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miércoles, 6 de junio de 2012

Se recomienda tres horas diarias de actividad física para preescolares

El sedentarismo es una afección de la época, los hábitos actuales nos empujan hacia ella ¿Qué debemos hacer? ¿A partir de qué momento debemos prevenirla? El siguiente artículo periodístico hace referencia a la problemática



Además, dice que niños de menos de dos años no deben ver TV, y entre dos y cuatro, sólo una hora al día.
Según un estudio del Consejo Nacional de Televisión, en Chile los bebés de siete a 18 meses pasan casi dos horas al día sentados frente al televisor. Un grave error, según reveló un estudio que recomienda no exponer a los menores de dos años a televisores, computadores y videojuegos durante el día y en los que tienen entre dos y cuatro años, sólo una hora diaria.

No es todo. El estudio de la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio (CSEP) también dice que los niños menores de cuatro años tienen que tener al menos 180 minutos diarios de actividad física y limitar en ellos el uso de "corrales" y sillas de bebé cuando están despiertos, alejarlos de aparatos electrónicos, como videojuegos, tabletas, computadores o celulares.

Los expertos declaran que sólo así un niño logra un óptimo desarrollo cognitivo, motriz, y forma hábitos que le permitirán a futuro reducir sus posibilidades de ser obeso.

Para los que tienen entre uno y cuatro años los expertos recomiendan actividades en diversos entornos que les permitan desarrollar tanto sus habilidades motoras como progresar en sus movimientos (que aprenda a saltar, a correr con tiempos, etc). Para los que aún no caminan la idea es que tengan juegos interactivos en el piso que les permitan desplazarse gateando a buscar juguetes, por ejemplo. "Nuestro objetivo es aumentar la conciencia, adopción y aplicación de estas nuevas directrices para los primeros años de edad", expresa Earl Noble, presidente de CSEP.

Jorge Mackenney, pediatra de Clínica Las Condes, dice que antes de los dos años la televisión es muy abstracta para los menores y no les genera ningún efecto más allá de fomentar el sedentarismo. "La TV no los estimula, ya que no la entienden, algo que sí consiguen con un juguete o una pelota, donde los niños pueden interactuar con el peso y las formas y desarrollar habilidades".

De hecho, un estudio de las universidades de Montreal, Bowling Green y Michigan reveló que los niños que entre dos años y medio y cuatro años y medio que pasaban más de dos horas diarias frente a la TV reportaban a los 10 años mayor propensión a retrasarse en el aprendizaje y sufrir sobrepeso.

Para Mackenney, las recomendaciones del organismo canadiense van en el orden correcto y deberían cambiar la manera en que se concibe la educación preescolar en el país. "Si ves los jardines infantiles hoy son precolegios, los niños están sentados en la sala y hay pocas áreas verdes o de juegos donde puedan desarrollar actividades físicas estructuradas", dice.


Autor
por
Carlos Pérez
Fuente
Latercera.com


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sábado, 21 de enero de 2012

Pasar tiempo al aire libre disminuye las posibilidades de desarrollar miopía en los niños

La preocupación expuesta en este blog, es la de discutir cuáles son los hábitos a desarrollar en la familia, para favorecer el éxito escolar. Estas actividades incluyen todas las enmarcadas en una vida sana, activa, que además al evitar el sedentarismo, previene muchos contratiempos, tal como lo señala la nota que sigue, que en muchos casos podría evitar la miopía.




Es alarmante la forma en la que en los últimos años ha aumentado la cantidad de niños que necesitan usar lentes de aumento cada vez desde edades más tempranas, siendo que la mayoría de ellos padecen de miopía, una enfermedad óptica que se sigue desarrollando hasta la adultez.

Ahora se ha comprobado que una forma de evitar que la miopía afecte la vista de los pequeños, es aumentar sus salidas al aire libre ya que al parecer algún factor, que bien puede ser la exposición a la luz ultravioleta, la posibilidad de diversos planos de enfoque debido a la distancia de los elementos en el entorno, y a la posibilidad de actividad física, los niños que juegan más en el exterior son los que menos chances de tener miopía tienen.

Todo esto se ha podido comprobar gracias a un estudio llevado adelante por la Universidad de Cambridge (Gran Bretaña) que fue presentado en la reunión de la Academia Americana de Oftalmología que se realiza en Florida (EE.UU.). Durante el estudio se analizaron a unos 10.400 niños, donde se pudo determinar que por cada hora extra que los niños pasan en el exterior a la semana, reducen los riesgos de tener miopía en un 2%.

Justin Sherwin, uno de los especialistas que dirigió el estudio, explica:
“Hay estudios que han demostrado que mucha exposición al computador y lectura con poca luz pueden desarrollar problemas de visión en los niños. Recién ahora estamos descubriendo cómo afecta en su visión la actividad al aire libre”.

En definidas cuentas por lo tanto, se plantea como una medida simple y práctica la de aumentar el tiempo que los niños pasan al aire libre como beneficio para los ojos del niño. Sherwin, agrega:
“Sabemos que al estar expuesto a esta luz se genera dopamina en la parte de atrás del ojo, lo que hace que se desarrolle”.
Una de las principales características entre los miopes es lo que se denomina como “ojo largo”, lo que ahora se piensa, podría estar asociado con la falta de luz UV, la falta de vitamina D y la falta de actividad visual.


Autora
Mariana Romero 
Fuente pequelia.es
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sábado, 31 de octubre de 2009

Falta de Ejercicio Dispara Factores de Riesgo, Baja la Autoestima y Rendimiento Escolar

Aunque no es la única, surge como una solución efectiva contra el sobrepeso, la Educación Física, por lo que es necesario potenciar dentro del sistema educacional, creando mapas de aprendizaje.

El 90 por ciento de la población chilena es sedentaria. Los niños, simplemente, ya no juegan, y los adultos ostentan indicadores sanitarios de sobrepeso, hipertensión y tabaquismo tan elevados, que su vejez se ve poco alentadora.

La razón de todo esto: la falta de ejercicio, que sumado a otros malos hábitos tienen a nuestra población al límite del colapso. Aunque no es la única forma de incentivar el ejercicio, la Educación Física, como programa educacional juega un rol importantísimo en su promoción. Para abordar el impacto de ésta y definir una propuesta educacional, deportiva y de bienestar, la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Andrés Bello reunió a los principales actores del tema en el seminario Mapas de Progreso en Educación Física para Chile.

Mapas en Lenguaje, Matemáticas …
Elisa Araya Cortés, Directora de la Oficina de Educación Básica del Ministerio de Educación, explicó que existen mapas de aprendizaje en Lenguaje, Matemática, Inglés y Ciencias; pero está pendiente en Educación Física, meta que espera cumplirse el próximo año. Para ello, el Mineduc trabaja en la elaboración de un programa de competencias y niveles que permite identificar con claridad qué están aprendiendo nuestros hijos en esta disciplina. La experta asegura que la base es lograr la expresividad motriz, la vida afectiva y las habilidades sociales. “Tenemos que subir el nivel de aprendizaje”.

Para Raúl Urbina Stagno, docente de Educación Física y Kinesiólogo de la UNAB. el problema es tan sencillo como básico. Perdimos desde niños la habilidad de jugar. No hay espacios públicos para ellos, los patios son cada vez más reducidos y el miedo a la delincuencia lleva a los padres a preferir que su hijo esté encerrado frente al computador o viendo televisión, que con sus amigos en la calle. “Damos el mensaje equivocado. Por un lado le pedimos que haga actividad, pero por otro le tenemos una pieza que es un verdadero búnker, del que no tiene ningún atractivo salir, pues hay de todo”.

Lo anterior ha llevado a que los niños de hoy han cambiado y juntado sus factores de riesgo (sobrepeso, obesidad, hipertensión, colesterol elevado, síntomas depresivos, sedentarismo, entre otros).

¿Saltar la cuerda?
Según Urbina, los beneficios que trae el ejercicio son múltiples. Control y pérdida de peso y grasa corporal, conservación de masa muscular, mejorar la postura corporal, los perfiles lipídicos de la sangre, el control de la presión arterial, la densidad mineral ósea, etc. A ello se suman otros factores como la autoestima, el rendimiento escolar y hasta se asocia a la reducción del ausentismo estudiantil.

De acuerdo a un reciente estudio de la Universidad de Bonn, Alemania, al correr se liberan endorfinas que se unen a ciertas áreas del cerebro asociadas a las emociones, en particular las áreas límbica y prefrontal. Al activarse el sistema límbico aumenta la iniciativa de la persona, mejora su estado de ánimo e, incluso, produce euforia.

Raúl Urbina indica que hoy se necesita practicar 30 minutos de ejercicio por cinco días a la semana en adultos (ya no son suficiente tres), y todos los días por lo menos una hora, los niños. Esto no implica aplicar programas de alto rendimiento. Muchas veces basta con actividades tan simples como saltar la cuerda, jugar al antiguo luche (dos de los juegos que las autoridades han definido como los más completos) o cualquier juego que permita moverse.

Opinión similar tiene el tenista nacional y actual Director de Educación Física de la UNAB, Jaime Fillol, quien enfatizó que esta disciplina es el enlace perdido entre la educación y el deporte. Ello, porque actualmente no tenemos claridad de programas o proyectos, no tenemos como país una cultura deportiva, tampoco tenemos una política clara y nos faltan recursos. “El deporte es una herramienta educativa que debe llevarse a los colegios y a las universidades”.


Carolina Yacoman Palma
Dirección de Prensa
Universidad Andrés Bello
Sede Gran Concepción

Fuente
http://www.elmorrocotudo.cl/admin/render/noticia/23244#comments
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lunes, 21 de septiembre de 2009

MALOS HÁBITOS EN LA INFANCIA


Sentarse frente a la televisión favorece la hipertensión infantil

Inactividad física, alimentación insana y descanso deficiente son factores asociados

MADRID.- Los niños que pasan mucho tiempo sentados delante de una pantalla podrían ver incrementado el riesgo de sufrir hipertensión. Esto es lo que defiende un artículo publicado en la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine', que advierte de que "la agrupación de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en la población joven con sobrepeso puede ser un indicador de peligros inmediatos y no sólo de potenciales problemas en el futuro". Además, la investigación señala que, a pesar de que la hipertensión ha sido tradicionalmente asociada a factores genéticos, unos hábitos físicos, alimentarios y de descanso sanos ayudarían a controlar su aparición en los más pequeños, un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad.


El estudio lo llevó a cabo, en colaboración con otros investigadores, David Martínez-Gómez, que desarrolla su trabajo en la Iowa State University (EEUU) y en el Grupo de Inmunonutrición, del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En él, se examinó la relación existente entre las actividades sedentarias (especialmente las realizadas frente a una pantalla) con los niveles de tensión arterial registrados en 111 niños (57 chicos y 54 chicas) con edades comprendidas entre los tres y los ocho años, que fueron seleccionados en escuelas infantiles y de educación primaria de una comunidad rural del medio oeste de EEUU.


Además de medir los niveles de grasa de los pequeños y el tiempo dedicado a actividades sedentarias, los padres contabilizaron cada día y durante una semana el tiempo que sus hijos habían pasado viendo la televisión, distrayéndose con videojuegos, pintando, sentados...


El estudio señaló que los niños habían dedicado cinco horas diarias a realizar actividades sedentarias, de las cuales el tiempo transcurrido frente a una pantalla, ya fuera de televisión, de ordenador o de videoconsola, fue de hora y media. Por otra parte, mientras los varones pasaron más tiempo en el ordenador que las chicas, no se registraron diferencias entre sexos a la hora de contabilizar la dedicación a otras ocupaciones.


