lunes, 7 de abril de 2014

Dificultades para la participación en las escuelas



Es totalmente reconocida, la necesidad del involucramiento familiar en las escuelas, como también las dificultades de su concreción ¿Cuáles son las causas de la falta de participación? ¿Qué barreras hay de derribar? ¿Cómo mejorar la cultura participativa? ¿Afecta el individualismo?


 ¿Por qué no se involucran los padres y por qué no se favorece esta participación?
Martínez Cerón responde a estos interrogantes destacando tres causas:

• la ausencia de una cultura participativa.
• el individualismo y ausencia de pertenencia a una comunidad.
• la falta de información y formación.

En cuanto a la primera causa,  Sarramona y Rodríguez Neira subrayan que la participación es una característica fundamental de la democracia. Ahora bien, para que la ciudadanía se implique ha de experimentar sus beneficios, no puede consistir en una mera posibilidad.

Según Martínez Cerón un motivo de esta ausencia de cultura participativa se debe a que aún “en muchas escuelas no existe la convicción de que se debe aceptar que los padres y madres entren en el centro. Se sigue pensando que son unos intrusos y que invaden un terreno que no les pertenece” Esta realidad es fruto de la  falta de formación del profesorado en el amplio campo de la educación familiar en la que debe incluirse cómo atender a los padres en los centros educativos, cómo formales para su participación y cómo colaborar con ellos en la educación de sus hijos. Esta asignatura pendiente del profesorado conlleva graves situaciones de desencuentro con las familias.

“(...) la creación de una cultura participativa en los centros educativos pasa por mejorar la implicación de las familias, mejorando los canales de comunicación, coordinación e información, al mismo tiempo que se ofrezcan verdaderas oportunidades de acceder a cuestiones de fondo que sobrepasan los límites de la apariencia y lo superficial” (Murillo).

Construir una “cultura de participación” supone reconocer por todos los miembros de la comunidad escolar que la participación es un valor esencial para educar a una ciudadanía activa, informada y responsable. (Bolivar).

La segunda causa se ciñe a uno de los problemas más graves de nuestra sociedad: el individualismo, el yo frente a todo bien colectivo. (Ruiz Corbella).

Prima el bienestar particular, los derechos de cada ciudadano, frente a los derechos de un colectivo, o los deberes para con él. Lógicamente, este sentimiento individualista no favorece una cultura participativa. Ahora bien, ese individualismo es capaz de ser superado si se logra favorecer un sentimiento de pertenencia al grupo, a una comunidad. (…) resulta esencial subrayar el sentido de pertenencia, ya que si se habla de colaborar, participar, cooperar, etc. en la  construcción y desarrollo de un centro educativo, o de cualquier comunidad, es lógico que se apoye en un sentimiento de pertenencia al mismo, que cada uno se sienta parte de ese grupo y del proyecto que se está llevando a cabo. Si no se crea esa identidad, será difícil que se quiera colaborar en el desarrollo de proyectos comunes. Se podrá hablar de derechos, no de deberes, de yuxtaposición de individualidades y no de un auténtico sentido de convivencia, en el que no cabe el desarrollo de un Proyecto de Centro. (Pérez Corbella)

Lógicamente, será necesario desplegar y consolidar la identidad en todos los órdenes. Sin este ese sentido de pertenencia, será absurdo pretender una participación activa, ya que “no son las estructuras formales básicas de una democracia las que dan fuerza y estabilidad a una democracia, como se creyó durante mucho tiempo, sino las virtudes cívicas y participación activa de sus ciudadanos los que dan vigor democrático a las instituciones y las hacen sostenibles” (Bolivar).

El sentido de pertenencia no sólo nos brinda la posibilidad de identificarnos con las señas de identidad propias de nuestra comunidad escolar, sino también de ser portadores de ellas” (Martínez Cerón).

De aquí la relevancia de que las familias participen en el desarrollo del Proyecto de Centro, síntesis de influencias y resultado del equilibrio entre las exigencias del sistema educativo y las demandas del contexto próximo, marco directriz que dará coherencia a las actuaciones educativas de cada centro.(Pérez Corbella).

(…) De ahí que resulte esencial que el Proyecto de Centro sea realmente un documento vivo y conocido por todos, a la vez que favorecer la participación en su mejora, en su evaluación y desarrollo. (Pérez Corbella).

