jueves, 25 de abril de 2013
El rendimiento académico depende más de la familia que de la escuela, dice un estudio
miércoles, 16 de enero de 2013
Leer en la familia
La autora sostiene que el aprendizaje de la lectura no se realiza sólo en la escuela. En las familias en las que se lee y se escribe los niños participan de esas prácticas en su proceso de alfabetización, y adquieren un hábito que les acompañará toda la vida. La coherencia entre lo que los padres decimos y lo que hacemos cobra gran relevancia a la hora de contagiar el gusto por la lectura a nuestros hijos e hijas. El hábito lector no se puede imponer.
Desde que la escuela existe, se ha considerado que uno de sus objetivos básicos es facilitar la alfabetización de los niños, conseguir que a lo largo de la educación obligatoria adquieran, entre otras, las competencias que les permiten leer, disfrutar con la lectura y utilizarla para aprender de forma autónoma. Esta finalidad adquiere, si cabe, mayor relevancia en los tiempos que corren. Nuestros hijos se encuentran en contacto permanente con fuentes de información muy diversa: los profesores, nosotros mismos, la televisión, los textos escritos, Internet... Para manejarse en esa selva en la que la información aparece de forma escasamente jerarquizada y bastante a menudo contradictoria, van a necesitar criterios útiles, estrategias de acceso, búsqueda, procesamiento e integración de la información. Dicho de otro modo, aparecen como núcleos básicos de la formación que reciben los conocimientos vinculados con la lectura -llave para acceder a cualquier información escrita, sea cual sea el formato en que ésta se presente y los criterios conceptuales y éticos que les permitan navegar por las redes informativas y no naufragar en ellas.
Las ideas brevemente esbozadas en el párrafo precedente dibujan un panorama complejo para esa tarea social, compartida por muchos, que es la educación. Sin ningún ánimo de exhaustividad, me centraré en lo que podemos hacer en la familia para que nuestros hijos encuentren las cartas de navegación adecuadas.
Recuperando el enunciado que abría este artículo, es necesario no olvidar que el aprendizaje de la lectura no se realiza sólo en la escuela. Desde hace muchos años, la investigación ha puesto de manifiesto que en las familias en las que en algún grado se lee y se escribe (se dejan notas, se lee el periódico, se hace la lista de la compra, se manda una postal a unos amigos, se escriben correos electrónicos, mensajes SMS, se compran y leen libros, se lee la correspondencia que llega al hogar...), los niños participan de esas prácticas que les inician provechosamente en el proceso de alfabetización. Las familias que además tienen la fortuna de disfrutar ese momento mágico, casi siempre al final del día, en que un progenitor lee un cuento para la hija o el hijo ya cautivado por la lectura, generan un contexto de afecto y complicidad que, con un poco de suerte, acompañará la relación que los niños y jóvenes establecen con la lectura, los libros y los textos.
En ese contexto, y también cuando "nos ayudan" a hacer la lista de la compra, o cuando ellos "leen" para nosotros, aprenden muchas convenciones del texto escrito, que les serán útiles cuando en la escuela se aborde su aprendizaje sistemático; muchas investigaciones han encontrado una relación consistente entre la lectura de cuentos compartida -que, por su propia dinámica, implica preguntar, señalar, comentar, memorizar, responder y el éxito obtenido en el aprendizaje de la lectura y la escritura posterior. Pero quizá más importante que esto sea el hecho de que cuando los niños participan de estas prácticas, comprenden no sólo el valor instrumental de la lectura; captan el poder que ella tiene para transportarlos a mundos diferentes, reales o imaginados, la vinculan al placer que proporciona aprender y fantasear, intuyen que están encontrando una compañera que no les abandonará nunca, que estará dispuesta a esperarles en esas épocas en que les seduzcan otras posibilidades, que siempre podrá depararles sorpresas y novedades, así como reencuentros cálidos y evocadores.
Es importante subrayar que en estos contextos los padres no hacen de maestro; hacen estrictamente de padres, es decir, incorporan a los hijos a sus prácticas, les muestran con su conducta su afecto y sus valores, les introducen en sus aficiones. Como es obvio, es mucho más fácil que ello ocurra cuando los progenitores aprecian la lectura y leer es una actividad frecuente para ellos. Muchas veces nos quejamos de que los jóvenes no leen, o que lo hacen sólo en verano, sin darnos cuenta de que nosotros hacemos exactamente lo mismo. Es difícil que un niño valore leer si no ve nunca a sus padres o a otros adultos significativos haciéndolo. Aquí, como en tantas otras cosas, la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos cobra singular relevancia en la educación de nuestros hijos.
Esa relación que establecemos con los pequeños en torno a los libros no debería desaparecer cuando ellos pueden ya leer por sí solos. Especialmente durante el proceso de aprendizaje de la lectura, es particularmente gratificante para el joven lector asistir a la lectura que otro hace para él, que le permite disfrutar de los relatos en momentos en que el acceso autónomo al texto todavía resulta costoso. Y cuando ya han adquirido soltura leyendo, se multiplican las ocasiones para educarles en el trato con esa magnífica herramienta: dejar que ellos lean para nosotros, ensayar lecturas compartidas, ir con ellos a la biblioteca del barrio y elegir libros, curiosear en las librerías, hacer de los libros un regalo con el que festejar ocasiones especiales, mostrarles el uso que hacemos de los textos escritos (cuando entramos en Internet, cuando leemos el prospecto de un medicamento, cuando buscamos en una enciclopedia o en un diccionario), leer el periódico o nuestro libro mientras ellos leen el suyo... No se trata de "perseguirles" con la lectura, ni de establecer horarios rígidos. Se trata más bien de invitar, de seducir, de ayudarles a disfrutar el placer de leer. Poco a poco, irán exigiendo su espacio privado de encuentro con las historias, estableciendo esa relación íntima e intransferible que todo lector acaba teniendo con los libros y la lectura.
En muchas familias se asiste con consternación a un desapego del adolescente en relación a la lectura, incluso en el caso de chicas y chicos que durante la infancia leían con asiduidad. Esta conducta forma parte del proceso de cuestionamiento de lo establecido y búsqueda de la propia identidad que caracteriza la adolescencia, y que se manifiesta en todos los ámbitos de su vida; parece que es más frecuente entre los varones que en las mujeres. En general, cuando las turbulencias de esa etapa empiezan a atenuarse, aquellos que siendo niños disfrutaban de la lectura recuperan su afición, aunque como es lógico, ésta deba encajar en un apretado puzzle de intereses y ocupaciones, muchas de las cuales pueden ser más apetecibles que abrir un libro.
