Mostrando entradas con la etiqueta escolares. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escolares. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Y si su hijo sufre maltrato en el centro escolar?


El maltrato escolar es ahora objeto de un mayor cuidado ¿Qué tipos de agresiones se observan? ¿Cómo saber si un hijo está siendo objeto de ellos? ¿Qué síntomas observar? ¿Cómo ayudar? ¿Qué actitudes descartar?  

Frecuentemente somos testigos de desgraciadas noticias en relación con la violencia escolar. Niños maltratados por sus propios compañeros de centro escolar. Los ejemplos expuestos son distintos hechos de una misma realidad que es la violencia en las aulas. Se ha oído mucho sobre este tema pero creemos que no se ha terminado de aclarar el concepto. En este artículo pretendemos definir correctamente el concepto de “bullying” y cómo, desde casa, podemos detectar el inicio de un cuadro de acoso fijándonos en algunos detalles que a continuación citaremos. Terminaremos enumerando medidas que pueden tomar para resolver la situación violenta si esta llega a producirse.

Y es que según las mejores investigaciones que tenemos sobre la materia, por poner un dato, en Australia casi uno de cada cinco niños de edades comprendidas entre los 8 y los 17 años es sometido cada semana a malos tratos.

Y otro estudio llevado a cabo por el Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, el 55 por ciento de los alumnos acosadores sale impune de este tipo de actos.

Según los expertos, el maltratoentre escolares aparece cuando de forma repetida un niño más grande, más fuerte y con más poder que otro comete abusos contra éste o, también si un grupo de niños somete a abusos a otro niño solo. Lo que ocurre es que los malos tratos pueden ser de diversos tipos. Veamos:

1. Verbales: insultos, humillaciones o amenazas.
2. Físicos: golpes, zancadillas, pinchazos, patadas, o bien hurtos o estropeo de los objetos propiedad de la víctima.
3. Sociales: exclusión, difusión de rumores y calumnias contra la víctima.
4. Psicológicos: acecho, o gestos de asco, desprecio o agresividad dirigidos contra la víctima.

Con lo que acabamos de afirmar rompemos el primer error que se está cometiendo y es, pensar que el maltrato es únicamente físico y/o psicológico. El maltrato entre escolares se diferencia de las burlas, tomaduras de pelo, juegos bruscos y peleas características del patio de colegio en que en el caso del maltrato la conducta es continua y el agresor, por lo general, es más grande, más fuerte y más poderoso que la víctima

Y ¿Cuál es el origen de toda esta violencia? Ledia Gutiérrez, psicóloga familiar, explicó que un niño agresivo “solamente está reproduciendo lo que ha visto o ha sufrido en su hogar y llega al colegio a descargar todo lo que está aprendiendo en la familia”.
De ahí viene que emitiera distintos consejos a las familias en función de las características de los niños. Así, los padres con niños rudos deben estar al tanto del comportamiento del niño en la escuela porque en casa pueden aparecer niños tímidos;             deben cambiar determinados comportamientos en la familia que permitan al niño sentirse amado, respetado y escuchado; deben propiciar momentos de juego, estudio, descanso e interactuar con la familia y, deben dar seguridad y confianza en sí mismo.

Por otro lado, los padres de niños tímidos deben enseñarles que responder con violencia no es lo más correcto sino que hay que buscar soluciones pacíficas;  deben involucrarse tanto con su hijo tímido como su agresor para lograr acercamientos más amistosos y hacerle ver que la violencia es negativa; no deben enemistarse con la familia del niño agresor, porque estaría dando un ejemplo negativo a su hijo tímido.

Por último, cabría citar algunas consideraciones hacia los profesores que no deben castigar, etiquetar, rechazar y apartar a los niños “violentos” porque estas actitudes lejos de mejorar su comportamiento alteran la situación; deben conversar con el niño para lograr una mejor comunicación y confianza; y deben vigilar y detectar los cambios de conducta de los alumnos y comunicarlo a los padres.

Alta ansiedad, estrés y miedo son, al parecer, las tres claves mediante las que se puede detectar si un hijo es víctima de acoso. El experto José María Avilés, miembro del Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, afirma que las víctimas pueden desarrollar respuestas agresivas y en casos extremos, pensar en el suicidio. Para este especialista, el agresor considera que interioriza “una manera de comportarse que puede desembocar en situaciones de delincuencia muy graves” y sobre los espectadores, afirma que llegan a aprender a mirar para otra parte, e incluso a verlo de forma normal. Para detectar este fenómeno con más detalle en el acosado, hay que fijarse en la aparición de los siguientes síntomas que pueden darse de forma aislada o bien combinados unos con otros:

1. Su hijo/a tiene dificultad para relacionarse con sus compañeros o los profesores. Sin embargo, quien puede informar de este hecho son los mismos amigos ya que el maltrato se inflige donde no puede ser visto por los adultos. Por otro lado, la víctima se aísla y se niega a contarlo a alguien.

