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lunes, 12 de febrero de 2018

LA FORMACIÓN OBLIGATORIA DE LOS PADRES EN EL COLEGIO


¿Debe ser obligatorio un curso de formación para ser padre o madre? Esta pregunta de índole hiperbólica, e incluso humorística, podríamos reformularla y ganar en realismo para referirnos a la educación que están recibiendo nuestros pequeños. ¿Debe ser obligatoria la formación de los padres dentro del colegio?

Sirva de posición preliminar la contraria a esa corriente que separa casa y escuela. No coincido con quien critica y discute las malas prácticas de las familias. Pienso que se deben a la inconsciente y deficiente formación de los padres para atajar los problemas derivados de la educación de sus hijos. Apoyo a los padres y entiendo las dificultades sociales, laborales, económicas y culturales que tienen que afrontar. Por ello, es necesario echar una mano. ¿Quién mejor que los profesores y educadores en general para prestarla?
El utópico cambio educativo
Frente a décadas de inmovilismo, las circunstancias actuales propician un cambio en la pedagogía dentro de las escuelas. La mutación educativa está en marcha. A ritmo lento, eso sí. Cada vez son más los maestros que innovan. Hito beneficiado por los avances tecnológicos, que permiten compartir y viralizar en un clic las buenas experiencias educativas.
Sin embargo, este cambio educativo es utópico. No se podrá alcanzar nunca sin las familias. Ellas son quienes pasan más tiempo juntas. Son el ejemplo a seguir para los niños. Los maestros podemos inspirar. Guiar. Transmitir. No hacer magia.
De nada sirve que motivemos a los alumnos a esforzarse si sus padres no se esfuerzan. Que insistamos en aprender cultura si sus padres la desprecian. Que intentemos que lean si sus padres no cogen un libro.

Generalmente, de nada sirve que enseñemos persistencia a los alumnos si sus padres no son persistentes. Que aprendamos a solucionar conflictos si sus padres lo arreglan a gritos o golpes. Que les motivemos a esforzarse si sus padres no se esfuerzan. Que insistamos en aprender cultura si sus padres la desprecian. Que intentemos que lean si sus padres no cogen un libro. Que alertemos de los riesgos digitales si sus padres usan el móvil para entretenerlos. Que trabajemos valores si sus padres los consideran un lujo innecesario. Que respetemos normas si en su casa no existen.
O de nada sirve que les enseñemos Matemáticas, Ciencias o Lengua si los niños no han sido estimulados previamente.
El ejemplo de la estimulación y sobreestimulación
Una metáfora. El niño es como una semilla. Si proveemos las condiciones necesarias, germinará. Crecerá. Florecerá. La estimulación cerebral en los primeros años de vida, y la consiguiente formación de circuitos neuronales, es la base para el desarrollo integral del ser humano. Es el agua, la luz y la tierra para la planta. Experiencias y juegos sensoriales, motores o didácticos son ejemplos de estimulación temprana.
Siempre en su justa medida. Sin caer en la sobreestimulación. Igual que no podemos regar en exceso una planta. Se dan casos de padres que sobreestimulan con desmesurada carga académica. Y repercuten de forma negativa en el desarrollo social y personal de sus hijos.
La exigua estimulación o la sobreestimulación representan errores clásicos. Son ejemplos de recomendaciones sencillas que podemos enseñar a los padres.
La formación para padres no es una novedad. Lo que sí sería original sería su asistencia y participación obligatorias

¿Cómo formarles?
La colaboración entre escuela y familias ha resultado, en la mayoría de casos, insatisfactoria e insuficiente.
Es por ello que la propuesta de realización de cursos o talleres para padres en el colegio no es descabellada. Una formación para padres. Donde enseñemos a enseñar. Educar para educar. Nutrir de recomendaciones, herramientas y técnicas básicas y específicas. Muchos las aprovecharán.
No es una novedad. Lo que sí sería original sería su asistencia y participación obligatorias. Siempre amparadas por las administraciones, que deberán atender y facilitar la conciliación familiar y laboral de padres y docentes.
Los profesores debemos pausar nuestra mirada crítica hacia los padres. Unir casa y escuela. Derribar paredes. Mostrar comprensión. Porque podrían haber sido víctimas de un tipo de sociedad que llevamos años construyendo.
Vaticino que sólo sería necesario llevarlo a cabo unas cuantas generaciones. Hasta que encontremos la senda para la buena educación. Que dejará de ser utópica.

Fuente del Artículo:
http://www.huffingtonpost.es/daniel-poyatos-soguero/la-formacion-obligatoria-de-los-padres-en-el-colegio_a_23345992/
Por
DANIEL POYATOS SOGUERO

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domingo, 23 de octubre de 2011

Participación de padres y docentes en la escuela: Necesidad de su formación.

El tema de la participación de los padres en la escuela es uno de los más importantes para obtener mejoras. También nuestra época exige una formación permanente ¿El rol de la familia en la escuela debe ser parte de estos aprendizajes? Nuevas épocas exigen cambios en nuestra conducta.



Mucho se habla de participación e implicación de la familia en la escuela, pero poco de la necesidad de formación para dicha participación. La complejidad de nuestra sociedad acarrea nuevas demandas cuyas respuestas requieren la acción conjunta de la familia y la escuela, porque, en este momento, ambas se encuentran en la misma situación: tener que adaptarse a una época de cambios e inseguridades de la que emergen valores nuevos que exige unirse y reflexionar sobre cuestiones tales como:
¿Qué idea de hombre y sociedad tenemos?
¿Cómo educamos?
¿Qué educación queremos para formar al hombre y la sociedad del futuro?
¿Cómo lograrlo a través de la educación?
¿Cuáles son nuestras dificultades?
¿Con qué recursos contamos?

