Mostrando entradas con la etiqueta fracaso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fracaso. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de agosto de 2013

¿Qué hay sobre el fracaso escolar?

El fracaso escolar es un impedimento para concretar las Escuelas Inclusivas ¿A qué causas se le puede atribuir? ¿Influye la Televisión? ¿Qué reacciones familiares son aconsejables? ¿Qué podemos decir de los trastornos de aprendizajes y de los emocionales?
 


Actualmente estamos siendo testigos de una realidad que salta a los medios de comunicación en relación con el sistema educativo, o más bien, con su estado de salud, y es el consabido fracaso escolar: ¿realmente hay tanto fracaso escolar como se dice?; si es así, ¿sabemos de forma fiable en qué etapas se da más y/o menos?; ¿coinciden los expertos en las causas que lo provocan?, ¿y en las consecuencias?, ¿y en las posibles soluciones tanto desde casa como desde el mismo sistema educativo?; ¿es verdad que España registra más fracaso escolar que los países de su entorno? Por último, ¿si esto es una realidad que se manifiesta desde hace años, incluso décadas, qué es lo que impide poner freno y darle solución? En este artículo intentaremos reflexionar sobre estos puntos y alguno más.

Es preciso, antes de nada, intentar definir qué entendemos por fracaso escolar. En primer lugar, hablamos de fracaso escolar cuando un alumno no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad y existe un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales. Es decir, en principio, el sistema se plantea unos objetivos determinados para los individuos de una cierta edad y en el momento que esos objetivos no se cumplen, hablamos de fracaso. Por tanto, visto así, el fracaso afecta a todos y la punta del iceberg es el alumno que no tiene éxito. Luego, podemos deducir, que es una persona, un miembro de la sociedad que necesita ayuda y la sociedad tiene que saber responderle… ¿En verdad es así?

En España uno de cada cuatro niños fracasa en sus estudios, con los consiguientes problemas que conlleva a nivel psicológico, emocional, de autoestima, etc. Por materias, es en las áreas instrumentales (Matemáticas, Lengua) donde aparece mayor fracaso muerte afecta a todos los humanos.

De todos ellos, sólo un 2% de los fracasos se debe a factores intelectuales, mientras que alrededor de un 29% está originado por trastornos de aprendizaje, entre los que destacamos la dislexia. La misma proporción se debe a factores emocionales de todo tipo y un importante 10% se debe al Trastorno de Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) Por último hay que decir que el fracaso escolar puede deberse a las dificultades acumuladas en el aprendizaje después de varios cursos.

Todos los informes que podamos utilizar vienen a coincidir en que el niño tiene problemas de lectura y comprensión, que es lento a la hora de captar el lenguaje oral, que le falta concentración, que su nivel de atención es inconstante e insuficiente, que no está conectado en tiempo real a lo que sucede, que no es maduro para entender lo que pasa a su alrededor, que no es capaz de mantener una postura adecuada, que es desordenado, …Ante toda esta información, seguimos insistiendo, ¿cuáles son las causas de esta situación?

Las causas más reseñables son los trastornos de aprendizaje y los trastornos emocionales. Las podemos enumerar del siguiente modo:

 1. Intelectuales. Como consecuencia de un desajuste entre la edad cronológica y la intelectual. Y no solo porque exista una discapacidad manifiesta sino también porque, en ocasiones, hay un bajo nivel de lectura comprensiva, asociada a una falta de vocabulario y a la falta de hábitos de lectura.

 2. Motivacionales. Cuando no existe la actitud, la tendencia o atracción hacia el aprendizaje. La desmotivación puede venir dada, entre otros factores, por una inexistente correlación entre los contenidos impartidos en el aula y las necesidades reales de una sociedad tan cambiante como la actual. Es importante que en estos casos, el niño reciba estímulos positivos como el reconocimiento por los seres queridos, la aceptación social y el logro de metas a corto plazo.

 3. Falta de esfuerzo. Muy unidas a las anteriores. Se trata de cuando dedica menos tiempo del necesario o no aprovecha debidamente ese tiempo al hacer un estudio con escasa intensidad, es decir, baja concentración, bajo nivel de comprensión y falta de memorización de lo estudiado.

 4. Orgánicas. Se definen por problemas físicos que provocan cierto grado de absentismo escolar o por enfermedad crónica que genera cierto grado de cansancio en el niño.

 5. Emocionales. Se dan tanto en niños con carencias afectivas como en niños sobreprotegidos, así como en niños hiperactivos, inseguros o con exceso de fantasía. Estas causas degeneran en trastornos del carácter acompañados de inestabilidad, cólera y reacciones negativas hacia el profesor y compañeros lo que ocasiona importantes dificultades de integración en el aula.

 6. Falta de técnicas y hábitos de estudio. El alumnado debe aprender a aprender. Deben saber cómo se aprende y ello exige la utilización adecuada y en el momento y forma adecuados de las técnicas de estudio correctas.