2. Existen indicios evidentes, externos, que resultan más difícil ocultar. A saber:
·      moratones, rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar;
·      ropa rasgada o estropeada;
·      objetos dañados o que no aparecen;
·      dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara;
·      lágrimas o depresión sin motivo aparente;
·      variaciones de humor o problemas de concentración;
·      accesos de rabia extraños;
·      renuncia a ir a la escuela;
·      trastornos del sueño o enuresis;
·      renuncia a jugar con los amigos, retraimiento social o temores ante otros niños;
·      rebelión constante contra las normas o excesiva sumisión ante las mismas;
·      miedos irracionales;
·      agresiones a hermanos, especialmente en niños que han sido afectuosos y pacíficos;
·      deseo de tomar otra ruta para ir a la escuela o volver a casa;
·      empeoramiento del rendimiento escolar;
·      peticiones de dinero sin explicación del motivo.

En una situación similar a la descrita es necesario adoptar una serie de MEDIDAS y en un determinado orden. El primer paso a dar sería conseguir la confianza del hijo pero objetivo es muy difícil de conseguir y menos que surja como iniciativa por parte de ellos. Debemos saber que el hijo necesita:

 saber que se le escucha y se le cree;
 llegar a confiar en la manera en que sus padres se ocuparán del problema;
 hablar con más franqueza acerca de lo sucedido;
 aprender a dominar hasta cierto punto su propia situación;
 aprender técnicas y estrategias para protegerse;
 volver a tener seguridad en sí mismo.

En esta situación los padres pueden ayudar de la siguiente manera:
 haciendo que su hijo participe en la toma de las decisiones sobre lo que hay que hacer;
 escuchando atentamente lo que el niño les dice;
 diciéndole que le comprenden.

Pero hay determinadas actitudes erróneas de los padres adoptan y que no ayudan y son las siguientes:
 se alteren o se angustien;
 se sientan culpables o sientan vergüenza;
 le hagan creer al niño que la situación no tiene importancia;
 le echen la culpa al niño;
 culpen a la escuela;
 acusen a otras personas sin estar enterados de los hechos;
 busquen chivos expiatorios;
 exijan saber de inmediato todos los pormenores de lo ocurrido; o
 busquen soluciones fáciles.

Para evitar situaciones de este tipo, se debe mantener la sangre fría y dar los siguientes pasos que seguro ayudarán mucho más que no presentarse de forma inmediata en el centro escolar para “resolver el problema” donde seguro que se dirán cosas o se harán determinados actos de los que después habrá que arrepentirse:

• animar al niño a que cuente todo lo que quiera sobre lo sucedido, a fin de tener una idea exacta de los hechos;
• mantener la mente abierta, sin olvidar que lo que están oyendo es sólo una parte de lo ocurrido;
• hacerle preguntas al niño, sin alterarse, con suavidad;
• ayudarle a reflexionar sobre lo sucedido hasta ahora;
• ayudarle a decidir qué hay que hacer para resolver la situación.

Es importante averiguar datos sobre que ocurrió, quién estuvo implicado; dónde ocurrió; cuándo y si hubo testigos y quiénes fueron.

Una vez dados estos pasos, se pueden adoptar otras medidas como:
 No intentar por su cuenta “meter en vereda” a los agresores; rara vez funciona, sino que, al contrario, suele agravar la situación.
 Hay que comunicarse con el centro escolar cuando se haya llegado a un acuerdo con el hijo sobre la forma, el cuándo, con quién...
 Pedir una cita con el director, profesor o persona que se considere más idónea para tratar el asunto. Se debe evitar presentarse en la escuela sin concertar antes una cita.
 Presente de forma tranquila y ordenada la información que tenga.
 Señale con su modo de actuar que usted desea colaborar con la escuela en la búsqueda de una solución. Indique lo que usted y su hijo desean hacer y pida que el representante de la escuela también opine al respecto.
 Pregunte sobre el Reglamento de Régimen Interior del centro escolar y su contenido en materia de malos tratos y exija que se aplique.
 Anote las medidas que la escuela promete tomar, y pida otra cita para informarse de las actuaciones realizadas.

