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sábado, 18 de diciembre de 2010

El orden es clave para un año escolar exitoso

Siempre el inicio de un año escolar viene acompañado del interés de los padres de que sus hijos lo realicen con éxito, pero ¿cómo conseguirlo?

Lo primero que hay que hacer, si es que el menor se quedó de año o pasó con dificultades, es realizar un recuento de cuáles fueron las fallas y los aciertos, porque a veces cíclicamente se vuelve a repetir lo del año anterior, manifiesta Arelly Zapata, psicóloga, máster en Neurocirugía Infantil y directora del Instituto de la Metodología Infantil.

“Tenemos que ver cuáles fueron nuestros puntos más débiles, cuál fue el frente más vulnerable del alumno. ¿Tal vez las matemáticas o castellano? Entonces hay que reforzar esas áreas y buscar ayuda”, señala Zapata.

También recomienda que después de este paso –tanto para los padres de los chicos que tuvieron bajo rendimiento como los que no, o los que van por primera vez va a estudiar– hay que establecer rutinas. Crearles hábitos que favorecerán su desenvolvimiento académico para este año y los siguientes.

Dentro de estas rutinas están: ponerles horarios para levantarse, lavarse los dientes, desayunar, salir a clases, bañarse, almorzar, hacer las tareas, jugar, practicar deportes, merendar, dialogar con los padres, acostarse.

Pero hay que vigilar que estos horarios se cumplan sin necesidad de que se presenten fricciones entre padres e hijos, mucho menos maltratos físicos.

“Hay que tomar en cuenta que no será fácil, porque si para un adulto no es sencillo manejar una rutina, peor para un menor. Por ejemplo, ¿cuántas personas adultas inician una dieta y la terminan?”, dice Zapata.

Beatriz Lira de Cassinelli, psicoterapeuta y psicóloga educativa, señala que lo principal es que haya responsabilidad de los padres en el hogar, para que el estudiante surja de sus problemas y se vuelva responsable, preocupado de sus estudios.

“Los padres tienen que atender al niño en su alimentación, control de las tareas. Saber con quiénes juegan, ver que no dediquen su tiempo desocupado solo a ver televisión, vigilar que aprendan a usar el internet para buscar información para sus tareas, para despejar dudas sobre algún tema, aprender”, indica Lira.

Muchos padres están dedicados a sus problemas y no saben cómo están sus hijos en los estudios. Tal vez porque no tienen tiempo o no están interesados en dárselo. Hay que dejar un espacio para ellos, porque estos los necesitan sentimental y emocionalmente. Si no, se corre el riesgo de que se resientan, decaigan en los estudios como una forma de rebeldía, de llamar la atención, anota Lira.

Dentro de las responsabilidades de los padres se señala el motivarlos con palabras de elogios por algún logro, porque hicieron bien la tarea, se bañaron a la hora indicada, en fin. También recompensarlos, por ejemplo, por algo bueno que logró en la semana, ya sea en los estudios o como parte de la rutina fijada.

“Juntamos la diversión con lo de imponer algo. Si el niño se logró acostar todas las noches a la misma hora, le doy algo que le guste, algo pequeño, como un paseo, una hamburguesa. Es distinto a si se lo hace indiscriminadamente, entonces ellos lo concebirán como una obligación”, indica Zapata.

Otra de las indicaciones para que el alumno tenga un exitoso año escolar es buscar un plantel donde, aparte de educarlo, lo estimulen y valoren. Los padres también deben cerciorarse de que en la institución no saturen a los chicos con tareas, al punto que no les dejen tiempo ni para dormir lo suficiente (ocho horas) o distraerse.

Dentro del éxito escolar cumple un papel importantísimo la alimentación. Al respecto, la médico nutricionista Narcisa Zambrano anota que durante la jornada estudiantil los niños y adolescentes tienen desgaste físico y mental, por ello deben recibir una buena alimentación.

Señala que nunca debe faltar el desayuno con lácteos, frutas y cereales. Después un refrigerio, el almuerzo con vegetales, carnes y frutas. Un refrigerio a media tarde (alguna fruta) y la merienda, que puede ser un vaso de leche con un sándwich con mermelada o pollo.

Añade que el almuerzo debe ser hasta las 15:00 y para nutrir el cerebro no deben faltar los carbohidratos (como los cereales), proteínas (como las carnes) y grasas (como la mantequilla de maní).

