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jueves, 4 de octubre de 2012

¿Qué es el éxito escolar? ¿Por qué es importante y necesario?

Mucho se habla del “éxito escolar”, pero ¿Sobre quién recae? ¿A quiénes involucra? ¿Qué significa socialmente? ¿Cuál es la importancia hoy en día?

Un acto educativo muy conocido y tradicionalmente instaurado en nuestra sociedad es el de la graduación o la entrega de títulos. Se trata de actos ceremoniales, cada vez más extendidos, donde se entregan diplomas a aquellos estudiantes que se han esforzado, que han estudiado y superado diferentes cursos y materias, obteniendo, en definitiva, buenas calificaciones o resultados.

Este acto está cargado de estados personales y emocionales como la alegría, la satisfacción, la motivación, etc. También posee diferentes connotaciones sociales como, por ejemplo, el reconocimiento del esfuerzo y la valía del estudiante por parte de su familia, la cual se engalana para este acto, lo festeja, lo recuerda etc.; también se aprecia en el reconocimiento administrativo que recibe el estudiante, por parte de la sociedad o de un gremio profesional, al recibir un título con un determinado valor o equivalencia. Sin duda, para muchos, este momento representa una forma de manifestación del éxito escolar obtenido por el estudiante. Se trata de un éxito y un reconocimiento centrado en el alumno o alumna, que es quien recibe el diploma como premio a su esfuerzo y dedicación, su sacrificio, su valía y buena preparación.

Sin embargo, para nosotros, el éxito escolar no es algo exclusivo del alumno que termina la escolaridad obligatoria, que progresa en el bachillerato o en Formación Profesional (FP) y que obtiene un título universitario, sino que es un éxito de todos que beneficia a todos. Es la sociedad en general y los distintos estamentos e instituciones que la componen (las familias, los ayuntamientos, los centros escolares,…) los que apuestan día a día por la educación. Sonmuchos los esfuerzos y sacrificios que realizan las escuelas y las familias con sus menores, para que sean mejores personas y mejores ciudadanos. Por ejemplo, muchas familias piensan, desean y luchan para que sus hijos tengan la oportunidad de estudiar más de lo que ellos estudiaron y optar a un puesto con unas condiciones sociales y económicas mejores de las que ellos tienen. La sociedad, a través de su sistema educativo, también persigue que todos los estudiantes desarrollen plenamente su personalidad y sus capacidades, que adquieran valores democráticos y diversos conocimientos y hábitos que les permita ser libres, autónomos y responsables para participar en la vida económica, social y cultural; además de que les capacite para ejercer una ciudadanía crítica y responsable en una sociedad cambiante. Tener éxito escolar no significa sólo ser un buen estudiante, sino ser también un buen hijo, un buen amigo, un buen trabajador, un buen compañero, un buen ciudadano,… y además, serlo en entornos cuyos marcos de referencia varían constantemente. De aquí la importancia de la educación para el crecimiento personal, para la integración en la comunidad y, en resumen, para la adaptación a la sociedad y la mejora de la misma. Eléxito escolar aumenta las posibilidades de crecer como persona y de construir una sociedad mejor.

Por todo ello, y atendiendo a las raíces democráticas de nuestra sociedad, la legislación educativa, a sabiendas de que todos tenemos distintas condiciones y características de partida que pueden favorecer o limitar las posibilidades de obtener buenos resultados escolares, establece que la educación básica pública debe ser para todos y de calidad. La educación ha de ser flexible y ha de permanecer atenta a las necesidades que pueda presentar el alumnado, para garantizar así la igualdad de oportunidades. Para ello, la administración educativa establece medidas facilitadoras a aquellos estudiantes que puedan presentar necesidades específicas de apoyo educativo, tratando así de asegurar que el éxito escolar esté al alcance de todos.

El éxito escolar depende también de la capacidad del sistema educativo para ofrecer y garantizar una educación básica de calidad que permita que toda la ciudadanía aprenda a desenvolverse con éxito en los diferentes ámbitos de la vida (familiar, relacional, profesional, laboral y social). Por tanto, el alumno que no aprueba unas asignaturas, que no alcanza una titulación básica o que no aprende una profesión para insertarse laboralmente, es el reflejo de las debilidades de nuestro sistema educativo. La sociedad, en este caso, no alcanza el éxito escolar porque no ha conseguido los objetivos educativos que se había propuesto, es decir, no estamos educando a nuestras futuras generaciones tal y como habíamos pensado que era idóneo.

“(…) la responsabilidad del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae sobre el alumnado individualmente considerado ,sino también sobre las familias, el profesorado, los centros docentes, las administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema educativo”.

El éxito escolar es de todos, y la responsabilidad de conseguirlo también es de todos. Aunque el alumno es el beneficiario directo de las inversiones y acciones educativas que se realizan (es quien obtiene un título, quien aprende, quien adquiere unas competencias y dominios esenciales para su vida…), también las familias y el profesorado, tras no pocos esfuerzos, contribuyen al éxito escolar y se sienten recompensados y satisfechos cuando hijos y alumnos progresan. Este éxito se extiende también a la sociedad ya que habrá cumplido con sus pretensiones de educar adecuadamente a sus futuras generaciones buscando su propia consolidación, crecimiento y desarrollo social.

Resumiendo, el éxito escolar no sólo está relacionado con las buenas notas o los títulos obtenidos por un número determinado de alumnos, sino que también tiene que ver con la adquisición de habilidades y competencias que favorezcan el crecimiento personal y social de los individuos. Las familias, el barrio, la comunidad, y la sociedad en general se suman, pues, al carro del éxito escolar por los beneficios que supone para todos, una buena educación. Es el principal modo que tenemos de asegurarnos de que el mundo en que hoy vivimos sea mejor en el futuro, porque serán ciudadanos preparados y comprometidos para hallar soluciones a los problemas existentes. Además, según la previsiones que se manejan, dentro de unos años aquella persona que no esté cualificada, difícilmente podrá acceder al empleo y tendrá mucha posibilidades de estar excluido socialmente. Es decir, el éxito escolar es la clave preventiva que va a favorecer el desarrollo y crecimiento personal de cada individuo pero también la construcción de una sociedad más rica, justa y cohesionada socialmente.

La educación como salvavidas
En el actual océano de tempestades, el barco en que navegábamos está perdido, las cartas de navegación han quedado obsoletas, la tripulación está dividida, debilitada e indignada, las velas del compromiso están rasgadas, el viento laboral es huracanado, el mástil económico se resquebraja, la brújula moral está desorientada, y los capitanes de navío saben que la educación básica es la opción que nos permitirá comprometernos a trabajar en equipo y aprender a reparar los desperfectos, coser las velas, saber buscar vientos favorables y orientarnos entre las olas para dirigir la nave hacia buen puerto.


Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


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jueves, 30 de agosto de 2012

¿Cómo puedo ayudar, desde casa, a promover el éxito escolar?


Mucho se puede hacer desde casa, para lograr éxito escolar ¿Podemos pensar en una receta única? ¿Es importante el temperamento del niño? ¿Cómo actuar? ¿Qué significan los “limites”? ¿Qué característica deben tener?

¡Los comienzos son muy importantes!
Vamos a centrarnos en ver si nuestra actuación como padres o madres, desde que el niño es un bebé, tiene o no una importancia futura en que nuestro hijo o hija tenga éxito en la escuela. Analizaremos brevemente con qué equipamiento viene el niño al mundo y cómo podemos contribuir a potenciar sus fortalezas y corregir sus limitaciones.

Conversación entre dos madres hablando de la “forma de ser” de sus hijos cuando eran pequeños
MADRE1: Mi hijo, desde muy pequeño, desde que era bebé, ha sido un niño muy tranquilo, dormía bien, no daba problemas al comer y se entretenía mucho tiempo con cualquier juguete que le dabas. No fue un niño llorón ni de muchas rabietas; ahora sí, a él los sitios donde había mucha gente le agobiaba, prefería ambientes tranquilos, ha sido más bien tímido, todavía lo es aunque ya menos. Le encantaba que le contará cuentos, que jugáramos con él, no se cansaba, siempre estaba muy atento a las cosas y se podía jugar estupendamente con él. Ha sido siempre muy curioso.