Responderlas supone ir más allá de las apariencias: “No contentarse con las cosas según ellas se nos presentan, sino buscar tras ellas, su ser” (Ortega y Gasset). Y un aspecto muy importante a tener en cuenta es preparar actividades para la formación de padres.
Se han llevado a cabo diversas experiencias de participación así como para la creación de escuelas de padres, cuya forma de participación no se ha consolidado.
Esta comunicación es una invitación a tomar conciencia de la necesidad de una formación para la participación, y dar respuestas a las nuevas exigencias educativas, que plantea grandes retos a padres y profesores.

LA FORMACIÓN DE PADRES


Es valiosa la aportación de Kñallinsky, E., que ofrece una clasificación de acciones que se pueden realizar para mejorar las relaciones de las familias con el centro.
TIPOS DE ACTIVIDADES para realizar CON PADRES
Actividades de colaboración en el aula
Actividades extraescolares
Actividades de colaboración fuera del aula
Reuniones
Actividades en casa
Actividades para la formación de padres
Actividades culturales
Actividades de gestión

La experiencia compartida de actividades culturales como exposiciones de pinturas, fotografía, carteles, etc., fruto de las actividades realizadas en el centro, por los padres y los niños, o bien visitas culturales para asistir a una conferencia, obra de teatro, concierto en el conservatorio o pase de una película son actividades enriquecedoras para los niños, los padres y los maestros.
Igualmente, la participación de los padres en actividades de gestión no sólo es una tarea importante sino también expresión de vida democrática.

Actividades de gestión

Participación en el consejo Escolar
Participación en la APA
Delegado de Clase
Participación de Comisiones de clase, Económicas, Fiestas
Organización de excursiones, etc.
Participación en reuniones de programación con el maestro
Discusión de los objetivos propuestos por el maestro
Evaluación de los niños junto con el maestro

Sin embargo, la realización de todas estas posibilidades de participación en la escuela requiere la toma de conciencia, por parte de maestros y padres, de la necesidad y utilidad de su mutua colaboración. De ahí la conveniencia de dar a conocer todas las acciones existentes, de manera que los padres conociendo esta realidad puedan elegir la estrategia más adecuada en función del nivel de compromiso que puedan adquirir y el tiempo disponible.

Pero, sobre todo, es requisito indispensable un cambio de mentalidad e introducir la formación de padres dentro del principio de educación permanente, planteando, de una forma amplia e innovadora, la educación familiar como formación hacia la responsabilidad de crear una familia, descubriendo que requiere un aprendizaje, pues caminamos hacia una cultura en la que formar una familia será una elección y una toma de decisiones (Aguilar Ramos, M.C.).
En este sentido, los programas de formación de padres en el que están implicados maestros, adolescentes y padres (Pourtois J.P.), parece una aportación más interesante que lo que habitualmente se viene entendiendo como formación de padres: Escuela de padres, charlas educativas, cine-forum, etc. Su puesta en práctica implica una preparación de los docentes, las familias y los futuros padres y madres de familia.

La formación del maestro en Educación Familiar.


