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miércoles, 4 de noviembre de 2020

IDEAS PARA MEJORAR LA COMUNICACIÓN ENTRE CENTRO Y FAMILIAS EN TIEMPO DE CRISIS

 En los centros educativos en general, y en los públicos en particular, no suele existir la figura del responsable de Comunicación: una persona que se encargue de gestionar la información y mantener una comunicación fluida con las familias. Pedro Javier Millán Barroso, director del curso Experto Universitario en Marketing Educativo y Comunicación en UNIR, cree que, junto con la elaboración de un Plan de Comunicación, es vital contar con al menos una persona específica, responsable de la comunicación. Estas son sus recomendaciones para mejorar la comunicación escolar.

 


Las necesarias medidas de seguridad para evitar contagios en los centros educativos han trastocado los procedimientos escolares, obligando a que los centros asuman protocolos de actuación según directrices que a menudo son vagas, insuficientes o inadecuadas para ellos, obligándolos a convertir en espacios docentes los lugares más insospechados.

 

La comunicación, esencial

Ante la incertidumbre y la preocupación que todo ello provoca, se ha evidenciado que es vital planificar y gestionar adecuadamente la comunicación entre el centro y familias, así cómo con el propio alumnado en edad de participar. Muchas organizaciones saben que es necesario gestionar debidamente la información y las relaciones con sus públicos internos y externos, pero esto nunca ha sido prioritario para los centros educativos (sobre todo los públicos), donde no suele existir la figura específica del responsable de comunicación. Abunda la improvisación porque la persona designada o voluntaria, si la hay, suele trabajar sin preparación específica.

 

Es muy importante diseñar y aplicar a los centros educativos de toda índole (guarderías, colegios, academias, institutos, facultades…) un Plan de Comunicación que contemple las necesidades, los objetivos y las estrategias de comunicación interna, externa y de crisis. ¿Cómo actuar e informar si hay un accidente, si se descubren situaciones de acoso, si hay una emergencia sanitaria…? ¿Qué canales deben utilizarse?

 

Lo ideal sería contar en los centros educativos (públicos y privados) con al menos una persona específica y formada, lo que se llama ‘dircom’ (director/a de comunicación), para que sea la responsable de gestionar y supervisar la comunicación con todas las audiencias interesadas o afectadas: docentes, personal de administración, familias y alumnado. Nos lo debemos plantear como reto y luchar por ello.

Cómo mejorar la comunicación entre centros y familias

 

El camino puede ser largo, así que ofrezco aquí algunos consejos para poner un poco de orden en el caos actual y contactar de manera más adecuada y eficaz con los familiares del alumnado en esta compleja situación sanitaria.

 

1. Fomentar la empatía.

Hacer ver y entender que esta pandemia nos afecta a todos, que todos estamos desorientados, frustrados y preocupados, pero que cada cual tiene que hacer su papel lo mejor posible y en un clima de cordura, tanto los directivos y los docentes como familiares y los estudiantes.

 

2. Designar a un responsable de comunicación

Debería haber una persona que reciba los avisos de los padres por un canal concreto y rápido y para gestionar las comunicaciones del centro. En caso de contagio u otras situaciones urgentes, las familias tienen que saber exactamente a quién dar aviso y esa persona actuará según el protocolo que haya definido el centro educativo. Lo mejor es que la llamen por teléfono y que, además, le envíen un correo para que haya constancia del aviso por escrito. Esta persona elaborará los mensajes de aviso para la comunidad y hará de portavoz. Hay que dejar claro que, para evitar la confusión, nuestros avisos no se deben hacer públicos por ninguna vía (aunque creamos que con ello ganamos tiempo o ayudamos), sino que se deben remitir solamente a la persona designada para que ella actúe. Por tanto, nombremos también a un sustituto por si el portavoz enferma.

