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miércoles, 10 de marzo de 2021

LOS PADRES NO SON MAESTROS: CONSEJOS PARA GESTIONAR LA ESCUELA A DISTANCIA

 Los padres no son maestros: consejos para gestionar la escuela a distancia

Es impensable reproducir la escuela dentro del hogar. Es impensable e incluso degradante para el papel de los profesores, pensar en terminar los programas en casa como lo harías en el aula. Hoy más que nunca escuela y familia debemos unir fuerzas

 


Los padres no son maestros. Los padres y la escuela deben, a toda costa, ser aliados en la educación y formación de niños y jóvenes, pero los dos roles no se superponen, si acaso son necesariamente separados y paralelos.

 

La tarea primordial de los padres no puede ser reemplazada, así como es impensable poner el peso de «reproducir» las peculiaridades de la enseñanza en el aula en casa: falta de habilidades, enfoque, tiempo dedicado y exclusivo. El mismo «formato de aula», que es un parte esencial del sistema escolar, como nos recuerdan abrumadoramente estos días de lecciones en línea.

 

La convivencia ya pone a prueba la paciencia y el autocontrol y si pones online registros que no abren, vídeos que no cargan, lecciones que se superponen para los varios niños, mil entregas que «ayúdame, no entendí ”… ¡No saldremos vivos de esta edición de Gran Hermano!

 

Hay dinámicas que en casa, a pesar del compromiso de los docentes y del sistema escolar para hacer frente a esta emergencia de Coronavirus, no se puede esperar: ni de los padres, ni de los alumnos.

Y por muy «adelante» que esté la tecnología, siempre hay niños, muchos niños, a los que hay que seguir y acompañar aunque a nivel de PC y Youtube sean más inteligentes que los adultos. (Gracias Dios que todavía nos recuerdas que sí, también nosotros somos útiles, y que hay cosas en las que ni siquiera la tecnología puede reemplazar al humano).

 

Nada sustituye al aula

La enseñanza online es ante todo un deber de las instituciones, un banco de pruebas para todos los docentes que «han iniciado su camino de cambio, es más, de evolución hacia la nueva enseñanza del futuro» (Chiara Burberi de Redooc.com en Vanity Fair). Es también una ayuda para los padres que siguen teletrabajando, para involucrar a sus hijos encerrados en casa, para darles una apariencia de normalidad y rutina.

 

Pero también es cierto, como recordó la ministra italiana de educación Lucía Azzolina, que «la escuela es más que eso. La escuela es compartir, es estar juntos. La escuela en el aula es insustituible. ¡Y tiene que volver pronto! » (Vanity Fair).

 

Aquí hay algunos consejos para mamás y papás que luchan con el aprendizaje a distancia. Como mínimo, lo que está en su poder de controlar; el resto, obviamente va al sentido común de los profesores:

 

NO JUECES, SINO ALIADOS DE LOS NIÑOS

No nos identifiquemos con los jueces despiadados dispuestos a presionar el botón rojo para eliminarlos del Factor X al primer error: con demasiada frecuencia, los padres, pensamos que la corrección en el sentido escolar se reduce solo al «bolígrafo rojo».

 

Tratamos de reconocer y apreciar el potencial de nuestros hijos en un sentido más amplio, entendiendo que las dificultades de adaptación y el entorno «hogareño» muchas veces no ayudan a la concentración. No nos aliemos con el error contra ellos, sino aliamos con ellos para combatir el error.

 

A nadie le gusta equivocarse, ni siquiera a los niños y la frustración de «no puedo», «no soy capaz» acompañado del juicio despiadado que lo valida e intensifica nunca es un estímulo positivo. Más bien, estimula a tirar la toalla.

 

EN PRIMER LUGAR, GESTIONAR LAS EMOCIONES

Nuestro estado de ánimo y el de ellos: ¿cómo estamos? Es difícil de decir en esta situación y, sin embargo, necesita calma, sin nerviosismo ni ansiedad. Es mejor parar, ver una película, tomar un poco de aire si la situación se vuelve “eléctrica”. Ese no es el momento adecuado para que nosotros ni nuestros hijos hagan los deberes.

 

Quedarse en casa significa que, aunque los contenidos sean los mismos que los propuestos en el colegio, los métodos no siempre son los mismos, porque siguen los ritmos naturales de cada niño. Aunque el adolescente puede elegir con mayor flexibilidad el momento adecuado para realizar una tarea, las normas dan a los niños una mayor sensación de seguridad. Lo recuerda la pedagoga Novara en Vanity Fair:

 

Las reglas son procedimientos, y en un período en el que falta la seguridad de todo, tener un guión sobre qué hacer durante el día es fundamental. Está bien dar la norma de los deberes: para los niños de primaria puedes decir «de 14 a 16 harás los deberes en tu habitación. Si tienes alguna dificultad puedes preguntarle a tu mamá o papá quién hará su trabajo mientras tanto y al final puedes mostrarnos tu trabajo para una revisión final».

 

Intentemos mantener una rutina, sin que se convierta en una jaula, sobre todo ahora que nuestros sentimientos, los nuestros y los de ellos, nos hacen más frágiles e inevitablemente distraídos. Gestionar bien las emociones es una gran lección, sobre todo las que sientes en momentos como este. Y es algo que aprendes sobre todo viviéndolo y mirando el ejemplo de tus padres. Las lecciones pueden esperar.

 

DESCONECTÉMOSLE Y DESCONECTÉMONOS

Las plataformas de smartschooling siempre están disponibles: esto es una cierta comodidad, y las lecciones asincrónicas ayudan sobre todo a administrar más niños y muy pocos PC. Pero también existe el riesgo de hiperconexión, de la mañana a la noche, especialmente para los niños mayores.

