene el proceso de aprendizaje: comprender los mensajes, elaborar un resumen-esquemático y fijarlos en la memoria. Estos pasos se descubren tras una breve experiencia en los estudios, pero puede ocurrir en los inicios de la vida académica que omitan alguno de los pasos comentados.


Hacer un seguimiento durante algún tiempo para comprobar que se ha entendido los pasos a seguir para estudiar un tema.

Que se den cuenta que tareas más difíciles conllevan más esfuerzo: repetición que lo que es más sencillo.

Preguntarles los padres lo que dicen que han estudiado para comprobar los resultados.



4ª.- Dificultades de concentración

Se caracteriza por:

Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta ponerse a estudiar: desde que se sientan hasta que empiezan a estudiar pasa más de media hora. Están muy "a medio gas" y se les va fácilmente la imaginación.

Cualquier cosa que acontece a su alrededor atrae la atención y pierden el tiempo.

Su rendimiento neto es escaso, si se entiende por tal el tiempo en general que se dedica a una actividad menos el tiempo perdido por desconcentración.

Estrategias de intervención:

    Si la concentración es la capacidad de dirigir todas las capacidades del conocimiento a la realización de una tarea, se ve que nos encontramos ante una de las habilidades fundamentales en el proceso del conocimiento. Se podría decir que si no hay un mínimo de concentración es prácticamente imposible el aprender algo, por tanto, la mejora de la concentración conlleva la mejora de la capacidad de aprender.

     Como todas las capacidades, el desarrollo de la concentración es consecuencia de la ejercitación de la misma, por ello es frecuente que quien más dificultades tiene en la concentración es quien menos trayectoria de estudio tiene en su vida y al contrario.


La eliminación de los estímulos irrelevantes que puedan captar la atención de quien estudia: revistas, fotografías, prendas...
La eliminación de estímulos a los que pueda prestar atención de tipo sonoro, p.e. la radio o visual, p.e. la televisión.
Darse un tiempo para la realización de cada tarea o actividad y exigirse para tratar de realizarla en el tiempo previsto. No es conveniente enfrentarse a una tarea con tiempo ilimitado para realizarla.
Hay que empezar a estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a la misma hora, al cabo de unos días la cabeza se concentra con más facilidad a esa hora.
Como la concentración supone un "calentamiento mental" puede ser conveniente que antes de ponernos a estudiar dediquemos varios minutos –no más de cinco- a tachar letras que nos hemos propuesto en una hoja de periódico, p.e. las "a" que encontremos o las "o", para después a continuación pasar a la actividad que tengamos prevista.
En la misma línea que el punto anterior podemos trabajar mentalmente series de números y letras combinándolas, p.e. sea la serie 1 2 3 4 A . Se trata de ir corriendo la letra A hasta la izquierda, así :
1 2 3 A 4 / 1 2 A 3 4 / 1 A 2 3 4 / A 1 2 3 4. Estas series se pueden complicar interviniendo más letras o números.
Tener claras las metas. No cabe duda que cuando algo queremos de verdad y lo proponemos como meta a conseguir, movilizamos todos los recursos que tenemos para tratar de alcanzar esa meta. En la medida que tengamos más claras nuestras metas en el estudio, más concentración tendremos para conseguirla.
Intercalar descansos. El proceso de atención tiene una curva de manera que cuando se lleva un tiempo decae. Por ello, es conveniente intercalar descansos para recuperar la concentración. Esos tiempos de descanso pueden ser por cada hora u hora y media de estudio, unos minutos de descanso –entre cinco y diez- .
Para sujetar la imaginación lo que podemos hacer es utilizarla en el estudio: en vez de hacer el esfuerzo de cambiar de pensamientos y empezar de nuevo cada vez que se nos va, hay que poner la imaginación en cada tema de estudio. Si está con volcanes, que se imagine cómo son, la lava que echan, etc. Eso ayuda también a que se grabe mejor las lecciones.


