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jueves, 29 de septiembre de 2011

El alumnado de primaria que duerme menos de nueve horas no rinde

Los hábitos familiares necesarios para favorecer el éxito escolar constituyen un complejo entramado ¿Qué perjuicio puede ocasionar dormir menos de lo aconsejable? ¿Qué competencias académicas puede perjudicar? El siguiente artículo periodístico trata estos temas.


Los expertos señalan que dormir menos de nueve horas, acostarse tarde y de forma irregular afecta a sus competencias académicas generales.
“La mayoría de niños duerme menos horas que las recomendables para su desarrollo intelectual, lo que se ve agravado porque el déficit de sueño no es recuperable. Este es el primer estudio con muestra española que comprueba el efecto de la pérdida de horas de sueño y los malos hábitos en el rendimiento académico de escolares de educación primaria”, declara a SINC Ramón Cladellas, investigador de la Facultad de Psicología en la UAB.

142 ALUMNOS DE DIVERSOS CENTROS
Los autores del estudio, que publica la revista Cultura y Educación, evaluaron a un total de 142 alumnos de primaria (65 niñas y 77 niños) procedentes de diversos centros escolares y sin alteraciones patológicas que afectan al sueño. A través de un cuestionario presentado a los padres, los investigadores recogieron sus hábitos y horas de sueño nocturno y, paralelamente, valoraron una serie de competencias académicas: comunicativas, metodológicas, transversales y específicas.
“Si bien el conjunto de la muestra duerme cerca de 8 horas, el hábito de sueño nos indica que un 69% de los estudiantes regresan a casa tres o más días a la semana después de las 9 de la noche o se acuestan al menos cuatro días semanales después de las 11 de la noche. Asimismo, los alumnos que duermen 8 o 9 horas tienen peor rendimiento que los que duermen de 9 a 11 horas”, apuntan los expertos.
“Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, consideramos que dormir más de 9 horas y tener una adecuada rutina diaria favorece el rendimiento académico”, añade Cladellas.

POCAS HORAS DE SUEÑO Y MALOS HÁBITOS
El déficit de horas de sueño y los malos hábitos produjeron efectos negativos especialmente en las competencias más genéricas (comunicativas, metodológicas y transversales), fundamentales para el rendimiento académico. No obstante, en las competencias específicas, más relacionadas con aspectos cognitivos como memoria, aprendizaje y motivación, el efecto es menor y se ven alteradas sobre todo por pautas de sueño irregulares.
“De ese modo, la falta de horas distorsiona el rendimiento de los niños en el conocimiento lingüístico, en las reglas gramaticales y ortográficas, así como aspectos claves en la organización y compresión de textos, por citar algunos ejemplos. Son competencias básicas, de manera que si el alumno, debido a una falta de sueño desarrolla problemas en este aspecto, puede repercutir en todas las materias”, explica Cladellas.
Los autores concluyen que mantener una higiene de sueño adecuada a esta edad contribuye al desarrollo cognitivo positivo y sugieren el desarrollo de programas de prevención al respecto que empiecen por concienciar a los padres y maestros.
“Hoy en día existe una amplia preocupación porque los niños están muy pegados a la televisión, a las máquinas, a los videojuegos, pero no se le da la misma importancia a que tengan el hábito de irse a la cama siempre a la misma hora”, concluye Cladellas.

Fuente
Mas Salamanca.es

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jueves, 30 de junio de 2011

Dormir con el teléfono móvil

Los efectos que produce el teléfono móvil aun no se han estudiado con profundidad. Se trata de la aparición tecnológica que más rápidamente se universalizó, nada se opuso a su impresionante avance, entonces ¿Qué hacer? La siguiente nota trata sobre los efectos de dormir con el móvil.