 

En los hijos mayores, tratemos de definir límites de conexión con el fin de evitar una sobrecarga de presencia que, si bien al principio también puede ser fuente de entusiasmo y cercanía, sobre todo gracias a los chats, a la larga podría generar ansiedad y sobrecarga, incluso en los padres.

No es necesario consultar la última actualización / comentario del maestro o amigo por la noche a las 10 pm o ingresar al chat antes del desayuno. No nos dejemos llevar por el efecto Whatsapp, ¡que ya es suficiente!

 

Sin embargo, sigue siendo fundamental mantener un diálogo con los profesores, especialmente si nos resulta difícil gestionar cargas de trabajo, asistencia, tareas y expectativas.

 

De esta «lección» de vida no programada que el Coronavirus ha decidido darnos a todos, nuestros hijos también aprenderán mucho. No en términos de ciencia o geografía quizás, sino de resiliencia, resolución de problemas, creatividad, adaptación, sacrificio…

 

Y aunque los programas educativos no se terminen en casa, lo que no estaría bien y desviaría el trabajo real de los docentes, creo que es importante reconocer y contar entre los éxitos la gran riqueza, en términos de habilidades emocionales y relacionales, con las que los niños y los niños volverán a las aulas. Una lección que sin duda afectará también a su forma de abordar el estudio y la escuela, cuando todo vuelva a la normalidad.

 

 

 

 

Fuente de la Información: https://es.aleteia.org/2021/03/02/los-padres-no-son-maestros-consejos-para-gestionar-la-escuela-a-distancia/

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domingo, 30 de mayo de 2010

El vínculo entre padres y maestros

Resumen de lo discutido en el foro sobre el vínculo entre padres y maestros, organizado por Educared.

La propuesta de Entre Padres al abrir este foro fue reflexionar sobre la relación familia-escuela pero haciendo foco en testimonios y experiencias.
Durante el intercambio, se contó con la contribución de Rolando Martiñá que intervino en el diálogo con los usuarios expresando sus ideas y respondiendo a algunos de los mensajes posteados.


La propuesta de este foro fue plantear el tema a los usuarios y haciendo hincapié en aspectos prácticos y experiencias concretas enriquecer la reflexión acerca de esta relación tan fundamental para el desarrollo de nuestros hijos.


A lo largo del diálogo se han expresado opiniones, dudas, y también algunas propuestas.
Los temas más abordados fueron: i) la falta de confianza existente y la necesidad de reestablecerla y ii) las diferentes modalidades que va adquiriendo el vínculo entre padres y maestros en los distintos niveles del sistema.


Con respecto al primer punto se expresó que existe desconfianza mutua y que la misma "paraliza, entorpece y deforma las relaciones" como asegura Moninillo. También sugiere que, según su experiencia, es muy común "reaccionar sin tener la información correcta".


En este sentido Rolando Martiñá coincide al expresar que "damos por supuesta la mala intención el otro o al afán de abuso". Según Martiñá, esto supone una actitud cultural básica que debemos revisar y que "no hay sociedad democrática posible, si no se logra elaborar una confianza básica en el otro".


Asimismo sostiene que como ambas instituciones, familia y escuela, se encuentran ligadas por una tarea común es necesario "crear vínculos de confianza básica".


En relación al segundo, las diferentes modalidades del vínculo, se evidencia coincidencia respecto del interés y la intensidad que va adquiriendo. Cuanto más pequeños son los chicos, mayor interés y a medida que se avanza en los niveles del sistema la relación se va desdibujando o perdiendo. Pareciera, según las expresiones de los usuarios que, cuando se trata del jardín de infantes, la actitud de los padres y de las familias es más condescendiente con todo lo que se hace y vivencia en el jardín. Los padres se acercan más, participan y se interesan por las actividades. Pero, ya en la primaria la actitud cambia, y los docentes son constantemente evaluados por los padres.


En la mima línea, Adriana considera que "a partir del ingreso a E.G.B. ese vínculo va desapareciendo, y ni hablar cuando el chico llega a Polimodal".


En ocasiones se responsabiliza a los padres como por ejemplo cuando se comenta que generalmente el papá va a la escuela a la defensiva. O cuando en su mensaje Susana dice que "Muchos padres en lugar de seguir junto a la escuela para poder acompañar a su hijo se enfrentan a ella". Para otros usuarios la responsabilidad mayor recae sobre la escuela.



Susana, afirma por ejemplo, que "La escuela debe poner energía en recuperar la confianza que antes tenía... pero también los padres tienen que estar más cerca de la escuela".


También se hicieron algunas propuestas basadas en experiencias reales. Por ejemplo, Karim cuenta que para ella el cuaderno de comunicaciones resulta muy práctico en los primeros años escolares y también expresa que "le resulta mucho ir a buscar a su hijo al colegio porque siempre está con la maestra que los acompaña" hasta la puerta y puede dialogar con ella.


Fernanda, a su vez, postula que es fundamental establecer la comunicación y para eso propone conocer "…cuáles son los canales o situaciones que propone la escuela para dialogar y luego aprovechar esos espacios. Si hay cooperadora, será a través de la misma. Si se organizan eventos, el acercamiento se puede producir por ese medio. Sino será el cuaderno de comunicaciones, reuniones, etc."


Susana también invita a "Concurrir seguido, participar de eventos, hablar con diariamente con los hijos sobre lo que hace en la escuela, mirar sus cuadernos, enviar notas no sólo cuando tiene que quejarse!"


Finalmente, Diego, cerrando el debate, propone a los padres dejar de lado las demandas y las críticas poco constructivas y comenzar a acercarse a los maestros con otra actitud, que resume de la siguiente manera: … "Hola, soy el padre/madre de ese chico, me doy cuenta de que soy responsable por él y sé que escasean los recursos, ¿cómo puedo ayudarlos a educarlo?"


 


Fuente

http://www.educared.org.ar/


 


 

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sábado, 12 de septiembre de 2009

El vínculo entre padres y maestros

La propuesta de Entre Padres al abrir este foro fue reflexionar sobre la relación familia-escuela pero haciendo foco en testimonios y experiencias.