En ocasiones, los padres nos mostramos preocupados porque no leen, porque están delante de las consolas durante horas (atención: ¿qué hacemos nosotros ante el televisor?), o porque el libro permanece insistentemente abierto en la misma página mientras nuestro hijo o hija contesta las frecuentes llamadas de teléfono de esos amigos con los que pasó todo el día. Cuando ello ocurre, conviene recordar qué hacíamos nosotros mismos cuando teníamos su edad: seguro que no estábamos todo el día leyendo. También vale la pena considerar que de hecho, muchas veces no es que no lean; es que leen textos diferentes, que quizá no tienen el valor de la literatura clásica, pero que sin embargo también les ayudan a no perder el contacto con la lectura -como ocurre con los cómics o a encontrar nuevas utilidades para ella y para la escritura -como es el caso de los e-mail, los chat y los mensajes SMS, o las innumerables búsquedas que realizan a través de la red, en las que también están leyendo.
Se trata de poder valorar -positiva y negativamente, por supuesto, cuando nuestro criterio así nos lo aconseje "sus" lecturas e intentar, simultáneamente, que tengan ante sí una oferta amplia en la que puedan encauzar sus intereses, así como los criterios que les permiten elegir y seleccionar.
Y si, con todo, un joven decide no leer... está en su derecho. Aunque es una lástima todo lo que se pierde, el problema no está en que no lea, si así lo elige; el verdadero problema radica en no tener la opción, en no haber descubierto que leer es una fuente inagotable de emociones, de placer intelectual, de posibilidades. Ayudarles a frecuentar la lectura y a saborearla es algo que podemos hacer con ellos, por ellos y por nosotros mismos. Sólo hace falta... leer.
“Muchas veces nos quejamos de que los jóvenes no leen, o que lo hacen sólo en verano, sin darnos cuenta de que nosotros hacemos exactamente lo mismo.”
“No se trata de 'perseguirles' con la lectura, ni de establecer horarios rígidos. Se trata más bien de invitar, de seducir, de ayudarles a disfrutar el placer de leer.”
“Los padres no hacen de maestro; hacen estrictamente de padres, es decir, incorporan a los hijos a sus prácticas, les muestran con su conducta su afecto y sus valores, les introducen en sus aficiones.”
Isabel Solé
Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Barcelona
En Revista de Ceapa
Número 81. Enero / Febrero / Marzo 2005
miércoles, 13 de junio de 2012
Consejos para hacer que los niños disfruten de la lectura
Los hábitos de lectura están muy relacionados con la comprensión lectora, esta con el rendimiento escolar, y se afianzan los hábitos. ¿Qué hacer para entrar en ese círculo? Las siguientes son consejos que pueden ser útiles.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
La sobremesa familiar en peligro de extinción
La especialista sostuvo que en un mundo en que generalmente los padres trabajan y los hijos desarrollan distintas actividades, es difícil tener el espacio necesario para comunicarse, intercambiar información, vivencias, satisfacciones y frustraciones.
“La familia es el lugar por excelencia, donde se aprende a amar, se expresan los afectos, la tolerancia, la solidaridad; se internalizan las normas, se cultiva el respeto y la empatía. Asimismo, ahí se imparten valores y disciplina de acuerdo a los patrones familiares”, explicó.
Chuquimajo reiteró que “desgraciadamente la comida en familia y la sobremesa están en vías de extinción”. Dijo que la vida acelerada, el exceso de obligaciones, el trabajo intenso, el cansancio, el estrés derivado de los compromisos laborales y sociales y el escaso tiempo destinado a lo familiar a favor de otras actividades y pasatiempos, atentan contra la vida en familia y en especial contra ese tiempo que antaño existía en torno a la mesa y que llamamos sobremesa.
La sobremesa puede permitir que la familia intercambie vivencias, porque constituye un momento en que los hijos pueden expresar inquietudes, temores o deseos a sus padres.
“Era muy común ver a toda la familia almorzar juntos. Nadie empezaba, incluso, sino lo hacía el padre. El almuerzo, desayuno o lonche familiar, era todo un rito. Padres, hijos, incluso abuelos, tíos o primos, gozaban de un sabroso y ameno momento familiar, que en la mayoría de los casos se extendía hasta dos y tres horas después de estas comidas”, manifestó.
La sicóloga reiteró la necesidad de rescatar el rito de la sobremesa familiar como una estrategia para consolidar la formación emocional y espiritual de nuestros hijos. Reiteró que Centrofam-Perú ha desarrollado talleres en colegios, empresas y otras instituciones que han revelado que “actualmente solo dos de cada diez familias practica la sobremesa en el país”.
El mal del televisor
Un bien para la digestión
martes, 26 de julio de 2011
El placer de la lectura
Para encontrar placer en la lectura
miércoles, 8 de junio de 2011
El acceso recreativo a las computadoras daña los hábitos de lectura
sábado, 18 de diciembre de 2010
Hábitos que Garantizan el Rendimiento Escolar
Por fin, lo peor ha pasado ya: el primer día de clases! Ahora
viene el verdadero trabajo, que consta de hacer el año escolar de tus hijos, exitoso y con buen rendimiento. ¿Cómo lograrlo?... Sencillo! Toma nota de los consejos que a continuación te daremos y que te ayudarán mucho a lograr este objetivo. Muchos padres aún no son conscientes del rol tan importante que tienen en la vida de sus hijos, sobretodo en la etapa escolar. De ellos depende en gran parte, el éxito académico de los chicos. Pero nunca es tarde para comenzar, y menos ahora que las clases apenas empiezan.Para que tus hijos tengan un exitoso rendimiento escolar, es clave que les ayudes en su vida cotidiana. Todo cuenta, desde la alimentación y los horarios hasta la rutina del sueño. Anímalos a desarrollar buenos hábitos mientras asisten al colegio como el del estudio, la nutrición y el manejo del tiempo.
Ayúdalos a poner en práctica los siguientes hábitos:
Empieza el día con un desayuno nutritivo
Es indispensable que tus hijos tomen un desayuno nutritivo por la mañana, antes de salir a la escuela, aún si dicen no tener hambre. Abreles el apetito ofreciéndoles alimentos variados como las frutas, yogurt con cereal, y jugos naturales de su fruta favorita. Procura además que tus hijos consuman alimentos ricos en calcio como el queso y la leche. Varios estudios indican que los niños bien alimentados son más propensos a lograr buen rendimiento escol ar y a tener mejor capacidad para concentrarse y aprender.
