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martes, 7 de septiembre de 2010

Cómo armar el estudio de los niños

El lugar de estudio de Izán Chalén, de 13 años, es un pequeño escritorio junto a su cama. A través de un ventanal entran los rayos de sol que iluminan esta pequeña mesa sobre la que yacen sus libros y su laptop. Su silla es azul y de ruedas, muy similar a una de oficina.

Para iniciar el período escolar 2010-2011, Izán retiró los cuadernos que ya no usará. Similar práctica tiene su hermano Yurac, de 9 años. Al igual que estos pequeños es recomendable que todos los estudiantes, de primaria, secundaria o nivel superior cuenten con un sitio de estudio en el hogar. Napoleón Vásquez, psicólogo educativo, explica que el orden incide en el rendimiento escolar y ayuda a que el estudiante tenga claridad en qué debe hacer. El lugar de estudio tiene que ser un sitio fijo durante todo el año lectivo y debe tener dos objetos básicos: una mesa o escritorio y un librero. La ubicación dependerá del espacio físico de la casa.

Vásquez indica que si no hay un área específica se puede adecuar en el dormitorio del estudiante, como lo hizo Izán y Yurac. "Este es su espacio, lo sentirá suyo y se acomodará a él", puntualiza.

También se puede colocar el escritorio junto a la mesa de comedor o usar esta para que estudien y hagan deberes. Aunque, esta última opción funciona siempre que no haya cerca una radio, televisor o cualquier artefacto que desconcentre al menor.

Izán y Yurac confiesan que cuando realizan sus deberes les gusta encender la radio. "Sentimos que con la música nos concentramos más, nos hace compañía". Sin embargo, esta actividad puede alterar la atención.

Los hermanos Sebastián Méndez, de 6 años y Esteban, de 5, utilizan la mesa de comedor, pues según cuenta su madre Fernanda no tienen un escritorio.

Ella dice que toma las debidas precauciones, sobre todo de limpieza para que realicen sus tareas. Además, en este sitio cuentan con más espacio y puede controlar a los dos a la vez. Estos niños ya se acostumbraron a que después de almuerzo su lugar de estudio es el comedor.

Vásquez señala que tener un sitio único para estudiar también genera responsabilidad en el alumno, porque lo debe cuidar, mantenerlo limpio y en orden.

Una vez que se cuenta con el espacio físico en la casa, hay prácticas que se deben tomar en cuenta, como no ingerir alimentos mientras realizan los deberes.

Tampoco es conveniente que los niños y adolescentes alarguen demasiado las horas de estudio, pues es necesario el descanso.

Los objetos que ayudan a concentrarse

La iluminación es importante para prevenir problemas visuales. Procurar que el escritorio esté junto a una ventana. En las tardes usar lámparas de escritorio. Vigilar que la luz esté bajo la vista del niño, para no afectar su visión. Las afecciones oftalmológicas inciden en el aprovechamiento escolar, porque si no ve, no aprende.

Un vaso con agua ayuda a aliviar la fatiga mental. Un bocado reactiva el ánimo del estudiante. Incluso para lograr mejores resultados se le puede acompañar de un descanso de cinco minutos. Tomarse un pequeño respiro contribuye a disminuir el agotamiento y fortalecer la concentración.

La mesa de comedor también puede servir para hacer las tareas y, sobre todo, en los hogares donde no hay escritorio. La recomendación es tener cuidado en la limpieza. Marcar un horario fijo para no coincidir con las horas de las comidas. En este lugar tampoco debe haber ruido que provoque distracción.

Una planta o una flor en una esquina del escritorio o mesa de trabajo genera un ambiente agradable, de alegría y gusto para estar en el lugar de estudio. No importa si es hombre o mujer causa el mismo efecto en ambos. Otra forma de motivar al estudiante es decir o escribir frases que eleven su autoestima, como vas a triunfar.

El entorno del lugar de estudio es importante para motivar al estudiante. Preferir paredes de colores claros. También evitar fotografías o cuadros tétricos o lúgubres para el niño. En la decoración tome en cuenta sus preferencias y que estén acordes con su edad. También se recomienda colocar cuadros o fotos de paisajes.

Lo que no se debe hacer y tener mientras se desarrollan las tareas escolares
Evite los aparatos electrónicos en el lugar de estudio. Estos desconcentran al estudiante. Psicopedagógicamente está demostrado que por la memoria auditiva que utiliza para escuchar la música se disminuye entre un 30 y 40% de la concentración. Para prevenir desvíos en la atención retire estos objetos.

Por disciplina no permita alimentos cuando se realice los deberes. Además de ensuciar los cuadernos, no dejan al estudiante concentrarse en sus actividades. Tampoco autorice el uso de los juguetes. Estos instrumentos no deben estar en el escritorio. Es preferible guardarlos para evitar la tentación.