Durante el intercambio, se contó con la contribución de
Rolando Martiñá que intervino en el diálogo con los usuarios expresando sus ideas y respondiendo a algunos de los mensajes posteados.

Desde el lanzamiento de Entre Padres nos hemos ocupado de la relación entre familia y escuela, y entre padres y maestros, con el apoyo de especialistas en la materia.

La propuesta de este foro fue plantear el tema a los usuarios y haciendo hincapié en aspectos prácticos y experiencias concretas enriquecer la reflexión acerca de esta relación tan fundamental para el desarrollo de nuestros hijos.

A lo largo del diálogo se han expresado opiniones, dudas, y también algunas propuestas.
Los temas más abordados fueron:

i) la falta de confianza existente y la necesidad de reestablecerla y

ii) las diferentes modalidades que va adquiriendo el vínculo entre padres y maestros en los distintos niveles del sistema.

Con respecto al primer punto se expresó que existe desconfianza mutua y que la misma "paraliza, entorpece y deforma las relaciones" como asegura Moninillo. También sugiere que, según su experiencia, es muy común "reaccionar sin tener la información correcta".


En este sentido Rolando Martiñá coincide al expresar que "damos por supuesta la mala intención el otro o al afán de abuso". Según Martiñá, esto supone una actitud cultural básica que debemos revisar y que "no hay sociedad democrática posible, si no se logra elaborar una confianza básica en el otro".


Asimismo sostiene que como ambas instituciones, familia y escuela, se encuentran ligadas por una tarea común es necesario "crear vínculos de confianza básica".

En relación al segundo, las diferentes modalidades del vínculo, se evidencia coincidencia respecto del interés y la intensidad que va adquiriendo. Cuanto más pequeños son los chicos, mayor interés y a medida que se avanza en los niveles del sistema la relación se va desdibujando o perdiendo. Pareciera, según las expresiones de los usuarios que, cuando se trata del jardín de infantes, la actitud de los padres y de las familias es más condescendiente con todo lo que se hace y vivencia en el jardín. Los padres se acercan más, participan y se interesan por las actividades. Pero, ya en la primaria la actitud cambia, y los docentes son constantemente evaluados por los padres. En la mima línea, Adriana considera que "a partir del ingreso a E.G.B. ese vínculo va desapareciendo, y ni hablar cuando el chico llega a Polimodal".

En ocasiones se responsabiliza a los padres como por ejemplo cuando se comenta que generalmente el papá va a la escuela a la defensiva. O cuando en su mensaje Susana dice que "Muchos padres en lugar de seguir junto a la escuela para poder acompañar a su hijo se enfrentan a ella". Para otros usuarios la responsabilidad mayor recae sobre la escuela.


Susana, afirma por ejemplo, que "La escuela debe poner energía en recuperar la confianza que antes tenía... pero también los padres tienen que estar más cerca de la escuela".

También se hicieron algunas propuestas basadas en experiencias reales. Por ejemplo, Karim cuenta que para ella el cuaderno de comunicaciones resulta muy práctico en los primeros años escolares y también expresa que "le resulta mucho ir a buscar a su hijo al colegio porque siempre está con la maestra que los acompaña" hasta la puerta y puede dialogar con ella.

Fernanda, a su vez, postula que es fundamental establecer la comunicación y para eso propone conocer "…cuáles son los canales o situaciones que propone la escuela para dialogar y luego aprovechar esos espacios. Si hay cooperadora, será a través de la misma. Si se organizan eventos, el acercamiento se puede producir por ese medio. Sino será el cuaderno de comunicaciones, reuniones, etc."

Susana también invita a "Concurrir seguido, participar de eventos, hablar con diariamente con los hijos sobre lo que hace en la escuela, mirar sus cuadernos, enviar notas no sólo cuando tiene que quejarse!"

Finalmente, Diego, cerrando el debate, propone a los padres dejar de lado las demandas y las críticas poco constructivas y comenzar a acercarse a los maestros con otra actitud, que resume de la siguiente manera: … "Hola, soy el padre/madre de ese chico, me doy cuenta de que soy responsable por él y sé que escasean los recursos, ¿cómo puedo ayudarlos a educarlo?"



Fuente

Resumen foro 8

http://www.educared.org.ar/entrepadres/seccion02/index.asp?id=925&m=02&s=11

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domingo, 16 de noviembre de 2008

FAMILIA Y ESCUELA ANTE UN MUNDO EN CAMBIO

Autora de la nota, Mª Carmen Aguilar Ramos Universidad de Málaga
Revista Contextos de Educación. V. Octubre. 2002 pp. 202-215. Universidad de Río Cuarto. Córdoba. Argentina.

INTRODUCCIÓN
Familia y Escuela son un marco referencial imprescindible para la incorporación de un nuevo ser humano a la sociedad; pero, este marco se encuentra a merced de los avatares impuestos por transformaciones diversas que han de asumir ambas instituciones si quieren responder a su tarea educativa y socializadora.

Los cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos, los sujetos no están preparados para adaptarse a ellos en los diversos niveles: biológico, psicológico y social. La complejidad, cada vez mayor, que la caracteriza, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común.

El objetivo principal de esta aportación es crear un espacio de reflexión sobre la necesidad de tomar conciencia de la importancia de la formación en Educación Familiar para ayudar a:
a. Los profesionales de la educación y a los padres a mejorar las relaciones Escuela-Familia como una medida de calidad de la enseñanza y prevención del fracaso escolar.
b. Los padres a tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos para responder a las nuevas necesidades educativas que presentan.
Para ello, se ofrece el análisis de algunos de los contrastes y cambios fundamentales que se están produciendo y repercuten en la familia y la escuela, y son necesarios tener en cuenta en las prácticas educativas. También, se considera que una intervención para la educación del futuro debe estar enmarcada en un enfoque interactivo, ecológico y comunitario para responder a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de todos los implicados.