Por último, cabría apuntar una serie de instrucciones para ayudar a su hijo/a a hacer frente al problema. Estas pueden ser las siguientes:

1. Si los abusos se están cometiendo camino a la escuela o de regreso a casa, vea si es posible que tome otra ruta, se junte con otros niños o, acaso con la ayuda de la escuela, encuentre un compañero más robusto con quien pueda ir acompañado. Estas medidas podrán ser útiles mientras se está resolviendo el problema.

2. Si a su hijo le cuesta hacer amigos, anímelo para que haga un mayor esfuerzo por conseguirlo, ya que el tener un buen amigo, aunque sea uno solo, puede ser decisivo frente al problema de los malos tratos.

3. Invite a casa a los amigos de su hijo, para que se vayan afianzando las amistades iniciadas en la escuela.

4. Hable con su hijo sobre lo ocurrido y propóngale algunas medidas que podría adoptar para ayudarse, tales como:
·      fingir no oír los comentarios hirientes;
·      repetirse a sí mismo, en voz baja, consejos para animarse, tales como: «eso es problema suyo, no mío», o «yo estoy bien»;
·      aprender a portarse de manera más firme, serena y enérgica, para que pueda enfrentarse al agresor sin sentir miedo, ni angustiarse, ni ponerse ofensivo ni violento; y
·      entender que, en el caso de los malos tratos, está bien, y de ninguna manera constituye un acto de delación, contárselo a otro.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

Continue Reading...

martes, 13 de noviembre de 2012

Participación y consejos escolares

El camino hacia la Calidad Educativa tiene una enorme autopista, que es el involucramiento social en los problemas Educativos, y esto se puede materializar con la participación activa de la familia. Para poder llevarlo a cabo, los Consejos Escolares deben convertirse en un instrumento de participación democrática. Los siguientes párrafos tienen vigencia para todas las comunidades de habla hispana.



Una de las tareas primordiales de padres y madres consiste en dar una atención permanente a nuestros hijos e hijas, pues somos los primeros responsables de su educación. Pero no es menos cierto que para garantizar una formación adecuada hay que dar un segundo paso, que es participar, intervenir en la gestión y control del centro educativo, a través de tareas acordes con nuestra disponibilidad y con las necesidades que haya marcado nuestra asociación de padres y madres de alumnos. Quienes no se dejan atrapar en las redes del conformismo y asumen sus derechos y deberes como padres y madres verán, con toda claridad, la necesidad imperiosa de establecer estrategias para intervenir con eficacia en el proceso educativo de sus hijas e hijos.


El consejo escolar del centro, con todas sus limitaciones, es un órgano incuestionable de participación y un instrumento de primer orden para lograr un proyecto educativo que satisfaga las expectativas de la comunidad educativa en su conjunto. Así, puede facilitar la igualdad de oportunidades, la formación de las personas para adaptarse a su medio social y cultural, así como la adquisición de hábitos y destrezas para desenvolverse adecuadamente como agentes sociales.


El consejo escolar debe funcionar democráticamente, algo enormemente difícil si no existe un claustro de profesores y profesoras que haya asumido los valores democráticos, un APA dinámica y una asociación de alumnado, o, en su caso, una Junta de Delegados y Delegadas, que vertebren y posibiliten un funcionamiento en doble dirección, es decir, tanto de abajo a arriba, como de arriba abajo. Si no se hace así, el grado de democracia educativa será pequeño, el funcionamiento será dirigista y el modelo organizativo será vertical, con una clara superioridad de quienes disponen de los resortes y mecanismos de control del poder efectivo en el centro. Un modelo de gestión democrática del consejo escolar no consiste en un funcionamiento rutinario y formalista, es decir, en la celebración de las reuniones previstas por la legislación, y pasar como quien pisa ascuas por las funciones de control y gestión encomendadas. Un consejo escolar demostrará vitalidad en la medida que los representantes de los distintos sectores tengan una vinculación estrecha con sus representados y existan mecanismos y cauces para, con agilidad y sin excesivas servidumbres burocráticas, plantear iniciativas y tomar acuerdos.


