Todos deseamos que nuestros hijos o alumnos estén claramente motivados hacia la adquisición de nuevos aprendizajes ¿Es una tarea simple? Rotundamente no, pero seguramente podemos utilizar algunas estrategias que sirvan para estimular esa motivación, y nos orienten.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Estrategias para mejorar la motivación hacia los aprendizajes
Todos deseamos que nuestros hijos o alumnos estén claramente motivados hacia la adquisición de nuevos aprendizajes ¿Es una tarea simple? Rotundamente no, pero seguramente podemos utilizar algunas estrategias que sirvan para estimular esa motivación, y nos orienten.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Dificultades más frecuentes en el estudio
La vida escolar de los hijos puede pasar
por distintas situaciones en cuanto al rendimiento académico. Hay algunos que siguen una trayectoria positiva siempre igual y constante en el rendimiento escolar. Hay otros que han ido bien en Primaria pero al llegar a Secundaria se produce una quiebra en su rendimiento. Otros hay que según van avanzando en los estudios mejoran su rendimiento.
Cuando surgen estas dificultades conviene afrontarlas cuanto antes, ya que lo que puede ser relativamente sencillo de corregir cuando se produce, pasado algún tiempo, tienden a cronificarse las dificultades y corregirlas es más dificultoso.
Cuando aparecen los problemas lo importante es enfrentarlos con serenidad, reflexión y rigor.
Al enfrentarnos al problema que plantea nuestro hijo hemos de tener en cuenta las siguientes consideraciones:
1º.- ¿En qué consiste básicamente el problema?
Un problema cuanto más precisado está tanto más fácil es encontrar la solución, al contrario cuanto más difuso e impreciso más difícil es darle respuesta.
Si es posible vamos a tratar de hacer operativo el problema, es decir, en lugar de decir "es un vago", diremos que habitualmente no cumple el horario de estudio por la tarde, en lugar de decir "tiene dificultades en la lectura" diremos que no sabe entonar lo que lee, su comprensión lectora es escasa y le falta velocidad.
2º.- ¿Cuándo ha comenzado el problema y con qué frecuencia se da actualmente?
Puede ser que sea al pasar de un nivel educativo a otro, de un colegio a otro, de estar con un profesor y pasar a otra clase. Puede que aparezca según va teniendo más dificultades académicas, al juntarse con determinados compañeros....
3º.- ¿Cuáles son las causas del problema? ¿A qué lo atribuye el propio sujeto?
Saber la raíz del problema no siempre nos resulta fácil, trataremos de indagar en ello para clarificarnos. Bastante información nos puede aportar el que sepamos a que atribuye nuestro hijo el bajo rendimiento, tiene este aspecto tanto más valor, cuanto más maduro es el chaval, porque ahí nos está dando pistas de por donde pueden ir las dificultades.
4º.- ¿Qué hemos hecho hasta el momento para resolver las dificultades y qué resultado nos han dado esas estrategias?
Para afrontar un problema hay muy diversas estrategias que hay que valorar la idoneidad que tienen para tal fin. Habrá que desechar las que no han dado el resultado apetecido y buscar otras nuevas.
Vamos a ver las dificultades más frecuentes en los estudios y que podemos hacer con ellas:
1ª.- No estudiar o hacer como que se estudia
Se caracterizan por lo siguiente:
Pueden estar ante el libro bastante tiempo, pero sólo eso "estar" puesto que la cabeza la pueden tener en otro sitio bastante lejos.
Estrategias de intervención:
Este tipo de chavales tienen un déficit de hábitos importante. Los hábitos son recursos importantes para educar. Se adquieren por repetición de actos. La ventaja que tienen es que facilitan a la persona la realización de tareas que pueden ser costosas, como sucede con el estudio en los hijos.
Dedicar todos los días un tiempo al estudio, a la realización de las tareas. Empezar desde poco para ir subiendo según se vaya afianzando. Puede ser como tiempo orientativo, para un niño de Primaria en torno a media hora. Para uno de Secundaria alrededor de una hora.
Más vale poco tiempo y aprovechado que mucho y disperso.
Al ponerse a estudiar o trabajar darse un tiempo para cada una de las tareas que va a realizar y exigirse para tratar de hacerlo en el tiempo que se ha dado.
Hacerse un horario en el que haya tiempo para todo. Poner el estudio en los primeros momentos que se está más descansado.
2ª.- Estudiar los últimos días
Se caracterizan por lo siguiente:
Estudian pero los últimos días, las últimas horas...