El tiempo pasado delante de la televisión o viendo películas se tradujo en una presión arterial más alta, incluso en niños delgados. El tercio de los que menos tiempo habían dedicado a estas actividades registró una presión arterial significativamente más baja (tanto sistólica como diastólica), en comparación con el tercio que más tiempo había consumido en esta ocupación. Sin embargo, las actividades sedentarias en general no tuvieron incidencia en la tensión arterial de los niños.


Ante estos resultados los autores del estudio concluyeron que el tiempo consumido por los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de tensión arterial, independientemente de la condición física del pequeño. Además, destacaron que durante este tiempo suelen tener lugar otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer, especialmente alimentos ricos en grasas, azúcar y sal, en detrimento del consumo de frutas y vegetales. Por otra parte, la inactividad física que comporta sentarse frente a una pantalla constituiría en sí misma otro factor de riesgo. Finalmente, el tiempo dedicado a ver la televisión suele interferir con el descanso, cuando una adecuada higiene del sueño ha sido asociada a tensión arterial baja.


Combinación de hábitos poco saludables

Para David Martínez-Gómez, el problema de la hipertensión infantil tiene relevancia y seguirá siendo así hasta que no se promuevan hábitos más beneficiosos, aunque "nada es malo (ver la televisión o consumir comida rápida y bebidas azucaradas) si no se lleva a un extremo". Para llevar a cabo estos cambios culturales Martínez-Gómez declara que hay que trabajar con los niños desde las edades más tempranas, lo que incluye también a los padres.


Para el investigador español la principal conclusión de este estudio es que desarrollar conductas poco saludables desde edades tempranas puede tener consecuencias negativas para la salud tales como la hipertensión, independientemente de que el pequeño sufra o no de obesidad, ya que se ha observado que también los niños delgados ven incrementada la tensión arterial al pasar tiempo frente un monitor.


En opinión de Martínez-Gómez, la clave de este problema está en la interacción de factores negativos asociados a un mayor consumo de televisión, como la mala alimentación, pasar más tiempo sentado y sin realizar actividad física y menos horas de sueño. Esta combinación de elementos puede ejercer un efecto negativo y contribuir a la obesidad y a trastornos del metabolismo.


En esta idea coincide el doctor Juan Ruiz-Canela Cáceres, Presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), que especifica que los factores de riesgo más frecuentes en la hipertensión infantil son la obesidad y el género, ya que este problema es más habitual en los varones.


Además, destaca que la herencia genética tiene un papel clave en la hipertensión esencial, que es la más habitual y que forma parte de otros trastornos como la arteriosclerosis y las enfermedades vasculares. Para combatir la hipertensión el doctor Ruiz-Canela también aboga por introducir cambios en el día a día de los más pequeños que incluyan más ejercicio, una dieta más rica en fibra y verduras y evitar la exposición al tabaco.



Autora NURIA BAENA

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/04/corazon/1249397854.html

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miércoles, 29 de julio de 2009

Niños con hábitos sedentarios tardan más en dormirse

Según un estudio, la actividad diaria favorece que los niños se duerman más rápido y descansen mejor durante la noche.

Correr y saltar sin descansar, y luego de tanta actividad querer seguir jugando no es extraño en un niño. Pero todo ese inagotable dinamismo no sólo es vital para su crecimiento físico y desarrollo cognitivo, sino que además constituye un factor que favorece el buen dormir. Así lo muestra una investigación de la U. de Monash, en Melbourne, Australia, y la U. de Auckland, en Nueva Zelanda, que analizó en 519 niños de siete años de edad los factores que más afectan los hábitos de sueño.

El trabajo determinó que el ejercicio tiene un relevante papel a la hora de lograr un sueño reparador. Los expertos comprobaron que por cada hora que los niños pasan inactivos durante el día tardan tres minutos más en lograr el sueño. El mismo efecto tendría, dice el estudio, ver televisión.

MÁS RÁPIDO Y TRANQUILO
El estudio publicado en la revista Archives of Disease in Childhood, los niños fueron monitoreados todo el día para determinar si tenían un estilo de vida sedentario o una rutina más vigorosa. Los que eran más activos lograban dormir más rápido, y aquellos más sedentarios se demoraron más tiempo en conciliar el sueño. Además, quienes se durmieron más rápido también lo hicieron por más tiempo. En cambio, los niños que no realizaban ejercicio durante el día tardaron más en dormirse.

ROL DEL EJERCICIO"
Este estudio realza la importancia de la actividad física para los niños, no sólo para su salud cardiovascular y el control del peso, sino también para el sueño", indicó Mandy Gurney, líder del estudio.Yuri Dragnic, neurólogo del Hospital Clínico de la U. de Chile, señala que promover hábitos de vida saludables es una inversión que rinde frutos inmediatos. "Pese a lo difícil, se debe incentivar buenos hábitos, como que los niños usen las plazas, anden en bicicleta y se desenchufen de la televisión y el computador", dice Dragnic.

Un buen sueño en los niños garantiza una buena vigilia. Por ello, si ese sueño es de calidad, dice el experto de la U. de Chile, se establece un círculo virtuoso que favorece un buen estado de salud y de ánimo, y un mejor rendimiento escolar.

La actividad física debe realizarse durante el día, para no convertirse en un estímulo que interfiera con el sueño. "Lo mismo sucede con la televisión en la pieza de los niños, que no debería existir, ya que verla implica una actividad que produce una mayor estimulación neuronal que no predispone al sueño", concluye el experto.





por Paulina Sepúlveda G. - 24/07/2009 - 07:30
http: //www.latercera.com/contenido/741_160302_9.shtml
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lunes, 20 de julio de 2009

En vacaciones aleje a los niños de la televisión

Además de descansar y olvidarse por un momento de los libros y la escuela, durante estas vacaciones de verano, es importante mantener ocupados a los niños lejos de la televisión, del Internet y de los juegos de video.

De vacaciones. Es importante mantener ocupados a los pequeños estudiantes durante esta temporada vacacional, alejados de la televisión y los video juegos.

La psicóloga, Bárbara Hernández Muñoz, explica que lejos de estas actividades sedentarias y practicando otras más al aire libre, los menores fortalecerán sus habilidades motrices, así como su creatividad e imaginación.

Y es que, de acuerdo con la especialista, durante el ciclo escolar, los pequeños pasan de seis a ocho horas diarias pegados al televisor o a la computadora, aparatos que juegan el papel de niñeras cuando los padres salen a trabajar. "Y en las vacaciones pues podrían pasar más de ese tiempo", indica la psicóloga. Para evitarlo, los padres de familia deben de tomar cartas en el asunto.

LAS OPCIONES
Los cursos de verano son una buena herramienta. En ellos, los estudiantes podrán realizar actividades como: natación tae kwon do, basquetbol, voleibol, manualidades, y otras más. "Es importante que disfruten del aire libre", indica Hernández.

Así mismo, comenta que cuando la situación económica impide a los padres de familia inscribir a sus hijos en uno de estos cursos de verano, "pueden buscar otras opciones, como actividades organizadas por el DIF u otras instituciones sin costo alguno".

O bien, explica la psicóloga, los padres podrían organizar alguna salida, ya sea al bosque, al parque o la plaza, en donde los menores se olviden por un momento del martirio que representa para algunos las tareas e incluso levantarse temprano para ir a la escuela.

CONSECUENCIAS
De mantenerlos pegados al televisor y sin actividad física, los pequeños pueden desarrollar actitudes más agresivas "debido a toda la violencia que ven en los programas y en los juegos de video, pero además, serán menos tolerantes". Si se atienden estas recomendaciones, podrán aprender nuevos valores.

FUENTE: BÁRBARA HERNÁNDEZ, PSICÓLOGA
Recomendaciones
En estas vacaciones de verano:
⇒ Es aconsejable inscribir a los menores a cursos de verano para el desarrollo de sus habilidades motrices.
⇒ Realizar actividades al aire libre con la familia.
⇒ Mantener a los pequeños alejados del televisor, los video juegos y el Internet, o bien permitírselos por unos minutos.
⇒ Acampar o visitar algunas zonas turísticas de la región, que no representen un gasto fuerte para la familia.

Por: GUADALUPE MIRANDA / EL SIGLO DE TORREÓN / TORREÓN
http://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/447135.en-vacaciones-aleje-a-los-ninos-de-la-televis.html
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sábado, 25 de abril de 2009

Educación se implica con las familias para crear hábitos de lectura entre niños y jóvenes

Mucho es lo que se puede hacer desde el poder político y los medios de difisión, para ayudar a las familias en su tarea de apoyo al rendimiento escolar, hoy leí este artículo que sirve como ejemplo y lo pongo a disposición de ustedes:

25/04/2009 Fuente: CARM WEBMURCIA.COM
El consejero de Educación, Formación y Empleo, Constantino Sotoca, inauguró hoy el IX Encuentro del Consejo Escolar de la Región con la celebración de los consejos escolares municipales y de centros que tuvieron lugar en Las Torres de Cotillas, y a los que asistieron el alcalde de la localidad, Domingo Coronado, y el presidente del Consejo Escolar Regional, Luis Navarro.
Constantino Sotoca destacó el papel que desempeña la lectura en la obtención de buenos resultados académicos entre los escolares, y aludió a que “informes de evaluaciones internacionales señalan que la lectura es una técnica que debe ejercitarse en cualquier área o contenido”.

El consejero abordó las actuaciones que desarrolla la Consejería en animación lectora, con el Plan de Fomento de la Lectura, que se puso en marcha en el curso 2005-06, y en el que se contempla la realización desde los centros escolares de actuaciones para promover la lectura en familia, mediante reuniones con los padres, con información, charlas sobre sus beneficios y orientación sobre los libros recomendados en función de la edad.

Sotoca señaló que la Consejería continuará trabajando en el fomento de la lectura infantil y juvenil “como una herramienta básica para la formación integral del alumno, optimizando el uso de las bibliotecas escolares y de aula, y ofreciendo mayor protagonismo a los alumnos y a sus familias”.

El consejero anunció que las pruebas diagnósticas, que se realizarán próximamente en la Región en Primaria y Secundaria, junto con las conclusiones del encuentro de consejos escolares, “nos ofrecerán datos más actualizados que nos ayudarán a definir las pautas de comportamiento en el futuro”, y animó a todos los asistentes a seguir trabajando en crear hábitos lectores entre los niños y jóvenes.

El encuentro celebrado hoy es una actividad central del Consejo Escolar de la Región de Murcia, con la que se pone fin a los seminarios que sobre este tema se han venido celebrando a lo largo de los meses de febrero y marzo en diez municipios de la Región con la participación de más de 700 padres, profesores y miembros de otros colectivos. Con motivo de este acto se han analizado las recomendaciones de los Informes PISA 2006 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y PIRLS 2006 de la Agencia Internacional de Evaluación, para trabajar la lectura y aumentar así la comprensión lectora de los escolares españoles.

El último ‘Barómetro sobre hábitos de compra y lectura de libros’ de la Federación de Gremios de Editores de España, (datos de 2005), indica que crece el número de hogares donde se fomenta la lectura entre niños menores de seis años, y se consolida la importancia de la familia y de la escuela en la animación a la lectura, al tiempo que el 85 por ciento de los niños entre 10 y 13 años se definen como lectores. Además, los préstamos efectuados por la Biblioteca Regional de Murcia en 2006, señalan que el 32 por ciento correspondieron a la colección infantil y juvenil.
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miércoles, 4 de marzo de 2009

¿Cómo nace la propuesta de la formación para padres en las escuelas?

Este fin de siglo nos enfrenta al desafío de abordar los grandes problemas sociales y proponemos hacerlo desde una estrategia de trabajo grupal y sistémica, inspirada en valores de colaboración y complementariedad humana.

Niños y jóvenes crecen y se forman hoy, en un mundo con intereses deshumanizantes pensados para el beneficio de algunos y el perjuicio de otros, carente de sensibilidad social y del respeto por la vida y por los derechos humanos.


