miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Ayuda Internet a la educación de nuestros hijos?


La aparición de Internet es fuente de fenómenos complejos, con muchos aspectos a considerar. Se trata de un elemento constitutivo en la llamada “Sociedad de la información” ¿Cuáles son las claves de este tipo de sociedades?  ¿Qué aporta Internet al individuo? ¿Cuál es el rol recomendable de los padres?  ¿Qué debilidades tiene Internet? ¿Cómo prevenir un mal uso?


    Sabemos que Internet es una gran red mundial de ordenadores, una red de redes que permite establecer una comunicación inmediata con cualquier parte del mundo a través del ordenador, para obtener información sobre un tema concreto en forma de texto, vídeo, audio e imagen fija a precio de llamada local. Permite establecer vínculos comunicativos con millones de personas de todo el mundo.

    Las estadísticas muestran que tan sólo un 28% de los padres en la Unión Europea saben utilizar o moverse por la red. Para una navegación segura de los menores es necesario que los padres conozcan el medio, tener conciencia de los beneficios que tiene Internet y de los riesgos que conlleva para que podamos darles a nuestros hijos buenos consejos de utilización del mismo.

    España ha elaborado una iniciativa denominada Info XXI. Una sociedad de la Información para todos, destinada a acercar la Sociedad de la Información a todos. Este proyecto está motivado por el reconocimiento de la importancia que tiene el desarrollo de las tecnologías de la información en un país. Debemos saber que se establecen diez claves para la sociedad de la información que pretenden generalizar el uso de las Tecnologías y son las siguientes:

·      Una sociedad de la Información para todos.
·      Una Sociedad volcada en la educación y en la creación de empleo.
·      Unas infraestructuras y un marco legal adecuados para impulsar el desarrollo de la economía digital.
·      Una Sociedad que promueve su cultura.
·      Una Sociedad con mejor calidad de vida y más solidaria
·      Una Sociedad innovadora que facilite el desarrollo de nuevos negocios y nuevas industrias.
·      Una Sociedad más presente en el mercado global.
·      Una Administración transparente y centrada en el ciudadano.
·      Una Sociedad con un tejido empresarial potente.
·      Una Sociedad más vertebrada.
·
¿Qué aporta Internet al individuo?
    En todo este marco europeo Internet resulta muy ventajosa para facilitar la comunicación pues no sólo resulta más barata que cualquier otro medio al alcance de cualquiera, sino que además la capacidad de integración y reutilización de los materiales es muy superior a cualquier medio clásico. José Antonio Millán nos aporta algunas de las ventajas que Internet ofrece al individuo y son:
·      Gran cantidad de información.
·      Como no toda es de contenido educativo o útil, el chico tiene la oportunidad de desarrollar criterios para escoger. Se potencia así su espíritu crítico.
·      Hace mucho más atractiva la presentación de los contenidos.
·      Motiva su trabajo gracias a las posibilidades técnicas que ofrece, integrando sonido, imagen, texto, gráficos y animación.
·      Fomenta el trabajo en colaboración. Los chicos -cuando están en su centro educativo con otros compañeros- se organizan para buscar la información y deciden cuál es la más valiosa tras una puesta en común, donde aprenden a respetar la opinión de los demás. Con este aprendizaje, los estudiantes adquieren hábitos y destrezas de cooperación, fundamentales en la vida contemporánea.
·      Posibilita el acceso a la diversidad y permite llegar a cualquier pueblo y conocer su historia, forma de pensar, etc.
·      Facilita un acercamiento interdisciplinar e intercultural a los temas que se estudian.
·      Despierta su interés al permitir comparar sus prácticas y trabajos con compañeros de otros países y debatir tanto los procesos seguidos como las conclusiones alcanzadas. Esto, además, fomenta el estudio de otros idiomas.
·      En Internet, todos encuentran recursos que les sirven de apoyo como diccionarios, archivos e incluso juegos didácticos. Por otro lado, se pueden visitar desde cualquier parte los mejores museos y bibliotecas.

El papel de los padres
    Los padres deben asumir el papel de conductores de sus hijos. Navegar junto a ellos puede ser muy útil para guiarles y ver qué les interesa y gusta más. Los padres son los primeros responsables sobre lo que ven sus hijos "on line"

    La mejor manera de asegurar que tus hijos tengan experiencias positivas al hacer uso de los servicios en línea es interesarse por lo que hacen. Una forma de hacer esto es pasar tiempo con ellos mientras están usándolos. Pídeles que te muestren lo que hacen y que te enseñen cómo tener acceso a los servicios que ellos usan.

   Es muy posible y muy natural que por otra parte, pidan un poco de privacidad. Atendamos a su solicitud pero no les dejemos a sus anchas. Dejémosles preparados los sitios aptos para visitar en el menú Favoritos y controlemos el historial de páginas visitadas. Las mismas habilidades y estrategias que somos capaces de desarrollar para controlarles en la vida diaria sin que ellos se sientan controlados, deben ponerse en funcionamiento cuando nuestros hijos se dispongan a descubrir lo que encierra el fabuloso Universo-Internet.

    Si tienes alguna preocupación en cuanto a tus hijos y sus actividades en el Internet, habla con ellos. Busca también el consejo y la orientación de otros usuarios de ordenadores y familiarízate con el uso de estos sistemas. La comunicación abierta con tus hijos, la vigilancia adecuada y el uso personal de los servicios en línea te ayudarán a obtener el máximo beneficio de estos sistemas y te alertarán sobre cualquier problema potencial que ocurre al usarlos.
  
 Internet no es perfecto
    No debemos olvidar que Internet es otra herramienta más, un apoyo más a la formación integral de la persona. En ocasiones, como medio que es, puede ser hasta un obstáculo cuando por ejemplo, no dominamos su manejo. No siempre funciona rápido la red; este hecho depende de múltiples variables y entre otras podemos citar los medios técnicos del ordenador que estemos utilizando.

    También puede ocurrir que la cantidad de información que nos aporte Internet sea excesiva y podemos perder el tiempo intentando encontrar realmente lo que nos interesa.

    Es fundamental que el adulto que sigue la educación del niño tenga un manejo más o menos alto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación. En la red hay cientos de páginas dirigidas a niños y adolescentes no sólo de actividades educativas sino también de juegos y entretenimiento. Pero también existe contenido nocivo contra el que hay que luchar. En estos casos no sirve de nada prohibir el uso de determinadas direcciones (basta con intentarlo para que el individuo tenga un interés especial en incumplir la norma impuesta) Entonces ¿qué?; en estas ocasiones -como en otras muchas- es necesario hacerles ver que en Internet lo nocivo existe como también existe en la vida cotidiana, en la calle, etc. pero no por ello tenemos que hacer uso de esa información. Nos debemos poner nosotros como ejemplo que también disponemos a nuestro alcance de gran cantidad de medios nocivos para nuestra salud, tanto física como mental y sin embargo no recurrimos a ellos.