Cuando miembros de un APA, con mucho esfuerzo, logran que la Programación General Anualrecoja sus sugerencias, ponen en marcha una escuela de madres y padres que satisfaga las expectativas de quienes asisten, promueven actividades complementarias, organizan una sema- na cultural, mejoran la operatividad de los consejos escolares o ayudan a hacer más fluidas las relaciones entre los diferentes sectores de la comunidad educativa y las relaciones del centro con el entorno, es lógico que se sientan satisfechos y tengan el legítimo orgullo de haber impulsado y participado en la elaboración y realización de estas actividades y de un gran proyecto: la educación.



“Un consejo escolar demostrará vitalidad en la medida que los representantes tengan una vinculación estrecha con sus representados”.



Autora
Pilar Triguero
Presidenta de la Confederación de APAs de Andalucía (CODAPA)
Extraído de
Padres y madres de alumnos y alumnas

Continue Reading...

sábado, 1 de enero de 2011

Las tareas escolares

Las investigaciones científicas demuestran claramente que los niños son mucho más aptos a tener éxito en el aprendizaje cuando sus familias los apoyan activamente.

Cuando las familias leen con sus hijos, dialogan con sus maestros, participan en la escuela o en otras actividades educativas y les ayudan con sus tareas escolares, les otorgan una gran ventaja.

Que ningún niño se quede atrás, reside la promesa de incrementar las normas para todos los niños y ayudar a todos los niños a alcanzarlas. Los maestros altamente capacitados y la instrucción basada en las últimas investigaciones científicas, pueden asegurar que las mejores estrategias educativas y los programas de más alta calidad alcancen a todos los niños para verdaderamente asegurar que "ningún niño se quede atrás." Sin embargo, las horas del día escolar son muy escasas y el tiempo que un maestro le puede dedicar a un alumno individualmente es limitado. Los maestros necesitan de la comprensión y la ayuda de las familias para apoyar la instrucción que se realiza en el aula. Una de las maneras más importantes que las familias pueden usar para apoyar la educación es demostrar un interés en las tareas escolares que los niños llevan a casa y encontrar las maneras más efectivas de ayudarles con ellas.

Las tareas escolares han formado parte de la vida estudiantil desde que la educación formal comenzó en los Estados Unidos. Son muy importantes porque pueden mejorar el razonamiento y la memoria de los niños. Pueden también ayudarles a desarrollar destrezas de estudio y hábitos intelectuales que les servirán el resto de sus vidas. Hacer la tarea fomenta el buen criterio en el uso de su tiempo, los alienta a independizar su aprendizaje y responsabilizarse por su trabajo.

Ayudar a los niños con sus tareas escolares también rinde múltiples beneficios para las familias. Por ejemplo, puede proveer una avenida para descubrir qué están aprendiendo los niños en la escuela y abrir una oportunidad para la buena comunicación tanto con sus niños como con los maestros y directores.

Su interés en la educación de sus hijos puede despertar su entusiasmo y ayudarlos a comprender que el aprendizaje trae consigo muchas recompensas y vale la pena. Esperamos que este folleto sea útil para usted y su niño.

tareaescolar
Continue Reading...

lunes, 20 de diciembre de 2010

Notas rendimiento escolar y valores

Mis hijos andan nerviosos. La entrega de notas en este trimestre está a punto de producirse, y aunque piensan que han hecho bien los exámenes, siempre acaban diciendo que los profesores son muy duros y que no saben qué resultado tendrán. Muchos padres dan -damos- excesiva importante al baremo de las calificaciones y se dan por satisfechos con que no lleven suspensos.

Yo creo que el rendimiento escolar debería ser ese baremo y no sólo el de las notas, que puede obedecer a algo meramente subjetivo o responder a un mal día de nuestros hijos a la hora de hacer el examen. Qué duda cabe que unas calificaciones están para eso: para calificar el nivel de estudios que van adquiriendo nuestros hijos. Pero el esfuerzo continuado durante el trimestre es lo que verdaderamente habría que valorar en el chaval.


¿Cómo se puede controlar ese nivel de esfuerzo, que para unos será 5 y para otros 8? No solamente el seguimiento que hagan los profesores y tutores en el centro escolar, sino lo que observamos los padres en casa. Apunto algunas pistas, por si os valen:


-Que el chico/a venga contento del colegio y comente las incidencias del día.

-Que hable de sus tareas educativas.

-Que no haya que repetirle ochenta veces que se siente a hacer los deberes.

-Que se haga el remolón y se enchufe a la televisión o a los videojuegos.

-Que anime a sus hermanos a estudiar.

-Que no tarde un siglo en hacer los deberes.

-Que no se queje constantemente de la cantidad de tareas que le han mandado.