 

3. Emitir informaciones concretas y uniformes.

Hay que distinguir bien entre información y opinión. Ya habrá tiempo para debatir o comentar, pero en situaciones de emergencia debemos establecer un canal unidireccional oficial para emitir notificaciones y comunicados de manera unívoca y uniforme. Lo ideal sería utilizar el sitio web o una intranet, pero siempre un canal que sea 100% accesible desde cualquier dispositivo, para toda la comunidad implicada o afectada por el centro educativo y sin necesidad de instalar aplicaciones adicionales ni de tener cuentas de usuario. ¿Permite la aplicación escolar de turno emitir mensajes para todos (padres, estudiantes, docentes y no docentes)? Si la respuesta es no, entonces puede servir de refuerzo, pero no como vía principal de aviso.

 

4. Nada de chats, redes, ni listas de correo abiertas.

Es un buen momento para poner en práctica las normas de ‘netiqueta’ (etiqueta en la red). Si algo genera caos e incertidumbre en situaciones de riesgo son los comentarios inoportunos y los rumores. Aunque creamos que son soluciones fáciles y baratas, desaconsejamos los grupos de WhatsApp y otras vías conversacionales como las redes sociales (aunque el centro escolar tenga un grupo privado). Por una parte, infringimos las leyes de protección de datos porque no se nos puede obligar a compartir nuestro número de teléfono o correo electrónico, está prohibido compartir esos datos (¡utiliza el campo CCO para los correos!) y no hay manera de garantizar que todos los usuarios borren los datos cuando salimos del grupo.

 

Por otra parte, estamos presuponiendo que todos los familiares tienen un smartphone o que usan las redes sociales, y no siempre es así. Pero, por si lo anterior fuera poco, el gran problema es que suelen generarse hilos de conversación interminables en los que se diluye la información esencial y afloran las pasiones. Como mínimo, habría que configurar los grupos de chat para que sean unidireccionales (solo publica el administrador). También podemos crear un canal de Telegram, aplicación que tampoco exige compartir con los demás nuestro número de teléfono. Pero ni el grupo unidireccional ni el canal solucionan del todo el asunto de la privacidad digital ni del acceso garantizado a los comunicados.

 

5. Tranquilizar y mantener el contacto.

El portavoz del centro puede usar ese canal unidireccional para publicar periódicamente (por ejemplo, todos los viernes) evidencias de que se están respetando las medidas sanitarias: uso de mascarillas, distancia social, desinfección de instalaciones, etc. Así generamos confianza y de paso mantenemos activa la comunicación.

 

 

 

 

 

Por: Educación 3.0

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/opinion/mejorar-la-comunicacion-entre-centro-y-familias/

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sábado, 10 de marzo de 2012

La educación como base de un futuro mejor

El involucramiento familiar en las escuelas es imprescindible, y abarca diversos planos, uno de ellos es el relativo a la calidad educativa ¿Qué escuela necesitamos? El siguiente es un aporte, desde el punto de vista de los padres, a ese importante debate.



Hace algunos días tenía una interesante tertulia con algunos amigos y algunas amigas. Se trataba de una de estas tertulias de sobremesa en las que se habla de muchas cosas. Pero este día tuvo algo diferente. Hablamos, entre otras cosas, del mundo que le vamos a dejar a nuestros hijos e hijas, del grado de responsabilidad que tenemos y sobre todo de qué cosas podemos hacer para que el futuro no parezca tan desolador.

Casi todos y todas nos plateamos la necesidad de cambiar nuestros hábitos de vida, para entre otras cosas no dañar nuestros ecosistemas, y en definitiva no terminar prematuramente con nuestro planeta. Siempre sale a relucir la pregunta: “¿Qué mundo dejamos a nuestros hijos?”; y aunque se ha convertido en un tópico, es algo en lo que no dejamos de pensar. La conversación fue muy larga y todos aportaban geniales ideas, pero casi imposibles de aplicar; al final nos fuimos a casa con la sensación de haber pasado un rato entre amigos y amigas hablando de nuestras cosas.

De camino a casa, no podía dejar de pensar en qué podíamos hacer para que el futuro de nuestros hijos fuera mejor. Después de toda la tarde de tertulia, llegué a la conclusión de que lo mejor que podemos hacer por el futuro de nuestros hijos es ocuparnos de que reciban una buena educación, una buena formación y en definitiva inculcarles valores humanos que les hagan ser ciudadanos que propicien el cambio que este mundo necesita. Son valores como la tolerancia, la solidaridad y el amor por ellos mismos, entre otros tantos.