 7. Programación inadecuada. A veces existen tareas de excesiva dificultad para el nivel de maduración del alumno. Otras veces se pretende que el alumnado alcance de igual forma el mismo nivel.

Ya sabemos que las causas del fracaso escolar es múltiple y entre ellos La televisión: según la Asociación de Telespectadores y Radioyentes, los niños españoles son los más "teleadictos" de Europa con un 97% de los chicos enganchados a la televisión unas tres horas y veinte minutos diarios por término medio. La revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine, de julio de 2005, incluye tres estudios que relacionan el uso de la televisión con las calificaciones escolares: en todos los casos, los niños que más televisión ven, sacan perores notas.

 Ante esta situación que describimos y una vez que aparece el fracaso escolar, es decir, cuando el niño empieza a traer suspensos a casa, ¿cuáles son las reacciones que se dan?

 1. Una gran parte de padres tienen tendencia al castigo como primera reacción. El padre que recurre al castigo, a los gritos no se ha preocupado del hijo durante las 10 o 12 semanas que dura una evaluación y se limita a llevarse el gran disgusto cuando llega el boletín con las notas.

 2. La reacción anterior es acompañada de una búsqueda inmediata de profesor particular.

 3. La humillación. Las familias tienden a usar expresiones como "eres un vago", "no vas a ser nada en la vida", "eres un inútil", etc. Lo que se está generando es inseguridad en el chico por oír comentarios tan negativos como los anteriores.

 4. No hacer nada después de los grandes gritos. Suele ser frecuente olvidarse del enfado cuando ha pasado un poco tiempo y el chico vuelve a estar abandonado a su suerte. Los padres vuelven a estar inmersos en la dinámica de sus preocupaciones, del día a día y en una gran mayoría, se cae en el olvido del fracaso hasta la próxima.

 5. Búsqueda de información. No obstante, antes de tomar decisiones precipitadas, los padres deben obtener información y la primera fuente de información es el propio niño, el supuesto "fracasado" para ver las verdaderas causas, motivos del hecho. También se puede concertar una entrevista con el tutor o con el profesor específico con quien el niño ha presentado una nota negativa.

Por tanto, ante la situación de fracaso escolar, la familia adopta un papel prioritario para la solución o intento de solución del mismo llevando a cabo distintas acciones:

1. Hay que aceptar y reconocer que el hijo tiene dificultades.
2. Demuestren que le quieren no por sus éxitos sino por él mismo.
3. La información sobre todo lo relativo al centro educativo es primordial.
 4. Participen en las actividades del centro educativo que precisen la presencia de los padres.
 5. Muestren predisposición y atiendan sus necesidades y preguntas en casa.
 6. No cometan el error de hacerle el trabajo (deberes) con el engaño y creencia de que así le ayudan.
 7. Háganle saber que no saben la respuesta a las preguntas que hace su hijo y propónganle buscar juntos la solución.
 8. Potencien en el hijo la confianza en sí mismo.
 9. Permítanle que tome decisiones y asuma responsabilidades.
 10. No le comparen con otros miembros de la familia.
 11. Sean coherentes. Si ustedes leen en casa, están transmitiendo una actitud positiva que se contagia y es más fácil compartir aficiones.
 12. No asedien a su hijo con la idea del estudio.
 13. Hablen con su hijo para conocer mejor el problema antes de tomar decisiones que más tarde les podrán llevar al arrepentimiento.
 14. No amenacen ni castiguen; hay otros caminos como el pacto, la estimulación…
 15. Enseñe (si no lo hacen en el centro educativo) a utilizar las técnicas adecuadas y a estudiar.
 16. Evite transmitir mensajes negativos como "no vales", "no sabes", "eres mal alumno", etc.
 17. Celebren sus éxitos por pequeños que sean.
 18. Las clases particulares no siempre son la solución.
 19. La ayuda de los maestros suele ser muy valiosa siempre que los padres van a ellos con una actitud adecuada. Los educadores tienen datos del rendimiento del chico y observaciones de su comportamiento en clase.
 20. Tener clara la vocación profesional es la principal fuente de motivación del adolescente, por lo que es fundamental ayudarle a decidir la carrera o profesión que quiere estudiar. En este sentido, una buena orientación profesional puede dar buenos resultados (es aconsejable acudir al orientador escolar del centro educativo)
 21. Enséñenle a apuntar las tareas en una agenda con precisión, a organizar el tiempo en casa (hacer horarios con tiempos de estudio y de descanso), proponerse metas cortas…

Por último nos preguntamos si toda la solución recae y la encontramos únicamente en el entorno familiar. Dicho de otra forma, ¿qué papel juega en todo este problema el sistema educativo? Efectivamente, el sistema educativo también tiene algo que decir y hacer. Ya decíamos al principio que es un problema de todos. En resumen apuntamos algunas medidas que este sistema educativo español tan cambiante pretende aplicar como solución o lucha contra el fracaso escolar:

 1. Competencias básicas. La lectura, la escritura y el cálculo (matemáticas) son los pilares en los que se basará el aprendizaje del alumnado.
 2. Repetir curso.
 3. Examen de recuperación o extraordinario.
 4. Las evaluaciones de diagnóstico en distintos momentos educativos pretenden velar por el estado de salud del sistema.
 5. Educación infantil gratuita.
 6. Más recursos para los idiomas extranjeros.
 7. Autonomía de los centros.
 8. Financiación.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España


Continue Reading...

miércoles, 8 de agosto de 2012

El fracaso escolar debería ser eliminado entre el riesgo de los jóvenes

El fracaso escolar debería ser eliminado entre los riesgos de los jóvenes, o por lo menos reducido a mínimas expresiones. Pero existe, y ¿Afecta a todos por igual? En los siguientes párrafos se analiza las diferencias, según el sexo de los afectados.