Dormir con el móvil cerca es perjudicial para la salud emocional y física de los adolescentes

Dormir con el móvil cerca de la cama es perjudicial para la salud emocional y física de los adolescentes, según un Juan Romero, portavoz de Adicciones Digitales, quien afirma que, para evitar esta situación, "los padres deben tomar las medidas necesarias para controlar el uso de la tecnología durante la noche".
En su opinión, "es esencial mantener el ordenador, televisión y móvil fuera del alcance de los adolescentes mientras se supone que están durmiendo", ya que puede tener repercusiones para su salud ya que "no se descansa adecuadamente" y, por tanto, el cuerpo no hace las funciones que tiene que realizar durante la noche y el joven arrastrará cansancio crónico.
Además, conlleva consecuencias emocionales porque "están tan pendientes del móvil y de esa llamada perdida que si no la reciben se siente solos, aislados de su grupo social y empiezan a experimentar ansiedad". Esto se nota luego en su carácter y la forma de actuar durante el día.
Según Romero, existen otras consecuencias como un menor rendimiento escolar. "El adolescente que se pase media noche esperando un mensaje o que sea despertado a las cuatro de la madrugada no va a dormir adecuadamente y va a llegar al colegio cansado. Se dormirá en clase y es imposible que se entere de lo que se explica el profesor. El resultado se verá unas semanas después cuando lleguen los suspensos", advirtió.
A esta situación, a su juicio contribuye la dejadez de los padres, "porque les dejan hacer lo que les viene en gana porque no ven nada malo en que tengan el móvil toda la noche junto a ellos. Ni siquiera piensan que puedan mandar o recibir mensajes a las tres de la madrugada".
Actualmente, según los datos facilitados en la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de la Información y Comunicación en los hogares 2009 del Instituto Nacional de Estadística, dos millones y medio de niños españoles de entre diez y quince años, que son los que más afectados y perjudicados se pueden ver por estas situaciones, el 68,4 por ciento dispone de su propio teléfono móvil, "que generalmente usa a su antojo", recuerda Romero.
Además, calcula que sólo el 40 por ciento de los estudiantes españoles de entre 13 y 17 años apaga el móvil durante la noche. Esto no significa que el resto de los niños o jóvenes se pasen todas las noches enviando o recibiendo mensajes de forma regular, aunque muchos sí lo hacen.
Datos más concretos de un estudio financiado por la Oficina del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid y dirigido por María del Carmen García Galera en 2008, señalan que entre el nueve y el diez por ciento de los jóvenes de 13 y 14 años tiene el móvil encendido día y noche. Estas cifras suben hasta el 30 por ciento para los adolescentes de 15 y 16 años.
Adicciones Digitales acaba de iniciar una campaña para prevenir estas situaciones y ofrece un catálogo de consejos tanto en su web como en los lugares donde imparte sus charlas.

Fuente
ABChoy
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miércoles, 1 de junio de 2011

Un tercio de los niños se despiertan cansados

Un tercio de los niños se despiertan cansados

Uno de cada tres menores no duerme lo suficiente.
Un 15% de los niños no tiene horario para ir a dormir
Casi un 5% se duerme en clase más de tres veces a la semana.
Dormir es un factor básico en la salud de las personas, y más aún en los niños. Sorprendentemente un tercio de los menores de edad, no duerme lo suficiente; de hecho, ese tercio despierta cada mañana con sensación de cansancio. Según un estudio elaborado en la Comunidad Valenciana, y que se publica en la revista Anales de Pediatría, son muchos los niños que tienen una mala calidad del sueño.

Vamos a dormir toda la vida en función de cómo aprendamos a hacerlo de pequeños "Este trabajo, realizado a partir de 1.507 encuestas, indica que el 37,4% de menores de 6 a 8 años, el 25,3% de entre 9 y 11 años y el 31,8% de los de 12 a 15 años se levantan descansados una o ninguna vez a la semana. Los resultados desvelan además que el 4,26% se duerme en clase más de tres veces a la semana.

Gonzalo Pin Arboledas, autor principal de este estudio y médico en la Unidad Valenciana del Sueño del Hospital Quirón de Valencia, recuerda que "vamos a dormir toda nuestra vida en función de cómo aprendamos a hacerlo de pequeños". Por eso, asegura, "es necesario hacer hincapié en la educación sanitaria".