Se acuestan tarde, se levantan temprano en el último momento, van a "revienta calderas" por el esfuerzo que hacen al final.
Los padres pueden tener una percepción de que su hijo estudia y se ha esforzado bastante.
Estrategias de intervención:
Una de las variables que más tiene que ver con el éxito académico, es que el alumno tenga un plan de trabajo diario, así aparece en estudios experimentales. Cuando se deja para el final es imposible asimilar toda la materia, es como querernos comer en un día lo que no hemos comido en diez, por ejemplo.
Tener un horario diario.
Dedicar todos los días un tiempo a los repasos. Cada día de la semana a una materia, por ejemplo una hora, así se va estudiando lo que ya se ha visto y que entrará para el próximo examen.
Que sea consciente que la estrategia de dejarlo todo para el final sirve cuando estamos en escalones inferiores en los estudios, pero al ir avanzando es imposible porque la materia a estudiar nos desbordará.
3ª.- Confundir "lo entiendo" con "ya me lo sé"
Se caracterizan por:
Confunden el "lo entiendo" con "ya me lo sé". Leen una lección y como la entienden, ya creen que la saben y dejan de estudiar.
Desconocen que el proceso de aprendizaje implica en un primer momento entender lo que se quiere asimilar y después tiene que haber un momento de fijación en la memoria, que se realiza a través de la repetición de los contenidos.
Referido a las disciplinas que precisan la realización de ejercicios y prácticas, los chavales que presentan esta dificultad son aquellos alumnos que fallan en las operaciones aunque sepan como se pueden hacer los ejercicios.
Estrategias de intervención:
Se impone una tarea de clarificación al alumno para que entienda los distintos momentos que tiene el proceso de aprendizaje: comprender los mensajes, elaborar un resumen-esquemático y fijarlos en la memoria. Estos pasos se descubren tras una breve experiencia en los estudios, pero puede ocurrir en los inicios de la vida académica que omitan alguno de los pasos comentados.
Hacer un seguimiento durante algún tiempo para comprobar que se ha entendido los pasos a seguir para estudiar un tema.
Que se den cuenta que tareas más difíciles conllevan más esfuerzo: repetición que lo que es más sencillo.
Preguntarles los padres lo que dicen que han estudiado para comprobar los resultados.
4ª.- Dificultades de concentración
Se caracteriza por:
Les cuesta mucho concentrarse, les cuesta ponerse a estudiar: desde que se sientan hasta que empiezan a estudiar pasa más de media hora. Están muy "a medio gas" y se les va fácilmente la imaginación.
Cualquier cosa que acontece a su alrededor atrae la atención y pierden el tiempo.
Su rendimiento neto es escaso, si se entiende por tal el tiempo en general que se dedica a una actividad menos el tiempo perdido por desconcentración.
Estrategias de intervención:
Si la concentración es la capacidad de dirigir todas las capacidades del conocimiento a la realización de una tarea, se ve que nos encontramos ante una de las habilidades fundamentales en el proceso del conocimiento. Se podría decir que si no hay un mínimo de concentración es prácticamente imposible el aprender algo, por tanto, la mejora de la concentración conlleva la mejora de la capacidad de aprender.
Como todas las capacidades, el desarrollo de la concentración es consecuencia de la ejercitación de la misma, por ello es frecuente que quien más dificultades tiene en la concentración es quien menos trayectoria de estudio tiene en su vida y al contrario.
La eliminación de los estímulos irrelevantes que puedan captar la atención de quien estudia: revistas, fotografías, prendas...
5ª.- Dificultades en la lectura
La lectura y su comprensión constituyen las herramientas de trabajo de nuestro intelecto. Las dificultades que tengan nuestros hijos en la lectura de inmediato se trasladarán en el aprendizaje.
Las dificultades en la lectura se caracterizan por:
No tener la suficiente velocidad lectora y comprensión de los textos que se leen. Tener que volver a leer algo para enterarse del texto.
Estrategias de intervención:
La habilidad lectora como cualquier otra habilidad se desarrolla con el entrenamiento, es por ello que la primera tarea a realizar es el ejercicio. Todos los días dedicar un tiempo a leer en voz alta para adquirir una entonación correcta que ayuda a la comprensión. Volver a repetir la lectura del mismo texto tratando de reducir el tiempo que se tarda en leerlo sin que afecte a la correcta entonación.