Quizás sea la condición histórica en que hemos vivido las mujeres desde que el patriarcado se impuso como forma de organización de la sociedad, pero lo cierto es que investigadores estadounidenses han confirmado que los fracasos escolares podrían impactar más en las mujeres que en los hombres.

Según un protocolo desarrollado por la Universidad de Washington, publicado en la Journal of Adolescent Health, las adolescentes expulsadas, suspendidas o que abandonaban los estudios secundarios antes de graduarse son más propensas a padecer depresión grave a los 21 años que los varones con experiencias similares. Ya no se trata solo de que el temprano fracaso escolar femenino conduzca a mayor pobreza, tasas más altas de necesidad de asistencia pública y tasas de estabilidad laboral menores, sino que ahora también habrá que agregar a la lista de perjuicios los que ocasiona en la salud mental de las niñas.

Afortunadamente el estudio también asegura que proporcionalmente son menos las mujeres que fracasan en los estudios. El 45 por ciento de las niñas y el 68 por ciento de los varones incluidos en el estudio experimentaron un fracaso académico importante, pero el 22 por ciento de las niñas tuvo problemas posteriores de depresión, comparando con el 17 por ciento de los niños. Las niñas fracasan menos, sin embargo por ser en más severas desde el punto de vista familiar, social y también a nivel psicológico, suelen sufrir más, y reaccionar al fracaso de una peor manera.



Autora
Rosa Mañas
Guiainfantil.com

Publicaciones recomendadas






Continue Reading...

viernes, 27 de abril de 2012

La falta de hábito lector está detrás del aumento del fracaso escolar

El fenómeno del fracaso escolar es complejo ¿A qué nos referimos? ¿Notas bajas? ¿Repitencia? ¿O falta de aprendizajes? Seguramente, para todos ellos, encontraremos múltiples orígenes, pero es destacable uno de ellos, el relacionado con las capacidades lectoras.



La falta de hábito lector entre los alumnos es un factor clave que afecta de forma decisiva al rendimiento académico y determina un aumento del número de casos de fracaso escolar, por lo que se hace necesario el trabajo conjunto de familias y profesores.

Así lo ha manifestado la directora general de Ordenación y Evaluación Educativa de la Consejería de Educación, Pilar Jiménez, durante la inauguración en Granada del I Congreso Nacional de Familias Lectoras en Red que se celebra este fin de semana en el Parque de las Ciencias.

A su juicio, el fomento de la lectura es un pilar fundamental para impulsar el éxito escolar, ya que gran parte de los casos de problemas de rendimiento escolar se registran en alumnos sin hábito lector.

Pilar Jiménez ha destacado, además, que la lectura contribuye a configurar la personalidad de los niños, al tiempo que ha animado a fomentarla a través de estrategias adecuadas, puesto que se trata de una misión delicada que no debe imponerse ante el peligro de causar el rechazo.

El foro, que reúne a unos 800 participantes entre ponentes, familias y profesorado, tiene como objetivo establecer estrategias de actuación para el fomento del hábito lector entre los niños, un objetivo que, para Jiménez, debe partir del trabajo conjunto de familias y docentes

En este sentido, Jiménez ha destacado el esfuerzo que hace la Consejería de Educación en favor del hábito lector, a través de iniciativas que colocan la lectura en el centro de atención, como la habilitación de un espacio para bibliotecas en todos los centros escolares o el impulso del Plan de lectura y biblioteca.

Para el futuro, la directora general de Ordenación y Evaluación Educativa ha avanzado la firma de un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, organizador también del Congreso, que dará un nuevo impulso a estas iniciativas, con actividades dirigidas especialmente a las familias, la distribución de guías para orientarlas a que enseñen a leer o campañas de lectura en familia.

Las actividades del Congreso, que dispone de una zona de exposiciones de experiencias lectoras, finalizarán mañana domingo, con la presentación de conclusiones y la proyección de los materiales audiovisuales que se elaboren durante el foro.


Fuente
La voz digital.es



Artículos recomendados

Continue Reading...

sábado, 15 de mayo de 2010

Fracaso escolar

Dialogar, la mejor solución.