MADRE 2: Pues el mío mayor era así también, ahora el segundo, ese ha sido un trasto. No paraba, todo el día inventando cosas, corriendo y subiéndose por todas partes. No tenía paciencia para hacer nada, se cansaba enseguida de cualquier actividad y si la tenía que hacer sólo menos aguantaba. De bebé nos ha dado unas noches….., le costaba conciliar el sueño, no dormía seguido, malísimo para comer. En cambio es mucho más sociable que el hermano, tiene mucha simpatía, derrocha optimismo y se gana a la gente. Nosé cómo siendo hermanos y habiéndolos criado igual pueden ser tan diferentes.

Seguro que le resulta familiar la conversación anterior e incluso habrá participado en charlas informales como ésta en las que describimos una serie de comportamientos habituales en nuestros hijos e hijas pequeños que reflejan un particular modo de actuar y de reaccionar emocionalmente ante las cosas. A este estilo propio de sentir y de actuar con que nacemos y que manifiesta el bebé desde muy pequeño es a lo que llamamos temperamento.

¿Con qué aspectos de la personalidad está relacionado fundamentalmente el temperamento?
Los distintos temperamentos que observamos en los niños son producto de la combinación de una serie de rasgos relacionados con sus funciones biológicas (alimentación y sueño), su nivel de actividad, su modo de reaccionar emocionalmente, su capacidad de adaptarse a los cambios y de interesar por nuevos estímulos y su sociabilidad. Así encontramos niños y niñas a quienes les cuesta relacionarse con los demás, prefieren estar solos a estar con otros y se retraen ante cualquier posibilidad de contacto social. Sin embargo otros niños son más sociables, buscan la interacción con otras personas y disfrutan compartiendo múltiples actividades. Del mismo modo, hay niños inquietos, con poca capacidad de atención, que resisten poco tiempo haciendo una misma
tarea y cambian constantemente de actividad, que responden rápidamente a los distintos estímulos y que no les da miedo enfrentarse a lo nuevo y otros niños son más tranquilos, persisten durante m tiempo en una misma actividad, mantienen la atención durante espacios más largos de tiempo, les cuesta adaptarse a los cambios y responden negativamente a lo desconocido. También apreciamos diferencias entre niños con tendencia a la alegría, con un humor positivo y que soportan niveles altos de estimulación y otros con más propensión a la tristeza y el enfado y que suelen sentir malestar, incluso, con menores niveles de estimulación que los anteriores. Podríamos seguir comentando otros tipos de conducta que son expresión del temperamento de cada niño, pero que, como hemos dicho al principio, siempre están relacionadas con sus niveles de actividad, su sociabilidad, sus reacciones emocionales y su manera de interpretar y actuar sobre las cosas. <!--[if !vml]--><!--[endif]-->

¿Influirá el temperamento con el que nace el niño o niña en la consecución del éxito escolar?
Muchas de estas conductas que hemos comentado, derivadas del temperamento heredado, son favorecedoras y facilitadoras de los aprendizajes y ayudan a transitar por la escuela con mayor garantía de éxito. Todos sabemos, por ejemplo, de la importancia que tiene la atención, el ritmo de trabajo y la constancia para que un niño aprenda. Sin embargo, hay aspectos del temperamento que pueden originar dificultades a la hora de tener éxito en la escuela. Por ejemplo, niveles altos de impulsividad pueden llevarle a no centrarse en sus tareas, y rehuir el contacto social puede afectar al desarrollo del niño, ya que la mayoría de los aprendizajes se realizan interactuando con otras personas.

¿Es determinante el temperamento o podemos hacer algo para construir una personalidad con más recursos favorables para el éxito en la escuela?
Como hemos visto, el temperamento con el que viene cada niño al mundo lo predispone a pensar, sentir y actuar de una determinada manera, pero estar predispuesto no significa que necesariamente se produzcan estos comportamientos en una sola dirección y no se puedan moldear mediante la educación. El temperamento nos dota de una serie de posibilidades y de limitaciones que van a favorecer o dificultar los aprendizajes. Por tanto, desde el minuto uno, los padres y madres debemos dedicar tiempo a conocer el temperamento de nuestros hijos, a saber las necesidades y preferencias de éstos, adaptarnos a él y comenzar a proporcionar experiencias y pautas estables de conducta que repetidas en una y otra ocasión se conviertan en hábitos favorables que aumenten sus recursos y compensen aquello que el temperamento no facilita.

Son muchos los aspectos que tendríamos que considerar aquí, pero nos vamos a centrar en tres cuestiones que nos parecen muy importantes para los comienzos: el establecimiento de vínculos afectivos y de un ambiente estimulante, el estilo de crianza y el fijar límites a los niños y niñas.

a. Vínculo afectivo y ambiente estimulante
Los primeros años de vida de un niño deben basarse en la creación de un vínculo afectivo positivo con la persona que lo cuida (apego), que le dé seguridad, y la creación de un ambiente estimulante que le permita experimentar sensaciones múltiples, despierte su curiosidad por lo que tiene a su alrededor y desarrolle al máximo las capacidades innatas que trae. Una seguridad básica y un ambiente familiar estimulante pueden tener una influencia notable en los futuros logros escolares. Veamos comportamientos apropiados para desarrollar estos dos aspectos:

1. Mantener, desde el primer momento, un contacto ocular con nuestro hijo, hablarle con dulzura y cariño, abrazarlo, besarlo, acariciarlo, etc.
2. Ser sensibles a las señales del niño, atendiendo con prontitud y de forma apropiada a sus necesidades. No escatimar tiempo en estos momentos.
3. Compartir juegos y otras actividades cotidianas con los niños: leer un cuento juntos, ir al parque, hacer un puzle, dibujar o pintar, ir al campo y disfrutar de actividades al aire libre, etc.
4. Realizar actividades guiadas, aquellas en las que como padre enseñamos algo al niño. Por ejemplo a lavarse los dientes, a vestirse, a recoger, etc.
5. Escuchar y conversar con sus hijos sobre lo que le acontece en la vida, los programas televisivos que ven, sobre sus actividades cotidianas, sobres sus juegos, etc.

Todo esto favorece el que el niño o niña se desarrolle en un ambiente seguro, mejore su autoestima y su autoconocimiento, confíe más en las personas, establezca relaciones óptimas con otras personas en el futuro, mejore la atención y la concentración, sea constante en terminar lo que empieza, descubra el gusto por aprender, esté motivado para descubrir nuevas cosas, etc.

b. Estilo de crianza
Las investigaciones realizadas sobre los estilos de crianza parecen corroborar que los padres o madres que transmiten calidez, que son afectuosos con sus hijos, que les prestan atención, les escuchan, comparten juegos, etc. y al mismo tiempo establecen límites ajustados a su edad, mantienen una cierta vigilancia y control y exigen lo que son capaces de dar, proporcionan el mejor ambiente para el desarrollo del niño: favorece su autoestima, el niño resiste y se recupera mejor de las dificultades, y mejora las habilidades emocionales y sociales, todo ello tan necesario para aprender. Algunas conductas que pueden ejercitar los padres y madres para favorecer este estilo de crianza responsable serían estas:

1. Cuidarlo con ternura, dedicándoles tiempo, caricias, amor y una presencia estable.
2. Compartir numerosos momentos de juegos, de vivencias, de experiencias, en un ambiente tranquilo y afectivo.
3. Permitir al niño o niña que se equivoque, no anticiparse a sus errores y hacerles ver que poco a poco irán saliendo mejor las cosas. Enfrentarse a las dificultades hace que se apropien de recursos y estrategias útiles para el futuro y pierdan el miedo a probar cosas nuevas y a aprender. Se vuelven también más constantes.
4. Evitar hacer aquellas tareas que el niño o niña ya pueda realizar por sí solo. Valorar y elogiar su esfuerzo, su trabajo y su colaboración. De esta manera se esforzarán por hacer las cosas bien y serán más responsables.
5. Ayudarle a resolver las situaciones conflictivas a través del diálogo y de sus propios recursos.

c. Fijar límites
Los niños y niñas necesitan explorar el mundo para conocerlo y adaptarse a él, pero también necesitan unos límites que les guíen en esta tarea, que les proporcionen seguridad, que les indiquen hasta dónde pueden llegar para que la convivencia no se perturbe y no perdamos el respeto por los demás y por las cosas. Unos límites razonables y equilibrados favorecen el aprendizaje y educan en la responsabilidad. Estaremossentando las bases para un futuro en el que el niño tendrá que asumir unas normas establecidas en la escuela, tendrá que respetar a los que convivan con él en su centro, tendrá que cumplir unos horarios de estudio, tendrá que renunciar a determinados deseos en algunos momentos para cumplir con sus obligaciones académicas, tolerará mejor las frustraciones, mejorará su autocontrol, etc. Veamos algunos consejos para establecer límites a los niños y niñas.