    Por otra parte, debemos tener en cuenta que Internet:

·      Puede crear riesgo de adicción y aislamiento. Debemos estar atentos sobre todo en casos de niños que tienen síntomas de problemas de socialización.
·      Puede poner al alcance de los niños: contenidos nocivos (violencia, drogas, pornografía, etc.) y contenidos inexactos o poco fiables.
·      Puede facilitar el contacto con desconocidos. Hay redes de pederastia que utilizan la red para realizar sus contactos.
·      Supone un riesgo facilitar datos e información personal o privada (nombres, dirección, teléfono, datos de tarjeta de crédito, hábitos de consumo o de comportamiento, etc.). Los chicos deben saber que no deben aportar información de este tipo.
·      Es una plataforma de venta electrónica en la que pueden realizar compras que no deseamos.
·      Con el uso de Internet perdemos nuestra privacidad.
·

Prevención ante un mal uso de Internet
    Esther Pinilla (Doctora en Ciencias económicas) expone una clara relación de consejos prácticos para prevenir un mal uso de Internet por parte de los niños. De tal forma que si no estamos familiarizados con Internet debemos tratar de cumplir dos principios básicos:
 Perder el miedo al ordenador
 Ser humildes y reconocer ante nuestros hijos nuestra ignorancia para que nos ayuden con sus conocimientos y dominio a acercarnos a este mundo. Dejemos que sean ellos quiénes nos enseñen a utilizarlo y a navegar por Internet.
    Una vez estemos familiarizados con el ordenador podemos atender a los siguientes consejos y explicar y concienciar a los hijos:
·      que si en una página web se solicitan datos personales, o datos de comportamiento, no deben facilitarlos o que nos pregunten antes de hacerlo.
·      que no divulguen tampoco esta clase de información a personas que conozcan en la red a través de los chats o fórums.
·      los peligros de citarse con personas que han conocido en la red, ya que existen redes de pederastas que utilizan este medio para reclutamiento de menores. Comentarles que una foto recibida no es ninguna garantía y que pueden mentirles en cuanto a sexo y edad. Si se encuentran en este caso deberán avisarnos, para poder comprobar de quien se trata.
·      que para su navegación es mejor que utilicen una dirección de correo electrónico gratuita del tipo hotmail. Si son bombardeados por correo basura, mensajes ofensivos o intimidadores, podrán cambiarla sin ningún perjuicio para la familia.
·      tener instalados programas de filtraje de contenidos o utilizar la herramienta de desactivación de páginas inadecuadas del navegador (si el que utilizamos lo tiene incorporado). De todas formas, debemos tener en cuenta que a menudo son poco fiables ya que se basan en palabras claves inglesas y no interpretan las palabras españolas ni las imágenes).
·      explicarles la utilidad de los sistemas de filtraje. Convencerles que no se trata de invadir su intimidad, ni de ejercer una labor de censura sino de una protección ante la cantidad de casos ocurridos: violaciones, asesinatos etc.
·      Insistirles en que la Red es una fuente inagotable de conocimiento, una buena herramienta para ayudarles en sus estudios y que su buen uso es algo que nos beneficia a todos. Pero que deben vigilar porque les expone a peligros.
·      si crean páginas web, que vigilen el contenido, fotos, e información personal insertada en la misma.

Medios a utilizar por los adultos para asegurar un buen uso de Internet
    Sabemos que existen filtros que nos pueden ayudar a controlar el acceso a determinadas páginas y direcciones pero no siempre son efectivos. Dos de los web sobre filtros más conocidos son www.safesurf.com y www.netnanny.com. Algunos web son una guía para los padres, por ejemplo la web www.familyguidebook.com que clasifica las páginas a través de los colores del semáforo. También en la dirección www.cyberangels.org se puede encontrar abundante información sobre la seguridad de los niños en Internet y el papel que deben jugar padres y profesores.

    Y además existen algunos programas especialmente diseñados para ayudar a los padres a bloquear y controlar el contenido de los sitios en Internet para los niños. Estos programas pueden tener alguna o varias de las siguientes funciones:
          Bloquean el acceso a sitios para adultos.
          Clasifican los sitios basados en contenido para adultos (pornografía, violencia, intolerancia racial, extremistas militares, apuestas, cultura de la droga, satanismo…).
          Establecen tiempos de control para usuarios individuales (por ejemplo, bloquean el uso del Internet después de cierta hora o durante horas específicas designadas a "hacer la tarea").
          "Graban" las actividades de los usuarios que han navegado la Red, permitiendo así a los padres controlar las actividades de sus hijos en Internet.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

Continue Reading...

viernes, 8 de noviembre de 2013

El problema de las matemáticas


Las Matemáticas, como materia a estudiar en la escuela, han sido siempre vista como una pesada carga ¿Qué significan las matemáticas? ¿Qué aportan? ¿A qué se considera como “adecuada construcción de los conocimientos matemáticos? ¿Qué objetivos podemos asignar a los aprendizajes de las matemáticas? ¿Cuál es la finalidad de la enseñanza?


Es momento en este artículo, de analizar cuáles son los fundamentos de un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas teniendo en cuenta las grandes dificultades que entrañan para muchos niños (no hay que olvidar las estadísticas de los resultados académicos) y la importancia que el actual Sistema Educativo le otorga a las Matemáticas como materia fundamental junto a la Lengua.

El artículo pretende dar a conocer, de forma básica, los principios de un programa de enseñanza de las Matemáticas basados en el hecho de que cuanta más información tenga la familia más podrá colaborar en el proceso educativo de los hijos. Por tanto, no se trata de que las familias apliquen un programa de enseñanza ni sustituyan a los maestros, más bien que colaboren estrechamente con la escuela conociendo mejor la actuación docente.

La estructura de este artículo se basa en analizar el significado de las matemáticas como materia de conocimiento y su aportación a la formación de la persona. Después intentamos explicar cuál es el proceso que sigue el individuo en la construcción del conocimiento matemático para terminar enumerando los objetivos, fases por las que pasa, finalidad y principios que debe contar un adecuado programa de enseñanza de las matemáticas.

En primer lugar debemos saber que las Matemáticas son un conjunto de conocimientos en evolución con la necesidad de resolver problemas prácticos. Su evolución no sólo se ha producido por acumulación de conocimientos o de campos de aplicación. Los propios conjuntos matemáticos han ido modificando su significado con el transcurso del tiempo, ampliándolo, precisándolo o revisándolo.