Los resultados muestran que entre el 76,1% y el 91,2% de los niños considera que tiene algún problema relacionado con el sueño y que el 53,9% de los de 12 a 15 años tienen pesadillas más de una vez por semana. Además, se levantan descansados una o ninguna vez a la semana el 37,4% (de 6 a 8 años), el 25,3% (de 9 a 11 años) y el 31,8% (de 12 a 15 años).

Déficit crónico de sueño

Los profesores afirman que el 4,26% de los escolares se duerme en clase más de tres veces a la semana, lo que prueba, según Gonzalo Pin, "que los niños tienen una calidad del sueño disminuida".

La sociedad transmite a los jóvenes que dormir es poco importante"Un 15% de la muestra no tiene un horario regular para irse a dormir durante los días en que van a clase. Según el investigador, "estos niños tan pequeños deciden ellos mismos cuándo irse a la cama. Vivimos en una sociedad de las 24 horas que transmite a los jóvenes que dormir es poco importante, cuando el sueño tiene mucha responsabilidad frente a la obesidad o el fracaso escolar".

En opinión de Gonzalo Pin, "la sociedad ha cambiado y es importante adaptar esos cambios sin olvidar la educación de los más jóvenes. Es necesario incrementar las medidas de educación y transmitir la importancia de las horas de sueño".

Las conclusiones de este estudio coinciden con las estadísticas de otros países occidentales y confirman que los niños poseen un déficit crónico de sueño debido a los malos hábitos adquiridos.


Fuente
20minutos.es

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martes, 24 de mayo de 2011

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil

Dormir poco y roncar frenan el desarrollo infantil
Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. Los niños que descansan poco suelen ser irritables, hiperactivos o muestran mucho cansancio, sobre todo en la jornada escolar.
"Buenos días chicos ¿cómo amanecieron?" Los alumnos de tercer grado le devolvieron el saludo a la "señorita" María Eugenia, salvo tres niños que estaban sentados y casi inmóviles: Santiago (bostezaba sin parar), Valentina (tenía el codo izquierdo clavado en el pupitre y con la mano se sostenía el mentón) y Gabriel (que dormitaba con los brazos cruzados y la cabeza gacha). "Parece que algunos no descansaron o no durmieron bien anoche...", comentó la maestra en voz alta, buscando la reacción de los niños. Fue en vano. "Tuve que hablar con cada uno para saber qué les pasaba y los tres me contaron que después de hacer las tareas miran TV o juegan en la PC hasta muy tarde", comentó a LA GACETA la maestra de una escuela pública. La falta de sueño -conjeturó- está afectando la calidad de vida de muchos niños y esto preocupa al cuerpo docente porque no prestan atención en el aula.

La educadora no está equivocada. Dormir poco puede disminuir el crecimiento y el rendimiento físico e intelectual, advierte la Asociación Mundial del Sueño, cuyo lema de este año es: "Los chicos que duermen bien crecen sanos". Sin embargo, el 25% de los niños y adolescentes duermen menos horas de las recomendadas.

La entidad mundial advierte que los chicos que duermen poco aumentan el riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración. En opinión de la especialista en Medicina del Sueño de la Fundación Favaloro, Mirta Averbuch, cuando los chicos duermen mal se pueden producir cambios en los niveles de actividad: pueden mostrar hiperactividad o, por el contrario, cansancio todo el día, especialmente durante la jornada escolar o al hacer los deberes.

"Cuando no se descansa bien -detalla- la memoria es más débil, bajan la atención, la concentración, el razonamiento, el aprendizaje y la capacidad de reacción. Esto afecta el rendimiento escolar". Con sus conceptos coincidió Daniel Pérez Chada, jefe de Neumonología del Hospital Austral, y miembro de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. Enfatizó que el sueño tiene una importancia vital en los chicos de todas las edades.