5ª.- Dificultades en la lectura

La lectura y su comprensión constituyen las herramientas de trabajo de nuestro intelecto. Las dificultades que tengan nuestros hijos en la lectura de inmediato se trasladarán en el aprendizaje.
Las dificultades en la lectura se caracterizan por:


No tener la suficiente velocidad lectora y comprensión de los textos que se leen. Tener que volver a leer algo para enterarse del texto.
Tener una pobreza de vocabulario significativa que se nota en las dificultades que se tienen para saber el significado de palabras de uso bastante habitual.
Tener dificultades en la expresión escrita para realizar textos con estructuras correctas y claras.
Tener tendencia a postergar las tareas. Se siente un rechazo a la lectura como medio de entretenimiento.Si hay un problema más serio de fondo como puede ser la dislexia habrá que acudir al especialista para su solución, pues no basta con estudiar más.

Estrategias de intervención:

La habilidad lectora como cualquier otra habilidad se desarrolla con el entrenamiento, es por ello que la primera tarea a realizar es el ejercicio. Todos los días dedicar un tiempo a leer en voz alta para adquirir una entonación correcta que ayuda a la comprensión. Volver a repetir la lectura del mismo texto tratando de reducir el tiempo que se tarda en leerlo sin que afecte a la correcta entonación.

Hacerse preguntas sobre un texto leído acerca de las ideas más importantes que hay en el mismo.

Corrigiéndole los defectos de lectura ayudándole a hacerse un cuadernito de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas.


6ª.- Lagunas en las materias. Falta base



Se caracteriza por:

    Tener dificultades en las materias en que sus contenidos tienen una gran conexión entre unas partes y otras, p. e. las matemáticas. Es como una escalera con bastantes peldaños entre los que se da una continuidad. De igual manera que si en una escalera falta un escalón, no impide su utilización, pero cuando son varios seguidos se hace imposible transitar por ella, así en una materia que falte un escalón –conocimientos de unos contenidos previos- se puede superar con atención especial. Pero cuando faltan varios escalones –es decir, áreas importantes para proseguir estudios posteriores- es muy difícil avanzar en el estudio adecuadamente.

   No tener asimiladas unas estructuras básicas de los contenidos de las diversas áreas, como consecuencia de un estudio para salir del paso en cursos anteriores.

Estrategias de intervención:

Dedicación de un tiempo especial a tratar de remediar esa laguna. Puede ser a través de un hermano mayor, los padres o un profesor particular. Se entiende que esta ayuda es complementaria a la marcha de las clases y por tanto, supeditada a éstas.
Potenciar las técnicas de estudio, no tener las suficientes habilidades para estudiar suele dejar lagunas en las materias que se han estudiado.


7ª.- Ansiedad ante los exámenes

Se caracteriza por:


Miedo a suspender o por tener un exceso de responsabilidad que les lleva a angustiarse. Suelen ser buenos estudiantes. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a suspender, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza en sí mismos y se sienten agobiados.

Tener en los días previos y/o en la realización de los exámenes un nivel de ansiedad o nerviosismo claramente por encima de lo normal. Hay que decir que los exámenes son situaciones generadoras de ansiedad para todos, pero hay una parte del alumnado que responde de manera sobredimensionada en este aspecto, teniendo un efecto negativo para el rendimiento en los exámenes.

La persona tiene pensamientos negativos y catastrofistas sobre los resultados que va a obtener. Anticipa que suspenderá, que no rinde, que se vendrá abajo....

Tener una activación de algunos sistemas fisiológicos de la persona, así en el sistema digestivo se suele tener sensación de nudo en el estómago, duermen mal, le sudan las manos, dificultades en poder desayunar porque se puede vomitar.....Aparece tensión muscular en algunos miembros como brazos, espalda o piernas. Pueden darse también palpitaciones.

Presentar movimientos o acciones automáticas que no puede controlar como comerse las uñas, necesidad de mover la pierna, dar toquecitos con el bolígrafo en la mesa...