Como disciplina científica, las matemáticas tienen una Estructura Interna que relaciona y organiza sus diferentes partes, en la que destaca una componente vertical, la que fundamenta unos conceptos en otros, que impone una determinada secuencia temporal en el aprendizaje. El carácter distintivo del conocimiento matemático proviene de su gran poder como instrumento de comunicación conciso y sin ambigüedades. Por otro lado, existe una gran relación entre las diferentes partes del edificio matemático de tal modo que diversas estrategias o procedimientos generales pueden utilizarse en campos distintos y con propósitos diferentes.

La aportación de las matemáticas a la formación integral de la persona consiste en el desarrollo de la capacidad de pensamiento y de reflexión lógica y en la adquisición de un conjunto de instrumentos para explorar la realidad, representarla, explicarla y predecirla, en suma, para actuar en y sobre ella. De forma más detallada veamos en qué consiste esta aportación:
·      Enriquecen y ayudan a utilizar un lenguaje más concreto y conciso y progresivamente más abstracto.
·      Son un poderoso instrumento de comunicación mediante el cual es posible representar, explicar y predecir la realidad de forma rigurosa, precisa y sin ambigüedades.
·      Desarrollan el razonamiento lógico y matemático, la sensibilidad estética y la creatividad, proporcionan y desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, el razonamiento deductivo e inductivo.
·      Educan la percepción espacial, y estimulan la creatividad al usar y combinar conceptos conocidos para generar otros.
·      Proporcionan o desencadenan procesos que permiten desarrollar capacidades de carácter general, ayudando a comprender y solucionar problemas cuantitativos.
·      Potenciar la memorización comprensiva y la interiorización de procedimientos y técnicas matemáticas no por la repetición, sino por la comprensión significativa.
·      Proporciona herramientas de aplicación a situaciones no sólo escolares, sino también extraescolares.

De manera más sintética podemos decir que el área de Matemáticas desempeña una labor fundamental en el tratamiento educativo en las primeras etapas educativas porque se entiende que su contribución es decisiva para potenciar en el individuo las siguientes capacidades:
·      Perseverancia, orden y rigor en el pensamiento.
·      Exploración activa de lo que le rodea.
·      Búsqueda de estrategias propias de resolución de problemas.
·      Sensibilidad estética.ð Capacidad de análisis, reflexión, conceptualización.
·      Procesos de autonomía.
·      Imaginación, creatividad, fantasía.
·      Curiosidad e interés por lo que le rodea.
·
Por último, en relación con la aportación de las Matemáticas, cabría apuntar el valor funcional que poseen como conjunto de procedimientos:

- Para resolver problemas en muy diferentes campos.
- Para poner de relieve aspectos y relaciones de la realidad no directamente observables.
- Para permitir anticipar y predecir hechos, situaciones o resultados antes de que se produzcan o se observen empíricamente.

Por todo lo anterior está justificada una adecuada construcción del conocimiento matemáticobasada en un correcto programa de aprendizaje de las matemáticas fundamentado en unos objetivos, fases, principios, etc. que más adelante veremos. Pero ahora es momento para plantearnos una serie de preguntas de interés cuyas respuestas nos pueden ayudar a entender mejor los periodos por los que pasa todo niño en su conocimiento matemático. ¿Cómo construye un niño la matemática?, ¿de qué forma se inicia en el mundo de los números? Para responder a estas preguntas, PIAGET (dentro del marco de la psicología cognitiva) considera que el desarrollo de la inteligencia de los niños es una adaptación del individuo al mundo que lo rodea. Nos viene a decir que el proceso comienza con una forma de pensar (estructura) propia de un nivel de desarrollo madurativo. Después debemos saber que algunos cambios externos crean conflicto y desequilibrio. El niño (como toda persona) intenta compensar esa confusión y resuelve el conflicto mediante su propia actividad intelectual. Y ¿saben?, de todo esto resulta una forma distinta de pensar y estructurar las cosas, en definitiva, un nuevo estado de equilibrio.

Todos sabemos que la inteligencia se desarrolla a través de un proceso de maduración y aprendizaje. De acuerdo con Piaget, la inteligencia se desarrolla en cada persona a través de determinados estadios que son parte de un proceso continuo, en el cual una característica del pensamiento infantil se cambia gradualmente en un tiempo determinado y se integra en formas mejores de pensamiento. No es momento de recordar los distintos estadios psicoevolutivos por los que según PIAGET pasa el individuo; tan solo citamos el estadio sensoriomotor (de 0 a 2 años), el periodo preoperacional (de 2 a 7 años), el periodo operacional concreto (de 7 a 11-12 años) y el estadio de operaciones formales (de 11-12 a 14-15 años).

De todo lo anterior y según los principios en que se basa todo programa de enseñanza de las matemáticas, hay que saber que el proceso de construcción del conocimiento matemático debe estar fundamentado en la actividad real de los niños, para lo cual es imprescindible conocer, en cada edad, su manera característica de razonamiento y los tipos de tareas que los individuos pueden hacer. De ahí la necesaria preparación en psicología evolutiva del docente. Siguiendo los distintos estadios de desarrollo cognitivo planteados anteriormente y sabiendo que las edades cronológicas son orientativas, pues es el orden de sucesión de estadios lo que permanece invariante, podemos afirmar lo siguiente:
En el estadio temprano de operaciones concretas (7 a 9 años), los niños son capaces de trabajar con operaciones simples sobre elementos concretos. Ambos, elementos y operaciones, deben estar relacionados con objetos físicos y con operaciones realizables experimentalmente.

Por ejemplo, en este nivel las cuatro operaciones de la aritmética elemental son significativas cuando se las utiliza por separado con números pequeños dentro de la experiencia del niño. Los niños no tienen aún capacidad para construir un sistema matemático en cuanto tal, pero ya comienzan a preparar sus cimientos en forma de estructuras elementales concretas.  
El estadio final de operaciones concretas (10 a 12 años) se caracteriza por la capacidad del niño para trabajar con cierto número de operaciones en secuencia si los números con pequeños, y con números grandes si forman parte de operaciones simples. En conclusión, el niño comienza a desarrollar sistemas matemáticos simples y representa un nivel de desarrollo en el que ya puede comenzar a usar las matemáticas como tales. Empieza a desarrollar una estructura concreta de experiencias que puede ir construyéndose año tras año para formar un sistema lógico concreto.

En el estadio de generalización concreta (13 a 15 años), los niños pueden usar un cierto número de operaciones, no asequibles físicamente. Pueden utilizar elementos generalizados (cifras grandes y letras en sustitución de números) Así, el chico es capaz de desarrollar una estructura matemática compleja en la medida en que tenga un fundamento concreto.

