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miércoles, 9 de octubre de 2013

La importancia de cuidar la autoestima


¿En qué consiste el autoconcepto? ¿Y la autoestima? ¿Qué pautas debe seguir una persona para ser “el mejor amigo de si misma”? ¿Cuándo un niño posee una correcta autoestima? ¿Cómo se construye? ¿Qué sucede en la adolescencia?
 


Concepto de autoestima
Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

La autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso porque el niño es capaz de resolver algunas situaciones con éxito y por lo tanto puede estar a la altura de los demás, y digno de ser amado porque se trata de una persona y por lo tanto tiene derecho a ser amada de manera incondicional, es decir, sabe que está rodeada de personas a las que realmente les importa.

El autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y equilibrio psíquicos.

Gloria Marsellach Umbert, en su artículo "La autoestima", marca las pautas para que la persona sea el mejor amigo de sí mismo. Para ello debe concederse:
1.         Aceptación: hay que identificar y aceptar nuestras cualidades y defectos.
2.         Ayuda: debemos planear objetivos realistas.
3.         Tiempo: hay que sacar tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
4.         Credibilidad: prestemos atención a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos.
5.         Ánimos: tomemos una actitud de "puedo hacerlo".
6.         Respeto: no tratemos de ser alguien más. Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
7.         Aprecio: hay que premiarse por los logros, los pequeños y los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
8.         Amor: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y fallos.

También hay que tener en cuenta que el conocimiento y la autoestima están relacionados porque la satisfacción que consigue el niño aumenta cuando:
 Ha aplicado en la práctica, y con éxito, el conocimiento que tiene de sí mismo; por ejemplo, un niño que se ve como un buen deportista y marca el gol de la victoria para su equipo.
 Cumple con las exigencias que él mismo se ha marcado; por ejemplo, un niño que valora los resultados académicos y saca la nota más alta en un examen de matemáticas.
 Otros confirman la idea que de sí mismo tienen; por ejemplo, un niño que cree que dibuja bien y al que le alaban un dibujo.
Características de la autoestima

Un niño posee una correcta autoestima cuando...
Aptitudes Positivas - Manifestaciones
está orgulloso de sus actos - "me encanta que todos estemos juntos"
actúa con independencia - "yo me hago el desayuno"
asume responsabilidades con facilidad - "hoy quiero regar las plantas"
sabe aceptar las frustraciones           - "es difícil montar el puzzle pero seguro que lo consigo"
afronta nuevos retos con entusiasmo - "¡bien!, el maestro dice que mañana empezaremos con las divisiones de dos cifras"
se siente capaz de influir sobre otros  - "déjame que te enseñe"
muestra amplitud de emociones y sentimientos  - "me encanta que todos estemos juntos"

Pero para reconocer la capacidad de autoestima de un niño también nos debemos fijar en otras manifestaciones que son negativas como las que siguen.

Aptitudes negativas  - manifestaciones
evita las situaciones que le provocan ansiedad  - "hoy no quiero ir al colegio porque tengo un examen muy difícil"
desprecia sus dotes naturales  - "nunca dibujo nada bien"
siente que los demás no le valoran - "los niños nunca quieren jugar conmigo"
echa la culpa de su debilidad a los demás  - "no he limpiado los cristales porque no me has dicho dónde está la paño"
se deja influir por otros con facilidad - "me lo dijeron ellos"
se pone a la defensiva y se frustra fácilmente - "si no funciona, yo no tengo la culpa; lo voy a dejar"
se siente impotente - "no sé dónde está el material; los ejercicios son muy difíciles; no voy a ser capaz de terminar la tarea"
tiene estrechez de emociones y sentimientos          - "no me importa, me da igual"

La construcción de la autoestima
Las personas más cercanas afectivamente al individuo (padres, familiares, profesores o amigos) son las que más influyen y potencian/dificultan la autoestima. Dependerá de los sentimientos y expectativas de la persona a la que se siente ligado afectivamente el individuo. Si los sentimientos son positivos, el niño recibirá un mensaje que le agradará, se sentirá bien y como consecuencia le ayudará a aumentar la autoestima. Si los sentimientos son negativos, la sensación que el individuo percibe le causará dolor y en definitiva, provocará rechazo a su propia persona y, por tanto, el descenso de su autoestima.