Tareas
La rutina diaria se puede colocar en un cartel (el menor debe participar en su elaboración) en la casa.

Si los padres trabajan y no tienen quién vigile la realización de las tareas de sus hijos, pueden ponerlos en un plantel que dé ese servicio o contratar un maestro de confianza.

No se debe poner al niño a estudiar en una habitación en la que esté encendida la televisión, pues no se concentrará.

Hay que enseñarle al alumno el manejo de una agenda donde registre y organice obligaciones.

Después de llegar de clases debe tomar un descanso que puede ser de una hora, luego hacer los deberes.

Es necesario que realicen deportes y actividades relacionadas con el arte, porque estimula muchas áreas a nivel cerebral. La natación favorece la atención y hace que el cerebro descanse de la actividad intelectual.

En los adolescentes establecer hábitos es un poco difícil, pero no imposible. Con ellos hay que razonar y negociar, pero sutilmente, y ser más estricto en las órdenes. Estas deben ser claras y precisas.

Los padres no tienen solo que pedir, sino también educar con el ejemplo.


Autora
CECILIA ROBALINO
Fuente
http://www.eluniverso.com/
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jueves, 16 de diciembre de 2010

La responsabilidad en el niño

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.


La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes", significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.


Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:


Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.
Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.
Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.
Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.
Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad.
Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa "el olvido"
Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.
Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.


Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.


El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.


Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de "soborno", pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes...) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño. Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:


Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: "has limpiado tu armario estupendamente"
Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: "¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño"
Apoye al niño cuando lo necesite: "Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes"
Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: "Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos"
Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: "La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?


En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.


El aprendizaje de la responsabilidad

A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.


Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: "¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?" Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:


1. Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.

2. No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.

3. Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.

4. No le dé miedo castigar al niño que se "olvida".

5. Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.


Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si...


...les recuerdan las cosas cuando ellos "se olvidan"
...lo hacen ellos mismos porque "es más sencillo"
...subestiman la capacidad de los hijos.
...aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.
... hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos.
...creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son "buenos" padres.


¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?

Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.


Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:


1. DESARROLLE LA SENSACIÓN DE PODER DEL NIÑO.
Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.


2. AYUDE A LOS NIÑOS A TOMAR DECISIONES.
Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:
· Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.
· Buscar otras soluciones.
· Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.
· Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.


3. ESTABLEZCA NORMAS Y LÍMITES.


4. UTILICE TAREAS Y OBLIGACIONES PARA CREAR RESPONSABILIDAD.
Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.


5. SEA COHERENTE.
Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.


6. NO SEA ARBITRARIO.
Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.


7. DÉ RECOMPENSAS POR SER RESPONSABLE.


UN NIÑO ES RESPONSABLE SI...

...realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento.
...puede razonar lo que hace.
...no echa la culpa a los demás sistemáticamente.
...es capaz de escoger entre diferentes alternativas.
...puede jugar y trabajar a solas sin angustia.
...puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)
...posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención.
...respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas.
...puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.
...lleva a cabo lo que dice que va a hacer.
...reconoce sus errores.



 



 

Fuente

Escuela de Padres

MEC

Ministerio de Educación de España



 

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martes, 7 de septiembre de 2010

Cómo armar el estudio de los niños

El lugar de estudio de Izán Chalén, de 13 años, es un pequeño escritorio junto a su cama. A través de un ventanal entran los rayos de sol que iluminan esta pequeña mesa sobre la que yacen sus libros y su laptop. Su silla es azul y de ruedas, muy similar a una de oficina.

Para iniciar el período escolar 2010-2011, Izán retiró los cuadernos que ya no usará. Similar práctica tiene su hermano Yurac, de 9 años. Al igual que estos pequeños es recomendable que todos los estudiantes, de primaria, secundaria o nivel superior cuenten con un sitio de estudio en el hogar. Napoleón Vásquez, psicólogo educativo, explica que el orden incide en el rendimiento escolar y ayuda a que el estudiante tenga claridad en qué debe hacer. El lugar de estudio tiene que ser un sitio fijo durante todo el año lectivo y debe tener dos objetos básicos: una mesa o escritorio y un librero. La ubicación dependerá del espacio físico de la casa.