Algunas consideraciones a la hora de fijar límites y establecer normas
1. Los límites no deben ser demasiado restrictivos ni demasiado amplios.
Un control excesivo sobre el niño suele provocar que éste se rebele ante la falta de libertad y se le impide, al mismo tiempo, la oportunidad de crecer y aprender. Por su parte, límites demasiado amplios no educan en la responsabilidad y promueven que el niño exceda los límites con mucha frecuencia.
2. Los límites deben tender a guardar un equilibrio.
Que sean lo suficientemente firmes para guiar a nuestros hijos, proporcionarles seguridad y enseñarles a ser responsables y lo suficientemente flexibles para que ejerzan su libertad, su poder y su control sobre las cosas.
3. Las normas y límites deben ser claras y comprensibles.
Los niños necesitan saber qué comportamientos se espera de ellos, hasta dónde pueden llegar y qué ocurrirá si se exceden en sus pretensiones. Esto ayudará a entender cuál es el camino de las conductas aceptables.

4. Los límites hay que revisarlos cada cierto tiempo.
El desarrollo del niño irá marcando los tiempos de revisión de los límites establecidos para que hagamos los cambios oportunos en cada momento, otorgando un mayor espacio de libertad y responsabilidad.
5. La enseñanza de las normas es efectiva si el mensaje que transmites es coherente con tus actuaciones.
Si decimos: “Baja el volumen de la televisión, sino tendré que apagarla”. Si el niño no obedece, debemos ser firmes y apagar la tele.
6. Los límites no pueden variar según las circunstancias.
Hay veces que estamos muy ocupados o de buen humor y lo que no permitimos en otras ocasiones lo permitimos en ese momento y le decimos: “Vete a jugar ahora y luego haces los deberes” cuando días antes le hemos gritado porque quería jugar antes de trabajar.
7. Es conveniente fijar y dar a conocer las normas antes de aplicarlas.
Es conveniente que nuestros hijos e hijas conozcan con antelación las normas y se les debe escuchar antes de establecer las limitaciones. Algunas pueden adoptarse en común y otras tendremos que fijarlas nosotros.
8. Construir las normas en positivo.
Es preferible decir “Hay que hacer las tareas del colegio antes de ver los dibujos en la tele por la tarde” que decir “No ves los dibujos hasta que no realices tus tareas del colegio”.

Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


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jueves, 23 de agosto de 2012

El éxito escolar como un fenómeno multidimensional

Nos toca vivir una época con más dudas que certidumbres, entre nuestras preguntas está ¿Qué escuela queremos? En función de una respuesta ¿Qué significa “éxito” en la escuela? ¿Qué aportes hacer desde la familia?



Hemos podido comprobar que son muchas y variadas las situaciones que influyen en el éxito escolar, situaciones que especialmente son difíciles de afrontar en el momento actual debido a los continuos cambios sociales que se producen.

 Así, partiendo de que la educación es tarea de todos y que debe estar dirigida a preparar al alumnado para la vida en una sociedad futura, que a buen seguro será diferente a la actual, deberíamos plantearnos al menos la eficacia de los modos tradicionales que tenemos de concebir la escuela y su función educadora.


Aunque todos hemos contribuido siempre a la educación de los hijos (padres, escuela, amigos, televisión,..), ha habido momentos y lugares en los que el protagonismo lo ha tomado una sola institución. Así, por ejemplo, durante mucho tiempo, se concibió que el sentido o la utilidad de la escuela era instruir técnicamente en aquellos conocimientos que posibilitaran la inserción social y laboral de los estudiantes, ya que las primeras influencias educativas y socializadoras durante la niñez era una misión familiar. Esta escuela procuraba enseñanzas estables y homogéneas para todos los jóvenes, pues con ello era suficiente para tener éxito, dado que los roles laborales que demandaba la sociedad no sufrían cambios. Sin embargo nuestra sociedad actualmente es diversa y cambiante, aquello que tiene valor en un momento determinado no tiene por qué tenerlo siempre y aquello que es válido y adecuado para algunos no tiene por qué serlo para todos. De hecho, se reconoce como esencial, en una educación ciudadana para la sociedad del conocimiento, la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes, el fomento de la creatividad y el aprendizaje a lo largo de la vida.


Esta situación nos alerta de la necesidad de configurar escuelas más abiertas e integradas en la comunidad. Se precisa de una educación más flexible y atenta a las distintas situaciones y necesidades de los usuarios, una escuela que sea vivida y compartida por todos y todas.


En este sentido, son diversas las iniciativas a nivel nacional e internacional que defienden la necesidad de cambios en el modo de gestionar y desarrollar la educación. De hecho, se están desplegando distintas experiencias educativas que demuestran ser eficaces para la consecución de éxito escolar. Aunque son diferentes los elementos y actuaciones que se desarrollan tratando de buscar éxito escolar (creación de climas positivos de aprendizaje, atención educativa inclusiva, aprendizajes auto-regulados o activos del propio alumnado, roles del docente como mediador y facilitador, la gestión positiva de los conflictos del aula, establecer grupos de trabajo interactivos, atender al funcionamiento de los grupos, colaboración entre el profesorado,….), existe un denominador común en todas ellas: la idoneidad de los procesos de democratización de la educación en las escuelas y las prácticas educativas abiertas a toda la comunidad. Esto requiere la existencia de comunidades educativas comprometidas con la tarea de educar.
 

Se ha demostrado que en los centros escolares donde existe una relación colaborativa con las familias, no sólo se alcanza un mayor éxito académico del alumnado, sino que se obtienen beneficios y mejoras para todos (familias, centro, profesorado, etc.). De hecho, la normativa vigente reconoce el derecho de las familias a estar informadas sobre el progreso del aprendizaje e integración socioeducativa de sus hijos y a participar en el proceso de enseñanza y aprendizaje para mejorar el rendimiento de los mismos1.
 

Hay muchos padres y madres que se esfuerzan diariamente por ayudar a sus hijos en sus tareas escolares y aprendizajes, pero, en general, en nuestro país, sería deseable una mayor participación e implicación educativa familiar, es decir, se necesita de una mayor colaboración entre la familia y la escuela a la hora de coordinarse para educar.


Si bien es cierto que existen canales tradicionales de participación de las familias en la escuela como el consejo escolar y las asociaciones de padres y madres, la realidad es que su contribución al éxito escolar debe mejorarse como ya veremos más adelante.



Beneficios de la relación colaborativa entre la familia y el centro educativo para el éxito escolar

ÉXITO ESCOLAR
FAMILIAS
• Mejora la comunicación con los docentes
• Mejora la comunicación con los hijos/as
• Mejora la comprensión de los programas escolares
• Actitud positiva hacia la escuela y su personal
• Aumenta la autoconfianza y la autoestima
• Aumentan las habilidades sociales
• Aumenta el compromiso social y comunitario

PARA EL ALUMNADO
• Aumenta el rendimiento académico
• Mejora la actitud hacia la escuela
• Adquiere más habilidades sociales
• Aumenta la probabilidad de cursar estudios post-obligatorios
• Tiene mejores hábitos de estudio
• Disminuyen los comportamientos conflictivos
• Disminuye el absentismo y el abandono escolar

 CENTRO EDUCATIVO

• Más competente y eficaz
• Enseñanza más centrada en el niño/a
• Mejor relación con las familias y la comunidad
• Profesorado más satisfecho y comprometido
• Instituciones que enseñan y aprenden



Unas veces son las creencias y rutinas familiares las que dificultan la implicación en la escuela, otras, sin embargo, surgen de la propia sociedad que no posibilita una conciliación laboral que permita a las familias atender las situaciones escolares de los hijos,… y, a veces, es el propio funcionamiento escolar o la actitud de los docentes lo que no fomenta el que las familias participen en el centro.