Está claro que nosotros podemos hacer muchas cosas, pequeños detalles, pero si no nos ocupamos de lo más importante, su educación, haciéndoles personas capaces de cambiar a mejor la sociedad en la que vivimos, de poco valdrán las cosas que hagamos ahora.

Y entonces saltan las preguntas, ¿estamos haciendo lo correcto?, ¿están las Administraciones Públicas facilitando que nuestros hijos e hijas se preparen de verdad y reciban una educación adecuada?... A la vista está que no hacen más que engañarnos.

En general, hablan de mejoras del sistema educativo, para que nuestros hijos estén más preparados, pues de su formación depende el futuro de nuestro país. Claro, en términos económicos, no nos olvidemos nunca de esa premisa de nuestros gobernantes. Las propuestas son muchas, se habla mucho de mejorar en áreas como las lenguas extranjeras, y por supuesto mejorar la comprensión lectora, la escritura y la expresión oral de nuestro propio idioma, y así podríamos hacer un listado casi interminable de las cuestiones que se proponen mejorar, sobre todo cuando estamos en épocas electorales. Si analizamos un poco las propuestas, de unos y otros, podemos estar de acuerdo o no con ellas, pero en lo que sí vamos a coincidir es en que lo que necesitamos es que nuestros hijos tengan a su alcance, y en las mejores condiciones de acceso, la posibilidad de formarse para ser mejores ciudadanos, y que no se sientan apartados ni incapaces de aportar su granito de arena a la sociedad en la que van a vivir. Uno de los grandes problemas de nuestro sistema educativo es la falta de unidad y de criterio global. En este país cada uno quiere ir por su lado, y esto viene propiciado por la falta de acuerdos entre los partidos políticos que cubren nuestro arco parlamentario. No se puede llegar a tener un sistema educativo sólido, con objetivos claros, si cada cuatro años y dependiendo del partido político que gobierne se cambian las leyes y normas que regulan nuestra educación. España debe ser uno de los países más complejos en cuanto a leyes, decretos, normativas, etc. que regulan el sistema educativo. Tenemos leyes y normas estatales y por supuesto las autonómicas, que al ser propias de cada zona hacen aún más complejo el desarrollo del sistema.

Los principales sufridores de esto son los miembros de la comunidad educativa; profesorado, alumnado, padres y madres tenemos que adaptarnos a los cambios y antes de asumirlos o incluso de aplicarlos ya son derogados por otra norma. Esto es inadmisible, necesitamos urgentemente un Pacto Social por la Educación Pública, donde se marque las directrices y objetivos, y sobre todo, donde se recoja el compromiso de todos, partidos políticos, sindicatos, educadores, padres y madres, de defender una Educación Pública para todos y todas con calidad y capaz de formar ciudadanos dignos, críticos, luchadores y con disposición de mejorar lo que no hemos sido capaces de hacer hasta ahora.

En estos momentos de crisis, los gobiernos están recortando, palabra muy de moda, de casi todas las áreas, y digo casi todas porque aquellas con las que puedan conseguir control político de la sociedad se recortan en menor medida; por ejemplo me refiero a los medios de comunicación autonómicos, que se han convertido en agujeros negros de los presupuestos, pero estos entes parece que conviene mantenerlos. Por el contrario, castigan a la educación pública, dejando de invertir, y digo invertir porque de ello depende el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas.

Estaremos de acuerdo en que la situación es difícil, pero se trata de gestionar mejor el poco dinero que haya. No se trata de retirar inversión para que el número del presupuesto cuadre y que el déficit, esa palabra a la que ya le tenemos hasta miedo, sea el exigido por la Unión Europea.

No podemos resignarnos a que se siga desinvirtiendo en el Sistema Educativo Público. Es muy probable que con el mismo dinero se puedan conseguir mejores resultados, priorizando unas necesidades como la educación. Como padres no queremos sólo que nuestros hijos estén cuidados y atendidos, demandamos y exigimos que reciban una educación mejor.