Se han perturbado las redes solidarias y esto ha afectado el marco de flexibilidad y seguridad necesario para que niños y jóvenes del fin del milenio construyan su autonomía singular. La dispersión social y la ruptura de la confianza vincular entre los hombres, provoca sufrimiento, y soledad en la humanidad.


El derrumbe de los modelos sociales adultos, es señal evidente del agotamiento y del fracaso de este sistema social, pero también es el punto de partida para el inicio de una transformación social. Surgen por doquier grupos diversos que comparten el mismo objetivo, reconstruir el tejido social. Desplegar en la acción esta propuesta no es sencillo y su concretización no se logra desde el puro deseo.
¿Cómo proteger desde la propia desprotección?
¿Cómo escuchar si nadie nos escucha?
¿Cómo enseñar la colaboración, si el tiempo de su construcción no está valorizado?
¿Cómo responder, si no tenemos claridad sobre la validez de nuestras propias respuestas?
¿Cómo contener cuando la incertidumbre y la falta de respuestas sociales nos deja sin voz?

El mundo ha comprendido y ha aceptado el abandono de la infancia y ha depositado en la escuela la esperanza de su reparación. La escuela aceptó el desafío, un poco por ingenuidad y omnipotencia y otro poco quizás por vestigios históricos de su antiguo poder.Ni padres ni docentes creen en la actualidad en este imaginario de poder.

Directivos y docentes conviven entre violencias de todo tipo que atraviesan el ejercicio de su rol y encarnan una demanda urgente de apoyo especializado para su función docente y para la orientación de las familias de su comunidad.


La familia, por otro lado, cansada quizás de buscar respuestas en el propio sistema incrementa sus reclamos no siempre con claridad y con adultez. La "culpa por el abandono" provoca a veces la búsqueda compulsiva del culpable y en las más de las veces ese "otro" que carga con la acusación, es la propia escuela donde su hijo se educa.¿Será que la escuela es el único lugar social donde todavía se los escucha?

Familia y escuela, no siempre consiguen el encuentro y la interacción adecuada, es frecuente observar en ambos sistemas, fuertes acusaciones sobre el malestar por la tarea no cumplida. La "culpa no reparada" por la sociedad, se instala de esta forma como un obstáculo para la integración, la coherencia y la contención que la niñez necesita para su evolución.


¿Qué proponemos?
Dejar atrás los roles estancos, los sistemas cerrados, la aparente libertad transformada en abandono en donde niños, jóvenes y adultos se homogeneizan en el atravesamiento de los medios, sin interlocutores válidos; sin una capacitación organizada que los sostenga en una alianza productiva con la cual superar algunos de los males de este siglo.


Esta necesidad social, reconocida en diversas comunidades del mundo y en nuestra sociedad, es la que ha llevado a muchas instituciones escolares a asumir en forma organizada la formación de padres de su comunidad. "Cuando el adulto es testigo, respetando sus iniciativas, tolerando los desordenes y los ruidos con que acompaña su muy ocupado día, el niño crece." (Francoise Doltó)


¿Qué puede hacer la escuela para desplegar un plan de trabajo con las familias de su comunidad?
§ Sensibilizar a los padres acerca de las necesidades psico-sociales de los integrantes de la familia en los diversos momentos del desarrollo y la incidencia de los comportamientos familiares en la promoción de conocimientos en sus hijos.
§ Construir un espacio de reflexión para padres y futuros padres en torno a su papel en la familia a partir de las diversas características que ésta tenga.
§ Trabajar a partir de casos reales, las diferentes problemáticas que afectan actualmente a las familias y a su propio hijo en particular.
§ Desarrollar diversas estrategias para brindar a los integrantes de la familia la información necesaria.
§ Promover y fortalecer relaciones más sanas y positivas tanto en el interior de la familia como con su entorno social.
§ Generar un espacio para el análisis de las relaciones familiares a partir de los estilos vinculares entre los mismos.¿Cómo hace la escuela desde su organización para poder ocuparse de una nueva tarea?


Este plan de formación para padres, excede la función de las escuelas. Requiere de un trabajo compartido y complementario con profesionales que se ocupan del ser humano en sus distintas áreas.(corporales, sociales, psíquicas y cognitivas). Profesionales que colaboren desde sus disciplinas específicas, esclareciendo a la familia-escuela sobre situaciones puntuales relativas a las problemáticas del niño/adolescente y otras propias de la realidad de las familias y del contexto social del alumno.¿Qué escuelas promueven esta formación?

No todas las escuelas tienen el estilo institucional para iniciar esta tarea. Adhieren a esta propuesta aquellas instituciones escolares que:- Están convencidas de la necesidad de una alianza familia - escuela.- Buscan el involucramiento de los padres en los salones de clase en actividades compartidas con sus alumnos.- Tienen muy en cuenta la opinión y el parecer de los padres frente a sus cambios y transformaciones.- Establecen comunicaciones cálidas, organizadas, en donde la escuela comunica la situación del hijo en forma integral y con la intensión de compartir un trabajo conjunto.


La construcción de un plan de formación para padres encuentra sentido en tanto familia-escuela adhieren al respeto mutuo de sus funciones diferenciadas y tienen conciencia de las limitaciones que implica la tarea solitaria de cada uno de estos dos sistemas¿Qué formas institucionales puede adoptar la escuela para responder a estas demandas?


Las escuelas pueden enfrentar esta función social y educativa de diferentes formas, tan válidas unas como otras según los recursos y características de la comunidad. - Escuelas que convocan a los profesionales de su comunidad educativa y forman un equipo de capacitadores voluntarios para cumplir con esta función.- Escuelas que se agrupan con otras en una suma cualitativa de sus recursos humanos. - Escuelas que contratan un sistema intermedio (Centros de formación para padres y docentes) que con un equipo de profesionales idóneos cumpla esta tarea. ¿Cómo se articula esta tarea con el trabajo desarrollado en la escuela?


El insumo que define las temáticas y la jerarquización en este programa, está dado por el Proyecto Institucional de la escuela, los lineamientos políticos - educativos que orientan la tarea escolar, el diagnóstico de debilidades y fortalezas de la escuela y las características y necesidades de la población educativa.¿Qué aspectos debe tener en cuenta este plan de formación de padres?

-Evaluación de las necesidades de alumnos, padres y docentes.- Selección de temas con metas claras y acotadas a situaciones puntuales.- Una metodología de aprendizaje activa y participativa, que promueva el intercambio y el enriquecimiento entre los pares y el aprendizaje grupal.
- Estrategias de trabajo seleccionadas teniendo en cuenta las características de la comunidad educativa.- Apertura a espacios compartidos por hijos, abuelos, personas significativas con una clara tendencia a promover la cohesión familiar y el entendimiento mutuo.
- Evaluación sistemática de las actividades realizadas por todos los participantes de las mismas.- Selección adecuada de los profesionales específicos que los temas requieran.¿Cuáles son las formas mas frecuentes con que la escuela cumple esta función?
- En forma especializada para los padres de su Comunidad Educativa.- Con padres y docentes de su escuela.- Separados (en distintos horarios).
- Juntos (con la finalidad de establecer acuerdos y pactos).- Con los padres los alumnos de la escuela y abierta a miembros de la comunidad barrial.¿Cuál son de los temas que generalmente convocan a los padres?


Podríamos dividirlos los temas solicitados en tres grandes núcleos convocantes.
1- Vinculados a cuestiones del conocimiento y aprendizaje.
2- Vinculados a problemas del niño en sus aspectos bio-psíquico-social.
3- Vinculados a situaciones familiares y del contexto que afectan o influyen en el comportamiento del niño-adolescente.Las prioridades dependen en general de la etapa evolutiva que se encuentre atravesando el hijo, o las situaciones propias de la familia y de las características de esa comunidad.
- En el nivel inicial se solicita información sobre el tema de los miedos, las mentiras, los celos, los límites, los permisos, el desarrollo de la creatividad, la autonomía, la prevención de enfermedades, la alimentación y la salud.
- En el nivel EGB, las cuestiones vinculadas al desarrollo de los conocimientos, a la convivencia, a la agresividad, al gusto por la lectura, a la influencia de los medios, al gusto por el arte, al uso de los medios, al gozo por la tarea productiva son algunos de los temas más solicitados
- En el nivel medio los padres de púberes y adolescentes se planteas otras situaciones tales como droga, sexo, aislamiento, violencia, cuestiones conflictivas de los niveles de socialización de su hijo, los amigos y la familia, los límites y las zonas de permisos, como también problemas de aprendizaje, orientación vocacional, el uso de la computadora, etc.
- En las escuelas especiales situaciones propias de la patología y aspectos vinculados a la integración y función de los padres, el lugar de los hermanos, etc.
- En todos los niveles surgen temas vinculados más a situaciones familiares : El divorcio y los hijos, el lugar del abuelo en la familia, las desaveniencias en el hogar, en casa hay un enfermo, cómo hablar con mi hijo, etc.

¿Cómo se organiza un taller para padres?

Puede tener diferentes formas organizativas que toman sentido según el tema que se trabaje.Ejemplo: Si desarrollamos temas vinculados al hijo y su madre consideramos que un taller para madres, facilitaría la revisión de situaciones problemáticas propias de este vínculo, si por otro lado trabajamos el rol de los padres convenimos en que grupos mixtos son más enriquecedores.


Del mismo modo que si el tema se amplia con la participación de los hijos un cine - debate puede abrir la polémica a los diferentes actores que conforman la familia.¿Quiénes son entonces los participantes?

Según los temas padres, madres o quienes ejercieran esta función, abuelos, familia con hijos, madres solas o solteras, padres divorciados, tutores o encargados.¿Qué formas toman estas actividades?Actividades diversas que dan respuestas a distintas demandas y objetivos,
- Individuales: de reflexión, de análisis, de esclarecimiento puntual en situaciones de crisis, de información, de asesoramiento puntual.
- Grupales: de reflexión, de intercambio, de análisis, de interpretación de textos, de dramatización, de resolución de situaciones problemáticas, de construcción conjunta, de elaboración de propuestas, de búsquedas compartidas, de información especializada sobre diferentes temas.


¿A quiénes sugerimos para la coordinación de estos talleres?
A profesionales que puedan hacer que sus conocimientos especializados resulten didácticos, que compartan la inquietud de hacer significativos los aprendizajes y que motiven a la problematización de los temas y a la búsqueda de soluciones, en una interacción participativa de sus miembros.¿Cuál es la tarea del director en esta formación para padres?Consideramos que los directivos tienen que orientar el programa, ser portadores de las necesidades de la escuela, estar al tanto de los antecedentes profesionales del coordinador del taller, supervisar la planificación de la tarea y el material interactivo que utilicen los profesionales. Monitorear esta articulación es expresión del cuidado con que éste desee promover a coherencia, la integración y la complementariedad familia- escuela.


Ester Lafont Batista
Recuperado de
http://www.rieoei.org/presentar.php
El 2 de febrero de 2009
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sábado, 7 de febrero de 2009

RIESGO DE DEPRESIÓN

Apáguele a su hijo la tele
  • Los niños que ven mucho la 'caja tonta' tienen más riesgo de depresión en el futuro
  • Los médicos deben preguntar cuánto tiempo pasan los jóvenes frente a la pantalla
PATRICIA MATEY

MADRID.- No sale bien parada casi nunca. Los distintos estudios científicos que evalúan el impacto que en los niños produce la excesiva exposición a la televisión determinan que la 'caja tonta' es una de las principales responsables de la obesidad, el sedentarismo, el comportamiento agresivo, la anorexia, la bulimia y la falta de horas de sueño. También es culpable, al parecer, de los síntomas depresivos que padecen muchos chicos y chicas cuando llegan a la juventud, tal y como acaba de reflejar una nueva investigación, dirigida por Brian Primack, de la Universidad de Pittsburgh, en Pensilvania (Estados Unidos).