De esto modo, la situación que tenemos actualmente, dista mucho de ser un sendero cómodo, limpio y señalizado por el que transitar, más bien se trata de un camino borroso, que hemos descuidado y que se ha difuminado entre la maleza torcida que ha crecido con el tiempo y la pasividad de algunos para desbrozarla. Si queremos llegar al destino que hay al otro lado del camino, hemos de tomar decisiones, ponernos manos a la obra y esforzarnos por despejarlo y señalizarlo. Hay que trabajar por aquello que uno quiere y no darse por vencido como ocurría en el cuento de las dos ranas.




CREENCIAS CREAN REALIDADES
Dice una historia que dos ranas cayeron en un enorme cubo de nata de una lechería. Una le dijo a la otra:
-Es mejor que nos demos por vencidas, estamos perdidas. No podremos salir de aquí.
-Sigue nadando –le dijo su compañera-. Conseguiremos salir de alguna forma.
-Es inútil –chilló la otra-. Es demasiado espeso para nadar, demasiado blando para saltar, y demasiado resbaladizo para arrastrase. Ya que de todas formas voy a morir, es mejor que sea ahora.
Y dejándose caer, murió ahogada. Su amiga, en cambio, siguió moviéndose intentando nadar, sin rendirse. Cuando se hizo de día se halló encima de un bloque de mantequilla que ella misma había batido. Y allí se quedó, sonriente un buen rato, mientras se comía las moscas que llegaban en bandadas en todas las direcciones. Creer que puedes conseguir algo, es el primer paso para que así suceda.
Jaume Soler y M. Mercè Conangla

Aplícate el cuento



Igual que estas dos ranas se encontraron, sin buscarlo, en un apuro que iba a condicionar definitivamente su existencia, los padres y madres nos encontramos con diversas dificultades para ejercer una participación educativa. Ahora que sabemos que es necesaria la colaboración y el esfuerzo compartido para conseguir éxito escolar y mejorar la educación, debemos decidir si nadamos para intentar cambiar la situación o nos dejamos ahogar dándonos por vencidos. Los que ya vienen luchando en este medio adverso son aquellos padres y madres participantes en el AMPA que, día a día, se empeñan en aportar su granito de arena a la educación de sus hijos. Esta publicación tratará de ofrecer consejos que les motiven a seguir con el esfuerzo, además de claves y ejemplos que ayuden a convencer al resto de padres y sugerencias que propicien estilos y sinergias que consigan transformar la nata en mantequilla con mayor celeridad.







Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos





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domingo, 29 de enero de 2012

Los niños a quienes sus padres les leen, logran mayor éxito en la escuela

Nadie duda que, en los jóvenes, la habilidad en lectura es un logro invalorable, escolarmente, hasta podemos identificarla con la misma “Calidad Educativa”. La aparición de las nuevas tecnologías audiovisuales, lejos de disminuir la importancia, la aumentó, y hoy la necesitamos para la comunicación vía Internet ¿Quién es responsable de la adquisición de hábitos de lectura? Todos, y el siguiente artículo reflexiona sobre eso.



Más que para hacerlos dormir, a los hijos hay que leerles todos los días porque eso es parte fundamental de su preparación para adquirir competencias clave en la vida: leer y escribir.

Y un análisis de los datos de la Prueba Pisa de Lenguaje 2009 demuestra que aquellos que vivieron esos momentos de lectura durante el primer año de básica, obtienen un promedio de 25 puntos más en ese test que los que no tuvieron esa oportunidad.

Esa diferencia es importante, incluso entre estudiantes de nivel socioeconómico "aventajado" (14 puntos), y tiende a subir a favor de los escolares a quienes sus papás les conversan acerca de lo que hicieron durante el día y les cuentan historias, aparte de leerles.

Contar historias
Gérard Chauveau, psicólogo, lingüista, pedagogo e investigador durante 25 años del Institut National de Recherche Pédagogique, de París, afirma que se trata de una importante desigualdad en el acceso a la cultura escrita, que se debe enfrentar con decisión.

"Estamos en un período en el que corresponde cambiar la enseñanza de la lectura. Porque ésta debe dejar de pensar que todos los niños parten en este aprendizaje de donde mismo", agrega este especialista que estuvo en Chile para participar en el homenaje al Premio Nacional de Educación 2003, Mabel Condemarín, organizado por la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, el Centro de Estudios en Políticas y Prácticas en Educación (Ceppe) de la Universidad Católica y la embajada de Francia.

Hacerse cargo de esta desigualdad, agrega Chauveau, significa reforzar el aprendizaje de la lectoescritura en las escuelas, subir la cobertura de la enseñanza preescolar gratuita, formar a los profesores básicos para que puedan hacerse cargo de esta desigualdad y apoyar a los padres para que dediquen tiempo a leer, conversar y contar historias a sus hijos desde que son lactantes.

Por ejemplo, Chauveau creó en Francia, en 1995, unos clubes escolares llamados Coup de Pouce Clé, donde los niños con "fragilidad cultural", como prefiere llamarlos, se reúnen a leer y escribir después de terminar su jornada escolar. Ahí son apoyados por un adulto capacitado que les lee y les muestra el encanto que tiene leer.

"Es necesario que a los niños se les propongan experiencias de lectura y escritura todos los días. Que puedan encontrar personas lectoras que les sirvan de modelo y que puedan encontrarse con los alumnos mayores, que ya leen y escriben, para que establezcan una identificación con ellos", agrega el especialista francés.

En Chile, la Fundación Había una Vez, con apoyo de la Fundación Luksic, está desarrollando en cinco escuelas rurales de Panguipulli, Región de los Ríos, un programa de fomento lector que incluye la instalación de una biblioteca, así como diversas actividades que involucran a los profesores, los niños y sus familias.

Partieron con un diagnóstico de los hábitos lectores de profesores, niños y padres para definir las necesidades de cada escuela. "Ahí nos encontramos con que los niños no crecían con el placer de leer, sino con una idea más instrumental", explica Carmen Paz Hernández, directora ejecutiva de la Fundación Había una Vez.

Luego, comenzaron con este programa -Puente Mágico- que dota de una biblioteca a la escuela, capacita a los bibliotecarios para que puedan implementar actividades de fomento lector, y trabaja con los profesores para que inviten a sus alumnos a desarrollar el gusto por la lectura, cambiando -incluso- su forma de evaluar.

También trabajan con los papás la manera como ellos pueden ayudar a sus hijos en este aspecto. "Ellos quieren lo mejor para sus hijos, y aunque ellos sean malos lectores hacen todo el esfuerzo porque los niños no sigan esos pasos", concluye Carmen Paz Hernández.

Formación de profesores
En Chile ya se tiene en cuenta esta desigual preparación de los niños a la hora de formar a los futuros docentes. En la Facultad de Educación de la Universidad Diego Portales, por ejemplo, funciona una unidad de lenguaje que trabaja las habilidades de lectoescritura de sus estudiantes así como la forma como ellos harán esto con sus alumnos.

Carolina Soto, académica de esa facultad, explica que la malla curricular está enfocada en el lenguaje, lo que se traduce en que sus estudiantes aprendan a favorecer el acercamiento de los niños, ya sean preescolar o escolares básicos, a los cuentos. "Ahí también los estimulamos a vincular a la familia, por ejemplo, a través de invitaciones a leer cuentos en el aula así como manteniéndolos informados de qué leer a sus hijos para que sea tema de conversación en la casa".


Fuente
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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Qué podemos hacer en casa

Los padres están muy interesados en que sus hijos mejoren su desempeño escolar, es una parte de sus estrategias para posicionar socialmente a sus familias. Si bien la Escuela dejó de ser un trampolín, para convertirse en un paracaídas, hay numerosos aspectos que son cuidados, para obtener éxito escolar ¿Qué importancia tiene la alimentación? ¿Y el uso de los medios digitales? La lectura, la actividad física, el autocontrol, son, entre otros, factores tenidos en cuenta en la siguiente nota.