Hacerse preguntas sobre un texto leído acerca de las ideas más importantes que hay en el mismo.
Corrigiéndole los defectos de lectura ayudándole a hacerse un cuadernito de vocabulario. Con ese pequeño diccionario personal tendrá que hacer ejercicios con las palabras desconocidas.
6ª.- Lagunas en las materias. Falta base
Se caracteriza por:
Tener dificultades en las materias en que sus contenidos tienen una gran conexión entre unas partes y otras, p. e. las matemáticas. Es como una escalera con bastantes peldaños entre los que se da una continuidad. De igual manera que si en una escalera falta un escalón, no impide su utilización, pero cuando son varios seguidos se hace imposible transitar por ella, así en una materia que falte un escalón –conocimientos de unos contenidos previos- se puede superar con atención especial. Pero cuando faltan varios escalones –es decir, áreas importantes para proseguir estudios posteriores- es muy difícil avanzar en el estudio adecuadamente.
No tener asimiladas unas estructuras básicas de los contenidos de las diversas áreas, como consecuencia de un estudio para salir del paso en cursos anteriores.
Estrategias de intervención:
Dedicación de un tiempo especial a tratar de remediar esa laguna. Puede ser a través de un hermano mayor, los padres o un profesor particular. Se entiende que esta ayuda es complementaria a la marcha de las clases y por tanto, supeditada a éstas.
7ª.- Ansiedad ante los exámenes
Se caracteriza por:
Miedo a suspender o por tener un exceso de responsabilidad que les lleva a angustiarse. Suelen ser buenos estudiantes. Comienzan a estudiar y como salen con el gran miedo a suspender, se angustian. Quizá tras un año de malas experiencias, de un fracaso, de haber suspendido muchas... pierden la confianza en sí mismos y se sienten agobiados.
Tener en los días previos y/o en la realización de los exámenes un nivel de ansiedad o nerviosismo claramente por encima de lo normal. Hay que decir que los exámenes son situaciones generadoras de ansiedad para todos, pero hay una parte del alumnado que responde de manera sobredimensionada en este aspecto, teniendo un efecto negativo para el rendimiento en los exámenes.
La persona tiene pensamientos negativos y catastrofistas sobre los resultados que va a obtener. Anticipa que suspenderá, que no rinde, que se vendrá abajo....
Tener una activación de algunos sistemas fisiológicos de la persona, así en el sistema digestivo se suele tener sensación de nudo en el estómago, duermen mal, le sudan las manos, dificultades en poder desayunar porque se puede vomitar.....Aparece tensión muscular en algunos miembros como brazos, espalda o piernas. Pueden darse también palpitaciones.
Presentar movimientos o acciones automáticas que no puede controlar como comerse las uñas, necesidad de mover la pierna, dar toquecitos con el bolígrafo en la mesa...
Estrategias de intervención:
Es muy conveniente que se le explique de manera didáctica qué es lo que le está pasando y que sepa que tiene remedio lo que tanto le está afectando.
Explicarle que la ansiedad se manifiesta en tres niveles de respuesta. El primero es a través de los pensamientos negativos que tiene. El segundo a través de los sistemas fisiológicos de la persona: sudoración, palpitaciones, nudo en el estómago, y el tercer nivel se manifiesta a través de la necesidad de movimientos que tiene, que le puede llevar hasta el abandono del examen.
Intervenir en los tres niveles anteriores con distintas estrategias. Respecto de los pensamientos, cortando los negativos y catastrofistas, centrando la atención en lo que tengo que hacer aquí y ahora, no compararme con los demás en cuanto a lo que tienen hecho del examen, etc. Respecto del segundo nivel fisiológico, enseñando a nuestros hijos a relajarse. Es conveniente que practiquen algún deporte, pues tiene un efecto relajador. En el tercer nivel conviene que nunca abandonen el examen por mal que se puedan encontrar haciéndolo.
Todas estas estrategias requieren un entrenamiento y por tanto, tiempo y perseverancia por delante para que se puedan notar los resultados.
Para más información, consultar de nuestra web temática "Orientación Educativa" el artículo: Ansiedad ante los exámenes
Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España
jueves, 17 de junio de 2010
Cómo puedo estudiar mejor? Estrategias y técnicas.

Si consideramos que en el colegio estamos 13 años de nuestra vida estudiando, para luego muchos continuar con cursos de capacitación, carreras técnicas o profesionales, podemos entender que el saber estudiar adecuadamente cobra relevancia para poder obtener un buen rendimiento académico.