La televisión causa doble impacto en el estudiante. Pues utiliza a la misma vez su memoria auditiva y visual. La concentración en una persona que mira la televisión mientras hace sus tareas será mínima. Cuidar que no esté un televisor encendido cerca del estudiante, el ruido le distraerá.

Cuatro consejos
El lugar de estudio debe ser lo más cómodo, de forma que se pueda concentrar completamente en el trabajo. Debe ser una habitación silenciosa, cualquier ruido dificulta la concentración.

Los hábitos de estudio son aconsejables desde el primer día de clases. Fije un horario, es preferible después del almuerzo, nunca después de los juegos. El estudiante estará cansado y no tendrá el suficiente tiempo para sus tareas.

Los adultos no deben estar junto a los niños si están realizando otras actividades (manualidades, conversa, etc). Tampoco permitir que los estudiantes interrumpan sus actividades por ayudarles. Inculcarles que si empezó algo debe terminarlo.

Los padres no deben convertirse en segundos maestros. No confundir la ayuda que les deben dar con volver a enseñarles lo que aprenden en la escuela. Conversar con el profesor sobre sus problemas.

Las tareas escolares se deben elaborar en una mesa o en escritorio, designados para esta actividad. Los lugares prohibidos para los deberes son la cama, los muebles de la sala o los mesones de la cocina. Tampoco permita el uso del teléfono o del celular. Recuerde que es un tiempo para estudiar.


Fuente



http://www.elcomercio.com
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sábado, 14 de marzo de 2009

La rutina de la vida familiar

Los niños rinden más en el ámbito escolar cuando los padres les proporcionan límites predecibles para sus vidas, estimulan un uso productivo del tiempo, y propician experiencias de aprendizaje como algo habitual en la vida familiar.

Resultados de la investigación
Los estudios muestran que la rutina de la vida familiar, las interacciones diarias entre padres e hijos, los hobbies y las actividades recreativas que la familia disfruta, todo ello potencia la predisposición de los niños hacia el aprendizaje académico. Cuando los niños de familias con bajos ingresos económicos realizan actividades con sus padres durante el fin de semana, cenan juntos en familia, y se implican en los hobbies familiares, compensan algunas de las limitaciones que podrían experimentar de otro modo.

El uso del tiempo es un aspecto importante en los hogares de los alumnos que tienen alto rendimiento. Cuando los padres estimulan la independencia de estos hijos, lo hacen con una vigilancia continua de cómo están utilizando positivamente su libertad. Alaban la productividad y el cumplimiento. Siempre animan a sus hijos para que empleen el tiempo con sabiduría. En estos hogares los niños están acostumbrados a los calendarios, horarios, listas de la compra, “a hacer” listas, tareas familiares, a la lectura, el estudio, y a jugar a juegos que estimulan la mente. Un estudio encontró que los alumnos con alto rendimiento invertían alrededor de 20 horas a la semana, fuera del horario escolar, en actividades constructivas de aprendizaje, con frecuencia con el apoyo, guía o participación de sus padres. Estas actividades pueden ser tareas escolares que se realizan en casa, prácticas musicales, lectura, escritura, visitas a museos, e implicación en actividades de aprendizaje patrocinadas por organizaciones juveniles.

Aplicación
Cuando la familia fija un tiempo diario de estudio para los niños, y no les permite que estudien sólo cuando lo indican los profesores, los niños aprenden que estudiar es algo valorado en la familia.

Estudiar y aprender se convierten en una parte natural de la vida familiar. Los niños rinden más cuando actúan dentro de los límites establecidos en la rutina familiar. Algunas acciones constituyen puntos de referencia obligada de la vida diaria, definen la distribución del tiempo y permiten a los niños realizar actividades consideradas de alta prioridad, tales como estudiar, leer y hablar con los miembros de la familia.

Mantener un horario fijo todos los días para comer, irse a la cama, estudiar y leer establecerá un ritmo productivo y saludable en la vida de los niños. También necesitan un lugar tranquilo y bien iluminado para estudiar y leer. Se enriquecen con el interés de la familia en determinados hobbies, juegos, y otras actividades que ejercitan la mente y les mantienen en interacción con otras personas. Una rutina diaria que incluya tiempo para estudiar y leer, un ambiente familiar que proporcione un lugar tranquilo para el estudio, y actividades familiares que incluyan juegos y hobbies que mantengan ocupada la mente de los niños y proporcionen interacción con otros miembros de la familia, caracterizan un hogar donde los niños son preparados en hábitos y valores para aprender en el centro escolar.


Extraído de
ACADEMIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN
SERIE DE PRÁCTICAS EDUCATIVAS
Familias y centros escolares
Sam Redding
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