Una hormona clave
¿Por qué es tan importante dormir? Porque durante el sueño se libera la mayor cantidad de hormona de crecimiento, sustancia química que actúa sobre los tejidos del cuerpo, en el metabolismo de las proteínas. Por ende, su principal efecto es favorecer el crecimiento en los niños.

"La liberación de hormonas es muy importante durante los primeros años de vida y en la adolescencia, y a medida que entramos en la edad adulta va disminuyendo", explica Miguel Blanco, jefe de Endocrinología Infantil del Hospital Universitario Austral.

Durante los primeros 50 o 60 minutos del sueño nocturno se produce el pico máximo de liberación de la hormona de crecimiento. De ahí la importancia de respetar el sueño nocturno de los chicos evitando las interrupciones.

"Una noche completa de sueño ayuda a funcionar mejor en la escuela como en el hogar. Además, el descanso es esencial para la felicidad y el bienestar de cualquier persona", resumió el pediatra, aunque aclaró que no es el único factor. También tienen importancia la alimentación, la práctica de actividad física y la genética familiar.

Horas de sueño según la edad
DESDE los tres a los 12 meses los niños necesitan dormir 14 o 15 horas. Aconsejan una siesta de dos a cuatro horas.

ENTRE los 12 meses y los tres años de edad tienen que dormir de 12 a 14 horas, con una siesta de dos horas.

DESDE los tres hasta los cinco años los especialistas afirman que necesitan descansar de 11 a 13 horas seguidas.

ENTRE los seis y los 12 años es necesario que duerman unas 10 u 11 horas seguidas para que el descanso sea reparador.

DESDE los 12 hasta los 18 años recomiendan descansar de ocho a nueve horas y media seguidas, con una siesta corta.

DESDE los 18 años en adelante se aconseja un sueño reparador de no menos de siete horas. También viene bien una siesta.

10 tips para el buen dormir de los chicos
Establecer horarios para que se acuesten y se levanten. Aconsejan hacerlos dormir no más allá de las 21.

Mantener un horario regular de sueño en los días hábiles y los fines de semana.

Lograr una rutina antes dormir (que se pongan pijama, que se laven los dientes).

Vestirlos con ropa cómoda y pañales absorbentes.

Animarlos a que se acostumbren a dormir solos.

Evitar la luz intensa al acostarlos y a la noche.

Apagar la TV y los celulares o mantenerlos lejos del cuarto de los niños.

Evitar el uso de la PC antes de irse a dormir.

Fijar horarios para alimentarlos y bañarlos.

Asegurarse de que el niño realice ejercicios y pase al menos un tiempo al aire libre durante el día.

Después de las 17, eliminar los alimentos y las bebidas que contengan cafeína, como café, té y colas.


Fuente
http://www.lagaceta.com.ar
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lunes, 2 de mayo de 2011

Preocupa la falta de sueño en muchos niños españoles


EL 29 POR CIENTO NO DUERME BIEN

La falta de un horario estricto o quedarse hasta tarde viendo la televisión y jugando en el ordenador son algunas de las causas que según los expertos hacen que los niños tengan somnolencia durante el día y de que duerman menos que los de hace 20 años.
Neurólogos, neumólogos y pediatras españoles se unen para pedir más recursos para el diagnóstico de los trastornos relacionados con el dormir y para recordar que descansar bien durante la noche es fundamental en la infancia, debido al papel del sueño en la maduración del cerebro. Según afirmó Teresa Canet, neurofisióloga de la Sociedad Española del Sueño, no dormir bien causa dificultades en el 10 por ciento de los niños españoles, que, reconocen ellos mismos, en buena parte de los casos no tienen un horario fijado por sus padres para irse a la cama.

Por su parte, Gonzalo Pin, coordinador del Grupo de Sueño de la Asociación Española de Pediatría, afirmó que un estudio realizado en la Comunidad Valenciana con un total de 632 pequeños de entre 3 y 14 años indica que al 16,1 por ciento les cuesta mantenerse despiertos, mientras que el 12,9 por ciento se duermen en clase, con mayor o menor frecuencia.