1. CAMBIOS FUNDAMENTALES EN LA SOCIEDAD ACTUAL Y SUS REPERCUSIONES.
Los avances científicos y tecnológicos han supuesto cambios muy rápidos. Se suceden de forma vertiginosa, no dando lugar a que el hombre pueda interiorizarlos y adaptarse a las nuevas exigencias que estas transformaciones van imponiendo al mundo de la cultura, mucho más lento en su evolución.

Estos cambios, que afectan a la educación familiar, se sitúan en dos planos: interno y externo:
1. Interno. La familia necesita un marco de referencia para guiar, orientar y educar a sus hijos, porque sumergida en un mundo cambiante, cuya inestabilidad e incertidumbre fomenta inseguridad y miedo, se encuentra confundida, las viejas creencias, los valores vividos, en definitiva, la educación recibida no le sirve para educar a su generación actual.
2. Externo. La familia se encuentra en medio de contrastes ante los cuales se siente sobrepasada y se pregunta cómo responder a las demandas de sus hijos que están fuera de los esquemas de sus propias experiencias y vivencias.

En este contexto, la familia tradicional aparece desdibujada, ha perdido sus antiguos puntos de sustentación, se han venido abajo los grandes pilares que sostenían sus creencias y cimentaban los roles atribuidos a los diferentes miembros de la familia, por ejemplo: el hombre, en la figura del padre, no representa la autoridad como pilar de fuerza y poder; la mujer, en la figura de madre, no representa el amor como pilar de sumisión y abnegación y la sexualidad, no representa lo puro y misterioso como pilar de reproducción… Esta situación le impide saber plantear pautas educativas que respondan a las necesidades actuales de sus hijos.

En definitiva, la familia se encuentra buscando nuevos pilares donde asentar una nueva identidad.

Desde otra perspectiva, la escuela, también se encuentra en una situación similar. Los viejos patrones educativos no le sirven para educar hoy. A merced de los vientos del autoritarismo de ayer y del permisivismo actual, a veces, deja hacer… porque no sabe qué hacer. Encerrada en una burocracia asfixiante, se le hace difícil vivir el sentido comunitario que, proclaman los documentos que la rodean y le exigen los nuevos valores democráticos. Siente la presión de las demandas que van más allá de su tradicional función transmisora de conocimientos y no se siente preparada para afrontarlas.

¿Qué pueden hacer familia y escuela ante esta situación?. Sencillamente, aliarse y emprender juntas un camino que les permita crear una nueva concepción de la educación, desde una perspectiva comunitaria real dónde el verdadero protagonista sea el niño. Este objetivo exige la elaboración de un proyecto educativo común entre familia y escuela.

¿Cómo? Analizando y reflexionando la realidad sociohistórica en la que están inmersas y tratando de responder al tipo de educación que quieren dar a las nuevas generaciones y el tipo de hombre que quieren formar, así como en los medios e instrumentos que han de utilizar para lograrlo. Este análisis implica tener en cuenta algunos contrastes de la sociedad actual.

2. CONTRASTES DE LA SOCIEDAD.
Como decíamos, en el seno de la familia y la escuela se están produciendo cambios sustanciales relacionados con los papeles que juegan en la educación, a los que se añaden los grandes contrastes influidos por las Nuevas Tecnologías de la Comunicación, difíciles de abordar, que caracterizan esta sociedad y configuran un estilo de vida y valores, como por ejemplo, los siguientes:
• El vecino del bloque es un desconocido con el que no se entabla ninguna comunicación, pero sí se mantienen relaciones con personas y países remotos por medio del correo electrónico, Internet o videoconferencia.
• Algunas autonomías territoriales son defendidas a ultranza, y en el ámbito internacional se buscan estrategias de actuación conjunta y global.
• Ciertos países desarrollados disponen de una gran tasa de paro, no obstante, recurren a la mano de obra barata proporcionada por los inmigrantes, pero no les integran en su cultura.
• Las pequeñas infracciones son penalizadas y las grandes corrupciones se justifican.
• El esfuerzo, la constancia y el trabajo son desvalorizados, mientras que el éxito fácil es premiado, etc.
El centro de estos contrastes se encuentra en los medios de comunicación como faro que alumbran lo cotidiano, eje alrededor del que gira la vida familiar y escolar y sus acontecimientos. De forma que los recursos audiovisuales y tecnológicos: televisión, video-juegos, Internet, etc., están al alcance de los ciudadanos, y modelan una nueva forma de concebir el mundo y sus valores. Como señala Savater, F. (1997 :71), “mientras que la función educadora de la autoridad paternal se eclipsa, la educación televisiva conoce cada vez mayor auge ofreciendo sin esfuerzo ni discriminación pudorosa el producto ejemplarizante que antes era manufacturado por la jerárquica artesanía familiar”.

¿Qué conclusiones pueden extraerse de lo expuesto?. El niño es bombardeado desde diferentes flancos por gran cantidad de información, a veces, contradictoria que forma una realidad calidoscópica, de donde surge la necesidad inminente de una educación por parte de los padres y profesores que le ayuden a discriminar este cúmulo de información y le orienten y guíen dando coherencia a sus experiencias cotidianas. ¿Cómo?
Tomando como marco de referencia la inestimable la aportación del Informe de la Unesco de la Comisión Internacional sobre la Educación para el S. XXI, presidido por Jacques Delors, que basa la educación para el futuro en estos cuatro pilares fundamentales: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad.

Aprender a conocer: Es necesario poner en contacto a los niños y niñas con los conocimientos, entretejidos por la historia y la cultura, que se organizan en contenidos curriculares y se aprenden en la escuela, pero también, con el mundo que les rodea por medio de sus relaciones con el entorno, la familia, los iguales y los medios de comunicación, ayudándoles a analizar esta realidad a través de estrategias de aprendizaje constructivo.

