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martes, 27 de diciembre de 2011

La falta de sueño afecta negativamente el rendimiento académico de los niños

La falta de sueño lleva a un desorden en la vida del niño, además tiene influencias negativas a la hora de obtener rendimiento académico. El siguiente artículo relata los resultados de investigaciones al respecto.




Los niños de primaria necesitan al menos nueve horas de sueño por noche, muestra una investigación
Un sueño inadecuado y la ausencia de una rutina adecuada para irse a la cama cobran un precio al rendimiento de los niños de escuela primaria, muestra una investigación.

Cuando los niños de seis años se van a la cama tarde y duermen menos de nueve horas por noche, sus habilidades académicas sufren junto con su memoria y motivación, hallaron investigadores de Barcelona.

"La mayoría de niños duermen menos de lo recomendado para su desarrollo intelectual, que se ve afectado por la falta de sueño, que no puede recuperarse. Este es el primer estudio español en probar que perder horas de sueño y los malos hábitos afectan al rendimiento académico de los niños", aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad Autónoma de Barcelona Ramón Cladellas, investigador de la facultad de psicología de la universidad.

Para llevar a cabo el estudio, que aparece en una edición reciente de la revista española Cultura y Educación, los investigadores evaluaron los hábitos de sueño y las habilidades académicas de 142 niños de seis a siete años de edad, que asistían a distintas escuelas.

Cladellas y colegas hallaron que los niños dormían casi ocho horas cada noche, pero 69 por ciento de los niños no llegaban a casa hasta después de las 9 p.m. por lo menos tres noches por semana. Los niños también se iban a la cama tras las 11 p.m. al menos cuatro noches por semana.

El estudio reveló que como resultado los jóvenes estudiantes que dormían apenas ocho o nueve horas por noche rendían menos en la escuela que los que dormían entre nueve y once horas.

"Tomando en cuenta los resultados obtenidos, creemos que más de nueve horas de sueño por noche y una rutina nocturna favorecen el rendimiento académico", aseguró Cladellas en el comunicado.

La falta de sueño y los malos hábitos a la hora de acostarse tuvieron un efecto negativo significativo sobre ciertas habilidades relacionadas con el rendimiento académico. A menor grado, la falta de sueño también afectó adversamente habilidades relacionadas con la cognición, como la memoria, el aprendizaje y la motivación.

"Con este fin, la falta de horas de sueño distorsiona el rendimiento de los niños en el conocimiento lingüístico, las reglas de gramática y ortografía, y aspectos claves de la organización y comprensión de textos, para poner algunos ejemplos. Se trata de habilidades básicas, lo que quiere decir que si un estudiante desarrolla problemas en esta área a causa de la falta de sueño, podría tener una repercusión sobre todas las asignaturas", explicó Cladellas.

"Actualmente, hay mucha preocupación porque los niños están pegados a la televisión, las computadoras y los videojuegos, pero no se da la misma importancia a que se acuesten a la misma hora todas las noches", añadió.

Los autores del estudio concluyeron que los niños de primaria deben tener buenas rutinas para irse a la cama y hábitos saludables de sueño que incluyan dormir al menos nueve horas por noche para ayudar a asegurar que tengan el mejor rendimiento en la escuela.

Por
Mary Elizabeth Dallas

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of Barcelona,
HealthDay

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domingo, 28 de agosto de 2011

Sueño sano, indispensable para salud y desarrollo de menores

Por una parte, la Educación es un sistema complejo, requiere ayuda de muchas disciplinas, como en este caso la medicina y por otra, nos compete a todos, temas como el siguiente deberían ser tratados en el consultorio del pedíatra.

De acuerdo con especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social, el sueño sano es esencial para la salud y el desarrollo del niño, ya que promueve el mantenerse alerta, el tener buena memoria y comportarse mejor.

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el fin de contribuir a un crecimiento sano de los niños y una mejor calidad de sueño, es necesario que duerman entre seis y ocho horas al día, establecer una hora fija para ir a la cama, evitar mirar televisión por periodos prolongados o escuchar música estridente, así como mantener un ambiente constante y propicio durante la noche.

De acuerdo con el doctor Miguen Ángel Jiménez Sanjuán, jefe del Servicio de Higiene Mental del Hospital General, del Centro Médico Nacional La Raza, el sueño sano es esencial para la salud y el desarrollo del niño, ya que promueve el mantenerse alerta, el tener buena memoria y comportarse mejor.

Por medio de un comunicado, el especialista señaló que los niños que duermen entre seis y ocho horas al día, funcionan mejor y son menos propensos a problemas de comportamiento e irritabilidad, por lo que toma especial importancia que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar buenos hábitos de sueño desde una edad temprana.

Asimismo, precisó que al no lograr un sueño de calidad, los menores están expuestos a ser irritables, agresivos, con fatiga exagerada y a presentar somnolencia durante el día, lo que condiciona la falta de atención en sus actividades escolares y bajo rendimiento.