Además de los problemas en el rendimiento académico, la falta de sueño provoca irritabilidad, hipertensión, mayor probabilidad de accidentes y somnolencia durante el día, entre otras consecuencias, por lo que los expertos insisten en la importancia de que los niños tengan un horario impuesto y fijo para acostarse y levantarse, así como en la necesidad de que los padres consulten con un especialista si observan conductas de sueño anormales y duraderas en sus hijos.

Lo que está claro, afirmaron los expertos, es que los niños de ahora duermen menos tiempo que los de antes. El estudio Sleep Woke Sleep Habits in Spanish School Ages, realizado en España y publicado en 2010, sostiene que los niños que tenían 11 y 12 años en 2003 dormían media hora menos de media que los que tenían esta misma edad en 1985.

Para mejorar los hábitos de sueño entre la población infantil y preadolescente, los expertos recomiendan fijar un horario obligatorio para acostarse y levantarse, que el niño duerma siempre en su cama y limitarle el uso del ordenador, televisión o móvil antes de irse a la cama, entre otras recomendaciones

Fuente
http://www.hechosdehoy.com

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domingo, 24 de abril de 2011

Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron "evidencias convincentes" de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como "sueño fusiforme" (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se "fija" lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el "disco rígido" de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

"Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del "sueño fusiforme" predicen la renovación del aprendizaje", afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencis en UC Berkeley, y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

"Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho", sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

"Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables", afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

"Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas", dijo Walker.

Fuente: Science Daily
Traducción
Síntesis Educativa
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sábado, 27 de marzo de 2010

Lecciones de sueño para los adolescentes

Se piensa que los cambios hormonales son la causa del mal humor y la displicencia típica de los adolescentes, pero ahora los expertos creen tener otra explicación más sencilla: la falta de sueño.

El estudio encontró que muchos adolescentes duermen sólo cuatro o cinco horas.
Científicos en Escocia descubrieron que muchos adolescentes no duermen lo suficiente y eso provoca que sean tan temperamentales y gruñones.

La organización Sleep Scotland (Sueño Escocia) acaba de lanzar una iniciativa para enseñar a los adolescentes la importancia del sueño. El consejo para los jóvenes es dormir más de nueve horas en la noche.

Los investigadores descubrieron que la mayoría de los adolescentes se van a la cama a las 23:00 o incluso a la medianoche. Y lo que los mantiene despiertos es la televisión, los videojuegos o las redes sociales y el Internet. Algunos de los adolescentes encuestados dormían sólo cuatro o cinco horas en la noche.

Alimentos sí, sueño no
Los investigadores entrevistaron a varios alumnos de escuelas que están participando en el proyecto para aprender a dormir.

Lo que encontraron, dice la organización, fue "absolutamente escandaloso".
"No nos sorprende", dice Fiona Patterson, jefa de salud de Sleep Scotland. "Por eso no pueden funcionar con tan poco sueño" agrega.

Según la experta dormir suficientes horas mejora el rendimiento académico y deportivo. Y por otra parte, dormir poco puede vincularse a la obesidad y a un mayor riesgo de depresión.

"No es normal enviar a un niño a la escuela sin una cantidad suficiente de alimento, entonces, ¿por qué los enviamos sin la cantidad suficiente de sueño? dice Jane Ansell, directora de la organización.

Nueve horas
"Lo que recomendamos es que los adolescentes duerman más de 9 horas" dijo la funcionaria a la BBC.

Lo que mantiene a los adolescentes despiertos son los videojuegos y el internet.
"Los adolescentes deben entender que es muy importante dormir porque lo que ocurre durante la noche afecta de forma directa el rendimiento que se tendrá durante el día".

"Hoy sabemos que 71% de los jóvenes tienen más probabilidades de sufrir depresión y ansiedad si no duermen lo suficiente. Y los estudios han demostrado que un joven puede subir de calificaciones si cambia sus patrones de sueño", afirma la experta.