Últimamente la preocupación por la autoestima se ha convertido en una cuestión obsesiva. De ahí que erróneamente se intente formar una autoestima positiva con medios y procedimientos artificiales y a corto plazo que no dejan de ser planteamientos equivocados y que tienden a fracasar. Estos procedimientos equivocados están orientados al logro de un único objetivo: fortalecer el ego de los educandos para que se sientan bien consigo mismos. Veamos a continuación algunas formas erróneas que se usan para la construcción de la autoestima:
1.         Alabar a los hijos o alumnos por sistema, con independencia de su comportamiento. No importa que fracasen en sus estudios a causa de su vagancia; que maltraten a sus padres y hermanos; que derrochen el dinero y que vivan sólo para satisfacer sus gustos y caprichos personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Lo único que importa es que se quieran cada vez más a sí mismos.
2.         No culpabilizarlos nunca de nada, suceda lo que suceda (para que no pasen por la humillación de sentirse avergonzados).
3.         No cuestionar ni criticar nunca lo que dicen o hacen (para que evitar que se enfaden).
4.         Rebajar los ideales de vida (para que luego no sufran posibles decepciones).
5.         Rebajar la exigencia todo lo que se pueda. Llegar a la tolerancia total o casi total. Todo vale, todo está permitido. Estos padres tan indulgentes con sus hijos suelen ser los mismos que esperan de ellos solamente una cosa: que triunfen en la vida como sea. Esperan que triunfen en una sociedad muy competitiva con la única actitud que se les ha inculcado: la de quererse a sí mismos

Gerardo Castillo Ceballos en su artículo "El desarrollo de la identidad personal" comenta que los hijos acostumbrados a ser alabados de forma incondicional suelen sentirse muy defraudados cuando, al incorporarse a la vida adulta, chocan con la realidad. Esa colisión les descubre, de pronto, que su autoestima está mal fundamentada y que, por ello, no es real.

La experiencia nos enseña que la autoestima de los hijos o alumnos no se desarrolla por la vía del elogio continuo e injustificado o por la vía de la tolerancia sin límites. Quienes buscan fortalecer el ego por ese camino, lo único que consiguen es debilitarlo y aislarlo. El estar demasiado pendiente del ego de los niños o de los adolescentes favorece que estos últimos se amen a sí mismos de forma inmoderada y excesiva, desentendiéndose así de las necesidades de los demás.

La autoestima, como la alegría o la felicidad, no se puede buscar directamente. Y menos todavía por la vía del engaño. La autoestima es una consecuencia de poner ilusión en lo que se hace y en hacerlo cada día mejor; de realizar con amor los propios deberes; de ser servicial con los demás; de ser buen compañero, buen hermano y buen amigo; de portarse bien con todos; de luchar diariamente contra los propios defectos; de empezar cada día.

La mayor y mejor autoestima es la autoestima merecida, la que se basa en logros reales, la que cada uno se gana con su propio esfuerzo. Si los padres y profesores enseñan a sus hijos o alumnos, desde las primeras edades, a esforzarse por ser un poco mejores cada día (desarrollo de virtudes) y por lograr la excelencia en todo (en los estudios, en la vida familiar, en la vida de amistad...) la autoestima vendrá sola.

La verdadera autoestima se alimenta con la satisfacción que produce alcanzar nuevas metas por uno mismo. Es frecuente que cuando un niño o un adolescente obtiene con su esfuerzo personal, el resultado que buscaba, se encuentre orgulloso del logro. En cambio, los hijos sobreprotegidos jamás podrán tener esa experiencia tan gratificante y tan formativa. Cada vez que los mayores les resuelven la dificultad a la que se enfrentan, se hacen más inseguros y desvalidos.