Por último, en el estadio de operaciones formales (16 años en adelante), el alumno no tiene necesidad de relacionar elementos, operaciones o la combinación de ellos con modelos análogos físicos, y puede tomar como realidad un sistema abstracto bien determinado con sus definiciones, relaciones y reglas. Se enfrenta con variables en cuanto tales, porque puede evitar sacar la conclusión final hasta haber considerado las diversas posibilidades. El niño está preparado para trabajar con el sistema formal abstracto que, para el matemático, constituye la esencia de las matemáticas.

Los PRINCIPALES OBJETIVOS que se persiguen en la ENSEÑANZA DE LAS MATEMÁTICAS se concretan en dos:
1. Desarrollar la capacidad de los escolares para la realización de las operaciones aritméticas y el uso inteligente de los números.
2. Desarrollar la aptitud para aplicar eficazmente los conocimientos aritméticos en situaciones de la vida real (lo que llamamos en educación contenidos funcionales).

Estos dos objetivos se traducen en dos fases claramente diferenciadas en todo programa de enseñanza de aritmética:      
 La fase puramente matemática: donde el maestro se plantea objetivos como la comprensión inicial del número y de las relaciones del sistema numeral; el conocimiento de los hechos numéricos básicos de las cuatro operaciones fundamentales y de sus relaciones; comprensión del significado de las diferentes operaciones; destreza en cálculo, etc.

 La fase social con objetivos como alcanzar destreza en el uso de medidas y artificios de medida; aptitud para leer e interpretar datos cuantitativos en tablas, cartas, gráficos, mapas, etc.

En casa deben saber que en función del nivel educativo en que se encuentre el niño, estará en una fase o en otra y por tanto podrá presentar unos problemas u otros porque estos problemas están asociados al tipo de actividad que se pretende. Por ejemplo, un niño puede saber calcular muy bien en la operación que sea (fase matemática) y sin embargo presentar dificultades para la resolución de problemas relacionados con la vida cotidiana (fase social).

Por tanto, la enseñanza y el aprendizaje de las Matemáticas se caracteriza porque ha de tener como FINALIDAD:
·      el establecimiento de destrezas cognitivas de carácter general, que puedan ser utilizadas en casos particulares.
·      su aplicación funcional, facilitando que los alumnos apliquen los conocimientos matemáticos fuera del ámbito escolar.
·      su valor instrumental, creciente a medida que el alumno progresa hacia tramos superiores de la educación.

Para una información más completa, los padres deben conocer los principios fundamentales de la enseñanza de las matemáticas que son el comienzo para alcanzar los objetivos propuestos a través de las fases enumeradas. Estos principios son los siguientes:
1. El programa será funcional, previendo la aplicación de las destrezas matemáticas en una amplia gama de situaciones sociales de tal forma que despierte en los niños un genuino interés por la materia y el deseo de dominar las operaciones numéricas.
2. El significado matemático de las operaciones deberá ser claro para los niños, de modo que éstos lleguen a comprender los procesos mecánicos que han de dominar y se esfuercen en ello.
3. El descubrimiento por el niño de hecho, significados, generalizaciones y relaciones a través de un proceso empírico que implica primero la manipulación de objetos concretos, después el análisis de las distintas fases de las operaciones, visualmente representadas en diagramas e ilustraciones de toda índole y, finalmente, el estudio de los procedimientos abstractos, tal como vienen explicados en los textos, conduce a la comprensión de las operaciones y, por consiguiente, facilita su retención.
4. El aprendizaje aritmético es un proceso de crecimiento gradual que requiere adecuada dirección y guía. Cada etapa del aprendizaje debe ir precedida por la aplicación de pruebas para determinar la preparación del niño para el nuevo trabajo. La organización y graduación del programa tendrá en cuenta diferencias de ritmo entre los individuos.
5. El diagnóstico es un elemento esencial en la enseñanza de la aritmética y su aplicación continua en el curso del aprendizaje, permitirá al maestro descubrir y corregir, en el momento oportuno, las dificultades de los alumnos.
6. Debe darse al niño la oportunidad de enriquecer y ampliar significados mediante actividades interesantes, vitales, realistas y variadas. La práctica sistemática de las operaciones aritméticas es necesaria para asegurar la eficiencia operativa, pero este entrenamiento debe ir precedido de la comprensión de los pasos del proceso y del significado de la operación.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

Continue Reading...

martes, 29 de octubre de 2013

Papel de la motivación en el aprendizaje


¿A qué se llama “motivación para el aprendizaje”? ¿Cuántos tipos reconocemos? ¿Qué significa “estar motivado? ¿A qué causas podemos atribuir la desmotivación? ¿Cuáles son las fuentes de la motivación?


Entendemos por motivaciónel conjunto de variables intermedias que activan la conducta y/o la orientan en un sentido determinado para la consecución de un objetivo. Se trata de un proceso complejo que condiciona en buena medida la capacidad para aprender de los individuos.

Es lo que mueve a la persona en una dirección y con una finalidad determinada; es la disposición al esfuerzo mantenido por conseguir una meta. Constituye, por tanto, un factor que condiciona la capacidad para aprender. Al igual que los intereses, depende en parte de la historia de éxitos y fracasos anteriores de la persona pero también del hecho de que los contenidos que se ofrezcan para el aprendizaje tengan significado lógico y sean funcionales.   
En la motivación que un alumno llegue a tener desempeña un papel fundamental la atención y el refuerzo social que del adulto (profesor, padres...) reciba. Por eso son importantes las expectativas que los adultos manifiestan hacia el individuo y las oportunidades de éxito que se le ofrezcan.

Además hay que considerar la motivación como una amplia capacidad que precisa enseñar valores superiores como la satisfacción por el trabajo bien hecho, la superación personal, la autonomía y la libertad que da el conocimiento,... También, la motivación es una cuestión de procedimientos que implica un trabajo importante, utilizar autoinstrucciones, relacionar contenidos, trabajar en equipo, etc. Y por último, exige conocimiento sobre el riesgo que se corre en caso de fracasar en el intento o por el contrario, y más importante, la satisfacción que supone la obtención del éxito.

Podemos distinguir dos tipos de motivación: una intrínseca que hace referencia a que la meta que persigue el sujeto es la experiencia del sentimiento de competencia y autodeterminación que produce la realización misma de la tarea y no depende de recompensas externas. Es el caso del niño que aprende la lista de jugadores de un equipo de fútbol porque realmente le llama la atención, le motiva, significa algo para él, y lo hace sin pretender ninguna recompensa, la aprende porque sí. Y la motivación extrínseca que estaría relacionada con la realización de la tarea para conseguir un premio o evitar un castigo. Como cuando un hijo ordena su habitación con el único fin de salir antes con los amigos y no porque realmente es necesario estar en un espacio ordenado porque resulta más cómodo. O como cuando hacen un recado para acercarse al quiosco y comprarse alguna golosina, etc.