Si bien, lo ideal es formarse hábitos de estudio desde la infancia, estos pueden no haberse adquirido o haberse dejado de lado con el tiempo, por lo que a continuación les entregaré algunas ideas a tener en cuenta si es que deseamos mejorar nuestro desempeño estudiantil:
1. Generando condiciones aptas para el estudio
- Es importante tener un lugar definido para estudiar, por ejemplo: un escritorio o mesita en un lugar de la casa donde puedan concentrarse mejor.
- Desconectarse de los distractores: radio, televisión, teléfono, computador (a menos que sea necesario para estudiar, si es así la idea es evitar entrar a Internet). Si bien algunos pueden decir “estudio mejor con ruido”, en realidad la función del ruido para algunos tiene relación con bajar el nivel de ansiedad, pero en lo que respecta al aprendizaje, puede distraer realmente. En el caso de que realmente la persona sienta que le ayuda a concentrarse, se recomienda una música sin letra, bajita y con melodía relajante.
- Tener cerca todo lo necesario para estudiar: lápices, hojas, ejercicios, calculadoras, libros, apuntes, destacador, etc. La idea es no estar parándose del lugar a buscar algo que nos falte. Para evitar distractores, la idea es tener solo lo NECESARIO, evitando elementos que nos estorben.
- No estudiar en la cama o en lugares que nos puedan generar somnolencia. También es importante tener una buena iluminación y ventilación (el exceso de calor puede endentecer nuestras respuestas).
- Puede ayudar tener un horario de estudio, por ejemplo planificarse para estudiar los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 hrs. Así, gradualmente podremos crearnos un hábito.
- Cuando nos empecemos a distraer demasiado o estemos agotados, puede servir el darnos un pequeño recreo de 5 minutos para prepararnos un jugo, por ejemplo y luego retomar.
- El poder tener claridad sobre cuáles son nuestros objetivos, puede aportar para establecernos tareas más pequeñas y concretas que nos permitan ir cumpliéndolos paso a paso.
- También es bueno tener una libreta para anotar todo lo que se nos ocurra y podamos dejar pendiente mientras estudiamos, por ejemplo: buscar material sobre uno de los temas que no entendimos bien, revisar algún libro, etc.
2. ¿Cómo estudiar mejor?
- Tomar apuntes completos y claros en clases. Si se coloca atención, se resalta lo importante en los apuntes y luego se revisan para estudiar, resultará más fácil consolidar el aprendizaje.
- Se deben subrayar o destacar las definiciones y lo que consideramos como más importante.
- Construir resúmenes y esquemas que nos apoyen en el proceso de aprendizaje y memorización de conceptos. Mientras más sentidos ocupemos en reiterar una idea, más se quedará en nosotros (oírla atentamente en clases, leerla en los apuntes, escribirla en resúmenes).
- Los contenidos que debemos memorizar es importante estudiarlos repetidamente en distintos momentos del tiempo (cuando los entregaron, dos semanas antes de la prueba y días antes de ésta, por ejemplo), pues así disminuimos el efecto de la curva del olvido.
- El relacionar distintos contenidos entre sí, ayuda a entenderlos mejor y así evitar el desgaste de memorizarlos, ya que el aprendizaje se internaliza mejor.
- Haz pausas mientras lees o estudias para recordar lo que vas aprendiendo.
- Para memorizar mejor los contenidos puedes usar rimas, refranes, palabras claves o palabras formadas con iniciales de muchas otras (acrósticos).
- Investigadores refieren que subir el nivel de adrenalina después de un aprendizaje, ayuda a fijar más los contenidos estudiados en nuestra memoria. Así, darse una ducha de agua bien fría después de una sesión de estudio puede aportar en esto.
- Otra forma de memorizar información es grabarla en una cinta y escucharla en la cama antes de dormirte. El estado alfa de la mente (aquel estado entre estar despierto y estar dormido) es el estado más receptivo.
- Elige distintos colores de lápiz y papel para cada tema distinto, esto te ayudará a no confundir contenidos y aportará a tu memoria visual.
- Escribe citas o datos importantes en una ficha y diles a tus amigos o familiares que te examinen, como si fuera un juego de adivinanza.
- Realizar ejercicios similares a los que podrían estar en el examen, con preguntas, problemas y tiempo, lo más parecido posible a la situación real puede prepararnos para la situación. Asimismo, el visualizarnos en el examen, pensar en cómo será nuestro desempeño y mantener una actitud positiva puede generarnos mayor confianza en nosotros mismos.