Siguiendo las indicaciones de Castillo Ceballos, podemos concluir que la autoestima se desarrolla formando el carácter, educando la voluntad: hay que desarrollar en los hijos hábitos de esfuerzo, de trabajo bien hecho, de autodominio, de autodisciplina. Hay que favorecer la adquisición de virtudes como la fortaleza, la templanza, la paciencia y la perseverancia. También hay que animarles a que sean más abiertos y serviciales. Está comprobado que una de las mejores terapias de la autoestima es salir de sí mismo y tratar de ver las cosas como las ven los demás.

La autoestima como motor del comportamiento.
Existen tres buenos motores que determinan el comportamiento y que proceden de lo que se piensa y de lo que se siente por uno mismo. Estos son:
1.         El niño actúa para obtener una mayor satisfacción y creerse mejor. Por ejemplo: busca las alabanzas y la aprobación, haciendo cosas que le gustan y que sabe hacer.
2.         El niño actúa para confirmar la imagen (la idea) que los demás, y él mismo, tienen de él. Tanto para bien como para mal, si el niño piensa que es bueno tenderá a comportarse bien, mientras que si piensa que es malo, buscará (tal vez de forma inconsciente) la reprimenda y el castigo. Esto mismo lo podemos aplicar en los estudios.
3.         El niño actúa para ser coherente con la imagen que tiene de sí, por mucho que cambien las circunstancias.

Todo esto tiene un lado negativo y corresponde a los niños que presentan actitudes negativas acerca de sí mismos que no suelen creerse lo contrario, aunque se les demuestre que es verdad, rechazan la alabanza o la aprobación por aquellas cosas que ya tienen conceptuadas negativamente.

Por otro lado podemos afirmar que la motivación y el rendimiento académico se ven estrechamente influenciados por la mayor o menor autoestima.

Para terminar este apartado podemos afirmar que la autoestima influye sobre el niño y adolescente en:
          cómo se siente
          cómo piensa, aprende y crea
          cómo se valora
          cómo se relaciona con los demás
          cómo se comporta

La autoestima en la adolescencia
En los adolescentes aumenta considerablemente la necesidad de autoestima. Uno de los períodos más críticos para la formación de una correcta autoestima es la adolescencia pues sabemos que es cuando la persona necesita hacerse con una firme IDENTIDAD, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona que avanza hacia un futuro. Un adolescente con autoestima aprende más eficazmente, desarrolla relaciones mucho más gratas, está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente, posee una mayor conciencia del rumbo que sigue. Así las cosas, un adolescente con autoestima...
          ... actuará independientemente
          ... asumirá sus responsabilidades
          ... afrontará nuevos retos con entusiasmo
          ... estará orgulloso de sus logros
          ... demostrará amplitud de emociones y sentimientos
          ... tolerará bien la frustración
          ... se sentirá capaz de influir en otros
Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes" afirma que la autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los adolescentes experimentan positivamente cuatro aspectos o condiciones bien definidas:
          Vinculación: resultado de la satisfacción que obtiene el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes.
          Singularidad: resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades.
          Poder: consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa.
          Modelos o pautas: puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

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jueves, 4 de octubre de 2012

¿Qué es el éxito escolar? ¿Por qué es importante y necesario?

Mucho se habla del “éxito escolar”, pero ¿Sobre quién recae? ¿A quiénes involucra? ¿Qué significa socialmente? ¿Cuál es la importancia hoy en día?

Un acto educativo muy conocido y tradicionalmente instaurado en nuestra sociedad es el de la graduación o la entrega de títulos. Se trata de actos ceremoniales, cada vez más extendidos, donde se entregan diplomas a aquellos estudiantes que se han esforzado, que han estudiado y superado diferentes cursos y materias, obteniendo, en definitiva, buenas calificaciones o resultados.