Las intenciones sin duda son buenas. Pero ¿cómo convencer a los adolescentes de la importancia de irse a dormir temprano?
Según Jane Ansell, "la falta de sueño es un problema mucho más común de lo que se piensa, porque por lo general los padres están dormidos y no se dan cuenta de lo que están haciendo sus hijos adolescentes".

La idea nació en las aulas
Quienes sí se dan cuenta, agrega la experta, son los maestros en las escuelas que ven con regularidad a los adolescentes dormidos en las clases.
"Fue esa tendencia lo que nos condujo a diseñar este proyecto" dice.
"No estamos tratando de convencerlos, lo que intentamos es hacerlos conscientes de que no dormir suficiente es una conducta que pueden cambiar y que si la cambian podrán obtener mejores resultados tanto en su rendimiento deportivo como académico".
"Sabemos que 'ordenarle' a un adolescente que se vaya a dormir no funciona y todos los padres lo saben. Al contrario, eso sólo provoca cada vez más conflictos".
"Por eso creemos que si se les 'enseña' en la escuela a dormir como parte de un programa de vida sana, podemos evitar los conflictos familiares y es una forma más efectiva de que los jóvenes aprendan a controlar sus patrones de sueño", dice la experta.

La organización espera utilizar el proyecto piloto para desarrollar un "paquete de información" que podrán utilizar todas las escuelas en Escocia


Fuente
BBC Ciencia
http://www.bbc.co.uk/mundo/
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sábado, 23 de enero de 2010

7 hábitos para un buen rendimiento escolar

El conocimiento de la situación del rendimiento escolar es necesario para mejorar la calidad educativa

Para que tus hijos tengan un rendimiento escolar exitoso, es clave que les ayudes en su vida cotidiana a desarrollar buenos hábitos de estudio, nutrición y manejo del tiempo. Anímalos para que se esmeren por aprender algo nuevo, y comparte con ellos la importancia de llevar una vida balanceada.

Es bueno ayudar al niño a poner en práctica los siguientes hábitos:

Empieza el día con un desayuno nutritivo: es indispensable que tus hijos tomen un desayuno nutritivo por la mañana, antes de salir a clase, aun si dicen no tener mucho ánimo para hacerlo. Ofrece a tus hijos alimentos variados como las frutas, yogur con cereal, y jugos naturales. Procura, además, que consuman alimentos ricos en calcio como el queso y la leche. Varios estudios indican que los niños bien alimentados están más inclinados a lograr buen rendimiento escolar y a tener mejor capacidad para concentrarse.

Organiza todo el día anterior con calma: evita que tus hijos dejen todo para el último momento. Ayúdalos para que con anterioridad escojan la ropa que se quieren poner el próximo día. Anímalos para que preparen su maleta con los útiles escolares y las tareas que tienen que entregar, ya que lo ideal es dejar todo preparado la noche anterior, para así evitar el estrés de salir corriendo y quizás olvidar algo por el apuro.

Desarrolla una rutina diaria: para que tus hijos tengan éxito en su vida académica es importante enseñarles a fijar prioridades y tener un buen manejo de su tiempo. Ayúdalos a desarrollar una rutina, quizás trazando una breve lista o fijando una hora especifica para cumplir con sus tareas y así recapitular lo que aprendieron en clase. Procura además, incluir en su rutina un tiempo determinado para que realice actividades que le gustan y diviertan, como un deporte o juego con sus amistades.

Crea un ambiente propicio para hacer las tareas: fija un lugar determinado libre de distracciones, como la televisión o teléfono celular, para tus hijos puedan hacer las tareas. Lo ideal es que este lugar tenga buena ventilación, sea espacioso y una excelente iluminación.

Revisa las tareas: tómate el tiempo necesario para revisar las tareas con tus hijos. Realiza preguntas para repasar el material que estudió en clase. Supervisa las notas que tomaron en el colegio y si es el caso, sugiérele pautas para que apunten de una forma más inteligente. Recuerda que no es necesario escribir todo lo que esté diciendo la maestra, sino más bien frases y palabras claves que resuman las ideas principales.