La profesionalización en docencia es asumir un proceso de mejora personal colaborativa y tecnológica” (Medina Rivilla, A.), es una exigencia irrenunciable; más aún, en Educación Infantil tiene que ocupar un lugar privilegiado al necesitar una preparación específica por tratarse de una etapa de gran repercusión en la cimentación de las bases de la personalidad humana del niño, a nivel: cognitivo, afectivo, socio-relacional, intercultural.
Esta preparación gira alrededor de cinco ejes: Desarrollo personal, conocimiento de las tares de la profesión, asimilación de métodos, integración de los conocimientos teóricos y prácticos, para finalmente ir hacia una metaprofesionalización. En síntesis, se centra en una formación científica, teórica y práctica, como indica Medina Rivilla, A., para que tenga un conocimiento en los más diversos aspectos de su trabajo:
· Enseñanza
· Curriculum
· Clima social del aula, ciclo y centro
· Aprendizaje observacional del niño/a, etc.
Los objetivos hacia donde se ha de orientar el logro de su capacitación profesional es el desarrollo de las siguientes capacidades de:
· Empatía con los niños
· Comunicativa y relacional
· Interacción global y el clima generado en el aula
· Gestión y participación en el centro y aula
· Práctica colaborativa para generar procesos en común
· Relación con los padres y colegas (Ibid. 1993)
Por nuestra parte, añadimos el desarrollo de estrategias creativas y de resolución de problemas, para plantear un curriculum abierto a la comunidad e innovador, y una formación en Educación familiar por medio de una dotación de conocimientos, teóricos y prácticos e instrumentos para saber relacionarse con las familias e invitar a la colaboración y la participación.
Plantear una formación de los maestros para desarrollar la creatividad es preparar para la innovación de forma que, el maestro como mediador e investigador en el aula, incorpore nuevos recursos y elementos humanos como la familia y sea un dinamizador, preguntando, orientando, ayudando y creando espacios vivos de comunicación.
Ante una cultura global e interactiva, es necesario formar a estos futuros docentes para que sean capaces de crear espacios de comunicación positiva y eficaz. Como indica Kñallinsky, E. (1999, pp. 12),
La toma de conciencia por parte de los maestros de la importancia del papel que juega la familia en el proceso educativo de sus hijos y el reconocimiento de las que teorías que sustentan y desarrollan la Educación Familiar permitirá el establecimiento de buenas relaciones entre ambas instituciones y esto redundará en la mejor adaptación de los niños.
Los programas de formación para maestros en formación inicial, que se llevan a cabo en la Universidad de Mons-Hainaut (Bélgica) y la Escuela Normal de Mons (Bélgica), los hemos adaptado a las necesidades formativas de nuestros maestros en Educación Infantil.
Partimos de la idea de Monnier, R. y Pourtois, J.P. (1987). Los futuros maestros no reciben ninguna información que les lleve a establecer relaciones con los padres de sus alumnos ni cómo promover sus recursos afectivos, cognitivos y sociales para lograr el desarrollo de una estructura relacional con ellos.
En este sentido, proponemos, en estos programas de formación de maestros, como:
· Objetivos:
· Sensibilizar al alumnado de la necesidad de la participación de la familia en la escuela
· Favorecer su autoconocimiento
· Desarrollar habilidades sociales y estrategias creativas y de resolución de problemas
· Tomar conciencia de su necesidad de:
· Conocer al niño de forma global, y los condicionantes sociales de su entorno social más próximo
· De la complejidad de la realidad organizativa e institucional de la escuela
· Contenidos:
· La familia en la sociedad actual. Nuevas necesidades
· Relaciones escuela-familia
· Aspectos legislativos
· Participación de los padres en los centros
· Percepciones de padres y profesores sobre sus relaciones
· Necesidades de un trabajo común
· Los padres ante el fracaso escolar
· Formación de padres
· Formación del maestro para la participación educativa
· Niveles, objetivos y estrategias: Dinámica de grupos y Estrategias de creatividad y resolución de problemas
Los resultados de las investigaciones sobre maestros que en su formación inicial recibieron una preparación en materia de Educación Familiar y los que no la recibieron, realizadas en Bélgica, por Monnier R. y Pourtois, J.P.(1987), y, en España, por Kñallinsky, E. (1999), muestran diferencias significativas en sus actitudes:
· Están de acuerdo en abrir la escuela a los padres que desean participar en el aula. De esta forma van fundamentando una cooperación basada en la valoración de competencias externas a la escuela. Por otra parte, aceptando compartir el poder, se convierten en agente de integración de la comunidad en la escuela
· Animan las reuniones de padres basadas en intercambios relativas a la educación global de los niños. Se pronuncian claramente a favor de la síntesis, de la coherencia interna de las diversas intervenciones educativas.
· Expresan menos estereotipos negativos sobre la evolución de la familia actual y las relaciones padres-hijos. Admiten así el respeto a las diferencias y están preparados para introducir sus efectos positivos en la escuela.
· Las prácticas que ofrecen se orientan hacia el intercambio basado sobre la necesidad de establecer un nuevo tipo de relación sobre la igualdad y la confianza recíproca entre la Escuela y la Familia (Monnier. R et Pourtois, J.P., 1987).
Por último, señalar con Kñallinsky, E. (1999, pp. 158),
“La participación democrática de los padres en la escuela requiere un cambio de actitudes de la comunidad educativa y la transformación de las prácticas educativas”.
Es fundamental la formación de padres y profesores para afrontar los desafíos que presenta la educación de hoy, dónde es preciso no olvidar que el único protagonista real y verdadero es el niño y todos los esfuerzos han de ir dirigidos hacia su desarrollo pleno, su felicidad y adaptación progresiva a los cambios que la vida, en sus incesantes transformaciones, de toda índole, le van imponiendo.
Por tanto, es de vital importancia desarrollar estrategias creativas e innovadoras para propiciarle una educación encaminada hacia el conocimiento de sí mismo, la autonomía, el cuidado del entorno, la resolución de problemas, y el autocontrol, en el marco de los valores democráticos de participación, colaboración, tolerancia y solidaridad, de forma que sea capaz de valerse por sí mismo en un mundo cambiante creando comunidad para ello:
“La formación de maestros y padres en Educación Familiar es imprescindible si se quiere alcanzar una verdadera participación democrática en el ámbito educativo” (Kñallinsky, E. 1999).


Autora: Mª Carmen Aguilar Ramos
Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad de Málaga.
Dpto. Métodos de Investigación e Innovación Educativa.


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miércoles, 15 de septiembre de 2010

El valor del esfuerzo en la formación de la persona

Hoy día oímos hablar mucho del esfuerzo, de la necesidad de esforzarse para conseguir algo en la vida. Sin embargo, la sociedad del bienestar y el consumo nos está vendiendo la idea contraria a la necesidad de esfuerzo. Parece que la comodidad y el confort se pueden alcanzar sin trabajo e incluso que estén reñidos con él. Esta idea supone un coste que afecta de forma especial a los niños y jóvenes. Observamos que los niños presentan una incapacidad alarmante (a nuestro juicio) para soportar esfuerzos. Incapacidad que supone consecuencias muy negativas para la persona como sentimientos de impotencia y conformismo; la no valoración de las cosas y, consecuentemente, la incapacidad de disfrutar de ellas y falta de entusiasmo.

Estos factores pueden desembocar en conductas de riesgo como el consumo de sustancias asociadas a la obtención de placer fácil o bien para poder soportar el esfuerzo que supone la realización de determinadas actividades: ir de marcha sin cansarse, comer sin engordar, etc.

Es de tal interés el esfuerzo que ha llegado a constituir uno de los cinco ejes fundamentales de la nueva política educativa. Según la reciente LEY DE CALIDAD en su Preámbulo, los valores del esfuerzo y de la exigencia personal constituyen uno de esos ejes que reflejan las medidas encaminadas a promover la mejora de la calidad del sistema educativo. Constituyen condiciones básicas para la mejora de la calidad del sistema educativo, valores cuyos perfiles se han ido desdibujando a la vez que se debilitaban los conceptos del deber, de la disciplina y del respeto al adulto.

Lo que pretendemos en este artículo es analizar someramente qué entendemos por esfuerzo, cuáles son las variables humanas que están íntimamente unidas al esfuerzo (la disciplina, la motivación, el valor del trabajo bien hecho, etc.) En otro artículo analizaremos de forma más detallada, el papel que juega el esfuerzo en el aprendizaje de los niños.