Por todo ello, el Pacto Social por la Educación Pública de calidad es una necesidad para garantizar mejores resultados y un futuro provechoso para nuestros hijos y nuestras hijas.



Autor
Manuel Rodríguez
Presidente de FIMAPA
Extraído de
Padres y Madres de Alumnos y Alumnas
Revista de la
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

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jueves, 17 de junio de 2010

Cómo puedo estudiar mejor? Estrategias y técnicas.


Si consideramos que en el colegio estamos 13 años de nuestra vida estudiando, para luego muchos continuar con cursos de capacitación, carreras técnicas o profesionales, podemos entender que el saber estudiar adecuadamente cobra relevancia para poder obtener un buen rendimiento académico.
Si bien, lo ideal es formarse hábitos de estudio desde la infancia, estos pueden no haberse adquirido o haberse dejado de lado con el tiempo, por lo que a continuación les entregaré algunas ideas a tener en cuenta si es que deseamos mejorar nuestro desempeño estudiantil:

1. Generando condiciones aptas para el estudio
- Es importante tener un lugar definido para estudiar, por ejemplo: un escritorio o mesita en un lugar de la casa donde puedan concentrarse mejor.
- Desconectarse de los distractores: radio, televisión, teléfono, computador (a menos que sea necesario para estudiar, si es así la idea es evitar entrar a Internet). Si bien algunos pueden decir “estudio mejor con ruido”, en realidad la función del ruido para algunos tiene relación con bajar el nivel de ansiedad, pero en lo que respecta al aprendizaje, puede distraer realmente. En el caso de que realmente la persona sienta que le ayuda a concentrarse, se recomienda una música sin letra, bajita y con melodía relajante.
- Tener cerca todo lo necesario para estudiar: lápices, hojas, ejercicios, calculadoras, libros, apuntes, destacador, etc. La idea es no estar parándose del lugar a buscar algo que nos falte. Para evitar distractores, la idea es tener solo lo NECESARIO, evitando elementos que nos estorben.
- No estudiar en la cama o en lugares que nos puedan generar somnolencia. También es importante tener una buena iluminación y ventilación (el exceso de calor puede endentecer nuestras respuestas).
- Puede ayudar tener un horario de estudio, por ejemplo planificarse para estudiar los lunes, miércoles y viernes de 17.00 a 19.00 hrs. Así, gradualmente podremos crearnos un hábito.
- Cuando nos empecemos a distraer demasiado o estemos agotados, puede servir el darnos un pequeño recreo de 5 minutos para prepararnos un jugo, por ejemplo y luego retomar.
- El poder tener claridad sobre cuáles son nuestros objetivos, puede aportar para establecernos tareas más pequeñas y concretas que nos permitan ir cumpliéndolos paso a paso.
- También es bueno tener una libreta para anotar todo lo que se nos ocurra y podamos dejar pendiente mientras estudiamos, por ejemplo: buscar material sobre uno de los temas que no entendimos bien, revisar algún libro, etc.