-Que sólo haya que supervisarle ligeramente y no "sentarse" con él o ella a hacer los deberes.


Ese esfuerzo del día a día, que es el que vale, debería ser el baremo, y las notas sólo una pista de cómo ha hecho los exámenes, pero no los conocimientos que está adquiriendo.


Mis hijos saben que les damos una importancia relativa a las evaluaciones, que sí creo que es necesario que existan, ya que les puede también servir de acicate. De lo que se trata -y lo que a la larga les va a servir en su vida profesional futura- son los valores que adquieran desde pequeños: el optimismo, el esfuerzo diario, la constancia, el afán de superación ante un bache, la solidaridad y el compañerismo, el respeto a los demás, etc.


Ellos ahora no se dan cuenta de la importancia de adquirir esos conocimientos y están despreocupados ante lo que se les avecina: lidiar en una sociedad muy competitiva y agresiva. Si los padres y educadores ponemos unas bases sólidas en formarles en estos valores, tendrán mucho ganado.


Eso es lo que tenemos que valorar cuando nos entregan las notas



Fuente

http://comunidad.terra.es/blogs/madrecienporcien/

 

Continue Reading...

jueves, 11 de marzo de 2010

EL NIÑO QUE NO HACE LAS TAREAS ESCOLARES

Es frecuente en la enseñanza escolar que algunos niños no sigan el ritmo de sus compañeros y se retrasen en su aprendizaje, olvidando las tareas y estudios encomendados para el hogar.

 Los grandes enemigos del trabajo en el hogar son la televisión y los juegos de video que han invadido los hogares. Pero este no es un problema que haya aparecido con estos elementos.


 Anteriormente eran el fútbol callejero o la bicicleta en los niños y muñecas en las niñas.


 No es extraño que estos niños estén desatendidos durante las horas en que debieran estudiar, quedando a su deseo el hecho de cumplir o no con sus tareas. Muchas veces estos niños se sienten desmotivados porque sus éxitos, aunque menores, no han sido reconocidos por sus padres


En otras ocasiones alguno de los padres ha enviado el mensaje, que los estudios no son garantía de triunfo en la vida y pone por ejemplo su propio caso.


 Sin embargo lo más frecuente es la falta de método y supervisión que el niño encuentra en su casa. Las llamadas de atención de los profesores muchas veces antes de avergonzarlos frente a sus compañeros lo convierten en un líder negativo que algunos pueden imitar.


 Otros ven en su mal rendimiento la forma de llamar la atención de padres distantes, que ante el riesgo del fracaso escolar buscan la manera de ayudarlo en sus tareas.

 

¿Cómo ayudar a recuperar la responsabilidad?

 Deje las cosas claras en cuanto a horarios en el hogar, de tal a tal hora se le dedica a los estudios, de tal a tal otra al orden de la habitación y de tal a tal otra a los juegos o televisión. No transija en cuanto a esta distribución. Proporcione un ambiente de tranquilidad durante el horario de estudios. Si uno de sus hijos está estudiando, el otro no puede estar viendo TV o jugando con videojuegos.


Entregue la responsabilidad total de las tareas escolares a su hijo y manifiésteselo. Él es una persona que está estudiando para su futuro y no para el de sus padres o hermanos.


Si no cumple con las tareas, que asuma las consecuencias en el colegio, no como un castigo añadido, sino como un apoyo al colegio y los profesores.


 Sin embargo si su hijo le pide ayuda en determinadas materias, demuestre su interés, ayúdelo y aproveche de comentar lo que ya sabe y lo bien que está haciendo su trabajo.


 Es conveniente entrevistarse con el tutor/a o los profesores, probablemente aprenderá mucho de su hijo a través de ellos, como los intereses y aficiones del niño.


 No pida imposibles, nadie puede mejorar en un 100% en pocos días o semanas. Los pequeños logros son tanto o más importantes en esta etapa, que los grandes que vendrán después. El sacar buenas notas debe ser motivo suficiente para felicitarlo y demostrar entusiasmo por su mejoría. Dígale claramente que se siente orgulloso de ese cambio y que está seguro que éste continuará. Si en algún momento hay un retroceso, ignórelo y recuerde los pequeños éxitos recientes como argumento de que las cosas ya cambiaron.


 En este punto puede prometer incentivos para el mejor rendimiento (los cuales deberá cumplir religiosamente). Estos deberán ser proporcionados al logro. No exagere o después no tendrá qué prometer. Recuerde que estos incentivos deben ser atractivos para el niño, no para Ud.