Estrategias de intervención:

Es muy conveniente que se le explique de manera didáctica qué es lo que le está pasando y que sepa que tiene remedio lo que tanto le está afectando.

Explicarle que la ansiedad se manifiesta en tres niveles de respuesta. El primero es a través de los pensamientos negativos que tiene. El segundo a través de los sistemas fisiológicos de la persona: sudoración, palpitaciones, nudo en el estómago, y el tercer nivel se manifiesta a través de la necesidad de movimientos que tiene, que le puede llevar hasta el abandono del examen.

Intervenir en los tres niveles anteriores con distintas estrategias. Respecto de los pensamientos, cortando los negativos y catastrofistas, centrando la atención en lo que tengo que hacer aquí y ahora, no compararme con los demás en cuanto a lo que tienen hecho del examen, etc. Respecto del segundo nivel fisiológico, enseñando a nuestros hijos a relajarse. Es conveniente que practiquen algún deporte, pues tiene un efecto relajador. En el tercer nivel conviene que nunca abandonen el examen por mal que se puedan encontrar haciéndolo.

Todas estas estrategias requieren un entrenamiento y por tanto, tiempo y perseverancia por delante para que se puedan notar los resultados.

Para más información, consultar de nuestra web temática "Orientación Educativa" el artículo: Ansiedad ante los exámenes


Fuente

Escuela de Padres

MEC

Ministerio de Educación de España



 

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miércoles, 3 de marzo de 2010

Cómo actuar ante los problemas de tus hijos/as.

Los problemas escolares de nuestros hijo/as suelen causarnos una preocupación constante, ya sea en lo referente al rendimiento académico o a las relaciones interpersonales que allí se constituyen. Son frecuentes situaciones en las que los padres y las madres nos preguntamos qué ha podido ocurrir con nuestro hijo/a para que haya bajado su rendimiento.

Las causas son variadas, desde problemas actitudinales hacia todo lo relacionado con la escuela (desinterés, dejadez...), problemas emocionales (depresión, ansiedad...) hasta problemas de tipo médico que dificultan el aprendizaje (trastornos neurológicos de la percepción, dislexias...). Éstos últimos, si existen, son probable que aparezcan antes de que tu hijo/a llegue a la adolescencia, pero si sospechas que este es el problema, te recomendamos que busques la ayuda de un profesional que pueda realizar una evaluación a tu hijo/a y asesoraros en cómo puede mejorar sus dificultades.


1.- Problemas relacionados con la escuela.

Recuerda que mantener una comunicación directa con el tutor/a de tu hijo/a, es muy importante, no sólo cuando hay problemas, sino periódicamente. Dispones de una hora de tutoría semanal en la que puedes concertar una cita para interesarte por cómo van las cosas en la escuela, y para dar a conocer toda la información pertinente que sea necesaria sobre otros temas relacionados con tu hijo/a.


1.1- Falta de interés por los estudios.

Hay chico/as que desde los primeros cursos de primaria empiezan a mostrar rechazo hacia el estudio. Nuestra actitud va a influir considerablemente en sus sentimientos respecto a su valía como estudiante, por lo que debemos ser cuidadosos con nuestros comentarios. Existen ciertas actitudes negativas que utilizamos los padres y las madres a menudo con el propósito de motivarles hacia el estudio que consiguen justo el efecto contrario. Nos referimos a:


Culpar y acusar, insultar, amenazar dar órdenes, echar sermones y discursos, hacerse la víctima, comparar, hablar con sarcasmo, etc. En este caso te recomendamos:

Reconocer y aceptar sus sentimientos de insatisfacción, mostrando preocupación y comprensión Le ayudará a sentirse motivado para continuar hacia delante.

Utilizar la imaginación en las ocasiones que sean propicias para hacerle más llevadera la realidad: "¡Te imaginas que tuviéramos un escáner en el cerebro como los del súper que leyera todo el contenido del libro!".