La familia transmite conocimientos que entran dentro del ámbito de la historia familiar y le confiere una serie de características diferenciales fruto de las experiencias de las generaciones anteriores. En este sentido, es importante, crear en el hogar intercambios y comunicaciones sobre la historia de los abuelos, tíos abuelos, así como anécdotas y sucesos acaecidos en la biografía familiar, que permitan al niño tomar conciencia de su procedencia y conocer su filiación y le ayuden a tomar conciencia de su identidad personal, familiar y social.
Así, el niño estructura un tiempo y un espacio tanto en el ámbito personal como histórico, que le ayudan a tomar conciencia de sí mismo como sujeto individual y social. La construcción del concepto de sí mismo de un sujeto gira alrededor de estos dos ejes: tiempo y espacio.

Aprender a ser. Para ello, los niños y niñas han de aprender a ser desde dos vertientes: 1) social: como miembro de un grupo social, de una cultura, que podemos relacionar con “aprender a conocer”, y 2) individual: como ser único y diferente, descubriendo su interioridad, sus posibilidades y limitaciones, su realidad personal inmersa en una realidad social, en la que desarrollar su proyecto vital.

Para aprender a ser él mismo, el niño descubre sus peculiaridades y su ser sí mismo en la diferenciación con los miembros de su familia. La identidad personal la adquiere en este doble proceso de descubrimiento de sí mismo y diferenciación del otro. De ahí la importancia de sus primeros contactos familiares para potenciar la realidad de su ser individual y personal. El niño aprende a ser sintiéndose querido, valorado, descubriendo que es digno de ser amado.

Aprender a hacer. El niño aprende a desarrollar habilidades y destrezas, observando, experimentando y descubriendo todos los objetos que encuentra a su alrededor. El niño aprende a hacer con sus más próximos, en la realidad cotidiana del hogar y de la escuela, cuando se le permite manipular, asociar y establecer relaciones entre diferentes elementos, estamos permitiendo que aprenda a hacer. La creatividad como capacidad creadora, que permite abrir hacia nuevas fronteras, se fomenta estimulando al niño a investigar, descubrir, explorar, experimentar, y en esta tarea pueden participar familia y escuela, por medio de estrategias innovadoras de trabajo común.

Aprender a vivir en comunidad. Favorecer una educación para la vida comunitaria, desde el ámbito familiar, es fundamental para que el niño aprenda a ejercitar la participación, la cooperación, el diálogo y la toma decisiones consensuadas y compartir los conocimientos y la vida, de forma que luego sea capaz de transferir estos aprendizajes a otros contextos sociales.

En nuestra opinión el verdadero reto es educar para: Aprender a ser y aprender a vivir en comunidad. Estos pilares para que sirvan realmente al diseño de una educación para el futuro han de ser objetivos educativos de la Familia y la Escuela, plasmados en un proyecto común, como mencionábamos anteriormente, donde se planteen el tipo de educación que quieren dar y el tipo de hombre que quieren formar a partir de una toma de decisiones consensuadas.

¿Cómo es posible alcanzar esta meta?
A través de la participación real y efectiva de la familia en los centros. ¿Qué exige? Una formación inicial para la participación, desde los planes de estudio de Formación del Profesorado y de Pedagogos, que incluyan una preparación en Educación Familiar para dotar al profesor y al pedagogo de instrumentos y técnicas para concienciar e implicar a las familias en la vida del centro, así como a los pedagogos de una preparación específica para la formación de padres. En este sentido, profesores y pedagogos se convierten en agentes de participación, de cambio y dinamizadores de las relaciones entre la familia y el centro, que encuentra así su sentido como comunidad educativa.

3. FAMILIA Y ESCUELA: EDUCAR PARA VIVIR EN COMUNIDAD
¿Qué significa el término comunidad?. En palabras de Bárcena, Fernando. (1997 :112), en sentido abstracto, alude a lo que pertenece a todos los miembros de un grupo o colectividad, va referido a una comunidad de bienes, de sentimiento y de origen. Puede adquirir múltiples formas, y referirse a la comunidad familiar, a la escolar, o también a la económica europea. Es un concepto que, en la actualidad, tiene gran importancia en el ámbito de la Sociología y de la Filosofía Moral y Política contemporáneas. Desde el punto de vista sociológico, la comunidad es una forma peculiar de agrupamiento social, y para Rodríguez Neira, T. (1997 :161), “la forma más perfecta de la comunidad es la familia”, pero, ¿lo sabe la familia?.
La familia como primer ámbito educativo necesita reflexionar sobre sus pautas educativas y tomar conciencia de su papel en la educación de sus hijos. La complejidad de la realidad actual se le escapa y esto repercute en la vida del niño, conllevando problemas escolares y familiares que surgen en la realidad diaria: desinterés, falta de motivación, dependencia, bajo rendimiento, fracaso escolar, violencia, etc., que no se pueden achacar a la sociedad en abstracto, a la familia, a la escuela o a los alumnos, de manera independiente como “compartimentos estanco”, sino que la interacción de todos ellos es la que propicia esta situación.
De ahí surge la necesidad de una formación específica en este nuevo campo de trabajo pedagógico, el familiar, para que cualquier intervención que se intente llevar a cabo tenga en cuenta la visión global de su contexto.
El niño comienza su trayectoria educativa en la familia que la escuela complementa. Por tanto, familia y escuela son dos contextos próximos en la experiencia diaria de los niños, que exige un esfuerzo común para crear espacios de comunicación y participación de forma que le den coherencia a esta experiencia cotidiana. La razón de este esfuerzo se justifica en sus finalidades educativas dirigidas al crecimiento biológico, psicológico, social, ético y moral del niño, en una palabra, al desarrollo integral de su personalidad.
De la coordinación y armonía entre familia y escuela va a depender el desarrollo de personalidades sanas y equilibradas, cuya conducta influirá en posteriores interacciones sociales y convivencia en grupo, que crearán un nuevo estilo de vida.
Es urgente que ambas instituciones se planteen como objetivo prioritario al niño como verdadero protagonista de su quehacer educativo
¿Cómo llevarlo a la práctica?
En primer lugar, es necesaria una nueva forma de enfocar la educación en la familia, que ha de tomar conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios. Esto exige una formación de padres a través de programas.
En segundo lugar, las propuestas han de ir enfocadas hacia intervenciones globales en las que se impliquen las instituciones sociales, escolares y familiares, desde una perspectiva interactiva, ecológica y comunitaria.
Como señalábamos el verdadero desafío es aprender a ser y aprender a vivir en comunidad, esto exige hacer posible espacios de comunicación e intercambios que fomenten la participación y conduzcan a compromisos que enriquezcan la vida personal y colectiva de los implicados.
La familia juega un importante papel en este sentido, pero hay que ayudarla a tomar conciencia de ello. Los cambios de la sociedad actual deben encaminarla hacia una estructura participativa y de compromiso, de modo que cada uno de sus integrantes desempeñe su función, y tenga conciencia de su identidad individual como miembro de esa comunidad. ¿Cómo? Dentro un clima de comunicación se establecen pautas para la distribución y organización de tareas en función de las necesidades y posibilidades de cada miembro. En este contexto, la comunicación adquiere un valor esencial si desea educar para la vida comunitaria, y se convierte en la mejor manera de superar dificultades, conflictos, contrastes y contradicciones de la realidad cotidiana que surgen de la propia convivencia del hogar, y fuera de él.