Una tarea urgente para hacer de los niños personas que sepan afrontar las dificultades, consiste en enseñarles el VALOR DEL ESFUERZO, la necesidad de una fuerza de voluntad fuerte. Entre los 7 y los 12 años (periodo conocido como preadolescencia) los individuos se encuentran en un momento decisivo de su vida. Es la etapa en la que hay que comenzar a desarrollar las principales virtudes. Es el momento de educarles en la generosidad, ayudarles a ser trabajadores, sinceros... Y, por supuesto, es cuando se da el pistoletazo de salida para crear en ellos la capacidad de esfuerzo.

Hay que luchar y evitar la formación de una personalidad débil, caprichosa e inconstante, propia de personas incapaces de ponerse metas concretas y cumplirlas. Al no haber luchado ni haberse esforzado a menudo en cosas pequeñas, tienen el peligro de convertirse en no aptos para cualquier tarea seria y ardua en el futuro. Y, la vida está llena de este tipo de tareas.

La respuesta está en ofrecer siempre ayuda, cada día más, para adquirir unas capacidades muy importantes para poder enfrentarse a la vida: la voluntad para la lucha, la capacidad de sacrificio y el afán de superación. Si no se consiguen, se cae en la mediocridad, el desorden, la dejadez... Por eso, no es de extrañar que hayan llamado a la fuerza de voluntad la facultad de la victoria.
Para poder inculcar en sus hijos el valor del esfuerzo y una educación basada en el mismo, es necesario tener en cuenta unos criterios generales, veámoslos.

Criterios para fomentar en los niños el valor del esfuerzo:
El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia, especialmente el de los padres.
Los chicos necesitan motivos valiosos por los que valga la pena esforzarse y contrariar los gustos cuando sea necesario. Hay que presentar el esfuerzo como algo positivo y necesario para conseguir la meta propuesta: lo natural es esforzarse, la vida es lucha.
Es necesaria cierta exigencia por parte de los adultos. Con los años, es lo deseable, se transformará en autoexigencia.
Hay que plantear metas a corto plazo, concretas, diarias, que los adultos puedan controlar fácilmente: ponerse a estudiar a hora fija, dejar la ropa doblada por la noche, acabar lo que se comienza, etc.
Las tareas que se propongan a los niños han de suponer cierto esfuerzo, adaptado a las posibilidades de cada uno. Que los chicos se ganen lo que quieren conseguir.
Las tareas tendrán una dificultad graduada y progresiva, según vayan madurando. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hace sentirse útiles, contentos y seguros.
Muchas veces el fracaso será más eficaz que el éxito, en la búsqueda de una voluntad fuerte.
Y es que a nuestro entender, son dos los conceptos claves para la promoción del esfuerzo: voluntad y motivación.

La VOLUNTAD se puede trabajar y entrenar día a día con el fin de automatizar los comportamientos y así, disminuir la sensación de esfuerzo. La paciencia es el soporte esencial de la voluntad y si es el adulto no es capaz de tenerla, mal va a poder enseñarla al niño.

No hay esfuerzo si no hay motivo. Sin MOTIVACIÓN es imposible que alguien luche por una meta. Sin una meta, sin un objetivo… no existe el movimiento.
Será de la motivación de donde surja la disposición para el esfuerzo. Detrás de cada actividad que realizamos siempre hay una motivación que actúa como el motor que nos va a permitir realizar el esfuerzo necesario para alcanzar las metas.

Por tanto, es básico conocer, aplicar y generar las motivaciones que impulsan al niño, para lo que se deberá conocer y escuchar a los hijos, entrenándoles en la capacidad de motivarse a sí mismos. Esperar la suerte, la lotería, ser “elegido”… son respuestas pasivas que no implican apenas esfuerzo. No hay esfuerzo cuando se tiene todo lo que se desea, no hay esfuerzo cuando antes de abrir la boca se tiene una necesidad cubierta.

La capacidad de esfuerzo está en cada uno de los individuos, pero es fácilmente desviable hacia derroteros distintos de la correcta conducta, cuando se ven bombardeados por otras expectativas de vida, el éxito fácil de algunos ídolos, la precariedad del empleo, el nulo esfuerzo para alcanzar otras metas más elementales…

Cuando los niños son pequeños, las motivaciones vendrán dadas por las recompensas externas, la valoración social y la atracción de la actividad asociada al juego (motivación extrínseca). Poco a poco se les irá enseñando a desarrollar motivaciones relacionadas con la experiencia del orgullo que sigue al éxito conseguido y al placer que conlleva la realización de la tarea en sí misma (motivación intrínseca). La motivación intrínseca es aquella que permite hacer algo porque se está interesado directamente en hacerlo y no por otra razón. Contamos con algunos recursos para desarrollar la motivación intrínseca: desde el campo intelectual, curiosidad y desafío, y desde el emocional, el placer y autoconocimiento.
La combinación de voluntad y motivación necesita ser “regada” por una abundante dosis de alegría, ilusión, cariño y ejemplo.

Un buen medio para fortalecer la voluntad consiste en seguir una DISCIPLINA y una exigencia. Por ejemplo, ateniéndose a unas normas de convivencia en casa, en el colegio...
Por eso son convenientes los juegos y deportes: en ellos deberán observar unas reglas elementales que les creen hábitos de disciplina: horarios de entrenamiento, obedecer al entrenador, cuidar de su material, etc.

Al hacer vivir esta disciplina hay que tener en cuenta el modo de ser, la edad y las posibilidades de cada uno de los hijos, respetando su personalidad y sabiendo conjugar la exigencia y la firmeza, con el cariño y la comprensión.
En un mundo desordenado, la disciplina externa es necesaria e incluso esencial. Debemos recordar que los niños no tienen la capacidad suficiente para conducirse por sí mismos.

En determinados momentos de la vida, los padres y profesores se ven obligados a poner límites a la conducta, a establecer algunas reglas externas y con el tiempo, entregan a los niños y jóvenes la responsabilidad de conducirse por sí mismos de manera adecuada.