Aceptar sus sentimientos pese a que su actitud nos desespere en alguna ocasión. "Hijo/a, te gusta mucho hablar por el messenger, verdad. Más tarde, cuando termines los deberes tendrás oportunidad de hacerlo".

Describir lo que haga correctamente y luego señalarle lo que le falta para terminar. Pensará que valoras sus esfuerzos: "Veo que ya has terminado los cuatro primeros ejercicios. Ahora sólo te quedan los dos últimos y repasar el tema siete".

1.2. - Absentismo escolar.

Otro indicador que nos señala algún tipo de problema educativo es el absentismo escolar. Generalmente el tutor/a llama a los padres para decir que el alumno no asiste a las clases. En este caso te sugerimos:


 Intentar esperar a que te pase el enfado para sentarte a hablar de lo sucedido, de lo contrario, le gritarás y crearás predisposición a que te conteste con malos modos lo que no va a contribuir a que el problema mejore.


 Si es la primera vez que esto ocurre, intenta averiguar qué es lo que le ha podido llevar a hacerlo, puede que lo haya hecho en compañía de otros compañeros para no parecer un "miedica", por ejemplo. En este momento debes dejarle claro las consecuencias que tendrá el que vuelva a tener esta actitud.


 Cuando esta actitud se repita, cumplir las consecuencias que anteriormente le expusiste, sean las que sean, pues de lo contrario no tomará en serio lo que le digas y esta actitud irresponsable puede generalizarse a otras áreas. Si está castigado sin salir todo el fin de semana, tampoco puede ir a la comida de cumpleaños de un familiar, por ejemplo.


Mantener una actitud de colaboración con el personal de su centro escolar, informándole de lo que estás haciendo por tu cuenta para intentar subsanar el problema.


1.3.- Bajo rendimiento escolar.

Conviene que como padres y las madres, recordemos que la verdadera inteligencia no la miden las notas. Hay chico/as muy inteligentes que obtienen malas notas, por no tener interés en aprender lo que en la escuela se les enseña, pero sin embargo son verdaderos artistas realizando otro tipo de tareas. Consejos:


Descartar problemas de tipo metodológico.

Es posible que veas que tu hijo/a pasa horas estudiando, y no entiendes por qué suspende. Puede que lo que ocurra sea que no "sabe estudiar", es decir, que no utiliza adecuadamente las técnicas de estudio. En este caso el psicopedagogo de su centro escolar puede trabajar con él/ella este problema.

Plantear con tu hijo/a posibles alternativas

distintas a los estudios universitarios.

Tener en cuenta los pequeños progresos,

no el resultado final. De esta forma sentirá que valoras su esfuerzo.

No compararle con sus compañero/as de clase que obtienen buenas calificaciones normalmente.


Tener cuidado con las etiquetas.

El que un chico/a se considere "mal estudiante" no va a favorecer en absoluto el que mejoren sus notas. Para evitar que esto ocurra:

Ponle en situaciones en las que pueda verse de otra forma.

Deja que te oiga cuando digas algo favorable a otra persona de él/ella.

Ejemplifica el comportamiento que deseas que tenga.

Recuérdale ocasiones en las que ha tenido actitudes correctas hacia el estudio.

Exprésale tus sentimientos y expectativas cuando actúe de forma errónea.


Es bastante habitual que un adolescente excuse su bajo rendimiento con comentarios del tipo: "El profe me tiene manía". Ante la duda de si esta situación puede estar teniendo lugar, tómate un tiempo para clarificar lo sucedido, antes de dejarte llevar por tus emociones. Te recomendamos:


• Observar si tu hijo/a suele atribuir a los demás sus fracasos no escolares en otras áreas. Si es así, puede que esté utilizando el mismo estilo de atribución para su problema en la escuela.

• Ver si tu hijo/a tiene algún problema emocional (depresión, ansiedad,...) que pueda estar interfiriendo en su actitud.