La tercera causa que Martínez Cerón considera para la falta de participación de los padres en la comunidad educativa es la ausencia o deficiencia de información y formación. Tanto una como la otra son necesarias para que esta participación se materialice. Ahora, entre las dos destaca la información como elemento clave para poder intervenir en igualdad de condiciones y comprender el sentido de esa acción. Si se desconocen los contenidos básicos del funcionamiento de un centro (el Proyecto de Centro, su organización, el sistema educativo, los contenidos curriculares y organizativos de la etapa que cursan sus hijos, etc.), difícilmente podrá sentirse parte de ese proyecto, difícilmente podrá involucrarse en el logro de los objetivos que se hayan propuesto, difícilmente se podrá tomar decisiones. (Pérez Corbella).



Extraído de
La participación de las familias en el sistema educativo.
Nieves Sánchez Domínguez.
Tutor: José Carlos Fernández Sanchidrián.
Trabajo Fin de Máster en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas. Especialidad Biología y Geología.
Universidad de Valladolid.


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domingo, 2 de marzo de 2014

Padres de familia: aliados estratégicos de la escuela


Uno de los desafíos de la docencia consiste en la creación de canales de comunicación para efectivizar la alianza con los padres ¿Qué ámbitos pueden ser apropiados para la colaboración? ¿Cómo mejorar la cooperación?


El inicio de un ciclo escolar es siempre la mejor oportunidad para plantear estrategias concretas que nos permitan mejorar la práctica docente. Muchas veces estas estrategias están directamente relacionadas con nuestro trabajo, con los estudiantes, o con las actividades dentro de los centros educativos. Sin embargo, cada vez dejamos de planificar más el trabajo y las actividades con los padres de familia.

Celestín Freinet sostenía que los padres de familia son parte fundamental de la educación formal de sus hijos, y que son los maestros los responsables de ayudarlos a ser miembros activos de esta labor. Como docentes debemos tener claro que no podemos simplemente asumir que los padres de familia están muy ocupados, que no les agrada apoyarnos, y que por ello no hay mucho que hacer al respecto. Todo lo contrario: es nuestra obligación como profesores orientar y crear los espacios de comunicación adecuados y las diferentes instancias en que los padres pueden ser nuestros aliados estratégicos. A continuación detallamos varias áreas en las que los profesores podemos trabajar en conjunto con los padres para lograr mejores resultados en la educación de nuestros niños y jóvenes.

Hace poco mientras esperaba el autobús del recorrido con mis hijos, vi a uno de los niños del condominio que venía corriendo. Creía estar un tanto atrasado para tomar su bus; cuando llegó y nos vio supo que todavía tenía unos minutos. En sus manos traía un envase de cartón con un jugo artificial, tan lleno de colorante que sus dientes se veían rojos cuando sonreía. Le pregunté que por qué tomaba esos dulces tan temprano, que podría dolerle la barriga, y su respuesta fue: “Es mi desayuno”. Este “desayuno” lleno de azúcar, químicos y carente de todos los nutrientes que requiere un niño que va a estudiar de 7 a 8 horas, tiene incidencia directa en su rendimiento escolar.

Somos los profesores los responsables de explicar a los padres de familia que un desayuno adecuado es la base de un buen inicio para que los niños aprovechen sus jornadas escolares. Ingerir proteínas, carbohidratos, vitaminas es vital no solo para el desarrollo corporal, sino también para el desarrollo intelectual (Restak). De nada servirán los mejores recursos didácticos, ni la mejor planificación académica si el niño no está apoyado desde la parte nutricional para aprender.

Lo mismo ocurre con otros aspectos, como el tiempo de dormir. La mayoría de padres considera que el sueño es importante para descansar, recuperar energías y crecer. Lo que la mayoría desconoce es que el sueño es vital para la consolidación de la memoria; si un niño no duerme de manera adecuada, si pasa mala noche, simplemente su memoria no podrá almacenar adecuadamente todo lo que ha aprendido en el transcurso del día.

¡Y ni qué hablar del área emocional! Debemos evidenciar a los padres de familia que si discuten, pelean o peor, si se agreden física o sicológicamente frente a sus hijos, esto los afecta por la descarga hormonal y el estrés que sufren.

Y no es solo en el momento en que esto ocurre, sino que los niños quedan afectados, lo cual incidirá obviamente en su rendimiento escolar.

Con la guía adecuada de un buen profesor, los padres de familia pueden ser aliados estratégicos. Lo primero es que el profesor cree buenos espacios de comunicación, informe el porqué de sus pedidos a los padres, y logre de ese modo un trabajo mancomunado. No es lo mismo decirles “no dejen que los niños vean mucha televisión” a decirles “de acuerdo a varios estudios realizados por universidades, los niños que ven de dos a tres horas diarias de televisión van perdiendo habilidades y destrezas de tipo intelectual como por ejemplo su tiempo de concentración, su atención, su capacidad de retención, entre otras” (Murkoff).