Indicó que los ciclos de sueño o vigilia se deben completar para el buen funcionamiento del organismo. De nada sirve dormir 12 o 18 horas si este sueño no es reparador ni de buena calidad. Las horas de sueño estarán determinadas de acuerdo con la edad y la exigencia que demandan las actividades diarias.

El psiquiatra del Seguro Social mencionó que algunos desórdenes del sueño, que deben ser identificados en los niños, son: pesadillas angustiantes, terrores nocturnos, que se pueden presentar durante periodos de transición, estrés o cambios de rutina diaria o forma de vida.

Otro trastorno es la apnea del sueño, periodo en el que ocurren pausas en la respiración, los niños habitualmente roncan, su sueño es inquieto y pueden manifestar somnolencia durante el día. Señaló que el engrandecimiento de las amígdalas, alergias nasales y obesidad, son factores de importancia en el desarrollo de este trastorno.

Para su tratamiento, el doctor Miguel Ángel Jiménez Sanjuán comentó que en el Centro Médico Nacional La Raza existe una clínica del sueño, donde se alivian y controlar estos y otros padecimientos.

Asimismo, reiteró la importancia del sueño en los menores y destacó que dormir bien ayudará en su sano desarrollo, tanto físico como mental, por lo que es necesario que los padres vigilen de cerca posibles problemas que interfieran con este objetivo.


Fuente
Radio Fórmula
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martes, 24 de mayo de 2011

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil
Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. Los niños que descansan poco suelen ser irritables, hiperactivos o muestran mucho cansancio, sobre todo en la jornada escolar.
"Buenos días chicos ¿cómo amanecieron?" Los alumnos de tercer grado le devolvieron el saludo a la "señorita" María Eugenia, salvo tres niños que estaban sentados y casi inmóviles: Santiago (bostezaba sin parar), Valentina (tenía el codo izquierdo clavado en el pupitre y con la mano se sostenía el mentón) y Gabriel (que dormitaba con los brazos cruzados y la cabeza gacha). "Parece que algunos no descansaron o no durmieron bien anoche...", comentó la maestra en voz alta, buscando la reacción de los niños. Fue en vano. "Tuve que hablar con cada uno para saber qué les pasaba y los tres me contaron que después de hacer las tareas miran TV o juegan en la PC hasta muy tarde", comentó a LA GACETA la maestra de una escuela pública. La falta de sueño -conjeturó- está afectando la calidad de vida de muchos niños y esto preocupa al cuerpo docente porque no prestan atención en el aula.

La educadora no está equivocada. Dormir poco puede disminuir el crecimiento y el rendimiento físico e intelectual, advierte la Asociación Mundial del Sueño, cuyo lema de este año es: "Los chicos que duermen bien crecen sanos". Sin embargo, el 25% de los niños y adolescentes duermen menos horas de las recomendadas.

La entidad mundial advierte que los chicos que duermen poco aumentan el riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración. En opinión de la especialista en Medicina del Sueño de la Fundación Favaloro, Mirta Averbuch, cuando los chicos duermen mal se pueden producir cambios en los niveles de actividad: pueden mostrar hiperactividad o, por el contrario, cansancio todo el día, especialmente durante la jornada escolar o al hacer los deberes.

"Cuando no se descansa bien -detalla- la memoria es más débil, bajan la atención, la concentración, el razonamiento, el aprendizaje y la capacidad de reacción. Esto afecta el rendimiento escolar". Con sus conceptos coincidió Daniel Pérez Chada, jefe de Neumonología del Hospital Austral, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Enfatizó que el sueño tiene una importancia vital en los chicos de todas las edades.

Una hormona clave
¿Por qué es tan importante dormir? Porque durante el sueño se libera la mayor cantidad de hormona de crecimiento, sustancia química que actúa sobre los tejidos del cuerpo, en el metabolismo de las proteínas. Por ende, su principal efecto es favorecer el crecimiento en los niños.

"La liberación de hormonas es muy importante durante los primeros años de vida y en la adolescencia, y a medida que entramos en la edad adulta va disminuyendo", explica Miguel Blanco, jefe de Endocrinología Infantil del Hospital Universitario Austral.

Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. De ahí la importancia de respetar el sueño nocturno de los chicos evitando las interrupciones.

"Una noche completa de sueño ayuda a funcionar mejor en la escuela como en el hogar. Además, el descanso es esencial para la felicidad y el bienestar de cualquier persona", resumió el pediatra, aunque aclaró que no es el único factor. También tienen importancia la alimentación, la práctica de actividad física y la genética familiar.

Horas de sueño según la edad
DESDE los tres a los 12 meses los niños necesitan dormir 14 o 15 horas. Aconsejan una siesta de dos a cuatro horas.