Se ha comprobado además que las personas con motivación intrínseca tienden a atribuir los éxitos a causas internas como la competencia y el esfuerzo, mientras que los individuos con motivación extrínseca tienden a hacerlo a causas externas, como el azar o las características de la tarea, con lo que estos chicos no se consideran capaces de controlar la consecución de las metas que persiguen.

Por todo lo anterior es importante destacar que la educación no debe limitarse a transmitir conocimientos, sino que debe además ser capaz de transmitir valores y actitudes positivas hacia la actividad escolar.

Además debemos apuntar que los sujetos con alta motivación persisten más en la tarea y por tanto es más probable que alcancen sus metas, hacen juicios independientes y se proponen retos sopesando cuidadosamente sus posibilidades de éxito, y el propio éxito alcanzado refuerza su forma adecuada de afrontar las tareas.

Los profesores saben que la motivación es consecuencia de la historia de aprendizaje. Hay que promover la motivación intrínseca, el proceso es interactivo,... Estos autores se preguntan ¿qué es estar motivado? Para motivar a un individuo en el estudio, como en cualquier otra actividad, es necesario poner en juego un conjunto de estrategias concretas. Un primer paso en el medio escolar es hacer las clases atractivas a través, por ejemplo, de actividades lúdicas, novedosas, sorprendentes,... pero dependiendo del nivel educativo en que nos encontremos, sabemos que las situaciones escolares son con frecuencia arduas y requieren disciplina y esfuerzo. Es sabido que el trabajo escolar requiere esfuerzo, y debemos desterrar que el esfuerzo es sinónimo de aburrimiento; es necesario llegar a la conclusión que vale la pena esforzarse en actividades que realmente merezcan la pena.

Las causas de la desmotivación en el individuo son muy variadas. Hay que buscar fundamentalmente en la estimulación que recibe o ha recibido la persona y en su historia de aprendizaje personal. Podemos encontrar explicación a esta pregunta en factores como la familia como primer agente, pero también en el condicionamiento de un medio social desfavorecido, los fracasos escolares que arrastre. La desmotivación supone la existencia de limitaciones contra las que es muy difícil luchar y vencer tales como las bajas expectativas y atribuciones inadecuadas, falta de hábitos, prejuicios, falta de conocimiento y habilidades y un largo etcétera frente a los es difícil obtener algún cambio. La desmotivación está en la base del fracaso escolar y, con frecuencia también, en los problemas de disciplina. Los problemas de motivación en el aula tienen difícil solución.

Por otro lado, no es correcto pensar que la actuación del adulto se base casi exclusivamente en invocar la disciplina o la voluntad como una habilidad que debe ejercitar el alumno con el fin de obtener los objetivos planteados.

¿Cuáles son las fuentes principales de motivación? Los autores antes mencionados afirman en el mismo artículo que la familia es la primera variable y la más constante. La disposición para el aprendizaje se le inculca a la persona a través de las preguntas que se le hacen, los comentarios, sirviendo de modelo y ejemplo de conducta y actitud.

La familia es la primera variable y la más constante; la disposición para aprender se la enseñamos a nuestros hijos con nuestras preguntas y comentarios, o siendo modelo o ejemplo en nuestra vida cotidiana. En el ámbito familiar podemos llegar a citar tres aspectos que tienen una influencia destacada en la motivación escolar de los hijos:
·      su actitud ante el conocimiento y la escuela,
·      el tipo de relación afectiva que establece con su hijo, y
·      las destrezas y habilidades que despliega para motivarle y ayudarle en el trabajo escolar.
·
En el ámbito escolar sabemos que mientras que hay alumnos que realmente animan y ayudan al proceso de enseñanza y aprendizaje, otros, por el contrario, dificultan, entorpecen,... por lo que debemos reconocer que todo lo que se realiza en la escuela tiene una influencia mutua, existe una interdependencia entre la actuación del profesor y el comportamiento y actitudes que manifiesta el alumnado en general.

Como conclusión de este apartado hay que decir que la motivación la debemos entender como una capacidad más de la personalidad del individuo que es educable y que se puede desarrollar, pero que a su vez, exige una adaptación a muy distintos niveles. Para empezar a motivar a una persona hacia los estudios hay que considerar su historia e ir poco a poco sin pretender grandes avances de inmediato puesto que contamos con limitaciones ya citadas anteriormente. Los cambios precisan tiempo, son lentos. Para conseguirlos hace falta que las ayudas no desaparezcan, sean constantes.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

Continue Reading...

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Quién ayuda a ser adulto?


El esquema clásico entendía la familia como la agencia educativa principal. Pero esto fue válido para las sociedades estables y agrarias desde hace años ya no sirve. Hoy, hablar de la familia significa pensar en referencias plurales en el que aparecen tipologías familiares muy variadas. Esto generó nuevas maneras de educar, y nuevos obstáculos ¿Por qué las familias manifiestan tantas dificultades para atender a sus hijos? ¿Ha perdido vigencia el modelo autoritario? ¿Qué rol puede desempeñar la escuela en este marco?
 



Entre la familia y la escuela
La crianza de los pequeños y el acompañamiento de los jóvenes son funciones que los padres han realizado siempre y en todas partes. De manera deliberada o poco consciente, las familias se han preocupado de garantizar, a través de los hijos, la transmisión de valores, de costumbres, de pensamientos y de maneras de hacer.

La influencia familiar sirve a la función transmisora y renovadora del colectivo comunitario al conseguir que los hijos se conviertan en adultos capaces de incorporarse y sentir como propios los ideales, las creencias y los valores de la sociedad.

Éste es el esquema clásico que entendía la familia como la agencia educativa principal, núcleo básico e insustituible, en la configuración de tradiciones culturales. Pero la explicación que fue válida para las sociedades estables y agrarias desde hace años ya no sirve. Hoy, hablar de la familia significa situarnos en un marco de referencias plurales en el que aparecen tipologías familiares muy variadas.

Nuevas familias, nuevas formas de educar
Los cambios sociales han generado profundas transformaciones en el mundo actual. Probablemente, en la institución familiar es donde se pueden apreciar más los cambios que han incidido, con igual intensidad, en adultos y niños. En las últimas décadas, un conjunto de factores: corrientes migratorias, movilidad laboral, la sociedad de consumo, la incorporación masiva de las mujeres al mundo del trabajo, los cambios legislativos en relación a las uniones matrimoniales, más rupturas sentimentales de padres que tienen hijos y las posibilidades para reiniciar nuevas vidas, el aumento de adopciones internacionales, entre otras novedades, explican la aparición de nuevas tipologías familiares que inciden en la composición y en las relaciones de manera diversificada.