2. ¿Cómo estudiar mejor?
- Tomar apuntes completos y claros en clases. Si se coloca atención, se resalta lo importante en los apuntes y luego se revisan para estudiar, resultará más fácil consolidar el aprendizaje.
- Se deben subrayar o destacar las definiciones y lo que consideramos como más importante.
- Construir resúmenes y esquemas que nos apoyen en el proceso de aprendizaje y memorización de conceptos. Mientras más sentidos ocupemos en reiterar una idea, más se quedará en nosotros (oírla atentamente en clases, leerla en los apuntes, escribirla en resúmenes).
- Los contenidos que debemos memorizar es importante estudiarlos repetidamente en distintos momentos del tiempo (cuando los entregaron, dos semanas antes de la prueba y días antes de ésta, por ejemplo), pues así disminuimos el efecto de la curva del olvido.
- El relacionar distintos contenidos entre sí, ayuda a entenderlos mejor y así evitar el desgaste de memorizarlos, ya que el aprendizaje se internaliza mejor.
- Haz pausas mientras lees o estudias para recordar lo que vas aprendiendo.
- Para memorizar mejor los contenidos puedes usar rimas, refranes, palabras claves o palabras formadas con iniciales de muchas otras (acrósticos).
- Investigadores refieren que subir el nivel de adrenalina después de un aprendizaje, ayuda a fijar más los contenidos estudiados en nuestra memoria. Así, darse una ducha de agua bien fría después de una sesión de estudio puede aportar en esto.
- Otra forma de memorizar información es grabarla en una cinta y escucharla en la cama antes de dormirte. El estado alfa de la mente (aquel estado entre estar despierto y estar dormido) es el estado más receptivo.
- Elige distintos colores de lápiz y papel para cada tema distinto, esto te ayudará a no confundir contenidos y aportará a tu memoria visual.
- Escribe citas o datos importantes en una ficha y diles a tus amigos o familiares que te examinen, como si fuera un juego de adivinanza.
- Realizar ejercicios similares a los que podrían estar en el examen, con preguntas, problemas y tiempo, lo más parecido posible a la situación real puede prepararnos para la situación. Asimismo, el visualizarnos en el examen, pensar en cómo será nuestro desempeño y mantener una actitud positiva puede generarnos mayor confianza en nosotros mismos.
- No olvides preguntarle al profesor o a los compañeros de curso todo lo que no se ha entendido bien.
- Estudiar individualmente primero y luego en grupo, puede reforzar los aprendizajes, ya que se tiene la posibilidad de conversar, discutir y argumentar respecto a lo estudiado.
- El exceso de estudio sin tener espacios de auto cuidado (deporte, reuniones gratas con amigos, yoga o técnicas de relajación, etc.) puede generarnos mayor estrés y ansiedad, lo cual finalmente perjudicará nuestro rendimiento. Si bien es importante dedicar un tiempo suficiente al estudio, debemos organizarnos para que esto no ocupe “todo” nuestro tiempo, el equilibrio es esencial.

3. Enfrentar los exámenes adecuadamente
- Si bien muchas personas refieren estudiar mejor de noche o “bajo presión”, el aprendizaje es menos eficiente en esas condiciones. Por ende, se recomienda estudiar con tiempo para los exámenes y dejar tiempo para descansar bien la noche antes de rendirlo. No hay que olvidar que al dormir, los aprendizajes se consolidan mejor en nuestra memoria.
- Preparar el día anterior todo el material necesario para el examen que se rendirá (calculadora, lápices, etc.), así evitamos olvidarnos de algo importante, o perder tiempo buscando algo necesario que no encontramos, lo cual incluso puede generar más ansiedad y atrasos al examen mismo.
- Evita estar con personas que se ponen muy nerviosas antes del examen, pues eso solo aportará a subir tu propia ansiedad. Intenta llegar puntual a la prueba y tomar un lugar de la sala que te permita concentrarte bien.
- Durante el examen es importante leer atentamente todas las preguntas. Muchos errores pueden producirse por no entender bien las instrucciones.
- Se debe repartir el tiempo del examen para que alcancemos a contestar todas las preguntas. Así, una estrategia es contestar primero lo que nos resulte más fácil, seguir con lo de mediana dificultad y al final dejar lo más complejo, pues de este modo nos aseguramos de contestar mayor cantidad de temas. Por otra parte, existen estudios que muestran que al sentir que contestamos bien una pregunta, nuestra autoestima y optimismo aumentan en ese momento, mejorando los procesos cognitivos y elevando la probabilidad que la siguiente pregunta sea respondida bien también. Si empezamos por lo difícil podemos desanimarnos y enfrentar con más angustia el resto del examen.
- Si una pregunta nos produce un bloqueo o estancamiento, demorándonos, debemos dejarla a un lado, contestar otras y retomarla después.
- Es ideal dejar 5 minutos antes de entregar el examen para revisar que hayas respondido todo, ver si puedes agregar algún concepto importante a alguna de tus respuestas o corregir algo si te equivocaste. En este punto la clave es “no cambiar tu respuesta a menos que estés completamente seguro”, estudios demuestran que la intuición que utilizamos al responder por primera vez algo, suele ser más acertada que nuestras segundas impresiones. Así, es común escuchar alumnos que se quejan “la tenía buena y cometí el error de cambiarla a último minuto”.