ENTRE los 12 meses y los tres años de edad tienen que dormir de 12 a 14 horas, con una siesta de dos horas.

DESDE los tres hasta los cinco años los especialistas afirman que necesitan descansar de 11 a 13 horas seguidas.

ENTRE los seis y los 12 años es necesario que duerman unas 10 u 11 horas seguidas para que el descanso sea reparador.

DESDE los 12 hasta los 18 años recomiendan descansar de ocho a nueve horas y media seguidas, con una siesta corta.

DESDE los 18 años en adelante se aconseja un sueño reparador de no menos de siete horas. También viene bien una siesta.

10 tips para el buen dormir de los chicos
Establecer horarios para que se acuesten y se levanten. Aconsejan hacerlos dormir no más allá de las 21.

Mantener un horario regular de sueño en los días hábiles y los fines de semana.

Lograr una rutina antes dormir (que se pongan pijama, que se laven los dientes).

Vestirlos con ropa cómoda y pañales absorbentes.

Animarlos a que se acostumbren a dormir solos.

Evitar la luz intensa al acostarlos y a la noche.

Apagar la TV y los celulares o mantenerlos lejos del cuarto de los niños.

Evitar el uso de la PC antes de irse a dormir.

Fijar horarios para alimentarlos y bañarlos.

Asegurarse de que el niño realice ejercicios y pase al menos un tiempo al aire libre durante el día.

Después de las 17, eliminar los alimentos y las bebidas que contengan cafeína, como café, té y colas.


Fuente
http://www.lagaceta.com.ar
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martes, 17 de mayo de 2011

Dormir poco puede disminuir el crecimiento y el rendimiento escolar.

Dormir es tan básico como respirar, pero los cambios culturales y tecnológicos han llevado a que el 25 por ciento de los chicos y los adolescentes duerman hoy menos horas de las recomendadas. Un ajuste que ya está afectando su calidad de vida.

Las consecuencias de esa reducción del sueño preocupan a los especialistas médicos que ayer celebraron el Día Mundial del Sueño, con el lema “Los chicos que duermen bien, crecen sanos”. Advirtieron a
través de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño que los chicos que duermen poco aumentan su riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración.


Por si fuera poco, unas pocas horas de sueño pueden producir un cambio en los niveles de actividad: muestran hiperactividad o, por el contrario, están muy cansados durante el transcurso del día. Y se
nota en el momento de la jornada escolar o al hacer las tareas en la casa: al dormir poco, la memoria es más débil, y también queda afectada la atención, el aprendizaje y el razonamiento. “El mal dormir en los chicos y los adolescentes puede impactar en el rendimiento escolar”, afirmó Daniel Pérez Chada, jefe del
servicio de neumonología del Hospital Austral, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria.

“El sueño tiene una importancia vital en los chicos de todas las edades”, señaló Jodi Mindell, que se especializa en psicología y medicina del sueño pediátrico en los Estados Unidos. “Conseguir una noche completa de sueño ayuda a funcionar mejor tanto en la escuelas como en el hogar. Es esencial para su felicidad y bienestar”, agregó en un comunicado que acompaña a la campaña de la asociación mundial.

La reducción de las horas del sueño en los chicos tiene varias causas. “Una de las causas es que los padres llegan tarde a la casa, por jornadas laborales largas. Y esto hace que los chicos duerman más tarde. Lo ideal sería que los chicos cenen a las 8 de la noche”, comentó Mirta Averbuch, especialista en medicina del sueño de la Fundación Favaloro.


Otras razones es que los chicos tienen ofertas para estar despiertos más tiempo. “Los chicos viven usando las consolas para jugar, las redes sociales en Internet, el celular, y la televisión. Los chicos se van a la cama, pero siguen conectados por algunos de esos medios, sin control de los padres, quienes también están cansados de trabajar”. Todo hace que los chicos se duerman muy tarde. Pero deben levantarse temprano para ir al colegio.

“Las familias desconocen generalmente las necesidades de horarios óptimos de sueño de los chicos, que son necesarios para el aprendizaje y para la salud de los chicos. Cuando empiezan a tener problema de comportamiento o de bajo rendimiento escolar, los padres o los docentes mandan a los chicos a los psicólogos. Antes de tomar la decisión, los padres deberían revisar si los chicos están durmiendo las horas que necesitan según la edad”.


El problema del dormir en los chicos es una consecuencia de grandes cambios en la sociedad occidental también. Se sabe que en los últimos 50 años, se han perdido en promedio 2 horas de sueño diario (incluyendo a los adultos), y de esta pérdida solo se puede recuperar un tercio. El tiempo perdido se refleja en forma de somnolencia diurna, disminución de la atención y memoria, hiperactividad y detención del crecimiento en niños, depresión, alteraciones cardiovasculares, metabólicas, bajo rendimiento escolar
y laboral.