Vásquez indica que si no hay un área específica se puede adecuar en el dormitorio del estudiante, como lo hizo Izán y Yurac. "Este es su espacio, lo sentirá suyo y se acomodará a él", puntualiza.

También se puede colocar el escritorio junto a la mesa de comedor o usar esta para que estudien y hagan deberes. Aunque, esta última opción funciona siempre que no haya cerca una radio, televisor o cualquier artefacto que desconcentre al menor.

Izán y Yurac confiesan que cuando realizan sus deberes les gusta encender la radio. "Sentimos que con la música nos concentramos más, nos hace compañía". Sin embargo, esta actividad puede alterar la atención.

Los hermanos Sebastián Méndez, de 6 años y Esteban, de 5, utilizan la mesa de comedor, pues según cuenta su madre Fernanda no tienen un escritorio.

Ella dice que toma las debidas precauciones, sobre todo de limpieza para que realicen sus tareas. Además, en este sitio cuentan con más espacio y puede controlar a los dos a la vez. Estos niños ya se acostumbraron a que después de almuerzo su lugar de estudio es el comedor.

Vásquez señala que tener un sitio único para estudiar también genera responsabilidad en el alumno, porque lo debe cuidar, mantenerlo limpio y en orden.

Una vez que se cuenta con el espacio físico en la casa, hay prácticas que se deben tomar en cuenta, como no ingerir alimentos mientras realizan los deberes.

Tampoco es conveniente que los niños y adolescentes alarguen demasiado las horas de estudio, pues es necesario el descanso.

Los objetos que ayudan a concentrarse

La iluminación es importante para prevenir problemas visuales. Procurar que el escritorio esté junto a una ventana. En las tardes usar lámparas de escritorio. Vigilar que la luz esté bajo la vista del niño, para no afectar su visión. Las afecciones oftalmológicas inciden en el aprovechamiento escolar, porque si no ve, no aprende.

Un vaso con agua ayuda a aliviar la fatiga mental. Un bocado reactiva el ánimo del estudiante. Incluso para lograr mejores resultados se le puede acompañar de un descanso de cinco minutos. Tomarse un pequeño respiro contribuye a disminuir el agotamiento y fortalecer la concentración.

La mesa de comedor también puede servir para hacer las tareas y, sobre todo, en los hogares donde no hay escritorio. La recomendación es tener cuidado en la limpieza. Marcar un horario fijo para no coincidir con las horas de las comidas. En este lugar tampoco debe haber ruido que provoque distracción.

Una planta o una flor en una esquina del escritorio o mesa de trabajo genera un ambiente agradable, de alegría y gusto para estar en el lugar de estudio. No importa si es hombre o mujer causa el mismo efecto en ambos. Otra forma de motivar al estudiante es decir o escribir frases que eleven su autoestima, como vas a triunfar.

El entorno del lugar de estudio es importante para motivar al estudiante. Preferir paredes de colores claros. También evitar fotografías o cuadros tétricos o lúgubres para el niño. En la decoración tome en cuenta sus preferencias y que estén acordes con su edad. También se recomienda colocar cuadros o fotos de paisajes.

Lo que no se debe hacer y tener mientras se desarrollan las tareas escolares
Evite los aparatos electrónicos en el lugar de estudio. Estos desconcentran al estudiante. Psicopedagógicamente está demostrado que por la memoria auditiva que utiliza para escuchar la música se disminuye entre un 30 y 40% de la concentración. Para prevenir desvíos en la atención retire estos objetos.

Por disciplina no permita alimentos cuando se realice los deberes. Además de ensuciar los cuadernos, no dejan al estudiante concentrarse en sus actividades. Tampoco autorice el uso de los juguetes. Estos instrumentos no deben estar en el escritorio. Es preferible guardarlos para evitar la tentación.

La televisión causa doble impacto en el estudiante. Pues utiliza a la misma vez su memoria auditiva y visual. La concentración en una persona que mira la televisión mientras hace sus tareas será mínima. Cuidar que no esté un televisor encendido cerca del estudiante, el ruido le distraerá.

Cuatro consejos
El lugar de estudio debe ser lo más cómodo, de forma que se pueda concentrar completamente en el trabajo. Debe ser una habitación silenciosa, cualquier ruido dificulta la concentración.