4. Después del examen
- Procura no perder tiempo analizando el examen después de haberlo dado. Muchas veces nos desanimamos anticipadamente al ver que respondimos distinto a nuestros compañeros, pero al recibir la prueba vemos que obtuvimos una nota adecuada. Es mejor esperar a los resultados en vez de especular.
- Una vez que recibas el examen, puedes revisar tus respuestas, ver en qué fallaste y cuál era la respuesta correcta ayudará en tu aprendizaje.
- Si obtienes un mal resultado, pasa la página y concentra tus energías en el siguiente. En vez de preocuparse, es mejor ocuparse…
- Establece objetivos y regálate pequeñas recompensas cada vez que cumples uno (chocolates, ver un programa de televisión, salir con amigos, etc.). Date un tiempo para detenerte y disfrutar de tus logros, valora tu propio esfuerzo antes de empezar a pensar en el siguiente objetivo.


Publicado el Miércoles 28 de Octubre de 2009, por Mónica López
Fuente
http://www.sanarte.cl/
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lunes, 22 de febrero de 2010

Problemas de comunicación con tu hijo e hija

Comunicarse con los hijo/as durante la adolescencia no es una tarea fácil. Aunque el "manual para la comunicación perfecta con nuestros hijo/as" no existe, sí que podemos intentar que ésta sea lo más óptima posible siguiendo una serie de pautas que te ayudarán a conseguir que con el tiempo, sea tu hijo/a el que comience vuestras conver­saciones en mayor número de ocasiones.

Pautas para mejorar la comunicación.
Escúchale. Es esencial para que la comunicación entre tu hijo/a y tú sea lo más flui­da posible que encuentres tiempo para oírle, y oírle de una forma que expreses tu interés y disposición. Cuando nos detenemos y escuchamos a alguien, le estamos diciendo: "Eres importante. Lo que dices me interesa. Tú me interesas".

Cómo escuchar a tu hijo/a. Asegúrate de que estás preparado para oírle, presta toda tu atención a tu hijo/a, practica la escucha activa, invita a hablar a tu hijo/a.

Qué escuchar. Escucha el núcleo central de la historia, no pienses que tienes que solucionarle las cosas, atiende y responde a los sentimientos de tu hijo/a.

Acepta sus sentimientos. Ayúdale a que encuentre diferentes formas de expresarse sus verdaderos sentimientos, cuéntale una historia tuya en una situación similar, sintiendo cosas similares, sé un buen modelo para él/ella.

Utiliza un lenguaje respetuoso. El lenguaje que utilices con tu hijo/a es un lenguaje que comunica algo acerca de tí mismo, cuando estés muy enfadado por algo que ha hecho tu hijo/a, intenta en la medida que sea posible posponer la conversación diciéndole que estás demasiado enfadado para hablar de lo que ha hecho en ese momento.

Elogia a tu hijo/a. Sé generoso a la hora de elogiar a tu hijo/a. Ello facilitará que se sienta bien consigo mismo, y en consecuencia, vuestra comunicación será más fluida, pues sentirá que valoras sus esfuerzos y avances. Esto no significa que tengamos que elogiarlos continuamente, sin que haya un motivo que lo justifique, pues se conseguiría el efecto con­trario. El elogio excesivo y poco sincero incomoda a los adolescentes.

Corrige a tu hijo/a tantas veces como creas necesario. Los chico/as adolescentes necesitan reglas y límites. En los casos en los que esto no ocurre aparecen sentimientos de abandono. Necesitan saber que sus padres están ahí, pendientes de lo que pueda ocurrir. Debemos de desterrar las ideas relacionadas con que la posible subordinación ocasiona futuros "traumas" en nuestros hijo/as, nada más lejos de la realidad.