“Estamos a tiempo de enfrentar el problema. Y podemos hacerlo con medidas de higiene para el sueño de los chicos y los adolescentes, que hoy duermen hasta 6 horas menos de las recomendadas”, resaltó Eduardo Borsini, neumonólogo del Hospital Británico de Buenos Aires. ¿Higiene? “Sí, los chicos necesitan tener horarios fijos para irse a dormir, que se regule el horario de las discotecas, y que no hagan actividad física dos horas antes de ir a dormir”.



Autora


Clarin.com


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domingo, 24 de abril de 2011

Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron "evidencias convincentes" de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como "sueño fusiforme" (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se "fija" lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el "disco rígido" de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

"Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del "sueño fusiforme" predicen la renovación del aprendizaje", afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencis en UC Berkeley, y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

"Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho", sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

"Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables", afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

"Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas", dijo Walker.

Fuente: Science Daily
Traducción
Síntesis Educativa
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sábado, 16 de abril de 2011

La falta de sueño, potenciada por las vacaciones

Esta semana un estudio referido a obesidad infantil recomendaba sumar una hora al sueño como factor preventivo contra ese flagelo que alcanza cada vez a más menores. Con todo, la recomendación resulta difícil de implementar cuando en los últimos años lo que se ha detectado es una disminución en la cantidad de horas que duermen chicos y adolescentes, sobreestimulados por elementos tales como la televisión, la computadora o los videojuegos.

Este problema vuelve al centro de la escena en los hogares en esta etapa del año, cuando la flexibilización de los horarios para acostarse y levantarse durante las vacaciones exige ser revisada.

MENOS SUEÑO
Según los últimos estudios desarrollados en torno a este tema, los adolescentes del siglo XXI duermen dos horas menos que los de la década del `60.

Las consecuencias de esta tendencia pueden ser graves, dicen los expertos, ya que la falta de sueño es capaz de generar en los chicos trastornos emocionales, orgánicos, reducción del rendimiento escolar y problemas de conducta.

RECOMENDACIONES
Los estudios más recientes aportan algunas recomendaciones para evitar que los chicos duerman mal.

Entre ellas, que la computadora y el televisor, dos grandes distractores, no estén en la habitación de los menores.

Destaca la importancia de tener horarios regulares para acostarse y levantarse y evitar el consumo de estimulantes como el café, el té o las bebidas cola después de las 18.

Tampoco se recomienda que la cama se use para comer, hacer la tarea o hablar por celular, ya que se supone que de ese modo el cerebro deja de asociarla con el sueño y el reposo.

El problema no sólo afecta a los adolescentes, sino también a los niños.

Sobre todo es notable en aquellos chicos sobreexigidos, que se caracterizan por tener una agenda muy cargada de actividades extraescolares.

Un estudio realizado por el Programa de Prevención del Infarto en la Argentina, dependiente de la Universidad de La Plata, indica que los chicos platenses ven un promedio de 7 horas diarias de TV cuando la recomendación de la OMS es que el tiempo dedicado a esa actividad no supere las 4 horas por día.

La falta de sueño en los niños puede evidenciarse a través de estrés infantil, un trastorno que puede tener distintas manifestaciones, entre ellas los accesos injustificados de llanto, o a través de cambios en el carácter, que se vuelve agresivo e irritable.

Fuente
http://www.eldia.com.ar
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sábado, 27 de marzo de 2010

Lecciones de sueño para los adolescentes

Se piensa que los cambios hormonales son la causa del mal humor y la displicencia típica de los adolescentes, pero ahora los expertos creen tener otra explicación más sencilla: la falta de sueño.

El estudio encontró que muchos adolescentes duermen sólo cuatro o cinco horas.
Científicos en Escocia descubrieron que muchos adolescentes no duermen lo suficiente y eso provoca que sean tan temperamentales y gruñones.

La organización Sleep Scotland (Sueño Escocia) acaba de lanzar una iniciativa para enseñar a los adolescentes la importancia del sueño. El consejo para los jóvenes es dormir más de nueve horas en la noche.

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los adolescentes se van a la cama a las 23:00 o incluso a la medianoche. Y lo que los mantiene despiertos es la televisión, los videojuegos o las redes sociales y el Internet. Algunos de los adolescentes encuestados dormían sólo cuatro o cinco horas en la noche.

Alimentos sí, sueño no
Los investigadores entrevistaron a varios alumnos de escuelas que están participando en el proyecto para aprender a dormir.

Lo que encontraron, dice la organización, fue "absolutamente escandaloso".
"No nos sorprende", dice Fiona Patterson, jefa de salud de Sleep Scotland. "Por eso no pueden funcionar con tan poco sueño" agrega.

Según la experta dormir suficientes horas mejora el rendimiento académico y deportivo. Y por otra parte, dormir poco puede vincularse a la obesidad y a un mayor riesgo de depresión.