Los hábitos de estudio son aconsejables desde el primer día de clases. Fije un horario, es preferible después del almuerzo, nunca después de los juegos. El estudiante estará cansado y no tendrá el suficiente tiempo para sus tareas.

Los adultos no deben estar junto a los niños si están realizando otras actividades (manualidades, conversa, etc). Tampoco permitir que los estudiantes interrumpan sus actividades por ayudarles. Inculcarles que si empezó algo debe terminarlo.

Los padres no deben convertirse en segundos maestros. No confundir la ayuda que les deben dar con volver a enseñarles lo que aprenden en la escuela. Conversar con el profesor sobre sus problemas.

Las tareas escolares se deben elaborar en una mesa o en escritorio, designados para esta actividad. Los lugares prohibidos para los deberes son la cama, los muebles de la sala o los mesones de la cocina. Tampoco permita el uso del teléfono o del celular. Recuerde que es un tiempo para estudiar.


Fuente



http://www.elcomercio.com
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miércoles, 7 de julio de 2010

Consejos sobre el arte de pactar

    Una de las mejores maneras de conseguir una relación saludable entre hijos y padres es llegar a pactos. El pacto hay que entenderlo como un acuerdo entre las dos partes y realmente no es difícil llegar a pactar y enseñarles a los niños pactar. En definitiva se pretende que el niño aprenda a responsabilizarse de una obligación y asumir una tarea por algo que acuerda previamente con su papá o mamá. Deben aprender desde muy pequeños que existe una finalidad en todo lo que hacemos. Hay veces que les dejamos plena libertad para que hagan lo que quieran sin ningún objetivo definido (siempre viene bien y es necesario que tengan tiempo libre para jugar), y otras deben ser conscientes de que hacen algunas actividades porque han llegado a acuerdos previos y responsables con los mayores.

Veamos algunos consejos sencillos de llevar a cabo:
  • Espere recibir del niño algo que usted necesite realmente, o que le sería de gran ayuda, y no aquello que a su hijo le guste hacer o cumplir de todos modos.
  • Evite los pactos a posteriori: “Ayer te llevé a casa de tu amiga, ahora deberías hacer algo por mí”. Esto hace que el niño se sienta culpable; no es un buen trato.
  • Obligue al niño a cumplir su parte del trato pronto y rápidamente. Los acuerdos contractuales a largo plazo se olvidan o se modifican. Los niños creerán que se han librado de cumplir su parte del trato y los padres tendrán la impresión de haber sido estafados.
  • Cuando el niño hace algo por el padre sin intentar llegar a un trato (a veces ocurre), hay que devolver el favor cuanto antes.
    Hay que recordar a los niños los pactos a los que se han comprometido sin castigarles por no haber cumplido su parte. La consecuencia será la negativa del padre a hacer otro pacto en un breve espacio de tiempo. Limite su buena disposición a hacer favores a un niño que no los devuelve.

Al establecer un pacto se pretende que el niño aprenda a responsablizarse de una obligación y asumir una tarea previamente acordada con sus padres

Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

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jueves, 26 de noviembre de 2009

Televisión familia y educación

         Hace algunos días, la academia de Educación de Argentina dio a conocer un pronunciamiento fuertemente crítico sobre  los efectos negativos del contenido de los programas televisivos sobre la sociedad.

         Especialmente estos efectos se dan  en mayor grado entre los sectores de "menor nivel educativo, los niños y los jóvenes", dice su declaración.


         Esta expresión de la Academia, es para reflexionar, también se refiere a "que en vez de ser el gran aliado de la educación, los medios son muchas veces su principal adversario".


         Un miembro de dicha Academia, Julio Labaké, tocó un punto esencial. Apunta al corazón de la justificación mediática de por qué se pasa o no un programa, al decir que "hay confusión entre el interés público y el consumo de la gente .lo que se consume no necesariamente es de interés público" y "no se le da al público lo que el público pide, sino aquello que se le acostumbra a pedir".


         Hubo consenso en la Academia en que los padres son "responsables y permisivos" frente a la vulgaridad y la pobreza e los contenidos televisivos y que muchas veces "renuncian al ejercicio de una autoridad sana".