Este acto está cargado de estados personales y emocionales como la alegría, la satisfacción, la motivación, etc. También posee diferentes connotaciones sociales como, por ejemplo, el reconocimiento del esfuerzo y la valía del estudiante por parte de su familia, la cual se engalana para este acto, lo festeja, lo recuerda etc.; también se aprecia en el reconocimiento administrativo que recibe el estudiante, por parte de la sociedad o de un gremio profesional, al recibir un título con un determinado valor o equivalencia. Sin duda, para muchos, este momento representa una forma de manifestación del éxito escolar obtenido por el estudiante. Se trata de un éxito y un reconocimiento centrado en el alumno o alumna, que es quien recibe el diploma como premio a su esfuerzo y dedicación, su sacrificio, su valía y buena preparación.

Sin embargo, para nosotros, el éxito escolar no es algo exclusivo del alumno que termina la escolaridad obligatoria, que progresa en el bachillerato o en Formación Profesional (FP) y que obtiene un título universitario, sino que es un éxito de todos que beneficia a todos. Es la sociedad en general y los distintos estamentos e instituciones que la componen (las familias, los ayuntamientos, los centros escolares,…) los que apuestan día a día por la educación. Sonmuchos los esfuerzos y sacrificios que realizan las escuelas y las familias con sus menores, para que sean mejores personas y mejores ciudadanos. Por ejemplo, muchas familias piensan, desean y luchan para que sus hijos tengan la oportunidad de estudiar más de lo que ellos estudiaron y optar a un puesto con unas condiciones sociales y económicas mejores de las que ellos tienen. La sociedad, a través de su sistema educativo, también persigue que todos los estudiantes desarrollen plenamente su personalidad y sus capacidades, que adquieran valores democráticos y diversos conocimientos y hábitos que les permita ser libres, autónomos y responsables para participar en la vida económica, social y cultural; además de que les capacite para ejercer una ciudadanía crítica y responsable en una sociedad cambiante. Tener éxito escolar no significa sólo ser un buen estudiante, sino ser también un buen hijo, un buen amigo, un buen trabajador, un buen compañero, un buen ciudadano,… y además, serlo en entornos cuyos marcos de referencia varían constantemente. De aquí la importancia de la educación para el crecimiento personal, para la integración en la comunidad y, en resumen, para la adaptación a la sociedad y la mejora de la misma. Eléxito escolar aumenta las posibilidades de crecer como persona y de construir una sociedad mejor.

Por todo ello, y atendiendo a las raíces democráticas de nuestra sociedad, la legislación educativa, a sabiendas de que todos tenemos distintas condiciones y características de partida que pueden favorecer o limitar las posibilidades de obtener buenos resultados escolares, establece que la educación básica pública debe ser para todos y de calidad. La educación ha de ser flexible y ha de permanecer atenta a las necesidades que pueda presentar el alumnado, para garantizar así la igualdad de oportunidades. Para ello, la administración educativa establece medidas facilitadoras a aquellos estudiantes que puedan presentar necesidades específicas de apoyo educativo, tratando así de asegurar que el éxito escolar esté al alcance de todos.

El éxito escolar depende también de la capacidad del sistema educativo para ofrecer y garantizar una educación básica de calidad que permita que toda la ciudadanía aprenda a desenvolverse con éxito en los diferentes ámbitos de la vida (familiar, relacional, profesional, laboral y social). Por tanto, el alumno que no aprueba unas asignaturas, que no alcanza una titulación básica o que no aprende una profesión para insertarse laboralmente, es el reflejo de las debilidades de nuestro sistema educativo. La sociedad, en este caso, no alcanza el éxito escolar porque no ha conseguido los objetivos educativos que se había propuesto, es decir, no estamos educando a nuestras futuras generaciones tal y como habíamos pensado que era idóneo.

“(…) la responsabilidad del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae sobre el alumnado individualmente considerado ,sino también sobre las familias, el profesorado, los centros docentes, las administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema educativo”.