"No es normal enviar a un niño a la escuela sin una cantidad suficiente de alimento, entonces, ¿por qué los enviamos sin la cantidad suficiente de sueño? dice Jane Ansell, directora de la organización.

Nueve horas
"Lo que recomendamos es que los adolescentes duerman más de 9 horas" dijo la funcionaria a la BBC.

Lo que mantiene a los adolescentes despiertos son los videojuegos y el internet.
"Los adolescentes deben entender que es muy importante dormir porque lo que ocurre durante la noche afecta de forma directa el rendimiento que se tendrá durante el día".

"Hoy sabemos que 71% de los jóvenes tienen más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad si no duermen lo suficiente. Y los estudios han demostrado que un joven puede subir de calificaciones si cambia sus patrones de sueño", afirma la experta.

Las intenciones sin duda son buenas. Pero ¿cómo convencer a los adolescentes de la importancia de irse a dormir temprano?
Según Jane Ansell, "la falta de sueño es un problema mucho más común de lo que se piensa, porque por lo general los padres están dormidos y no se dan cuenta de lo que están haciendo sus hijos adolescentes".

La idea nació en las aulas
Quienes sí se dan cuenta, agrega la experta, son los maestros en las escuelas que ven con regularidad a los adolescentes dormidos en las clases.
"Fue esa tendencia lo que nos condujo a diseñar este proyecto" dice.
"No estamos tratando de convencerlos, lo que intentamos es hacerlos conscientes de que no dormir suficiente es una conducta que pueden cambiar y que si la cambian podrán obtener mejores resultados tanto en su rendimiento deportivo como académico".
"Sabemos que 'ordenarle' a un adolescente que se vaya a dormir no funciona y todos los padres lo saben. Al contrario, eso sólo provoca cada vez más conflictos".
"Por eso creemos que si se les 'enseña' en la escuela a dormir como parte de un programa de vida sana, podemos evitar los conflictos familiares y es una forma más efectiva de que los jóvenes aprendan a controlar sus patrones de sueño", dice la experta.

La organización espera utilizar el proyecto piloto para desarrollar un "paquete de información" que podrán utilizar todas las escuelas en Escocia


Fuente
BBC Ciencia
http://www.bbc.co.uk/mundo/
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jueves, 18 de marzo de 2010

Científicos concluyen que falta de sueño es clave en mal humor adolescente

Tras estudiar por 15 años los hábitos de sueño de dos mil niños y adolescentes, una investigación del centro británico Sleep Scotland concluyó que más allá del cambio hormonal es el mal dormir lo que provoca irritabilidad en los jóvenes. La razón: la falta de descanso dificulta e interfiere en tareas fundamentales de su proceso de desarrollo.

Los cambios hormonales no son la principal causa de la irritabilidad, mal humor y desgano que caracterizan a los adolescentes, sino su falta de sueño y mal dormir.   


Así lo concluye una investigación realizada por el centro Sleep Scotland, en Gran Bretaña, tras analizar durante 15 años los hábitos de sueño de más de 2.000 de jóvenes a través de una serie de encuestas y seguimiento de  casos.   


Lo que comprobaron es que los malos hábitos y la falta de horarios para ver TV y jugar en el computador provocan que prácticamente ningún adolescente duerma las nueve horas mínimas recomendadas para su etapa de desarrollo y que un número no despreciable "no sobrepase las cinco horas diarias, lo que afecta todo su comportamiento", dice a La Tercera Jane Ansell, autora del estudio y directora del centro.


El tema no es menor para la experta, ya que dormir es fundamental para su desarrollo y no hacerlo en forma adecuada sólo dificulta ese proceso. "Necesitas dormir para crecer, para procesar la memoria y para dominar la ansiedad y la depresión. Si no tienes el suficiente sueño, toda estas tareas se dificultan más y surge la irritabilidad", afirma. 


A lo anterior, explica, se suma un componente sicológico, ya que muchos jóvenes se frustran al no tener energías para realizar sus actividades diarias o rendir como ellos quisieran, lo que potencia sus cambios de ánimo negativos.


TAREA CUESTA ARRIBA


Según Ansell, la somnolencia y comportamiento de los adolescentes se manifiesta preferentemente en la sala de clases, por lo que allí constararon, entre otros lugares, los cambios experimentados por aquellos que comenzaron a dormir más horas diarias. "Se nota cuando los chicos duermen bien, pues mejoran su comportamiento positivamente en el día y los profesores lo notan. Nosotros sabemos que el sueño es la clave para mejorar el rendimiento escolar y muchos otros estudios lo comprueban", dice. 

Y aunque la solución a este problema parece bastante obvia -dormir más-, la conducta de los adolescentes pone la tarea cuesta arriba.  Para ello Ansell y sus colegas elaboraron una cartilla con recomendaciones básicas (ver recuadro), donde la idea base es evitar que la pieza del joven sea un centro de entretención e información en vez de un lugar de descanso. 