Una recomendación bien argumentada no solo hará que los padres trabajen con los profesores en la formación de buenas rutinas y hábitos, sino que confíen en el profesor para desde el hogar puedan mantener reglas similares que apoyen una buena formación tanto humana como académica. Empecemos este año lectivo ofreciendo a los padres guías claras sobre crianza para lograr el potencial de aprendizaje en sus hijos.


Extraído de:
Padres de familia: aliados estratégicos de la escuela
Por: Nancy Crespo

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domingo, 2 de febrero de 2014

Aprendizaje, factores que influyen y mecanismos


En el siguiente artículo se presentarán algunas de las definiciones de aprendizajes en boga, considerando además los factores que inciden en los mismos y desde la perspectiva constructivista respondiendo a la pregunta ¿Cómo se aprende?
 


Definición de Aprendizaje:
El aprendizaje se constituye como una variable fundamental dentro de la presente investigación. El fenómeno de aprender, implica la adquisición y transformación de conocimientos, habilidades, estrategias, creencias, actitudes y conductas y por otra parte, exige capacidades lingüísticas, motoras y sociales.(Shunk D.)

Adscribiendo al énfasis en los aspectos cognoscitivos presentes en el fenómeno, en particular respecto a las estrategias y creencias de los sujetos, entenderemos que Aprender “es considerado como un proceso por medio del cual existe una construcción del conocimiento de las personas partiendo de las experiencias adquiridas con el entorno, en ciertas ocasiones estas pueden ser de gran manera significativas de acuerdo con su nivel de desarrollo. Vigotsky (1931) plantea que en el proceso de construcción del conocimiento se debe enseñar a pensar, enseñar a aprender y enseñar a crear. Por ende es importante impartir conocimientos teóricos, pero aun más relevante aprender teniendo en cuenta el aprendizaje es la cultura y la sociedad”. (Shuell)

De este modo, el aprendizaje es un proceso interno del niño o la niña, que le permite construir y modificar conocimientos, habilidades, estrategias, creencias, actitudes y conductas; que se traducen en conductas observables, acciones o verbalizaciones. Estas construcciones deben ser duraderas y transferibles hacia otros ámbitos diferentes desde los cuales se aprende.

Factores que influyen en el aprendizaje:
Continuando con la teoría sociocultural, expuesta por el psicopedagogo Lev Semiónovich Vigotsky, se enfatiza la relación activa del niño o niña con su ambiente, de modo que el entorno social y cultural juega el rol fundamental en el proceso de aprendizaje. De hecho, se llega a afirmar que el desarrollo de las funciones psicológicas superiores, tales como el lenguaje, la capacidad de planificar y otras competencias metacognitivas, es el resultado del proceso de aprendizaje y de la instrucción. (Vygotsky).

Este proceso de aprendizaje se da a partir de las acciones emprendidas en la llamada Zona de Desarrollo Próximo o Zona de Desarrollo Potencial que corresponde al área en la que el aprendiz desarrolla una tarea que no está preparado para enfrentar sólo, pero que logra resolver con la ayuda de un mediador. Por tanto, desde la perspectiva sociocultural de aprendizaje, estos se generan en espacios de mediación, es decir, ambientes relacionales en los cuales el o los sujetos establecen un tipo de interacción particular de enseñanza – aprendizaje con otro u otros. La mediación, implica que el adulto estaría puesto en el proceso de guía, por el hecho de dominar ciertas competencias, frente a aquel que no lo hace o lo hace a un nivel menos avanzado. Dichos espacios y relaciones parecen ser un componente natural en la interacción humana, tanto a nivel íntimo familiar, como a nivel general, como por ejemplo, en el sistema educacional.

Desde este sentido, el aprendizaje además de ser concebido como la construcción de conocimiento de una manera sistemática y organizada; también en esta construcción intervienen factores determinantes como lo son las actitudes, las aptitudes y los contenidos (La Francesco), de estos se deriva la formación en el ser, en el pensar, el hacer y el saber. Dando lugar a los llamados aprendizajes significativos los cuales son de gran importancia para que exista un completo proceso cognoscitivo. Por lo anterior se evidencia que en el proceso de aprendizaje intervienen múltiples factores, así mismo en la adquisición del conocimiento en los estudiantes se ven involucrados otros componentes, uno de ellos es la memoria en la cual el adolescente experimenta múltiples cambios siendo más racional debido que para la construcción, asimilación y apropiación de contenidos utiliza procesos como la comparación logrando asociaciones más complejas en forma sistemática.

A su vez, es importante destacar factores: Interpersonales: Los cambios evolutivos que tienen lugar durante el aprendizaje pueden ser cognitivos, emocionales y corporales, otro factor es la competencia instrumental como el conjunto de conocimientos que el sujeto posee que son “llave” para afrontar nuevas tareas. Así mismo, son necesarios conocimientos previos, las estrategias de aprendizaje y memoria, y el estilo de aprendizaje. De igual forma, la motivación para aprender es necesaria para que se puedan producir nuevos aprendizajes.