Averigüe cuales son sus deseos escondidos y sus gustos.


El incentivo ideal debiera ser aquel que aumenta las ocasiones para compartir los tiempos juntos, pero no siempre puede ser así. Respete las aficiones y los intereses de su hijo y en algunos casos adhiérase a ellos. Algunas veces el premio puede ser un juguetillo, una golosina pero los premios mejores son los referidos a actividades tales como: organizar una merienda, ir al cine…etc.


 

CONSEJOS PARA TENER ÉXITO CON LAS TAREAS

·  Asegúrese de qué tipo de tarea han mandado los profesores y qué es lo que se espera del niño al realizarla. De igual forma, asegúrese de que su hijo/a la realice. Recuerde que mientras más se implique usted, más lo hará su hijo/a.


 · Disponga de un lugar tranquilo en donde su hijo/a pueda realizar su tarea. Haga que sea un lugar con pocas distracciones, pero lo suficientemente cerca de Ud. para que le pueda consultar cualquier duda.


 · Procure que tenga todos los materiales necesarios a mano, antes de iniciar el trabajo, de esta manera evitará distracciones.


 

· Procure que el niño tenga un horario determinado de estudios y asegúrese de que lo cumpla. Evite que el niño realice actividades escolares al final de tarde-noche. Al final de la jornada diaria el niño/a no tendrá energías para asimilar conocimientos.


 

· Refuerce el trabajo que está realizando el niño/a.


· No recompense el haber hecho la tarea, recuerde que es una obligación hacerla y que al tratar de recompensarla se está dando un mensaje implícito de que hacer tareas es algo tedioso y que no le trae beneficios.


 

· Aproveche cuando el niño juega o cuando practica cualquier actividad fuera del horario de estudios para relacionar lo que está haciendo con los contenidos que está estudiando en el colegio.


 

· Estimular el conocimiento de conceptos básicos espaciales, temporales, de forma, colores….


 

· Estimular factores como la curiosidad, imaginación, atención…


Indique los colores de las cosas cotidianas (sol, naranja, hierba, cielo…). Juegue con él/ella a clasificar por colores, formas, tamaños. Para ello puede usar material como: pinzas de la ropa, botones, juguetillos, canicas…


Juegue a situar objetos en el espacio; aprenderá conceptos básicos que luego deberá aplicar en el colegio (delante-detrás, arriba-abajo, cerca-lejos, dentro-fuera, alto-bajo,…).


Para introducir al niño en el reconocimiento de números use juegos como la oca o el parchís.


Ayúdalo/a a descubrir los números que encuentra cada día: puerta, piso, teléfono, monedas…


Para enseñarlo/a a contar, hágalo con cosas concretas (cucharas, botones, galletas, árboles…).


 Desarrollan la inteligencia y la imaginación juegos y actividades como:


· Disfrazarse.


· Adivina-adivinanza, veo-veo…


· Absurdos y errores. Por ejemplo: ¿qué pasa si echamos el agua sin quitar el tapón de la botella?, ¿qué pasa si metemos un helado en el horno?,supongamos que..(hay árboles de caramelos, llueve leche…).


· Ponerles distintos finales a los cuentos.


· Enseñarle a contemplar objetos desde diferentes puntos de vista: el teléfono por debajo, el cuadro por detrás…


· Observar objetos con una lupa comentando lo que ven.


· Hacer preguntas abiertas que susciten interés, desconcierto, deseos de profundizar…


· Esconder objetos.


· Acudir con sus hijos a exposiciones, títeres, teatros, museos…y conversar sobre lo que han visto.


Puzzles y rompecabezas son una actividad lógica que desarrolla también la atención, la orientación espacial y la percepción de formas. Se pueden hacer con revistas, tapas de cuentos viejos…


Juegos desmontables, de construcción, de dominó, hilvanar cuentas o botones, emparejar colores, hojear cuentos, recortar con tijeras romas, garabatear, imitar trazos…refuerzan destrezas que le facilitan el aprendizaje de la lectoescritura y cálculo.


 


Fuente:

http://heliosorienta.wordpress.com


Continue Reading...

miércoles, 29 de abril de 2009

Comunicación centro escolar-familia

Los niños se benefician cuando sus padres y profesores se comunican entre sí en ambas direcciones.