La escuela se sitúa en el segundo espacio, de vital importancia, en la vida de los niños y niñas. Entre sus objetivos se encuentra: fomentar la participación, cooperación y colaboración entre los alumnos. En consecuencia, la puesta en práctica de los valores comunitarios y democráticos que se proponen en la familia y la escuela, formarían parte de las experiencias y vivencias de los alumnos, desde los dos ámbitos en los que interactúa cada día, configurando su identidad y el concepto que de sí mismo van adquiriendo.
En una sociedad como la nuestra, la familia y la escuela han de tener claros sus papeles y fomentar la vida comunitaria, como fundamento de toda posterior experiencia social. ¿Cuáles son los ejes que han de regir sus actuaciones? Siguiendo a Medina Rubio, T (1997): la autoridad basada en el compromiso ético, el ejemplo como coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace y el amor como el motor que impulsa y da vida.
La experiencia temprana en la familia de formas de comunicación basadas en el diálogo y el consenso sustentarán actitudes democráticas de participación, colaboración y cooperación. En consecuencia, este aprendizaje será reforzado en la escuela si pone en práctica actividades en las que los alumnos trabajen en equipo, utilicen la negociación para resolver sus conflictos y pongan en práctica los valores de la vida comunitaria, en los que se han iniciado en el hogar.

En definitiva, es esencial que padres y profesores se pongan de acuerdo sobre cómo hacer efectiva la participación de la familia en la escuela, para que sus relaciones sean de ayuda mutua y hacer frente a los desafíos que les presenta este mundo en cambio, lo que va a repercutir de forma positiva en la educación de los niños y va dar coherencia a sus experiencias.

4. UNA PROPUESTA DE INTERVENCIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN DE LA FAMILIA EN LA ESCUELA
Del desarrollo de esta exposición surge un aspecto fundamental, la formación en Educación Familiar. No se puede hablar de fomentar la participación activa de la familia en la comunidad escolar, sin una formación del profesorado y los pedagogos, poniendo a su disposición conocimientos, instrumentos y estrategias que faciliten su labor.
De ahí que, la propuesta de intervención para que sea efectiva, haya de abarcar varios niveles: Universidad, Centros de Formación del Profesorado y Centros Escolares. La incorporación de la Universidad a esta tarea, al introducir, en los planes de estudio de los futuros maestros, Programas de Formación para la Participación: Escuela y Familia, supone una respuesta de implicación y compromiso que muestra su sensibilidad por una apuesta de educación para el futuro. De hecho, en la literatura, se recoge que ya se está realizando en algunos países europeos y americanos. Como indica, Kñallinsky, E. (1999 :142), los objetivos que se persiguen, al incluir la implicación de los padres como parte de los estudios de magisterio, son:
• Desarrollar la sensibilidad en los futuros maestros acerca de los cambios en las familias.
• Conocer la importancia de la implicación de los padres.
• Tener experiencias prácticas de trabajo con éstos

Como objetivos específicos del programa se plantean:
• Trabajar con distintos tipos de familias
• Desarrollar e implementar actividades para comunicarse con las familias
• Elaborar y poner en práctica un proyecto de lectura en casa
• Dirigir reuniones de padres

• Conocer el amplio abanico de actividades que se realizan en las escuelas para integrar a los padres
La formación del profesorado para la participación educativa de la familia, así como la de los pedagogos, mejoraría la tarea educativa que tienen encomendada ambas instituciones. Desde este enfoque, el rol del profesor es de mediador entre la cultura escolar y familiar, y se superarían los temores de los docentes a la intromisión de los padres en sus tareas, como recogen algunos autores, y se interpretaría la participación en el sentido de colaboración y apoyo mutuo para diseñar de forma conjunta el proyecto común de educar a los alumnos para ayudarles a crecer y desarrollar su proyecto vital, introduciendo estrategias para adaptarse a los retos que se les presentan. Por otra parte, lo padres se sentirían involucrados en la trayectoria escolar de los hijos de forma efectiva. En esta línea, el pedagogo también tendría un papel importante en el diseño de programas de formación en este nuevo campo educativo que surge como demanda social.