• Aconsejarle que aunque su afirmación sea cierta, la forma de solucionar el problema es demostrando su valía como estudiante.

Si observas indicios claros de que esta situación pueda ser real, no dudes en comunicarlo a la dirección del centro.

1.4. - Acoso escolar.

La violencia es toda acción intencional que daña o busca dañar a terceros. Cuando esos terceros son personas, la violencia puede ser de diversos tipos: física, emocional, sexual.


La violencia puede ocurrir en muchos sitios. Por ejemplo en los hogares, en las calles, en los lugares de trabajo, en los campos de deportes y en las escuelas.


Cuando la violencia ejercida contra las personas ocurre en las instalaciones escolares, o en los alrededores de la escuela, o durante las actividades extraescolares, entonces se habla de violencia escolar, y puede ser del profesorado hacia el alumnado, del alumnado hacia el profesorado e incluso hacia personal no docente del centro.

Sin embargo, la más frecuente es la que se da entre el alumnado: ocho de cada diez estudiantes de ESO dicen que han presenciado algún acto de violencia escolar entre el alumnado. Lo habitual, en ese caso, es que las peleas, insultos, etc., sean meramente ocasionales.


A veces, sin embargo, la violencia escolar se reitera y lo hace en un marco de desequilibrio de poder, esto es: quien agrede es más fuerte físicamente que la víctima o, al menos, ésta así lo cree, razón por la que se siente intimidada. El acoso escolar (o bullying, que es su término en inglés) es una forma característica y extrema de la violencia escolar que tiene estas características:

• Se da entre iguales

Supone un abuso de poder o desequilibrio de fuerza.

Se reitera en el tiempo.

Es intimidatoria.

El acoso escolar, en definitiva, no es una forma de violencia esporádica, que es la forma dominante de violencia escolar. No es una riña, un insulto o una amenaza aislada, cuyas consecuencias no suelen ir más allá. El acoso escolar es, por el contrario, una especie de tortura, a menudo metódica y sistemática, que supone la existencia de un claro abuso de poder. Tal vez quien acosa no sea en realidad más fuerte que la víctima, pero ésta así lo cree y, por eso, se atemoriza.


El abuso de poder es tan manifiesto que, aunque el acoso puede ser realizado por una sola persona, frecuentemente es consumado por un grupo. Además, a veces, ocurre ante el silencio, la indiferencia o la complicidad de compañeros o compañeras.


Datos

El Centro Reina Sofía ha realizado esta investigación a partir de una encuesta de elaboración propia. La encuesta fue administrada entre el 20 de mayo y el 2 de junio de 2005 por la empresa de estudios de mercado y opinión pública Metra-Seis.


Fueron entrevistados 800 adolescentes de entre 12 y 16 años, de ambos sexos, escolarizados y distribuidos proporcionalmente según sexo, edad, agrupación de comunidades autónomas, y tamaño del municipio.



De los resultados obtenidos destacan los siguientes:


De cada 100 escolares, 75 han presenciado algún acto de violencia escolar. La mayoría de los actos presenciados (ocho de cada diez) eran de tipo emocional y la mitad de éstos eran frecuentes.

15 han sido víctima de violencia escolar en general. Ocho de cada diez han sufrido, en c o n c reto, maltrato emocional y de éstas casi cuatro lo han padecido de forma persist e n t e .

3 han padecido acoso escolar en particular. Nueve de cada diez víctimas de acoso han sufrido maltrato emocional y siete maltrato físico. Siete de cada diez víctimas de acoso son chicas y cuatro de cada diez tienen trece años.

8 son agresores. En su mayoría (siete de cada diez) son chicos. Datos interesantes:

La "ley del silencio" no está tan generalizada. Ni los testigos, ni las víctimas permanecen en su mayoría mudos ante la violencia escolar. Los testigos suelen intervenir y contarlo, especialmente a profesores. Cuatro de cada diez víctimas también se lo cuentan al profesorado.