Por una parte, en la familia nuclear, se puede observar una tendencia clara a restringir lazos, influencias y afectos entre los miembros de la misma familia. Y, por otra, el aumento de las separaciones matrimoniales y reconstituciones familiares obligan a aprender a estar abiertos y a ser capaces de iniciar nuevos proyectos familiares, lo que puede implicar el establecimiento de nuevas relaciones de parentesco a lo largo de la infancia.

La familia jerarquizada, que fijaba reglas y normas y que formaba parte de una red familiar extensa de hermanos, cuñados, sobrinos y primos que tenían como referentes comunes la voz autorizada y los recuerdos de los mayores, tiende a desaparecer. Y con ella se pierde, desde la perspectiva sistémica, el rico conglomerado de relaciones que facilita tantos aprendizajes importantes para la vida.

A pesar de vivir en la sociedad de la información y del conocimiento, son frecuentes las opiniones de padres que tienen hijos pequeños y adolescentes que manifiestan desconcierto y desorientación a la hora de educar a sus hijos. Los modelos de crianza y educación, inspirados en las maneras de hacer de los propios padres ya no sirven. Para la gran mayoría de las familias actuales, es bien cierto que los consejos de sabios pediatras y las escuelas de padres —que durante unos años parecieron una ayuda eficaz— pueden resultar insuficientes.

Sin embargo, la naturaleza humana continúa teniendo necesidad de protección y atención en los primeros meses de vida, en los años infantiles y en la etapa de tránsito hacia la vida adulta. En este largo período, hoy más largo que en ninguna otra época, los padres saben que han de ejercer las responsabilidades que la sociedad les atribuye.

En casa, y no en otro lugar, se hacen los primeros aprendizajes vividos en el universo de las relaciones interpersonales. En casa, y no en otro lugar, se suceden las primeras situaciones de relaciones interpersonales que nos inician en el largo y difícil camino del autoconocimiento. Mediante las relaciones afectivas familiares se dan los primeros pasos en el aprendizaje y la gestión de todo el universo emocional. En casa, y no en otro lugar, se construye la base más sólida del equilibrio y de la estabilidad personal que nos caracteriza cuando somos adultos.

La familia biológica y las familias de adopción siguen esta función ininterrumpida de ayudar a los recién llegados a convertirse en mayores.

Pero en la complejidad y pluralidad social, en estos momentos, la tendencia competitiva e individualista, también la fuerte presión publicitaria que crea falsas necesidades de consumo, las dificultades para conseguir trabajo y salarios estables, todo en conjunto, llega a actuar como una gran confabulación que impone ritmos vitales más y más acelerados. Esto explica que las familias manifiesten tantas dificultades para atender a los hijos.

Ayudan poco a resolver las dificultades el entretenimiento y el acompañamiento en el crecimiento de los hijos con ingentes cantidades de imágenes violentas y de información vacía de significados valiosos que ocupan demasiadas horas en la vida de nuestra infancia. Las horas de muchos niños son vividas a remolque de la velocidad vital de los padres: jornadas larguísimas de actividades, horarios fijados según las agendas de los adultos y, como complemento, bajo la fuerza implacable de la publicidad, toda clase de ingenios electrónicos que pretenden sustituir compañeros de juegos en los cortos intervalos de tiempo libre de que disponen.

Por otra parte, aunque en el interior de cada familia no ha habido nunca un modelo único para educar a los hijos, en los últimos tiempos, sí que ha variado la pauta de relación que caracterizaba a todas las familias. Entre padres e hijos se imponía la existencia de control, de autoridad y de respeto. Últimamente ha perdido importancia el ejercicio de la autoridad y del control para dejar paso a la comunicación entre iguales y a la toma de decisiones familiares por consenso. En principio, este modelo familiar más democrático o negociador puede ser positivo, pero educar en el ejercicio de la libertad es un reto muy exigente.

Son muchas las interpretaciones que se hacen sobre el hecho de que, paralelamente al aumento de familias negociadoras, haya surgido un tipo de adolescente consentido, que tiene dificultades para ser responsable y al que le cuesta superar la frustración al no satisfacer, instantáneamente, todas sus particulares necesidades.

Además, entre los padres hay una tendencia creciente a evitar los conflictos para establecer relaciones emocionales positivas durante el tiempo escaso de convivencia con los hijos. Es posible que aquel modelo de educación basado en el rechazo de comportamientos autoritarios, junto a la divulgación, difundida en versiones muy particulares, de teorías psicoanalíticas haya tenido consecuencias muy negativas. El modelo de libre desarrollo del niño ha sido muy difundido en la sociedad occidental. Y cuando se ha aplicado de manera literal y sin diferenciar el límite que señala el deseo caprichoso de la necesidad de aprender a ser responsables, las consecuencias han podido ser muy negativas para el propio niño o adolescente. La aparición reciente del Síndrome del Emperador es una devastadora consecuencia.

Éstos y otros elementos son los que caracterizan a las familias. Los medios de comunicación y los discursos públicos manifiestan con insistencia que hay que favorecer la conciliación entre la vida laboral y la familiar y hacer políticas más activas de ayuda y de protección familiar. Es evidente que si las políticas activas a favor de todas las familias no llegan, la escuela continuará siendo receptora de nuevas demandas educativas y un sector de madres y padres, que tiende a ser cada vez más amplio, le continuará exigiendo toda clase de responsabilidades.

Nuevas responsabilidades para la escuela
Los cambios sociales han propiciado que el mundo escolar, aparte de la propia evolución interna, haya sido receptor de encargos bien dispares.

La organización de las actividades escolares y el trabajo de coordinación ha adquirido mayor complejidad. Las tareas docentes, a medida que la escuela ha ido cubriendo más tiempo en la custodia del niño, también se han modificado. A las horas lectivas, se han sumado las horas de comedor e incluso una sexta hora.

Los contenidos del currículum escolar se amplían y se modifican permanentemente. Nuevas tecnologías, educación vial, educación por la paz, la sensibilización ecológica y la educación para el consumo ya son contenidos de los trabajos escolares.

También, ante todas y cada una de las situaciones críticas: prevención de drogadicciones, prevención de enfermedades de transmisión sexual, necesidad de educar en hábitos saludables de alimentación, se ha trasladado a la escuela la responsabilidad de llevar a cabo programas correspondientes.