         ¿Cuántos informes y pronunciamientos similares podríamos citar? . Muchos y de todas partes, incluso de nuestro país. Un informe elaborado por profesores de comunicación de la Universidad de Arizona señalaba años atrás que las escenas de contenido sexual son cada vez más frecuentes en las programaciones de las cadenas de televisión estadounidenses, en las que casi se ha duplicado su presencia en  los últimos siete años.


         El estudio se basa en un análisis de 1154 programas y fue realizado por encargo de Kaiser Family Foundation, de California.. La investigación mostraba algo que se ha ido extendiendo como un tsunami: en las horas de máxima audiencia es cuando se pone en pantalla la mayor cantidad de escenas con sexo, dado que un 92% de ellas muestran relaciones amorosas o algún tipo de referencia verbal  al sexo.


         Las seriales, tanto las humorísticas como las de estilo dramático, lo hacen en un 87%.El informe señala que hacia el año l998, las referencias y escenas de contenido sexual en la TV eran algo más de tres cada hora. Ahora están en el orden de las seis, antes en un 56% de las emisiones aparecían escenas o referencias sexuales, subiendo ahora al 70%.


         Este informe, cuyas conclusiones no eran en realidad ni novedosas ni exclusivamente estadounidenses, no hacía sino mostrar la exacerbación y deformación del sexo en la cultura actual, produciendo un divorcio entre sexo y amor entre el acto físico y la esfera moral.


         Por lo tanto, no nos puede extrañar el aumento de los embarazos en niñas y adolescentes, la baja en la edad del inicio sexual y el desborde permisivo que sobre esto hay muchas veces desde los propios hogares a los medios.


         Ni que decir, que la violencia, el sexo, el éxito a cualquier precio y los modelos trastocados de conducta humana, hacen un cóctel "molotov" que explota día a día en las diferentes sociedades del mundo.


         Es que estamos ante un verdadero asesinato del carácter de los niños y adolescentes, si por carácter entendemos destino.  El carácter que se forje en la juventud determinará su futuro y condicionará el de los que vendrán después de ellos. Si ese carácter fue mal formado, el resultado será una vida con dificultad de personalidad y relacionamiento.


         Lo fácil sería decir que la "TV es mala". O que tal o cual personaje o programa es culpable de transmitir valores perversos. Pero, en realidad el problema de la formación y educación de los niños y adolescentes es un deber prioritario que empieza en la familia y sigue en la escuela.


         Es la crisis de la familia y la decadencia de la educación que empiezan por la pobreza de su contenido filosófico y  valórico lo que le dio poder extralimitado a los medios como la televisión como formadores o deformadores del carácter.


         En México como en otras partes del mundo, un niño en edad escolar, pasa más horas delante de una pantalla de televisión que en la escuela, incluso la mayoría hace sus tareas frente al aparato.


         Una familia desunida y conflictiva y una paternidad de liderazgo espiritual, moral y afectivo débil o inexistente, una escuela que no transmite valores espirituales y éticos arrojan a los niños y adolescentes a un mundo confuso donde el mal se disfraza del bien, donde todo lo sagrado es ridiculizado y donde permanentemente estamos cruzando límites  y  cada nueva invasión es justificada por la anterior.


         Estamos creando modernos Frankestein a los que nada detendrá. Hay un viejo y conocido refrán que dice que el que siembra vientos cosecha tempestades.


         La responsabilidad del contenido de los medios es de nosotros los ciudadanos, por lo tanto a actuar.


 


© Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez para Informe Uruguay


http://www.uruguayinforme.com/news/30102009/30102009_daniel_gorosito_educacion.php


 


 

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martes, 23 de junio de 2009

Fracaso escolar

Leyendo en “Escuela y fracaso: escuela del castigo” Ramón R. Abarca Fernández, me pareció interesante los siguientes párrafos que hablan sobre el fracaso escolar, desde el punto de vista de las responsabilidades paternas, y ahora lo comparto con ustedes:

Para superar el fracaso escolar, Menéndez Benavente, I. propone algunos puntos que es conveniente reseñar:

a) Demuéstrale a tu hijo que le quieres no por sus éxitos sino por él mismo.

b) Permítele que tome decisiones y dale responsabilidades acordes con su edad.

c) Jamás le compares desfavorablemente con sus hermanos o amigos.

d) Jamás le hagas sentirse inútil o culpable, anímale a confiar en sí mismo y a valorarse.