El éxito escolar es de todos, y la responsabilidad de conseguirlo también es de todos. Aunque el alumno es el beneficiario directo de las inversiones y acciones educativas que se realizan (es quien obtiene un título, quien aprende, quien adquiere unas competencias y dominios esenciales para su vida…), también las familias y el profesorado, tras no pocos esfuerzos, contribuyen al éxito escolar y se sienten recompensados y satisfechos cuando hijos y alumnos progresan. Este éxito se extiende también a la sociedad ya que habrá cumplido con sus pretensiones de educar adecuadamente a sus futuras generaciones buscando su propia consolidación, crecimiento y desarrollo social.

Resumiendo, el éxito escolar no sólo está relacionado con las buenas notas o los títulos obtenidos por un número determinado de alumnos, sino que también tiene que ver con la adquisición de habilidades y competencias que favorezcan el crecimiento personal y social de los individuos. Las familias, el barrio, la comunidad, y la sociedad en general se suman, pues, al carro del éxito escolar por los beneficios que supone para todos, una buena educación. Es el principal modo que tenemos de asegurarnos de que el mundo en que hoy vivimos sea mejor en el futuro, porque serán ciudadanos preparados y comprometidos para hallar soluciones a los problemas existentes. Además, según la previsiones que se manejan, dentro de unos años aquella persona que no esté cualificada, difícilmente podrá acceder al empleo y tendrá mucha posibilidades de estar excluido socialmente. Es decir, el éxito escolar es la clave preventiva que va a favorecer el desarrollo y crecimiento personal de cada individuo pero también la construcción de una sociedad más rica, justa y cohesionada socialmente.

La educación como salvavidas
En el actual océano de tempestades, el barco en que navegábamos está perdido, las cartas de navegación han quedado obsoletas, la tripulación está dividida, debilitada e indignada, las velas del compromiso están rasgadas, el viento laboral es huracanado, el mástil económico se resquebraja, la brújula moral está desorientada, y los capitanes de navío saben que la educación básica es la opción que nos permitirá comprometernos a trabajar en equipo y aprender a reparar los desperfectos, coser las velas, saber buscar vientos favorables y orientarnos entre las olas para dirigir la nave hacia buen puerto.


Extraído de
EL ÉXITO ESCOLAR
¿Cómo pueden contribuir las familias del alumnado?
Santiago Ramírez Fernández
Antonio García Guzmán
Christian Alexis Sánchez Núñez
Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos


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lunes, 6 de febrero de 2012

Las competencias parentales

En un mundo que cambia cada vez con mayor rapidez ¿Qué habilidades deben tener los padres? El siguiente artículo, desde la óptica paterna trata de explicarnos cuál es la educación más importante.




Todos los padres y madres sufrimos a diario la dificultad que conlleva, hoy en día, la responsabilidad de ejercer adecuadamente nuestro rol parental. Durante los primeros años de la vida de nuestros hijos e hijas, nos resulta relativamente fácil cubrir todas sus necesidades básicas, además de que solemos contar con el apoyo y supervisión de otras personas o familiares cercanos que nos ayudan y orientan. Pero, como señala Jorge Barudy en su libro “Los buenos tratos a la infancia”, “el desafío de la función parental implica poder satisfacer las múltiples necesidades de los hijos (alimentación, cuidados corporales, protección, necesidades cognitivas, emocionales, socioculturales, etc.), pero dado que estas necesidades son evolutivas los padres deben poseer una plasticidad estructural que les permita adaptarse a los cambios de las necesidades de sus hijos”. Y ahí precisamente es donde en muchas ocasiones nos surge el problema: lo que nos servía antes deja de ser útil, o simplemente en muchas ocasiones no sabemos cómo afrontar la educación de nuestros propios hijos, y este problema puede agravarse claramente cuando llegan a la adolescencia.

En numerosas ocasiones, a la propia angustia que los conflictos con nuestros hijos nos genera, se une la angustia de saber que en libros, revistas, internet... hay tantísimos recursos, técnicas y estrategias para solucionar cualquier problema o incidencia que pudiéramos tener como padres, y que no somos capaces de llevar a cabo, o lo intentamos y no provoca los resultados esperados.