"Existen muchos mecanismos diferentes por los que la exposición a los medios electrónicos (televisión, radio, videos o juegos de ordenador) puede influir en el desarrollo de depresión. Por ejemplo, los adolescentes que dedican un tiempo excesivo a ellos, pierden la oportunidad que tienen sus semejantes de dedicar tiempo a actividades sociales, intelectuales o deportivas que ejercen un papel protector frente a la enfermedad", reza el estudio, publicado en el último 'Archives of General Psychiatry'.

Otras vías por las que 'atontarse' ante la pequeña pantalla puede asociarse a un mayor riesgo depresión son "porque altera el sueño, necesario para el desarrollo emocional y cognitivo; porque muchos de los contenidos de la programación pueden causar ansiedad... o, simplemente, porque se exhiben mensajes que pueden engendrar una visión negativa y temerosa del mundo", recalcan los investigadores.

Para conocer mejor esos riesgos y cuál de los medios electrónicos tiene más impacto en la mente juvenil, los autores partieron del Estudio Longitudinal de la Salud de los Adolescentes (Add Health, sus siglas en inglés), que contó con 6.504 chicos y chicas que fueron entrevistados en sus casas y que 'confesaron' dedicar 5,68 horas diarias a los medios electrónicos (la mitad de este tiempo frente al televisor). Finalmente, seleccionaron a 4.142 participantes que no tenían depresión en 1995, cuando se inició el mencionado trabajo.

Siete años después, cuando los chavales ya tenían una media de 21 años, fueron sometidos a un chequeo (un cuestionario con 20 ítems para evaluar si tenían o no la enfermedad mental). De todos ellos, 308 (7,4%) desarrollaron síntomas depresivos. Tras analizar los datos, los investigadores encontraron que la exposición a la televisión y no al resto de medios es la que "más estrechamente se relaciona con la patología, sobre todo en el sexo masculino", determina el estudio.

Pasividad y ansiedad

"El mensaje de este trabajo es importante por varias razones. Porque constata que en los niños con cierta predisposición a sufrir depresión ver mucho la tele eleva su riesgo de desarrollarla y este hecho obedece, en parte, a que no hacen otras cosas, como salir con los amigos, que son comportamientos protectores. También porque ver la tele es una actividad pasiva. Lo máximo que se puede hacer es 'zapping' y no hay decisión sobre sus contenidos. Los adolescentes observan imágenes de cosas inalcanzables o se comparan con estereotipos, lo que les puede provocar ansiedad y frustración", destaca Celso Arango, jefe de la Unidad de Adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Tanto los autores del estudio como el experto madrileño defienden que pediatras y médicos de familia pregunten a los padres si sus hijos ven mucha televisión. En el caso de que la respuesta sea afirmativa "deberían someterlos a una evaluación con el fin de sopesar si su funcionalidad psicosocial es la adecuada, así como realizarles un chequeo sobre síntomas depresivos".

Es interesante observar que en el caso de las mujeres, "no se ha podido establecer esta asociación, tal vez porque mientras que ellas suelen recurrir más a los amigos, a los padres o a los profesionales, los chicos buscan distraerse (viendo la tele), cuando se están adaptando a un cuadro depresivo subyacente", recalcan los autores.

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viernes, 6 de febrero de 2009

LOS PADRES Y MADRES: ¿COGESTORES O CLIENTES?

Después de más de una década incentivando la participación de las familias en el sistema educativo, con el neoliberalismo creciente y las demandas de calidad, así como por los propios cambios en la subjetividad de la ciudadanía, las familias particularmente las nuevas «clases medias» empiezan a considerarse «clientes» de los servicios educativos, a los que ellas mismas demandan mayores funciones o, como suele decirse ahora, «calidad». En lugar de ciudadanos activos que -en conjunción con el profesorado- contribuyen a configurar el centro público que quieren para sus hijos, un amplio conjunto de padres y madres se consideran clientes que –como tales- se limitan a exigir servicios y a elegir el centro que más satisface sus preferencias, a los que demandan mayores funciones, enfrentándose al propio profesorado cuando no se adecua a lo demandado (Ballion, 1991; Pérez Díaz et al., 2001)4.

A esta lógica quiso responder la Ley de Calidad de la Educación (Escudero, 2002). Por esto, cuando los discursos sobre la calidad amenazan con diferenciar la oferta educativa substrayendo la educación de la esfera pública para situarla como un bien de consumo privado, se requiere reforzar la dimensión comunitaria y cívica de la escuela, revitalizando el modelo de gestión democrática de la educación, al tiempo que se articulan nuevas iniciativas y líneas de acción, en conjunción con las familias. Frente a la lógica neoliberal de elección de un producto ya elaborado, es preciso reafirmar la implicación, participación y responsabilidad directas de los agentes educativos (padres, alumnos y profesores) para hacer del centro un proyecto educativo. Como dice Anderson, cuando «los principios consumistas y orientados hacia el mercado amenazan con reemplazar a los de la participación democrática, es crítico entender mejor, no solamente que las formas de participación auténtica pueden constituir ciudadanos públicos más auténticos, sino también que este tipo de ciudadanos puede llevar a la creación de una sociedad democrática y socialmente justa».

De modo creciente, y especialmente en las clases medias y altas la educación está empezando a considerarse un servicio en el que se puede «invertir» dentro de este mundo competitivo (Torres). Por eso tal vez actualmente el debate escuela pública / privada ya no es, primariamente, ideológico. Antes el Estado competía con otros sectores –especialmente la Iglesia – por el control del proceso de socialización de la ciudadanía, pensando que la escuela pública transmite un modo de socialización sustancialmente diferente, secularizador e integrador. Ahora los ejes del debate se sitúan en otro plano: la eficacia en los modos de gestión, que obliga a descentralizar o «desregular» el sistema público.

En los últimos años, de los que ya se hacía eco la LOPEG (1995), estamos pasando de la participación en la gestión, a una autonomía de los centros que posibilite mecanismos de mercado (demanda y elección) para generar la calidad deseada. De este modo se pide a los centros escolares progresivamente que, en primer lugar, se doten y, después declaren públicamente los valores que van a promover como organizaciones, de modo que puedan servir de elemento diferenciador y necesario para la elección por los potenciales clientes. Se trata así de incrementar la autonomía de los centros, impeler a que tengan una personalidad propia, «desregular» la educación, dar a conocer los proyectos educativos para que elijan los potenciales clientes, y que sea la propia supervivencia en el mercado –más allá de reformas e innovaciones – el mecanismo generador de la calidad de enseñanza. Creo que esto también fuerza a situar el papel de las familias, al girar la participación en la gestión a la contribución activa en el diseño de la escuela que desean, si no quieren resignarse al papel de consumidores pasivos del producto que más les guste.

¿Cual es el papel de los padres/madres, en este contexto? Cabría, por una parte, en lugar de dar una orientación mercantil, retomar la autonomía concedida para convertir el centro escolar en lugar de expresión de los valores y preferencias de la propia comunidad local. La elección estaría basada en la implicación, participación y responsabilidad directas de los agentes educativos (padres, alumnos y profesores); no en la elección de un producto ya cerrado, sino en la concepción, planificación y diseño de cómo se quiere que sean las intenciones educativas. Desde un desarrollo del currículum basado en la escuela, la elección no consiste tanto en la capacidad del potencial consumidor de escoger entre varios productos, como en la capacidad para participar y contribuir a construir colegiadamente el centro y el tipo de educación deseado.

Extraído de:
Familia y escuela: dos mundos llamados a trabajar en común
Antonio Bolívar
Universidad de Granada
Re339.pdf http://www.revistaeducacion.mec.es/
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viernes, 23 de enero de 2009

"La necesaria alianza que debe haber entre los padres y el colegio para acompañar a los chicos en el estudio"

Los colegios reciben de los padres la misión de educar, guiar a los hijos en la aproximación a los conocimientos y competencias que la vida y la inserción social les requiere.

A partir del ingreso a la escuela, los chicos deben moverse en una organización que tiene diferencias con el mundo familiar, en el que, si bien hay reglas, predominan los vínculos afectivos y adaptados al tiempo individual. Aún en los colegios de enseñanza más personalizada, tendrán que adaptarse a normas, horarios, reglas de convivencia, diferencias jerárquicas, códigos, permisos y prohibiciones que toda organización tiene.Se les requiere que se vayan incorporando gradualmente a una cultura del trabajo y el esfuerzo sin la cual no podría existir aprendizaje. Esto es válido para todas las edades, ya que cada etapa tiene dificultades y expectativas de logro diferentes.

Afortunadamente, muchos colegios han comprendido la importancia de crear un clima de convivencia y estímulo en que se busca un crecimiento social y afectivo que estimule la seguridad personal. Los chicos tienen hoy, como nunca, posibilidades de enriquecer en la escuela sus posibilidades creativas.Pero, para que el aprendizaje sea posible se necesita tiempo de trabajo, concentración, continuidad en el esfuerzo, horas de estudio… Aquí es donde los colegios necesitan recibir de las familias el apoyo necesario para poder cumplir la tarea que ellos mismos y la sociedad les encomendaron.

Un medio cultural que incita frecuentemente a la transgresión, en el que la permisividad, el facilismo y el “todo ya” son dominantes, en el que abundan los distractores – celulares, chat, juegos electrónicos – y en el que muchos programas que ven los chicos parecen creados para destruir lo que la escuela construye, desgasta demasiado la tarea educativa.En este punto, a los padres les toca una responsabilidad muy seria: actuar como filtro protector que fortalezca al colegio y le permita ejercer su misión educativa valorando sus mensajes y aliándose para crear una contracultura positiva.

Se pueden sugerir algunas acciones:
• elegir con cuidado el colegio que quieren e interiorizarse de sus objetivos para poder sostener con coherencia sus demandas.
• conocer las expectativas de logro de cada etapa.
• enterarse de los problemas que afectan al grupo y participar junto a otros padres en la búsqueda de soluciones.
• mantenerse en diálogo con directivos y profesores.
• seguir el proceso de aprendizaje de cada chico, procurar que dediquen tiempo real a sus tareas, interesarse en los contenidos estudiados y aportar apoyo de experiencia, material que enriquezca el trabajo, etc.

Pero lo que más va a actuar sobre sus hijos va a ser la percepción de que a sus padres les interesa lo que se enseña en el colegio, lo valoran y apoyan a los que toman decisiones.



Lic. Marta May
Fundación Proyecto Padres
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domingo, 30 de noviembre de 2008

Un programa de aprendizaje de la lectura

En este artículo se pretende explicar básicamente la política que la Administración educativa está llevando a cabo en relación con la lectura. Es necesario que las familias sigan esforzándose en colaborar con el ámbito educativo para que los niños adquieran un correcto nivel y ritmo lector que les facilite un rendimiento adecuado a sus posibilidades. Es por ello que este artículo se propone como OBJETIVO explicar cuáles son las líneas básicas de la enseñanza de la lectura, los objetivos que se derivan de las grandes finalidades, los principios en que se fundamenta esa enseñanza, las experiencias lectoras que se utilizan, así como las características propias de todo programa lector.Hoy día, la Administración educativa está haciendo un esfuerzo importante para realzar el prestigio que la lectura debe tener en la escuela y para toda persona. El FOMENTO DE LA LECTURA se plasma en los distintos Reales Decretos de Enseñanzas Comunes para las distintas etapas que componen el nuevo Sistema Educativo establecido por la conocida Ley de Calidad. En estos Reales Decretos, la comprensión lectora y la capacidad de expresarse correctamente serán desarrolladas en todas las áreas del currículo. También se ordena que las administraciones educativas promoverán las medidas necesarias para que en las distintas áreas se desarrollen actividades que estimulen el interés y el hábito de la lectura y de la expresión oral.