Se propone entonces factores que implican directamente la relación con el contexto social, el cual influye en el aprendizaje más que las actitudes y las creencias; tiene una profunda influencia en el cómo se piensa y en lo que se piensa.

Mecanismo de aprendizaje:
Desde la perspectiva Constructivista, para lograr aprendizajes que favorezcan el desarrollo integral del niño o la niña, se plantea, la necesidad de generar un proceso de enseñanza–aprendizaje significativo, como lo sustenta David Ausubel, en su teoría aprendizajes significativos, es decir, que responda a su contexto, sus intereses, que promueva la activación de sus conocimientos previos y la posibilidad de transferencia hacia otros ámbitos desde los cuales se enseña.

Cabe destacar que el proporcionar aprendizajes significativos, requiere del de- sarrollo de estrategias de enseñanza y de aprendizaje. Estas corresponden a procedimientos flexibles y adaptables a diferentes situaciones.

Dicho en otras palabras, las estrategias se contextualizan, en función de captar el interés del educando y permitir la transferencia de la nueva información.

Desde esta perspectiva, las estrategias de enseñanza, se entienden como procedimientos o recursos que el agente de enseñanza maneja para desarrollar aprendizajes significativos. De lo que se desprende que la responsabilidad del diseño de la estrategia recae, en el docente o agente educador. Por otro lado, una estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades) que un niño o niña adquiere y utiliza de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas. Los objetivos particulares de cualquier estrategia de aprendizaje pueden influir en qué se selecciona, adquiere, organiza y por otro lado en la modificación del estado motivacional. Estas estrategias corresponden a una serie de “ayudas” internalizadas en el aprendiz, que éste decide cuándo y por qué aplicarlas, de modo que se adquieren como mecanismos de autorregulación.

La relevancia de las estrategias de aprendizaje, se relaciona con que permiten una mayor eficacia para aprender, es decir, para desarrollar un cambio perdurable de conductas. A continuación, se establece la relación escuela y familia para lo cual, se presentan definiciones de escuela y por ultimo su articulación con la familia para contribuir en los procesos de aprendizaje. 



Extraído de:
Acompañamiento Familiar en los procesos de Aprendizaje
Yuli Tatiana Lan Fuentes
Diana Marcela Blandón Restrepo
Mónica Marcela Rodríguez Valencia
Luz Edelia Vásquez Raigoza
Universidad de San Buenaventura Seccional Medellin
Facultad de Educación
Licenciatura en Lengua Castellana
Medellin 2013
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martes, 14 de enero de 2014

¿Problemas entre los hijos y el colegio?



En la vida escolar de los hijos es esperable que surjan problemas ¿Qué actitud de los padres es considerable como positiva? ¿Qué hacer ante las quejas de los hijos sobre el colegio? ¿Qué motivos de quejas son los más frecuentes? ¿Qué hacer cuando el colegio se queja del niño?


Los padres, en ocasiones, se enfrentan a la educación de sus hijos con temores de no poder estar a la altura de los tiempos y los métodos educativos. Pero no hay por qué sentirse así, no hace falta ser una persona de gran cultura, ni gran nivel intelectual ni adquirir métodos de aprendizaje especiales. Lo más importante que debemos tener es una actitud positiva y unas expectativas razonables.

Existe un objetivo primordial: desarrollar en los hijos un fuerte deseo de aprender acompañado de un sentido de la responsabilidad y confianza en sí mismo para llevar a cabo las tareas escolares. Los padres deben ser defensores de los hijos, guiarlos, apoyarlos y saber también quedar en la sombra para que ellos asuman sus responsabilidades en el colegio.

Si un hijo quiere aprender y está convencido de que el colegio es importante, el éxito está garantizado. El objetivo de los padres debe dirigirse a fomentar una actitud positiva en los hijos y a darles motivaciones para tener éxito en el colegio, cuanto antes, mejor.

La actitud de los padres ante el colegio y el modo de comunicarla ejercen una fuerte influencia en los sentimientos de los niños. Aún así, existen algunos problemas que trataremos de resolver. Uno de ellos surge cuando el hijo se queja del colegio; otro, cuando es el colegio el que se queja del niño; y, por último, podemos hablar de cuando el profesor y el niño no se llevan bien, es decir, no hoy entendimiento entre ellos. Analicemos cada uno de estos supuestos.