"Sabemos que el fracaso escolar es difícil de comprender y definir porque no es un fenómeno natural, sino producido por las condiciones de interacción entre la propuesta de enseñanza, la apropiación de los aprendizajes por parte de los alumnos, los modos de enseñar y de evaluar, y aspectos contextuales, escolares y familiares."

"El espacio escolar es el primer espacio institucional donde el niño participa sistemáticamente y se encuentra con pares que tienen características similares y diferentes a él, como niño y como alumno".

"Es importante habilitar un espacio de diálogo para poder hablar sobre qué le pasa al niño frente a lo que dicen sobre él, no sólo e las cualidades menos agradables, también en aquellas donde la valoración es alta."

"La entrevista con el maestro o directivo, puede generar posibilidades de reflexión por parte de los educadores sobre sus prácticas, asumiendo que pueden tener errores y presentando otras alternativas para superar la tensión producida; pero también encontramos que otros prefieren volcar la problemática en el niño o su familia, no involucrándose en la situación… Muchas veces la tensión generada entre los adultos no favorece el avance en el aprendizaje del niño…"


Imposible no acordar con esta aguda descripción del problema.

Sin embargo, queremos focalizar en una recomendación que se reitera de diferentes formas, como la clave para resolver estas complejas cuestiones: el diálogo.

Al llegar a este punto, últimamente suele asaltarme la misma preocupación, sea o no el ámbito educativo al que se refiera: con el "diálogo" pasa como con la paz, todos dicen quererla y necesitarla, pero siempre hay alguna guerra. ¿Qué es lo que pasa? ¿Es mera hipocresía de los actores sociales o nos estamos salteando la consideración de algunos requisitos previos al diálogo sobre el contenido de que se trate? Porque, en verdad, uno podría pensar que si los niños estuvieran en manos de adultos capaces de dialogar sinceramente, asumir las respectivas responsabilidades y disponerse con madurez a un trabajo conjunto, prácticamente no habría, salvo excepciones, fracaso escolar, propiamente dicho. Veamos si hay algo más descartada, en principio, la hipótesis de la hipocresía generalizada.

Como cualquier otra interacción entre personas, para que sea posible, hay que querer que ocurra. A veces pasamos rápidamente por alto que hay personas que no quieren dialogar. Por diversas razones, a veces difíciles de explicar desde la lógica, pero con seguras raíces psicològicas. Quieren imponer, evitar, derrotar, manipular, etc. Y, como dijo no hace mucho un importante líder político: "yo estoy dispuesto a extender mi mano, si el otro abre su puño…" Muchos conflictos entre las personas tienen que ver con pretender que dialogue el que no está dispuesto a hacerlo, (o, a la inversa, no darle la oportunidad al que sí está dispuesto). Sería entonces importante entrenarnos en la destreza para distinguir una cosa de otra. Y en estrategias para hablar, antes que de ninguna otra cosa, de la negativa a hablar. 

Para que un niño crezca razonablemente bien, se requiere que se produzcan tres alianzas:


  • la alianza entre dos individuos, con distintas historias y características, provenientes de diferentes familias, para constituirse en pareja.

  • La alianza entre esa pareja y los hijos que decidan tener para constituirse en familia.

  • La alianza como familia, con lo extrafamiliar, con otras instituciones especialmente la escuela (en la que convergen a la vez innumerables representantes de familias diversas de alumnos y de docentes).


Estas alianzas, si bien se suceden en el tiempo, no lo hacen ni armónica ni ordenadamente, por lo cual, cuando se está tratando de resolver la tercera, a menudo hay aún escaramuzas cuando no verdaderas batallas respecto de las otras dos. Y, por ende, cuando el niño entra a la escuela (y con él de algún modo su familia toda) lo hacen con todo eso encima. Y con las enormes expectativas que todos los padres proyectamos por infinitas razones sobre nuestros hijos. Unos más y otros menos, pero siempre.

La escuela, por su parte, tampoco es un ente monolítico, coherente y totalmente racional en sus decisiones. Porque debe conciliar, también, a su modo, diversas alianzas. El personal directivo entre sí con los docentes, con las autoridades del sistema, con los muy diversos padres y madres, con los alumnos, con el personal administrativo, con los gremios, etc. etc. Cada sector con sus "razones" y sus cuestiones no resueltas.

Tales cuestiones "no resueltas" hacen que mucha gente se instale en lo que ha dado en conceptualizarse últimamente como "Síndrome de enojo crónico" (SEC). No es gente "que se enoja" por algo sino que "está enojada", "vive enojada", y por tanto descarga ese enojo donde puede y cuando puede. Y suele comportarse como el escorpión de la fábula que, alentado por la ingenua y "racional" rana, se hunde él mismo por no poder "dejar de ser quien es"…

Un terapeuta solía preguntar a sus pacientes enredados en esos "juegos de suma cero", donde la ganancia de uno es la derrota del otro: "¿vos querés tener razón o ser feliz?" Y a veces esa sola pregunta les hacia replantear años enteros de sus vidas.  A su vez, el poeta T.S. Eliot hace decir a un personaje de su obra "The cocktail party" que "mucho del daño que se hace es porque la gente quiere sentirse importante". Y cuando ese afán, por diversas razones, es muy acuciante, mucha gente se embarca en relaciones interpersonales en las que no prima el deseo de coordinar intereses, sino el de confrontar posiciones. Y por supuesto, imponer la suya.