Organiza todo un día antes
Evita que tus hijos dejen todo para el último momento. Ayúdalos para que con anterioridad escojan la ropa que se quieren poner el día siguiente. Anímalos para que preparen su mochila con los útiles escolares y las tareas que tienen que entregar. La idea de preparar todo un día antes es con el objetivo de evitar el estrés, enojos y olvidos.
Desarrolla una rutina diaria
Para que tus hijos tengan éxito en su vida académica es importante enseñarles a fijar prioridades y tener un buen manejo de su tiempo. Ayúdales a desarrollar una rutina, quizás trazando una breve lista o fijando una hora especifica para cumplir con sus tareas y así recapitular lo que aprendieron en clase. Procura además, incluir en su rutina un tiempo determinado para que hagan actividades que le gustan y se diviertan, como un deporte o juego con sus amigos o vecinos.
Crea un ambiente propicio para hacer las tareas
Asigna un lugar determinado de la casa libre de distracciones como la televisión o teléfono celular para que tus hijos puedan hacer las tareas. Procura que este sitio cuente con buena ventilación, sea espacioso y este bien iluminado.
Revisa las tareas
Tómate el tiempo de revisar las tareas con tus hijos. Procura hacerles preguntas para repasar el material que estudió en clase. Supervisa las notas que tomaron en clase y si es el caso, sugiere pautas para que apunten de una forma más inteligente. Recuérdales que no es necesario escribir todo lo que esté diciendo la maestra, sino más bien frases y palabras claves que resuman las ideas principales. Si es necesario, busca la ayuda de un tutor Si notas que tu hijo tiene dificultad con un tema en particular, procura ayudarle. Sin embargo, si consideras que sale de tus manos porque no manejas el tema, ya sea porque hace mucho tiempo no has puesto en práctica tus conocimientos de matemáticas o ciencias naturales, no pases por alto la opción de pedir apoyo en la escuela de tu hijo.
Habla con la maestra para que te recomiende un tutor que le pueda ayudar a tu hijo con la materia que se le dificulta. Varias escuelas tienen programas de tutoría para asistir a los estudiantes en todos los niveles escolares, y por lo general son gratuitos.
Hazlos dormir bien
Es necesario que tus hijos descansen y duerman lo suficiente para que al otro día, estén frescos de mente y puedan concentrarse mejor y con mayor facilidad en clase. Ir a la cama temprano suele ser la tarea más difícil del día, pues muchos niños arman tremendo berrinche antes de dignarse a obedecer. Para hacer esto más fácil es recomendable seguir una rutina, como por ejemplo leer un libro antes de dormir, o escuchar música que les calme. Lo ideal es que vayan a dormir temprano y a una hora determinada, para que no se sientan cansados al día siguiente.
Los pasos a seguir para crear buenos hábitos que aseguren el buen rendimiento escolar de los hijos, no son difíciles, pero si requieren de estricta disciplina, sobretodo de los padres. Esto garantizara éxito académico en los chicos, y tranquilidad y satisfacción en los grandes
Fuente
http://www.elaviso.com
jueves, 12 de agosto de 2010
Familia y rendimiento escolar

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Familia y Rendimiento Escolar Con sus hijos Las acciones de los padres determinan fuertemente las posibilidades de obtener un buen rendimiento escolar. Con los compañeros de sus hijos Los compañeros de nuestros hijos influyen notablemente en ellos, es necesario ser cuidadosos con este tema. Con la Escuela La escuela no es un depósito, necesita para su mejor funcionamiento, del compromiso de todos los involucrados. Con el Sistema Educativo La educación es un derecho, y con ello la calidad y equidad. Es necesario reclamar que cada escuela tenga lo necesario para cumplir con su misión. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Ayuda al rendimiento escolar El conocimiento y la aceptación de si mismo. El respeto por los demás La honestidad y la búsqueda de la verdad. El no tener miedo al fracaso. El valorar al ser, y no al tener. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Desarrollar hábitos de estudio Valorar la importancia de los aprendizajes. Uso adecuado del tiempo. Responsabilidad Desarrollar actitudes de responsabilización por sus aprendizajes y por sus actividades. Autocontrol Apender a privilegiar a lo que le conviene, dejando de lado todo lo que le atrae momentaneamente. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Hábitos de lectura Desarrollar el interés por la lectura, y convertirla en una actividad cotidiana. Evitar el sedentarismo Realizar actividades físicas en forma cotidiana, como parte de su forma de vivir. Alimentación adecuada Para lograr un buen rendimiento escolar, es necesario el aporte de una buena alimentación, evitando trastornos provocados por la mala alimentación, como el sobrepeso o la anorexia.. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos La televisión La televisión ocupa un lugar central en la vida moderna, y es en si misma un fuerte obstáculo para el logro de un buen rendimiento escolar. No solamente porque ocupa mucho del tiempo de los menores, estimula un consumismo estéril, y promueve la violencia, sino por los valores que pregona, la televisión es: Fama a cualquier precio Poder a cualquier precio Dinero a cualquier precio Debemos usar del aparato de TV con fines determinados, y bajo la supervisión de los adultos. Los padres son responsables del abuso en el uso de la TV. www.edusanluis.com.ar
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Con sus hijos Las adicciones La posmodernidad se presenta con cara divertida. Es imperioso para los jóvenes obtener diversión “aquí y ahora”, siendo este mandato una puerta para el ingreso a todo tipo de adicciones, que entre sus perjucios se encuentra el deterioro del rendimiento escolar. Las adicciones más extendidas son el alcoholismo y el tabaquismo. www.edusanluis.com.ar
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Con los compañeros de sus hijos El “Efecto compañero” Los niños y los adolescentes aprenden de ellos mismos. Ejercen en el grupo una notable influencia, por lo que cualquier acción educativa sobre los compañeros de nuestros hijos redundará luego sobre nuestros hijos. Es beneficioso que los padres formen una comunidad, ya que comparten los objetivos, y para ello es necesario que la escuela esté cerca, para que esa proximidad favorezca los lazos cooperativos www.edusanluis.com.ar
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Con la Escuela Participación democrática La democracia no se aprende como una materia más, sino con su práctica, el involucramiento familar, desde su posición, supone una nueva instancia de participación democrática. Evaluar todo, para mejorar La familia puede participar activamente en las distintas evaluaciones sobre la escuela, para obtener mejoras. Acompañar proyectos especiales Es conveniente el apoyo a los proyectos educativos específicos de cada establecimiento, para que ellos tengan mejores oportunidades de tener éxito. www.edusanluis.com.ar
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Con la Escuela Participar en la definición de Calidad Educativa Cada comunidad educativa tiene su visión del significado de “Calidad Educativa”, y resulta indispensable, la participación de los padres para fijar criterios.. Estar presente en la escuela La escuela lleva a cabo numerosas actividades, siempre hay una oportunidad para estar presente en ellas. Interactuar Para dar la importancia que tiene, en el futuro de las nuevas generaciones, es preciso interactuar con los demás integrantes de la comunidad educativa, en especial con otros padres. www.edusanluis.com.ar
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Con el Sistema Educativo Equidad Educativa Un sistema tiene equidad, cuando todos los alumnos pueden tomar todos los servicios educativos, utilizando la misma cantidad de tiempo. Para ello, el sistema debe proveer los elementos materiales y humanos, para que las escuelas puedan cumplir esta misión. Las familias, en su rol de ciudadanos, deben reclamar este derecho. Calidad Educativa Una vez definida la idea de Calidad Educativa, en el seno de la comunidaad escolar, debe reclamarse al Estado, la provisión de los recursos necesarios. Cercanía Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir que todas las escuelas tengan un nivel equivalente, en lo que a Calidad Educativa se refiere. En este contexto, resulta conveniente que la escuela resulte accesible, cercana, a la familia. www.edusanluis.com.ar
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12 Créditos Autor Alberto Christin Bouchet achristin@gmail.com www.edusanluis.com.ar Villa Mercedes San Luis República Argentina www.edusanluis.com.