e) Enséñale que no hay que desanimarse ante los primeros fracasos, que hay que ser tenaz y buscar alternativas, practicar para superarse.

f) Fomenta la lectura desde pequeño, contando cuentos, haciendo que los cuente él, animándole cuando lea algo. Enséñale palabras nuevas y haz como un juego, que enriquezca su vocabulario, háblale mucho y con propiedad.

g) Estate atento con sus éxitos, por mínimos que sean, esto le ayudará a ir superándose y a sentirse seguro.

h) Enriquece su ocio. Que no vea sólo la televisión cuando es pequeño. Enséñale programas adecuados, llévale a museos, cuéntale historias, haz que tenga contacto con la naturaleza…

i) En fin, fomenta que tu hijo se quiera a sí mismo, se acepte, esté seguro y sobre todo que SEA FELIZ .

Fuente
http://www.rieoei.org/jano/3078Abarca.pdf
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Papel de la motivación en el aprendizaje

Entendemos por MOTIVACIÓN el conjunto de variables intermedias que activan la conducta y/o la orientan en un sentido determinado para la consecución de un objetivo. Se trata de un proceso complejo que condiciona en buena medida la capacidad para aprender de los individuos.

Es lo que mueve a la persona en una dirección y con una finalidad determinada; es la disposición al esfuerzo mantenido por conseguir una meta. Constituye, por tanto, un factor que condiciona la capacidad para aprender.

Al igual que los intereses, depende en parte de la historia de éxitos y fracasos anteriores de la persona pero también del hecho de que los contenidos que se ofrezcan para el aprendizaje tengan significado lógico y sean funcionales.

En la motivación que un alumno llegue a tener desempeña un papel fundamental la atención y el refuerzo social que del adulto (profesor, padres...) reciba. Por eso son importantes las expectativas que los adultos manifiestan hacia el individuo y las oportunidades de éxito que se le ofrezcan.

Además hay que considerar la motivación como una amplia capacidad que precisa enseñar valores superiores como la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal, la autonomía y la libertad que da el conocimiento,...

También, la motivación es una cuestión de procedimientos que implica un trabajo importante, utilizar autoinstrucciones, relacionar contenidos, trabajar en equipo, etc. Y por último, exige conocimiento sobre el riesgo que se corre en caso de fracasar en el intento o por el contrario, y más importante, la satisfacción que supone la obtención del éxito.Podemos distinguir DOS TIPOS DE MOTIVACIÓN: una intrínseca que hace referencia a que la meta que persigue el sujeto es la experiencia del sentimiento de competencia y autodeterminación que produce la realización misma de la tarea y no depende de recompensas externas. Es el caso del niño que aprende la lista de jugadores de un equipo de fútbol porque realmente le llama la atención, le motiva, significa algo para él, y lo hace sin pretender ninguna recompensa, la aprende porque sí.

Y la motivación extrínseca que estaría relacionada con la realización de la tarea para conseguir un premio o evitar un castigo. Como cuando un hijo ordena su habitación con el único fin de salir antes con los amigos y no porque realmente es necesario estar en un espacio ordenado porque resulta más cómodo. O como cuando hacen un recado para acercarse al quiosco y comprarse alguna golosina, etc.

Se ha comprobado además que las personas con motivación intrínseca tienden a atribuir los éxitos a causas internas como la competencia y el esfuerzo, mientras que los individuos con motivación extrínseca tienden a hacerlo a causas externas, como el azar o las características de la tarea, con lo que estos chicos no se consideran capaces de controlar la consecución de las metas que persiguen.

Por todo lo anterior es importante destacar que la educación no debe limitarse a transmitir conocimientos, sino que debe además ser capaz de transmitir valores y actitudes positivas hacia la actividad escolar.

Además debemos apuntar que los sujetos con alta motivación persisten más en la tarea y por tanto es más probable que alcancen sus metas, hacen juicios independientes y se proponen retos sopesando cuidadosamente sus posibilidades de éxito, y el propio éxito alcanzado refuerza su forma adecuada de afrontar las tareas.
Los profesores saben que la motivación es consecuencia de la historia de aprendizaje. Hay que promover la motivación intrínseca, el proceso es interactivo,... Estos autores se preguntan ¿QUÉ ES ESTAR MOTIVADO?