Estas son algunas claves que dan los científicos para que los niños mejoren su desempeño escolar y, por qué no, alcancen niveles de excelencia que les aseguren el éxito en el futuro.

El sueño de cualquier padre es que su hijo sea exitoso. Por eso casi todos dan lo mejor de sí para criarlos de manera que desarrollen al máximo sus capacidades y habilidades. Y a pesar de que algunos expertos consideran que la clave del genio está en los genes, investigaciones recientes han revelado que, además de esa influencia hereditaria, “el ambiente tiene un poder muy grande en el desarrollo de capacidades, habilidades y potencialidades”, le dijo a SEMANA la psicóloga María Elena López.

Según Paul Thompson, neurólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, “llevar una dieta saludable, dormir bien, tener acceso a buena educación y desarrollar distintos tipos de actividades puede potenciar la capacidad de cualquiera”. Estas son ocho recomendaciones que pueden cambiar el curso de la crianza de su hijo. 

1) Dieta digital
Una de las grandes preocupaciones de los padres es saber cuánto tiempo deben pasar sus hijos frente a las pantallas, ya sea del televisor, del computador, de los videojuegos o de los celulares. Según un estudio realizado por la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés), el 30 por ciento de los niños menores de 2 años que no ven televisión y en cambio invierten ese tiempo en jugar o interactuar con gente real, tienen un mejor desarrollo cerebral que los que ven dos horas de televisión. “Los niños a esa edad se benefician del juego libre que estimula la creatividad y las habilidades para resolver problemas. Por eso se recomienda mantenerlos alejados de las pantallas”, le dijo a SEMANA Ari Brown, psiquiatra de la AAP. Aunque existen varios juegos de video y computador que suelen ser llamados educativos y supuestamente ayudan a mejorar el desempeño académico, un estudio con más de 700 niños en el Reino Unido demostró que tal beneficio no existe. 

2) Música, maestro
Los padres incentivan en sus hijos tocar un instrumento musical sin ninguna expectativa de mejorar su intelecto. Pero así como en otros procesos de aprendizaje, existe una repercusión en el cerebro entre quienes tocan instrumentos de cuerda, como guitarra o piano. Según un estudio de la Universidad de Boston con un grupo de niños que rondaban los 10 años, aquellos que saben tocar este tipo de instrumentos musicales tienen más habilidades verbales y un 15 por ciento de coeficiente intelectual (CI) más alto. “Glenn Schellenberg demostró en su momento que tomar lecciones de música aumenta el CI, pues al ser una actividad de aprendizaje se estimula el cerebro y en esta medida puede mejorar”, le contó a SEMANA Ellen Winner, psicóloga de la Universidad de Boston. 

3) Buenos lectores
Una investigación realizada en 27 países encontró que los niños que crecen en un hogar donde existe el hábito de leer y hay una gran variedad de libros tienen mayores posibilidades de graduarse. Aunque suene lógico, sobre los 70.000 casos evaluados se encontró que quienes contaban en casa con al menos 500 libros tenían el 36 por ciento más de posibilidades de recibir el diploma de bachiller y el 19 por ciento de tener título profesional. Los niños que observan a sus padres leer con avidez adquieren más fácilmente el hábito de la lectura.

4) ¡A mover el esqueleto!
El ejercicio aeróbico también incrementa en un gran porcentaje el desarrollo de habilidades. En este caso, “los mejores resultados se acumulan cuando los ejercicios son hechos entre padres e hijos”, afirma el biólogo John Medina, en su libro Brain Rules for Baby. Aunque la estructura del cerebro está determinada en gran parte por los genes, el volumen de materia gris en la región frontal que se relaciona con la habilidad cognitiva puede incrementarse si se aprende una actividad motora que exija cierta dificultad, como, por ejemplo, los malabares. “En la medida en que los niños practiquen actividades de coordinación motriz, eso ayuda a que se generen conexiones en el cerebro”, le explicó a SEMANA Germán Casas, psiquiatra infantil.

5) Comida balanceada
Lo ideal es que los niños se alimenten en sus primeros seis meses con leche materna. Un estudio publicado en la revista Archives of General Psychiatry evidenció que quienes así lo hicieron obtuvieron más altos resultados en lectura, escritura y matemáticas. Y según un estudio publicado por la revista Obesity, un peso acorde con la estatura, es decir, el nivel de masa corporal, también incide en el desempeño académico. Los expertos llegaron a esta conclusión luego de evaluar a más de 500 niños de 12 años. Los que sufrían de sobrepeso faltaban más a clase y sus notas eran bajas.

6) El autocontrol
Además de buen desempeño académico, un niño también necesita tener inteligencia emocional, pues de nada le sirve su talento si no controla sus impulsos. Un célebre estudio realizado en los años sesenta por el psicólogo estadounidense Walter Mischel analizó a un grupo de niños que acababan de cumplir 4 años. Mischel los puso a escoger entre comerse una galleta de inmediato o ingerir dos al cabo de 15 minutos. El investigador les hizo seguimiento y años después descubrió que quienes resistieron la tentación tuvieron 210 puntos más en pruebas de conocimiento. “El autocontrol es tal vez la habilidad más importante para una persona. Por eso cualquier actividad que sirva para alcanzarlo es fundamental”, le dijo a SEMANA Jeremy Gray, profesora de Psicología de la Universidad de Yale.

7) Hijos de padres jóvenes
Un estudio que evaluó a más de 33.000 niños, publicado por la revista PLoS Medicine, reveló que los niños de padres jóvenes, entre 20 y 30 años, tienen de tres a seis puntos más de coeficiente intelectual. Además, son menos propensos a desarrollar enfermedades mentales. En las últimas décadas, la tendencia a tener hijos después de los 30 ha crecido a la par con el índice de enfermedades como autismo, esquizofrenia y síndrome de Down, por lo cual quizás sea mejor, por el bien de la salud de los pequeños, no esperar tanto para convertirse en padres.

8) El bilingüismo
Los niños que aprenden dos o más lenguas desarrollan mejores habilidades cognitivas y verbales, como reveló un estudio publicado en la revista Modern Language Journal, en el que se mostró que los niños que estudiaron lenguas extranjeras en el lapso de cinco años obtuvieron mejores resultados en pruebas académicas que aquellos que tomaron cursos de cualquier otra materia.


Fuente
Semana.com
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lunes, 9 de mayo de 2011

Un decálogo de consejos para asegurar el éxito escolar desde casa


Reducir el consumo de televisión, dormir 8 horas y no dejarlo todo para última hora son algunos de los consejos más eficaces y menos practicados en nuestros hogares, según la compañía de clases particulares a domicilio, Educa-system.


Unos pequeños reajustes en casa son claves para mejorar el rendimiento del niño ahora que todavía se adaptan al ritmo de las clases. Y para ello no hay que invertir dinero, pues es suficiente con "proporcionar un entorno propicio en un ambiente libre de distracciones para que todo lo aprendido durante el día pueda convalidarse en casa", asegura Sebastián Trivière-Casanovas, director de la compañía de clases particulares a domicilio Educa-system, "y eso también es responsabilidad de los padres".


Para ello, desde esta entidad han elaborado un decálogo de consejos mediante los cuales asegurar el éxito escolar desde los propios hogares:


1. Escoger un buen lugar de estudio, con luz y sin distracciones. Prohibido estudiar en la cocina o el comedor. Es preciso disponer de una mesa de trabajo o despacho específicamente organizado para el estudio.


2. Respetar el orden. La mesa de estudio no es un campo de juegos. Debe disponer de lo imprescindible para estudiar y prescindir de todo aquello que pueda desviar su atención como juguetes o pósters.


3. Promover el uso de la agenda para la organización del tiempo. Más completa o más básica, en función de la edad, el uso de la agenda es un reclamo muy ameno que les enseña a gestionar su tiempo de manera autónoma.


4. Cuidar el entorno. El resto de la familia también debe procurar que durante las horas de estudio el ambiente sea tranquilo y silencioso, lejos de la televisión u otros elementos que puedan captar su atención con facilidad, como ordenadores, música o reuniones informales.