R. FEUERSTEIN, tiene como lema de su filosofía de enseñanza, la frase “no me aceptes como soy”. Supone que la educación debe ayudar a superar nuestras limitaciones que puede mejorar nuestra capacidad intelectual y de aprendizaje, y que eso solo se consigue a través de la motivación, el esfuerzo y la autodisciplina.

Es importantísimo que los niños lleguen a comprender el valor de la OBEDIENCIA. Haciendo caso a los adultos, los chicos actúan con un objetivo concreto y preciso en vez de seguir los impulsos de las propias ganas o apetencias. Obedeciendo encauzan sus energías y capacidades lo que les ayudará a construir una personalidad fuerte y definida. Pero para que haya obediencia ha de existir autoridad efectiva de los adultos: no hay que tener miedo a exigir.

Contar con un horario les ayudará a desarrollar su CAPACIDAD DE AUTOEXIGENCIA. Es bueno que los chicos cumplan un plan.
Si desde pequeños se acostumbran a hacer en cada momento lo que deben y no lo que les apetece, habremos avanzado decididamente hacia una voluntad fuerte. Dentro del horario tiene una particular importancia la puntualidad en el comienzo de las tareas.

La exigencia es generadora de una mayor motivación, y ésta, a su vez, conduce a los niños a implicarse y a esforzarse con mayor intensidad en sus tareas cuando son portadoras de sentido. La simple imposición de una exigencia y el miedo a las eventuales consecuencias negativas de su incumplimiento no conducen, en la mayoría de los casos, a una mayor motivación por la realización de las tareas y los aprendizajes ni incrementan la disposición de la persona a esforzarse. Las personas se esfuerzan en la realización de una tarea o actividad cuando entienden sus propósitos y finalidades, cuando les parece atractiva, cuando sienten que responde a sus necesidades e intereses, cuando pueden participar activamente en su planificación y desarrollo, cuando se perciben como Competentes para abordarla, cuando se sienten cognitiva y afectivamente implicados y comprometiéndose en su desarrollo, cuando pueden atribuirle un sentido.

El DOMINIO DE SÍ MISMO es otra buena escuela para el fortalecimiento de la voluntad. El autodominio consiste en controlar los impulsos espontáneos que no vengan a cuento: levantarse mientras se estudia, gritar, lanzarse a por su comida preferida, incluso antes de que se ponga el plato encima de la mesa... Poco a poco, chicos y chicas deben controlarse y, en concreto:
- Vencer el mal humor.
- Saber acabar todos los proyectos que han empezado.
- Dominar la impaciencia.

El vencimiento habitual en estas cosas, aparentemente menudas, va creando hábitos de autodominio, de renuncia. A veces convendrá renunciar a cosas buenas para robustecer esta fuerza de voluntad e ir alcanzando la madurez: no salir hasta que se haga la tarea; estudiar para luego poder ver la televisión, etc. Otras veces, interesará crear las ocasiones: preparar una excursión en la que se ande mucho, preparar una actividad no especialmente del agrado de los hijos...

Sin duda alguna, no hay medio más efectivo para desarrollar la fuerza de voluntad que el trabajo; pero el TRABAJO BIEN HECHO. Una persona que desde pequeña se acostumbra a trabajar esforzadamente, no se dejará llevar por la ley del capricho y el antojo. Para ello, debemos exigir realizar sus actividades con perfección. Que terminen bien las cosas, y no se acostumbren a hacer las cosas de cualquier manera, o a dejar sus tareas a medio hacer. En conclusión: la obra bien hecha, el trabajo bien acabado, es un fundamento seguro para educar una voluntad fuerte. Para que el trabajo cumpla su función educativa ha de ser realizado con la mayor perfección de que es capaz la persona en cada momento.

Lo fundamental está en llegar a transmitir a las familias que la capacidad de esfuerzo no viene de nacimiento; que precisa de un entrenamiento basado en la creación de hábitos firmes, a través del orden y la constancia desde los primeros momentos de la vida del niño; que es necesario promover en sus hijos motivos suficientes que les hagan sentir que merece la pena el esfuerzo realizado. Baste a continuación, algunas
ESTRATEGIAS CONCRETAS QUE AYUDAN A DESARROLLAR EL ESFUERZO EN LOS NIÑOS(2).
1. Evitar adjudicarse el papel de “esclavos” de los hijos. Desde pequeños han de ir asumiendo sus responsabilidades por básicas que sean.
2. Ayudarles a ser autosuficientes.
3. Enseñarles a calibrar adecuadamente el coste de las demandas que conlleva la sociedad de consumo y a ser críticos con las necesidades que genera.
4. Aprovechar cualquier momento para destacar explícitamente el esfuerzo que hay detrás de los logros.
5. Inculcarles que no todo es de usar y tirar.
6. Acostumbrarles a que adquieran compromisos y exigirles su cumplimiento, enseñándoles previamente a establecerse metas realistas.
7. Enseñarles con nuestro propio comportamiento, a superar con humor las situaciones frustrantes.
8. Entrenarles para poder tomar sus propias decisiones, desde ir al cine o al parque hasta decidir sus estudios. Enseñarles a asumir las consecuencias de esas decisiones.
9. Promover su generosidad procurando que compartan, regalen y participen en actos solidarios.
10. ayudarles a controlar sus impulsos para que sean capaces de demorar las gratificaciones y tolerar la frustración. Para ello es importante: no ceder en seguida a sus caprichos; anticiparles los momentos gratificantes; hablar con ellos sobre el futuro y favorecer que se tracen algún pequeño proyecto a medio-largo plazo; favorecer la realización de colecciones o cualquier afición que suponga esfuerzo y perseverancia; dosificar los regalos, asociarlos a algún éxito propio; no permitir que dejen las cosas sin acabar; mostrarse pacientes y constantes con ellos.