lunes, 7 de junio de 2010
Los hábitos de estudio

Desde la perspectiva sociocultural del conocimiento se ha estudiado la importancia de la organización y planificación del estudio personal como estrategia de aprender a pensar desde edades tempranas. En la presente experiencia se aborda esta cuestión desde la perspectiva del ejercicio docente y a la luz de las estrategias de aprendizaje y estudio más recientes.
El hábito de estudio personal implica (Monereo, 1993) el empleo de estrategias relacionadas con la organización, planificación y autoevaluación del conocimiento; por ello, es la mejor clave del éxito escolar, ya que ayuda al alumno, desde los primeros niveles de Educación Primaria, a pensar y desarrollar estrategias de aprender a aprender, que le permitirán en la edad adolescente desarrollar el pensamiento lógico-deductivo.
Desde la perspectiva de Aprendizaje Mediado (Feuerstein, 1989) el alumno, es un sujeto que necesita ser mediado y motivado en su aprendizaje. Así, los hábitos de estudios son un puente hacia el éxito escolar, son procedimientos y estrategias que le permitirán ser más autónomo y ejecutar el trabajo al máximo de sus potencialidades personales. Por ello, desde edades tempranas se han de enseñar a aprender estrategias que ayuden al alumno a planificar dentro y fuera del centro educativo el estudio, dándole la importancia que este requiere. La enseñanza de estrategias y procedimientos de enseñar a pensar, irá acompañada de valores como la constancia, el esfuerzo, el orden y las destrezas relacionadas con el empleo de la agenda o la planificación mediante un horario de trabajo.
Es importante, considerar que el infante mejora notablemente su rendimiento académico, cuando aprende de forma estratégica, afronta mejor la planificación de las diferentes áreas de estudio y consigue entender, motivarse y organizarse de forma autónoma. Esto le ayudará a adquirir otras estrategias no sólo cognitivas, sino también metacognitivas, que son importantes en la edad adolescente, por la autoevaluación, motivación y planificación del estudio, acercando al alumno al verdadero aprendizaje constructivo y significativo y al desarrollo de su potencial de aprendizaje.
Orientaciones desde la práctica educativa
Es importante desarrollar buenas estrategias de estudio desde edades tempranas. Para lograrlo es necesario un cierto entrenamiento en estas técnicas para desarrollar las habilidades intelectuales correspondientes.
Algunas de las orientaciones y estrategias específicas que pueden ayudar para ser aplicadas en el trabajo dentro y fuera del aula, son las siguientes:
* Estudiar no requiere sólo leer y releer los temas hasta memorizarlos.
* La base de todo estudio es comprender un tema o problema. Para lograr esta comprensión los pedagogos preferimos las técnicas activas, que obligan al alumno a enfrentarse con un tema, diseccionarlo y relacionar cada una de sus partes, en un trabajo de reelaboración.
* Comprender implica supervisar lo estudiado, de forma que el alumno le dé sentido a lo aprende, poniendo en relación lo que va aprendiendo en diferentes áreas de aprendizaje con momentos de su vida cotidiana, de forma que esto tenga un verdadero sentido para él.
* Entender implica pensar; pensar en cómo estoy aprendiendo, de forma que se despierte en el alumno no sólo su curiosidad, sino también su inquietud por la superación personal, que desde la revisión y la autoevaluación, ayudarán a centrar su atención y a marcar un objetivo a alcanzar en su aprendizaje.
* Estudiar es planificar de forma ordenada el trabajo guiándolo hacia el objetivo del éxito, estudiando las materias más complejas o con dificultades y terminando el día con las más fáciles, en forma de refuerzo directo.
* Estudiar es motivación, ya que requiere verificar desde la práctica lo aprendido. El éxito es la mejor herramienta de motivación personal, por ello, la evaluación sistemática ayuda a la autoevaluación personal y a mejorar las estrategias de los alumnos.
Desde este esquema se concluye que el éxito en el aprendizaje no sólo se logra en el aula ordinaria con el éxito individual, sino cuando hacemos entender a nuestros alumnos, que su éxito comienza con y por el grupo, de forma que todos los alumnos con y sin dificultades de aprendizaje, colaboren en la consecución de una misma meta: "El proceso de maduración socio-personal".
El éxito académico debe ser entendido como el resultado de un trabajo bien pensado, planificado, verificado en la práctica, en el que el alumno se sienta partícipe, motivado y autoevalúe, como forma de superación personal y grupal.