5. Establecer una metodología. El tiempo disponible para un estudiante empieza cuando acaban las clases del colegio. Planificar desde el principio de curso cómo vamos a repartir ese tiempo en casa nos permite sentirnos más seguros y relajados y evitar la ansiedad que provoca la falta de tiempo para organizarlas.


6. Respetar un horario y ser constante. La trampa en la que caen muchos alumnos –y muchos padres- es la de estudiar sólo cuando hay deberes o se acerca un examen. Los horarios deben cumplirse, aunque no hayan tareas y sólo haya que repasar lo aprendido aquel día en clase.


7. Dormir 8 horas y no estudiar por la noche. Las horas de sueño son imprescindibles para asimilar toda la información que han asumido durante el día y que sólo si descansan recordarán al día siguiente. Debemos evitar que los alumnos estudien hasta altas horas de la noche, puesto que afectará a su rendimiento el día después.


8. Estimular la automotivación. Saber más, sacar mejores notas, aprender algo que les gusta y dominar las materias que menos les gustan, son motivos suficientes para convertir el estudio en una tarea imprescindible para su desarrollo personal.


9. Descansar durante el estudio. Un tentempié de 20 minutos e incluso algún juego rápido en compañía con algún miembro de la familia, es un pausa necesaria que le ayudará a desbloquearse para seguir, con energía renovada, con el tiempo dedicado al estudio.


10. Estudiar sin premios. Debemos fomentar el esfuerzo personal sin caer en premios y recompensas materiales. El aprendizaje es el premio y la satisfacción personal de ser un buen estudiante, la mejor recompensa.




Fuente
Aprendemás.com



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lunes, 27 de diciembre de 2010

Motivación familiar

Coloco el resumen y las conclusions del trabajo de investigación sobre Motivación Familiar, el resto pueden leerlo en Scribd.

RESUMEN
Con base en el Modelo de Expectativa-Valor de Elecciones (Jacobs y Eccles, 2000) se realizó un análisis cualitativo del proceso de interacción madre-hijo(a), vinculado con la motivación de este(a) último(a) hacia el aprendizaje escolar. Participaron 12 diadas madre-hijo(a). Los niños(as) cursaban 2º, 4º o 6º grado de primaria (niño y niña de
cada grado con alta motivación y grupo equivalente con baja motivación) y fueron seleccionados mediante la Escala de Orientación Intrínseca versus Extrínseca en el Salón de Clases de Harter (adaptada por Jiménez y Macotela, 2008). Se videograbó la interacción madre-hijo(a), mientras el niño(a) realizaba una tarea escolar en el hogar y después, se les entrevistó por separado. Se encontró que las madres de los niños(as) con alta motivación enfatizan los logros de sus hijos(as), les apoyan con mayor gusto y dedicación en la tarea escolar y establecen condiciones favorables en el hogar. Las madres cuyos hijos(as) presentan baja motivación, suelen limitarse a supervisar el cumplimiento de la tarea y emplean frecuentemente la crítica. Se concluye que es necesario diseñar programas para fomentar la motivación hacia el aprendizaje en el hogar.

CONCLUSIONES
El estudio de casos específicos en detalle y la comparación con otros casos permite hacer una generalización representativa del contexto y de los(as) participantes estudiados, que podrá hacerse extensiva a otras familias provenientes de un medio sociocultural semejante.
Dicha generalización constituye una hipótesis a considerar y no una conclusión. La información recolectada en el presente estudio verifica en lo general, la relevancia y la dinámica de las variables consideradas en el Modelo Cognoscitivo-Social de Expectativa-Valor y el Modelo de Socialización de los Valores en el Hogar de Eccles-Parsons y col. (en Jacobs y Eccles, 2000), los cuales sirvieron de base en la planeación de la investigación y el análisis de los datos.
En el grupo estudiado se confirma que las condiciones del hogar y las creencias y prácticas de las madres que enfatizan y estimulan el aprendizaje escolar, favorecen la motivación de sus hijos(as) hacia el aprendizaje.
El análisis detallado mostró la importancia que tiene la actitud de la madre hacia su hijo(a) y su trabajo escolar, en particular la confianza en las capacidades de su hijo(a) y el interés y entusiasmo con que realiza su labor de apoyo.
Los datos señalan que diversos factores socioeconómicos son mediadores de las creencias y conductas de las madres y los niños(as), y también permiten
apreciar que la interacción entre las madres y sus hijos(as) con alta motivación al aprendizaje, es más positiva. Se observó que el nivel socioeconómico influye
en las actitudes de la madre hacia el aprendizaje escolar de su hijo(a) y que el apoyo del padre al sostén del hogar y la relación de armonía y colaboración entre padre y madre, favorecen la dedicación de ella al trabajo escolar de su hijo(a).
En todos los casos analizados, se identifican deseos de progresar y se da importancia a los estudios; la diferencia estriba en lo que las madres hacen y sobre todo en cómo lo hacen, lo que señala la necesidad de impulsar y orientar la labor de las madres y los padres para que su esfuerzo en el hogar impacte favorablemente en la motivación de los niños(as) por aprender.

motivación familiar

Si no pueden bajar el PDF de Scribd, pueden solicitarlo a achristin@gmail.com
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sábado, 18 de diciembre de 2010

El orden es clave para un año escolar exitoso

Siempre el inicio de un año escolar viene acompañado del interés de los padres de que sus hijos lo realicen con éxito, pero ¿cómo conseguirlo?

Lo primero que hay que hacer, si es que el menor se quedó de año o pasó con dificultades, es realizar un recuento de cuáles fueron las fallas y los aciertos, porque a veces cíclicamente se vuelve a repetir lo del año anterior, manifiesta Arelly Zapata, psicóloga, máster en Neurocirugía Infantil y directora del Instituto de la Metodología Infantil.

“Tenemos que ver cuáles fueron nuestros puntos más débiles, cuál fue el frente más vulnerable del alumno. ¿Tal vez las matemáticas o castellano? Entonces hay que reforzar esas áreas y buscar ayuda”, señala Zapata.

También recomienda que después de este paso –tanto para los padres de los chicos que tuvieron bajo rendimiento como los que no, o los que van por primera vez va a estudiar– hay que establecer rutinas. Crearles hábitos que favorecerán su desenvolvimiento académico para este año y los siguientes.

Dentro de estas rutinas están: ponerles horarios para levantarse, lavarse los dientes, desayunar, salir a clases, bañarse, almorzar, hacer las tareas, jugar, practicar deportes, merendar, dialogar con los padres, acostarse.

Pero hay que vigilar que estos horarios se cumplan sin necesidad de que se presenten fricciones entre padres e hijos, mucho menos maltratos físicos.

“Hay que tomar en cuenta que no será fácil, porque si para un adulto no es sencillo manejar una rutina, peor para un menor. Por ejemplo, ¿cuántas personas adultas inician una dieta y la terminan?”, dice Zapata.

Beatriz Lira de Cassinelli, psicoterapeuta y psicóloga educativa, señala que lo principal es que haya responsabilidad de los padres en el hogar, para que el estudiante surja de sus problemas y se vuelva responsable, preocupado de sus estudios.

“Los padres tienen que atender al niño en su alimentación, control de las tareas. Saber con quiénes juegan, ver que no dediquen su tiempo desocupado solo a ver televisión, vigilar que aprendan a usar el internet para buscar información para sus tareas, para despejar dudas sobre algún tema, aprender”, indica Lira.

Muchos padres están dedicados a sus problemas y no saben cómo están sus hijos en los estudios. Tal vez porque no tienen tiempo o no están interesados en dárselo. Hay que dejar un espacio para ellos, porque estos los necesitan sentimental y emocionalmente. Si no, se corre el riesgo de que se resientan, decaigan en los estudios como una forma de rebeldía, de llamar la atención, anota Lira.

Dentro de las responsabilidades de los padres se señala el motivarlos con palabras de elogios por algún logro, porque hicieron bien la tarea, se bañaron a la hora indicada, en fin. También recompensarlos, por ejemplo, por algo bueno que logró en la semana, ya sea en los estudios o como parte de la rutina fijada.

“Juntamos la diversión con lo de imponer algo. Si el niño se logró acostar todas las noches a la misma hora, le doy algo que le guste, algo pequeño, como un paseo, una hamburguesa. Es distinto a si se lo hace indiscriminadamente, entonces ellos lo concebirán como una obligación”, indica Zapata.