Por último y como conclusión, decir que para educar al individuo en el esfuerzo, podemos proponer una serie de objetivos concretos, a corto plazo, que podamos controlar diariamente. La fuerza de voluntad se forja en cumplir habitualmente todo lo que hay que hacer, aunque no apetezca. Así, una semana podemos decirle que se esfuerce por acabar siempre su tarea; otra, que asista puntualmente a clase, etc.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España
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jueves, 22 de octubre de 2009

La formación de los padres es decisiva en el éxito escolar

Publico un artículo de la revista “Comunidad Escolar”, editada por el Ministerio de Educación español, allí se señala un estudio que, basándose en las evaluaciones PISA, postula la influencia decisiva de la formación de los padres, en la obtención de éxito académico. Si bien las variables “formación de padres” y “hábitos hogareños” se implican mutuamente, prefiero explicar esa relación mediante los hábitos familiares, ya que se trata de un factor que puede cambiar, y no como la formación de los padres, que aparece como inmutable.

Un informe señala que la escolarización temprana y los recursos constituyen herramientas para disminuir el fracaso escolar
El nivel de estudios de los padres determina el éxito escolar de los hijos, según se desprende de un informe, que ha elaborado Obra Social de Caixa Catalunya, donde se analiza la relación entre las formas de exclusión social con la educación y la salud en España. La escolarización temprana, la transmisión de aspiraciones y los recursos educativos y culturales en casa favorecen el rendimiento académico.

El Informe de la Inclusión Social 2009, realizado por la Obra Social de Caixa Catalunya, analiza el logro educativo de las personas y su nivel de salud, según sus condiciones sociales (género, origen, educación y clase social) y según los episodios vitales (situación laboral y estado civil). Caixa Catalunya ha llevado cabo este estudio en colaboración con el Instituto de Infancia y Mundo Urbano (CIIMU).

Según este documento, el perfil educativo de los padres y los recursos culturales y educativos disponibles en el hogar, son dos de las claves principales que determinan el logro educativo. Mientras que el 73% de las personas entre 25 y 39 cuyo padre tenía un título universitario, ellos también lo tienen, sólo un 20% de aquellos cuyo padre no tenía titulación alguna la han adquirido.

Además, la proporción de jóvenes entre 18 y 24 años que no estudian y no tienen titulación secundaria post-obligatoria es 5,6 veces más alta en los hogares donde el padre tiene estudios primarios que en los que posee estudios superiores y 11,2 veces mayor cuando es la madre la que tiene estudios primarios frente a los hogares donde la madre ha cursado estudios superiores.

Abandono prematuro
De igual modo, el papel de las familias también es decisivo para explicar el abandono escolar prematuro, que es 17 puntos más alto cuando la madre tiene educación primaria que cuando posee una titulación universitaria. En igualdad de condiciones, los estudiantes de secundaria con madre universitaria obtienen 25 puntos más en lectura y matemáticas, que aquellos cuya madre sólo cursó primaria. “No podemos seguir echando la culpa a las escuelas sin políticas públicas de familia y sin que haya más acceso a la escolarización temprana, porque así no vamos a conseguir elevar el nivel educativo”, manifestó Pau Mari-Klose, director científico del estudio.

Los datos de esta investigación revelan que los mayores déficits educaciones se producen entre los chicos, con tasas de graduación en educación obligatoria 16 puntos más bajas que las de las chicas. El informe advierte sobre las posibles consecuencias de la fractura social que evidencia que un 15% de los extranjeros no comunitarios, de 18 a 24 años, no ha obtenido el título de ESO (frente al 7,3% de la media) y un 44,3% no ha logrado la titulación en secundaria post-obligatoria (frente al 31% de media). Así como, constata el mayor riesgo de fracaso educativo en los hogares monoparentales, que es un 86% más alto, que en los que conviven los dos progenitores.

Centros públicos y privados
Por otra parte, este documento confirma que los estudiantes de centros privados y concertados obtienen mejores resultados (hasta 56 puntos más en las pruebas PISA de matemáticas y comprensión lectora) que los de los públicos. La razón de esta brecha reside en que la escuela pública acoge hasta cinco veces más familias con bajos recursos educativos que la escuela concertada y privada. No obstante, si se ajusta el análisis de los resultados educativos en cada centro por la composición social de sus alumnos, independientemente de si son públicos o privados, el logro educativo es prácticamente el mismo.

Este informe concluye que el clima escolar es fruto de la composición social de las familias que lo forman y este es la clave para el éxito de los escolares. Así, el estudio simula qué ocurriría con los resultados en matemáticas de los estudiantes españoles si, por una parte, sus padres tuvieran el mismo nivel educativo que los progenitores finlandeses y, por otra, si fuesen a escuelas como las de Finlandia. Mientras en la primera hipótesis, los alumnos españoles escalarían 15 puestos en el ranking de países de la OCDE, pasando de la posición 24 real a la 9, en la segunda, los resultados serían prácticamente similares a los reales.

Recursos educativos
Según el director de este informe, para alcanzar unas mayores tasas de éxito escolar es decisiva la escolarización temprana de los niños y un mayor acceso a los recursos educativos. Así como, especifica que los padres, sobre todo las madres, con mayores recursos educativos son más proclives a escolarizar a sus hijos entre 1 y 2 años.

El acceso de los hogares a recursos culturales y educativos es también un determinante importante de los rendimientos educativos durante la etapa de educación obligatoria. Para Pau Marí-Klose, “crear un ambiente en el que el menor tenga acceso a literatura clásica, poesía y obras de arte, además de disponer de un escritorio adecuado, ordenador, calculadora, libros de consulta y diccionarios aumenta las posibilidades de que finalice con éxito su periplo formativo”. Estos alumnos de secundaria obtienen entre 10 y 13 puntos superiores en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas del estudio PISA, respecto a los compañeros que no tienen acceso a estos recursos.