NEGOCIAR HORARIOS


Una tesis que apoya la neuróloga Larisa Fabres, del Centro del Sueño de Clínica Las Condes, quien sostiene que son los padres los responsables de generar el ambiente propicio para el descanso. "Deben explicarles a los niños los problemas que genera la falta de sueño. Negociar los días que pueden acostarse tarde. Transar. Los jóvenes están dispuestos a esto, porque saben que en el fondo les hace bien" y también sienten los cambios.

"Es básico que los adolescentes duerman nueve horas", dice Julia Santín, del Centro del Sueño de la UC, quien agrega que para ello sólo se requieren ciertas normas, como que TV y consolas no estén las 24 horas del día disponibles. De hecho, explica que el mal dormir es un fenómeno mundial y que, desde el desarrollo de las nuevas tecnologías, todo el mundo descansa una hora menos en promedio. 


 


Preparar un buen dormir

Comidas

: Tanto jóvenes como adultos deben comer los principales alimentos del día en horarios adecuados. La última comida nunca después de las 19 hrs.

Rutina:

Dejar las tareas escolares, el ejercicio, actividades demandantes o los videojuegos para las primeras horas de la tarde y no para la noche.

La hora previa:

La hora previa antes de acostarse es netamente para actividades relajantes: bañarse, conversar o simplemente caminar puede ser una alternativa.

Desconectarse:

Una vez en su pieza, apague el computador, el celular y la televisión. Trate de leer un libro o escuchar música antes de dormir.

Productos prohibidos:

Antes de dormir evite alimentos que contengan chocolate, cafeína, aditivos, alcohol o nicotina. Un vaso de de leche tibia es la mejor alternativa.

La pieza:

La habitación debe estar a oscuras y en silencio. Asegúrese que no haya aparatos electrónicos, como el celular, que puedan interrumpir el sueño.

 


por

Lissette Fuentes / Francisco Rodríguez

- 17/03/2010 - 09:13

Fuente

http://www.latercera.com


 

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miércoles, 29 de julio de 2009

Niños con hábitos sedentarios tardan más en dormirse

Según un estudio, la actividad diaria favorece que los niños se duerman más rápido y descansen mejor durante la noche.

Correr y saltar sin descansar, y luego de tanta actividad querer seguir jugando no es extraño en un niño. Pero todo ese inagotable dinamismo no sólo es vital para su crecimiento físico y desarrollo cognitivo, sino que además constituye un factor que favorece el buen dormir. Así lo muestra una investigación de la U. de Monash, en Melbourne, Australia, y la U. de Auckland, en Nueva Zelanda, que analizó en 519 niños de siete años de edad los factores que más afectan los hábitos de sueño.

El trabajo determinó que el ejercicio tiene un relevante papel a la hora de lograr un sueño reparador. Los expertos comprobaron que por cada hora que los niños pasan inactivos durante el día tardan tres minutos más en lograr el sueño. El mismo efecto tendría, dice el estudio, ver televisión.

MÁS RÁPIDO Y TRANQUILO
El estudio publicado en la revista Archives of Disease in Childhood, los niños fueron monitoreados todo el día para determinar si tenían un estilo de vida sedentario o una rutina más vigorosa. Los que eran más activos lograban dormir más rápido, y aquellos más sedentarios se demoraron más tiempo en conciliar el sueño. Además, quienes se durmieron más rápido también lo hicieron por más tiempo. En cambio, los niños que no realizaban ejercicio durante el día tardaron más en dormirse.

ROL DEL EJERCICIO"
Este estudio realza la importancia de la actividad física para los niños, no sólo para su salud cardiovascular y el control del peso, sino también para el sueño", indicó Mandy Gurney, líder del estudio.Yuri Dragnic, neurólogo del Hospital Clínico de la U. de Chile, señala que promover hábitos de vida saludables es una inversión que rinde frutos inmediatos. "Pese a lo difícil, se debe incentivar buenos hábitos, como que los niños usen las plazas, anden en bicicleta y se desenchufen de la televisión y el computador", dice Dragnic.

Un buen sueño en los niños garantiza una buena vigilia. Por ello, si ese sueño es de calidad, dice el experto de la U. de Chile, se establece un círculo virtuoso que favorece un buen estado de salud y de ánimo, y un mejor rendimiento escolar.