Para motivar a un individuo en el estudio, como en cualquier otra actividad, es necesario poner en juego un conjunto de estrategias concretas. Un primer paso en el medio escolar es hacer las clases atractivas a través, por ejemplo, de actividades lúdicas, novedosas, sorprendentes,... pero dependiendo del nivel educativo en que nos encontremos, sabemos que las situaciones escolares son con frecuencia arduas y requieren disciplina y esfuerzo. Es sabido que el trabajo escolar requiere esfuerzo, y debemos desterrar que el esfuerzo es sinónimo de aburrimiento; es necesario llegar a la conclusión que vale la pena esforzarse en actividades que realmente merezcan la pena.

Las CAUSAS DE LA DESMOTIVACIÓN en el individuo son muy variadas. Hay que buscar fundamentalmente en la estimulación que recibe o ha recibido la persona y en su historia de aprendizaje personal. Podemos encontrar explicación a esta pregunta en factores como la familia como primer agente, pero también en el condicionamiento de un medio social desfavorecido, los fracasos escolares que arrastre. La desmotivación supone la existencia de limitaciones contra las que es muy difícil luchar y vencer tales como las bajas expectativas y atribuciones inadecuadas, falta de hábitos, prejuicios, falta de conocimiento y habilidades y un largo etcétera frente a los es difícil obtener algún cambio.

JOSÉ ESCAÑO AGUAYO y Mª GIL DE LA SERNA LEIRA en “Motivar a los alumnos y enseñarles a motivarse” publicado en “Aula de innovación educativa” nº 101 de mayo de 2001 afirman que la desmotivación está en la base del fracaso escolar y, con frecuencia también, en los problemas de disciplina. Los problemas de motivación en el aula tienen difícil solución.Por otro lado, no es correcto pensar que la actuación del adulto se base casi exclusivamente en invocar la disciplina o la voluntad como una habilidad que debe ejercitar el alumno con el fin de obtener los objetivos planteados. ¿CUÁLES SON LAS FUENTES PRINCIPALES DE MOTIVACIÓN? Los autores antes mencionados afirman en el mismo artículo que la familia es la primera variable y la más constante. La disposición para el aprendizaje se le inculca a la persona a través de las preguntas que se le hacen, los comentarios, sirviendo de modelo y ejemplo de conducta y actitud.La familia es la primera variable y la más constante; la disposición para aprender se la enseñamos a nuestros hijos con nuestras preguntas y comentarios, o siendo modelo o ejemplo en nuestra vida cotidiana.

En el ámbito familiar podemos llegar a citar tres aspectos que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de los hijos:
su actitud ante el conocimiento y la escuela,el tipo de relación afectiva que establece con su hijo,
y las destrezas y habilidades que despliega para motivarle
y ayudarle en el trabajo escolar.

En el ámbito escolar sabemos que mientras que hay alumnos que realmente animan y ayudan al proceso de enseñanza y aprendizaje, otros, por el contrario, dificultan, entorpecen,... por lo que debemos reconocer que todo lo que se realiza en la escuela tiene una influencia mutua, existe una interdependencia entre la actuación del profesor y el comportamiento y actitudes que manifiesta el alumnado en general.

Como conclusión de este apartado hay que decir que la motivación la debemos entender como una capacidad más de la personalidad del individuo que es educable y que se puede desarrollar, pero que a su vez, exige una adaptación a muy distintos niveles. Para empezar a motivar a una persona hacia los estudios hay que considerar su historia e ir poco a poco sin pretender grandes avances de inmediato puesto que contamos con limitaciones ya citadas anteriormente. Los cambios precisan tiempo, son lentos.

Para conseguirlos hace falta que las ayudas no desaparezcan, sean constantes.Una vez analizado el papel que juega la motivación en el individuo es momento para exponer algunas ESTRATEGIAS CONCRETAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN sobre todo en el ámbito escolar pero de interés para el ámbito familiar siguiendo fundamentalmente a MARTINIANO ROMÁN y ELOÍSA DÍEZ en “Currículum y aprendizaje”. Esperamos que estas estrategias (cuya redacción hemos modificado ligeramente) ayuden al lector a tener una idea más clara de los procedimientos a llevar a cabo y actuaciones concretas para empezar un plan progresivo, paulatino, constante que durará, con seguridad, un tiempo más bien prolongado.