Madrid. ROSAURA CALLEJA
http://comunidad-escolar.pntic.mec.es/859/report1.html
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miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Cómo nace la propuesta de la formación para padres en las escuelas?

Este fin de siglo nos enfrenta al desafío de abordar los grandes problemas sociales y proponemos hacerlo desde una estrategia de trabajo grupal y sistémica, inspirada en valores de colaboración y complementariedad humana.

Niños y jóvenes crecen y se forman hoy, en un mundo con intereses deshumanizantes pensados para el beneficio de algunos y el perjuicio de otros, carente de sensibilidad social y del respeto por la vida y por los derechos humanos.


Se han perturbado las redes solidarias y esto ha afectado el marco de flexibilidad y seguridad necesario para que niños y jóvenes del fin del milenio construyan su autonomía singular. La dispersión social y la ruptura de la confianza vincular entre los hombres, provoca sufrimiento, y soledad en la humanidad.


El derrumbe de los modelos sociales adultos, es señal evidente del agotamiento y del fracaso de este sistema social, pero también es el punto de partida para el inicio de una transformación social. Surgen por doquier grupos diversos que comparten el mismo objetivo, reconstruir el tejido social. Desplegar en la acción esta propuesta no es sencillo y su concretización no se logra desde el puro deseo.
¿Cómo proteger desde la propia desprotección?
¿Cómo escuchar si nadie nos escucha?
¿Cómo enseñar la colaboración, si el tiempo de su construcción no está valorizado?
¿Cómo responder, si no tenemos claridad sobre la validez de nuestras propias respuestas?
¿Cómo contener cuando la incertidumbre y la falta de respuestas sociales nos deja sin voz?

El mundo ha comprendido y ha aceptado el abandono de la infancia y ha depositado en la escuela la esperanza de su reparación. La escuela aceptó el desafío, un poco por ingenuidad y omnipotencia y otro poco quizás por vestigios históricos de su antiguo poder.Ni padres ni docentes creen en la actualidad en este imaginario de poder.

Directivos y docentes conviven entre violencias de todo tipo que atraviesan el ejercicio de su rol y encarnan una demanda urgente de apoyo especializado para su función docente y para la orientación de las familias de su comunidad.


La familia, por otro lado, cansada quizás de buscar respuestas en el propio sistema incrementa sus reclamos no siempre con claridad y con adultez. La "culpa por el abandono" provoca a veces la búsqueda compulsiva del culpable y en las más de las veces ese "otro" que carga con la acusación, es la propia escuela donde su hijo se educa.¿Será que la escuela es el único lugar social donde todavía se los escucha?

Familia y escuela, no siempre consiguen el encuentro y la interacción adecuada, es frecuente observar en ambos sistemas, fuertes acusaciones sobre el malestar por la tarea no cumplida. La "culpa no reparada" por la sociedad, se instala de esta forma como un obstáculo para la integración, la coherencia y la contención que la niñez necesita para su evolución.


¿Qué proponemos?
Dejar atrás los roles estancos, los sistemas cerrados, la aparente libertad transformada en abandono en donde niños, jóvenes y adultos se homogeneizan en el atravesamiento de los medios, sin interlocutores válidos; sin una capacitación organizada que los sostenga en una alianza productiva con la cual superar algunos de los males de este siglo.


Esta necesidad social, reconocida en diversas comunidades del mundo y en nuestra sociedad, es la que ha llevado a muchas instituciones escolares a asumir en forma organizada la formación de padres de su comunidad. "Cuando el adulto es testigo, respetando sus iniciativas, tolerando los desordenes y los ruidos con que acompaña su muy ocupado día, el niño crece." (Francoise Doltó)


¿Qué puede hacer la escuela para desplegar un plan de trabajo con las familias de su comunidad?
§ Sensibilizar a los padres acerca de las necesidades psico-sociales de los integrantes de la familia en los diversos momentos del desarrollo y la incidencia de los comportamientos familiares en la promoción de conocimientos en sus hijos.
§ Construir un espacio de reflexión para padres y futuros padres en torno a su papel en la familia a partir de las diversas características que ésta tenga.
§ Trabajar a partir de casos reales, las diferentes problemáticas que afectan actualmente a las familias y a su propio hijo en particular.
§ Desarrollar diversas estrategias para brindar a los integrantes de la familia la información necesaria.
§ Promover y fortalecer relaciones más sanas y positivas tanto en el interior de la familia como con su entorno social.
§ Generar un espacio para el análisis de las relaciones familiares a partir de los estilos vinculares entre los mismos.¿Cómo hace la escuela desde su organización para poder ocuparse de una nueva tarea?


Este plan de formación para padres, excede la función de las escuelas. Requiere de un trabajo compartido y complementario con profesionales que se ocupan del ser humano en sus distintas áreas.(corporales, sociales, psíquicas y cognitivas). Profesionales que colaboren desde sus disciplinas específicas, esclareciendo a la familia-escuela sobre situaciones puntuales relativas a las problemáticas del niño/adolescente y otras propias de la realidad de las familias y del contexto social del alumno.¿Qué escuelas promueven esta formación?

No todas las escuelas tienen el estilo institucional para iniciar esta tarea. Adhieren a esta propuesta aquellas instituciones escolares que:- Están convencidas de la necesidad de una alianza familia - escuela.- Buscan el involucramiento de los padres en los salones de clase en actividades compartidas con sus alumnos.- Tienen muy en cuenta la opinión y el parecer de los padres frente a sus cambios y transformaciones.- Establecen comunicaciones cálidas, organizadas, en donde la escuela comunica la situación del hijo en forma integral y con la intensión de compartir un trabajo conjunto.


La construcción de un plan de formación para padres encuentra sentido en tanto familia-escuela adhieren al respeto mutuo de sus funciones diferenciadas y tienen conciencia de las limitaciones que implica la tarea solitaria de cada uno de estos dos sistemas¿Qué formas institucionales puede adoptar la escuela para responder a estas demandas?