Los agresores escolares no suelen autopercibirse como agresores, sino como defensores: creen que se defienden de agresiones o provocaciones de las víctimas, es decir, se autojustifican, padeciendo una fuerte distorsión cognitiva. Por eso, sería conveniente que recibiesen atención psicológica.


Cuando nuestro hijo/a está siendo víctima de acoso en la escuela, los padres tenemos mucho que hacer para ayudar a erradicar el problema. Normalmente, se llevan a cabo acciones conjuntas con la dirección del centro escolar, preparada para recoger y aportar informaciones que sirvan para analizar la situación, informar sobre ella, solicitar la ayuda de necesaria y terminar con la situación. Es importante que sepamos que podemos y debemos terminar con este tipo de violencia. Pero hemos de trabajar con la escuela, su profesorado y equipos directivos, los cuales mostrarán una predisposición a no tolerar ningún tipo abuso. Aunque en muchas ocasiones no es fácil, trabajar juntos en la búsqueda de soluciones es la única vía de detener este tipo de acciones.


Estas actuaciones no deben ser diferentes si en vez de ser nuestro hijo/a el agredido/a, es el agresor/a.


1.4.1.- Identificar a tu hijo/a como víctima de violencia escolar. Qué hacer.

¿Cómo reconocer que tu hijo/a es víctima de violencia escolar?


Indicadores psicológicos

Presenta cambios temperamentales de humor (más de lo normal en la adolescencia).

Se muestra triste y deprimido/a.

Se aísla de la realidad.

Indicadores interpersonales

Pasa muchas horas solo/a y no sale con sus amigos/as.

Abandona bruscamente actividades que antes realizaba con el grupo de amigos/as.

• Presenta pocas o nulas relaciones con compañeros/as de su clase y /o centro.

Indicadores escolares

Habla poco o nada de sus actividades en el centro escolar y/o evita cualquier pregunta al respecto.

Ha empeorado su rendimiento escolar.

Presenta síntomas psicosomáticos el domingo o el día antes de incorporarse al colegio o instituto, que se manifiestan, por ejemplo, con dolores abdominales, vómitos, dolores de cabeza, etc.

Evita ir al colegio, o se excusa para faltar a clase.

Sale de casa con el tiempo justo para llegar al centro escolar sin tener que interactuar fuera de la clase.

Rehúye encontrarse en la calle con determinadas personas de su entorno escolar.

Indicadores de agresión

Se queja en repetidas ocasiones de ser objeto de insultos, burlas o agresiones en el centro escolar.

Comenta que se le pierden a menudo los útiles escolares, o el dinero.

Llega a casa con la ropa rasgada.

Presenta moratones y/o heridas.

Qué hacer?

Ante una potencial situación de acoso

No esperéis a que vuestro hijo o hija hable sobre su situación.

Ayudadles a romper la ley del silencio que suele envolver la violencia escolar.

Habladle del maltrato escolar en general

Hacedles sentir confianza.

Hablad claramente con vuestro hijo/hija sobre los indicios que parecen delatar que está siendo víctima de maltrato:

Abordad el problema con serenidad, esto le hará sentir seguridad. Caso de que se confirme la situación de acoso

Con vuestro hijo o hija

Inducidle confianza, de modo que sepa que cuenta con vosotros.

Hablad mostrándoles apoyo y seguridad.

Hacedle ver que es una situación transitoria y que tiene solución.

Analizad las posibles alternativas de solución.

Propiciad actividades en las que pueda relacionarse con otros chicos o chicas de su edad, sin forzar la situación.

Hacedle sentir la necesidad de afrontar la situación, motivándolo a que hable con la persona del centro escolar que le ofrezca mayor confianza.

Con el centro escolar

Plantead con la serenidad debida la situación –buscando soluciones de manera conjunta con él– y a los recursos pertinentes de la Conselleria de Educación*.

Planificad juntamente estrategias para acabar con la situación.