La comunicación es un arte, y la negociación también. Y ni la mayoría de los padres ni la mayoría de los maestros han sido entrenados en ellos. Crear un clima y a la vez un marco normativo adecuado para que el tan mentado diálogo no sólo sea posible, sino también eficaz, es un prerrequisito ineludible. Establecer, por ejemplo, de qué vamos a hablar, cómo, cuándo, dónde, y también, de qué no vamos a hablar, y por qué…etc., etc.

El clima tiene que ver con el bienestar mínimo de los participantes, y la normativa, con el sentido del encuentro. Sin tener eso en cuenta lo que habrá no será diálogo sino ruido y desorden. Más aún en condiciones como las actuales en las que en nuestro ámbito social se ha instalado muy fuertemente una especie de "cultura de la acción directa" basada en el descrédito bastante generalizado de las instituciones mediatizadoras. La paradoja parece ser: "si no hago ruido no me escuchan, pero si lo hago sólo se escucha el ruido".

Es claro que estas precisiones no van dirigidas a minimizar las posibilidades y méritos del diálogo como herramienta, pero si a ubicarlo como algo que hay que aprender a usar. A conciencia de que es difícil, y que así como la libertad de expresión es poder decir aún lo que el otro preferiría no oír, escuchar, estrictamente hablando, es estar dispuesto a oír lo que preferiríamos que nadie nos dijera. Y eso, requiere ciertas condiciones personales e institucionales. Condiciones que se construyen, que se elaboran, que se aprenden. Condiciones vinculadas a la metacomunicaciòn, o sea, a pensar sobre como pensamos y a hablar sobre cómo hablamos.

En ese sentido, desde las escuelas sería deseable que se hiciera llegar a las familias mensajes destinados a generar el mayor bienestar posible y a esclarecer al máximo el sentido, tan complejo y trabajoso del vínculo que inevitablemente los une.

                                                               Lic. Rolando Martiñá*
Para profundizar:
Martiñá, Rolando: "La comunicación con los padres", Troquel, 2007.  
________________________________________
(*) Rolando Martiñá, padre de dos hijos y abuelo de cuatro nietos, es Maestro Normal Nacional, Licenciado en Psicología clínica y educacional. Posgrado en Orientación Familiar, convenio Fundación Aigle- Instituto Ackerman de Nueva York. Miembro del Programa Nacional de Convivencia Escolar, Ministerio de Educación de la Nación. Consejero familiar y de instituciones educativas. Autor de "Escuela hoy: hacia una Cultura del Cuidado", Geema, 1997; "Escuela y Familia: una alianza necesaria", Troquel, 2003; "Cuidar y Educar", Bonum, 2006 y "La comunicación con los padres", Troquel, 2007. Mail de contacto: rmartina@fibertel.com.ar

Continue Reading...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Aprender a estudiar

La adquisición de unos sencillos hábitos a la hora de estudiar puede beneficiar en gran medida al rendimiento escolar. Aprender a organizarse bien y ha sacarle el máximo partido al tiempo de estudio mejora notablemente los resultados académicos..

Cada vez hay mayor tasa de fracaso escolar y esta situación se puede mejorar en gran medida si enseñamos a nuestros hijos porqué, para qué y en beneficio de quien deben de estudiar, además de poner en práctica unos sencillos consejos y ofrecerles nuestro apoyo.

Estudiar en un ambiente adecuado.Para que el niño o el adolescente se concentre y saque mayor partido al tiempo que dedica es vital repasar si su lugar de estudio reúne los requisitos apropiados:.
 Debe estar solo en la habitación, en su escritorio, y evitar compartir el espacio mientras estudia o hace los deberes con el fin de evitar las distracciones o las molestias.
 No poner música. La única recomendada es la obra de Mozart siempre y cuando esté a un volumen muy bajo.
 La habitación debe estar bien ventilada, evitando ambientes cargados.
 La temperatura debe estar alrededor de los 20ºC (el calor adormece y aturde y el frío inquieta)
 Es preferible la luz natural, y en caso de luz artificial hay que procurar que no sea deficitaria y que las lámparas de sobremesa no enfoquen directamente al papel (para evitar destellos).
 La silla debe tener respaldo, la espalda debe esta recta y perpendicular a las piernas y éstas no deben colgar.
 El móvil, las videoconsolas, la televisión, y el ordenador (en caso de que no lo necesite) deberán estar apagados y preferiblemente fuera de su alcance, para evitar tentaciones.
 En la mesa o escritorio deberá tener los elementos necesarios para el estudio (libros, papel, lápices…) y eliminar todo lo innecesario para evitar también las distracciones.
 Vida saludable para ser un buen estudiante.