La primera cuestión que nos podemos plantear es cuando el hijo se queja del colegio. En primer lugar hay que tener cuidado a la hora de interpretar sus quejas, asegurarse que no existe una razón de fondo mas grave. Las quejas obedecen a diversas razones:
·      Algo o alguien le molesta.
·      Quiere encubrir algo más serio.
·      Quiere llamar la atención de los padres.
Algunas quejas reflejan luchas infantiles morales que forman parte del desarrollo sano de cualquier niño. Los padres deben escuchar las quejas para que el niño no piense que no se le toma en serio y aprender o distinguir si surgen de un problema real en el colegio o no. La mayoría de los niños no son capaces de describir con exactitud lo que les molesta y utilizan el colegio como un todo ya que así es un objetivo fácil. Si se quejan de algo que nadie puede comprobar pueden obtener comprensión, desviando la atención sobre el colegio en general, frente al cual los padres ejercen poco control.

Otro motivo de queja es la injusticia. Cuando el niño es uno más entre centenares y tiene que ajustarse a un complejo sistema de normas y reglas, es raro que no se sienta injustamente tratado en algún momento de su vida escolar Una situación injusta que se suele dar en los colegios es la que se llama "de reacción posterior": un niño hace algo a posteriori en reacción a algo que le han hecho a él. Lo podemos describir mejor con un ejemplo: un niño le hace algo a otro (el profesor no mira). El segundo niño reacciona atrayendo la atención del profesor quien ve la segunda reacción pero no quién la provocó. El segundo niño recibe el castigo. Los profesores son humanos y tienen sus defectos como cualquier otro profesional. Uno de ellos consiste en la humana tendencia de tratar a los niños de forma desigual. En ocasiones el profesor ''etiqueta" al niño al que le resulta difícil librarse de ella.

Existen otros motivos por los que el niño puede quejarse, como son:
·      El niño tiene dificultades con el profesor, con algunas asignaturas o con las normas del colegio.
·      Algún/os niño/s se ensañan con él, le toman el pelo, le excluyen del juego o maltratan.
·      Síndrome de separación: cuando pasa de la guardería al colegio. En este caso el niño se quejará de todo e incluso puede ponerse enfermo.
·      Hay niños que dominan la frustración mejor que otros. Cuando no se consigue puede aparecer esto: "el profesor la ha tomado conmigo".
·      Los niños que han dejado de ser dirigentes ya sea por haber perdido a sus amigos (cambio de colegio) o ven que su papel no es valorado, empiezan a quejarse de todo y a culpar al profesor o al colegio de su "marginación".
·      El niño se queja del colegio para llamar la atención de sus padres.
·      El niño siente temor al fracaso aún cuando tenga éxito. Como el colegio provoca tensión, lo consideran responsable de sus males.

 En muchos casos si el profesor conociera la situación tendría capacidad de solucionarla, pero él no es adivino... Solución: hay que transmitirle al niño la necesidad de que comunique sus necesidades y sentimientos.

Ya hemos visto diversos tipos de quejas que puede hacer el niño en relación con el colegio. Es necesario que llegado a este punto analicemos ¿Qué pueden hacer los padres?. Explicaremos las distintas posibilidades a través de los siguientes puntos:

1. Hablar y escuchar. Aceptar lo que dice el niño sin juzgarlo y animarle a hablar libremente para obtener una visión global de los motivos de la queja.

2. Proporcionar directrices. Si le preguntamos: ¿qué crees que debes hacer?, ¿cómo puedes solucionar el problema?, ¿lo has discutido con tus amigos del colegio?, etc., guiaremos al niño a la raíz del problema y a que acepte la responsabilidad de resolver por sí mismo el problema.

3. ¿Qué quieres que haga?. Hay que conocer los deseos del niño ya que a veces quieren quejarse pero no que los padres intervengan.

4. Consultar en el colegio. Dependerá de la gravedad de la queja y de si el niño ha pedido nuestra intervención. Si la queja es seria y tiene fundamento hay que concertar una cita con el profesor, el niño y los padres.

5. Investigar el problema. La reunión no debe centrarse en adjudicar culpas sino en investigar el problema.

6. Trazar un plan. Ayudar al niño a averiguar lo que debe hacer en la siguiente ocasión.

7. Preguntar. Hablar con el niño de vez en cuando para saber cómo van las cosas. Esta medida es preventiva y de esta forma garantizamos estar debidamente informados lo que tranquiliza a todos, tanto al niño como a los padres.
Hasta el momento hemos analizado la situación que se produce cuando el niño se queja del colegio y qué pueden hacer los padres. Es necesario también reflexionar sobre la situación que se produce cuando el colegio se queja del niño. Se produce la queja cuando la actuación o conducta del niño dificulta el funcionamiento de otros alumnos o el niño no respeta ciertas normas. Ante esta realidad los padres deben tomarse en serio estas quejas:
·      El niño se resiste a la autoridad.
·      Maltrata a otros.
·      Muestra falta de respeto a los adultos.
·      Lleva objetos o sustancias prohibidas a las aulas.
·      Destruye propiedades del colegio.
·      Muestra incapacidad para dominar sus impulsos.