En los casos en los que sea posible una negociación con tu hijo/a practícala. Intenta llegar a unas soluciones consensuadas siguiendo los siguientes pasos:
1. Deja que tu hijo/a exponga su punto de vista.
2. Expón a continuación tu punto de vista.
3. Invita a tu hijo/a a buscar soluciones consensuadas.
4. Anota todas las ideas sin enjuiciarlas y sin dar tu opinión acerca de las mismas.
5. Revisa la lista y decide cuáles son las más viables para intentar llegar a un acuerdo.


Fuente
www.cult.gva.es/
Comunidad Valenciana
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domingo, 14 de febrero de 2010

Mejorar la relación con tus hijos e hijas.

La tarea de educar a vuestros hijo/as es complicada, pero no estáis solos. La escue¬la es parte fundamental en este proceso, y la actitud de colaboración entre padres y escue¬la debe ser determinante para que el adolescente llegue a la edad adulta de la forma más satisfactoria posible.

1.- Estilos educativos: Consejos y recomendaciones.

La tarea de educar a nuestro hijo/a empieza desde que éste tiene pocos meses de vida. Los estudios realizados sobre la forma de educar de los padres muestran un continuo que va desde un extremo autoritario a un extremo permisivo.


En general, todos tenemos algo de cada estilo, sin embargo suele haber uno que caracteriza nuestro modo de comportarnos en mayor medida que los demás: estilo autori¬tario, democrático, permisivo y el sobreprotector.

A estos estilos cabría añadir la figura del negligente, pero éste más que un estilo, es un no-estilo. Cada estilo tiene sus consecuencias positivas y negativas, pero los profesiona¬les aconsejan siempre la moderación. Eso supone acercarse lo más posible al estilo demo¬crático. El mejor estilo educativo es el que ha sido precedido de una reflexión, actuar cohe¬rentemente, saber por qué actúas así y conocer las consecuencias de sus actos.



Para situarnos en uno u otro estilo nos fijamos en los siguientes indicadores: nivel de exigencia, de control, normas pautas restrictivas, mayor empleo de castigo que de refuerzo positivo, disciplina inteligente (inductiva), mayor empleo de refuerzo positivo que de castigo, metas educativas, fomentar la obediencia a las normas y la sociabilidad, fomentar la respon¬sabilidad y autoconfianza, fomentar la autodirección, autonomía e iniciativa...


En la página "Orientados" (www.cult.gva.es/orientados) podrás averiguar cuál es vuestro estilo educativo y sea cual sea este, las siguientes sugerencias te ayudarán a corregir posibles fallos y a reforzar acti¬tudes correctas.


El amor: Sabemos que quieres mucho a tus hijo/as, pero además es importante que sepas transmitírselo de manera clara y directa. Es necesario que te asegures que están reci¬biendo el mensaje. Demostrar cariño, celebración de los logros, compartir logros y momen¬tos especiales, contar con el amor de alguien, hace que nos sintamos capaces de empren¬der cosas y llevarlas a cabo, es decir, que nos sintamos seguros de actuar libremente.


Los límites: ¿Cómo se fijan los límites? ¿Qué límites no son negociables? ¿Cómo lo decidimos? En principio, trata de mantener una actitud abierta al diálogo con tu hijo/a y deja que participe lo máximo posible en la creación y mantenimiento de normas de conducta familiares. Esto fomenta su implicación y su motivación por cumplirlas.


La autoridad: Y ser autoritario ¿no generará frustración o rencor en mis hijo/as? Si el castigo o la frustración que recibe tu hijo/a es esporádica, previsible y claramente delimita¬da, y predominan significativamente las satisfacciones que experimenta, lo más probable es que esto no sea así. A esto se le llama PATERNIDAD POSITIVA. Es un método para propor¬cionar una directriz esencial y una disciplina de manera positiva:


La disciplina: La disciplina inteligente o inductiva es la que ayuda a los hijo/as a dese¬ar hacer las cosas "bien". Se trata de un aprendizaje o aceptación de las normas por conven¬cimiento. A medida que los niño/as aprenden a aceptar las normas por miedo a una sanción o en espera de un premio, es necesario ir enriqueciendo el aprendizaje con razonamientos.