Un estilo de vida adecuado también incide en el rendimiento escolar por eso es muy importante tener en cuenta los siguientes consejos:.
 Dormir las horas necesarias, un adolescente debe dormir unas 8 - 9 horas y un niño algo más en función de la edad.
 Mientras estudia, deberá hacer un descanso de 5 o 10 minutos cada hora, o cada cambio de actividad, para asimilar mejor lo aprendido.
 La correcta alimentación es fundamental y está muy vinculada al rendimiento escolar. Es imprescindible empezar el día con un buen desayuno y es aconsejable realizar cinco comidas diarias siguiendo las pautas de la pirámide alimenticia.
 No es recomendable estudiar con hambre pero tampoco después de haber realizado una ingesta importante de comida.
 La práctica de ejercicio también beneficia al rendimiento escolar. Es recomendable tener actividad diaria y evitar la vida sedentaria frente al televisor o el ordenador, lo cual también beneficia en sus relaciones sociales.
 Tener la agenda bien organizada y contar con horarios preestablecidos para la realización de los deberes y horas de estudio.
 Ser constante en el hábito del estudio y no dejar pasar los días sin hacer nada. Para retener lo aprendido más vale estudiar poco y a menudo, que no hacer nada y luego estudiar de golpe para un examen.

Aprender a estudiar.
Para sacar mayor partido a las horas que se dedican al estudio es importante aprender a estudiar y a utilizar técnicas que sirven para retener mejor la información:.
 Hacer una planificación de lo que se va estudiar y el tiempo que se le va a dedicar siendo coherente.
 Realizar una visión rápida de lo que se va estudiar.
 Realizar primero una lectura rápida del texto a estudiar para hacerse una idea general y luego leer y analizar con mayor detenimiento lo que se está aprendiendo.
 Ver el beneficio de aprender lo que se está estudiando.
 Utilizar marcadores o lápices para subrayar las cosas importantes.
 Realizar gráficos y esquemas que resuman lo estudiado.
 Ampliar la información de los esquemas con frases e iconos que amplíen la información.
 Utilizar técnicas para potenciar la memoria. No hay que olvidar que los padres tenemos que apoyar a nuestros hijos en el estudio ofreciendo nuestra ayuda siempre que sea necesario. Debemos motivarlos, hacerles ver que es beneficio suyo, felicitarles cuando se esfuerzan (que no siempre es cuando aprueban), y consolarles cuando fracasan (y fracaso no es sinónimo de suspenso). Debemos ayudarles a conseguir sus metas y enseñarles que deben ser exigentes con ellos mismos

Fuente
http://www.clubmadres.com/
Continue Reading...

jueves, 22 de octubre de 2009

La formación de los padres es decisiva en el éxito escolar

Publico un artículo de la revista “Comunidad Escolar”, editada por el Ministerio de Educación español, allí se señala un estudio que, basándose en las evaluaciones PISA, postula la influencia decisiva de la formación de los padres, en la obtención de éxito académico. Si bien las variables “formación de padres” y “hábitos hogareños” se implican mutuamente, prefiero explicar esa relación mediante los hábitos familiares, ya que se trata de un factor que puede cambiar, y no como la formación de los padres, que aparece como inmutable.

Un informe señala que la escolarización temprana y los recursos constituyen herramientas para disminuir el fracaso escolar
El nivel de estudios de los padres determina el éxito escolar de los hijos, según se desprende de un informe, que ha elaborado Obra Social de Caixa Catalunya, donde se analiza la relación entre las formas de exclusión social con la educación y la salud en España. La escolarización temprana, la transmisión de aspiraciones y los recursos educativos y culturales en casa favorecen el rendimiento académico.

El Informe de la Inclusión Social 2009, realizado por la Obra Social de Caixa Catalunya, analiza el logro educativo de las personas y su nivel de salud, según sus condiciones sociales (género, origen, educación y clase social) y según los episodios vitales (situación laboral y estado civil). Caixa Catalunya ha llevado cabo este estudio en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU).

Según este documento, el perfil educativo de los padres y los recursos culturales y educativos disponibles en el hogar, son dos de las claves principales que determinan el logro educativo. Mientras que el 73% de las personas entre 25 y 39 cuyo padre tenía un título universitario, ellos también lo tienen, sólo un 20% de aquellos cuyo padre no tenía titulación alguna la han adquirido.

Además, la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que no estudian y no tienen titulación secundaria post-obligatoria es 5,6 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que posee estudios superiores y 11,2 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la madre ha cursado estudios superiores.

Abandono prematuro
De igual modo, el papel de las familias también es decisivo para explicar el abandono escolar prematuro, que es 17 puntos más alto cuando la madre tiene educación primaria que cuando posee una titulación universitaria. En igualdad de condiciones, los estudiantes de secundaria con madre universitaria obtienen 25 puntos más en lectura y matemáticas, que aquellos cuya madre sólo cursó primaria. “No podemos seguir echando la culpa a las escuelas sin políticas públicas de familia y sin que haya más acceso a la escolarización temprana, porque así no vamos a conseguir elevar el nivel educativo”, manifestó Pau Mari-Klose, director científico del estudio.