Como sugerencias para solucionar estos problemas tanto si se está de acuerdo con el colegio como si no, podemos dar las siguientes:
·      Oír ambas partes para llegar a la raíz del problema.
·      Fijar el objetivo de conciliar las opiniones de todos los implicados en la situación.
·      Procurar no culpar a alguien en concreto, y si la situación requiere un castigo no eximir a las partes culpables de las consecuencias (tampoco al niño).
·      Los padres deben averiguar de qué es responsable su hijo y admitirlo. El niño debe tomar conciencia de su responsabilidad y el colegio evitar que se convierta en víctima al niño.
·      Llegar a acuerdos y soluciones.
·      Establecer líneas de comunicación; qué hacer en casa y qué en el colegio.

 Si los padres consideran justo el castigo, no prolongarlo en casa. Si hay que reforzar con restricciones en casa hay que hacerlo en un periodo limitado.

 Si los padres piensan que el colegio trata la situación de forma injusta o erróneamente no hay que someterse. Esto demuestra que no se han establecido relaciones adecuadas.

 Más vale mantener el tipo y la sonrisa. Que el colegio conozca a los padres equivale a tener una póliza de seguros.

Por último, cabe hablar de otro tipo de conflictos que nacen de las relaciones interpersonales y son aquellas situaciones que se resumen en que el profesor y el niño no se llevan bien. Generalmente los profesores sienten un profundo cariño por sus alumnos y los niños les recuerdan durante toda su vida. Pero existe la posibilidad de que no se entiendan. Son varias las razones que originan el conflicto:
·      La relación empezó mal.
·      Hay "conflicto de caracteres".
·      Hay postura punitiva del profesor injustamente.
·      El profesor ha herido con sus palabras al niño.
·      El niño se ha esforzado por adaptarse sin conseguirlo, etc.
·      El niño reta al profesor para llamar la atención.
·      Al niño le cuesta vivir las normas de funcionamiento del grupo-clase.
·
Para resolver la situación hemos de tener en cuenta a la apreciación de todas las partes implicadas, es decir, el profesor y el niño. Los padres deberán ser los defensores de la verdad de la situación, y si es su hijo la causa principal del conflicto elaborar la respuesta educativa correcta en colaboración con el centro educativo. De igual manera colaborar con el centro para introducir los cambios oportunos en el profesorado.

El primer paso es hablar con el profesor y en segundo término con el tutor, jefe de estudios e incluso el director. Esta reunión será entre padres, profesor y tutor-jefe de estudios-director (depende de la complicación del caso e implicación del equipo directivo). Normalmente estas actuaciones nos llevarán a feliz término pero si no fuera así, habría que valorar otras opciones: Posibilidad de que pasara con otro profesor, consultar con el Consejo Escolar...

Como resumen diremos que si cubrimos las necesidades de la Educación Preescolar, Infantil y Primaria estaremos ayudando a que nuestros hijos triunfen en el colegio ya que ésta época es fundamental en la vida escolar y a menudo no es atendida y valorada por los padres. No olvidemos que el niño que necesita ayuda en la Educación Secundaria quizá no recibiera la guía paterna desde el principio y en esto consiste la base de todo.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España


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domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Y si su hijo sufre maltrato en el centro escolar?


El maltrato escolar es ahora objeto de un mayor cuidado ¿Qué tipos de agresiones se observan? ¿Cómo saber si un hijo está siendo objeto de ellos? ¿Qué síntomas observar? ¿Cómo ayudar? ¿Qué actitudes descartar?  

Frecuentemente somos testigos de desgraciadas noticias en relación con la violencia escolar. Niños maltratados por sus propios compañeros de centro escolar. Los ejemplos expuestos son distintos hechos de una misma realidad que es la violencia en las aulas. Se ha oído mucho sobre este tema pero creemos que no se ha terminado de aclarar el concepto. En este artículo pretendemos definir correctamente el concepto de “bullying” y cómo, desde casa, podemos detectar el inicio de un cuadro de acoso fijándonos en algunos detalles que a continuación citaremos. Terminaremos enumerando medidas que pueden tomar para resolver la situación violenta si esta llega a producirse.

Y es que según las mejores investigaciones que tenemos sobre la materia, por poner un dato, en Australia casi uno de cada cinco niños de edades comprendidas entre los 8 y los 17 años es sometido cada semana a malos tratos.