- No olvides preguntarle al profesor o a los compañeros de curso todo lo que no se ha entendido bien.
- Estudiar individualmente primero y luego en grupo, puede reforzar los aprendizajes, ya que se tiene la posibilidad de conversar, discutir y argumentar respecto a lo estudiado.
- El exceso de estudio sin tener espacios de auto cuidado (deporte, reuniones gratas con amigos, yoga o técnicas de relajación, etc.) puede generarnos mayor estrés y ansiedad, lo cual finalmente perjudicará nuestro rendimiento. Si bien es importante dedicar un tiempo suficiente al estudio, debemos organizarnos para que esto no ocupe “todo” nuestro tiempo, el equilibrio es esencial.
3. Enfrentar los exámenes adecuadamente
- Si bien muchas personas refieren estudiar mejor de noche o “bajo presión”, el aprendizaje es menos eficiente en esas condiciones. Por ende, se recomienda estudiar con tiempo para los exámenes y dejar tiempo para descansar bien la noche antes de rendirlo. No hay que olvidar que al dormir, los aprendizajes se consolidan mejor en nuestra memoria.
- Preparar el día anterior todo el material necesario para el examen que se rendirá (calculadora, lápices, etc.), así evitamos olvidarnos de algo importante, o perder tiempo buscando algo necesario que no encontramos, lo cual incluso puede generar más ansiedad y atrasos al examen mismo.
- Evita estar con personas que se ponen muy nerviosas antes del examen, pues eso solo aportará a subir tu propia ansiedad. Intenta llegar puntual a la prueba y tomar un lugar de la sala que te permita concentrarte bien.
- Durante el examen es importante leer atentamente todas las preguntas. Muchos errores pueden producirse por no entender bien las instrucciones.
- Se debe repartir el tiempo del examen para que alcancemos a contestar todas las preguntas. Así, una estrategia es contestar primero lo que nos resulte más fácil, seguir con lo de mediana dificultad y al final dejar lo más complejo, pues de este modo nos aseguramos de contestar mayor cantidad de temas. Por otra parte, existen estudios que muestran que al sentir que contestamos bien una pregunta, nuestra autoestima y optimismo aumentan en ese momento, mejorando los procesos cognitivos y elevando la probabilidad que la siguiente pregunta sea respondida bien también. Si empezamos por lo difícil podemos desanimarnos y enfrentar con más angustia el resto del examen.
- Si una pregunta nos produce un bloqueo o estancamiento, demorándonos, debemos dejarla a un lado, contestar otras y retomarla después.
- Es ideal dejar 5 minutos antes de entregar el examen para revisar que hayas respondido todo, ver si puedes agregar algún concepto importante a alguna de tus respuestas o corregir algo si te equivocaste. En este punto la clave es “no cambiar tu respuesta a menos que estés completamente seguro”, estudios demuestran que la intuición que utilizamos al responder por primera vez algo, suele ser más acertada que nuestras segundas impresiones. Así, es común escuchar alumnos que se quejan “la tenía buena y cometí el error de cambiarla a último minuto”.
4. Después del examen
- Procura no perder tiempo analizando el examen después de haberlo dado. Muchas veces nos desanimamos anticipadamente al ver que respondimos distinto a nuestros compañeros, pero al recibir la prueba vemos que obtuvimos una nota adecuada. Es mejor esperar a los resultados en vez de especular.
- Una vez que recibas el examen, puedes revisar tus respuestas, ver en qué fallaste y cuál era la respuesta correcta ayudará en tu aprendizaje.
- Si obtienes un mal resultado, pasa la página y concentra tus energías en el siguiente. En vez de preocuparse, es mejor ocuparse…
- Establece objetivos y regálate pequeñas recompensas cada vez que cumples uno (chocolates, ver un programa de televisión, salir con amigos, etc.). Date un tiempo para detenerte y disfrutar de tus logros, valora tu propio esfuerzo antes de empezar a pensar en el siguiente objetivo.
Publicado el Miércoles 28 de Octubre de 2009, por Mónica López
Fuente
http://www.sanarte.cl/
martes, 13 de octubre de 2009
Cinco estrategias para salvar el año escolar
Falta poco más de dos meses para que acabe el año y en los colegios uno de cada 10 alumnos está con problemas de rendimiento, mientras que las empresas de clases particulares han aumentado su demanda hasta en un 100 por ciento. ¿Cuánto exigir o castigar? ¿Vale la pena recurrir a profesores privados o dar premios? Expertos entregan consejos para lograr resultados sin estresar a los hijos.