Conclusiones finales
En el estudio es importante, emplear organizadores expositivos y comparativos en la presentación de cada unidad didáctica, desde la evaluación diagnóstica de conocimientos previos, hasta el aprendizaje procedimental de estrategias como: subrayado, mapa conceptual, esquemas y marcos de contenidos, que incluyan finalmente una autoevaluación de conocimientos, como forma de verificar desde la práctica lo aprendido.
Los hábitos de estudio mejoran el rendimiento de los alumnos con y sin dificultades para aprender. Para ello es necesario, centrar el estudio de los alumnos desarrollando una técnica y una actitud adecuada, de forma que se fomente en el alumno el sentido de responsabilidad, constancia, organización, paciencia y empleo de estrategias para alcanzar el éxito escolar.
El tiempo de estudio es un tiempo de calidad personal, que beneficia no sólo el desarrollo intelectual, sino también el crecimiento socio-personal, facilitando el proceso de maduración, de autonomía y de construcción de una personalidad más fuerte. El alumno será capaz de ser independiente, no dependiente, esforzarse y aprender a confiar en su potencial de aprendizaje, lo que le permitirá descubrir en él su mejor tesoro, lo que es capaz de hacer por sí mismo, crecer en conocimientos, emociones, actitudes y valores personales.
Por tanto, el éxito no sólo depende del contexto, del método o del clima escolar, sino de la actitud con la que el alumno sea capaz de afrontar este proceso, de forma que sea entendido por él, como un proceso de crecimiento personal importante y necesario.
María del Carmen Girón Calero
Licenciada en Psicopedagogía
Revista Comunidad escolar
http://comunidadescolar.educacion.es
miércoles, 7 de abril de 2010
La familia y la lectura
Circula en el imaginario colectivo que leer es positivo para los niños. En general no se discute la importancia
ni el valor de la lectura, como así tampoco que el hogar es el lugar primordial para desarrollar el gozo por esta práctica social. Sin embargo, infinidad de artículos recomiendan a padres y madres modos de incentivar a sus niños a que disfruten de la lectura. ¿Se lee en los hogares? ¿Es por imitación que los pequeños valoran la lectura? ¿Los padres son los primeros mediadores? ¿Es la escuela la que debe ocuparse de "eso" ya que los tutores tienen demasiadas responsabilidades? Guía de Letras buceó en la web para intentar responder, a través de enlaces a distintos sitios, algunas de estas preguntas.
En un artículo muy ameno, el escritor Paco Abril relata una experiencia con un grupo de padres y madres a los que intentaba convencer de las bondades de leerles cuentos a sus hijos. Los padres en cuestión, según el narrador, se quejaban de que no tenían tiempo, del cansancio, etc. Paco Abril señala en este texto titulado "¿Por qué los cuentos?" que resumirá "diez razones, convertidas en diez dones, más uno de propina, de por qué son necesarios los cuentos para los niños. Y repárese que he dicho necesarios." Para aquellos que quieran conocer estos dones y seguir los consejos de Paco Abril, visitar este sitio. Porque como él dice: "los cuentos derrumban los muros de las cárceles".
La página web Colorín Colorado: ayudando a los niños a leer y a triunfar es un sitio bilingüe para familias y maestros para ayudar a los niños a leer que ofrece consejos de lectura para padres de bebés, de niños pequeños, de niños en preescolar, de niños en el jardín de infantes, de niños en el primer, segundo y tercer año de primaria. Las guías que contienen estos consejos pueden descargarse en formato pdf y están disponibles en español, inglés, árabe, chino, vietnamita, coreano y otros idiomas.
Felipe Alliende en un artículo llamado "Los padres y el comportamiento lector sus hijos", publicado hace ya varias décadas en la revista de literatura infantil y juvenil Parapara, sostiene que "Hay muchas personas que creen que los hábitos de lectura se forman básicamente en la escuela. Para los investigadores del compartamiento lector, en cambio, está claro que hay muchos factores determinantes, entre los que el hogar tiene una importancia casi igual o mayor que la escuela." A su vez, agrega que "Aunque parezca paradojala formación del comportamiento lector comienza antes de que el niño aprenda a hablar. Los padres y la comunidad familiar que hacen objeto de una rica comunicación verbal a un niño recién nacido están favoreciendo desde un primer momento un comportamiento lector adecuado." Para acceder al artículo de forma completa, hacer click aquí.
"Todos, unos más, otros menos, resulta casi obvio afirmarlo, desean que sus hijos lean, pues lo consideran importante en su formación, pero cuán importante es y por qué es tan esencial, poco se reflexiona. Por lo tanto, uno de los primeros pasos es tomar real conciencia del valor de la lectura
". Cecilia Beuchat realiza esta afirmación en un ensayo que lleva por nombre "Familia y literatura: un encuentro significativo". Allí, la autora indaga acerca de esta relación e incluso propone actividades concretas que pueden realizar los distintos miembros de la familia para encontrarse con la lectura.El espacio virtual Leer x leer: literatura para chicos y no tan chicos además de ofrecer recomendaciones de libros, textos literarios, artículos y reseñas, pone a disposición de sus lectores una nota a partir de una experiencia vivida como madre: "El encuentro mágico: la lectura entre padres e hijos", que puede leerse en este enlace.
"Gracias a la intervención del adulto, el libro adquiere una dimensión extraordinaria porque, no solamente abre las puertas a un universo, sino que es un instrumento de intercambio y colaboración entre el adulto y el niño. Alrededor del libro compartido, lo demás no importa. En la memoria del niño estas imágenes estarán para siempre asociadas con la complicidad y la ternura compartidas; una ternura física -sentados uno junto al otro-, y una complicidad y ternura intelectuales porque, mientras dura la historia, el niño y el adulto estarán inmersos en la misma aventura, las mismas emociones. Están encerrados en una especie de burbuja, dentro de la cual puede suceder todo porque, pase lo que pase, lo comparten. Y en esta actividad no están solos sino que, apropiándose del patrimonio que el escritor y el ilustrador ponen a su alcance, a partir de un universo propuesto, unos personajes, unos temas, unas ideas, unas imágenes, se convierten en depositarios del imaginario colectivo."