Resultados de la investigación
Los alumnos rinden más cuando padres y profesores comprenden sus expectativas mutuas y se mantienen en contacto para hablar sobre hábitos de aprendizaje, actitudes hacia el centro escolar, interacciones sociales, y progreso académico de los niños. Mientras que el primer punto de contacto entre el centro escolar y la familia es el nexo entre profesor, padre, y alumno, el centro escolar en sí mismo –a través del liderazgo directivo-administrativo y de la normativa y programas del centro- puede crear un ambiente que conduzca a la comunicación y proporcionar oportunidades adecuadas para ella. Los profesores se sienten más inclinados a
iniciar una comunicación con los padres cuando perciben que sus superiores valoran dicha comunicación, que sus compañeros apoyan la implicación de los padres, y que los padres parecen apreciar sus iniciativas. Esta comunicación entre el centro y la familia es más eficaz cuando fluye en ambas direcciones, y los centros deberían distinguir entre los esfuerzos que se realizan para informar a los padres y los que se hacen para ofrecer oportunidades de comunicación con los padres.

Aplicación
Los siguientes ejemplos de comunicación entre centro escolar-familia pueden ser construidos por los centros, profesores, y padres para desarrollar sistemas, estructuras, y valores que apoyen contactos constructivos entre los padres y los centros escolares:

Entrevistas padres-profesores-alumnos
Preparar una agenda de entrevistas entre padres-profesores-alumnos que estimule la participación de las tres partes. Informar a los padres de esta agenda antes de que se realicen las entrevistas. Incluir preguntas como: ¿cómo describirían los padres los hábitos de estudio del niño en casa? ¿lee el niño en casa?

Boletines informativos
Los boletines informativos son utilizados habitualmente por los profesores para informar a los padres sobre los progresos del niño en el centro escolar. Pero pueden utilizarse en una doble dirección, incluyendo en ellos un informe de los padres sobre los progresos del niño en casa
en tópicos relacionados con el centro escolar, tales como: 1) disposición a realizar tareas escolares en casa, 2) leer por placer, 3) control del tiempo empleado en ver televisión, 4) actitud hacia el aprendizaje. Los boletines también pueden animar a los padres a informar al centro sobre preocupaciones específicas o a solicitar entrevistas.

Periódico escolar
Muchos centros escolares publican periódicos. Para estimular la comunicación en las dos direcciones, se puede pedir a los padres que escriban artículos para el periódico. ¿Qué consejos pueden dar los padres para ayudar a los niños a realizar las tareas escolares en casa?
¿Qué actividades familiares les gustaría compartir a los padres? ¿A qué lugar con valor educativo ha ido recientemente la familia?

Tarjetas de felicitación
Imprimir un bloc de tarjetas de felicitación para que los profesores envíen a los padres notas
de reconocimiento por logros o conductas específicas de los niños. Como a los profesores también le gusta recibir notas de reconocimiento, se pueden distribuir blocs de tarjetas entre los padres. Imprimir tarjetas de felicitación en blanco en el periódico escolar. Los padres pueden recortarlas del periódico y enviar notas a los profesores.

Encuentros de puertas abiertas padres-profesores
Designar cierto tiempo para encuentros en que los profesores estén disponibles para los padres. Algunos centros asignan para ello 30 minutos cada mañana antes del horario lectivo (o en determinados días de la semana).

Cadena telefónica
Establecer una cadena telefónica padre-a-padre en cada aula para que se les pueda contactar
en poco tiempo. El mensaje comienza con un padre que llama a otros cuatro padres, quienes, a
su vez, llaman a otros cuatro, y así sucesivamente. La cadena telefónica debería imprimirse
con los nombres y números de teléfono para que cada uno sepa con quién está conectado.

Buzón de sugerencias
Animar a los padres a usar un buzón de sugerencias del centro. Publicar las sugerencias en el periódico escolar.

Tablón de anuncios para los padres
Colocar un tablón de anuncios específico para padres en la entrada principal del centro, de modo que lo puedan consultar fácilmente para ver notas sobre reuniones de padres, sugerencias para ayudar a los niños a realizar tareas escolares en casa, información sobre actividades familiares, y calendarios de actividades importantes.

Vínculos con la familia desde el aula
A los padres les gusta saber lo que están aprendiendo los niños en el centro. Para ello, puede ser útil hacer un informe semanal para llevar a casa que incluya los tópicos trabajados en el centro esa semana. Este informe puede incluir también ejemplos de actividades padres-hijos elacionadas con lo que se está aprendiendo en el centro.