La actividad física debe realizarse durante el día, para no convertirse en un estímulo que interfiera con el sueño. "Lo mismo sucede con la televisión en la pieza de los niños, que no debería existir, ya que verla implica una actividad que produce una mayor estimulación neuronal que no predispone al sueño", concluye el experto.





por Paulina Sepúlveda G. - 24/07/2009 - 07:30
http: //www.latercera.com/contenido/741_160302_9.shtml
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jueves, 2 de julio de 2009

Revelan cómo el uso de las nuevas tecnologías afecta el sueño de los jóvenes

Es básico mantener la televisión, el computador y los celulares fuera de la habitación de los hijos.
De acuerdo a un estudio publicado por la revista Pediatrics, los adolescentes excitados por el consumo de cafeína envían mensajes de texto, navegan en internet y juegan durante horas por la noche, lo que afecta su estado de alerta y su capacidad de funcionar durante el día.

"Se quedan despiertos de noche y hacen menos tarea escolar de lo esperado y son mucho más multitarea", dijo la doctora Christina J. Calamaro, de la Drexel University, en Filadelfia, autora principal del estudio.

ADOLESCENTES
El equipo dirigido por Calamaro halló que cuanto más multitarea era un adolescente, más propenso era a quedarse dormido de día, mientras que los niños que cabeceaban eran también los mayores consumidores de cafeína.

Los expertos creen que los adolescentes necesitan por lo menos nueve horas de sueño por noche, pero los adolescentes estadounidenses duermen siete en promedio.

El equipo investigó si el uso de la tecnología y el consumo de bebidas cafeinadas afectaría la cantidad de horas de sueño nocturno y el nivel de somnolencia diurna; para eso, entrevistó a 100 adolescentes de entre 12 y 18 años.

INDICE MULTITAREA
Para medir el nivel de consumo nocturno de tecnología entre los participantes, el equipo desarrolló un "índice multitarea": la cantidad total de horas que un adolescente le dedicaba a nueve actividades (mirar TV, escuchar MP3, hacer la tarea y mirar DVD o videos, etc.) dividido por nueve, que es la cantidad de horas entre 9 p.m. y 6 a.m.

El índice multitarea promedio de los participantes era alrededor de 0,6; lo que indica que hacían una de nueve actividades en 5,3 horas o cuatro actividades en 80 minutos cada una.

Uno de cada cinco participantes dijo que dormía entre ocho y 10 horas por noche; ellos tenían un índice multitarea promedio de 0,39.

Un tercio de los adolescentes dijo que se quedaba dormido en el colegio y ellos eran los que dormían dos veces por día en promedio, aunque algunos dijeron que se quedaban dormidos unas ocho veces al día. A mayor índice multitarea, mayor probabilidad de quedarse dormido en el colegio.

SUEÑO
El consumo adolescente promedio de cafeína fue de 215 mg diarios o el equivalente a un par de tazas de café expreso.

Casi tres cuartos de los participantes bebía más de 100 mg de cafeína por día y algunos consumían cantidades excesivas; el 11,2 por ciento tomaba más de 400 mg de cafeína por día. Un estudiante dijo que bebía más de 1.400 mg de cafeína por día.

Catorce participantes tenían licencia de conducir y la mitad de ellos dijo que sentía sueño mientras manejaba; uno de ellos admitió que se quedaba dormido al volante.
"Estos adolescentes altamente multitarea tienen riesgo de tener problemas de rendimiento escolar, problemas con la función ejecutiva y degradación de la función neuroconductual", advirtió el equipo.

USO DE TECNOLOGIA
La investigadora dijo que si bien el estudio había sido pequeño, esperaba que los resultados reflejaran realmente la conducta adolescente. "No me sorprendería que al replicar el estudio se repitan los resultados porque esto es lo que están haciendo los adolescentes", expresó.

Calamaro dijo que los padres deben tomar medidas para controlar el uso de la tecnología a la noche. Es básico mantener la televisión, el computador y, en especial, los celulares fuera de la habitación de los hijos.

"El uso de los mensajes de texto es todo un problema. Y nos daremos cuenta de que es aún mayor", manifestó la investigadora.

PADRES
Los padres, agregaron los autores, deberían desalentar en los adolescentes el consumo de bebidas con cafeína después del mediodía.

Mientras que los relojes biológicos de los adolescentes los forzarían a permanecer despiertos más tarde que los adultos, y también levantarse más tarde, sigue siendo importante que los adultos envíen el mensaje de que la noche es el momento para tranquilizarse, agregó Calamaro.

"Aunque sabemos que los adolescentes tienen otro esquema horario, podemos hacer que sigan menos conectados a la noche", finalizó la autora


Fuente
http://www.latercera.com/contenido/659_135119_9.shtml
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lunes, 15 de junio de 2009

La adolescencia y el sueño

El sueño es un elemento esencial de la vida. Pasamos prácticamente un tercio de nuestra existencia dormidos y la sola magnitud de este dato ya nos da una idea de la importancia que le da nuestro organismo a esta actividad.