Los datos de esta investigación revelan que los mayores déficits educaciones se producen entre los chicos, con tasas de graduación en educación obligatoria 16 puntos más bajas que las de las chicas. El informe advierte sobre las posibles consecuencias de la fractura social que evidencia que un 15% de los extranjeros no comunitarios, de 18 a 24 años, no ha obtenido el título de ESO (frente al 7,3% de la media) y un 44,3% no ha logrado la titulación en secundaria post-obligatoria (frente al 31% de media). Así como, constata el mayor riesgo de fracaso educativo en los hogares monoparentales, que es un 86% más alto, que en los que conviven los dos progenitores.

Centros públicos y privados
Por otra parte, este documento confirma que los estudiantes de centros privados y concertados obtienen mejores resultados (hasta 56 puntos más en las pruebas PISA de matemáticas y comprensión lectora) que los de los públicos. La razón de esta brecha reside en que la escuela pública acoge hasta cinco veces más familias con bajos recursos educativos que la escuela concertada y privada. No obstante, si se ajusta el análisis de los resultados educativos en cada centro por la composición social de sus alumnos, independientemente de si son públicos o privados, el logro educativo es prácticamente el mismo.

Este informe concluye que el clima escolar es fruto de la composición social de las familias que lo forman y este es la clave para el éxito de los escolares. Así, el estudio simula qué ocurriría con los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles si, por una parte, sus padres tuvieran el mismo nivel educativo que los progenitores finlandeses y, por otra, si fuesen a escuelas como las de Finlandia. Mientras en la primera hipótesis, los alumnos españoles escalarían 15 puestos en el ranking de países de la OCDE, pasando de la posición 24 real a la 9, en la segunda, los resultados serían prácticamente similares a los reales.

Recursos educativos
Según el director de este informe, para alcanzar unas mayores tasas de éxito escolar es decisiva la escolarización temprana de los niños y un mayor acceso a los recursos educativos. Así como, especifica que los padres, sobre todo las madres, con mayores recursos educativos son más proclives a escolarizar a sus hijos entre 1 y 2 años.

El acceso de los hogares a recursos culturales y educativos es también un determinante importante de los rendimientos educativos durante la etapa de educación obligatoria. Para Pau Marí-Klose, “crear un ambiente en el que el menor tenga acceso a literatura clásica, poesía y obras de arte, además de disponer de un escritorio adecuado, ordenador, calculadora, libros de consulta y diccionarios aumenta las posibilidades de que finalice con éxito su periplo formativo”. Estos alumnos de secundaria obtienen entre 10 y 13 puntos superiores en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas del estudio PISA, respecto a los compañeros que no tienen acceso a estos recursos.


Madrid. ROSAURA CALLEJA
http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/859/report1.html
Continue Reading...

martes, 23 de junio de 2009

Fracaso escolar

Leyendo en “Escuela y fracaso: escuela del castigo” Ramón R. Abarca Fernández, me pareció interesante los siguientes párrafos que hablan sobre el fracaso escolar, desde el punto de vista de las responsabilidades paternas, y ahora lo comparto con ustedes:

Para superar el fracaso escolar, Menéndez Benavente, I. propone algunos puntos que es conveniente reseñar:

a) Demuéstrale a tu hijo que le quieres no por sus éxitos sino por él mismo.

b) Permítele que tome decisiones y dale responsabilidades acordes con su edad.

c) Jamás le compares desfavorablemente con sus hermanos o amigos.

d) Jamás le hagas sentirse inútil o culpable, anímale a confiar en sí mismo y a valorarse.

e) Enséñale que no hay que desanimarse ante los primeros fracasos, que hay que ser tenaz y buscar alternativas, practicar para superarse.

f) Fomenta la lectura desde pequeño, contando cuentos, haciendo que los cuente él, animándole cuando lea algo. Enséñale palabras nuevas y haz como un juego, que enriquezca su vocabulario, háblale mucho y con propiedad.

g) Estate atento con sus éxitos, por mínimos que sean, esto le ayudará a ir superándose y a sentirse seguro.

h) Enriquece su ocio. Que no vea sólo la televisión cuando es pequeño. Enséñale programas adecuados, llévale a museos, cuéntale historias, haz que tenga contacto con la naturaleza…

i) En fin, fomenta que tu hijo se quiera a sí mismo, se acepte, esté seguro y sobre todo que SEA FELIZ .

Fuente
http://www.rieoei.org/jano/3078Abarca.pdf
Continue Reading...

lunes, 15 de junio de 2009

La adolescencia y el sueño

El sueño es un elemento esencial de la vida. Pasamos prácticamente un tercio de nuestra existencia dormidos y la sola magnitud de este dato ya nos da una idea de la importancia que le da nuestro organismo a esta actividad.