1. Evitar las críticas negativas ante los intentos de colaboración de los alumnos.
2. Estructurar la docencia en el aula de forma no excesivamente autoritaria mezclando la directividad con la aceptación de las decisiones de los alumnos.
3. Programar trabajos en grupo o sesiones donde cada alumno pueda colaborar según su nivel.
4. Valorar positivamente los comportamientos de trabajo o de estudio o en su defecto las aproximaciones.
5. El reconocimiento del éxito de un alumno o de un grupo de alumnos motiva más que el reconocimiento del fracaso y si aquel es público mejor.
6. Conocer las causas del éxito o el fracaso en una tarea determinada aumenta la motivación intrínseca.
7. El aprendizaje significativo crea motivación, no ocurre lo mismo con el aprendizaje memorístico y repetitivo.
8. Programar los contenidos y enseñarlos de forma que los alumnos puedan comprenderlos y aplicarlos con un nivel medio de dificultad.
9. Cuidar de que los alumnos con un bajo nivel de motivación consigan pequeños éxitos académicos para que aspiren en un futuro próximo hacia metas que exigen esfuerzos superiores.
10. Tener presente que los alumnos con baja motivación, en un principio suelen manifestar cierta resistencia a abandonar su deficiente situación motivacional puesto que temen que el posible cambio pueda aumentar su, ya de por sí, precaria situación.
11. Fomentar el trabajo cooperativo frente al competitivo.
12. Presentar tareas asequibles a las posibilidades de los alumnos.
13. Programar las actividades de la clase de forma que los alumnos puedan frecuentemente tomar decisiones. El profesor que da autonomía en el trabajo promueve la motivación de logro y la autoestima, aumentando así la motivación intrínseca.
14. Promover actividades en las que los riesgos de fracaso son moderados.
15. No exigir, dentro de lo posible, un programa que sólo se puede aprobar con un alto nivel de dedicación al estudio, puesto que los alumnos poco motivados no están dispuestos a dedicar dicho esfuerzo.
16. Llevar la clase con un nivel medio de ansiedad y evitar las situaciones extremas de máxima ansiedad o de aburrimiento.
17. Programar sesiones de diálogo por grupos de manera que los alumnos menos motivados puedan expresar sus opiniones sin miedo a ser rechazados por sus compañeros.
18. Realizar actividades o trabajos fáciles para los alumnos poco motivados, de manera que pueda valorar sus éxitos y su relativa dedicación.
19. Las tareas creativas son más motivantes que las repetitivas.

Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/
Donde encontrarán mucho material de utilidad
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martes, 2 de diciembre de 2008

La responsabilidad en el niño

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.

La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.

La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes", significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.

Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:
Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad. Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa "el olvido"Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.

Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.

El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.

Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de "soborno", pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes...) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño.

Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:
Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: "has limpiado tu armario estupendamente"Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: "¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño"Apoye al niño cuando lo necesite: "Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes"Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: "Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos"Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: "La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?

En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.

El aprendizaje de la responsabilidad
A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.

Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: "¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?" Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:
Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.
No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.
Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.
No le dé miedo castigar al niño que se "olvida".
Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.

Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si...
...les recuerdan las cosas cuando ellos "se olvidan"...lo hacen ellos mismos porque "es más sencillo"...subestiman la capacidad de los hijos....aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.... hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos....creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son "buenos" padres.

¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?
Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.

Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:
DESARROLLE LA SENSACIÓN DE PODER DEL NIÑO.Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.

AYUDE A LOS NIÑOS A TOMAR DECISIONES.Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:· Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.· Buscar otras soluciones.· Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.· Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.

ESTABLEZCA NORMAS Y LÍMITES.
UTILICE TAREAS Y OBLIGACIONES PARA CREAR RESPONSABILIDAD.Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.

SEA COHERENTE.Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.

NO SEA ARBITRARIO.Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.

DÉ RECOMPENSAS POR SER RESPONSABLE.

UN NIÑO ES RESPONSABLE SI...
...realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento....puede razonar lo que hace....no echa la culpa a los demás sistemáticamente....es capaz de escoger entre diferentes alternativas....puede jugar y trabajar a solas sin angustia....puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)...posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención....respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas....puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración....lleva a cabo lo que dice que va a hacer....reconoce sus errores.

Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/
Donde encontrarán mucho material de utilidad
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