El otro día, la psicopedagoga del IES de mi hija nos daba una charla a los padres sobre cómo conseguir “comunicarnos” mejor con nuestros hijos e hijas adolescentes, y nos repartió una “chuleta” de frases erróneas y adecuadas que teníamos que emplear con nuestros ellos. La sesión fue muy interesante, nos enseñó técnicas para mejorar nuestra comunicación, para evitar conflictos... Sin embargo, por experiencia profesional, estoy convencido de que todas esas técnicas sirven de muy poco si en la base de la relación con nuestros hijos no se ha establecido una adecuada relación paternofilial basada en el apego, en el afecto mutuo y que posibilite que los padres y madres podamos desarrollar plenamente nuestras habilidades y competencias.

Siguiendo el esquema propuesto por Jorge Barudy (a quien recomiendo leer a todo el mundo) señalaré cuatro competencias básicas que debemos poseer todos los padres y madres:
1ª capacidad de apegarse, de vincularse a los hijos. Incluye los recursos emotivos, cognitivos y conductuales que debemos poseer para conseguir un apego seguro de nuestros hijos desde su más tierna infancia;
2ª empatía, es decir, la capacidad de percibir las vivencias internas de nuestros hijos e hijas, de comprender sus manifestaciones emocionales y gestuales, de ponernos en su lugar y sentirnos como ellos se sienten;
3ª modelos de crianza (familiares y culturales) que determinan las formas de percibir las necesidades de nuestros hijos y también la forma de responder a las mismas;
4ª la capacidad de pedir, aportar y recibir ayuda de otros (familiares, redes sociales, etc.)

La función parental, es decir, el objetivo último de ser padre o madre, no es otro que el dar una adecuada respuesta a las tres finalidades que debemos satisfacer en el seno de nuestras familias: la función nutriente, la socializadora y la educativa. Es evidente que antes de utilizar estrategias y técnicas, debemos de hacer con nuestros hijos algo mucho más esencial: quererlos, cuidarlos, contribuir a la construcción de una adecuada identidad y facilitarles experiencias relacionales que les sirvan como modelos de aprendizaje para vivir de una forma respetuosa, adaptada y armónica en la sociedad.

Yo quería hablar de algún tema de educación... y he acabado hablando de nosotros, como padres y madres; es decir, desde mi punto de vista, de la educación más importante de la vida.

Autor
Luis Gómez Casals
Miembro de Junta Directiva de FAPA Castelló “Penyagolosa”
Extraído de
Padres y Madres de Alumnos y Alumnas
Revista de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA)

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domingo, 24 de abril de 2011

Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron "evidencias convincentes" de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como "sueño fusiforme" (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se "fija" lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el "disco rígido" de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

"Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del "sueño fusiforme" predicen la renovación del aprendizaje", afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencis en UC Berkeley, y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

"Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho", sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

"Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables", afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

"Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas", dijo Walker.

Fuente: Science Daily
Traducción
Síntesis Educativa
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sábado, 1 de enero de 2011

Las tareas escolares

Las investigaciones científicas demuestran claramente que los niños son mucho más aptos a tener éxito en el aprendizaje cuando sus familias los apoyan activamente.

Cuando las familias leen con sus hijos, dialogan con sus maestros, participan en la escuela o en otras actividades educativas y les ayudan con sus tareas escolares, les otorgan una gran ventaja.

Que ningún niño se quede atrás, reside la promesa de incrementar las normas para todos los niños y ayudar a todos los niños a alcanzarlas. Los maestros altamente capacitados y la instrucción basada en las últimas investigaciones científicas, pueden asegurar que las mejores estrategias educativas y los programas de más alta calidad alcancen a todos los niños para verdaderamente asegurar que "ningún niño se quede atrás." Sin embargo, las horas del día escolar son muy escasas y el tiempo que un maestro le puede dedicar a un alumno individualmente es limitado. Los maestros necesitan de la comprensión y la ayuda de las familias para apoyar la instrucción que se realiza en el aula. Una de las maneras más importantes que las familias pueden usar para apoyar la educación es demostrar un interés en las tareas escolares que los niños llevan a casa y encontrar las maneras más efectivas de ayudarles con ellas.