Quizá hablar de actividad para referirnos al hecho de dormir nos parezca un contrasentido, pues todos asociamos el sueño a lo contrario, al reposo y la inactividad. Que el sueño tiene una función fundamental de descanso es obvio, pero pensar que se reduce a eso es una simplificación exagerada de una realidad mucho más compleja. El sueño no es un estado homogéneo, sino una secuencia ordenada de procesos que se repiten rítmicamente cada 90-120 minutos, en la que nuestro cerebro pasa de fases de descanso a otras de intenso trajín. Durante las primeras nuestras neuronas recargan sus fuentes de energía, limpian los deshechos que se han ido acumulando durante la vigilia y reparan su maquinaria celular para afrontar las exigencias que vendrán tras el despertar. La función de las segundas aún no la comprendemos completamente, pero sabemos que son indispensables para el establecimiento y consolidación de la memoria y de las emociones. La expresión popular de «consultar los problemas con la almohada» tiene una base fisiológica. Durante el sueño las experiencias vividas durante la vigilia se organizan, se ordenan, se integran con un componente emocional y se articulan con nuestra memoria previa. En este proceso, un problema aparentemente insoluble o una decisión difícil durante la vigilia pueden encontrar su solución. Por este motivo, la privación de sueño disminuye sustancialmente la capacidad de atención, de concentración y de memorización, provoca irritabilidad y agresividad y si se prolonga a la larga acaba modificando el ánimo, ocasionando apatía, anhedonia y tristeza. La función del sueño no se limita al cerebro, sino que se extiende a todo el organismo influyendo decisivamente en el control de nuestras hormonas y de nuestro sistema inmunológico. El sueño hace crecer, porque la hormona de crecimiento, entre otras, se segrega mientras dormimos. La falta de sueño engorda, porque altera el equilibrio entre grelina y leptina, hormonas relacionadas con el apetito y la saciedad. Y las personas privadas crónicamente de sueño sufren más infecciones y más graves que las que satisfacen adecuadamente sus necesidades.

Sin embargo, a pesar de que nuestra propia experiencia nos advierte a corto plazo del efecto nocivo que tiene el dormir poco, tenemos pocos reparos como individuos y como sociedad para maltratar nuestro sueño. Se calcula que dormimos entre una y dos horas menos al día que a principios del siglo XX, cuando no había electricidad, y la tendencia a reducir el tiempo de sueño se mantiene con el desarrollo tecnológico y el aumento de las posibilidades de distracción. La hora de inicio del sueño se retrasa cada vez más. Los programas de televisión de prolongan hasta horas imposibles para nuestros relojes biológicos y las actividades lúdicas se organizan cada vez más entrada la noche. Sin embargo, la hora de despertar se mantiene, o incluso se adelanta con el fin de conseguir un horario laboral más integrado que nos deje la tarde libre para el ocio. Acortar el tiempo de sueño implica entorpecer los procesos de aprendizaje, no de una manera lineal sino exponencial, pues la primera mitad del sueño se dedica fundamentalmente a las tareas de mantenimiento y reposo, mientras que las funciones de integración y memorización de la información se realizan principalmente en la segunda mitad del sueño, que es la que más reducimos si nos obligamos a despertar antes de lo que nuestro cerebro había programado.

El problema es especialmente grave en la adolescencia, pues es una etapa de la vida en la que se combinan necesidades de sueño prolongadas, en torno a nueve horas diarias, adquisición continua de gran cantidad de información nueva que hay que procesar y elaborar y anhelo de integración en un grupo social que gusta de reunirse y comunicarse a horas cada vez más intempestivas, rompiendo el ritmo vigilia-sueño cada fin de semana y sacrificando sin reparo las horas de sueño para dedicarlas al ocio o simplemente para «charlar» por el móvil o por Internet. A esto se añade la tendencia cada vez más extendida de iniciar las clases a una hora más temprana, de modo que los alumnos acuden con frecuencia al colegio cortos de sueño por acostarse tarde y mal desayunados por apurar al máximo los últimos minutos de cama, con el cerebro en una situación que combina la «inercia de sueño» o estado de torpor mental que se da en la transición desde el sueño hasta el despertar completo, con una pájara intelectual por el periodo prolongado de ayuno desde la cena. Periódicamente nos sobresaltamos al conocer las cifras crecientes de fracaso escolar. Si bien es evidente que este es un problema complejo de origen multifactorial, también es indudable que mantener la maquinaria del aprendizaje en condiciones satisfactorias de servicio es el paso primero e ineludible para conseguir un rendimiento óptimo y después de lo expuesto creo que a nadie se le escapa que esto solo es posible con un sueño suficiente en cantidad y calidad.


31-05-09
JUAN JOSE POZA NEURÓLOGO. COORDINADOR DEL GRUPO DE ESTUDIO DE LOS TRASTORNOS DE LA VIGILIA Y EL SUEÑO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUROLOGÍA (SEN)

http://www.diariovasco.com/20090531/opinion/articulos-opinion/adolescencia-sueno-20090531.html
Continue Reading...
 

Histats

Stat Counter

Escuela y familia Copyright © 2009 WoodMag is Designed by Ipietoon for Free Blogger Template