La oferta, por parte de los Centros de Formación del Profesorado, de Cursos en Educación para la Participación de la Familia en la Escuela, para la formación permanente de los profesores en ejercicio, ayudaría a mejorar la situación actual.

Por último, desde los propios centros escolares, es preciso encontrar un sistema que facilite la comunicación entre la escuela y la familia, basado en los presupuestos que fundamentan el sentido de comunidad, caracterizado por la participación y el compromiso común hacia una acción conjunta. La dificultad radica en como llevarla a cabo.

Una vía para superar dicha dificultad es facilitar el encuentro entre padres y profesores, donde pongan de manifiesto el deseo de buscar formas innovadoras de fomentar la participación, así como de crear un clima abierto de comunicación en el que se expresen los problemas, inquietudes, temores, miedos e inseguridades, y mutuas necesidades de ayuda y colaboración.

En este sentido, un importante objetivo es que la familia tome conciencia de la necesidad de su participación en ámbitos sociales más amplios, que influyen en sus prácticas educativas en el hogar. Para lograrlo, es preciso ayudarla a descubrir la importancia de su colaboración en la escuela, aceptando que existen objetivos que son comunes y en los que son necesarios unir los esfuerzos de padres y profesorado para su consecución.

La implicación de las familias en la vida del centro, se alcanza aprendiendo a trabajar juntos en diversas actividades, que en relación con sus respectivas funciones, los padres y profesores pueden programar, asumiendo que un trabajo en equipo es un medio eficaz para estimularse y apoyarse mutuamente. Esto conlleva valorar el enriquecimiento que para el propio desarrollo personal supone la aportación de las ideas e iniciativas de los demás. La visión de un trabajo en colaboración mutua, parte de un concepto de cambio y mejora de la realidad, que puede ser modificada, a través de la acción conjunta de todos los implicados, a la vez que repercute en una mejora de la calidad de la enseñanza y de la vida escolar.

Uno de los elementos primordiales para invitar a los padres a la participación en la vida del centro, es proporcionarles información. Es reconocido por diferentes autores que los alumnos que pertenecen a familias de estatus socioeconómicos bajos, normalmente, no están bien informados de las convocatorias de becas y ayudas a las que pueden acceder, con lo cual no las solicitan. Por otra parte, debido a su ambiente, los padres tienen menos expectativas de futuro que los de la clase media, por lo que no estimulan a estudiar a sus hijos, más aún cuando la trayectoria escolar está acompañada de suspensos y fracaso escolar, además de la inferioridad de condiciones en las que se encuentran para estudiar al carecer de medios y ambientes adecuados.

Indudablemente, el planteamiento de las desigualdades en educación hay que situarlo en un ámbito social y cultural amplio, no podemos aventurarnos a decir que las desigualdades de oportunidades se pueden solucionar sólo desde la escuela, por lo relacionada que está con las condiciones y estatus sociales; pero sí puede mejorar aspectos y medios relacionados con la escuela para permitir a los alumnos proseguir sus estudios, como es implicar a los padres en esta tarea educativa. Comunicarles que algunos estudios muestran que cuando los padres participan en todos los aspectos de la vida escolar se incrementan los efectos positivos sobre el rendimiento de sus hijos puede ayudarles a valorar las consecuencias de su apoyo en la tarea educadora de la escuela, en la que tienen una función a desempeñar.

La necesidad de implicar a la familia en la tarea educativa, no es ninguna novedad. En estas últimas décadas, ha sido recogida en diversas leyes, insistiendo en la coordinación de la familia y de la escuela para diseñar un proyecto educativo común, cuya finalidad es la educación integral de todos los alumnos. Pero, aunque en todos los centros existen Consejos Escolares y Asociaciones de Padres, no en todos funcionan de forma dinámica e impulsora de la participación de los padres, lo que invita reflexionar sobre medidas innovadoras a utilizar.
¿Qué estrategias se pueden utilizar?
a) Enviar una breve nota, proponiendo cuestiones de este tipo, para conocer:
• Temas que les preocupan den la educación de sus hijos
• Necesidades que sienten ante la educación de sus hijos
• Dificultades que tienen para educar a sus hijos
• Día de la semana y horario que les viene mejor para convocar una reunión

Las respuestas facilitarán información desde dos ángulos: 1) Un primer análisis de la realidad sobre el interés de los padres en temas, necesidades y dificultades relacionadas con la educación de sus hijos, que permitirá priorizar objetivos y actividades a plantear. 2) El nivel de respuesta indicará cómo organizar un encuentro. En la reunión que se convoque se puede establecer un calendario para responder a las necesidades de las familias, desde sus necesidades. Este aspecto, es relevante. Generalmente, se planifican las actividades a partir de lo que el diseñador de las mismas considera como importante, sin embargo, es aconsejable trabajar desde la realidad de los padres, de sus conocimientos y teorías implícitas.

b) Grabar algunas sesiones de clase e invitar a los padres a ver esta grabación
Muchas veces los padres desconocen las conductas de sus hijos en el colegio, porque éstos se comportan de diferente forma a como lo hacen en el hogar. De manera, que en ocasiones la comunicación entre el profesorado y la familia se dificulta. A los padres les resulta difícil creer la información que le proporciona el tutor.
La invitación para ver el vídeo puede tener dos funciones: 1) Conocer la conducta de sus hijos trabajando en el aula, puede facilitarles pistas para reforzar estrategias que faciliten el estudio en el hogar. 2) Conocer el trabajo del profesor, lo que permitirá valorar su tarea docente y, por otro lado, el comportamiento de los alumnos. A partir de esta experiencia, se pueden intercambiar ideas, preocupaciones, problemas, etc., y comenzar a organizar encuentros para tratar los aquellos temas que les interesan. Esta experiencia, puesta en práctica por dos profesores de Educación Infantil, en nuestra provincia, les ha dado muy buenos resultados para implicar a los padres en la escuela y mejorar sus relaciones.

c) Deberes y recomendaciones de apoyo al estudio
Establecer un sistema de comunicación: cartas, tarjetas, etc., semanal, quincenal o mensual con algunas recomendaciones relacionadas con:
• Técnicas de estudio y recomendaciones sobre factores ambientales que lo favorecen
• Lecturas para reforzar actividades escolares
• Relación de Videojuegos, programas educativos por ordenador como complemento a actividades en el aula.
• Programas de TV. Publicidad, etc.