El razonamiento: Trata de razonar con tus hijo/as por qué aceptas una petición suya o rechazas una demanda o exiges una conducta determinada. Si después de razonar y escuchar a tu hijo/a, no hay acuerdo, recuerda que eres tú quien pone las normas. Si tu hijo/a no queda convencido por tus argumentos, tu decisión prevalece. Eso debe quedar claro. A medida que tu hijo/a crezca, será más importante utilizar la disciplina inductiva ade¬más de las gratificaciones y los castigos, con el objetivo de que sea él mismo quien sea capaz de controlar su propia conducta.


Las expectativas: Éstas, enfocadas de una manera global donde quede implícito la rela¬ción entre el esfuerzo empleado y el logro correspondiente, será beneficioso para la educación de tu hijo/a. Pero hay que tener cuidado en que esas expectativas no sean muy concretas (estudiar medicina, arquitectura, ser deportista de élite...) ya que podemos conseguir el efecto contrario, es decir, no alcanzar la expectativa marcada y no saber superar el fracaso.


2.- Cuando hay problemas.

Hay diferentes maneras de afrontar el estrés que supone una situación problemática. La respuesta concreta depende de cuánto y qué aspecto de tu vida amenaza esa situación, y qué recursos crees que tienes para afrontarla. Todos tenemos un poco de cada estilo, aun¬que suele haber una tendencia o una manera característica de reaccionar. Utilizamos:


-Estilo evitador cuando, ante algunos problemas y situaciones concretos, tendemos a hacer como si no existieran. La mayor parte de la gente hace esto en algunas ocasiones. Pero apartar de la mente los problemas frecuentemente puede ser inadecuado.


-Estilo postergador cuando tendemos a dejar la solución para el último momento, dejando que las situaciones nos vengan encima y nos atropellen. Podemos parecer preocu¬pados, pero en cierta forma estamos evitando el problema.


-Estilo positivo de afrontamiento es directo. Afrontamos directamente un problema cuando reconocemos las emociones que nos provoca y tratamos de expresarlas adecuada¬mente. Cuando pensamos que podemos resolverlo y lo vemos más como un desafío que como una amenaza. Cuando le dedicamos un tiempo de atención, cuando reflexionamos sobre diferentes soluciones antes de llevarlas a cabo, y cuando emprendemos una acción, sabiendo que no es perfecta y sin miedo a equivocarnos.


3.- Virtudes y puntos fuertes de nuestro/as hijo/as.

Seguro que en alguna ocasión has escuchado a algunos padres verbalizar quejas acerca de su hijo/a, o es posible que hayas sido tú en alguna ocasión quien las haya formu¬lado. Como padres nos preocupamos por lo que está sucediendo, e intentamos buscar solu¬ciones. Probablemente, estamos atendiendo más a la parte negativa de la conducta de nuestro hijo/a, dando por supuesto que las características positivas que posee las presenta cualquier chico/a de su edad, restándole valor a éstas.


Resulta muy aconsejable que utilices las virtudes o fortalezas de tu hijo/a para que mejore vuestra relación, y así hacer frente a la problemática específica que estéis atravesando.


Las fortalezas de tu hijo/a hacen referencia a cualidades de su carácter que le permi¬tirán adaptarse y sobrevivir en la sociedad, aprender a protegerse y desarrollar su bienestar personal. En múltiples ocasiones nos fijamos más en los defectos de nuestros hijo/as y no valoramos lo suficiente sus cualidades positivas (fortalezas). Como padres, podéis aprove¬char las virtudes para potenciárselas y así compensar sus carencias.


Estos puntos fuertes abarcan una amplia gama de factores y se expresan en térmi¬nos de capacidades o habilidades, actitudes o valores, emociones y conductas. Podemos destacar la sabiduría, coraje, justicia, moderación, humanidad y transcendencia.



Para averiguar más sobre las posibles fortalezas de tus hijo/as y de cómo puedes potenciarlas, entra en "Orientados".


Fuente

www.cult.gva.es/

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