La importancia de la lectura en la formación de los estudiantes y en el desarrollo cultural, llevó al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a iniciar un Plan de Fomento de la Lectura que en su primera fase, se extiende de 2001 a 2004. Este Plan supone una primera respuesta a la necesidad de abordar acciones institucionales de fomento de la lectura desde diversos campos con el fin de, por una parte, consolidar este hábito en el ámbito educativo y, por otra, difundirlo entre sectores más amplios de la sociedad.

El objetivo básico del Plan es potenciar los hábitos de lectura, especialmente entre la población infantil y juvenil. Sus elementos principales son la mejora de la Red de Bibliotecas públicas y escolares; el fortalecimiento de las campañas de comunicación, promoción y dinamización de la lectura; la colaboración con las actividades del sector del libro, fundaciones y otras instituciones en relación con la promoción de la lectura, y el carácter abierto a la incorporación de nuevas iniciativas y a la colaboración con otras instituciones públicas y privadas, y con los medios de comunicación.Entre las acciones contempladas en el Plan figuran varias que el Ministerio realiza en colaboración con otras administraciones e instituciones, como el programa de Bibliotecas Públicas del Estado, de titularidad estatal y gestión autonómica, y el programa de animación a la lectora que se desarrolla con la Federación Española de Municipios y Provincias.En cuanto al desarrollo del plan de fomento de la lectura hay que decir básicamente que se compone de cinco líneas de actuación:a) Instrumentos de análisisb) Bibliotecas Escolares y otros programas en el área educativa.c) Bibliotecas Públicas.d) Acciones de comunicación.e) Actividades de animación a la lectura.

Una vez vista la política que la Administración educativa sigue en relación con el fomento de la lectura, debemos centrarnos en cómo es un programa de aprendizaje lector. Actualmente se aplica la idea de que la enseñanza de la lectura debe ser más amplia que en el pasado para satisfacer las exigencias cada vez mayores del mundo desarrollado.

Un programa de lectura no se limita a desarrollar en los niños las técnicas básicas y destrezas interpretativas de unos signos escritos; no se limita a desarrollar la capacidad para agrupar palabras en unidades de pensamiento; no puede limitarse a desarrollar hábitos y métodos de estudio tales como lectura de mapas, interpretación de gráficas, cartas, etc.

Además de lo anterior, la instrucción lectora en nuestro Sistema Educativo se propone como grandes FINALIDADES DE LA LECTURA las siguientes:
1. Desarrollar la actitud que estimule al lector a buscar información y referencias, ampliar sus intereses y cultivar el gusto lector que permita al sujeto elegir sus libros con acierto;
2. Desarrollar la independencia del lector fomentando la confianza en sus propios recursos, capacitándole para iniciar por su cuenta actividades lectoras y facilitándole la tarea de adaptarse al tipo de lectura adecuado para diversos fines;
3. Desarrollar la capacidad crítica del lector;
4. Desarrollar la aptitud para establecer relaciones entre lo leído y los problemas que pretende resolver;
5. Desarrollar la capacidad de síntesis del individuo;
6. Desarrollar la capacidad para distinguir los hechos de las opiniones del autor, la propaganda y los prejuicios de la realidad;
7. Desarrollar la aptitud para sacar conclusiones de lo leído;
8. Desarrollar la capacidad de goce lector y;
9. Desarrollar la aptitud de compartir libros y material interesante a través de la lectura oral interpretativa y la discusión sobre el contenido.

De estas grandes finalidades ha de surgir un programa de aprendizaje de la lectura. Los padres deben tener en cuenta que EL CRECIMIENTO EN LECTURA ES UN PROCESO EVOLUTIVO Y CONTINUO en una doble dirección:

1. El alumno aumenta progresivamente su capacidad para leer materiales cada vez más complejos, lo que requiere la ampliación sucesiva de sus conocimientos y de su capacidad para organizarlos, en orden a una más perfecta asimilación de los nuevos conceptos que la lectura le ofrece.
2. el lector aumenta también progresivamente su capacidad para leer material cada vez más específico en contenido, lo que exige un incremento de vocabulario especial de cada materia, una mayor capacidad para adaptar las técnicas lectoras a las exigencias del texto y la comprensión de materiales cada vez más diferenciados.

En numerosas ocasiones los padres han consultado una programación sobre cómo se enseña a leer o los primeros pasos en la lectura de los niños. O bien han preguntado a los maestros cómo pueden ellos, en casa, ayudar o colaborar para favorecer el aprendizaje de la lectura en los niños. Es interesante saber cuáles son los objetivos que los docentes se plantean en cualquier programa lector.

Por eso, las grandes finalidades citadas anteriormente se materializan dentro del programa de aprendizaje de la lectura en unos OBJETIVOS que podemos enumerar de la siguiente manera:
HABITOS Y ACTITUDES LECTORAS: valoración de la lectura como un medio de comunicación; preocupación por los libros; curiosidad intelectual y consideración de la lectura como un medio de satisfacer esta curiosidad; autoexigencia de comprender lo leído; hábito de prestar atención a las palabras y a su significado, hábito de iniciar actividades lectoras; confianza en sí mismo y en los propios recursos.RECONOCMIENTO DE PALABRAS: adquisición de un extenso vocabulario visual; desarrollo de la capacidad para reconocer las distintas variables de las palabras conocidas; desarrollo de las aptitudes para reconocer palabras nuevas.EFICIENCIA EN LA UTILIZACIÓN DEL MATERIAL IMPRESO: desarrollo de aptitudes y destrezas para localizar el material de lectura; utilización eficiente de libros y material de referencia; desarrollo de técnicas para la ordenación del material leído; interpretación de mapas, gráficos, índices, tablas y otros medios auxiliares.
COMPRENSIÓN LECTORA: desarrollo de los aspectos básicos de la comprensión; desarrollo de los distintos tipos de comprensión.

ADAPTACIÓN A LAS EXIGENCIAS LECTORAS DE LAS DIVERSAS ASIGNATURAS: adaptación de la velocidad lectora a las exigencias del texto; selección de motivos adecuados al contenido de cada asignatura; eficacia para la lectura de textos de contenido discontinuo, como los libros de geografía; eficacia para la lectura de textos de contenidos acumulativo, como los libros de ciencias; eficacia para la lectura de texto cuyo contenido tiende a ejercer influencia sobre el sujeto, como los libros de conocimientos sociales.AMPLIACIÓN DE LOS INTERESES LECTORES Y CULTIVO DEL BUEN GUSTO: fomentar el interés por diversas facetas de la experiencia humana; despertar el deseo de compartir las experiencias, ideas y conocimientos de los autores; cultivar un gusto lector exigente.DESTREZA EN LA LECTURA INTERPRETATIVA ORAL: expresar una idea; participa de una experiencia; interpretar a un autor.Pero también debemos saber que todo programa de enseñanza de la lectura tiene que incluir cuatro tipos fundamentales de EXPERIENCIAS LECTORAS, a saber:
1. Programa básico: las destinadas a enseñar al niño cómo leer.
2. Actividades diseñadas para que el escolar aplique sus conocimientos lectores a las diferentes materias del programa.
3. Programa de lecturas dirigidas o literatura para niños: experiencias concebidas con finalidad recreativa y del perfeccionamiento personal.
4. Programa correctivo: experiencias destinadas a reeducar a los niños que presentan pequeñas dificultades de aprendizaje.

Estas experiencias nos ayudarán a conseguir los objetivos propuestos en el programa de aprendizaje lector. Los padres han de conocer los fundamentos en que se basa dicho programa para así poder colaborar de forma coordinada siguiendo las orientaciones de los docentes. Estas sugerencias de trabajo o de refuerzo que las maestras y maestros transmiten a las familias están basadas en las siguientes CARACTERÍSTICAS que todo programa de aprendizaje de la lectura posee:
1. El desarrollo lector se asemeja más a un proceso continuo que a un avance a través de etapas sucesivas y relativamente independientes entre sí.
2. El programa de lectura es ordenado, consecutivo y sistemático.
3. El proceso lector es significativo e intencional. El aprendizaje por “ensayo y error” u ocasional resulta ineficaz para la lectura.
4. El programa de lectura no se limita a señalar lo que el niño debe leer en cada materia de enseñanza, sino que determina también cómo leerlo.
5. El programa de lectura prevé la preparación discente para cada uno de los niveles instructivos.
6. Los libros de lectura deben ser interesantes, atractivos y adecuados al nivel de madurez del niño.
7. La dificultad de los materiales debe ser proporcional a la capacidad lectora del individuo. Ya sabemos que los libros de lectura infantiles nos orientan sobre la edad infantil más recomendada.
8. En la escuela y en casa debe haber una atmósfera amistosa, intelectualmente estimulante y favorecedora de la creatividad.
9. El programa está integrado por unidades ajustadas a los principios básicos de la enseñanza de la lectura.
10.El programa de lectura incluye unidades didácticas variadas. La diversidad es necesaria porque los objetivos lectores son variados.
11. La enseñanza de la lectura debe ajustarse al ritmo de desarrollo individual.
12. La lectura oral es más un objetivo que un método de enseñanza.
13. El aprendizaje debe realizarse en condiciones favorables. Se consiguen mejores resultados con aquel niño que sabe que utiliza la lectura como herramienta de aprendizaje que el que lee con ansiedad o miedo al fracaso.
14. Amplitud del programa lector. En el aprendizaje de la destreza lectora se incluyen los distintos tipos de experiencias que hemos comentado anteriormente.

Mientras tanto y para finalizar, una vez que conocemos un poco más el esfuerzo de la Administración educativa en el fomento de la lectura y la esencia de un programa de aprendizaje lector nos queda sugerir que se lea en casa y una de las formas más atractivas e interesantes es la LECTURA EN VOZ ALTA. La lectura en voz alta es una práctica esencial. Tanto el leer mientras otros escuchan como escuchar lo que otro lee, produce en el niño un extraordinario placer. Quizá el escuchar la lectura de un cuento sea el modo más adecuado de implicar e interesar al niño en la lectura y ayudarle a adquirir un rico y extenso vocabulario, antes incluso de que pueda leer por sí mismo.

Pero, sobre todo, cuando ya vaya adquiriendo cierta soltura, la práctica diaria de la lectura en voz alta contribuirá, en el incipiente lector, a mejorar además su escritura y su capacidad de expresión oral.

Otra ventaja de la lectura en voz alta es que, al ser una experiencia compartida, aumenta el interés de los niños por participar y les entrena en las destrezas de escuchar, prestar atención y hacer una síntesis mental de lo leído o escuchado. La lectura en voz alta debe convertirse en práctica habitual de todos los miembros de la familia.

Es muy importante que el niño sepa que su padre, su madre y cada uno de sus hermanos siempre tienen un libro en la mesita de noche y que cuando terminan uno empiezan otro, y otro... ¡Que vivan el espíritu y el ansia de leer desde los primeros años! El entorno cultural es determinante siempre para el futuro intelectual de cualquier persona; no lo olvidemos los padres.

Del programa español de lectura
Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2/e_padres/html/lectura.htm
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sábado, 29 de noviembre de 2008

¿Para aprender hay que esforzarse?

En el artículo titulado “El valor del esfuerzo en la formación de la persona” se analiza qué se entiende por esfuerzo, cuál es la importancia que el Sistema Educativo da al esfuerzo, la relación del esfuerzo como valor de la persona con otros valores como la disciplina, la obediencia, el trabajo bien hecho, etc.En el presente artículo queremos reflexionar sobre las posibilidades que existen de fomentar el valor del esfuerzo en el niño, la importancia que tiene el esfuerzo de la persona para un mejor aprendizaje, veremos cómo sí es posible que su hijo aprenda a esforzarse y enumeraremos (además de las ya citadas en el artículo citado) unas pautas concretas que usted, padre/madre, puede poner en práctica para ayudar a su hij@ a esforzarse.