Anna Gasol publicó en la revista Cuadernos de Literatura Infantil y Juvenil un artículo llamado "La familia, modelo e impulsora de la lectura" del que se ha extraido este fragmento. La especialista parte de una historia de la lectura y la escritura, además de centrarse en la concepción de infancia a lo largo de los años hasta llegar al tema que la ocupa: la familia como promotora de lectura placentera.El sitio virtual de Fundalectura, asociación colombiana dedicada al fomento de la lectura posee un interesante programa llamado "Leer en familia". Allí, el lector puede acceder a la información sobre dicho programa que cuenta con "Cuatro estrategias, cuatro escenarios para leer en familia". Esta organización sostiene que "la lectura empieza por casa y es la familia la primera llamada a fortalecer el gusto por leer. Este placer será esencial para afrontar con éxito el aprendizaje de la lectura y la escritura. Así, el hogar, la biblioteca y la escuela son escenarios en los que la lectura se desarrolla. Leer en Familia ha creado cuatro estrategias que corresponden a esos tres escenarios, y una más: la de leer con los bebés, privilegiando el papel que la familia puede desempeñar para apoyar el proceso lector de los más pequeños, desde el comienzo de sus vidas." Es muy interesante recorrer los otros espacios de la página web, con recomendaciones de libros y artículos de especialistas como Yolanda Reyes y Geneviéve Patte.
Fuente
sábado, 23 de enero de 2010
7 hábitos para un buen rendimiento escolar
Para que tus hijos tengan un rendimiento escolar exitoso,
es clave que les ayudes en su vida cotidiana a desarrollar buenos hábitos de estudio, nutrición y manejo del tiempo. Anímalos para que se esmeren por aprender algo nuevo, y comparte con ellos la importancia de llevar una vida balanceada.
Es bueno ayudar al niño a poner en práctica los siguientes hábitos:
Empieza el día con un desayuno nutritivo: es indispensable que tus hijos tomen un desayuno nutritivo por la mañana, antes de salir a clase, aun si dicen no tener mucho ánimo para hacerlo. Ofrece a tus hijos alimentos variados como las frutas, yogur con cereal, y jugos naturales. Procura, además, que consuman alimentos ricos en calcio como el queso y la leche. Varios estudios indican que los niños bien alimentados están más inclinados a lograr buen rendimiento escolar y a tener mejor capacidad para concentrarse.
Organiza todo el día anterior con calma: evita que tus hijos dejen todo para el último momento. Ayúdalos para que con anterioridad escojan la ropa que se quieren poner el próximo día. Anímalos para que preparen su maleta con los útiles escolares y las tareas que tienen que entregar, ya que lo ideal es dejar todo preparado la noche anterior, para así evitar el estrés de salir corriendo y quizás olvidar algo por el apuro.
Desarrolla una rutina diaria: para que tus hijos tengan éxito en su vida académica es importante enseñarles a fijar prioridades y tener un buen manejo de su tiempo. Ayúdalos a desarrollar una rutina, quizás trazando una breve lista o fijando una hora especifica para cumplir con sus tareas y así recapitular lo que aprendieron en clase. Procura además, incluir en su rutina un tiempo determinado para que realice actividades que le gustan y diviertan, como un deporte o juego con sus amistades.
Crea un ambiente propicio para hacer las tareas: fija un lugar determinado libre de distracciones, como la televisión o teléfono celular, para tus hijos puedan hacer las tareas. Lo ideal es que este lugar tenga buena ventilación, sea espacioso y una excelente iluminación.
Revisa las tareas: tómate el tiempo necesario para revisar las tareas con tus hijos. Realiza preguntas para repasar el material que estudió en clase. Supervisa las notas que tomaron en el colegio y si es el caso, sugiérele pautas para que apunten de una forma más inteligente. Recuerda que no es necesario escribir todo lo que esté diciendo la maestra, sino más bien frases y palabras claves que resuman las ideas principales.
Busca la ayuda de un tutor si es necesario: si ves que tu hijo tiene dificultad con un tema en particular, procura ayudarle. Sin embargo, si consideras que sale de tus manos porque no manejas el tema, ya sea porque hace mucho tiempo no has puesto en práctica sus conocimientos de matemáticas o ciencias naturales, no pases por alto la opción de pedir apoyo. Habla con su maestra para que te recomiende un tutor que le pueda ayudar a su hijo con la materia que se le dificulta. Varias escuelas tienen programas de tutoría para asistir a los estudiantes en todos los niveles escolares, y por lo general son gratuitos.
Tómate el tiempo para hacerlos dormir bien: es necesario que tus hijos descansen y duerman lo suficiente para estar frescos y pueden concentrarse con facilidad cuando vayan a clase. Por la noche, es recomendable seguir una rutina, como por ejemplo leer un libro antes de dormir, o escuchar música que le calme. Lo ideal es que vayan a dormir temprano y a una hora determinada, para que no se sientan cansados al día siguiente.
http://www.pac.com.ve/
sábado, 5 de diciembre de 2009
La televisión y nuestros hijos
Me parece una muy buena idea la de acostumbrar a nuestros hijos a no ver televisión entre semana y mejor fomentar la lectura o que practiquen algún deporte. Es más fácil crearles este hábito desde pequeños.
Si ya hay hijos adolescentes, no pensemos que ya se perdió todo, estamos a tiempo aún, debemos hablar con ellos sobre los programas que pasan en la televisión, así como los contenidos de los anuncios; explicarles que hay cosas que no es sano verlas ni ponerles atención; formarles un criterio para que ellos sepan elegir bien qué ver y qué no ver. Motivarlos a tener un horario para ver televisión, seleccionando programas que de verdad tengan un buen contenido y en los cuales aparte de entretener les deje algún aprendizaje.
Jokin de Iralda en unos de sus artículos compara al televisor con una nevera. Me gustó mucho esta idea de ver al televisor como una refrigeradora, la que sólo se abre cuando es necesario. Así debemos educar a nuestros hijos, a ver sólo el televisor cuando salga un buen programa, de preferencia que tenga un contenido educativo. Que sólo lo enciendan a determinadas horas y por un tiempo determinado. Encendamos el televisor de la misma forma en la que abrimos una refrigeradora. Cuando abrimos una refrigeradora sacamos sólo lo necesario y cerramos la puerta, y no la dejamos abierta por horas, y volvemos a abrirla sólo cuando necesitamos sacar algo más.
Aquí tres consejos sobre el uso del televisor:
1.- No es bueno tener televisores en las habitaciones, porque no podríamos controlar el uso de éste, se pueden quedar viendo televisión hasta altas horas de la noche; afectándoles así su descanso y rendimiento académico por falta de sueño. Aparte de que no podríamos estar al tanto de qué tipo de programas puedan estar viendo nuestros hijos, y no nos podemos arriesgar a que vean programas no aptos para su edad o con un alto contenido de violencia o de sensualidad.