1. REVISAR EL MÉTODO DE APRENDIZAJE SEMANALMENTE
Antes de iniciar cualquier estrategia, los propios padres deben elaborar un diagnóstico del problema. Hay que partir conversando con el profesor y observar el método de estudio del niño. Eso puede ayudar a determinar si hay déficit atencional, el niño está desmotivado o si sólo falta método de estudio. En este último caso, o si existe una rutina que no da resultados, padres e hijos debieran sentarse a revisarla. Lo ideal es anotar, en una hoja de cuaderno, las horas dedicadas al estudio al día y las observaciones respectivas: por ejemplo, si el horario inicial era de dos horas al día, pero se trabajó realmente una hora. El viernes se chequea y el niño se da cuenta qué hay que mejorar. En todo caso, la peor estrategia es usar los castigos o los premios. Ambos instrumentalizan el aprendizaje (los niños estudian sólo para recibir algo o evitarse un castigo). En cambio, hay que hacerles ver el sentido de aprender: por ejemplo, que los niños entiendan la utilidad que tiene el aprender cierta materia.
2. ESTUDIO: ENTRE 30 MINUTOS Y DOS HORAS AL DÍA
Media hora al día para los alumnos de básica y no más de dos horas, en caso de los de media, es el tiempo recomendado de estudio en casa. Gran parte de ese tiempo debiera estar enfocado en repasar la materia pasada durante el día. "Un niño que repasa la materia nueva el mismo día que se la pasaron, recuerda al mes el 90% de los contenidos. Si toma el cuaderno un día después, recuerda sólo el 20 por ciento, y a los 15 días, el 10 por ciento", dice Natalia Salas, sicóloga del Centro de Desarrollo Cognitivo de la UDP. Eso sí, con períodos de descanso entremedio: 20 segundos para los más chicos y de 10 minutos para los grandes. Claro que antes de hacer las tareas, los niños deberían tener media hora de relajo, a la llegada del colegio. Para ello, lo ideal son los juegos al aire libre, que estimulan la liberación de endorfinas, lo que contribuye luego a una mayor concentración. La televisión o el computador no se recomiendan, ya que obligan a mantener la atención y no permiten el descanso.
3. PROFESOR PARTICULAR SÓLO PARA UNA MATERIA
No se aconseja recurrir a profesores particulares ante la primera dificultad. "Si un niño necesita profesor cuatro días a la semana, es el colegio el que no lo ha hecho bien", dice Josefina Santa Cruz, académica de la Facultad de Educación de la UC. Tampoco se trata de que los padres se aprendan la materia, agrega Verónica Pérez, sicóloga del colegio San Ignacio El Bosque. Ellos deben estudiar con el menor hasta tercero básico. Después, estudiar juntos atenta contra la autonomía y la confianza en sí del niño.
4. LAS ASIGNATURAS COMPLICADAS
Matemáticas, física y lenguaje son los ramos que más complican a los escolares. También los cursos de séptimo y octavo básico y primero medio. Esto, ya que las materias tienen un nivel de abstracción mayor y requieren que los jóvenes sepan inferir, deducir y discriminar. En lenguaje, el principal problema es la mala comprensión lectora. "Los ejercicios como las siete diferencias o sopa de letras mejoran la concentración y elevan la comprensión lectora", dice la sicopedagoga Lucía Casanova. En matemáticas, las dificultades son falta de razonamiento lógico o de abstracción. Aquí, hay que nivelar contenidos o recurrir a sicopedagogos.
5. CUÁNDO ES PREFERIBLE DAR POR PERDIDA LA BATALLA
"¿Decirle que no se esfuerce más? Eso, jamás", dice Casanova. Aunque hay casos en los que conviene no presionar este año, sino el próximo. Como cuando hay dos o más asignaturas rojas, un déficit atencional no tratado o situaciones familiares conflictivas. "En matemáticas y física es indispensable manejar los contenidos anteriores para comprender los que vienen. Por ello, si no se solucionan los problemas, el hacer pasar de curso al alumno puede ser más perjudicial", dice Canti Escobar, sicopedagoga.
Autor
por J. Gándara / D. Arce - 05/10/2009 - 09:51
http://www.latercera.com/contenido/677_189261_9.shtml
Diario La Tercera. Chile