Otra de las indicaciones para que el alumno tenga un exitoso año escolar es buscar un plantel donde, aparte de educarlo, lo estimulen y valoren. Los padres también deben cerciorarse de que en la institución no saturen a los chicos con tareas, al punto que no les dejen tiempo ni para dormir lo suficiente (ocho horas) o distraerse.

Dentro del éxito escolar cumple un papel importantísimo la alimentación. Al respecto, la médico nutricionista Narcisa Zambrano anota que durante la jornada estudiantil los niños y adolescentes tienen desgaste físico y mental, por ello deben recibir una buena alimentación.

Señala que nunca debe faltar el desayuno con lácteos, frutas y cereales. Después un refrigerio, el almuerzo con vegetales, carnes y frutas. Un refrigerio a media tarde (alguna fruta) y la merienda, que puede ser un vaso de leche con un sándwich con mermelada o pollo.

Añade que el almuerzo debe ser hasta las 15:00 y para nutrir el cerebro no deben faltar los carbohidratos (como los cereales), proteínas (como las carnes) y grasas (como la mantequilla de maní).

Tareas
La rutina diaria se puede colocar en un cartel (el menor debe participar en su elaboración) en la casa.

Si los padres trabajan y no tienen quién vigile la realización de las tareas de sus hijos, pueden ponerlos en un plantel que dé ese servicio o contratar un maestro de confianza.

No se debe poner al niño a estudiar en una habitación en la que esté encendida la televisión, pues no se concentrará.

Hay que enseñarle al alumno el manejo de una agenda donde registre y organice obligaciones.

Después de llegar de clases debe tomar un descanso que puede ser de una hora, luego hacer los deberes.

Es necesario que realicen deportes y actividades relacionadas con el arte, porque estimula muchas áreas a nivel cerebral. La natación favorece la atención y hace que el cerebro descanse de la actividad intelectual.

En los adolescentes establecer hábitos es un poco difícil, pero no imposible. Con ellos hay que razonar y negociar, pero sutilmente, y ser más estricto en las órdenes. Estas deben ser claras y precisas.

Los padres no tienen solo que pedir, sino también educar con el ejemplo.


Autora
CECILIA ROBALINO
Fuente
http://www.eluniverso.com/
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Hábitos que Garantizan el Rendimiento Escolar

Viene la guerra mayor: crear firmes costumbres que ayuden a nuestros hijos a tener un año escolar... exitoso!
Por fin, lo peor ha pasado ya: el primer día de clases! Ahora viene el verdadero trabajo, que consta de hacer el año escolar de tus hijos, exitoso y con buen rendimiento. ¿Cómo lograrlo?... Sencillo! Toma nota de los consejos que a continuación te daremos y que te ayudarán mucho a lograr este objetivo. Muchos padres aún no son conscientes del rol tan importante que tienen en la vida de sus hijos, sobretodo en la etapa escolar. De ellos depende en gran parte, el éxito académico de los chicos. Pero nunca es tarde para comenzar, y menos ahora que las clases apenas empiezan.
Para que tus hijos tengan un exitoso rendimiento escolar, es clave que les ayudes en su vida cotidiana. Todo cuenta, desde la alimentación y los horarios hasta la rutina del sueño. Anímalos a desarrollar buenos hábitos mientras asisten al colegio como el del estudio, la nutrición y el manejo del tiempo.
Ayúdalos a poner en práctica los siguientes hábitos:

Empieza el día con un desayuno nutritivo
Es indispensable que tus hijos tomen un desayuno nutritivo por la mañana, antes de salir a la escuela, aún si dicen no tener hambre. Abreles el apetito ofreciéndoles alimentos variados como las frutas, yogurt con cereal, y jugos naturales de su fruta favorita. Procura además que tus hijos consuman alimentos ricos en calcio como el queso y la leche. Varios estudios indican que los niños bien alimentados son más propensos a lograr buen rendimiento escol ar y a tener mejor capacidad para concentrarse y aprender.

Organiza todo un día antes
Evita que tus hijos dejen todo para el último momento. Ayúdalos para que con anterioridad escojan la ropa que se quieren poner el día siguiente. Anímalos para que preparen su mochila con los útiles escolares y las tareas que tienen que entregar. La idea de preparar todo un día antes es con el objetivo de evitar el estrés, enojos y olvidos.

Desarrolla una rutina diaria
Para que tus hijos tengan éxito en su vida académica es importante enseñarles a fijar prioridades y tener un buen manejo de su tiempo. Ayúdales a desarrollar una rutina, quizás trazando una breve lista o fijando una hora especifica para cumplir con sus tareas y así recapitular lo que aprendieron en clase. Procura además, incluir en su rutina un tiempo determinado para que hagan actividades que le gustan y se diviertan, como un deporte o juego con sus amigos o vecinos.
Crea un ambiente propicio para hacer las tareas
Asigna un lugar determinado de la casa libre de distracciones como la televisión o teléfono celular para que tus hijos puedan hacer las tareas. Procura que este sitio cuente con buena ventilación, sea espacioso y este bien iluminado.

Revisa las tareas
Tómate el tiempo de revisar las tareas con tus hijos. Procura hacerles preguntas para repasar el material que estudió en clase. Supervisa las notas que tomaron en clase y si es el caso, sugiere pautas para que apunten de una forma más inteligente. Recuérdales que no es necesario escribir todo lo que esté diciendo la maestra, sino más bien frases y palabras claves que resuman las ideas principales. Si es necesario, busca la ayuda de un tutor Si notas que tu hijo tiene dificultad con un tema en particular, procura ayudarle. Sin embargo, si consideras que sale de tus manos porque no manejas el tema, ya sea porque hace mucho tiempo no has puesto en práctica tus conocimientos de matemáticas o ciencias naturales, no pases por alto la opción de pedir apoyo en la escuela de tu hijo.
Habla con la maestra para que te recomiende un tutor que le pueda ayudar a tu hijo con la materia que se le dificulta. Varias escuelas tienen programas de tutoría para asistir a los estudiantes en todos los niveles escolares, y por lo general son gratuitos.

Hazlos dormir bien
Es necesario que tus hijos descansen y duerman lo suficiente para que al otro día, estén frescos de mente y puedan concentrarse mejor y con mayor facilidad en clase. Ir a la cama temprano suele ser la tarea más difícil del día, pues muchos niños arman tremendo berrinche antes de dignarse a obedecer. Para hacer esto más fácil es recomendable seguir una rutina, como por ejemplo leer un libro antes de dormir, o escuchar música que les calme. Lo ideal es que vayan a dormir temprano y a una hora determinada, para que no se sientan cansados al día siguiente.
Los pasos a seguir para crear buenos hábitos que aseguren el buen rendimiento escolar de los hijos, no son difíciles, pero si requieren de estricta disciplina, sobretodo de los padres. Esto garantizara éxito académico en los chicos, y tranquilidad y satisfacción en los grandes


Fuente
http://www.elaviso.com
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martes, 9 de noviembre de 2010

Un decálogo de consejos para asegurar el éxito escolar desde casa

Unos pequeños reajustes en casa son claves para mejorar el rendimiento del niño ahora que todavía se adaptan al ritmo de las clases. Y para ello no hay que invertir dinero, pues es suficiente con “proporcionar un entorno propicio en un ambiente libre de distracciones para que todo lo aprendido durante el día pueda convalidarse en casa”, asegura Sebastián Trivière-Casanovas, director de la compañía de clases particulares a domicilio Educa-system, “y eso también es responsabilidad de los padres”.
Para ello, desde esta entidad han elaborado un decálogo de consejos mediante los cuales asegurar el éxito escolar desde los propios hogares:

1. Escoger un buen lugar de estudio, con luz y sin distracciones. Prohibido estudiar en la cocina o el comedor. Es preciso disponer de una mesa de trabajo o despacho específicamente organizado para el estudio.

2. Respetar el orden. La mesa de estudio no es un campo de juegos. Debe disponer de lo imprescindible para estudiar y prescindir de todo aquello que pueda desviar su atención como juguetes o pósters.