Estas recomendaciones tienen una doble finalidad. Por una parte, estimulan las relaciones entre la familia y la escuela; por otra, invitan a los padres a participar en las actividades escolares proponiendo que se haga en familia comentarios sobre las historias, publicidad o tema recomendado para trabajar en el hogar, favoreciendo, así también, la comunicación entre padres e hijos

d) Otras sugerencias para fomentar la participación de los padres
Para aumentar dicha implicación se sugieren las siguientes formas de convocatoria:
• Convocatorias por cartas a través de los alumnos o delegados de los cursos.
• Pancartas: Para anunciar alguna actividad, se hacen en paneles de papel que se colocan en la entrada de la escuela o en los alrededores (deben reservarse para ocasiones excepcionales).
• Murales: También se utilizan para anunciar actividades. Se pueden hacer mediante collages o montajes con fotos, recortes de periódicos, etc.
• Megafonía: Instalada a la entrada del centro o bien en un coche, con la información previamente grabada en una cinta
• Cuñas radiofónicas: Por medio de las radios municipales se puede ofrecer la información
• Agendas de los periódicos. Hay periódicos que ofrecen gratuitamente un espacio en su agenda informativa.
• Recordatorio: En una cartulina o un papel de 20 x 5 cm. Se recuerda la fecha, hora y lugar de la actividad
5. CONCLUSIONES
Familia y Escuela tienen funciones sociales diferentes, pero complementarias. Ante la complejidad del mundo de hoy han de unir sus esfuerzos para lograr superar las dificultades que se les presentan porque en última instancia su razón de ser está en función del protagonismo del niño en su tarea educadora.

Esta época presenta un nivel de exigencias a la educación familiar y escolar que reclama la preparación y formación de un nuevo estilo educador basado en un aprendizaje para vivir en comunidad, a la que padres y profesores están llamados a responder con el compromiso de participar en esta tarea común, cada uno desde su ámbito de conocimiento y experiencia para atender a las necesidades afectivas, cognitivas y sociales de los niños y todos los implicados en la comunidad educativa.

La propuesta que presentamos se fundamenta en los pilares de la Educación para el futuro: Aprender a conocer, Aprender a ser, Aprender a hacer y Aprender a vivir en comunidad. Estos pilares han de fundamentar las relaciones entre la escuela y familia favoreciendo la comunicación, la participación y la colaboración, para superar los factores estructurales de la propia escuela, así como las teorías implícitas de padres y profesores sobre la educación, la enseñanza, la familia, la escuela, el papel de cada uno en esta tarea, etc.
Es necesario, abrir las ventanas a la historia de una nueva concepción de la familia y la escuela en su tarea educativa. Ambas instituciones, requieren una reestructuración estructural y cognitiva, una modificación y adaptación a un nuevo estilo de educación y una actitud abierta a la formación de los alumnos orientada a una educación para la vida comunitaria.

Cuando el niño vive en el hogar los valores comunitarios de participación y comunicación puede transferirlos a otros contextos.
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miércoles, 18 de junio de 2008

Padres y maestros

Un artículo interesante, dentro de los varios que hay en el sitio, http://www.educared.org.ar/entrepadres/ que merece ser leído:

Hay algo que hace especiales las relaciones entre padres y maestros", comienza diciendo ROBERTO LERNER*, psicólogo y responsable de Espacio de Crianza en Educared Perú, en esta nota que dedica especialmente a este vínculo.A partir de la pregunta "¿cómo lograr un compromiso adecuado de los padres de familia en el proceso educativo (…)?" Lerner presenta diferentes tipos de relaciones que se entablan entre la familia y la escuela, y brinda respuestas y consejos para cada una de las tipologías. Con un mensaje positivo, propone no perder de vista que la relación docentes/ padres, se trata de que todos conozcan mejor al niño y que éste se beneficie de ese enriquecimiento
Puedo reclamar alguna experiencia en el asunto. Sobre todo, por haber estado en casi todos los ángulos y perspectivas desde los que apreciar la situación: hace ya mucho, pero estuve en el lugar del alumno; desde hace varios años soy padre, además profesor en el colegio en el que fui estudiante y psicólogo. Como tal, comprometido con la remediación y la terapia, debo muchas veces circular por las movedizas arenas y contradictorias necesidades, expectativas y realidades de la institución educativa, sus representantes, los maestros, los chicos, los padres y, claro, mis pacientes.
Hay algo que hace especiales las relaciones entre padres y maestros. Por un lado, estamos frente a profesionales, especialistas en el campo de la docencia, la educación, en el que los padres no somos expertos. Por otro lado, estamos frente a empleados de una institución a la que los padres pagamos o mantenemos con nuestros aportes. Finalmente, contrariamente a lo que ocurre cuando estamos frente a médicos, por ejemplo, la educación es un asunto de largo aliento, en el que todos tenemos algo que decir o creemos que podemos saber tanto o más que el resto, cosa que no sucede cuando nuestros hijos tienen apendicitis o se lastiman jugando. Si a lo anterior, añadimos que para algunos adultos, generalmente pertenecientes a niveles socio-económicos medios o altos, la profesión docente no es suficientemente valorada, desembocaremos en una situación en la que malos entendidos, conflictos y desencuentros tienden a ser muy frecuentes.


En resto del artículo lo pueden continuar leyendo en http://www.educared.org.ar/entrepadres/dossier/formatoc.asp?id=2&tra=14
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