Buscad ayuda de los profesionales que sean necesarios para ayudar a vuestro hijo o hija.


Importante

Cualquier paso que la familia dé debe ser conocido y acordado previamente con el hijo o la hija.


3.1.4.2.- Identificar conducta violenta en el centro escolar por parte de tu hijo/a. Qué hacer.

¿Cómo reconocer que tu hijo se comporta de forma violenta en el centro escolar?

Se muestra rebelde y no cumple las normas familiares, sociales, etc.

Siempre quiere tener la última palabra.

Es prepotente de forma continua con sus hermanos/as, primos/as o círculo más cercano.

Es dominante en las relaciones con sus amigos.

No se pone en el lugar de otras personas cuando se le pide reflexionar sobre su conducta.

Nunca o pocas veces acepta que es responsable de sus actos y pide disculpas.

Disfruta mofándose y humillando a sus amigos cada vez que tiene oportunidad.

Habla de forma despectiva de algún compañero o compañera de su clase.

Esta integrado en una pandilla conflictiva.

Se jacta de sus acciones violentas.

¿Qué hacer?

Si os enteráis de que vuestro hijo o hija es un agresor/a escolar, mantened la calma. Es una situación transitoria que se puede solucionar. Pero actuad rápido.


Con vuestro hijo o hija

• No esperéis a que hable sobre su situación. Abordad la situación con preguntas claras y directas sobre vuestra sospecha.

Si habéis sido informado por el centro escolar de una agresión por parte de vuestro hijo o hija hablad con él o ella, invitadle a ponerse en el lugar de la víctima. Hablad del problema del que os han informado, expresadle que este tipo de comportamiento no es tolerable.

Hacedle saber que este tipo de conducta tendrá una sanción inmediata por vuestra parte.

Aplicad la sanción de forma inmediata.

Si no os sentís con la autoridad suficiente para abordar este problema con vuestro hijo o hija, debéis buscar ayuda de una persona que pueda tratarlo con él/ella.

Buscad ayuda de los/las profesionales que sean necesarios para ayudarle.

Con el centro escolar

Plantead con serenidad la situación en busca de apoyo, ayuda, orientación y consejo.

Buscad soluciones de manera conjunta.

Frecuentad continuamente el centro escolar hasta que cese el comportamiento violento de vuestro hijo/a.

Pactad normas que se cumplan tanto en el centro escolar como en casa.

Apoyad las decisiones tomadas por el centro escolar, no las discutáis frente a vuestro hijo/a. Si no estáis de acuerdo con ellas, habladlas en privado con las personas encargadas.

Si el maltrato a su compañero/a ha ocurrido en grupo, pedidle que rompa los vínculos con esos compañeros/as, y tratad de ofrecerle otras vías de integración social fuera de esos grupos.

Importante

• Recuerde que los comportamientos violentos no desaparecen de un día para otro. Recomendamos:

Establecer normas claras en casa y supervisar que se cumplan.

Ofrecer modelos de conducta pacífica y enseñar a mantener la calma ante situaciones estresantes.

En ocasiones, conviene acudir a terapia conjunta para favorecer la resolución pacífica de los conflictos.

3.2.- Otros.

Pero en la adolescencia los problemas escolares no siempre se dan de forma aislada. A menudo éstos interaccionan con otro tipo de circunstancias que pueden agravar o condicionar aun más los problemas escolares. Hablamos de problemas, como: Depresión, Ansiedad, Trastornos de la conducta alimentaria: Anorexia y bulimia, Conductas adictivas: Alcohol y Cannabis, Uso de las nuevas tecnologías, Pérdida de un ser querido, Separación/ Divorcio con hijo/as adolescentes...


Encontrarás información, orientaciones pautas a seguir, enlaces de interés, bibliografía, lecturas recomendadas y una cuenta de correo electrónico para que contactes con nosotros en www.cult.gva.es/orientados


"Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres". (Pitágoras, filósofo griego)


Fuente

www.cult.gva.es/

 

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