3. Promover el uso de la agenda para la organización del tiempo. Más completa o más básica, en función de la edad, el uso de la agenda es un reclamo muy ameno que les enseña a gestionar su tiempo de manera autónoma.

4. Cuidar el entorno. El resto de la familia también debe procurar que durante las horas de estudio el ambiente sea tranquilo y silencioso, lejos de la televisión u otros elementos que puedan captar su atención con facilidad, como ordenadores, música o reuniones informales.

5. Establecer una metodología. El tiempo disponible para un estudiante empieza cuando acaban las clases del colegio. Planificar desde el principio de curso cómo vamos a repartir ese tiempo en casa nos permite sentirnos más seguros y relajados y evitar la ansiedad que provoca la falta de tiempo para organizarlas.

6. Respetar un horario y ser constante. La trampa en la que caen muchos alumnos –y muchos padres- es la de estudiar sólo cuando hay deberes o se acerca un examen. Los horarios deben cumplirse, aunque no hayan tareas y sólo haya que repasar lo aprendido aquel día en clase.

7. Dormir 8 horas y no estudiar por la noche. Las horas de sueño son imprescindibles para asimilar toda la información que han asumido durante el día y que sólo si descansan recordarán al día siguiente. Debemos evitar que los alumnos estudien hasta altas horas de la noche, puesto que afectará a su rendimiento el día después.

8. Estimular la automotivación. Saber más, sacar mejores notas, aprender algo que les gusta y dominar las materias que menos les gustan, son motivos suficientes para convertir el estudio en una tarea imprescindible para su desarrollo personal.

9. Descansar durante el estudio. Un tentempié de 20 minutos e incluso algún juego rápido en compañía con algún miembro de la familia, es un pausa necesaria que le ayudará a desbloquearse para seguir, con energía renovada, con el tiempo dedicado al estudio.

10. Estudiar sin premios. Debemos fomentar el esfuerzo personal sin caer en premios y recompensas materiales. El aprendizaje es el premio y la satisfacción personal de ser un buen estudiante, la mejor recompensa.

Fuente
http://www.aprendemas.com
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lunes, 7 de junio de 2010

Los hábitos de estudio

Reflexiones desde la práctica docente sobre las claves para el éxito escolar y el aprendizaje

Desde la perspectiva sociocultural del conocimiento se ha estudiado la importancia de la organización y planificación del estudio personal como estrategia de aprender a pensar desde edades tempranas. En la presente experiencia se aborda esta cuestión desde la perspectiva del ejercicio docente y a la luz de las estrategias de aprendizaje y estudio más recientes.


El hábito de estudio personal implica (Monereo, 1993) el empleo de estrategias relacionadas con la organización, planificación y autoevaluación del conocimiento; por ello, es la mejor clave del éxito escolar, ya que ayuda al alumno, desde los primeros niveles de Educación Primaria, a pensar y desarrollar estrategias de aprender a aprender, que le permitirán en la edad adolescente desarrollar el pensamiento lógico-deductivo.



Desde la perspectiva de Aprendizaje Mediado (Feuerstein, 1989) el alumno, es un sujeto que necesita ser mediado y motivado en su aprendizaje. Así, los hábitos de estudios son un puente hacia el éxito escolar, son procedimientos y estrategias que le permitirán ser más autónomo y ejecutar el trabajo al máximo de sus potencialidades personales. Por ello, desde edades tempranas se han de enseñar a aprender estrategias que ayuden al alumno a planificar dentro y fuera del centro educativo el estudio, dándole la importancia que este requiere. La enseñanza de estrategias y procedimientos de enseñar a pensar, irá acompañada de valores como la constancia, el esfuerzo, el orden y las destrezas relacionadas con el empleo de la agenda o la planificación mediante un horario de trabajo.



Es importante, considerar que el infante mejora notablemente su rendimiento académico, cuando aprende de forma estratégica, afronta mejor la planificación de las diferentes áreas de estudio y consigue entender, motivarse y organizarse de forma autónoma. Esto le ayudará a adquirir otras estrategias no sólo cognitivas, sino también metacognitivas, que son importantes en la edad adolescente, por la autoevaluación, motivación y planificación del estudio, acercando al alumno al verdadero aprendizaje constructivo y significativo y al desarrollo de su potencial de aprendizaje.


Orientaciones desde la práctica educativa


Es importante desarrollar buenas estrategias de estudio desde edades tempranas. Para lograrlo es necesario un cierto entrenamiento en estas técnicas para desarrollar las habilidades intelectuales correspondientes.


Algunas de las orientaciones y estrategias específicas que pueden ayudar para ser aplicadas en el trabajo dentro y fuera del aula, son las siguientes:
* Estudiar no requiere sólo leer y releer los temas hasta memorizarlos.
* La base de todo estudio es comprender un tema o problema. Para lograr esta comprensión los pedagogos preferimos las técnicas activas, que obligan al alumno a enfrentarse con un tema, diseccionarlo y relacionar cada una de sus partes, en un trabajo de reelaboración.
* Comprender implica supervisar lo estudiado, de forma que el alumno le dé sentido a lo aprende, poniendo en relación lo que va aprendiendo en diferentes áreas de aprendizaje con momentos de su vida cotidiana, de forma que esto tenga un verdadero sentido para él.
* Entender implica pensar; pensar en cómo estoy aprendiendo, de forma que se despierte en el alumno no sólo su curiosidad, sino también su inquietud por la superación personal, que desde la revisión y la autoevaluación, ayudarán a centrar su atención y a marcar un objetivo a alcanzar en su aprendizaje.
* Estudiar es planificar de forma ordenada el trabajo guiándolo hacia el objetivo del éxito, estudiando las materias más complejas o con dificultades y terminando el día con las más fáciles, en forma de refuerzo directo.
* Estudiar es motivación, ya que requiere verificar desde la práctica lo aprendido. El éxito es la mejor herramienta de motivación personal, por ello, la evaluación sistemática ayuda a la autoevaluación personal y a mejorar las estrategias de los alumnos.


Desde este esquema se concluye que el éxito en el aprendizaje no sólo se logra en el aula ordinaria con el éxito individual, sino cuando hacemos entender a nuestros alumnos, que su éxito comienza con y por el grupo, de forma que todos los alumnos con y sin dificultades de aprendizaje, colaboren en la consecución de una misma meta: "El proceso de maduración socio-personal".


El éxito académico debe ser entendido como el resultado de un trabajo bien pensado, planificado, verificado en la práctica, en el que el alumno se sienta partícipe, motivado y autoevalúe, como forma de superación personal y grupal.


Conclusiones finales


En el estudio es importante, emplear organizadores expositivos y comparativos en la presentación de cada unidad didáctica, desde la evaluación diagnóstica de conocimientos previos, hasta el aprendizaje procedimental de estrategias como: subrayado, mapa conceptual, esquemas y marcos de contenidos, que incluyan finalmente una autoevaluación de conocimientos, como forma de verificar desde la práctica lo aprendido.


Los hábitos de estudio mejoran el rendimiento de los alumnos con y sin dificultades para aprender. Para ello es necesario, centrar el estudio de los alumnos desarrollando una técnica y una actitud adecuada, de forma que se fomente en el alumno el sentido de responsabilidad, constancia, organización, paciencia y empleo de estrategias para alcanzar el éxito escolar.


El tiempo de estudio es un tiempo de calidad personal, que beneficia no sólo el desarrollo intelectual, sino también el crecimiento socio-personal, facilitando el proceso de maduración, de autonomía y de construcción de una personalidad más fuerte. El alumno será capaz de ser independiente, no dependiente, esforzarse y aprender a confiar en su potencial de aprendizaje, lo que le permitirá descubrir en él su mejor tesoro, lo que es capaz de hacer por sí mismo, crecer en conocimientos, emociones, actitudes y valores personales.


Por tanto, el éxito no sólo depende del contexto, del método o del clima escolar, sino de la actitud con la que el alumno sea capaz de afrontar este proceso, de forma que sea entendido por él, como un proceso de crecimiento personal importante y necesario.


 


María del Carmen Girón Calero
Licenciada en Psicopedagogía


Revista Comunidad escolar


http://comunidadescolar.educacion.es

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