2.- Tener un solo televisor en una sala familiar, donde se pueda compartir y se pueda tener más control del uso de éste. Esto nos sirve también para que ellos aprendan a negociar, tratándose de poner de acuerdo sobre qué programa, de los permitidos, se podrá ver en ese momento.
3.-Poner horarios y programas. Así como hacemos un horario de estudio, así debemos tener un horario para ver televisión, no pueden ni deben pasar viendo televisión todo el día. Es de suma importancia elegir programas, no nos podemos sentar a ver televisión sin saber qué programas podrían estar pasando. Debemos buscar programas y canales didácticos, que les dejen mensaje y un poco de enseñanza a nuestros hijos.
Es muy importante unirnos como padres para presionar a las televisoras a que mejoren los temas de sus programas. A que tengan mayor cuidado con la publicidad que sacan en horarios infantiles. También debemos pronunciarnos con las agencias de publicidad para que cuiden el contenido de sus anuncios y contraten sólo horarios nocturnos para pasar los anuncios que no sean aptos para niños.
Pero lo más importante es no considerar la televisión como parte de la diversión familiar o la única diversión familiar, siempre busquemos otras actividades más educativas y formativas para nuestros hijos.
Georgina González de Padilla*
Miércoles, 21 de Octubre de 2009
*Máster en Educación Familiar. georgina.padilla@gmail.com
lunes, 21 de septiembre de 2009
MALOS HÁBITOS EN LA INFANCIA

Sentarse frente a la televisión favorece la hipertensión infantil
Inactividad física, alimentación insana y descanso deficiente son factores asociados
MADRID.- Los niños que pasan mucho tiempo sentados delante de una pantalla podrían ver incrementado el riesgo de sufrir hipertensión. Esto es lo que defiende un artículo publicado en la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine', que advierte de que "la agrupación de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular en la población joven con sobrepeso puede ser un indicador de peligros inmediatos y no sólo de potenciales problemas en el futuro". Además, la investigación señala que, a pesar de que la hipertensión ha sido tradicionalmente asociada a factores genéticos, unos hábitos físicos, alimentarios y de descanso sanos ayudarían a controlar su aparición en los más pequeños, un problema cada vez más frecuente en nuestra sociedad.
El estudio lo llevó a cabo, en colaboración con otros investigadores, David Martínez-Gómez, que desarrolla su trabajo en la Iowa State University (EEUU) y en el Grupo de Inmunonutrición, del Departamento de Metabolismo y Nutrición del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En él, se examinó la relación existente entre las actividades sedentarias (especialmente las realizadas frente a una pantalla) con los niveles de tensión arterial registrados en 111 niños (57 chicos y 54 chicas) con edades comprendidas entre los tres y los ocho años, que fueron seleccionados en escuelas infantiles y de educación primaria de una comunidad rural del medio oeste de EEUU.
Además de medir los niveles de grasa de los pequeños y el tiempo dedicado a actividades sedentarias, los padres contabilizaron cada día y durante una semana el tiempo que sus hijos habían pasado viendo la televisión, distrayéndose con videojuegos, pintando, sentados...
El estudio señaló que los niños habían dedicado cinco horas diarias a realizar actividades sedentarias, de las cuales el tiempo transcurrido frente a una pantalla, ya fuera de televisión, de ordenador o de videoconsola, fue de hora y media. Por otra parte, mientras los varones pasaron más tiempo en el ordenador que las chicas, no se registraron diferencias entre sexos a la hora de contabilizar la dedicación a otras ocupaciones.
El tiempo pasado delante de la televisión o viendo películas se tradujo en una presión arterial más alta, incluso en niños delgados. El tercio de los que menos tiempo habían dedicado a estas actividades registró una presión arterial significativamente más baja (tanto sistólica como diastólica), en comparación con el tercio que más tiempo había consumido en esta ocupación. Sin embargo, las actividades sedentarias en general no tuvieron incidencia en la tensión arterial de los niños.
Ante estos resultados los autores del estudio concluyeron que el tiempo consumido por los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de tensión arterial, independientemente de la condición física del pequeño. Además, destacaron que durante este tiempo suelen tener lugar otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer, especialmente alimentos ricos en grasas, azúcar y sal, en detrimento del consumo de frutas y vegetales. Por otra parte, la inactividad física que comporta sentarse frente a una pantalla constituiría en sí misma otro factor de riesgo. Finalmente, el tiempo dedicado a ver la televisión suele interferir con el descanso, cuando una adecuada higiene del sueño ha sido asociada a tensión arterial baja.
Combinación de hábitos poco saludables
Para David Martínez-Gómez, el problema de la hipertensión infantil tiene relevancia y seguirá siendo así hasta que no se promuevan hábitos más beneficiosos, aunque "nada es malo (ver la televisión o consumir comida rápida y bebidas azucaradas) si no se lleva a un extremo". Para llevar a cabo estos cambios culturales Martínez-Gómez declara que hay que trabajar con los niños desde las edades más tempranas, lo que incluye también a los padres.
Para el investigador español la principal conclusión de este estudio es que desarrollar conductas poco saludables desde edades tempranas puede tener consecuencias negativas para la salud tales como la hipertensión, independientemente de que el pequeño sufra o no de obesidad, ya que se ha observado que también los niños delgados ven incrementada la tensión arterial al pasar tiempo frente un monitor.
En opinión de Martínez-Gómez, la clave de este problema está en la interacción de factores negativos asociados a un mayor consumo de televisión, como la mala alimentación, pasar más tiempo sentado y sin realizar actividad física y menos horas de sueño. Esta combinación de elementos puede ejercer un efecto negativo y contribuir a la obesidad y a trastornos del metabolismo.
En esta idea coincide el doctor Juan Ruiz-Canela Cáceres, Presidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), que especifica que los factores de riesgo más frecuentes en la hipertensión infantil son la obesidad y el género, ya que este problema es más habitual en los varones.
Además, destaca que la herencia genética tiene un papel clave en la hipertensión esencial, que es la más habitual y que forma parte de otros trastornos como la arteriosclerosis y las enfermedades vasculares. Para combatir la hipertensión el doctor Ruiz-Canela también aboga por introducir cambios en el día a día de los más pequeños que incluyan más ejercicio, una dieta más rica en fibra y verduras y evitar la exposición al tabaco.