Busca la ayuda de un tutor si es necesario: si ves que tu hijo tiene dificultad con un tema en particular, procura ayudarle. Sin embargo, si consideras que sale de tus manos porque no manejas el tema, ya sea porque hace mucho tiempo no has puesto en práctica sus conocimientos de matemáticas o ciencias naturales, no pases por alto la opción de pedir apoyo. Habla con su maestra para que te recomiende un tutor que le pueda ayudar a su hijo con la materia que se le dificulta. Varias escuelas tienen programas de tutoría para asistir a los estudiantes en todos los niveles escolares, y por lo general son gratuitos.

Tómate el tiempo para hacerlos dormir bien: es necesario que tus hijos descansen y duerman lo suficiente para estar frescos y pueden concentrarse con facilidad cuando vayan a clase. Por la noche, es recomendable seguir una rutina, como por ejemplo leer un libro antes de dormir, o escuchar música que le calme. Lo ideal es que vayan a dormir temprano y a una hora determinada, para que no se sientan cansados al día siguiente.


http://www.pac.com.ve/


 


 

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miércoles, 29 de julio de 2009

Niños con hábitos sedentarios tardan más en dormirse

Según un estudio, la actividad diaria favorece que los niños se duerman más rápido y descansen mejor durante la noche.

Correr y saltar sin descansar, y luego de tanta actividad querer seguir jugando no es extraño en un niño. Pero todo ese inagotable dinamismo no sólo es vital para su crecimiento físico y desarrollo cognitivo, sino que además constituye un factor que favorece el buen dormir. Así lo muestra una investigación de la U. de Monash, en Melbourne, Australia, y la U. de Auckland, en Nueva Zelanda, que analizó en 519 niños de siete años de edad los factores que más afectan los hábitos de sueño.

El trabajo determinó que el ejercicio tiene un relevante papel a la hora de lograr un sueño reparador. Los expertos comprobaron que por cada hora que los niños pasan inactivos durante el día tardan tres minutos más en lograr el sueño. El mismo efecto tendría, dice el estudio, ver televisión.

MÁS RÁPIDO Y TRANQUILO
El estudio publicado en la revista Archives of Disease in Childhood, los niños fueron monitoreados todo el día para determinar si tenían un estilo de vida sedentario o una rutina más vigorosa. Los que eran más activos lograban dormir más rápido, y aquellos más sedentarios se demoraron más tiempo en conciliar el sueño. Además, quienes se durmieron más rápido también lo hicieron por más tiempo. En cambio, los niños que no realizaban ejercicio durante el día tardaron más en dormirse.

ROL DEL EJERCICIO"
Este estudio realza la importancia de la actividad física para los niños, no sólo para su salud cardiovascular y el control del peso, sino también para el sueño", indicó Mandy Gurney, líder del estudio.Yuri Dragnic, neurólogo del Hospital Clínico de la U. de Chile, señala que promover hábitos de vida saludables es una inversión que rinde frutos inmediatos. "Pese a lo difícil, se debe incentivar buenos hábitos, como que los niños usen las plazas, anden en bicicleta y se desenchufen de la televisión y el computador", dice Dragnic.

Un buen sueño en los niños garantiza una buena vigilia. Por ello, si ese sueño es de calidad, dice el experto de la U. de Chile, se establece un círculo virtuoso que favorece un buen estado de salud y de ánimo, y un mejor rendimiento escolar.

La actividad física debe realizarse durante el día, para no convertirse en un estímulo que interfiera con el sueño. "Lo mismo sucede con la televisión en la pieza de los niños, que no debería existir, ya que verla implica una actividad que produce una mayor estimulación neuronal que no predispone al sueño", concluye el experto.





por Paulina Sepúlveda G. - 24/07/2009 - 07:30
http: //www.latercera.com/contenido/741_160302_9.shtml
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