Libreta de anotación de tareas
Una libreta donde los alumnos anoten las tareas diarias (y donde quizás también registren las calificaciones que obtienen) es útil para mantener a los alumnos al tanto de sus logros.
Cuando se pide a los padres que revisen, pongan fecha y firmen esta libreta, y cuando el profesor la examina rutinariamente, se establece un buen vínculo de comunicación entre alumno-profesor-padres.



Extraído de
ACADEMIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN
SERIE DE PRÁCTICAS EDUCATIVAS
Familias y centros escolares
Sam Redding
Continue Reading...

martes, 24 de marzo de 2009

Tareas escolares en casa

Los alumnos aprenden mejor cuando estas tareas son cotidianas, calificadas, devueltas pronto y utilizadas fundamentalmente para trabajar materia presentada previamente en el aula por el profesor.

Resultados de la investigación
Las tareas escolares para realizar en casa, cuando son utilizadas apropiadamente por los profesores, producen un efecto sobre el aprendizaje tres veces superior al estatus socio- económico familiar. Son eficaces tanto para que el alumno domine hechos y conceptos, como para que desarrolle un pensamiento crítico y actitudes y hábitos productivos. Producen el efecto compensatorio de que los alumnos con escasas habilidades puedan, incrementando el tiempo de estudio en casa, alcanzar calificaciones iguales a los de aquellos que tienen habilidades mayores. También constituyen un factor significativo con relación a las diferencias de puntuaciones en tests de rendimiento.

Además de los efectos positivos sobre el rendimiento académico, las tareas escolares en casa:
· establecen el hábito de estudiar en casa;
· preparan al alumno para aprender independientemente;
· pueden ser un aspecto central para generar una interacción familiar constructiva;
· permiten a los padres saber lo que el alumno está aprendiendo en el centro escolar;
· en la mayoría de las casas, reducen el tiempo de ver televisión en favor de la realización de actividades constructivas;
· amplían el aprendizaje formal más allá de la jornada escolar;
· capacitan al alumno para reflexionar sobre un tema y familiarizarse más con él de lo que frecuentemente permite un ajetreado marco escolar que, a veces, provoca distracción; y
· permiten al profesor un control frecuente del progreso del alumno.
La investigación ayuda al profesorado a establecer expectativas acerca del uso efectivo de las tareas realizadas en casa. Un estudio sobre la eficacia de estas tareas en matemáticas, por ejemplo, concluía lo siguiente:
· Las tareas que se piden son más efectivas que las que se realizan voluntariamente.
· No haber tenido tareas asignadas en un nivel o curso determinado afecta negativamente al rendimiento en niveles o cursos siguientes.
· Son más eficaces cuando el profesor las devuelve pronto con comentarios pertinentes y una calificación.

Otros estudios evidencian también la importancia de la calificación y los comentarios del profesor sobre las tareas escolares realizadas en casa. Asignarlas diariamente produce mejores resultados que hacerlo con menos frecuencia.

Aplicación
Los efectos de las tareas escolares realizadas en casa no incrementan proporcionalmente con
la cantidad asignada, sino más bien con la frecuencia (o regularidad) con que se asignan, su naturaleza, y la atención del profesor hacia el trabajo del alumno. Estas tareas son más eficaces cuando son:
· frecuentes;
· están directamente relacionadas con el trabajo del aula;
· utilizadas para afianzar materia, más que para introducir otra nueva;
· calificadas y tenidas en cuenta como una parte importante en la calificación que se incluye en el boletín de notas; y
· devueltas pronto al alumno después de recogerlas, y acompañadas de comentarios individualizados.

Los centros escolares pueden facilitar los esfuerzos que los padres, alumnos y profesores tienen que hacer con las tareas escolares estableciendo unas normas de aplicación a todo el centro acerca de la cantidad y calidad de estas tareas. Por ejemplo, algunos centros esperan que en el primer grado se dediquen alrededor de 10 minutos diarios para realizarlas, y aumentan la expectativa añadiendo 10 minutos más por nivel académico. Este es un buen modo de desarrollar gradual y consistentemente el hábito de realizar tareas escolares en casa.


Extraído de
ACADEMIA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN OFICINA INTERNACIONAL DE EDUCACIÓN
SERIE DE PRÁCTICAS EDUCATIVAS
Familias y centros escolares
Sam Redding
Continue Reading...
 

Histats

Stat Counter

Escuela y familia Copyright © 2009 WoodMag is Designed by Ipietoon for Free Blogger Template