Las tareas escolares han formado parte de la vida estudiantil desde que la educación formal comenzó en los Estados Unidos. Son muy importantes porque pueden mejorar el razonamiento y la memoria de los niños. Pueden también ayudarles a desarrollar destrezas de estudio y hábitos intelectuales que les servirán el resto de sus vidas. Hacer la tarea fomenta el buen criterio en el uso de su tiempo, los alienta a independizar su aprendizaje y responsabilizarse por su trabajo.

Ayudar a los niños con sus tareas escolares también rinde múltiples beneficios para las familias. Por ejemplo, puede proveer una avenida para descubrir qué están aprendiendo los niños en la escuela y abrir una oportunidad para la buena comunicación tanto con sus niños como con los maestros y directores.

Su interés en la educación de sus hijos puede despertar su entusiasmo y ayudarlos a comprender que el aprendizaje trae consigo muchas recompensas y vale la pena. Esperamos que este folleto sea útil para usted y su niño.

tareaescolar
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domingo, 25 de julio de 2010

Por qué es importante practicar un deporte?


Por qué es importante practicar un deporte? El deporte nos permite aprender que para ganar hay que prepararse con disciplina, rigor y constancia, porque de otra manera no hay forma de lograr el éxito.

Un médico de cualquier especialidad tiene sólidos argumentos científicos para recetarnos a todos la práctica de algún deporte.

Se fortalecen los músculos, es bueno para el corazón, se oxigena mejor el cerebro, se está más activo, se rinde más y ayuda en muchos sentido a la buena salud.


El deporte tiene muchas virtudes, algunas intangibles, pero indiscutibles y tan valiosas e importantes como un buen ritmo cardíaco.

Un deportista siempre tiene una meta, un triunfo que buscar y sabe que debe trabajar duro para ello.

El deporte nos permite aprender que para ganar hay que prepararse con disciplina, rigor y constancia, porque de otra manera no hay forma de lograr el éxito. Esto vale para los deportes individuales y colectivos.

Un deportista sabe que se gana y se pierde y que siempre hay una oportunidad para la sana revancha.

Por poderoso que sea el rival nadie es invencible, esa también es una lección importante. Nadie debe amilanarse y tampoco confiarse y desestimar al otro.
Cuando el deporte se practica en equipo sus virtudes se potencian, porque "pasar la pelota" por ejemplo, es igual a apoyarse en el compañero para cumplir un objetivo.

En el beisbol, se habla de fly o toque de "sacrificio" porque son jugadas que ejecuta un bateador para ayudar a un corredor a avanzar más cerca del plato, muchos juegos se han ganado por un largo fly que trae la de irse arriba. Suena dramático, pero describe perfectamente la situación.

Cuando vemos que el trabajo en equipo no sólo es importante para sus miembros y familias, sino que significa la representación de un país, como vemos en la olimpíadas o el Mundial, comprobamos como al esfuerzo individual de cada uno se suma el de otros y tenemos un equipo que además significa el sueño de toda una nación.

El deporte es paz desde su origen, diversidad, respeto, reto, humildad, autoestima, una constante superación de obstáculos, caerse y levantarse, apoyarse, confianza en si mismo, alegría, diversión y bálsamo de quienes lo practican y de quienes lo siguen desde las gradas o por cualquier medio.

Así que fortalece el cuerpo y el espíritu de las personas, de la gente, de los pueblos. Si, es el mejor invento.