Y otro estudio llevado a cabo por el Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, el 55 por ciento de los alumnos acosadores sale impune de este tipo de actos.

Según los expertos, el maltratoentre escolares aparece cuando de forma repetida un niño más grande, más fuerte y con más poder que otro comete abusos contra éste o, también si un grupo de niños somete a abusos a otro niño solo. Lo que ocurre es que los malos tratos pueden ser de diversos tipos. Veamos:

1. Verbales: insultos, humillaciones o amenazas.
2. Físicos: golpes, zancadillas, pinchazos, patadas, o bien hurtos o estropeo de los objetos propiedad de la víctima.
3. Sociales: exclusión, difusión de rumores y calumnias contra la víctima.
4. Psicológicos: acecho, o gestos de asco, desprecio o agresividad dirigidos contra la víctima.

Con lo que acabamos de afirmar rompemos el primer error que se está cometiendo y es, pensar que el maltrato es únicamente físico y/o psicológico. El maltrato entre escolares se diferencia de las burlas, tomaduras de pelo, juegos bruscos y peleas características del patio de colegio en que en el caso del maltrato la conducta es continua y el agresor, por lo general, es más grande, más fuerte y más poderoso que la víctima

Y ¿Cuál es el origen de toda esta violencia? Ledia Gutiérrez, psicóloga familiar, explicó que un niño agresivo “solamente está reproduciendo lo que ha visto o ha sufrido en su hogar y llega al colegio a descargar todo lo que está aprendiendo en la familia”.
De ahí viene que emitiera distintos consejos a las familias en función de las características de los niños. Así, los padres con niños rudos deben estar al tanto del comportamiento del niño en la escuela porque en casa pueden aparecer niños tímidos;             deben cambiar determinados comportamientos en la familia que permitan al niño sentirse amado, respetado y escuchado; deben propiciar momentos de juego, estudio, descanso e interactuar con la familia y, deben dar seguridad y confianza en sí mismo.

Por otro lado, los padres de niños tímidos deben enseñarles que responder con violencia no es lo más correcto sino que hay que buscar soluciones pacíficas;  deben involucrarse tanto con su hijo tímido como su agresor para lograr acercamientos más amistosos y hacerle ver que la violencia es negativa; no deben enemistarse con la familia del niño agresor, porque estaría dando un ejemplo negativo a su hijo tímido.

Por último, cabría citar algunas consideraciones hacia los profesores que no deben castigar, etiquetar, rechazar y apartar a los niños “violentos” porque estas actitudes lejos de mejorar su comportamiento alteran la situación; deben conversar con el niño para lograr una mejor comunicación y confianza; y deben vigilar y detectar los cambios de conducta de los alumnos y comunicarlo a los padres.

Alta ansiedad, estrés y miedo son, al parecer, las tres claves mediante las que se puede detectar si un hijo es víctima de acoso. El experto José María Avilés, miembro del Grupo de Investigación de la Facultad de la Universidad de Valladolid, afirma que las víctimas pueden desarrollar respuestas agresivas y en casos extremos, pensar en el suicidio. Para este especialista, el agresor considera que interioriza “una manera de comportarse que puede desembocar en situaciones de delincuencia muy graves” y sobre los espectadores, afirma que llegan a aprender a mirar para otra parte, e incluso a verlo de forma normal. Para detectar este fenómeno con más detalle en el acosado, hay que fijarse en la aparición de los siguientes síntomas que pueden darse de forma aislada o bien combinados unos con otros:

1. Su hijo/a tiene dificultad para relacionarse con sus compañeros o los profesores. Sin embargo, quien puede informar de este hecho son los mismos amigos ya que el maltrato se inflige donde no puede ser visto por los adultos. Por otro lado, la víctima se aísla y se niega a contarlo a alguien.

2. Existen indicios evidentes, externos, que resultan más difícil ocultar. A saber:
·      moratones, rasguños o cortaduras cuyo origen el niño no alcanza a explicar;
·      ropa rasgada o estropeada;
·      objetos dañados o que no aparecen;
·      dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara;
·      lágrimas o depresión sin motivo aparente;
·      variaciones de humor o problemas de concentración;
·      accesos de rabia extraños;
·      renuncia a ir a la escuela;
·      trastornos del sueño o enuresis;
·      renuncia a jugar con los amigos, retraimiento social o temores ante otros niños;
·      rebelión constante contra las normas o excesiva sumisión ante las mismas;
·      miedos irracionales;
·      agresiones a hermanos, especialmente en niños que han sido afectuosos y pacíficos;
·      deseo de tomar otra ruta para ir a la escuela o volver a casa;
·      empeoramiento del rendimiento escolar;
·      peticiones de dinero sin explicación del motivo.