Por ESFUERZO entendemos la “acción enérgica del cuerpo o del espíritu para conseguir algo”. También “empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin” (Diccionario Espasa Calpe, 2001).

Algunos autores afirman que existe aprendizaje sin esfuerzo. Parte de verdad tienen porque hay que recordar que buena parte de las competencias funcionales que el individuo adquiere (la comunicación, la capacidad de andar, etc) se aprenden con muy poco esfuerzo.

Si consideramos la segunda acepción de la definición de esfuerzo que hemos citado, el esfuerzo supone poner en juego “elementos costosos” ante una tarea, planificar los pasos que deberán realizarse, anticipar sus consecuencias, pensar en indicadores de progreso, supervisar la actividad mientras se realiza, revisar los resultados intermedios, introducir las correcciones necesarias, buscar alternativas de solución a un incidente no previsto, evaluar la adecuación del proceso seguido y la pertinencia del producto obtenido, aprender de los errores cometidos para próximas tareas, y esto sustentado sobre mecanismos de automotivación que la persona debe crear como alimentar el propio interés, controlar la ansiedad, reducir los sentimientos de miedo a fracasar, persistir en el empeño, o pedir apoyo y ayuda cuando sea necesario.

Según lo anterior, el esfuerzo es también una cuestión de grado como sucede con la motivación. No hay una sola manera de esforzarse, sino muchas. El simple hecho de escuchar un momento a un adulto supone para muchos niños un esfuerzo enorme aunque no se impliquen en absoluto en la explicación. Debemos tener en cuenta que el esfuerzo en sí mismo no garantiza el aprendizaje. Sin esfuerzo es difícil que haya aprendizaje, pero a menudo el simple esfuerzo conduce únicamente al hastío o a aprendizajes de ínfima calidad.

EL ESFUERZO SE APRENDE. Hay quien dice que todo aprendizaje implica un esfuerzo. Un factor determinante del éxito escolar en todas sus etapas es el desarrollo, cultivo y afianzamiento de la voluntad de aprender. Esta voluntad de aprender posee un doble sentido: por un lado, se trata de un querer saber (actitud de atención hacia el mundo, nosotros mismos, etc.).

Por otro, es también un querer poner los medios para saber: quiere decir, estar dispuesto a movilizar la mayor cantidad de recursos posible para conseguir el aprendizaje mediante el esfuerzo. Es preciso presentar el esfuerzo como un progreso sostenido a lo largo de un proceso de aprendizaje.

Es en el periodo de 3 a 5 años cuando se deben establecer las bases para que el individuo pueda ir interiorizando la necesidad de esforzarse como parte esencial de su responsabilidad en el proceso educativo.

Para el aprendizaje del esfuerzo contamos con una serie de principios que orientan la enseñanza de estrategias de autorregulación del esfuerzo. Estos principios son tres:

  • Las estrategias se deben centrar en la comprensión de la necesidad de esforzarse en determinadas circunstancias y de ajustar ese esfuerzo al objetivo y condiciones de la tarea en cuestión.
  • Las estrategias han de permitir al niño tomar conciencia del conjunto de decisiones y operaciones mentales que pueden facilitar el mantenimiento y regulación de su esfuerzo.
  • Las estrategias han de focalizar el trabajo en la gestión de los factores emocionales que acostumbran a acompañar a aquellas actividades que exigen un cierto nivel de esfuerzo como pueden ser la ansiedad, el desánimo, la impotencia, la incertidumbre, etc.

Teniendo en cuenta estos principios, desde el primer momento, el adulto debe poner en juego una serie de estrategias que se resumen en favorecer el interés y anclar en esa actitud las exigencias de un rendimiento cada vez mayor.


Los padres deben saber que en el Sistema Educativo se busca alcanzar la finalidad de la personalización del esfuerzo a través de los siguientes objetivos que también se han de buscar en el ámbito familiar:
1. Suscitar el interés de los chicos, diseñando una variedad de actividades motivadoras que promuevan o faciliten el esfuerzo y logren captar el interés del niño.

2. Ayudar a organizar la información y ofrecer las herramientas necesarias que posibiliten la adquisición de los conocimientos y refuercen la confianza en las propias capacidades.

3. Diseñar estrategias para superar las dificultades, disfrutar los logros y compartir unas y otras experiencias con los demás.

4. Mantener la continuidad en la exigencia.


Pero no en todos los ámbitos familiares se fomenta de igual manera el esfuerzo. Así nos encontramos distintas formas de actuar o PATRONES DE CONDUCTA FAMILIAR a la hora de inculcar en los niños este valor:
1. No querer traumatizar a los niños obligándoles a esforzarse. Creen que “bastante se han esforzado y se esfuerzan ya ellos".

2. Incoherencia al obligar a sus hijos a esforzarse en determinados ámbitos, generalmente el académico, y no mostrar la misma firmeza ante otras cuestiones como pueden ser asumir responsabilidades en cuanto a hábitos de autocuidado, compartir tareas de la casa, prescindir de algo en beneficio de los demás..., convirtiéndose en “asistentes” de sus hijos y colaboran con la ingenua creencia de que si les liberan de estas tareas van a tener más energías y tiempo para estudiar.

3. Transmitirles un doble mensaje contradictorio: uno de modo explícito que consiste en insistir en el valor del esfuerzo para alcanzar y mantener metas de tipo material o de estatus social y otro implícito por la realidad percibida por el niño de unos padres insatisfechos por una vida extremadamente competitiva, falta de tiempo, estrés, etc. que hace preguntarse a los hijos si merece la pena esforzarse para alcanzar ese resultado.

4. Creer que es mejor no intervenir directamente en la educación de sus hijos “que la vida ya les enseñará lo que deben hacer y lo que cuesta ganarse las cosas” o bien “que la naturaleza ya se encargará de hacer su trabajo e irlos madurando”.

5. Pensar que la motivación implica entretenimiento y que básicamente ha de venir la escuela. “Mi hijo no aprende porque la escuela, los profesores o el método empleado no son atractivos para él”.

6. Obstinarse en que sus hijos se esfuercen por alcanzar metas adecuadas desde el punto de vista paterno, sin tener en cuenta las capacidades, motivaciones o intereses del niño.7. Fijar la atención solamente en los comportamientos inadecuados y en las equivocaciones, potenciando, así, la inseguridad y la apatía.

8. Fomentar diferencias entre los roles de género, reforzando la elección de caminos distintos en función del sexo.


El problema con el que nos encontramos los adultos es que debemos enseñar a los niños a esforzarse, a comprender el valor y el sentido del esfuerzo, a esforzarse en la dirección adecuada. Para enseñar a esforzarse es imprescindible transmitir los BENEFICIOS DEL ESFUERZO. En primer lugar los conocimientos que producen una satisfacción íntima, ayudan a comprenderse a sí mismo y al mundo en el que nos ha tocado vivir.

Nos ayudan a encontrar respuesta a las muchas preguntas que nos surgen; conocer las propias limitaciones y tener el valor suficiente para seguir arrancándole a la vida los innumerables secretos que encierra. En segundo lugar, los productos del conocimiento ya que gracias a ellos, el hombre ha evolucionado y ha conseguido mejorar su calidad de vida. Por último, el desarrollo de la propia personalidad. Con el esfuerzo, el hombre consigue el máximo de sí mismo.


Extraído de http://www.isftic.mepsyd.es/w3/recursos2/e_padres/html/aprendi_esfuerzo.htm

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miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA CONCENTRACIÓN, IMPRESCINDIBLE PARA ESTUDIAR

Su hijo/a tiene que aprender a fijar su atención sobre la materia que estudia y evitar distraerse con otras cosas o personas.

Estar concentrado en el estudio significa percibir solo la información acerca de lo que s está estudiando y estar, por lo tanto, pensando solo en aquello que se está estudiando.

Algunas orientaciones que pueden ayudar:
Eliminar lo que distraiga (televisión, videojuegos, etc)
Planificar tiempos de estudio y tiempos de descanso
Cada persona tiene que aprender a encontrar aquellas estrategias que le ayuden a concentrarse mejor
La concentración es acumulativa, cuantas más veces consigamos concentrarnos, más fácil será la próxima vez
La atención también puede ejercitarse

Algunos ejercicios y recomendaciones para mejorar la atención.
Como ya hemos dicho, la capacidad de atención en una actividad y la concentración en la misma se aprende poco apoco en base a la práctica, si tu hijo o hija tiene problemas de atención, puedes buscar algunos pasatiempos y ejercicios a realizar, como son:
Busca las diferencias entre dos dibujos aparentemente iguales.
Ejercicios de completar series numéricas o geométricas.
Subrayar en una página de periódico una determinada palabra. Se anota el tiempo y se repasa después buscando los fallos.
Repetir el ejercicio con otras palabras o con letras o juegos de letras (por ejemplo a, d, n, pre,…).
Elegir un tema, objeto, actividad y pedir al niño que durante cinco o diez minutos piense y/o escriba solo sobre ese tema. Después comentar con él.
Proponle rompecabezas, primero mas sencillos y después los vas complicando.

Recuerda, las actividades deben de ser cortas inicialmente y se pueden ir alargando en el tiempo a medida que el niño las va practicando con éxito.


Extractado de http://www.tresw.net/aulamadrid/ donde pueden encontrarse más temas
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domingo, 16 de noviembre de 2008

FAMILIA Y ESCUELA ANTE UN MUNDO EN CAMBIO

Autora de la nota, Mª Carmen Aguilar Ramos Universidad de Málaga
Revista Contextos de Educación. V. Octubre. 2002 pp. 202-215. Universidad de Río Cuarto. Córdoba. Argentina.

INTRODUCCIÓN
Familia y Escuela son un marco referencial imprescindible para la incorporación de un nuevo ser humano a la sociedad; pero, este marco se encuentra a merced de los avatares impuestos por transformaciones diversas que han de asumir ambas instituciones si quieren responder a su tarea educativa y socializadora.

Los cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos, los sujetos no están preparados para adaptarse a ellos en los diversos niveles: biológico, psicológico y social. La complejidad, cada vez mayor, que la caracteriza, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común.

El objetivo principal de esta aportación es crear un espacio de reflexión sobre la necesidad de tomar conciencia de la importancia de la formación en Educación Familiar para ayudar a:
a. Los profesionales de la educación y a los padres a mejorar las relaciones Escuela-Familia como una medida de calidad de la enseñanza y prevención del fracaso escolar.
b. Los padres a tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos para responder a las nuevas necesidades educativas que presentan.
Para ello, se ofrece el análisis de algunos de los contrastes y cambios fundamentales que se están produciendo y repercuten en la familia y la escuela, y son necesarios tener en cuenta en las prácticas educativas. También, se considera que una intervención para la educación del futuro debe estar enmarcada en un enfoque interactivo, ecológico y comunitario para responder a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de todos los implicados.

1. CAMBIOS FUNDAMENTALES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y SUS REPERCUSIONES.
Los avances científicos y tecnológicos han supuesto cambios muy rápidos. Se suceden de forma vertiginosa, no dando lugar a que el hombre pueda interiorizarlos y adaptarse a las nuevas exigencias que estas transformaciones van imponiendo al mundo de la cultura, mucho más lento en su evolución.

Estos cambios, que afectan a la educación familiar, se sitúan en dos planos: interno y externo:
1. Interno. La familia necesita un marco de referencia para guiar, orientar y educar a sus hijos, porque sumergida en un mundo cambiante, cuya inestabilidad e incertidumbre fomenta inseguridad y miedo, se encuentra confundida, las viejas creencias, los valores vividos, en definitiva, la educación recibida no le sirve para educar a su generación actual.
2. Externo. La familia se encuentra en medio de contrastes ante los cuales se siente sobrepasada y se pregunta cómo responder a las demandas de sus hijos que están fuera de los esquemas de sus propias experiencias y vivencias.