Y, finalmente, los centros de educación se enfrentan a los conflictos que generan los comportamientos indisciplinados de un número muy pequeño de niños y jóvenes, que en ocasiones deriva hacia la inadecuada respuesta de las propias familias.

¿Dónde está la finalidad de la escuela? ¿Es necesario que nos detengamos un momento? La finalidad de la escuela ha de ser reescrita y hay que volver a pactarla. Neil Postman lo advierte en sus últimos escritos: No hay camino más seguro para poner fin a la escuela que no tener ninguna finalidad. Muchos maestros piensan sobre esto cada día. También los formadores de futuros maestros. Es evidente que ante nuevas demandas sociales, la formación inicial de maestros también obliga a repensar una formación inicial.

Entretanto, gran parte de los maestros de nuestro país, con dosis muy grandes de ilusión y de profesionalidad, han permitido que las escuelas afronten los retos relacionados con los cambios legislativos, con la escolarización de alumnos llegados de todo el mundo, con los cambios en la relación que han de establecer con ellos las familias. Es la nueva complejidad social la que obliga a delimitar y pactar un reparto de responsabilidades sobre la infancia. ¿Qué función les corresponde a las familias? ¿Cuál es la responsabilidad de la institución escolar? ¿Cómo se ponen de acuerdo padres y maestros para trabajar conjuntamente a favor de niños y de adolescentes?

¿Conviene una movilización educativa? La movilización educativa es el reclamo que está utilizando el profesor J.A.Marina recordando el viejo proverbio: para educar a un niño se necesita a toda la tribu.

Iniciativas parecidas hay muchas y son estrictamente necesarias. Lideradas por asociaciones de padres y madres, lideradas por grupos de profesorado desde los centros escolares, o impulsadas desde las universidades. Por eso ha sido un gran acierto plantear el tema en las Segundas Conversaciones Pedagógicas.


Extraído de:
¿Quién ayuda a ser adulto?
Mª Pilar Navarro
Universitat de Lleida

Continue Reading...

miércoles, 9 de octubre de 2013

La importancia de cuidar la autoestima


¿En qué consiste el autoconcepto? ¿Y la autoestima? ¿Qué pautas debe seguir una persona para ser “el mejor amigo de si misma”? ¿Cuándo un niño posee una correcta autoestima? ¿Cómo se construye? ¿Qué sucede en la adolescencia?
 


Concepto de autoestima
Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

La autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso porque el niño es capaz de resolver algunas situaciones con éxito y por lo tanto puede estar a la altura de los demás, y digno de ser amado porque se trata de una persona y por lo tanto tiene derecho a ser amada de manera incondicional, es decir, sabe que está rodeada de personas a las que realmente les importa.

El autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y equilibrio psíquicos.

Gloria Marsellach Umbert, en su artículo "La autoestima", marca las pautas para que la persona sea el mejor amigo de sí mismo. Para ello debe concederse:
1.         Aceptación: hay que identificar y aceptar nuestras cualidades y defectos.
2.         Ayuda: debemos planear objetivos realistas.
3.         Tiempo: hay que sacar tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía.
4.         Credibilidad: prestemos atención a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentir felices y satisfechos.
5.         Ánimos: tomemos una actitud de "puedo hacerlo".
6.         Respeto: no tratemos de ser alguien más. Hay que estar orgullosos de ser quien somos.
7.         Aprecio: hay que premiarse por los logros, los pequeños y los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas!
8.         Amor: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y fallos.

También hay que tener en cuenta que el conocimiento y la autoestima están relacionados porque la satisfacción que consigue el niño aumenta cuando:
 Ha aplicado en la práctica, y con éxito, el conocimiento que tiene de sí mismo; por ejemplo, un niño que se ve como un buen deportista y marca el gol de la victoria para su equipo.
 Cumple con las exigencias que él mismo se ha marcado; por ejemplo, un niño que valora los resultados académicos y saca la nota más alta en un examen de matemáticas.
 Otros confirman la idea que de sí mismo tienen; por ejemplo, un niño que cree que dibuja bien y al que le alaban un dibujo.
Características de la autoestima

Un niño posee una correcta autoestima cuando...
Aptitudes Positivas - Manifestaciones
está orgulloso de sus actos - "me encanta que todos estemos juntos"
actúa con independencia - "yo me hago el desayuno"
asume responsabilidades con facilidad - "hoy quiero regar las plantas"
sabe aceptar las frustraciones           - "es difícil montar el puzzle pero seguro que lo consigo"
afronta nuevos retos con entusiasmo - "¡bien!, el maestro dice que mañana empezaremos con las divisiones de dos cifras"
se siente capaz de influir sobre otros  - "déjame que te enseñe"
muestra amplitud de emociones y sentimientos  - "me encanta que todos estemos juntos"

Pero para reconocer la capacidad de autoestima de un niño también nos debemos fijar en otras manifestaciones que son negativas como las que siguen.

Aptitudes negativas  - manifestaciones
evita las situaciones que le provocan ansiedad  - "hoy no quiero ir al colegio porque tengo un examen muy difícil"
desprecia sus dotes naturales  - "nunca dibujo nada bien"
siente que los demás no le valoran - "los niños nunca quieren jugar conmigo"
echa la culpa de su debilidad a los demás  - "no he limpiado los cristales porque no me has dicho dónde está la paño"
se deja influir por otros con facilidad - "me lo dijeron ellos"
se pone a la defensiva y se frustra fácilmente - "si no funciona, yo no tengo la culpa; lo voy a dejar"
se siente impotente - "no sé dónde está el material; los ejercicios son muy difíciles; no voy a ser capaz de terminar la tarea"
tiene estrechez de emociones y sentimientos          - "no me importa, me da igual"

La construcción de la autoestima
Las personas más cercanas afectivamente al individuo (padres, familiares, profesores o amigos) son las que más influyen y potencian/dificultan la autoestima. Dependerá de los sentimientos y expectativas de la persona a la que se siente ligado afectivamente el individuo. Si los sentimientos son positivos, el niño recibirá un mensaje que le agradará, se sentirá bien y como consecuencia le ayudará a aumentar la autoestima. Si los sentimientos son negativos, la sensación que el individuo percibe le causará dolor y en definitiva, provocará rechazo a su propia persona y, por tanto, el descenso de su autoestima.