Autora NURIA BAENA
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/08/04/corazon/1249397854.html
sábado, 6 de junio de 2009
Hábitos de estudio: poco, mal y tarde

Un "empacho" de apuntes y libros que "no funciona. A veces, puede servir para aprobar un examen, pero lo normal es que lo estudiado se olvide a los pocos días", argumenta, en declaraciones a Efe, Francisco Arroyo, psicólogo y profesor de técnicas de estudio.
"No se estudia suficiente -aclara Arroyo- porque los chavales ni saben ni tienen la motivación para hacerlo. Se junta el hambre con las ganas de comer".
Diferentes informes ponen de manifiesto que durante el curso pocos se dejan los codos ante los libros. Uno del Ministerio de Educación refleja que el 17% de los escolares de primaria dedica al día una hora o menos a hacer los deberes, el 47% entre una y dos, el 21% de dos a tres horas y tan sólo el 9% más de tres. En su lugar, prefieren jugar en la calle o con el ordenador, y ver la televisión.
Ahora bien, son muchos los que piensan que los deberes de casa son excesivos. Así lo creía el 47% de los consultados para el estudio "Tendencias y hábitos de estudio y consumo de material escolar", encargado hace cuatro años por la empresa Office Depot. El 42,2% pensaba lo contrario.
Pero estudiar es algo más que hacer los deberes, advierte Francisco Arroyo, quien tiene muy claro que entre los jóvenes no abunda el hábito "diario" del estudio.
TRECE HORAS SEMANALES
La situación no parece ser diferente cuando llegan a la universidad. Un informe de la Fundación BBVA sobre los universitarios españoles concluye que el tiempo medio que dedican a "empollar" apenas supera las trece horas semanales.
La distribución de esas horas es bastante irregular. Así, mientras que el 30% afirma que estudia diariamente "más o menos el mismo número de horas", el resto se divide entre quienes lo hacen unos días sí y otros no (41%), quienes lo posponen hasta las vísperas de los exámenes (20%) y aquellos que aseguran dejarlo para los fines de semana (7%).
Entre horas de clase, teóricas y prácticas, y estudio en casa, el informe de la Fundación BBVA destaca que, de media, no suman más de treinta y tres horas semanales.
El mismo trabajo pone de manifiesto que los hábitos de estudio varían significativamente según la carrera elegida. Los alumnos de las técnicas y de ciencias de la salud estudian una media semanal de 16 horas, los de ciencias experimentales unas 13 y los de humanidades y ciencias sociales no más de 12.
Otro dato importante del informe: los matriculados en la universidad pública estudian más que los de la privada, 13,6 horas semanales de media frente a 11,2, respectivamente.
"Sí, se estudia poco", reconoce Carlos Javier Ruiz Yébenes, presidente de la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE), quien alude a la necesidad de inculcar el hábito diario ya desde la escuela, a muy temprana edad, y de que en las aulas se impartan técnicas que contribuyan a consolidar dicho hábito.
MEMORIZAR ANTES QUE COMPRENDER
Pedro Rascón, presidente de CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos), coincide en que "nadie" enseña a estudiar a los chavales, "se da por supuesto que saben", dice, y habla de la importancia de interiorizar unas pautas "que hagan provechoso" el aprendizaje. "Falla el sistema" educativo, insiste en conversación con Efe.
"Es urgente modernizarlo, pues está anclado en el siglo XIX. Se prima la memorización de contenidos, de conocimientos, antes que su comprensión. El profesorado, en general, no está preparado para enseñar a estudiar, bien porque están cargados de tareas bien porque su discurso está más cercano a la decimonónica clase magistral", advierte el presidente de CEAPA.
Estela D,Angelo, profesora del departamento de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense, cree que el cambio se está produciendo ya, aunque "con lentitud, porque el pensamiento -dice- siempre va más lento".
En el caso concreto de la Universidad el "vuelco" en el modo de enseñar y aprender, comenta, viene además obligado por la convergencia europea de la educación superior, el llamado proceso de Bolonia.
"Estamos obligados -insiste- a revisar la forma de estudio, uno de los aspectos de la enseñanza más importantes que hay que atacar. Hay resistencias, pero es inevitable el cambio". Revisión que tiene que afectar obligatoriamente al sistema para evaluar los conocimientos del alumno: los exámenes.
"Los chicos no saben estudiar porque no lo aprenden desde edades tempranas. Aprenden conocimientos de manera muy literal, descontextualizados, y ello contribuye al fracaso escolar. Se sienten desbordados, no saben cómo resolver los problemas que conlleva el estudio", recalca.
REFLEXION, COMPRENSION, ATENCION...
Esta profesora universitaria da importancia a la memoria como herramienta -"es la esencia de nuestra vida, somos memoria", dice-, pero no exclusivamente. "Memorizar por memorizar no es útil, sólo en tanto en cuanto sirva para transformar esa memoria en conocimiento".
Valentín Martínez-Otero, psicólogo, pedagogo y también profesor en la Complutense, considera importante la memoria en el estudio, "pero no lo más". "Hay que decir no a su uso abusivo o inadecuado, porque lleva a un aprendizaje mecánico. Son igual de importantes otros procesos intelectuales como la reflexión, la comprensión, la atención, la expresión, la creatividad...."
Si un estudiante, continúa, carece de unas técnicas de trabajo intelectual suficientes, o de hábito de estudio, "tarde o temprano va a encontrar significativos escollos en su proceso formativo".
Charo Pérez Molina, profesora de educación infantil y secretaria de Comunicación del sindicato FETE-UGT, recalca la importancia de introducir hábitos de estudio desde la escuela primaria, y en la necesidad de implicar a padres y profesores en el proceso.
"Juntos tenemos que enseñar a los chavales -declara a Efe- a planificar su tiempo dentro y fuera del aula. Cuando funciona la comunicación entre la familia y la escuela el éxito está más asegurado".
La tarea no es fácil. "Ahora, el problema es más grave, porque la oferta de ocio, de entretenimiento es mucho mayor que antes", advierte el psicólogo Francisco Arroyo.
"El estudio -continúa- compite con el messenger, con tuenti...con la televisión y los videojuegos. Antes los padres tenían la autoridad suficiente para decirle a su hijo que se pusiera a hacer los deberes. Ahora, la mayor parte ni siquiera están en casa cuando sus hijos vuelven del colegio. Es un grave problema social".
Autor Carlos Mínguez.
Fuente
Adn.es
http://www.adn.es/sociedad/20090606/NWS-0409-Habitos-tarde-poco-mal.html