En este contexto, la familia tradicional aparece desdibujada, ha perdido sus antiguos puntos de sustentación, se han venido abajo los grandes pilares que sostenían sus creencias y cimentaban los roles atribuidos a los diferentes miembros de la familia, por ejemplo: el hombre, en la figura del padre, no representa la autoridad como pilar de fuerza y poder; la mujer, en la figura de madre, no representa el amor como pilar de sumisión y abnegación y la sexualidad, no representa lo puro y misterioso como pilar de reproducción… Esta situación le impide saber plantear pautas educativas que respondan a las necesidades actuales de sus hijos.

En definitiva, la familia se encuentra buscando nuevos pilares donde asentar una nueva identidad.

Desde otra perspectiva, la escuela, también se encuentra en una situación similar. Los viejos patrones educativos no le sirven para educar hoy. A merced de los vientos del autoritarismo de ayer y del permisivismo actual, a veces, deja hacer… porque no sabe qué hacer. Encerrada en una burocracia asfixiante, se le hace difícil vivir el sentido comunitario que, proclaman los documentos que la rodean y le exigen los nuevos valores democráticos. Siente la presión de las demandas que van más allá de su tradicional función transmisora de conocimientos y no se siente preparada para afrontarlas.

¿Qué pueden hacer familia y escuela ante esta situación?. Sencillamente, aliarse y emprender juntas un camino que les permita crear una nueva concepción de la educación, desde una perspectiva comunitaria real dónde el verdadero protagonista sea el niño. Este objetivo exige la elaboración de un proyecto educativo común entre familia y escuela.

¿Cómo? Analizando y reflexionando la realidad sociohistórica en la que están inmersas y tratando de responder al tipo de educación que quieren dar a las nuevas generaciones y el tipo de hombre que quieren formar, así como en los medios e instrumentos que han de utilizar para lograrlo. Este análisis implica tener en cuenta algunos contrastes de la sociedad actual.

2. CONTRASTES DE LA SOCIEDAD.
Como decíamos, en el seno de la familia y la escuela se están produciendo cambios sustanciales relacionados con los papeles que juegan en la educación, a los que se añaden los grandes contrastes influidos por las Nuevas Tecnologías de la Comunicación, difíciles de abordar, que caracterizan esta sociedad y configuran un estilo de vida y valores, como por ejemplo, los siguientes:
• El vecino del bloque es un desconocido con el que no se entabla ninguna comunicación, pero sí se mantienen relaciones con personas y países remotos por medio del correo electrónico, Internet o videoconferencia.
• Algunas autonomías territoriales son defendidas a ultranza, y en el ámbito internacional se buscan estrategias de actuación conjunta y global.
• Ciertos países desarrollados disponen de una gran tasa de paro, no obstante, recurren a la mano de obra barata proporcionada por los inmigrantes, pero no les integran en su cultura.
• Las pequeñas infracciones son penalizadas y las grandes corrupciones se justifican.
• El esfuerzo, la constancia y el trabajo son desvalorizados, mientras que el éxito fácil es premiado, etc.
El centro de estos contrastes se encuentra en los medios de comunicación como faro que alumbran lo cotidiano, eje alrededor del que gira la vida familiar y escolar y sus acontecimientos. De forma que los recursos audiovisuales y tecnológicos: televisión, video-juegos, Internet, etc., están al alcance de los ciudadanos, y modelan una nueva forma de concebir el mundo y sus valores. Como señala Savater, F. (1997 :71), “mientras que la función educadora de la autoridad paternal se eclipsa, la educación televisiva conoce cada vez mayor auge ofreciendo sin esfuerzo ni discriminación pudorosa el producto ejemplarizante que antes era manufacturado por la jerárquica artesanía familiar”.

¿Qué conclusiones pueden extraerse de lo expuesto?. El niño es bombardeado desde diferentes flancos por gran cantidad de información, a veces, contradictoria que forma una realidad calidoscópica, de donde surge la necesidad inminente de una educación por parte de los padres y profesores que le ayuden a discriminar este cúmulo de información y le orienten y guíen dando coherencia a sus experiencias cotidianas. ¿Cómo?
Tomando como marco de referencia la inestimable la aportación del Informe de la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el S. XXI, presidido por Jacques Delors, que basa la educación para el futuro en estos cuatro pilares fundamentales: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad.

Aprender a conocer: Es necesario poner en contacto a los niños y niñas con los conocimientos, entretejidos por la historia y la cultura, que se organizan en contenidos curriculares y se aprenden en la escuela, pero también, con el mundo que les rodea por medio de sus relaciones con el entorno, la familia, los iguales y los medios de comunicación, ayudándoles a analizar esta realidad a través de estrategias de aprendizaje constructivo.

La familia transmite conocimientos que entran dentro del ámbito de la historia familiar y le confiere una serie de características diferenciales fruto de las experiencias de las generaciones anteriores. En este sentido, es importante, crear en el hogar intercambios y comunicaciones sobre la historia de los abuelos, tíos abuelos, así como anécdotas y sucesos acaecidos en la biografía familiar, que permitan al niño tomar conciencia de su procedencia y conocer su filiación y le ayuden a tomar conciencia de su identidad personal, familiar y social.
Así, el niño estructura un tiempo y un espacio tanto en el ámbito personal como histórico, que le ayudan a tomar conciencia de sí mismo como sujeto individual y social. La construcción del concepto de sí mismo de un sujeto gira alrededor de estos dos ejes: tiempo y espacio.

Aprender a ser. Para ello, los niños y niñas han de aprender a ser desde dos vertientes: 1) social: como miembro de un grupo social, de una cultura, que podemos relacionar con “aprender a conocer”, y 2) individual: como ser único y diferente, descubriendo su interioridad, sus posibilidades y limitaciones, su realidad personal inmersa en una realidad social, en la que desarrollar su proyecto vital.

Para aprender a ser él mismo, el niño descubre sus peculiaridades y su ser sí mismo en la diferenciación con los miembros de su familia. La identidad personal la adquiere en este doble proceso de descubrimiento de sí mismo y diferenciación del otro. De ahí la importancia de sus primeros contactos familiares para potenciar la realidad de su ser individual y personal. El niño aprende a ser sintiéndose querido, valorado, descubriendo que es digno de ser amado.

Aprender a hacer. El niño aprende a desarrollar habilidades y destrezas, observando, experimentando y descubriendo todos los objetos que encuentra a su alrededor. El niño aprende a hacer con sus más próximos, en la realidad cotidiana del hogar y de la escuela, cuando se le permite manipular, asociar y establecer relaciones entre diferentes elementos, estamos permitiendo que aprenda a hacer. La creatividad como capacidad creadora, que permite abrir hacia nuevas fronteras, se fomenta estimulando al niño a investigar, descubrir, explorar, experimentar, y en esta tarea pueden participar familia y escuela, por medio de estrategias innovadoras de trabajo común.

Aprender a vivir en comunidad. Favorecer una educación para la vida comunitaria, desde el ámbito familiar, es fundamental para que el niño aprenda a ejercitar la participación, la cooperación, el diálogo y la toma decisiones consensuadas y compartir los conocimientos y la vida, de forma que luego sea capaz de transferir estos aprendizajes a otros contextos sociales.

En nuestra opinión el verdadero reto es educar para: Aprender a ser y aprender a vivir en comunidad. Estos pilares para que sirvan realmente al diseño de una educación para el futuro han de ser objetivos educativos de la Familia y la Escuela, plasmados en un proyecto común, como mencionábamos anteriormente, donde se planteen el tipo de educación que quieren dar y el tipo de hombre que quieren formar a partir de una toma de decisiones consensuadas.

¿Cómo es posible alcanzar esta meta?
A través de la participación real y efectiva de la familia en los centros. ¿Qué exige? Una formación inicial para la participación, desde los planes de estudio de Formación del Profesorado y de Pedagogos, que incluyan una preparación en Educación Familiar para dotar al profesor y al pedagogo de instrumentos y técnicas para concienciar e implicar a las familias en la vida del centro, así como a los pedagogos de una preparación específica para la formación de padres. En este sentido, profesores y pedagogos se convierten en agentes de participación, de cambio y dinamizadores de las relaciones entre la familia y el centro, que encuentra así su sentido como comunidad educativa.

3. FAMILIA Y ESCUELA: EDUCAR PARA VIVIR EN COMUNIDAD
¿Qué significa el término comunidad?. En palabras de Bárcena, Fernando. (1997 :112), en sentido abstracto, alude a lo que pertenece a todos los miembros de un grupo o colectividad, va referido a una comunidad de bienes, de sentimiento y de origen. Puede adquirir múltiples formas, y referirse a la comunidad familiar, a la escolar, o también a la económica europea. Es un concepto que, en la actualidad, tiene gran importancia en el ámbito de la Sociología y de la Filosofía Moral y Política contemporáneas. Desde el punto de vista sociológico, la comunidad es una forma peculiar de agrupamiento social, y para Rodríguez Neira, T. (1997 :161), “la forma más perfecta de la comunidad es la familia”, pero, ¿lo sabe la familia?.
La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos. La complejidad de la realidad actual se le escapa y esto repercute en la vida del niño, conllevando problemas escolares y familiares que surgen en la realidad diaria: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., que no se pueden achacar a la sociedad en abstracto, a la familia, a la escuela o a los alumnos, de manera independiente como “compartimentos estanco”, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.
De ahí surge la necesidad de una formación específica en este nuevo campo de trabajo pedagógico, el familiar, para que cualquier intervención que se intente llevar a cabo tenga en cuenta la visión global de su contexto.
El niño comienza su trayectoria educativa en la familia que la escuela complementa. Por tanto, familia y escuela son dos contextos próximos en la experiencia diaria de los niños, que exige un esfuerzo común para crear espacios de comunicación y participación de forma que le den coherencia a esta experiencia cotidiana. La razón de este esfuerzo se justifica en sus finalidades educativas dirigidas al crecimiento biológico, psicológico, social, ético y moral del niño, en una palabra, al desarrollo integral de su personalidad.
De la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.
Es urgente que ambas instituciones se planteen como objetivo prioritario al niño como verdadero protagonista de su quehacer educativo
¿Cómo llevarlo a la práctica?
En primer lugar, es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres a través de programas.
En segundo lugar, las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.
Como señalábamos el verdadero desafío es aprender a ser y aprender a vivir en comunidad, esto exige hacer posible espacios de comunicación e intercambios que fomenten la participación y conduzcan a compromisos que enriquezcan la vida personal y colectiva de los implicados.
La familia juega un importante papel en este sentido, pero hay que ayudarla a tomar conciencia de ello. Los cambios de la sociedad actual deben encaminarla hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función, y tenga conciencia de su identidad individual como miembro de esa comunidad. ¿Cómo? Dentro un clima de comunicación se establecen pautas para la distribución y organización de tareas en función de las necesidades y posibilidades de cada miembro. En este contexto, la comunicación adquiere un valor esencial si desea educar para la vida comunitaria, y se convierte en la mejor manera de superar dificultades, conflictos, contrastes y contradicciones de la realidad cotidiana que surgen de la propia convivencia del hogar, y fuera de él.

La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas. Entre sus objetivos se encuentra: fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.
En una sociedad como la nuestra, la familia y la escuela han de tener claros sus papeles y fomentar la vida comunitaria, como fundamento de toda posterior experiencia social. ¿Cuáles son los ejes que han de regir sus actuaciones? Siguiendo a Medina Rubio, T (1997): la autoridad basada en el compromiso ético, el ejemplo como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace y el amor como el motor que impulsa y da vida.
La experiencia temprana en la familia de formas de comunicación basadas en el diálogo y el consenso sustentarán actitudes democráticas de participación, colaboración y cooperación. En consecuencia, este aprendizaje será reforzado en la escuela si pone en práctica actividades en las que los alumnos trabajen en equipo, utilicen la negociación para resolver sus conflictos y pongan en práctica los valores de la vida comunitaria, en los que se han iniciado en el hogar.