Últimamente la preocupación por la autoestima se ha convertido en una cuestión obsesiva. De ahí que erróneamente se intente formar una autoestima positiva con medios y procedimientos artificiales y a corto plazo que no dejan de ser planteamientos equivocados y que tienden a fracasar. Estos procedimientos equivocados están orientados al logro de un único objetivo: fortalecer el ego de los educandos para que se sientan bien consigo mismos. Veamos a continuación algunas formas erróneas que se usan para la construcción de la autoestima:
1.         Alabar a los hijos o alumnos por sistema, con independencia de su comportamiento. No importa que fracasen en sus estudios a causa de su vagancia; que maltraten a sus padres y hermanos; que derrochen el dinero y que vivan sólo para satisfacer sus gustos y caprichos personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Lo único que importa es que se quieran cada vez más a sí mismos.
2.         No culpabilizarlos nunca de nada, suceda lo que suceda (para que no pasen por la humillación de sentirse avergonzados).
3.         No cuestionar ni criticar nunca lo que dicen o hacen (para que evitar que se enfaden).
4.         Rebajar los ideales de vida (para que luego no sufran posibles decepciones).
5.         Rebajar la exigencia todo lo que se pueda. Llegar a la tolerancia total o casi total. Todo vale, todo está permitido. Estos padres tan indulgentes con sus hijos suelen ser los mismos que esperan de ellos solamente una cosa: que triunfen en la vida como sea. Esperan que triunfen en una sociedad muy competitiva con la única actitud que se les ha inculcado: la de quererse a sí mismos

Gerardo Castillo Ceballos en su artículo "El desarrollo de la identidad personal" comenta que los hijos acostumbrados a ser alabados de forma incondicional suelen sentirse muy defraudados cuando, al incorporarse a la vida adulta, chocan con la realidad. Esa colisión les descubre, de pronto, que su autoestima está mal fundamentada y que, por ello, no es real.

La experiencia nos enseña que la autoestima de los hijos o alumnos no se desarrolla por la vía del elogio continuo e injustificado o por la vía de la tolerancia sin límites. Quienes buscan fortalecer el ego por ese camino, lo único que consiguen es debilitarlo y aislarlo. El estar demasiado pendiente del ego de los niños o de los adolescentes favorece que estos últimos se amen a sí mismos de forma inmoderada y excesiva, desentendiéndose así de las necesidades de los demás.

La autoestima, como la alegría o la felicidad, no se puede buscar directamente. Y menos todavía por la vía del engaño. La autoestima es una consecuencia de poner ilusión en lo que se hace y en hacerlo cada día mejor; de realizar con amor los propios deberes; de ser servicial con los demás; de ser buen compañero, buen hermano y buen amigo; de portarse bien con todos; de luchar diariamente contra los propios defectos; de empezar cada día.

La mayor y mejor autoestima es la autoestima merecida, la que se basa en logros reales, la que cada uno se gana con su propio esfuerzo. Si los padres y profesores enseñan a sus hijos o alumnos, desde las primeras edades, a esforzarse por ser un poco mejores cada día (desarrollo de virtudes) y por lograr la excelencia en todo (en los estudios, en la vida familiar, en la vida de amistad...) la autoestima vendrá sola.

La verdadera autoestima se alimenta con la satisfacción que produce alcanzar nuevas metas por uno mismo. Es frecuente que cuando un niño o un adolescente obtiene con su esfuerzo personal, el resultado que buscaba, se encuentre orgulloso del logro. En cambio, los hijos sobreprotegidos jamás podrán tener esa experiencia tan gratificante y tan formativa. Cada vez que los mayores les resuelven la dificultad a la que se enfrentan, se hacen más inseguros y desvalidos.

Siguiendo las indicaciones de Castillo Ceballos, podemos concluir que la autoestima se desarrolla formando el carácter, educando la voluntad: hay que desarrollar en los hijos hábitos de esfuerzo, de trabajo bien hecho, de autodominio, de autodisciplina. Hay que favorecer la adquisición de virtudes como la fortaleza, la templanza, la paciencia y la perseverancia. También hay que animarles a que sean más abiertos y serviciales. Está comprobado que una de las mejores terapias de la autoestima es salir de sí mismo y tratar de ver las cosas como las ven los demás.

La autoestima como motor del comportamiento.
Existen tres buenos motores que determinan el comportamiento y que proceden de lo que se piensa y de lo que se siente por uno mismo. Estos son:
1.         El niño actúa para obtener una mayor satisfacción y creerse mejor. Por ejemplo: busca las alabanzas y la aprobación, haciendo cosas que le gustan y que sabe hacer.
2.         El niño actúa para confirmar la imagen (la idea) que los demás, y él mismo, tienen de él. Tanto para bien como para mal, si el niño piensa que es bueno tenderá a comportarse bien, mientras que si piensa que es malo, buscará (tal vez de forma inconsciente) la reprimenda y el castigo. Esto mismo lo podemos aplicar en los estudios.
3.         El niño actúa para ser coherente con la imagen que tiene de sí, por mucho que cambien las circunstancias.

Todo esto tiene un lado negativo y corresponde a los niños que presentan actitudes negativas acerca de sí mismos que no suelen creerse lo contrario, aunque se les demuestre que es verdad, rechazan la alabanza o la aprobación por aquellas cosas que ya tienen conceptuadas negativamente.

Por otro lado podemos afirmar que la motivación y el rendimiento académico se ven estrechamente influenciados por la mayor o menor autoestima.

Para terminar este apartado podemos afirmar que la autoestima influye sobre el niño y adolescente en:
          cómo se siente
          cómo piensa, aprende y crea
          cómo se valora
          cómo se relaciona con los demás
          cómo se comporta

La autoestima en la adolescencia
En los adolescentes aumenta considerablemente la necesidad de autoestima. Uno de los períodos más críticos para la formación de una correcta autoestima es la adolescencia pues sabemos que es cuando la persona necesita hacerse con una firme IDENTIDAD, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona que avanza hacia un futuro. Un adolescente con autoestima aprende más eficazmente, desarrolla relaciones mucho más gratas, está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente, posee una mayor conciencia del rumbo que sigue. Así las cosas, un adolescente con autoestima...
          ... actuará independientemente
          ... asumirá sus responsabilidades
          ... afrontará nuevos retos con entusiasmo
          ... estará orgulloso de sus logros
          ... demostrará amplitud de emociones y sentimientos
          ... tolerará bien la frustración
          ... se sentirá capaz de influir en otros
Gloria Marsellach Umbert en su artículo "La autoestima en niños y adolescentes" afirma que la autoestima puede desarrollarse convenientemente cuando los adolescentes experimentan positivamente cuatro aspectos o condiciones bien definidas:
          Vinculación: resultado de la satisfacción que obtiene el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes.
          Singularidad: resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades.
          Poder: consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida de manera significativa.
          Modelos o pautas: puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios.



Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

Continue Reading...
 

Histats

Stat Counter

Escuela y familia Copyright © 2009 WoodMag is Designed by Ipietoon for Free Blogger Template