Mari Montes*
*Mari Montes es conductora y locutora. Desde hace 15 años está dedicada a la crónica deportiva, escribe en el Diario El Universal y es autora de libro "Mis Barajitas" y de la obra teatral "Tania en Pelota". Desde 2002 es ancla en el circuito Unión Radio, con programas en Onda (el último junto a Kico Bautista), Deportes Unión Radio y Circuito Actualidad.
Fuente
Educared
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sábado, 27 de marzo de 2010

Lecciones de sueño para los adolescentes

Se piensa que los cambios hormonales son la causa del mal humor y la displicencia típica de los adolescentes, pero ahora los expertos creen tener otra explicación más sencilla: la falta de sueño.

El estudio encontró que muchos adolescentes duermen sólo cuatro o cinco horas.
Científicos en Escocia descubrieron que muchos adolescentes no duermen lo suficiente y eso provoca que sean tan temperamentales y gruñones.

La organización Sleep Scotland (Sueño Escocia) acaba de lanzar una iniciativa para enseñar a los adolescentes la importancia del sueño. El consejo para los jóvenes es dormir más de nueve horas en la noche.

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los adolescentes se van a la cama a las 23:00 o incluso a la medianoche. Y lo que los mantiene despiertos es la televisión, los videojuegos o las redes sociales y el Internet. Algunos de los adolescentes encuestados dormían sólo cuatro o cinco horas en la noche.

Alimentos sí, sueño no
Los investigadores entrevistaron a varios alumnos de escuelas que están participando en el proyecto para aprender a dormir.

Lo que encontraron, dice la organización, fue "absolutamente escandaloso".
"No nos sorprende", dice Fiona Patterson, jefa de salud de Sleep Scotland. "Por eso no pueden funcionar con tan poco sueño" agrega.

Según la experta dormir suficientes horas mejora el rendimiento académico y deportivo. Y por otra parte, dormir poco puede vincularse a la obesidad y a un mayor riesgo de depresión.

"No es normal enviar a un niño a la escuela sin una cantidad suficiente de alimento, entonces, ¿por qué los enviamos sin la cantidad suficiente de sueño? dice Jane Ansell, directora de la organización.

Nueve horas
"Lo que recomendamos es que los adolescentes duerman más de 9 horas" dijo la funcionaria a la BBC.

Lo que mantiene a los adolescentes despiertos son los videojuegos y el internet.
"Los adolescentes deben entender que es muy importante dormir porque lo que ocurre durante la noche afecta de forma directa el rendimiento que se tendrá durante el día".

"Hoy sabemos que 71% de los jóvenes tienen más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad si no duermen lo suficiente. Y los estudios han demostrado que un joven puede subir de calificaciones si cambia sus patrones de sueño", afirma la experta.

Las intenciones sin duda son buenas. Pero ¿cómo convencer a los adolescentes de la importancia de irse a dormir temprano?
Según Jane Ansell, "la falta de sueño es un problema mucho más común de lo que se piensa, porque por lo general los padres están dormidos y no se dan cuenta de lo que están haciendo sus hijos adolescentes".

La idea nació en las aulas
Quienes sí se dan cuenta, agrega la experta, son los maestros en las escuelas que ven con regularidad a los adolescentes dormidos en las clases.
"Fue esa tendencia lo que nos condujo a diseñar este proyecto" dice.
"No estamos tratando de convencerlos, lo que intentamos es hacerlos conscientes de que no dormir suficiente es una conducta que pueden cambiar y que si la cambian podrán obtener mejores resultados tanto en su rendimiento deportivo como académico".
"Sabemos que 'ordenarle' a un adolescente que se vaya a dormir no funciona y todos los padres lo saben. Al contrario, eso sólo provoca cada vez más conflictos".
"Por eso creemos que si se les 'enseña' en la escuela a dormir como parte de un programa de vida sana, podemos evitar los conflictos familiares y es una forma más efectiva de que los jóvenes aprendan a controlar sus patrones de sueño", dice la experta.

La organización espera utilizar el proyecto piloto para desarrollar un "paquete de información" que podrán utilizar todas las escuelas en Escocia


Fuente
BBC Ciencia
http://www.bbc.co.uk/mundo/
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