Las escuelas pueden enfrentar esta función social y educativa de diferentes formas, tan válidas unas como otras según los recursos y características de la comunidad. - Escuelas que convocan a los profesionales de su comunidad educativa y forman un equipo de capacitadores voluntarios para cumplir con esta función.- Escuelas que se agrupan con otras en una suma cualitativa de sus recursos humanos. - Escuelas que contratan un sistema intermedio (Centros de formación para padres y docentes) que con un equipo de profesionales idóneos cumpla esta tarea. ¿Cómo se articula esta tarea con el trabajo desarrollado en la escuela?


El insumo que define las temáticas y la jerarquización en este programa, está dado por el Proyecto Institucional de la escuela, los lineamientos políticos - educativos que orientan la tarea escolar, el diagnóstico de debilidades y fortalezas de la escuela y las características y necesidades de la población educativa.¿Qué aspectos debe tener en cuenta este plan de formación de padres?

-Evaluación de las necesidades de alumnos, padres y docentes.- Selección de temas con metas claras y acotadas a situaciones puntuales.- Una metodología de aprendizaje activa y participativa, que promueva el intercambio y el enriquecimiento entre los pares y el aprendizaje grupal.
- Estrategias de trabajo seleccionadas teniendo en cuenta las características de la comunidad educativa.- Apertura a espacios compartidos por hijos, abuelos, personas significativas con una clara tendencia a promover la cohesión familiar y el entendimiento mutuo.
- Evaluación sistemática de las actividades realizadas por todos los participantes de las mismas.- Selección adecuada de los profesionales específicos que los temas requieran.¿Cuáles son las formas mas frecuentes con que la escuela cumple esta función?
- En forma especializada para los padres de su Comunidad Educativa.- Con padres y docentes de su escuela.- Separados (en distintos horarios).
- Juntos (con la finalidad de establecer acuerdos y pactos).- Con los padres los alumnos de la escuela y abierta a miembros de la comunidad barrial.¿Cuál son de los temas que generalmente convocan a los padres?


Podríamos dividirlos los temas solicitados en tres grandes núcleos convocantes.
1- Vinculados a cuestiones del conocimiento y aprendizaje.
2- Vinculados a problemas del niño en sus aspectos bio-psíquico-social.
3- Vinculados a situaciones familiares y del contexto que afectan o influyen en el comportamiento del niño-adolescente.Las prioridades dependen en general de la etapa evolutiva que se encuentre atravesando el hijo, o las situaciones propias de la familia y de las características de esa comunidad.
- En el nivel inicial se solicita información sobre el tema de los miedos, las mentiras, los celos, los límites, los permisos, el desarrollo de la creatividad, la autonomía, la prevención de enfermedades, la alimentación y la salud.
- En el nivel EGB, las cuestiones vinculadas al desarrollo de los conocimientos, a la convivencia, a la agresividad, al gusto por la lectura, a la influencia de los medios, al gusto por el arte, al uso de los medios, al gozo por la tarea productiva son algunos de los temas más solicitados
- En el nivel medio los padres de púberes y adolescentes se planteas otras situaciones tales como droga, sexo, aislamiento, violencia, cuestiones conflictivas de los niveles de socialización de su hijo, los amigos y la familia, los límites y las zonas de permisos, como también problemas de aprendizaje, orientación vocacional, el uso de la computadora, etc.
- En las escuelas especiales situaciones propias de la patología y aspectos vinculados a la integración y función de los padres, el lugar de los hermanos, etc.
- En todos los niveles surgen temas vinculados más a situaciones familiares : El divorcio y los hijos, el lugar del abuelo en la familia, las desaveniencias en el hogar, en casa hay un enfermo, cómo hablar con mi hijo, etc.

¿Cómo se organiza un taller para padres?

Puede tener diferentes formas organizativas que toman sentido según el tema que se trabaje.Ejemplo: Si desarrollamos temas vinculados al hijo y su madre consideramos que un taller para madres, facilitaría la revisión de situaciones problemáticas propias de este vínculo, si por otro lado trabajamos el rol de los padres convenimos en que grupos mixtos son más enriquecedores.


Del mismo modo que si el tema se amplia con la participación de los hijos un cine - debate puede abrir la polémica a los diferentes actores que conforman la familia.¿Quiénes son entonces los participantes?

Según los temas padres, madres o quienes ejercieran esta función, abuelos, familia con hijos, madres solas o solteras, padres divorciados, tutores o encargados.¿Qué formas toman estas actividades?Actividades diversas que dan respuestas a distintas demandas y objetivos,
- Individuales: de reflexión, de análisis, de esclarecimiento puntual en situaciones de crisis, de información, de asesoramiento puntual.
- Grupales: de reflexión, de intercambio, de análisis, de interpretación de textos, de dramatización, de resolución de situaciones problemáticas, de construcción conjunta, de elaboración de propuestas, de búsquedas compartidas, de información especializada sobre diferentes temas.


¿A quiénes sugerimos para la coordinación de estos talleres?
A profesionales que puedan hacer que sus conocimientos especializados resulten didácticos, que compartan la inquietud de hacer significativos los aprendizajes y que motiven a la problematización de los temas y a la búsqueda de soluciones, en una interacción participativa de sus miembros.¿Cuál es la tarea del director en esta formación para padres?Consideramos que los directivos tienen que orientar el programa, ser portadores de las necesidades de la escuela, estar al tanto de los antecedentes profesionales del coordinador del taller, supervisar la planificación de la tarea y el material interactivo que utilicen los profesionales. Monitorear esta articulación es expresión del cuidado con que éste desee promover a coherencia, la integración y la complementariedad familia- escuela.


Ester Lafont Batista
Recuperado de
http://www.rieoei.org/presentar.php
El 2 de febrero de 2009
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