En definitiva, es esencial que padres y profesores se pongan de acuerdo sobre cómo hacer efectiva la participación de la familia en la escuela, para que sus relaciones sean de ayuda mutua y hacer frente a los desafíos que les presenta este mundo en cambio, lo que va a repercutir de forma positiva en la educación de los niños y va dar coherencia a sus experiencias.

4. UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA
Del desarrollo de esta exposición surge un aspecto fundamental, la formación en Educación Familiar. No se puede hablar de fomentar la participación activa de la familia en la comunidad escolar, sin una formación del profesorado y los pedagogos, poniendo a su disposición conocimientos, instrumentos y estrategias que faciliten su labor.
De ahí que, la propuesta de intervención para que sea efectiva, haya de abarcar varios niveles: Universidad, Centros de Formación del Profesorado y Centros Escolares. La incorporación de la Universidad a esta tarea, al introducir, en los planes de estudio de los futuros maestros, Programas de Formación para la Participación: Escuela y Familia, supone una respuesta de implicación y compromiso que muestra su sensibilidad por una apuesta de educación para el futuro. De hecho, en la literatura, se recoge que ya se está realizando en algunos países europeos y americanos. Como indica, Kñallinsky, E. (1999 :142), los objetivos que se persiguen, al incluir la implicación de los padres como parte de los estudios de magisterio, son:
• Desarrollar la sensibilidad en los futuros maestros acerca de los cambios en las familias.
• Conocer la importancia de la implicación de los padres.
• Tener experiencias prácticas de trabajo con éstos

Como objetivos específicos del programa se plantean:
• Trabajar con distintos tipos de familias
• Desarrollar e implementar actividades para comunicarse con las familias
• Elaborar y poner en práctica un proyecto de lectura en casa
• Dirigir reuniones de padres

• Conocer el amplio abanico de actividades que se realizan en las escuelas para integrar a los padres
La formación del profesorado para la participación educativa de la familia, así como la de los pedagogos, mejoraría la tarea educativa que tienen encomendada ambas instituciones. Desde este enfoque, el rol del profesor es de mediador entre la cultura escolar y familiar, y se superarían los temores de los docentes a la intromisión de los padres en sus tareas, como recogen algunos autores, y se interpretaría la participación en el sentido de colaboración y apoyo mutuo para diseñar de forma conjunta el proyecto común de educar a los alumnos para ayudarles a crecer y desarrollar su proyecto vital, introduciendo estrategias para adaptarse a los retos que se les presentan. Por otra parte, lo padres se sentirían involucrados en la trayectoria escolar de los hijos de forma efectiva. En esta línea, el pedagogo también tendría un papel importante en el diseño de programas de formación en este nuevo campo educativo que surge como demanda social.

La oferta, por parte de los Centros de Formación del Profesorado, de Cursos en Educación para la Participación de la Familia en la Escuela, para la formación permanente de los profesores en ejercicio, ayudaría a mejorar la situación actual.

Por último, desde los propios centros escolares, es preciso encontrar un sistema que facilite la comunicación entre la escuela y la familia, basado en los presupuestos que fundamentan el sentido de comunidad, caracterizado por la participación y el compromiso común hacia una acción conjunta. La dificultad radica en como llevarla a cabo.

Una vía para superar dicha dificultad es facilitar el encuentro entre padres y profesores, donde pongan de manifiesto el deseo de buscar formas innovadoras de fomentar la participación, así como de crear un clima abierto de comunicación en el que se expresen los problemas, inquietudes, temores, miedos e inseguridades, y mutuas necesidades de ayuda y colaboración.

En este sentido, un importante objetivo es que la familia tome conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios, que influyen en sus prácticas educativas en el hogar. Para lograrlo, es preciso ayudarla a descubrir la importancia de su colaboración en la escuela, aceptando que existen objetivos que son comunes y en los que son necesarios unir los esfuerzos de padres y profesorado para su consecución.

La implicación de las familias en la vida del centro, se alcanza aprendiendo a trabajar juntos en diversas actividades, que en relación con sus respectivas funciones, los padres y profesores pueden programar, asumiendo que un trabajo en equipo es un medio eficaz para estimularse y apoyarse mutuamente. Esto conlleva valorar el enriquecimiento que para el propio desarrollo personal supone la aportación de las ideas e iniciativas de los demás. La visión de un trabajo en colaboración mutua, parte de un concepto de cambio y mejora de la realidad, que puede ser modificada, a través de la acción conjunta de todos los implicados, a la vez que repercute en una mejora de la calidad de la enseñanza y de la vida escolar.

Uno de los elementos primordiales para invitar a los padres a la participación en la vida del centro, es proporcionarles información. Es reconocido por diferentes autores que los alumnos que pertenecen a familias de estatus socioeconómicos bajos, normalmente, no están bien informados de las convocatorias de becas y ayudas a las que pueden acceder, con lo cual no las solicitan. Por otra parte, debido a su ambiente, los padres tienen menos expectativas de futuro que los de la clase media, por lo que no estimulan a estudiar a sus hijos, más aún cuando la trayectoria escolar está acompañada de suspensos y fracaso escolar, además de la inferioridad de condiciones en las que se encuentran para estudiar al carecer de medios y ambientes adecuados.

Indudablemente, el planteamiento de las desigualdades en educación hay que situarlo en un ámbito social y cultural amplio, no podemos aventurarnos a decir que las desigualdades de oportunidades se pueden solucionar sólo desde la escuela, por lo relacionada que está con las condiciones y estatus sociales; pero sí puede mejorar aspectos y medios relacionados con la escuela para permitir a los alumnos proseguir sus estudios, como es implicar a los padres en esta tarea educativa. Comunicarles que algunos estudios muestran que cuando los padres participan en todos los aspectos de la vida escolar se incrementan los efectos positivos sobre el rendimiento de sus hijos puede ayudarles a valorar las consecuencias de su apoyo en la tarea educadora de la escuela, en la que tienen una función a desempeñar.

La necesidad de implicar a la familia en la tarea educativa, no es ninguna novedad. En estas últimas décadas, ha sido recogida en diversas leyes, insistiendo en la coordinación de la familia y de la escuela para diseñar un proyecto educativo común, cuya finalidad es la educación integral de todos los alumnos. Pero, aunque en todos los centros existen Consejos Escolares y Asociaciones de Padres, no en todos funcionan de forma dinámica e impulsora de la participación de los padres, lo que invita reflexionar sobre medidas innovadoras a utilizar.
¿Qué estrategias se pueden utilizar?
a) Enviar una breve nota, proponiendo cuestiones de este tipo, para conocer:
• Temas que les preocupan den la educación de sus hijos
• Necesidades que sienten ante la educación de sus hijos
• Dificultades que tienen para educar a sus hijos
• Día de la semana y horario que les viene mejor para convocar una reunión

Las respuestas facilitarán información desde dos ángulos: 1) Un primer análisis de la realidad sobre el interés de los padres en temas, necesidades y dificultades relacionadas con la educación de sus hijos, que permitirá priorizar objetivos y actividades a plantear. 2) El nivel de respuesta indicará cómo organizar un encuentro. En la reunión que se convoque se puede establecer un calendario para responder a las necesidades de las familias, desde sus necesidades. Este aspecto, es relevante. Generalmente, se planifican las actividades a partir de lo que el diseñador de las mismas considera como importante, sin embargo, es aconsejable trabajar desde la realidad de los padres, de sus conocimientos y teorías implícitas.

b) Grabar algunas sesiones de clase e invitar a los padres a ver esta grabación
Muchas veces los padres desconocen las conductas de sus hijos en el colegio, porque éstos se comportan de diferente forma a como lo hacen en el hogar. De manera, que en ocasiones la comunicación entre el profesorado y la familia se dificulta. A los padres les resulta difícil creer la información que le proporciona el tutor.
La invitación para ver el vídeo puede tener dos funciones: 1) Conocer la conducta de sus hijos trabajando en el aula, puede facilitarles pistas para reforzar estrategias que faciliten el estudio en el hogar. 2) Conocer el trabajo del profesor, lo que permitirá valorar su tarea docente y, por otro lado, el comportamiento de los alumnos. A partir de esta experiencia, se pueden intercambiar ideas, preocupaciones, problemas, etc., y comenzar a organizar encuentros para tratar los aquellos temas que les interesan. Esta experiencia, puesta en práctica por dos profesores de Educación Infantil, en nuestra provincia, les ha dado muy buenos resultados para implicar a los padres en la escuela y mejorar sus relaciones.

c) Deberes y recomendaciones de apoyo al estudio
Establecer un sistema de comunicación: cartas, tarjetas, etc., semanal, quincenal o mensual con algunas recomendaciones relacionadas con:
• Técnicas de estudio y recomendaciones sobre factores ambientales que lo favorecen
• Lecturas para reforzar actividades escolares
• Relación de Videojuegos, programas educativos por ordenador como complemento a actividades en el aula.
• Programas de TV. Publicidad, etc.

Estas recomendaciones tienen una doble finalidad. Por una parte, estimulan las relaciones entre la familia y la escuela; por otra, invitan a los padres a participar en las actividades escolares proponiendo que se haga en familia comentarios sobre las historias, publicidad o tema recomendado para trabajar en el hogar, favoreciendo, así también, la comunicación entre padres e hijos

d) Otras sugerencias para fomentar la participación de los padres
Para aumentar dicha implicación se sugieren las siguientes formas de convocatoria:
• Convocatorias por cartas a través de los alumnos o delegados de los cursos.
• Pancartas: Para anunciar alguna actividad, se hacen en paneles de papel que se colocan en la entrada de la escuela o en los alrededores (deben reservarse para ocasiones excepcionales).
• Murales: También se utilizan para anunciar actividades. Se pueden hacer mediante collages o montajes con fotos, recortes de periódicos, etc.
• Megafonía: Instalada a la entrada del centro o bien en un coche, con la información previamente grabada en una cinta
• Cuñas radiofónicas: Por medio de las radios municipales se puede ofrecer la información
• Agendas de los periódicos. Hay periódicos que ofrecen gratuitamente un espacio en su agenda informativa.
• Recordatorio: En una cartulina o un papel de 20 x 5 cm. Se recuerda la fecha, hora y lugar de la actividad
5. CONCLUSIONES
Familia y Escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Ante la complejidad del mundo de hoy han de unir sus esfuerzos para lograr superar las dificultades que se les presentan porque en última instancia su razón de ser está en función del protagonismo del niño en su tarea educadora.

Esta época presenta un nivel de exigencias a la educación familiar y escolar que reclama la preparación y formación de un nuevo estilo educador basado en un aprendizaje para vivir en comunidad, a la que padres y profesores están llamados a responder con el compromiso de participar en esta tarea común, cada uno desde su ámbito de conocimiento y experiencia para atender a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de los niños y todos los implicados en la comunidad educativa.

La propuesta que presentamos se fundamenta en los pilares de la Educación para el futuro: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad. Estos pilares han de fundamentar las relaciones entre la escuela y familia favoreciendo la comunicación, la participación y la colaboración, para superar los factores estructurales de la propia escuela, así como las teorías implícitas de padres y profesores sobre la educación, la enseñanza, la familia, la escuela, el papel de cada uno en esta tarea, etc.
Es necesario, abrir las ventanas a la historia de una nueva concepción de la familia y la escuela en su tarea educativa. Ambas instituciones, requieren una reestructuración estructural y cognitiva, una modificación y adaptación a un nuevo estilo de educación y una actitud abierta a la formación de los alumnos orientada a una educación para la vida comunitaria.

Cuando el niño vive en el hogar los valores comunitarios de participación y comunicación puede transferirlos a otros contextos.
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