Quizá hablar de actividad para referirnos al hecho de dormir nos parezca un contrasentido, pues todos asociamos el sueño a lo contrario, al reposo y la inactividad. Que el sueño tiene una función fundamental de descanso es obvio, pero pensar que se reduce a eso es una simplificación exagerada de una realidad mucho más compleja. El sueño no es un estado homogéneo, sino una secuencia ordenada de procesos que se repiten rítmicamente cada 90-120 minutos, en la que nuestro cerebro pasa de fases de descanso a otras de intenso trajín. Durante las primeras nuestras neuronas recargan sus fuentes de energía, limpian los deshechos que se han ido acumulando durante la vigilia y reparan su maquinaria celular para afrontar las exigencias que vendrán tras el despertar. La función de las segundas aún no la comprendemos completamente, pero sabemos que son indispensables para el establecimiento y consolidación de la memoria y de las emociones. La expresión popular de «consultar los problemas con la almohada» tiene una base fisiológica. Durante el sueño las experiencias vividas durante la vigilia se organizan, se ordenan, se integran con un componente emocional y se articulan con nuestra memoria previa. En este proceso, un problema aparentemente insoluble o una decisión difícil durante la vigilia pueden encontrar su solución. Por este motivo, la privación de sueño disminuye sustancialmente la capacidad de atención, de concentración y de memorización, provoca irritabilidad y agresividad y si se prolonga a la larga acaba modificando el ánimo, ocasionando apatía, anhedonia y tristeza. La función del sueño no se limita al cerebro, sino que se extiende a todo el organismo influyendo decisivamente en el control de nuestras hormonas y de nuestro sistema inmunológico. El sueño hace crecer, porque la hormona de crecimiento, entre otras, se segrega mientras dormimos. La falta de sueño engorda, porque altera el equilibrio entre grelina y leptina, hormonas relacionadas con el apetito y la saciedad. Y las personas privadas crónicamente de sueño sufren más infecciones y más graves que las que satisfacen adecuadamente sus necesidades.

Sin embargo, a pesar de que nuestra propia experiencia nos advierte a corto plazo del efecto nocivo que tiene el dormir poco, tenemos pocos reparos como individuos y como sociedad para maltratar nuestro sueño. Se calcula que dormimos entre una y dos horas menos al día que a principios del siglo XX, cuando no había electricidad, y la tendencia a reducir el tiempo de sueño se mantiene con el desarrollo tecnológico y el aumento de las posibilidades de distracción. La hora de inicio del sueño se retrasa cada vez más. Los programas de televisión de prolongan hasta horas imposibles para nuestros relojes biológicos y las actividades lúdicas se organizan cada vez más entrada la noche. Sin embargo, la hora de despertar se mantiene, o incluso se adelanta con el fin de conseguir un horario laboral más integrado que nos deje la tarde libre para el ocio. Acortar el tiempo de sueño implica entorpecer los procesos de aprendizaje, no de una manera lineal sino exponencial, pues la primera mitad del sueño se dedica fundamentalmente a las tareas de mantenimiento y reposo, mientras que las funciones de integración y memorización de la información se realizan principalmente en la segunda mitad del sueño, que es la que más reducimos si nos obligamos a despertar antes de lo que nuestro cerebro había programado.

El problema es especialmente grave en la adolescencia, pues es una etapa de la vida en la que se combinan necesidades de sueño prolongadas, en torno a nueve horas diarias, adquisición continua de gran cantidad de información nueva que hay que procesar y elaborar y anhelo de integración en un grupo social que gusta de reunirse y comunicarse a horas cada vez más intempestivas, rompiendo el ritmo vigilia-sueño cada fin de semana y sacrificando sin reparo las horas de sueño para dedicarlas al ocio o simplemente para «charlar» por el móvil o por Internet. A esto se añade la tendencia cada vez más extendida de iniciar las clases a una hora más temprana, de modo que los alumnos acuden con frecuencia al colegio cortos de sueño por acostarse tarde y mal desayunados por apurar al máximo los últimos minutos de cama, con el cerebro en una situación que combina la «inercia de sueño» o estado de torpor mental que se da en la transición desde el sueño hasta el despertar completo, con una pájara intelectual por el periodo prolongado de ayuno desde la cena. Periódicamente nos sobresaltamos al conocer las cifras crecientes de fracaso escolar. Si bien es evidente que este es un problema complejo de origen multifactorial, también es indudable que mantener la maquinaria del aprendizaje en condiciones satisfactorias de servicio es el paso primero e ineludible para conseguir un rendimiento óptimo y después de lo expuesto creo que a nadie se le escapa que esto solo es posible con un sueño suficiente en cantidad y calidad.


31-05-09
JUAN JOSE POZA NEURÓLOGO. COORDINADOR DEL GRUPO DE ESTUDIO DE LOS TRASTORNOS DE LA VIGILIA Y EL SUEÑO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE NEUROLOGÍA (SEN)

http://www.diariovasco.com/20090531/opinion/articulos-opinion/adolescencia-sueno-20090531.html
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