En una situación similar a la descrita es necesario adoptar una serie de MEDIDAS y en un determinado orden. El primer paso a dar sería conseguir la confianza del hijo pero objetivo es muy difícil de conseguir y menos que surja como iniciativa por parte de ellos. Debemos saber que el hijo necesita:

 saber que se le escucha y se le cree;
 llegar a confiar en la manera en que sus padres se ocuparán del problema;
 hablar con más franqueza acerca de lo sucedido;
 aprender a dominar hasta cierto punto su propia situación;
 aprender técnicas y estrategias para protegerse;
 volver a tener seguridad en sí mismo.

En esta situación los padres pueden ayudar de la siguiente manera:
 haciendo que su hijo participe en la toma de las decisiones sobre lo que hay que hacer;
 escuchando atentamente lo que el niño les dice;
 diciéndole que le comprenden.

Pero hay determinadas actitudes erróneas de los padres adoptan y que no ayudan y son las siguientes:
 se alteren o se angustien;
 se sientan culpables o sientan vergüenza;
 le hagan creer al niño que la situación no tiene importancia;
 le echen la culpa al niño;
 culpen a la escuela;
 acusen a otras personas sin estar enterados de los hechos;
 busquen chivos expiatorios;
 exijan saber de inmediato todos los pormenores de lo ocurrido; o
 busquen soluciones fáciles.

Para evitar situaciones de este tipo, se debe mantener la sangre fría y dar los siguientes pasos que seguro ayudarán mucho más que no presentarse de forma inmediata en el centro escolar para “resolver el problema” donde seguro que se dirán cosas o se harán determinados actos de los que después habrá que arrepentirse:

• animar al niño a que cuente todo lo que quiera sobre lo sucedido, a fin de tener una idea exacta de los hechos;
• mantener la mente abierta, sin olvidar que lo que están oyendo es sólo una parte de lo ocurrido;
• hacerle preguntas al niño, sin alterarse, con suavidad;
• ayudarle a reflexionar sobre lo sucedido hasta ahora;
• ayudarle a decidir qué hay que hacer para resolver la situación.

Es importante averiguar datos sobre que ocurrió, quién estuvo implicado; dónde ocurrió; cuándo y si hubo testigos y quiénes fueron.

Una vez dados estos pasos, se pueden adoptar otras medidas como:
 No intentar por su cuenta “meter en vereda” a los agresores; rara vez funciona, sino que, al contrario, suele agravar la situación.
 Hay que comunicarse con el centro escolar cuando se haya llegado a un acuerdo con el hijo sobre la forma, el cuándo, con quién...
 Pedir una cita con el director, profesor o persona que se considere más idónea para tratar el asunto. Se debe evitar presentarse en la escuela sin concertar antes una cita.
 Presente de forma tranquila y ordenada la información que tenga.
 Señale con su modo de actuar que usted desea colaborar con la escuela en la búsqueda de una solución. Indique lo que usted y su hijo desean hacer y pida que el representante de la escuela también opine al respecto.
 Pregunte sobre el Reglamento de Régimen Interior del centro escolar y su contenido en materia de malos tratos y exija que se aplique.
 Anote las medidas que la escuela promete tomar, y pida otra cita para informarse de las actuaciones realizadas.

Por último, cabría apuntar una serie de instrucciones para ayudar a su hijo/a a hacer frente al problema. Estas pueden ser las siguientes:

1. Si los abusos se están cometiendo camino a la escuela o de regreso a casa, vea si es posible que tome otra ruta, se junte con otros niños o, acaso con la ayuda de la escuela, encuentre un compañero más robusto con quien pueda ir acompañado. Estas medidas podrán ser útiles mientras se está resolviendo el problema.

2. Si a su hijo le cuesta hacer amigos, anímelo para que haga un mayor esfuerzo por conseguirlo, ya que el tener un buen amigo, aunque sea uno solo, puede ser decisivo frente al problema de los malos tratos.

3. Invite a casa a los amigos de su hijo, para que se vayan afianzando las amistades iniciadas en la escuela.

4. Hable con su hijo sobre lo ocurrido y propóngale algunas medidas que podría adoptar para ayudarse, tales como:
·      fingir no oír los comentarios hirientes;
·      repetirse a sí mismo, en voz baja, consejos para animarse, tales como: «eso es problema suyo, no mío», o «yo estoy bien»;
·      aprender a portarse de manera más firme, serena y enérgica, para que pueda enfrentarse al agresor sin sentir miedo, ni angustiarse, ni ponerse ofensivo ni violento; y
·      entender que, en el caso de los malos tratos, está bien, y de ninguna manera constituye un acto de delación, contárselo a otro.


Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

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